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PATRIA Y HUMANIDAD

ÁRBOLES EN TU APELLIDO

ÁRBOLES EN TU APELLIDO

 

Mi amigo Leonardo Albeo Valdés Ferrer me envío estas décimas dedicadas a Ana Belén Montes, puertorriqueña que cumple 25 años de prisión en los Estados Unidos,acusada de "conspiración para cometer espionaje para el gobierno de Cuba".  Leonardo, nacido en El Santo, municipio de Encrucijada, el 7 de enero de 1966, es profesor, investigador, narrador, poeta y compositor musical, además de licenciado en derecho y máster en psicopedagogía, por la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas. 

 

 

Tienes, Ana Belén Montes,

árboles en tu apellido

donde fabrican su nido

tocororos y sinsontes.

Los cubanos horizontes

tocan el tres y la tuba.

El papel pautado incuba

del cuatro su melodía,

y abrazos de poesía

llegan a tu piel, de Cuba.

 

 

No hubo pecado en tus ojos,

no existe dolo en tus manos,

tampoco avisos malsanos

ni motivos para enojos.

¿Por qué insisten los cerrojos

en apresar tus oídos?

Muchos brazos extendidos

pueden unir las orillas

y hacer que tus manecillas

encuentren otros sentidos.

 

(01-06-1015)

LA (IN) CULTURA DEL DEBATE

LA (IN) CULTURA DEL DEBATE

Luis Sexto

El ensayista cubano Jorge Mañach aseveró que la tendencia a reír ante lo que se desconoce o no se alcanza a comprender se relaciona periféricamente con la ignorancia y la falta de cultura o de educación, y más en lo hondo con un complejo de inferioridad que, según el autor de Indagación del choteo, tiende a compensarse, emparejarse con el que “está más alto”, mediante la risa mordaz.

No es mi propósito insistir repitiendo las aproximaciones del clásico ensayo de Mañach. Lo he tomado como pretexto para lamentar –al menos hasta dónde he leído su obra- que él, que tan duraderamente registró en el “almario” nacional de Cuba, no nos hubiese entregado el ensayo sobre nuestra  “cultura del debate”, o, mejor, sobre la incultura polémica que nos inhabilita para debatir  de modo racional y respetuoso. El propio Mañach, polemista inclaudicable,  sufrió en su momento los golpes de esa altura hacia abajo, aunque tuvo rivales condignos: Rubén Martínez Villena, Raúl Roa, Juan Marinello, José Lezama Lima. Pero, salvo esos contendientes de parejo tamaño conceptual y estilístico, el resto de los litigios que afrontó, con más o menor grado se deslizan desde la otra esquina por el declive del insulto y, sobre todo, la anulación de los probables valores del contrincante.

Razón tendría quien nos advirtiera que una polémica intelectual o deportiva no se resuelve como si se manipularan tazas de porcelana.  Es decir, ha de enardecerse  la pasión. Pero, en el medio, regulando con el índice de la ética, el juego limpio de la honradez. La decencia, palabra que, al parecer, se ha arrinconado en el diccionario menos frecuente, tiene su punto central en el respeto al semejante, aunque el otro se pare en el lado opuesto a donde estoy yo. De lo contrario ocurre, como  es casi habitual, que resolvamos cualquier polémica confundiendo ironía con sarcasmo, humor con choteo, dureza con irrespeto, ardor con insulto. Y el mayor argumento que alzamos, como una maza, se liga con estos tópicos: no tienes la razón, porque la tengo yo, o tus opiniones no son válidas porque antes opinabas distinto. Y no nos extrañemos si la burla se asoma para destripar con el ridículo a quien nos contradice o nos juzga en público o en privado.

Y a qué causas remitir el origen de nuestra incapacidad para respetarnos los unos a los otros. ¿A la herencia  del carácter español? ¿A los tantos años de opresión esclavista, extorsión colonial y neocolonial, y de analfabetismo, peculado, corrupción política en la república de 1902? ¿Acaso a las carencias, las aspiraciones aplazadas y al escaso rigor de hoy?

Confieso mi insuficiencia para acometer ese buceo en lo más oscuro del carácter nacional. En la complicada trama de fibras y nervios de la psicología social del cubano, parecen mezclarse, como síntomas de los mismos defectos, reacciones diversas. Como he citado en otro momento, el sabio Fernando Ortiz, en Ensayos de psicología tropical,  uno de sus trabajos juveniles, que por ello no disminuyen su valor, habla de la intolerancia del cubano a la crítica. Entonces discurrían los primeros años del siglo XX. Pero decursada una centuria, continuamos padeciendo de alergia a la crítica. Observando en profundidad el fenómeno, quizás  esas manifestaciones sean  generadas por una impericia innata, una incapacidad casi irreversible para un hecho primordial: la convivencia, o por una educación familiar deficiente.

