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PATRIA Y HUMANIDAD

Política

GRAMATICA POLÍTICA

Por Luis Sexto 

Tal vez pueda parecer un juego de palabras. Me arriesgo a utilizarlo, porque, a fin de cuentas, no creo que haya otra manera de desenvolver la charla de hoy. ¿A quién no le gusta que lo convenzan? ¿A quien le gusta que lo venzan? Ese es el tema. Vencer o convencer. Y como vemos, son verbos afines, provienen de la misma raíz, aunque emplean distinta metodología en su aplicación. 

La primera lección sobre estas palabras y su diferencia, las recibí de un oficial de la Marina de Guerra Revolucionaria. Dicho así, era el menos apto para hacerlo. Era militar. Y el militar habitualmente da órdenes. Ese es el lenguaje natural e insustituible de los ejércitos. Y el subordinado las cumple, le gusten o le disgusten. Me habían pedido aceptar, siendo yo soldado, una determinada función. Mi voluntad decidía el asunto: no era una orden, sino una propuesta. Yo dudaba. Mis compañeros me asediaron: acepta, acepta, y me argumentaban las ventajas de una decisión positiva.  

Al fin, un día me presenté al alférez Le dije que sí, que aceptaba. Y él, que conocía de mi reticencia previa, me preguntó: ¿Vencido o convencido? Y la pregunta no era un jueguito de palabras. Aquel oficial sabía que un hombre vencido, esto es, movido por los argumentos de la fuerza, no resulta muy confiable. Es preferible convencerlo, moverlo con la fuerza de los argumentos. Eso ocurrió en mi juventud. Pero sigo pensando que vencer o convencer son términos primordiales del lenguaje político. Que se excluyen. Y que no pueden confundirse. Usted puede vencer al enemigo. Pegarlo al suelo. Pero quizás nunca logrará que llegue a entender las razones que usted tiene para combatirlo. Ahora bien, a amigos, aliados, simpatizantes, electores, ciudadanos, usted ha de convencerlos. Es decir, hacerlos cooperar en la aceptación de cuanto usted les propone.  

Esa es la teoría. Y como ocurre con toda teoría, a veces sufre su distorsión, pues existen aquellos que entienden que político es el nombre que se le da al mando vestido de civil. Y si hay que volver a explicar, porque de primera intención nadie entendió, se utiliza el grito o se saca a escena el peso de “mi cargo”, que algunos creen haber recibido del aire. Claro que algunos no entienden porque no quieren; otros, porque les cuesta más. Pero en ambos extremos, lo que ha de predominar, desde el punto de vista político, es la fuerza y la veracidad de los argumentos. Por momentos estos faltan. O sobra la incapacidad para saberlos exponer.  Permítanme una moraleja: es cierto que se ha de confiar en el pueblo. Pero, sobre todo, es preciso ganar la confianza del pueblo. (Publicado en Juventud Rebelde)     

YO QUIERO

YO QUIERO

Por Luis Sexto

Cierto enfoque califica como vaguedad, bobería, el acto de pensar o de opinar. Ese bautizo implica la negación, la tacha. Porque “déjate de filosofar” o “quién más quiere seguir filosofando”, son enunciados que pretenden ridiculizar al que piensa u opina de manera original. Claro, cómo venir a hacer filosofía cuando después de Aristóteles, Kant o Marx qué falta por añadir.

El enfoque puede existir. Es su derecho. Lo que no ha de suceder es que cuantos opinen o piensen conviertan esa operación en un acto vergonzante. Durante las últimas semanas fui jurado del concurso periodístico 26 de Julio, convocado por la UPEC. Y aunque hay quien estima que no gana porque soy parte del tribunal–otorgándome un poder o una influencia que no poseo-, puedo aseverar que por momento la decisión resulta peliaguda. Ciertos competidores, ciertos textos, clasifican entre las excelencias. En particular, los trabajos de opinión. Me he fijado que los periódicos de provincia defienden, practicándolo, el derecho a opinar. Pero me intriga que algunos columnistas pidan disculpas “por filosofar”, como si a alguien molestaran. Caramba, apareció un complejo. Me dije.

La sociedad, como los individuos, necesita del aire que expele la reflexión. Y en el proceso colectivo de pensar, de contrastar, la opinión periodística, como expresión y a la vez estímulo de la opinión pública, reclama por consustancial un espacio. Es preciso que desde un periódico se advierta a los intermediarios del mercado de productos agrícolas, por ejemplo, que sus ganancias son excesivas, injustas, carentes de solidaridad, antipatrióticas; se haga recordar a determinados administradores y funcionarios que las quejas y los problemas merecen, siempre, una respuesta que no sea el silencio; o se condene en los periódicos a quienes, abusando de prerrogativas, vivan a contrapelo de las carencias del país...

La prensa es un espejo. Al despertar, el primer acto del ceremonial matutino consiste en ubicarse ante la puertezuela del botiquín. Frente a nuestra imagen duplicada, nos percatamos de las patas de gallina, de la barba tupida, del pelo chorreado. Uf, estoy horrible. Y la autocrítica funciona como un correctivo. Es elemental, en definitiva, preguntarle al espejo, y oír lo que, en verdad, dicta.

La única vez en que uno no se mira al espejo es cuando está enfermo. Pero habremos de levantarnos. Porque mayor daño que descubrir las arrugas, implica rellenarlas con polvos y cremas. Con el disimulo, como en la Televisión. Cuántas caras decepcionan al toparlas por ahí, por esas calles.

Bueno, disculpen la filosofía. Me he entretenido en comentar aspectos ya sabidos, pensados, legitimados. Pero permítanme renovar mi fe en el pensamiento, la reflexión, la opinión, la prensa. Y si estuviéramos en una reunión, y desde la mesa preguntaran después de haberme oído, quién más quiere seguir filosofando, yo levantaría la mano nuevamente, como el que quiere tres tazas: Yo, yo quiero seguir filosofando. (Publicado en Juventud Rebelde)  

