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PATRIA Y HUMANIDAD

DECLARACIÓN DEL GOBIERNO REVOLUCIONARIO DE CUBA

DECLARACIÓN DEL GOBIERNO REVOLUCIONARIO DE CUBA

Cuba condena la desvergonzada decisión de poner en libertad al terrorista Luis Posada Carriles y señala al gobierno de los Estados Unidos como el único responsable de este acto cruel e infame que busca comprar el silencio del terrorista sobre sus crímenes al servicio de la CIA, especialmente en la época en que Bush padre fue su Director General. 

Con esta decisión, el gobierno norteamericano ha ignorado el clamor levantado en todo el mundo, incluso dentro del territorio de los Estados Unidos, contra la impunidad y la manipulación política que este acto entraña. Esta decisión es un insulto al pueblo cubano y a los pueblos que perdieron a 73 de sus hijos en el abominable atentado de 1976 con el derribo, frente a las costas de Barbados, de un avión civil de Cubana de Aviación.  

Esta decisión es un insulto al propio pueblo de los Estados Unidos, y es un rotundo mentís a la supuesta "guerra contra el terrorismo" declarada por el gobierno del Presidente George W. Bush.Al gobierno de los Estados Unidos le habría bastado con certificar el carácter terrorista de Luis Posada Carriles para impedir su liberación, y de conformidad con la Sección 412 de la Ley Patriota de los Estados Unidos, haber reconocido que "su liberación amenaza la seguridad nacional de los Estados Unidos o la seguridad de la comunidad o de cualquier persona".  

El gobierno de los Estados Unidos también habría podido aplicar las regulaciones que le permiten al Servicio de Inmigración y Aduanas retener a un extranjero no admisible en el territorio norteamericano y sujeto a la deportación. Para ello habría bastado que las autoridades norteamericanas hubiesen determinado que Posada Carriles es un riesgo para la comunidad o que liberarlo entrañaría el riesgo de que se fugara.

¿Por qué el gobierno de los Estados Unidos permitió que el terrorista ingresara impunemente en el territorio norteamericano a pesar de los llamados de alerta formulados por el Presidente Fidel Castro? 

¿Por qué el gobierno norteamericano lo protegió durante los meses que permaneció ilegalmente en su territorio? ¿Por qué, teniendo todos los elementos para ello, se limitó, el pasado 11 de enero, a acusarlo de delitos de menor cuantía, de carácter eminentemente migratorio y no de lo que realmente es: un asesino? 

¿Por qué se le libera, cuando la propia Jueza Kathleen Cardone, en su dictamen del día 6 de abril que ordenó la excarcelación del terrorista reconoció que se le acusa ..."de haber estado involucrado en, o de estar asociado con algunos de los hechos más infames del Siglo Veinte (...)? Algunos de estos hechos incluyen la invasión de la Bahía de Cochinos, el escándalo Irán-Contras, el derribo del vuelo 455 de Cubana de Aviación, las bombas de 1997 en centros turísticos de La Habana y, según algunos teóricos de la conspiración, en el asesinato del Presidente John F. Kennedy".  

¿Por qué ahora el Servicio de Inmigración y Aduanas del Departamento de Seguridad Interna de los Estados Unidos no utiliza los mecanismos que tiene a su disposición para mantener en prisión al terrorista, con el indudable argumento, ya utilizado por la Fiscalía General de los Estados Unidos en fecha tan cercana como el pasado 19 de marzo de que, de ser liberado, se corre el riesgo de que se fugue?

¿Por qué el gobierno de los Estados Unidos ha hecho caso omiso de la solicitud de extradición presentada, con todos los requisitos de rigor, por el gobierno de la República Bolivariana de Venezuela?¿Cómo es posible que se libere hoy al más notorio terrorista que jamás ha existido en este hemisferio y permanezcan en cruel prisión cinco jóvenes cubanos cuyo único delito ha sido el de luchar contra el terrorismo? 

Para Cuba, la respuesta es clara. La liberación del terrorista ha sido gestada por la Casa Blanca como compensación para que Posada Carriles no divulgue lo que sabe, para que no hable de los innumerables secretos que guarda sobre su prolongado periodo como agente de los servicios especiales norteamericanos, en que actuó en la Operación Cóndor, y en la guerra sucia contra Cuba, contra Nicaragua y contra otros pueblos del mundo.  

La plena responsabilidad por la liberación del terrorista y por las consecuencias que de ella deriven, recae directamente sobre el gobierno de los Estados Unidos y, muy particularmente, sobre el Presidente de ese país. 