Desde otro extremo, la cultura y el conocimiento no han influido lo bastante para la corrección de ese nuestro común vivir desvivido. Continúa predominando la presunción de que la cultura es saber muchas lenguas extranjeras, mucha historia, mucha estética. Y permanecemos vacíos de la otra cultura, a la que aludía Chesterton cuando evaluó de muy cultos a los analfabetos campesinos españoles de su tiempo. Eran cordiales, solidarios, comedidos. Poseían la letra del corazón, y les bastaba para comportarse, con notas sobresalientes, en la ciencia del convivir.

Somos, en lamentable medida, desaprobados en el debate, tan necesario. Y así la evolución de las ideas, el acercamiento de una posición a otra luego de la práctica, que a tantos depura, y del paso del tiempo, que tanto modifica, son anulados por la tabla rasa de un simple decreto personal, tan insultante y  tan dogmático como el dogma o la tozudez que dice condenar.

EL LIBRO QUE MARCÓ TU VIDA

EL LIBRO QUE MARCÓ TU VIDA

 

V CONCURSO Caridad Pineda In Memoriam de PROMOCIÓN  DE LA LECTURA 2016. / EDICION para Cuba y El MUNDO.

 

 EDICION NACIONAL  El Comité Provincial de la Uneac en Santiago de Cuba auspicia el V Concurso Caridad Pineda in memoriam de promoción de la lectura, con la colaboración de la Asociación Cubana de Bibliotecarios (Ascubi), Radio Siboney, el Proyecto de promoción literaria Claustrofobias y el sitio web La isla y la espina. 

   Podrá participar cualquier persona con residencia en Cuba, con un texto de hasta cinco cuartillas que comente el libro que marcó su vida, en letra Arial de 12 puntos, a espacio y medio, firmado bajo seudónimo, en original y dos copias.

   Los trabajos se enviarán por vía digital al correo  cmdv@rsiboney.icrt.cu con copia a  escribanode@gmail.com. En tal caso se enviará el texto bajo seudónimo en documento Word con asunto: “V Concurso Caridad Pineda” y en otro archivo similar, el nombre, número de carné de identidad, datos de localización del concursante y breve ficha de autor. .

    Se otorgará un Gran Premio (1500 pesos Moneda Nacional, diploma y publicación) y reconocimientos especiales al autor de la tercera edad y al autor novel (15-35 años), así como las menciones y finalistas que el jurado decida.  Una docena de instituciones se sumarán a la premiación.

    La Comisión Permanente de Trabajo Comunitario de la Uneac en el territorio, reconocerá los trabajos de autores entre 9 y 14 años, cuyos envíos cumplirán las mismas especificidades e incluirán además en el archivo adjunto, nombre de la escuela, grado que cursa y si pertenece a algún Círculo de Interés o taller literario.

  El plazo de admisión vencerá el 15 de agosto y la gala de premiación será el 16 de septiembre de 2016 en la sede santiaguera de la Uneac. Se contactará con los ganadores en cualquier lugar del país.  Todos  los trabajos finalistas  tendrán visibilidad en publicaciones digitales e impresas.

    Caridad Pineda Anglada (1933-2012) fue una insigne maestra cubana, poeta natural y tenaz defensora de la pasión por los libros y la lectura hasta su último aliento..

 

EDICIÓN  INTERNACIONAL    

 

  El sitio web La Isla y la Espina (http://laislaylaespina.blogspot.com) convoca al capítulo internacional del Concurso Caridad Pineda In Memoriam de promoción de la lectura.  Podrán  participar los interesados en cualquier lugar del mundo por el correo electrónico escribanode@gmail.com y siempre en idioma español.

   Los concursantes  enviarán un texto de hasta cinco cuartillas que comente el libro que marcó su vida, en letra Times New Roman a 12 puntos y a espacio y medio.

     El Asunto será: “Capítulo Internacional Concurso Caridad Pineda In Memoriam”. Se enviará un archivo Word con el texto firmado bajo seudónimo; y en otro adjunto: nombre y apellidos, ciudad y país de residencia,  correo electrónico y ficha de autor (no más de diez líneas).

    Se otorgará un premio consistente en un lote de libros de ediciones cubanas de primera línea, diploma y la publicación en la web La isla y La espina (http://laislaylaespina.blogspot.com). El plazo de admisión vence el 15 de agosto de 2016.

   Podrá entregarse la categoría de finalistas a otros trabajos, según  consideración de un jurado internacional constituido al efecto. Los textos que alcancen tal condición también serán publicados. El  propio sitio web dará a conocer los resultados el 16 de septiembre de 2016. 

   Se podrá abordar cualquier libro de cualquier temática, año y autor.  Se  prevé que los mejores trabajos tanto nacionales como internacionales  formen parte de un libro que resumirá los cinco años del concurso. Si precisa más detalles, puede escribir al correo electrónico indicado.

CARTA DE UNA PROFESORA

CARTA DE UNA  PROFESORA


Por Jorge Alberto Gerardi


Escrito por una profesora de un instituto público.

 

Nota: Aunque no es autor del post,  el gestor de  este blog lo coloca on line  porque comparte las ideas aquí expresadas, aunque no sean de una cubana o de un cubano, y considera que pueden estimular a la reflexión

 Yo no soy víctima de la Ley Nacional de Educación. Tengo 69 años y he tenido la suerte de estudiar bajo unos planes educativos buenos, que primaban el esfuerzo y la formación de los alumnos por encima de las estadísticas de aprobados y de la propaganda política.