UNA DÉCADA DE LA VISITA DEL PAPA

UNA DÉCADA DE LA VISITA DEL PAPA

Por Roberto Veiga González

Entrevista con el sociólogo Aurelio Alonso
 

¿Cómo valoró usted la visita del papa Juan Pablo II a Cuba, hace 10 años

Esta pregunta me la estás formulando en pasado, no me preguntas cómo la valoro ahora, sino cómo la valoré. Quiero empezar por decirte que la sigo valorando tanto como la valoré en aquel momento. Creo que en primer lugar, la visita del Papa era algo que había sido buscado en el país. Por lo menos, hasta donde sé, por parte del Estado hubo una invitación a Juan Pablo II en su primer viaje, a que hiciera una escala en Cuba. Él prefirió no hacerlo. No critico esas consideraciones y pienso que las variantes que tiene que manejar un pontífice son muchas, para hacer una visita a un país en un momento dado, o no hacerla, posponerla o dejarla para otro momento. Son problemas de tiempo y circunstancia. “Era su primer viaje al exterior como pontífice e iba a Puebla, para la Tercera Conferencia del CELAM. Y pienso que con una agenda complicada, pues era la primera conferencia que tenía que ver con el planteamiento de una proyección personal suya como Papa, pues la conferencia anterior había sido bajo Pablo VI y tenía marcada la impronta de aquel Papa y del Concilio, que había sido muy cercano. Tampoco se vislumbraba aún que él fuera a ser un Papa viajero, un Papa de excepcional huella dentro de la historia de la Iglesia. Creo que va a ser muy difícil que esa huella sea superada por pontificados posteriores.  “Entonces al saberse del primer viaje del Papa, la jefatura del Estado cubano propuso hacer el tránsito, cosa que subrayo para recalcar que había una disposición para recibir al Papa desde muy temprano, desde antes de saberse cómo iba a ser su proyección.  “Después resultó que Juan Pablo II fue un Papa que viajó mucho. Recuerdo que la idea de una visita y el consenso de todas las partes (del pontificado, del Estado y la Iglesia cubana, también) estaba acordada de fines de los años 80. Las circunstancias del derrumbe del campo socialista…, la incertidumbre que eso creaba, generó un marco de condiciones no maduras. Había que esperar, había búsquedas nuevas.  “Vino el documento El amor todo lo espera, que fue un replanteo de las condiciones de la Iglesia, en fin, y vino también el desafío cubano, que la economía se cayó de una manera truculenta y no se sabía a dónde iba a parar esto… Se puede decir que, a medida que esa situación se iba resolviendo, se iba actualizando también la posibilidad de una visita. Creo que también, a medida que pasaba el tiempo después del derrumbe de Europa del Este, el comunismo dejaba de aparecer como el gran adversario ideológico de la fe, y el capitalismo salvaje marcaba con demasiada fuerza al mundo latinoamericano, y al Tercer Mundo, en general, con la huella de la pobreza y la desigualdad.

“Entonces podemos observar una serie de discursos e intervenciones públicas del Papa, en los planos político y social que son muy coincidentes con cosas que tenían que ver con la proyección cubana ante la deuda del Tercer Mundo, ante la pobreza, ante los problemas del medio ambiente. Esto se hizo muy notable en 1995, en el discurso del Pontífice en la Asamblea General de las Naciones Unidas, y también en 1996, en su intervención en la conferencia convocada por la FAO en Roma, cuando Fidel visitó al Papa, y ya ahí quedó la visita, más o menos acordada para 1998.
“No es una visita que se produzca de golpe. Por una parte tiene el antecedente irregular de que es un Papa que ha visitado toda la América Latina, a algunos países los había visitado hasta tres veces cuando visita Cuba (como México, Brasil), y a Cuba no la había visitado. Es decir, se notaba también un déficit en el itinerario pastoral pontificio. Por otra parte, se había producido una maduración de condiciones, una capacidad de resistencia y recuperación cubanas en el plano de la economía, de la sociedad, de la política.
 “También habían sucedido cambios en los 90 por parte de la Iglesia, había crecido el número de diócesis muy marcadamente. Incluso aunque El amor todo lo espera fue fuertemente rechazado por algunos periodistas cubanos —y eso lo critiqué en uno de mis trabajos, pues me pareció un exabrupto—, esta Carta Pastoral nunca se convirtió en un obstáculo ni para que la Iglesia tuviese otras posiciones institucionales positivas ni para que, desde el Estado, se siguiera una proyección que ya había comenzado con el IV Congreso del Partido y con la Reforma Constitucional de 1992, de establecer un nivel de apertura que ya en la famosa entrevista de Frei Betto a Fidel, en 1985, se vislumbraba cuando Fidel reconoce que hay un status discriminatorio hacia el hecho religioso en la Revolución cubana y es necesario superarlo de algún modo.  “Me parece que los 90 generaron una atmósfera, un clima general en la sociedad cubana, y unas posibilidades a la exteriorización de la espiritualidad religiosa que no existían antes y que hicieron un cuadro favorable para la visita del Papa. A su vez, la visita del Papa se convirtió en un factor de profundización, de consolidación de los caminos de esta espiritualidad religiosa. Esto lo he dicho en muchas ocasiones, y así fue, aunque algunos se planteaban que políticamente la visita del Papa iba a ser un éxito o un fracaso, que sería un éxito para el Estado y un fiasco para el Papa, o un triunfo para la Iglesia y un fracaso para el Estado.  “Realmente la visita del Papa fue un éxito para todo el mundo. Fue un éxito para el pueblo, que era lo más importante, un éxito para la fe, y pienso que no solo para la fe católica. Fue un éxito para la religiosidad, fue un factor, incluso, para religiosidades que decidieron no estar presentes porque se sintieron marginadas. Creo que fue algo que benefició el sentido de realización de la espiritualidad religiosa en el cubano y una cierta recuperación de una espiritualidad religiosa que no estaba perdida en la tradición, pero que subyacía muy inhibida por factores discriminatorios, represivos y hasta, a veces, arbitrarios. Factores que todavía a veces se encuentran hoy, pero ya en este momento el creyente cuenta con un asidero también más allá de su fe. Hay que reconocer, además, que la mayor parte de la dirigencia del país sigue siendo atea, y entonces, a veces es difícil que comprendan. Tendrían que haber más creyentes en las esferas de decisión política, católicos y de otras confesiones.”  

Hoy no existe un número significativo de religiosos en las filas del Partido, que supuestamente es la cantera para ocupar los cargos públicos, aunque no únicamente —según la ley—. ¿Qué condiciones existen, o existirían en el futuro inmediato, para que pudieran estar presentes más religiosos en las esferas del poder político?  

—Es muy difícil saber qué tan fuerte es o no es la presencia religiosa en el Partido. Eso es muy difícil de palpar. Se pensaba que la religiosidad había decaído dramáticamente en el país, y no fue así; hubo un proceso de recuperación. Siempre vislumbré, desde los años 70, un proceso de recuperación y lo dije en algunas ocasiones que escribí en aquella época. Yo planteaba una tesis: la confrontación de principios de los 60 fue una confrontación muy fuerte, pero se dio en una generación que sale de la adolescencia vinculada al hecho revolucionario y que choca con posiciones dentro de la institución religiosa y se le plantea el dilema de conciencia: ¿se puede se revolucionario y se puede ser religioso a la vez? ¿Se puede ser comunista y católico a la vez?

“Ese dilema, sea como sea que te lo expreses, y como lo resuelvas, esa generación lo vive como un trauma, como una disyuntiva —es la generación que está entre los 20 y los 40 años, en ese momento—. Pero las generaciones más viejas siguen siendo creyentes. Son las viejitas y los viejitos que se quedan en la Iglesia. Y las generaciones más jóvenes, los que eran niños entonces, o los que nacen después, no viven ese conflicto. Normalmente, hay tres conjuntos de generaciones conviviendo: la de los abuelos, la de los padres y la de los hijos, para decirlo gráficamente. Entonces hay una conexión abuelo-nieto que no pasa necesariamente por los padres. Hay una espiritualidad que se transmite en el seno de la familia.
“Jaime Ortega, en una de sus primeras homilías como cardenal, hace alusión a este fenómeno, donde alude al papel de la familia en salvar la fe religiosa. Por lo tanto, desde los 70, a medida que crecen esas generaciones de niños, hay una religiosidad que se va recuperando progresivamente. A fines de los 80 ya hay una religiosidad, una presencia de lo sobrenatural y de lo religioso, en un 85 por ciento de la población. ¿Dónde se produce ese salto? No hay tal salto. Es solo un fenómeno de evolución, de recuperación, donde la inteligencia pastoral de la Iglesia tiene mucho que ver, pero la espiritualidad existente en la población cubana, la necesidad de acudir a los santos, a lo sagrado como vivencia, también tiene que ver. Constituye el factor principal de la recuperación de la fe, diría yo.