Incluso ahora, después de su liberación, el gobierno de los Estados Unidos tiene toda la información y los mecanismos legales para volverlo a arrestar. Falta solo tener la voluntad política para luchar en serio contra el terrorismo y recordar que, según el Presidente Bush, "(...) si usted da refugio a un terrorista, si apoya a un terrorista, si alimenta a un terrorista, usted será tan culpable como los terroristas".  

La Habana, 19 de abril del 2007  

STATEMENT BY THE REVOLUTIONARY GOVERNMENT OF CUBA

STATEMENT BY THE REVOLUTIONARY GOVERNMENT OF CUBA

 Cuba condemns the shameless decision to release terrorist Luis Posada Carriles and singles out the US Government as the only one responsible for this ruthless and infamous act seeking to buy the silence of the terrorist on his crimes at the service of the CIA, particularly when Bush Sr. was its Director-General.            

With this decision, the US Government has ignored the clamor that has arisen all around the world, even within the United States, against the impunity and the political manipulation entailed by this action.             This decision is an outrage to the Cuban people and to the nations that lost 73 of its sons and daughters in the heinous 1976 attack that blew up a civilian Cubana de Aviación aircraft off the coast of Barbados            

This decision is an outrage to the people of the United States and an emphatic denial to the alleged “war on terror” declared by the Government of President George W. Bush.             

For the Government of the United States it would have sufficed to certify the terrorist nature of Luis Posada Carriles in order to prevent his release, and in conformity with Section 412 of the Patriot Act of the United States, it could have acknowledged that “his release will threaten the national security of the United States or the safety of the community or any person.”            

The Government of the United States would have also been able to enforce those regulations allowing the Immigration and Naturalization Service to retain a non-admissible alien in US territory that is subject to deportation. For that, it would have sufficed if the US authorities had concluded that Posada Carriles is a risk to the community or that releasing him would entail risk of flight.             

Why did the Government of the United States allow the terrorist to enter US soil freely despite the warnings expressed by President Fidel Castro?            

Why did the US Government protect him during the months that he stayed in its territory illegally?            

Why, if it had all the elements to that end, did it restrict itself, last 11 January, to charge him with misdemeanor and other strictly migration-oriented issues and not with what he is really all about: murder?            

Why is he released when judge Kathleen Cardone herself, in her ruling of 6 April that ordered the release of the terrorist, recognized that he is accused “…of being involved in or associated with some of the most infamous events of the twentieth century (…) Some of these acts include the Bay of Pigs Invasion, the Iran-Contra scandal, the mid-air explosion of Cubana de Aviación flight 455, the 1997 bombs planted in tourist resorts in Havana and, according to some conspiracy theoreticians, the assassination of President John F. Kennedy”?            

Why is the Immigration and Naturalization Service of the Homeland Security Department of the United States not using now the mechanisms that it has available to hold the terrorist in prison, with the unquestionable argument, already used by the US Attorney-General’s Office on a date as recent as 19 March, that if released there is risk of flight?            

Why has the Government of the United States disregarded the request for extradition submitted, with all the rigueur requirements, by the Government of the Bolivarian Republic of Venezuela?             How come is the most notorious terrorist on this hemisphere now released while five Cuban youths are still ruthlessly imprisoned for the sole crime of fighting terrorism?            

For Cuba, there is a clear answer. The terrorist’s release has been concocted by the White House as compensation for Posada Carriles not to reveal what he knows, not to talk about the countless secrets he keeps on his protracted period as an agent of the US special services, when he was involved in Operation Condor, in the dirty war against Cuba, against Nicaragua and against other peoples of the world.            

Full responsibility for the release of the terrorist and for the consequences stemming from it would be directly attributed to the US Government and, particularly, to the President of that country.             

Even now, after his release, the US Government has all the information and the legal mechanisms to apprehend him again. It just takes the political will to wage a serious fight on terror and recall that, according to President Bush, “…if you provide haven for a terrorist, if you support a terrorist, if you feed a terrorist, you will be as guilty as the terrorists.”                                                             

Havana,   April 2007

UN ESPACIO PARA LA MORRIÑA

UN ESPACIO PARA LA MORRIÑA

Por Luis Sexto

Uno habla de Galicia y con el nombre llega una infinitud de remembranzas familiares: la silueta discreta y trabajadora de mis abuelos paternos, y de tantos abuelos de nietos criollos, y la presencia del gallego y lo gallego en la historia y la cultura cubanas. Porque si hay una región de España entrañadamente vinculada a Cuba esa es Galicia.

Ningún otro inmigrante llegó a la Isla en la cantidad y la cualidad de los gallegos. Tal vez, para no lastimar la justicia, tan querida del sentimiento gallego, los canarios puedan reclamar también el mérito del número y la influencia. Ambos vinieron aquí a trabajar. Cierta vez, recorriendo en un bote largo y estrecho los canales que atraviesan la Ciénaga de Zapata para facilitar la comunicación con el mar, supe que habían sido abiertos a pico y pala por inmigrantes gallegos. ¡Gallegos, cará! Sinónimo en Cuba de español. El español por antonomasia. Y por excelencia.