En jardín (así se llamaba entonces lo que hoy es "educación infantil", mire usted) empecé a estudiar con una cartilla que todavía recuerdo perfectamente: la A de "araña", la E de "elefante", la I de "iglesia" la O de "ojo" y la U de "uña".
Luego, cuando eras un poco mayor, llegaba Semillitas, un librito con poco más de 100 páginas y un montón de lecturas, no como ahora, que pagas por tres tomos llenos de dibujos que apenas traen texto. Eso sí, en el Semillitas, no había que colorear ninguna página, que para eso
teníamos cuadernos. En Primaria estudiábamos Lengua, Matemáticas, Ciencias, no teníamos Educación Física.

En 6º de Primaria, si en un examen tenías una falta de ortografía del tipo de "b en vez de v" o cinco faltas de acentos, te bajaban y bien bajada la nota.

En Bachillerato, estudié Historia de España, latín, Literatura y Filosofía. Leí El Quijote y el Lazarillo de Tormes; leí las "Coplas a la Muerte de su Padre" de Jorge Manrique, a Garcilaso, a Góngora, a Lope de Vega o a Espronceda...

Pero, sobre todo, aprendí a hablar y a escribir con corrección. Aprendí a amar nuestra lengua, nuestra historia y nuestra cultura. Y... vamos con la Gramática.

En castellano existen los participios activos como derivado de los tiempos verbales.

El participio activo del verbo atacar es "atacante"; el de salir es "saliente"; el de cantar es "cantante" y el de existir, "existente".
¿Cuál es el del verbo ser?  Es "ente", que significa "el que tiene identidad", en definitiva "el que es". Por ello, cuando queremos nombrar a la persona que denota capacidad de ejercer la acción que expresa el verbo, se añade a este la terminación "ente". Así, al que preside, se le llama "presidente" y nunca "presidenta", independientemente del género (masculino o femenino) del que realiza la acción.

De manera análoga, se dice "capilla ardiente", no "ardienta"; se dice "estudiante", no "estudianta";  se dice "independiente" y no "independienta"; "paciente", no “pacienta"; "dirigente", no dirigenta"; "residente", no "residenta”.

Y ahora, la pregunta: nuestros políticos y muchos periodistas (hombres y mujeres, que los hombres que ejercen el periodismo no son "periodistos"), ¿hacen mal uso de la lengua por motivos ideológicos o por ignorancia de la Gramática de la Lengua Española? Creo que por la dos razones. Es más, creo que la ignorancia les lleva a aplicar patrones ideológicos y la misma aplicación automática de esos patrones ideológicos los hacen más ignorantes (a ellos y a sus seguidores).
Les propongo que pasen el mensaje a vuestros amigos y conocidos, en la  esperanza de que llegue finalmente a esos ignorantes semovientes (no "ignorantas semovientas", aunque ocupen carteras ministeriales). Lamento haber aguado la fiesta a un grupo de hombres que se habían asociado en defensa del género y que habían firmado un manifiesto.

Algunos de los firmantes eran: el dentisto, el poeto, el sindicalisto, el pediatro, el pianisto, el golfisto, el arreglisto, el funambulisto, el proyectisto, el turisto, el contratisto, el paisajisto, el taxisto, el artisto, elperiodisto, el taxidermisto, el telefonisto, el masajisto, el gasisto, el trompetisto, el violinisto, el maquinisto, el electricisto, el oculisto, el policío del esquino y, sobre todo, ¡el machisto!

SI ESTE ASUNTO "NO TE DA IGUAL", PÁSALO, POR AHÍ, CON SUERTE, TERMINAHACIENDO BIEN HASTA EN LOS MINISTERIOS.
Porque no es lo mismo tener "UN CARGO PÚBLICO" que ser "UNA CARGA PÚBLICA".

7 de noviembre de 2015.


EL QUERER DE LA RAZON Y LA RAZÓN DEL QUERER

EL QUERER DE LA RAZON Y LA RAZÓN DEL QUERER

Luis Sexto

Texto leído en el espacio El rostro y la palabra que auspicia la Unión de Escritores y Artistas de la provincia de Villa Clara, y que el pasado 8 de enero fue dedicado al escritor Yamil Díaz Gómez

Un aforismo de José Bergamín me facilita empezar la exégesis de un sector de la obra literaria de Yamil Díaz Gómez. “El arte verdadero –escribió el estilista de La voz apagada- procura no llamar la atención, para que se fijen en él”. Y con la cita sintetizo lo que más estimo en la prosa, y sobre todo en las crónicas, del autor de Los dioses verdaderos (1): el rehuir los estallidos de parrandas remedianas y los bamboleos espumosos del malecón habanero en invierno.