“Creo que ese mismo efecto que se observa en la sociedad cubana, también se da dentro de las instituciones políticas. No en la misma escala, y por eso constato que ese espacio sigue siendo predominantemente ateo. ¿Cómo creció el número de religiosos dentro del partido, dentro del mundo político, después del IV Congreso del Partido y la Reforma Constitucional? ¿Porque muchos católicos, presbiterianos, etc., hayan pedido su ingreso al Partido? No: porque se supo entonces que no pocos estaban ya adentro.
  “Incluso hay una famosa entrevista que le hace un periodista a José Felipe Carneado (1), donde le pregunta cómo es posible que no se repruebe a esos militantes por ocultar una verdad. Y Carneado responde con una idea muy acertada, aunque parezca un poco paradójica, que no logro recordar textualmente, pero donde dice que no es lo mismo mentir para medrar en la sociedad, que ocultar una verdad para evitar una discriminación injusta. “Éticamente no son reprobables quienes hayan ocultado su fe para no ser objeto discriminación. Aunque tampoco se puede decir que lo suficientemente valientes. Pero a veces el costo de ser valiente es desaparecer de la esfera profesional, o política, o ser sometido a una sanción.

“No sé hasta qué punto ha crecido la presencia de religiosos en el Partido. No obstante, no ha sido lo suficiente para que sea ostensible la presencia de los intereses corporativos de la Iglesia, porque una cosa es la Iglesia y otra la población creyente. Son cosas muy relacionadas, pero religión es una cosa e Iglesia es otra. No siempre son coincidentes los puntos de vista de un católico de a pie sobre materia social con los de la Iglesia. Incluso, no todos los sacerdotes piensan igual, sobre todo en asuntos de materia social, no hablo de cuestiones de dogma. Las cuestiones teológicas son harina de otro costal.
 “No obstante, se percibe que la presencia del creyente no es lo suficientemente significativa en el espectro de la toma de decisiones. Es igual que decir: no hay suficiente número de negros en el aparato de toma de decisiones o no hay suficiente número de mujeres en el aparato de toma de decisiones. No es proporcional la presencia de creyentes en la esfera de decisiones en relación con la presencia de creyentes en la sociedad. Esto es un fenómeno que evidentemente no se ha superado.

“¿Está en las posibilidades inmediatas superarlo? No sé; eso no lo sabe nadie. Tal vez en esferas políticas, aunque quizás tampoco allí te puedan dar respuesta. Pienso que en el marco de las posibilidades relativamente mediatas, en lo que se suele llamar el mediano plazo, sí está. Porque hay un proceso de maduración. A pesar de que no esté en el marco de las cosas que tú puedes prever ya, de golpe. Los fenómenos sociales no son tan planificables ni pronosticables a corto y a veces a mediano plazo. “A principios del año 2007, un par de entrevistas televisadas a determinadas figuras, destaparon una polémica, un reverdecimiento y una protesta generalizada sobre las represiones a intelectuales y lo que se llamó las parametraciones en los años 70. (Como hubo un incremento de represión de homosexuales, intensificación de represiones definidas al amparo del calificativo de diversionismo ideológico, se crearon fronteras artificiales, se crearon limitaciones injustas y ofensivas). Ahora, de golpe, sin que nadie lo esperara, unas entrevistas televisadas en apariencia intrascendentes, hicieron brotar, por su carga vindicativa, una serie de protestas que no se han detenido.  “Después del ciclo de conferencias sobre el Quinquenio Gris, se ha abierto una discusión sobre el socialismo, y otros personajes que vuelven a la luz reclamando espacio para su lectura de nuestra realidad. Una lectura aparentemente reprimida hasta ahora. Estamos viviendo una atmósfera de debate, que pienso que es saludable. No estoy de acuerdo con todo lo que dice todo el mundo, dentro de esta atmósfera de debate: lo dicho por los que están en el plano de retornar a una línea dogmática y restrictiva, ni tampoco con todas las herejías. No es el caso de entrar ahora a decir cuáles sí y cuáles no. Creo que cada cual tiene el derecho y la posibilidad de escoger lo que le parece, pero creo que esa discusión, ese hecho de poner los problemas sobre la mesa, es esencial.

“El otro día yo leía algo sobre la polémica económica de los años 60, entre las posiciones del Che y las de Carlos Rafael, una de esas ideas muy sencillas, y que por sencillas a veces se nos pasan. Más allá de quién tenía la razón, o de los aportes o el contenido de esta polémica, el primer hecho importante para caracterizar la época es que hubiera polémica. Que dentro de las mismas figuras que estaban dirigiendo el país, unas dijeran hay que hacerlo así, y las otras dijeran hay que hacerlo de esta otra manera. Las dos se opusieron en público, y las dos debatieron en público y el pueblo tuvo acceso a esa polémica. Eso se perdió después de los 70. Se ha recuperado algo, pero todavía hay mucho por recuperar. Es muy difícil saber cuándo se va recuperar del todo ese espíritu, pero pienso que debe estar en el plan de la vida y tiene que ser una cosa normal. “Hay demandas de la Iglesia que son justas. Conseguir mejores proporciones en el número de sacerdotes y religiosos con relación a la población, es una cosa muy importante. Es una cosa a la que, tengo entendido, se le está dando respuesta, en cierta manera, progresiva, moderada, silenciosa. Ya lo otro de participar en las esferas tiene que salir más naturalmente, más a partir de un consenso, porque si eso sale de una demanda simplemente, es una concesión y entonces va a ser: «¡Espérate!, a este lo ponemos aquí, pero aquí no, es mejor en un lugar donde parezca que tiene que decidir pero donde lo que decide no importa». No se trata de «quedar bien» con la Iglesia, se trata de que pueda haber una contribución efectiva, incluso en las decisiones políticas, desde la fe.”
 

En su opinión, cuáles fueron los desafíos mayores que pudo dejarnos, tanto a la Iglesia, como pueblo y al Estado. 