No creo que en nuestro país muchos gallegos se hayan vuelto ricos. La honradez y la solidaridad a veces no permiten crecer a la persona en fortuna. En virtud sí, hasta el punto de rozar el cielo con la húmeda estatura de la generosidad.

Xosé Neira Vilas, el escritor gallego que tantos años vivió entre nosotros, me regaló, hace tiempo, un refranero gallego sobre el vino, “recollido do pobo”. Y entre las cápsulas de sabiduría decantada por el tiempo y la voz del pueblo, me gusta uno que reproduzco en la música de la lengua de mis abuelos: “O que ten bo vino/ non lle faltan amigos.” ¿Necesitaré traducirlo? ¿Habrá algún cubano que no sepa captar el sentido de esos versos? Sabremos, en efecto, entender que a quien posee vino bueno los amigos se le enciman como moscas al azúcar. Pero, aunque no se equivoca, este refrán no es verdad general, exacta como la hora de un reloj. Porque Cuba no tiene buen vino. Al menos no lo fabrica en abundancia. Y, sin embargo, con cuántos amigos buenos, desprendidos, cuenta en cualquier rumbo del planeta. Sobre todo en Galicia. De donde vinieron los genes de muchos de nuestros mejores hombres y mujeres.

El más puro vino es el de la solidaridad. Y ante la solidaridad el cubano piensa en plural. Ya nuestra lucha no es sólo por nosotros. También por ellos: nuestros amigos. Esa es la forma más justa de la gratitud. 

POESÍA: EL MISTERIO DE UN ALMA HUMANA

POESÍA: EL MISTERIO DE UN ALMA HUMANA

Por Luis Sexto

 

Este libro sorprende desde el título: Más horribles que yo. Y ese “yo” ¿es acaso un doble del autor, el poeta y narrador cubano Luis Lorente? No creo que sea fundamental saberlo, porque quizás su explicación o justificación esté en la propia concepción del libro, que integra en sí mismo una especie de reto a los lectores. Porque es un texto, título incluido, que no se rinde fácilmente al asedio. Y uno comienza preguntando qué cosa es: si prosa o verso, y fíjense que no digo poesía, porque ella, más que forma, es esencia.

Entonces ya vamos descubriendo las entretelas de este título tan provocativamente concebido. Más horribles que yo –publicado por Ediciones Matanzas y presentado en la Feria del Libro en marzo pasado- es un libo donde la poesía campea, se adueña de cada línea, de cada inflexión. Un libro de poesía, digamos como se dice comúnmente, que emplea la prosa y el verso para expresarse, como los usó –recordó hace poco el escritor cubano Francisco López Sacha- Rubén Dario en Azul, ese título renovador.  Cuando un poeta los necesita juntos, juntos van prosa y verso.  Porque sabemos que cada tema, cada  contenido reclaman su forma sin que tenga usted que adscribirse a una u otra doctrina estética. Los mejores escritores parecen resultar los que siguen las exigencias formales ajustadas a sus intenciones, sus propósitos temáticos. Y combinan sin asco  los medios y los ingredientes.

Por tanto, no voy a esmerarme  en desentrañar las formas de este libro. Ya lo dije: es poesía, que se hace presente, que gozamos,  con la misma intensidad en el poema que en la narrativa, en cuyos cuentos se convierte en cristal desde donde la poesía nos hace señas. Puedo ser reiterativo. Pero no me importa. Noto una equivalencia rítmica entre los poemas y la prosa. A veces estamos leyendo un cuento y de pronto nos salta un verso de esos de tranco largo, de rítmico y escalonado percutir, con palabras y alusiones coloquiales, típico en los poemas –estos y otros-  de Luis Lorente, nacido en Cárdenas, Matanzas, en 1948, y que hace tres años ganó el premio latinoamericano de la Casa de las Américas por el libro Esta tarde llegando la noche.  Lorente poeta: voz singular, distinguible en el coro de los autores cubanos. Es decir, una voz y no un eco.