¿Acaso no lo percibimos en este párrafo?:

“En mi pueblo, definitivamente, la lluvia no es igual. No trae, como las gotas de La Habana, el recuerdo de lo que nunca sucedió. En esta agua no descubro más que el inventario de tantas cosas que aún quedan por hacer. Pero camino resignado bajo ella. Sin escudo espartano recibo cada estocada, como un recordatorio, como un castigo, como un exorcismo. Y cuando llego a casa husmeo en el armario, hasta encontrar, con culpa y con nostalgia, el pulóver raído que, una tarde de lluvia, le robé al Indio Naborí”.

Está claro: Trata de expresar la tristeza sin ser patético; ser nostálgico sin llorar. No sobra reiterarlo. Aprecio las crónicas de Yamil, y por ende las intrínsecas cualidades de su estilo, porque la emoción fluye sin tocar la campana del probable vendedor de durofríos que muchos villareños oímos en nuestra niñez con el dedo en la boca y la mirada caída. Es poeta que se desdobla en prosista, y como reforzando la ternura que distingue a sus versos, la emoción en la prosa también rehúye el estallido, y le concede visa a la implosión, a ese estallar dentro sin expulsar fragmentos de alma, o de intenciones. En esa mina subterránea prevalece como sustrato la estoica propuesta de los clásicos: la contención. El lector, así, no se obliga a volver la cabeza para acallar el ruido, o pasar la página de un tirón.

Alguien, ya extraviado entre mis papeles y lecturas, definió que el poema puede brotar como un cenote yucateco, de súbito, y quedarse el chorro para siempre como parte de la atmósfera de la obra poética, aunque el poeta sea aún novicio. La prosa, sin embargo, es arquitectura que cuaja su potencialidad en la albañilería añosa. No bastan, a mi ver, las candelillas del talento escolar o las ínfulas de prematuros premios para consolidarla. Está la prosa llamada a depurarse y acumular energía con el ejercicio que madura. En ninguna otra construcción se admite tanta demora, tanto aplazamiento hasta completar el proyecto. La prosa adopta la lentitud en crecer de un hospital “Aimejeiras” de la literatura. Pero, contrariamente al edificio inserto en el imaginario popular por haber envejecido sin concluirse, el plano prosístico, que no prosaico, se solidifica con ladrillos de abnegada arcilla, para inaugurarse a su tiempo junto al arroyo susurrador y el cayo de plantas finamente cultivadas.

Y con ello he dicho que Yamil Díaz Gómez escribe una prosa sellada y erguida. He leído sus libros, principalmente los de crónicas –qué no trasmuta en crónica este escritor-, y he pretendido en vano hallar el botón suelto, el rasguñó visible. Los he buscado por los aspectos más proclives al yerro: por ejemplo, la adjetivación. Pero el litigio, he de aclarar, no es con el adjetivo. Es decididamente con su pobreza, su presencia artificiosa, su uso automático empeñado en deslucir al sustantivo. Y Yamil anda en puntillas sobre el teclado. Suele emplear el sustantivo sin malas compañías. Y cuando les adjunta uno, dos, no los elige entre los del montón; más bien acude a los precisos, a los que urgen el poeta o el narrador, el cronista o el ensayista, que todos esos oficios, me parece, definen al autor de La calle de los oficios (2). Me propuse, pues, hallar el adjetivo “hermoso”, y no lo encontré. Quizás lo escribió tan clandestinamente que no topé con su decadente presencia, pero si lo escribió no me parece que pueda verlo repetido, a pesar de cuanto el cronista de El vaso de cristal (3) ha escrito. En todo caso, hallé lindo, pero en una frase del pueblo: “reír de lo lindo”, y así no podré ganar mi apuesta para atinar con una pedrada.

Digámoslo, aunque parezca una frase apodíctica: por sus adjetivos conoceremos a un escritor. Y no sólo por la alcurnia, el abolengo inusual del adjetivo, sino por su escasez. Y cuando nos preguntemos cuántos y qué adjetivos usa Yamil, responderemos que en “Contra el muro” , enunciado de 53 líneas llenas, se auxilia de 13 adjetivos. Entre ellos, difusa, rabiosa, caprichoso, frustradas, terrible, mínimos. Desde luego, para una aseveración con intenciones de crítica radiográfica, habría que repasar texto por texto con un ábaco al lado. Pero en este ejemplo, cuya sonoridad, cuya fluidez, cuya solidez de lengua domada nace de un mismo semen gestor, podemos inferir que el cronista selecciona cada palabra de modo que el sustantivo concreto y sin escoltas calificadoras, le asigne al texto el relieve de lo dinámico.

Por hábito de técnicos, comprendemos las causas de por qué la prosa de Yamil, sobre todo en sus crónicas, discurre en un ritmo que se arremansa, y luego se yergue sobre frases breves que se turnan con otras un tanto más largas, y que dejan indemne el aire del lector. Si yo, ex topógrafo, lo dibujara en un plano, estamparía una curva de nivel que se deprimiera ahora, luego subiera, y más adelante bajara. Es el paso del que no está apurado, pero tampoco ramonea, ni remolonea en su pauta de vegetal musicalidad.