— ¿El pueblo no es Iglesia también? ¿No se dice que la Iglesia no es sólo la institución, sino que es la Iglesia-pueblo? De todos modos, ¿qué cosa es el Estado? ¿Es la Iglesia parte del Estado, o no? ¿Está la Iglesia fuera del Estado? Cuando hablamos de la Iglesia, en relación con el Estado, ¿hablamos de algo que está fuera? Pasa igual que cuando se habla de sociedad civil y Estado. La gente habla de sociedad civil y Estado… ¿Tú estás en la sociedad civil o estás en Estado? ¿Qué cosa es el Estado? ¿Es el conjunto de los que gobiernan, nada más?“León Duguit decía, en su tratado de Derecho constitucional, y admito que no es una buena definición pero resulta muy ilustrativa de la relación de poder, que el Estado es la diferencia entre gobernantes y gobernados. De acuerdo con esa lectura tú estás siempre dentro del Estado, nunca fuera. Porque si hay gobernantes, tiene que haber gobernados. ¿Quién dijo que los gobernados están fuera del Estado? Están fuera del gobierno, de las esferas de dirección. Incluso, el propio Antonio Gramsci llega a explicarlo por una simple fórmula: «sociedad civil más sociedad política igual a Estado». Como yo siempre parto de ahí, te lo aclaro. Aunque tampoco quiere decir que de donde yo parta sea el lugar adecuado. A lo mejor soy yo el que se equivoca.  “Te decía que los desafíos que la visita del Papa plantea, en mi opinión, son esencialmente desafíos de diálogo. Tanto para la Iglesia como para el pueblo. Además, no hay dos escalas distintas de desafíos. Pienso que los principales desafíos son de diálogo, tanto para la Iglesia como para las autoridades políticas, dentro del Estado del cual la Iglesia es parte, porque es, en ese Estado, donde la Iglesia tiene que lograr que le den la facilidad de construir nuevos templos, de reparar los viejos, y sobre todo de realizar la misión pastoral que le corresponde.  “El de «diálogo» es un concepto que comprende cosas diferentes. Tenemos la tendencia, o por lo menos se tiene en la instancia eclesiástica, a hablar del diálogo inter-eclesiástico como el gran desafío de nuestros tiempos para la Iglesia. Ese no es el único. Desafío es el diálogo inter-eclesiástico, pero también es el diálogo extra-eclesiástico, el diálogo de la Iglesia con el mundo que la rodea, que son las esferas que forman el Estado y la sociedad no creyente, la institucionalidad de esa sociedad.  “También está el diálogo intra-eclesiástico, que es el diálogo entre los que creen, pero piensan distinto. Incluso los que creen en una misma fe, pero piensan distinto. La Iglesia, la católica sobre todo, ha estado mucho más preocupada con los pasos y los métodos que tiene en el marco del diálogo inter-eclesiástico —o sea en sus relaciones con las otras grandes religiones del mundo—, que en sus relaciones con el diálogo intra-eclesiástico, en las cuales ha sido, a veces —según mi criterio—, doctrinaria, restrictiva, represiva, como en el caso de los movimientos cristianos de base en América Latina (se ha puesto de manifiesto en casos como el de Leonardo Boff y el de Jon Sobrino).

“Me parece que al respecto, la proyección que tenía Pedro Arrupe  como superior general de la Compañía de Jesús, era plausible. Yo la recuerdo con una lucidez y un espíritu de apertura comprometida, como líder católico que era de una gran congregación católica y que estaba jugando un rol social importantísimo en aquella época, en los años 60-70, y creo que sigue jugándolo hoy, a pesar de los altibajos que puede haber sufrido.  “A mi juicio, los grandes desafíos están en el diálogo, dentro de la sociedad cubana y fuera de la sociedad cubana. Desafíos para la Iglesia y desafíos también para la sociedad política, para las instancias políticas. En tal sentido, pienso (tengo que decirlo, porque si no, no haría justicia) que en los últimos tiempos se ha venido produciendo un avance significativo, no significativo por lo llamativo, por lo grande, sino porque lo siento como un avance sostenido, coherente, en la flexibilización de posturas, de partes de las instancias políticas y también de la Iglesia; es decir, de la comunicación y del entendimiento de una parte y de la otra.  “No quiere decir que ambas partes estén totalmente satisfechas con la otra. Lo desconozco, además. Por buenas que sean las relaciones, nunca el Estado va a darle a ninguna Iglesia todo aquello a lo que ella pueda aspirar, porque también crearía una situación de privilegios; ni nunca la Iglesia va a hacer todo lo que quiere el Estado. El Estado quiere un poder ideológico absoluto, sobre todo en el socialismo. Y ese poder sobre las mentes y la ética, la Iglesia y el Estado lo comparten y lo compiten, ambas cosas. En las sociedades de mercado, esta relación Estado-Iglesia funciona en los términos de una transacción. ¿Cómo lograr, en un contexto socialista, que se comparta más de ambas partes y se compita menos? Me parece que el diálogo también tiene que ver con eso. O sobre todo.” (…)

“En este momento hemos producido una sociedad con desigualdades, pero además, injusta en su naturaleza. No se trata de que haya que quitarle nada a nadie. Pero cuando tú ves que los niveles más altos de ingresos en la sociedad lo poseen el que tiene el pariente con plata en el exterior, el «neoempresario», el «maceta» y la «jinetera», entonces te das cuenta también que los resortes con los que nos movemos no responden al principio de a cada cual según su trabajo. No es lo que tú le das a la sociedad lo que te permite vivir mejor. Sería mejor que fuera un sistema donde las desigualdades estuvieran signadas por la entrega a la sociedad. Porque la injusticia distributiva no sólo se mide cuantitativamente, sino por el destino de los ingresos.  “¿Hay caminos para recomponer eso? Hay que encontrarlos. Ahora, en este momento, el país está en un proceso de búsqueda muy fuerte, con criterios distintos. Con espíritu de innovación. Hay quienes tienen miedo a dar pasos, y hay quienes quieren aventurarse. La gente cree que aquí todo el mundo dice lo mismo, piensa lo mismo, y no es así.  “El tema de la reconciliación es un tema muy candente, sobre todo en relación con la parte de la sociedad cubana que emigró, y predominantemente la que está en Estados Unidos, que es el destino migratorio más fuerte que ha tenido Cuba, y que vive en buenas condiciones (no es que vivan todos en la opulencia), pues aquella es una sociedad donde el régimen de ingreso es muy superior. La cuestión se complica porque ellos viven en una sociedad distinta, ya establecida, que ha producido acumulación, para la cual el hombre sencillo de esa sociedad —que no está en el piso de pobreza formal o cercano a él, pero que es una persona modesta, trabajadora— puede vivir con 2000 usd de ingreso al mes, de los que quizás puede ahorrar 500 usd al mes, y entonces venir con ellos de visita, con una cantidad que en Cuba significa un raudal, porque hay dos niveles distintos de organización de la producción. “Quiero decir, sin detenerme en lo político coyuntural, que cualquier propuesta de equiparación bajo una cobertura reconciliatoria puede hacerse ilusoria y superficial. Pasar por alto que aquí subyacen diferencias objetivas mayores sería un despropósito. La reconciliación tiene que pasar, por lo tanto, por el reconocimiento de estos y de otros presupuestos. (Fragmentos tomados de La Ventana) 

ERNESTO CARDENAL OPINA

ERNESTO CARDENAL OPINA

Entrevista publicada en México 

Campeche, Cam., 23 de diciembre, 2007. El capitalismo, el neoliberalismo y la globalización de la economía sólo generan pobreza y ponen en peligro la vida en el planeta; para salvarlo hay que cambiar los sistemas político y económico, porque de otra manera nos encaminamos al suicidio planetario, advirtió el poeta y sacerdote nicaragüense Ernesto Cardenal.
En amplia entrevista con La Jornada, un día después de la presentación, ante decenas de jóvenes, de una antología poética en el contexto del Festival Cultural del Centro Histórico de la ciudad de San Francisco de Campeche, el también ex guerrillero y ex monje trapense, autor de más de 200 obras que han sido traducidas a unos 30 idiomas, reiteró su esperanza en los jóvenes —“la nueva generación que produce la evolución humana”— para cambiar este estado de cosas.