Y de qué sustancia temática se alimenta Más horribles que yo, texto que requiere de la lectura morosa, cómplice, degustadora de las esencias más que de las evidencias.  Yo diría que se nutre de la historia o la memoria. O de ambas inclusive. Poemas y cuentos giran en torno de una historia. Y en todas, el lector topa con el aura enigmática del misterio. El misterio nos envuelve desde el poema de la ceiba familiar, que abre el libro, hasta el cuento sobre la leptospirosis.  Precisemos, sin embargo. No es el misterio de las truculencias del horror cinematográfico o de las páginas enfáticas de  Lovecraft. Es el misterio de un lenguaje que nos da, mediante la sugerencia, múltiples sentidos. Es el misterio de un alma humana. Un alma humana compuesta también, como dijo el argentino Jorge Luis Borges, de “queridas memorias”. Queridas memorias que en Más horribles que yo se transforman en el bestiario enorme del recuerdo, digo así para copiar uno de sus versos más conmovedores: “el bestiario enorme de las nubes”

 En este libro, pues, está presente el niño en el hombre cuando evoca de lo vivido, las acciones de cada día, las pérdidas, las decepciones; en fin, las cosas de este mundo, como el vagabundo sentado en un parque, la comida china y el olor a bostas de caballos en la Plaza del Mercado,  la crónica empozada de un año tan rico y disímil como 1968. Y todo revuelto  “como una flor de mármol dentro del agua mustia”,  imagen que surge del imaginario existencial  de Luis Lorente, el poeta que aquí, en este libro, ve un zoológico cuando mira al cielo.  

Historia de una mentira

Historia de una mentira

Por Carlos Soria Galvarro  

Maité Rico y Bertrand de la Grange han decidido que el hallazgo de los restos del Che en 1997 es una solemne mentira inventada por Fidel Castro.
Ambos son periodistas vinculados a importantes medios europeos. Es natural, entonces, que nos preguntemos cuál es en realidad el fundamento y la motivación que tienen para semejante afirmación. ¿Se trata de una noble búsqueda de la verdad? ¿Es solamente un porfiado afán periodístico de ir contra la corriente? ¿Quizá es nada más una apuesta para cobrar notoriedad? ¿O, en la peor de las suposiciones, ambos son ingenuos o perversos portavoces de una patraña política urdida por los enemigos de Cuba y su líder histórico?

Antes que inclinarme por alguna de las posibles respuestas, prefiero analizar uno a uno sus argumentos, las formas de expresión que utilizan, los contextos que examinan y las repercusiones que han provocado. Que los lectores sean ellos mismos quienes saquen sus propias conclusiones.

¿EVIDENCIAS O ESPECULACIONES?

El primer indicio presentado es el que proporciona Casiano Maldonado, un campesino que dice haber visto el cadáver del Che expuesto en la célebre lavandería del Hospital "Señor de Malta" cuando suponía que los otros guerrilleros ya estaban enterrados, pues vio la zanja primero abierta y después tapada. Maldonado tiene ahora 46 años, lo que quiere decir que era un niño de siete cuando ocurrieron los hechos... Pero, independientemente de la edad, su afirmación es nada más que una confusa suposición, no pasa de ser una anécdota, de las miles que se pueden contar con respecto al Che y sus compañeros "desaparecidos" por más de 30 años bajo el suelo de Vallegrande.

Le sigue una especulación, basada exclusivamente en la animadversión política que sienten los autores contra el régimen cubano. Según ellos, en 1997 Fidel Castro necesitaba a como dé lugar "relanzar la mística revolucionaria" y, por tanto, "ordenó" encontrar los huesos del Che "costara lo que costara", pues de lo contrario la revolución cubana se derrumbaría. A continuación esgrimen el escepticismo de los vallegrandinos, supuestamente basado en la creencia de que los restos del Che habían sido incinerados y esparcidos... "terminarán encontrando la mayoría de los cuerpos, pero el del Che, no". Lo que no dicen Maité Rico y Bertrand de la Grange es que, a la inversa, la más extendida creencia era que el Che estaba allí y era considerado como un patrimonio al que no querían renunciar los pobladores del lugar, de ahí la intención de no permitir la salida de los restos, razón que obligó a un operativo precipitado para trasladarlos hasta el Hospital Japonés de Santa Cruz de la Sierra.
Cuando se hallaron siete cuerpos en la fosa común era obvio que uno de ellos era el del Che, no por un "simple cálculo matemático" como dicen los autores, sino por estrictas e irrefutables razones históricas. Está rigurosamente establecido, a través de todas las fuentes, que entre los días 8 y 9 de octubre de 1967 perdieron la vida siete guerrilleros: Aniceto Reynaga Gordillo (Aniceto), René Martínez Tamayo (Arturo), Orlando Pantoja Tamayo (Antonio), Alberto Fernández Montes de Oca (Pacho), Juan Pablo Chang Navarro (Chino), Simeón Cuba Sanabria (Willy) y Ernesto Guevara de la Serna (Che). Todos fueron positivamente identificados en los días siguientes, sin lugar a equívoco, incluido el Che, como se verá más adelante.
 Tampoco se puede confundir estos cuerpos con los de otros tres guerrilleros muertos el 26 de septiembre en La Higuera, ni con los de otros cuatro que cayeron muy lejos de allí, en la desembocadura del río Mizque sobre el río Grande, el 14 de octubre. Esto por la sencilla razón de que los restos de todos ellos fueron también hallados e identificados plenamente. A renglón seguido, recurren a los objetos hallados. Que si era una bolsita de nylon o una tabaquera metálica, parece francamente irrelevante y no una contradicción flagrante. Respecto a la famosa chamarra, que un dudoso informante dice que la vio en poder de uno de los médicos, hay que decir que todas las fotografías del Che que se conocen en esas circunstancias la ubican junto a él, sea enfundado en ella cuando todavía estaba vivo y cuando, ya cadáver, fue trasladado a Vallegrande. Y también está apoyado sobre ella cuando es exhibido en la lavandería, es decir la espalda descansa sobre una prenda que no puede ser sino una chamarra ¿A quién se le puede ocurrir despojar a un muerto de la única prenda que podía mal cubrir la mitad de su cuerpo? Y aunque así fuera, si alguien se hubiese llevado "como recuerdo" la chamarra original, es muy posible que el Che hubiese sido cubierto con una prenda similar.
La historia de la chamarra no prueba nada y parece nada más que una invención como tantas otras que terminan "autoconvenciendo" a quienes las propalan. No es una pieza clave para la identificación. Me recuerda al "maletín de médico del Che" presentado hace unos años en las pantallas de la televisión con gran entusiasmo por una despistada periodista, o a muchas personas que dicen que alojaron el Che en sus domicilios. O también al garzón de un céntrico restaurante paceño que asegura que le sirvió desayuno por varias semanas.