La crónica, me atrevo a recordarlo, es el género que exige un estoicismo formal y emocional. No aprueba los recursos de la pastelería. Yamil Díaz Gómez sabe que entre la crónica y la literatura hay un parentesco legitimado en el registro civil de la crítica más justa y ducha. Y nuestro autor nos hace recordar que sin lenguaje y estructuras conmovedoras jamás podremos conmover. Lenguaje bañado de estética, de estética que se aposenta en el enunciado mediante la tropología y la sonoridad. Y veo más. Si el calificativo no se considerara hoy anticuado, y al emplearlo no se pudiera pensar que soy tan viejo mentalmente que me arrimo al siglo diecisiete, sostendría que Yamil Díaz Gómez es un escritor conceptista de la contemporaneidad, es decir, un neoconceptista. Porque las crónicas yamileanas, no son tan sólo regocijada atmósfera compuesta de palabras armónicas. También se sostienen sobre ideas y conceptos que a la obra gravan de hondura.

Escribe:

“Si soy amigo de Samuel Feijoo, puede que se lo deba al hecho de que jamás lo conocí. Es decir, no fui víctima de sus desplantes. Nunca me dio la bienvenida sentado en su inodoro, ni me invito a almorzar, tres pedazos de caña, ni me dejó con la palabra en la boca para ponerse a conversar con un chivo. Tengo el gusto de no haber estrechado la mano de Samuel, ni haberle oído el tempestuoso y criollo “!Alabao, gato!; en cambio, yo también añoro las locuras de aquel hombre silvestre”.

Veamos también estas líneas:

“Las pupilas sedientas por donde ya cruzaron las grandes catedrales de este mundo, se humedecieron frente a la humilde iglesia. Con su robusta vejez, su contagiosa sensibilidad, el periodista Luis Sexto se quitó el sombrero y olfateó como nadie la grandeza del instante.

“Cuando pasaba el funeral, la banda interrumpió su pasodoble. No hubo que preguntar por quién doblaban las campanas cuando la caravana se detuvo, y salió el sacerdote a tributar un responso. Las campanas doblaban por una persona. Con eso ya era, ya tenía que ser suficiente. El parque hizo silencio. Y todo el mundo se mantuvo de pie, con respeto callado, ante la belleza de un momento en que no somos amigos ni enemigos: sencillamente somos, sin ningún complemento”.

En ambos ejemplos hallo fórmulas empleadas por conceptistas como Quevedo o Gracián. Ambos pretendieron “decir algo” frente al “no decir nada o decir menos” del barroquismo, y noten que no escribo barroco, que es manifestación opuesta a su ismo: no es lo mismo barroco que barroquismo y barroquista. ¿No leemos acaso en Yamil Díaz Gómez juegos de palabras, equívocos, alguna paradoja, y sobre todo un matiz irónico, tan generoso que su filo taja sin hacer sangrar? Yo mismo, aludido en la crónica concebida en el poblado de Cruces -y dos de cuyos párrafos cité antes-, en vez de sentirme zaherido, sonreí. En algún otro texto, el escritor de Crónicas martianas (4) se burla de que una de sus piernas ruede con poco aire. ¿Y no hay en ese reírse de la desgracia o la carencia propias la misma actitud de aquel conceptista extremo, hombre que era a una nariz pegado, nariz superlativa? Además, en muy escasas ocasiones Yamil es directo en los enunciados. Suele ir sobre la autopista por donde no transitan las cosas y las ideas como son, sino al revés.

Sabemos, aunque algunos lo nieguen, que la crónica es el predominio de la emotividad del autor en la construcción de la realidad. Las palabras han de ser el eco de la vida en la subjetividad del cronista. Si no se posee aptitud para tamizar el acontecer o el tema con la expresión sugerente, connotativa, quizás no haya crónica y, por supuesto, tampoco haya cronista. Los escolásticos decían en una de sus súmulas: Adaequatio intellectus et rei, esto es, adecuar la inteligencia a las cosas. Y para nosotros significa hoy la relación medida y pesada entre la forma y el contenido. Y en ese acuerdo de la forma y el contenido, se fundamenta todo acierto. Y se basa toda crítica estética, según asegura Roberto González Echevarría, otro villareño de ilustrado talento y sagaces aciertos.

Precisando, la crónica se empalma con lo que el profesor Philip Wheelwright llama lenguaje vivido, o lenguaje en tensión. Y este lenguaje tenso permite una libertad que, aunque no se opone al habla común, se adelanta sobre todo a la precisión de otros lenguajes como el científico, el comercial, el diplomático. En estos enunciados pragmáticos, los valores semánticos son exactos. En la crónica, como en la poesía, señorea la polisignación, es decir, una palabra salta sobre su significado básico, y adquiere otro sentido. Y he de hacer recordar, de camino, que podemos interponer una distancia creadoramente intencional entre significado y sentido. Pasión sin sentido –de acuerdo con María Zambrano- tiende a comerse a sí misma. ¿Y cuál es el sentido en la pasión literaria de Yamil Díaz Gómez? Como en la religiosidad sincera, las crónicas de Yamil no pervivirían sin solidaridad, sin acciones de fraternidad global, o de afecto a personajes de sus recuerdos; incluso, no podrían discurrir las crónicas de Yamil sin hacer constar la gratitud del discípulo a los maestros, que ama incluso sin haberles oído la voz. En la crónica titulada “El vaso de Cristal”, allí donde nos estremece la peripecia del encuentro de Yamil con el poeta Hernández Novás, me pareció ver entre neblinas la cotidiana coincidencia, durante un tiempo, de Enrique Hernández Miyares y Julián del Casal andando por la calle de Obispo, en La Habana. Ambos se cruzaban. No se conocían. Y Hernández Miyares, autor más tarde de “La más fermosa”, cuando miraba a Casal, se decía: Ah, si yo fuera amigo de este hombre. Aquí está, pues, sin tornillos de banco, en dos textos diversos y lejanos, el engarce entre poetas del XIX y poetas del XX o el XXI.