Religioso impulsor, en su momento, de la teología de la liberación, Ernesto Cardenal Martínez, nacido en Granada, Nicaragua, en 1925 (el 20 de enero cumplirá 82 años), reitera su idea de una “Iglesia revolucionaria” que defienda a los pobres y a los oprimidos (“La única lucha válida es la lucha por los pobres y los oprimidos”, señala) y externa su solidaridad con el movimiento zapatista y la otra campaña, a la cual considera “lo más impactante que tiene ahora México”.

También anunció que trabaja en una obra que recopilará la vida del misionero español Vasco de Quiroga (1470-1565), conocido como Tata Vasco (“Tata es igual a papá y así le decían los indios a Dios”, acota), quien conquistó los corazones de los indígenas de Michoacán y demostró que en los hechos es posible la utopía de Tomás Moro.

De pantalón de mezclilla, sencilla camisa blanca, sandalias negras y su infaltable boina negra, el poeta nicaragüense evita abundar en los problemas concretos de México.

“Yo no escucho mucho de México ni de ninguna cosa en el extranjero, porque hay desinformación con respecto a México, con respecto a Nicaragua y con respecto a todo, y con respecto a las revoluciones, más todavía.

“Tiene uno que informarse de otra manera. Yo me he informado en forma personal en México porque he venido a México y he conversado. La vez pasada estuve en Hermosillo, donde tuve el honor de que me visitara el subcomandante Marcos y clausurara un encuentro internacional que teníamos en Sonora. Tengo gran admiración por Marcos y me parece que lo más impactante que tiene ahora México es la otra campaña.”

¿Y por qué considera impactante la otra campaña?

—Es muy original desde su nacimiento, en el siglo pasado, como la última revolución del siglo XX y la primera del XXI, una revolución además, pacífica, lo que parece una paradoja. Con pocas armas, y algunas eran de palo, y que se desarmó como a los 15 días más o menos. Yo escribí entonces, a los pocos días del asalto a San Cristóbal de las Casas —defendiendo la acción de Marcos, porque la había atacado Daniel Ortega diciendo que no estaba de acuerdo con el método de lucha armada, que estaba de acuerdo con las metas—, entonces yo escribí rebatiéndolo con algo que se publicó en La Jornada, y el subcomandante, hace un mes, me dijo que había leído lo que yo escribí.

“El argumento de Ortega es que ya no era época para luchas armadas, y yo dije que me extrañaba de alguien que había llegado al poder, junto con otros, en la primera revolución de Nicaragua, por las armas.

“Y cité al Papa Paulo VI, que había dicho que era lícita la revolución armada cuando se trataba de una tiranía evidente y prolongada, y yo dije que si había un caso como éste era el de los zapatistas, porque los indios de Chiapas sufrían una tiranía sumamente evidente y tan prolongada que era de 500 años, y que por tanto estaba justificada la lucha armada del subcomandante Marcos.

“Era una originalidad de él (Marcos) porque no ha sido sangrienta y porque además ha sido con humor; creo que es el único político el mundo que es humorista y que es poeta también, además de otra cosa.

“Vemos que se ha abierto ahora a todos los pueblos; ya no son sólo los mayas, sino todos los indios no sólo de México, sino de América, y no sólo los indios, sino los blancos, los negros y todo mundo, todos los oprimidos, por decirlo así, o los grupos minoritarios; hasta los homosexuales, las monjas y todos.”

Entonces, ¿es válida esta lucha, es válido este método?

—Es la única válida. La única lucha válida es la lucha por los pobres y los oprimidos; oprimidos de toda clases como es la revolución de Jesús, que eran los pobres, los enfermos, los niños, que entonces eran también oprimidos, y las mujeres que han estado oprimidas, y los pecadores que abarcaban a todos, menos a los ricos, a los poderosos, a los orgullosos, a los engreídos.

¿Los partidos políticos no pueden encauzar esta lucha?

—No, el pueblo ya no cree en los partidos políticos; está descorazonado, decepcionado de los partidos, de los líderes y de las ideologías; entonces hay que buscar otra cosa. Esas reuniones multitudinarias de los jóvenes en las grandes ciudades, de miles y miles con el clamor de ‘otro mundo es posible’, es una nueva revolución que está habiendo ahora, electrónica principalmente, porque se reúnen a la velocidad de la electrónica.

¿Existe en los jóvenes este ánimo, el idealismo, el pensar en los demás?

—Como nunca. Yo me pongo a pensar cómo era la juventud como la mía, no teníamos preocupaciones de ninguna clase. En Nicaragua, pues a lo mejor cambiar a Somoza, pero ninguna otra, ni siquiera cambiar de sistema político y económico. Los jóvenes teníamos sentimientos egoístas.

“Además de las monstruosidades, que cada vez son más grandes, pero al mismo tiempo la solidaridad es más grande; además de toda la destrucción del planeta, también hay preocupación ecológica en el mundo entero cada vez mayor, y ésa es la esperanza de todos.

“La esperanza son los jóvenes, la nueva generación que produce la evolución humana, que es parte de la evolución del planeta y del universo. Hacia algo vamos.

La comunidad ideal que usted pensó, ¿aún es posible?

—La única sociedad posible es el socialismo. No hay más que capitalismo y socialismo. El capitalismo es el egoísmo, lo cual es antihumano, y el socialismo es lo comunitario y lo solidario, lo cual es realmente humano porque la naturaleza humana es esencialmente solidaria. Es por cooperación que nosotros hemos llegado a ser humanos; la cooperación es la que nos hizo humanos, la que nos seguirá haciendo humanos o nos va a deshumanizar si seguimos con el capitalismo desenfrenado que hay.

La Iglesia parece que ha abandonado estos ideales…

— ¿Cuál Iglesia? ¡La Iglesia es el pueblo de Dios! ¡La Iglesia no es la jerarquía, la jerarquía es otra cosa! El papa Pío XII, que era conservador, mejor dicho reaccionario, sin embargo dijo que la Iglesia eran los seglares y que la jerarquía era para servir a los seglares.
 Sobre este punto, Ernesto Cardenal adelanta que trabaja en la vida del obispo michoacano Vasco de Quiroga, uno de los pocos que han demostrado que es posible una sociedad ideal.
“Ni Tomás Moro pensó nunca que podría realizarse, ni Platón pensó tampoco que su República podía realizarse y entonces este originalísimo Vasco de Quiroga pensó que ese sistema era para el Nuevo Mundo. Su obra duró 200 años y ahí todavía los indios en México lo recuerdan con el nombre de Tata Vasco; tata significa papá, que también es el título que se le daba a Dios.” 
 (Tomado de La Ventana)   

LA LEY DE AJUSTE CUBANO COBRA NUEVAS VIDAS

LA LEY DE AJUSTE CUBANO COBRA NUEVAS VIDAS Otra vez al amparo de la Ley de Ajuste Cubano que el gobierno de Estados Unidos utiliza contra Cuba, y con el concurso de traficantes de seres humanos, tuvo lugar en la madrugada del pasado 22 de diciembre un hecho lamentable, al naufragar una lancha rápida procedente de Estados Unidos en la zona de Piedra Alta, en Santa Cruz del Norte, provincia de La Habana, hecho en el que perdieron la vida dos personas.