La aparente contradicción en los certificados de la autopsia tampoco prueba nada. Reginaldo Ustariz Arce, médico que estuvo presente en la exhibición del cadáver en 1967 y que ha realizado acuciosas investigaciones a lo largo de muchos años, sostiene que en realidad no se hizo ninguna autopsia y el protocolo firmado por los médicos Moisés Abraham y José Martínez estaba orientado únicamente a sustentar la primera versión militar de que el Che murió en combate y no fríamente asesinado, por eso trasladan el orificio letal, de la quinta a la novena costilla, "querían mostrar que no fue herido de muerte en el corazón", "Ernesto Che Guevara sólo tenía cuatro heridas de bala y no nueve..." asegura.

Por último, en tono triunfal los autores presentan como pista irreprochable un lapsus de Fidel Castro que en la reciente entrevista de Ignacio Ramonet (un libro camino a convertirse en best­seller mundial) al destacar el mérito de quienes hallaron los restos, dice del Che y de "otros cinco compañeros" en lugar de decir "seis". Pedirle exactitud matemática a un personaje de más de 80 años y que tiene miles y miles de cosas en su cabeza, como actor y testigo excepcional de toda una época, es simplemente demasiado.

ESTILO PANFLETARIO Y CAJAS DE RESONANCIA

Desde el título ("Historia de una ‘mentira’ de Estado") Rico y De la Grange utilizan en su trabajo el lenguaje de las siempre renovadas campañas propagandísticas anticubanas. "Gigantesco engaño", "golpe propagandístico perverso" del "dictador cubano", "grupo de gerifaltes encabezados por los hermanos Castro", "circo a falta de pan", Ramonet "amanuense" de Castro, "operación de inteligencia disfrazada de misión científica". El texto está plagado de improperios de ese estilo.
Y éste no es un detalle secundario. Revela el inconfundible apasionamiento político de los autores y les resta el más mínimo grado de objetividad. Se nota a lo largo de todo el texto, que formularon una hipótesis y buscan todas las argucias imaginables para probarla, ignorando o minimizando todos los elementos que contradigan su posición preconcebida. Cualquiera sabe que esa manera de trabajar está reñida con el oficio periodístico.

Y como no podía ser de otra manera, a partir del lanzamiento de sus acusaciones (no puedo llamarle reportaje) se ha desatado una ola de pronunciamientos similares de personas acostumbradas a hacerse eco de este tipo de provocaciones.

Ex agentes de la CIA como Félix Rodríguez y Eduardo Villoldo volvieron a salir a la palestra como vienen haciéndolo desde hace más de 20 años.  En Bolivia don Samuel Mendoza, quién sino, dio por ciertas todas las afirmaciones de Rico y De la Grange, reflotando un anticomunismo rampante al mejor estilo de las épocas de la "guerra fría".
Y claro está, Mario Vargas Llosa, visceralmente enemigo de la revolución cubana, no perdió la oportunidad de hacer lo mismo en su propio estilo. Si es contra Cuba y Fidel Castro ¡todo vale!

¿UNA MANADA DE BOBOS?