Para concluir, podríamos definir que la prosa suele operar para expresar lo racional, lo que está en razón, en lógica. Pero este señor de la síntesis, este cronista que cinceló un año de su vida y del mundo -el 94- en unas cuatro cuartillas, delicadamente sugiere a su prosa derivar hacia el querer de la razón. Y Yamil Díaz Gómez todo, o casi todo lo comprende, para transmutarlo en ternura, que renace condensada en estilo, en sésamo que abre cualquier trillo feijoseano, para oler una vicaria o repartir un corazón que la razón quizás no comprenda.

Notas

(1) Editorial Capiro, Santa Clara, 2005

(2) Editorial Capiro, Santa Clara, 2012.

(3)Ed. San Librario,  Bogotá, 2011.

(4) Editorial Capiro, Santa Clara, 2007.

LETRA DEL AÑO 2016

PREDICCIONES DE IFA PARA CUBA Y EL MUNDO

 

A los sacerdotes de Ifá, a los hermanos Oriates, Babaloshas, Iyaloshas e Iworos.

Pueblo religioso en general y a quien pueda interesar.

 

El día 31 de Diciembre del 2015 se reúnen en en la sede social de la Sociedad Cultural Yoruba los miembros de la Comisión Organizadora de la Letra del Año Miguel Febles Padrón “Awo Odi Ka” y el Consejo de Mayores de Cuba, para realizar la Ceremonia de Apertura del Año 2016.

 

Esta ceremonia fue Presidida por el Sacerdote de Ifá Ángel Padrón Cárdenas “Awo Baba Eyiobe” y el respaldo de los Sacerdotes de Ifa de todas las familias de Cuba y sus descendientes en el Mundo, sacó La Letra el Sacerdote más pequeño.

 

Signo Regente: OBEYONO

 

Oración Profética: “Un beneficio de comprender con mayor equidad siguiendo los patrones de Elégbà”.

 

Onishe a Elegba: Eyebale (Sacrificio) Otan

Onishe Ara: Sarayeye con 3 Jio Jio y Baños con Atiponla y Cascarilla, Otan

 

EBBO: 1 Pollon Blanco, un mazo de berro y demás ingrediente, Otan

 

Divinidad Regente: OGGUN

 

Divinidad Acompañante: OSHUN

 

Bandera del Año: VERDE CON RIBETES AMARILLOS

 

bandera verde con ribetes amarillos

 

 

 ENFERMEDADES DE CUIDADO EXTREMO

 

1.- Enfermedades digestivas (Alteraciones del Páncreas).

2.- Enfermedades neurológicas (Embolias).

3.- Brotes de Epidemias e Intoxicación masiva.

 

Acontecimientos de Interés Social

 

1.- Estallidos migratorios.

2.- Incremento de las Inversiones extranjeras.

3.- Apertura de los convenios y encuentro entre países.

4.- Estallidos sociales provocados por la desesperación.

 

Recomendaciones:

 

1.- Evitar contaminación ambiental.

2.- Garantizar la recogida de basura y saneamiento de barrios y sitios marginales.

3.- Extremar las medidas higiénicas y sanitarias para evitar la proliferación de epidemias.

5.- Establecer acuerdos favorables respecto a la política migratoria.

6.- Preservar los conceptos éticos y morales de los religiosos practicantes.

7.- Cuidado con la confección, manipulación y distribución de alimentos.

8.- Utilizar el dialogo como herramienta importante en la solución de los conflictos.

9.- Lograr un equilibrio entre los salarios y el alto costo de los artículos de primera necesidad.

10. El respeto debe reinar en las relaciones con la familia y el medio social donde nos desenvolvemos.

11.- Signo que augura peligro de guerra.

12.- Signo que advierte de descontrol en las gestiones económicas.

13.- Un peligroso aumento de actos terroristas.

14.- Estimular la procreación de la familia, creando métodos que garanticen el aseguramiento de los infantes.

15.- Recomendamos que las personas consulten con sus Padrinos en busca de orientaciones precisas.

 

Recomendadas en este signo.

 

NOTA: Tomar como referencia los modelos positivos (avances) y los modelos negativos (errores) de los años

1994, 1999 y 2002. Donde este Odu tuvo regencia.

 

Refranes Conductuales del Odù

 

“El gandido agranda el vientre y achica su cabeza”.