A las 04:39 horas de ese día, el Oficial de Guardia Superior del Destacamento de Tropas Guardafronteras Habana, informó al Puesto de Mando de la Dirección de Tropas Guardafronteras (DTGF), que un servicio operativo del Puesto Fronterizo de Boca de Jaruco había detenido a un ciudadano en la zona de Piedra Alta, quien manifestó formar parte de un grupo de 15 a 20 personas, que habían realizado una salida ilegal del país a bordo de una lancha rápida procedente del exterior, la cual zozobró y el resto de las personas, incluidas mujeres y niños, se encontraban en el mar.A partir de ese momento, se desencadenó la búsqueda en el mar con medios aéreos y navales, así como la realización de revisiones terrestres. Hacia el lugar fueron enviados el Buque Guardacosta-040 y la Lancha Patrullera Rápida-60, así como un helicóptero de la DAAFAR, los que hallaron en la zona objetos pertenecientes al medio naval. También se movilizó un grupo de rescate y salvamento de la Unidad de Bomberos de Santa Cruz del Norte, grupos de alarma de las TGF y un carro patrullero de la PNR.

A las 06:50 horas, la tripulación de la Lancha Patrullera Rápida-60 rescató el cadáver de una mujer de unos 40 años y más tarde el de un ciudadano de 25 ó 30 años, que fueron trasladados al Puesto Fronterizo de Boca de Jaruco.Como resultado del patrullaje en el área, resultaron retenidas 26 personas (19 hombres y 7 mujeres), acompañadas por dos menores de 9 años. La edad de los mayores oscila entre 20 y 66 años. A 12 les constan antecedentes penales.

Los cadáveres fueron identificados como Yosvani Vera Álvarez, de 29 años de edad, trabajador por cuenta propia (conductor de bici-taxi), residente en el municipio de Aguada de Pasajeros, provincia de Cienfuegos, y Zuleica Rodríguez Pérez, de 43 años, residente en el municipio de Jovellanos, provincia de Matanzas. Las necropsias realizadas en el Instituto de Medicina Legal establecieron la asfixia por sumersión como la causa de muerte de ambos. A las 22:30 horas del 22 de diciembre fueron entregados los cadáveres a sus respectivos familiares, y posteriormente se realizaron sus sepelios, sin incidentes.

En las entrevistas iniciales, varios involucrados coincidieron en que fueron convocados por familiares residentes en Estados Unidos, para trasladarse al poblado de la Sierrita en Santa Cruz del Norte. A partir de allí, fueron guiados por un ciudadano —sin ubicar—, quien los condujo hacia la entrada de una cueva en la costa, donde se reunieron unas 25 personas.Otro presunto guía, al parecer se comunicaba por teléfono con los lancheros y fue quien anunció cuándo llegaría la embarcación.Minutos después llegó a la costa una lancha de color blanco, con la cabina de mando pegada a los dos motores fuera de borda, tripulada por dos individuos. Uno de ellos dio la orden de abordar, señalándoles que apenas tenían 10 segundos para hacerlo, pero producto del oleaje solo pudieron montar 11 personas.

Según los ciudadanos que lograron abordar la lancha rápida, esta se acercó por una zona de arrecifes y uno de los traficantes intentó con sus piernas evitar que la embarcación chocara de forma violenta contra las rocas, lo que se comprobó al verificarse la existencia de huellas de los golpes contra la costa durante la inspección del lugar del suceso.

Los propios náufragos sostienen que desde el momento de la salida, la lancha comenzó a hacer agua, además de presentar fallos en uno de los motores. Estas circunstancias los obligan a regresar a tierra unos minutos después. En tal maniobra, al realizar un viraje brusco, la embarcación dio una vuelta de campana y se hundió de popa a aproximadamente un kilómetro de la costa.Según esos testimonios, todos comenzaron a nadar para alcanzar la orilla. Uno de los lancheros entregó dos salvavidas a una mujer con una niña (se trata de Yusimí Sánchez Torres y su hija Melisa Chapellí), pero el resto de los náufragos carecía de ese medio. Lograron llegar a la orilla nueve emigrantes ilegales y presuntamente los dos lancheros.

Como resultado de este hecho, recibieron atención médica la menor Melisa Chapellí, por estar muy decaída, así como los ciudadanos Luciano Rodríguez Lozano, por quemaduras con gasolina, y Lester García Soto, por padecer diabetes y requerir insulina. Todos fueron dados de alta por los facultativos.

El Ministerio del Interior informó que las autoridades trabajan en la búsqueda de los lancheros, quienes al parecer lograron internarse en el territorio nacional, dejando abandonados a su suerte a los emigrantes náufragos, entre ellos niños y mujeres. Y mientras en Cuba continúan las investigaciones de este lamentable hecho provocado por la asesina Ley de Ajuste Cubano, que cobró dos nuevas vidas en su larga lista de muerte, y puso en peligro las de otras 28, incluidos dos menores, en Miami la contrarrevolución propalaba su arsenal de mentiras, que siempre ha acompañado a la mencionada legislación anticubana.

Así, el 26 de diciembre, en el espacio noticias 41, del Canal 41 de Miami, se afirmaba que "25 balseros cubanos murieron en el mar", una versión repetida al día siguiente por el diario The Miami Herald, cuyo escribano también propalaba la falacia de que "Al parecer la embarcación fue detectada y perseguida por patrulleras de Tropas Guardafronteras, y en la persecución chocó con un arrecife, dañándola severamente".No haría menos la emisora Radio Mambí: "Se dice que la embarcación fue embestida por los guardacostas cubanos¼ , hay 25 muertos y solo han rescatado 11 cadáveres", y agregaba: "ahora hay que esperar los días que vienen para saber toda la verdad, porque el régimen nunca va a decir la verdad".

Lo cierto es que la política agresiva de Washington contra Cuba ha estimulado el inescrupuloso tráfico de personas por grupos que gozan de impunidad en la Florida y utilizan las mismas rutas y medios empleados en las operaciones de narcotráfico en la zona, lo cual afecta incluso a países vecinos, como el caso de México, donde las mafias vinculadas a estos negocios se disputan a tiro limpio el control y las ganancias.La verdad está dicha. La Ley de Ajuste Cubano es criminal y un instrumento de agresión del gobierno de Estados Unidos y de sus mercenarios de Miami, que apelan a cualquier medio, ya sea la muerte y la mentira, en su desesperación por derrotar a la Revolución. (Tomado de Granma, 28 de diciembre de 2007)

RESPONDIENDO UNA PREGUNTA

RESPONDIENDO UNA PREGUNTA

Por Luis Sexto

Qué es lo que hay que cambiar, me ha preguntado un lector al enviarme su inconformidad por mi nota anterior en la sección Coloquiando en Juventud Rebelde. Debo reconocerle la expresión franca y, sobre todo, respetuosa. Se quedó sin entender, dice. Pero de los ocho mensajes electrónicos que entraron en mi bandeja, siete acusaban haber comprendido perfectamente; incluso, uno me mostraba su inquietud porque, alegaba, yo estaba jugando con “gasolina y fósforos”.