La búsqueda de los restos humanos de los protagonistas de la guerrilla de 1967 fue un proceso prolongado y totalmente abierto al público. En los momentos claves, centenares de periodistas bolivianos y de otros países cubrieron las noticias. Científicos argentinos, de probada experiencia en la identificación de "desaparecidos", colaboraron en los esfuerzos realizados por el equipo cubano compuesto por profesionales de varias ramas. Varias autoridades bolivianas supervisaron muy de cerca todo el trabajo.

Es más, en la identificación definitiva en el Hospital Japonés participaron profesionales bolivianos de medicina forense como el Dr. Celso Cuéllar, hoy vicepresidente de la Asociación de Medicina Forense de Bolivia, quien en declaraciones al periódico El Deber dijo recientemente que vio un "trabajo serio". "Hubiéramos dudado si se tratara de un solo hueso, pero era un esqueleto, que correspondía con las señas de lo que vestía en su último momento. Hubo un estudio antropométrico positivo al comparar el cráneo con fotografías, se hizo un estudio dentigráfico que coincidió en la ausencia de un premolar, y también faltaban las manos", explicó.

Las afirmaciones de Rico y De la Grange, secundadas por sus "cajas de resonancia", ex agentes de la CIA y escribidores profesionales del anticomunismo, son un verdadero insulto a los trabajadores de la información, a los profesionales de la medicina forense de por lo menos tres países, a las autoridades bolivianas de diferentes niveles y al público en general. Son una afrenta a la capacidad de raciocinio de cientos de miles de personas.

Y no es casual que aparezcan en vísperas de los 40 años de los sucesos, que, quiéranlo o no, exaltan las figuras de Ernesto Che Guevara y sus compañeros, como personas entregadas a una causa, que quisieron hacer avanzar a la humanidad con ideales justicieros y liberadores. Y, además, ponen de relieve que muchos de ellos fueron brutalmente asesinados en calidad de prisioneros.

OPCIONES

Los huesos del Che, al igual que los de los otros guerrilleros cubanos, bolivianos y peruanos, fueron identificados, entre otros factores, gracias al contexto histórico confirmado por el mencionado hallazgo del enterramiento colectivo. Corroborado, además, por las afirmaciones del coronel Mario Vargas Salinas, del general Luis Reque Terán y de otros que siempre sostuvieron la versión de la fosa común. Sólo los ex agentes de la CIA y la viuda del coronel Selich hablaban de un entierro del Che en solitario. No es pues evidente –como lo dicen Rico y De la Grange– que sobre esto había consenso entre los militares.

Pero, además, la identificación se corroboró por la ausencia de los huesos de las manos en el cadáver del Che, pues ellas habían sido cercenadas y llegaron a Cuba hace muchos años en circunstancias que no es el caso relatar aquí.
El trabajo realizado fue presentado con lujo de detalles en eventos internacionales de medicina forense, como un modelo de identificación, sin objeción alguna de centenares de especialistas.

La prueba de ADN, hasta donde sabemos, no se realizó porque salía sobrando. Se la efectúa sólo cuando hay dudas y en este caso no existía ninguna. Hacerla o no hacerla ahora es potestad de los familiares y autoridades cubanas.
Maite Rico y Bertrand de la Grange antes que insistir en el ADN deberían formar un equipo transnacional integrado por Rodríguez y Villoldo de la CIA para ir al lugar de los hechos y excavar. Vargas Llosa y Samuel Mendoza podrían ser los cronistas de esta aventura. El gobierno boliviano y la alcaldía de Vallegrande deberían darles todas las facilidades y garantías del caso. Vamos a ver si hallan los supuestos restos del Che que Villoldo dice saber con exactitud donde están todavía. En todo caso tendríamos circo para rato.


­­­­­­­­­­­­­­(Carlos Soria Galvarro es periodista. Autor de la recopilación documental "El Che en Bolivia" en cinco volúmenes)
 

LA HISTORIA LOCAL

LA HISTORIA LOCAL

Por Luis Sexto

Lo aprendí tardíamente. De adulto. Crecí sin que nadie me dijera que en la porción sur de mi pueblo, bajo unos mangos, amarraba su hamaca o su caballo el Mayor General Francisco Carrillo. No había entonces historia local. Ni geografía de patio. Qué emoción cuando, muchos años después de marcharme, supe que aquel río donde me bañaba se nombraba Caunao.

También me sentí, que es lo esencial, más apegado a mi pueblo cuando conocí en apolilladas lecturas sus vínculos con el mambí remediano de las tres guerras. Si toda esa crónica local, si todos esos valores se me hubieran impartido allí, en mi pueblo, mi conciencia cubana habría sido más raigal, más palpable. Porque qué lejanos me parecían Demajagua, Baraguá, Baire, Las Guásimas, Jimaguayú, la calle Paula, el Castillo de la Punta. Que privilegios el de aquellos orientales y camagüeyanos y habaneros que nacían o morían en sitios con tanto eco glorioso.