“La Paciencia te hace Rey”

“El dinero en el mundo lo encontramos, y en el mundo lo dejamos”.

“Cuando tenemos guerra con nuestra propia cabeza, siempre salimos vencidos”.

“La orgullosa laguna se aparta del arroyuelo, como si el agua no fuera lo común entre ambas”.

 

Agradecemos a los Órganos Masivos de Comunicación que hacen posible que estas Predicciones lleguen a todos los rincones del Mundo.

 

LOS SACERDOTES DE IFA DE CUBA Y EL MUNDO LES DESEAN UN FELIZ AÑO 2016

POLITICA, ÉTICA Y DESPOLITIZACIÓN

POLITICA, ÉTICA  Y DESPOLITIZACIÓN

Luis Sexto

 

Al pretender escribir de política habría que empezar por definirla. ¿Qué es? Un término sumamente polisémico. En la historia de la filosofía hay diversas definiciones: entre otras, una se refiere a la teoría del Estado; aquella  a la del derecho y a la moral según Aristóteles; y esta se relaciona con el arte y ciencia de gobernar, que comparto porque es la que nos corresponde en este artículo.

 

La vanguardia política y la superestructura del poder podrían estar preocupados por fortalecer al Estado, para convertirlo en el “estado fuerza”, como teorizó Maquiavelo, mediante la politización, con base filosófica, de la ciudadanía. Pero al ciudadano común le interesa más la política aplicada, arte y ciencia de gobernar, que debe facilitar  el vivir  en una sociedad ordenada, y proveer, en justicia,  los medios  fundamentales de existencia.

 

Por otro costado, el término politización tiene también un significado peyorativo. Con frecuencia escuchamos: “En Cuba la politización es excesiva”. ¿Y en qué país del planeta  el ciudadano no se despierta y se duerme con mensajes en diversos dialectos políticos, como los anuncios comerciales o electorales, o los editoriales de los medios a favor de una injerencia militar, o justificativos de tal compromiso entre partidos?  Pero, ciñéndonos a Cuba, la excesiva politización puede tener su correlato en una despolitización que trata de equilibrar los excesos, trazando un círculo vicioso: te politizo porque te despolitizas, o me despolitizo porque me politizas hasta abrumarme.

A menudo, la política socialista ha recaído en la ritualidad; es decir, ciertos actos se ejecutan porque componen un imperativo, sin que tengan una explicación o una formulación que permita a los ciudadanos asimilarlos conscientemente. Y ello condiciona cierta despolitización, cierto desentendimiento de índole defensiva  ante el predominio de un mayor interés por fortalecer el Estado, y preservar incólume la capacidad decisoria y la invulnerabilidad de sus ministros, que por  exigir y proyectar  el arte y la ciencia del buen gobierno.

 

El interés de proteger al Estado de cualquier aparente debilidad ha servido, por momentos,  como comodín para justificar la insuficiencia,  o aplicar un impolítico, y por tanto más expedito,  ahorro del ejercicio de la política. Por ejemplo, en una intervención de un alto funcionario gubernamental ante el plenario de la Asamblea Nacional, en el primer semestre de 2015, entre otras informaciones, dijo –cito las ideas y no las palabras- que nadie espere que como consecuencia de la inminente unificación monetaria, bajen los precios: serán los mismos de hoy.  El pueblo, en mayoría, ante esa formulación inapelable, demandará: ¿Dígannos,  para qué cambiamos? 

 

A pesar de que no lo vimos esclarecerla políticamente en la TV, y no sabe este periodistas si la esclareció ante los diputados, está clara la verdad del alto funcionario. Por tanto, lo que hoy cuesta 2.00 CUC en una tienda donde se venda en esa  moneda fuerte, el precio de un mañana previsto, pero sin día fijo, equivaldrá a 50.00 CUP,  la única moneda vigente, pero sin la fuerza del que será cualquier día el “extinto peso convertible”. Uno comprende el fundamento económico financiero de la medida. Mas, lo más espinoso de aceptar es el tono y el hermetismo de una decisión, técnicamente justa y necesaria, aunque sin explicaciones comprensibles que favorecieran entenderla y, sobre todo, comprenderla por la población. Esto es, el alto funcionario gubernamental usó términos  desde una posición extraña a la política. Si al menos hubiese explicado que si se bajaran los precios, a causa de una sobrevaloración artificial del CUP, se trastornaría la relación ente oferta y demanda dentro de circunstancias en que la producción e importación de bienes de consumo se somete a las  irregularidades e insuficiencias y deficiencias de la economía cubana. Dicho esto, el ciudadano, en su parecer práctico, podría entender que la situación se mordería la cola, es decir, con una sola moneda giraría alrededor del mismo problema.

Desde luego, tanto los diputados como al pueblo, mucho más que conocer una decisión técnica, urgen de la legitimación política de lo decidido. Esto es, de la explicación de por qué, aunque no lo parezca, el cambio monetario condicionará favorablemente la evolución de la economía, aunque  no de inmediato.