Desde luego, quien escribe para el público, del público debe de esperar diversidad en la comprensión del texto y en su evaluación de lo escrito. El lector suele completar cuanto lee, o exigir al autor por lo que le faltó. Uno ha aprendido a reconocer ese derecho en quienes se acercan a  las letras ajenas. Esa relación me la definió en una entrevista, a su modo ingenioso y urticante, el escritor Gustavo Eguren: Cuando escribo y publico hago un acto de agresión, es lógico, por tanto, que ciertos lectores respondan…

Quisiera pensar que mi lector inconforme –cuyo nombre callo porque no le he consultado- sí comprendió cuanto dije o quise decir, aunque me estaba exigiendo mayor precisión. Tal vez quería ver en el periódico todo cuanto él pulsa en su vivir y saber. No me justifico. La posición del periodista es muy incómoda y uno ha de conciliar muchos intereses y mantener una forma responsable.

Usted me pregunta qué hay que cambiar, y me parece que la decisión de establecer lo que necesita “cambiar” compete, en particular, a las autoridades políticas; a mi opinión tal vez le corresponda repetir lo que dije en mi nota anterior y he venido sosteniendo. Hemos de cambiar nuestra percepción de la política: subordinar las consignas y las palabras a los actos. Comprender, de manera general, que los mejores argumentos para defender nuestra sociedad del peligro de sucumbir, son las acciones que propician el progreso y la solución creadora de los problemas que limitan el bienestar.

¿Me pregunta usted qué cambiar? Lo que ya dije: cambiar el enfoque burocrático, rígido, autoritario de la política y la economía. Desterrar la visión autocomplaciente; adecuar los deseos a las realidades; convencernos de que detenerse, es decir, dejarlo todo como está por temor a perderlo todo, es un modo de empezar a perderlo… todo. Oh, la vida da cada lecciones. Y están ahí: cercanas en la historia; culpable de ceguera es quien no las quiera ver…

Me pregunta usted qué cambiar. ¿Y por qué me lo pregunta? ¿Acaso no vemos la urgencia de que el trabajo readquiera entre nosotros el valor de estimular a todos y no a un grupo de trabajadores de vanguardia? ¿Acaso no necesitamos que la crítica sustituya un tanto los aplausos, esto es, aplaudir lo que lo merece y enjuiciar democráticamente lo que nos perjudica? ¿Acaso no hemos de hallar la organización económica que impida que nuestros campos se escondan tras las yerbas malas y que unos pocos  hombres desde las oficinas digan a los muchos del surco qué hacer y cómo hacer? ¿No nos parece que las estructuras de “ordeno y mando” ya demostraron su incapacidad para dirigir a las personas en la política y la economía, y para convertirlas realmente en dueñas de la propiedad social?

Hemos de cambiar, en fin, cuanto haga vulnerable la independencia del país y limite la justicia y la libertad conquistadas por la Revolución. No es poco. Y yo no soy original al decirlo. Como tampoco lo soy al repetir que todavía algunos piensan que todo está bien, que nada tiene que moverse, porque si se mueve se quiebra su comodidad de actuar y decidir sin rendir cuentas… Ahora bien, esa es una posición que no tiene nombres: se escurre entre las apariencias y se  ha aposentado en butacas confortables, en vidas apacibles. A lo mejor usted los tiene al lado.

Y se me acabó el espacio. Lo demás, como dije el viernes pasado, póngalo usted… (Publicado en Juventud Rebelde, 14 de diciembre de 2007)

 

EINSTEIN: COLUMNISTA INVITADO

Por Narciso Isa Conde 

Ahora que se habla tanto de la necesidad de un nuevo socialismo y se analiza críticamente el modelo estatista-burocrático que fracasó, me parece oportuno traer a esta columna las ideas del gran científico alemán, autor de la teoría de la relatividad y descubridor de la energía atómica, sobre este trascendente tema. 

Esta ideas de Eistein han sido fría y cuidadosamente ocultada por la dictadura mediática del gran capital y prueban no solo que esta eminencia del saber científico fue un critico agudo del capitalismo y partidario del socialismo, sino que desde su origen existieron escuelas y maneras de pensar el marxismo muy distinta a sus versiones dogmáticas stalinarias, semi-stalinarias o de otras matrices, desgraciadamente discriminada y marginalizada por el seudo marxismo oficia, por los políticos de Estado a nombre del socialismo. Pongámosle atención a Einstein quien en los años cincuenta del pasado siglo nos habló de la siguiente manera: 

“La anarquía económica de la sociedad capitalista tal como existe hoy es, en mi opinión, la verdadera fuente del mal. Vemos ante nosotros a una comunidad enorme de productores que se están esforzando incesantemente privándose de los frutos de su trabajo colectivo —no por la fuerza, sino en general en conformidad fiel con reglas legalmente establecidas…”“En aras de la simplicidad, en la discusión que sigue llamaré «trabajadores» a todos los que no compartan la propiedad de los medios de producción — aunque esto no corresponda al uso habitual del término. Los propietarios de los medios de producción están en posición de comprar la fuerza de trabajo del trabajador. Usando los medios de producción, el trabajador produce nuevos bienes que se convierten en propiedad del capitalista. El punto esencial en este proceso es la relación entre lo que produce el trabajador y lo que le es pagado, ambos medidos en valor real. En cuanto que el contrato de trabajo es «libre», lo que el trabajador recibe está determinado no por el valor real de los bienes que produce, sino por sus necesidades mínimas y por la demanda de los capitalistas de fuerza de trabajo en relación con el número de trabajadores compitiendo por trabajar

El capital privado tiende a concentrarse en pocas manos, en parte debido a la competencia entre los capitalistas, y en parte porque el desarrollo tecnológico y el aumento de la división del trabajo animan la formación de unidades de producción más grandes a expensas de las más pequeñas. El resultado de este proceso es una oligarquía del capital privado cuyo enorme poder no se puede controlar con eficacia incluso en una sociedad organizada políticamente de forma democrática. Esto es así porque los miembros de los cuerpos legislativos son seleccionados por los partidos políticos, financiados en gran parte o influidos de otra manera por los capitalistas privados quienes, para todos los propósitos prácticos, separan al electorado de la legislatura…. Por otra parte, bajo las condiciones existentes, los capitalistas privados inevitablemente controlan, directa o indirectamente, las fuentes principales de información (prensa, radio, educación)… y así es muy difícil para el ciudadano individual obtener conclusiones objetivas y hacer un uso inteligente de sus derechos políticos.