Mi pueblo, sin embargo, poseía también su privilegio histórico. Había entregado su aporte a la nación. Pequeño, pero propio. Ahora ya no me avergüenza que mi villorrio natal apenas se aprecie en el mapa junto a Remedios. Mi mapa histórico es, en mi conciencia, más profundo. Parte de aquella aldea de tres o cuatro calles y casas de madera y tejas, cuyo origen radica en unos mangos insurrectos y se agranda con la presencia de Camilo Cienfuegos y una conferencia azucarera en 1958.

Estoy convencido. La identidad nacional brota, se apuntala, se consolida en la historia local. La gente ha de saber que en el sitio por el cual entró en la vida y donde asimiló los amores y valores primeros y decisivos, o donde reside, vivieron antes otros seres que añadieron pensamiento y acción fundacionales a viviendas y paisajes. El pasado del lar municipal no está vacío. El espacio –como reza un verso en crítico recordatorio- no puede pertenecer sólo al último que vive. Uno habita en el vacío que antes colmó otro. Soy, en cierto sentido, por aquel que es mi vecino y antecesor en la tradición. Mi semilla.

El ombligo de la historia y la cultura no exhibe su oquedad en el abdomen del último, sino en el del primero. El cordón avanza hacia atrás. Y a él debo el perfil iniciático. Aunque a veces lo olvide culposamente. O porque nadie se aplicó en mantener la historia local como vasija básica dentro de la formación cívica.

El Cuba insiste en el cultivo de la historia aparentemente sin importancia de la localidad. ¿Para qué se establecieron museos y comisiones de historia, y se han repartido medios de impresión, si no para ejercer como crisol de ciudadanía, como contrafuertes de la identidad y la cultura nacionales? Entre lo bueno que nuestros municipios pueden ofrecer en la batalla actual de la nación por preservar su independencia y su justicia, están la firmeza y la convicción presentes. Pero, además, el gesto de ayer que es trampolín del de hoy. La historia comienza en casa.

Del brazo de mi General Carrillo, que respiró el aire que más tarde respiré, ando por las avenidas de la historia de mi patria. 

UN VIAJE EN LA MÁQUINA DEL TIEMPO

Por Pedro Viñas Alfonso

 En la madrugada penúltima tuve un privilegio extraño: pude, durante un par de horas, viajar en la máquina del tiempo, sin ruta predeterminada, sin derrotero fijo y con libre albedrío.
 Mi carnal amigo, Don Luis Sexto y Sánchez, me ha pedido que tenga a mi cargo la presentación de su libro “Con Judy, en un cine de la Habana y otras crónicas de la ciudad”.

No me hice de rogar. A Luis me atan lazos de amistad durante más de veinticinco años. En el bregar periodístico hemos andado junto por esos caminos de Dios. La reflexión compartida y los análisis desapasionados, pero si siempre objetivos y justos, han acompañado un trabajo conjunto que en la prensa escrita comenzó al inicio de la década de los ochenta y en la radio capitalina se extiende ya a lo largo de ocho años. Voy a hablar de este libro y del amigo. De este hombre probo, ético, insobornable, que con figura más “sanchopancesca” que quijotesca tiene mucho, muchísimo más del enjuto caballero andante que del Sancho pragmático quien pretende más acomodarse al  mundo que intentar cambiarlo.  Voy a hablar de estas crónicas y de Luis en quien admiro. Por sobre todas las cosas, esa vocación de decir lo que piensa –equivocado o no- pero siempre alimentando el criterio más ceñido a la honestidad. En mi escala de valore ese ejercicio alcanza la puntuación mayor.

Luis no s amigo de hacer carantoñas. Eso, quizá, le ha privado de obtener algunas sinecuras. Y eso, hablando en buen criollo, a él le importa un pito.

 En el orden personal he tenido que soportarle infinitas chanzas, incontables cuchufletas, ironías punzantes. Y aunque a veces me he visto obligado a contar hasta cien para soportarlas, he creído, como él jura y perjura, que su manera de demostrar el cariño y el afecto es “dándole cuero y chucho a sus amigos” Siempre me he limitado a decirle.. “Luis, tú tienes una forma de querer un poco extraña.”
 
Pero vamos al grano, lo que es decir: vamos a este libro breve y a la vez grande en el cual nuestro querido amigo nos regala un viaje al pasado, pero siempre con reflexiones y proyecciones valederas para todos los tiempos. Crónicas amenas, deliciosas, donde se habla de lo humano y de lo divino con esa maestría y maña de la cual sólo son capaces los viejos periodistas, y no los periodistas  viejos, pues aunque ya traspasó la frontera de eso que llaman ahora la tercera edad, Luis es joven de espíritu y tiene hoy por hoy más proyectos que cuando llegó a esta Habana, lamentable y bella que provocó asombros y azoros en aquel guajirito impresionado por esta capital cubana que todos nos enferma de amor y nos mata de nostalgia, cuando nos ausentamos de ella aunque sea por breve tiempo. Les ruego, a todos, que si quieren recrearse, reflexionar, y recordar –que como dice la canción es volver a vivir- se lean este breve, pero a la vez grande y valioso que dignifica el género y elevan la crónica al magisterio del cronista. Es una invitación que les hago, de corazón. Aquí en Cienfuegos, devenida también para siempre en Meca del g&ea0

ARNULFO ROMERO, UN CAMINO

ARNULFO ROMERO, UN CAMINO

Por Luis Sexto

El aniversario 27 del asesinato del obispo salvadoreño Oscar Arnulfo Romero favorece actualizar la idea Fidel Castro sobre la alianza estratégica entre cristianos y marxistas. Las balas que abatieron al arzobispo de San Salvador mientras celebraba la eucaristía, arrastraban en su penetrante velocidad el propósito de ajustarle cuentas al prelado por haber querido que la estrella polar no apuntara al norte sino al sur.  

Monseñor Romero –san Romero de América según la canonización proclamada por el obispo Pedro Casaldáliga- es un mártir de la revolución latinoamericana. Un mártir de la justicia aún pendiente sobre las hambres y frustraciones del pueblo latinoamericano. Ocho años antes de que la sangre del pastor se mezclara con la sangre del Cordero sobre el altar del sacrificio – 24 de marzo de 1980-, Fidel Castro había formulado un principio que trastrocaba el dogmatismo prevaleciente al juzgar a la religión y a los hombres de fe o de iglesia, como virtuales enemigos o, al menos, como entes de sospechosa cercanía. Los cristianos son aliados estratégicos –es decir, no de conveniencia provisoria, no “compañeros de viaje”- de los marxistas, y de los revolucionarios en su definición más abarcadora.

A mi modo de interpretar la idea del líder cubano, Fidel asumía al concebir y difundir ese enfoque que el cristianismo, por su doctrina, que privilegia a los pobres, y por su ética, cuya máxima potencialidad es entregar hasta lo que no se posee, estaba muy próximo a los ideales de la revolución popular La vida y la muerte de Monseñor Oscar Arnulfo Romero, por tanto, ejemplifican con el acierto irreprochable del martirio la propuesta de Fidel Castro.

Un juicio demasiado suspicaz ha de pensar sensatamente antes de presillar el expediente de reaccionarias o conservadoras con que solemos bautizar pluralmente a las jerarquías eclesiales, incluso a los hombres de fe. Un obispo posee, dentro de la organización romana, autonomía y colegialidad. Y su voz, guía de la iglesia local, adquiere una altitud, una preeminencia que influye en la feligresía, aunque sea obligada a convertirse en una voz que “clama en el desierto”.   

El mérito de Romero trasciende las denuncias de los asesinatos y desafueros de la dictadura salvadoreña, durante sus homilías en la catedral. Se zambulló en lo profundo, en lo más comprometedor de la fe y la signó con un contenido unívoco, sin dicotomías, entre lo escatológico y lo social inmediato. Promovió la lucha por la justicia en su interpretación catequética de los Evangelios: no es cristiano quien salga de la vida y se ubique al margen de la sociedad. Y de los evangelios dedujo su fervor por los pormenores terrenales. “Una verdadera conversión cristiana –sostenía- tiene hoy que descubrir los mecanismos sociales que hacen del obrero y del campesino, personas marginadas. Por qué solo hay ingresos para el pobre y el campesino en la temporada del café y del algodón.” 

La crónica de las comunidades eclesiales de base en América Latina está enlutada por cuantos exclamaron, a usanza de los primitivos cristianos: non possomus. No podemos renunciar a defender la verdad, combatir el mal, amparar al pobre, exaltar al justo. Y la sangre ha consagrado esa actitud. Decenas de mártires: obispos, sacerdotes, monjas, laicos. Fidel Castro lo comprendió, incluso desde antes de 1972, cuando propugnó la alianza entre cristianos y marxistas. Ya lo había expresado en su praxis en la Sierra Maestra, en 1958, cuando allí llegó el Padre Guillermo Sardiñas decidido a ejercer su ministerio sacerdotal entre los guerrilleros y también dispuesto a asumir el ministerio guerrillero con sus manos ungidas. Y Fidel lo aceptó.