“…. La producción está orientada hacia el beneficio, no hacia el uso. No está garantizado que todos los que tienen capacidad y quieran trabajar puedan encontrar empleo; existe casi siempre un «ejército de parados». El trabajador está constantemente atemorizado con perder su trabajo. Desde que parados y trabajadores mal pagados no proporcionan un mercado rentable, la producción de los bienes de consumo está restringida, y la consecuencia es una gran privación. El progreso tecnológico produce con frecuencia más desempleo en vez de facilitar la carga del trabajo para todos. La motivación del beneficio, conjuntamente con la competencia entre capitalistas, es responsable de una inestabilidad en la acumulación y en la utilización del capital que conduce a depresiones cada vez más severas. La competencia ilimitada conduce a un desperdicio enorme de trabajo, y a esa amputación de la conciencia social de los individuos que mencioné antes.” “Considero esta mutilación de los individuos el peor mal del capitalismo. Nuestro sistema educativo entero sufre de este mal. Se inculca una actitud competitiva exagerada al estudiante, que es entrenado para adorar el éxito codicioso como preparación para su carrera futura.” “Estoy convencido de que hay solamente un camino para eliminar estos graves males: el establecimiento de una economía socialista, acompañado por un sistema educativo orientado hacia metas sociales. En una economía así, los medios de producción son poseídos por la sociedad y utilizados de una forma planificada. Una economía planificada que ajuste la producción a las necesidades de la comunidad, distribuiría el trabajo a realizar entre todos los capacitados para trabajar y garantizaría un sustento a cada hombre, mujer, y niño. La educación del individuo, además de promover sus propias capacidades naturales, procuraría desarrollar en él un sentido de la responsabilidad para sus compañeros-hombres en lugar de la glorificación del poder y del éxito que se da en nuestra sociedad actual.” 

“Sin embargo, es necesario recordar que una economía planificada no es todavía socialismo. Una economía planificada puede estar acompañada de la completa esclavitud del individuo. La realización del socialismo requiere solucionar algunos problemas sociopolíticos extremadamente difíciles: ¿cómo es posible, con una centralización de gran envergadura del poder político y económico, evitar que la burocracia llegue a ser todopoderosa y arrogante? ¿Cómo pueden estar protegidos los derechos del individuo y cómo asegurar un contrapeso democrático al poder de la burocracia?” (Albert Einstein.- Fragmentos de “¿Por qué Socialismo?” tomado de “Introducción al Pensamiento Socialista.- El socialismo como ética revolucionaria y teoría de la rebelión”.- Néstor Kohan, Ocean Sur. 2007)

 

El submarino: ¿es o no tortura?

El submarino: ¿es o no tortura?  El juez Michael Mukasey, admite que la técnica conocida como "el submarino" es repugnante, pero se niega a decir si equivale a un método de tortura. Aun así, los senadores demócratas Charles Schumer y Dianne Feinstein votaron a favor de su confirmación como fiscal general de EE.UU.

Mukasey, Schumer y Feinstein deberían hablar con el periodista francés Henri Alleg. Editor de un periódico en Argelia, en 1957 fue sometido al llamado "submarino", o "waterboarding", por el ejército francés, cuando los franceses intentaban aplastar el movimiento independentista argelino. El periodista, de 86 años de edad, habló conmigo desde su casa en París:"Me pusieron sobre una tabla, me sujetaron a ella con correas y me acercaron a un grifo. Me cubrieron la cara con un trapo. Enseguida el trapo se llenó de agua. Uno tiene la sensación de estar ahogándose. El agua corría por toda mi cara. No podía respirar. Es horrible, una sensación horrible de tortura y de muerte, de estar a punto de morir". 

El periodista Stephen Grey, cuyo documental Rendición Extraordinaria se emite en los canales de TV de la PBS, me contó: "Yo, como muchos periodistas, debería publicar una corrección, en realidad una disculpa, porque todos hemos dado a conocer a ‘el submarino’ como una simulación de ahogamiento. Está claro, según los que lo han practicado, que se trata de un ahogamiento real... es algo que causa un fuerte impacto en la conciencia y, por lo tanto, estamos hablando de tortura".

 “Uno tiene la sensación de estar ahogándose. No podía respirar”, refirió el periodista Henry Alleg a Democracy Now.” 

En una encomiable demostración de compromiso con su trabajo, el ex fiscal general adjunto en funciones, Daniel Levin, según ABC News, se sometió al "submarino" cuando la Casa Blanca le encargó que replanteara su postura oficial sobre la tortura en el 2004. Cuando llegó a la conclusión de que "el submarino" es una forma de tortura, fue desplazado de su cargo. El pasado 5 de noviembre, activistas contra la tortura efectuaron una demostración real de un "simulacro de ahogamiento" frente al Departamento de Justicia. El actor de 26 años Maboud Ebrahimzadeh se ofreció como voluntario para ser la víctima. Al terminar la sesión, estaba al borde del llanto: "Es la experiencia más aterradora que he vivido. Y, a pesar de que es un ambiente controlado, cuando el agua entra en tus pulmones, quieres gritar, pero no puedes, porque ni bien lo haces te ahogas". 

Cuatro abogados militares enviaron una carta a Patrick Leahy, presidente del Comité Judicial del Senado, declarando lo siguiente: "El ‘submarino’ es inhumano, constituye tortura y es ilegal". Veinticuatro ex agentes y analistas de inteligencia manifestaron su acuerdo con los abogados militares, añadiendo: "Sea que los servicios de inteligencia de EE.UU., estén actualmente usando o no esta práctica, debería ser bien fácil para él (Mukasey) responder".A pesar de esto, Mukasey declaró ante el Comité Judicial del Senado: "Desconozco lo que implica esta técnica, no sé si ‘el submarino’ es una forma de tortura". En la audiencia del Comité Judicial en la que se votó sobre el nombramiento, Leahy dijo: "Ningún senador debiera ser cómplice de las manipulaciones legales de esta administración.

Hemos perseguido las llamadas ‘torturas del agua’ durante más de 100 años". Soldados de EE.UU., han sido procesados por participar en simulaciones de ahogamiento en Filipinas en 1901 y en Vietnam en 1968. Estados Unidos encarceló a un oficial japonés en 1947 por usar este método contra tropas estadounidenses en la Segunda Guerra Mundial.El senador Edward Kennedy añadió: "No se equivoquen: el submarino ya es ilegal para la ley estadounidense. Es ilegal según las Convenciones de Ginebra, que prohíben ‘ofensas contra la dignidad personal’, lo que incluye el trato cruel, humillante y degradante. Es ilegal según la Ley contra la Tortura, que prohíbe actos ‘destinados específicamente a infligir sufrimiento severo ya sea mental o físico’. Es ilegal según la Ley sobre el Trato a los Detenidos, que prohíbe el ‘trato cruel, inhumano o degradante’. Y viola la Constitución".  

El senador prosiguió: "El simulacro de ahogamiento es una asfixia en cámara lenta que proporciona suficiente tiempo para contemplar la inevitabilidad del desmayo y la muerte. Normalmente la persona que lo sufre se pone histérica durante el proceso. Para los no iniciados resulta horrible observarlo, y si sale mal puede llevar a una hipoxia terminal. Cuando se hace correctamente, es una muerte controlada". (Tomado de un artículo de Amy Goodman, publicado en Democracy Now)