 

Ante determinaciones autoritarias que niegan el ejercicio del buen gobierno, o de renuencias  impopulares  a explicar, mediante el uso racional de la política, los propósitos de una línea de administración o gobierno, el  ciudadano, como el hijo ante una absurda prohibición paterna, optará posiblemente por el bajo rendimiento, la indiferencia, o el descomprometimiento, y derivará incluso en delincuencia u oposición. El ciudadano, al no comprender, experimentará una pérdida de fe, o una reducción de sus esperanzas de resolver carencias y satisfacer apetencias. Y experimentará la falsa conciencia de ser “la última carta de la baraja”, o de que ser cubano es un delito en Cuba, como ha expuesto en la web cierto comentario, de poco equilibrio y con argumentos anecdóticos.

 

Ahondemos, y comprobemos racionalmente que en cierto momento la despolitización es el nombre de una politización a contrapelo de la  política vigente. Como diversa es la nación, diversos son también los distintos modos de asumir y entender  la política. Si digo que cierto sector de la juventud rechaza el modo de hacer  política en Cuba, no afirmo que por ello ese conglomerado de jóvenes esté despolitizado, sino que ha experimentado el proceso de manera distinta. Porque adoptar la  indiferencia ante un mensaje o un acuerdo políticos equivale  a asumir una posición política.

 

Si aceptáramos que el valor supremo de la política es la honradez,  la reconocida devaluación ética de nuestra sociedad estaría indicando una despolitización en términos generales. Y si continuamos insistiendo en que las consignas y la vacua y repetitiva fraseología  componen  el mejor modo de unir, de hacer política a favor de los empeños nacionales y socialistas,  malgastaremos el tiempo. Con frecuencia, el discurso a base de automatismos expresivos y de lemas y consignas, deteriora el acto político: nada clarifica, nada propone, nada advierte,  o  encubre, incluso,  con un código de doble moral, las acciones contra la honradez esencial de la política revolucionaria. Como sabemos, algún grupo se ha politizado despegándose de los ideales a favor del socialismo y de una sociedad independiente, justa y próspera. Y consecuentemente  difunden otras propuestas desde  los extremos de la derecha o de  la izquierda.

 

El sujeto político, a la vez objeto de la  política, refleja la vida, las relaciones sociales de diversas maneras; discrimina, elige una cosa por encima de otra. Todo forma parte de la ideología, y también de la política; por ello es casi inevitable, al abjurar de una ideología y de su parte integrante, la política,   albergar otra, que  por lo común suele ser la opuesta.  Mas, no siempre resulta así. Parémonos sobre otro punto de vista. La emigración resulta masivamente en Cuba la solución personal a problemas colectivos. En esa opción hay también una base política. ¿Pero de qué política se trata: de la condicionada por las ideologías, o de la funcional, de la operativa, de la que se expresa en reuniones, en postulados, en rendiciones de cuentas, o de la política que llevamos dentro condicionada por aspiraciones o intenciones de prosperidad personal?  En el emigrante posiblemente rija la política de lo que necesito, espero, y no obtengo. No podemos, pues, emparejarla a la toma de partido del exiliado, perdedor político cuya  revancha va en sus valijas. El emigrante  se marcha, y regresa cuando pueda o estime. El exiliado, en cambio,  lo sostiene el afán de volver  con la nueva política que  nos impondrá cuando él sea parte del poder contrario y vencedor.

Las  relaciones  humanas son igualmente éticas y políticas. Aceptar lo que el otro dice es una actitud política; negarlo también. Como es también una actitud ética escuchar al otro, incluso ponerse en su lugar de modo que sus necesidades e intereses modifiquen nuestras actitudes. Ética y política, si hablamos de la ética y la política de la revolución, se implican mutuamente. Por ello, la política autoritaria y la democracia teledirigida obran contra los principios éticos de la tradición revolucionaria.

 

Y si nuestros valores históricos más firmes provienen del  pasado, incluso de las dos o tres décadas iniciales de la Revolución de 1959, algo positivo alienta en nuestra tradición que aún sus valores de solidaridad, libertad, justicia e independencia continúan ofreciéndose como fundamentos preservadores de la integridad de la nación.  Ahora bien, el país está precisamente cambiando, porque enjuicia a cuanto estorba proveniente del pasado inmediato, incluso del más lejano. En la literatura inaugural de la república intervenida de 1902,  ciertos cubanos hallan páginas con manifestaciones todavía presentes en nuestra sociedad. Por ejemplo, en Generales y doctores. Habría, por tanto, que meditar sobre el conflicto social novelado por Carlos Loveira, y precisar su pervivencia entre nosotros. Pero no blindemos el intelecto en actitud de rechazo. Estudiemos la propuesta. Porque la herencia histórica advierte que la dialéctica no es una asignatura que se aprueba o se suspende en la escuela; es, sencillamente, un método de análisis y dirección que, por su ligadura con la actualidad, tendrá que tener en cuenta el pasado, esto es,  lo que fuimos, para explicar las insuficiencias de lo que somos. Y con ello, hemos de salvaguardar los principios éticos de la Revolución. La ética  servirá  como auxiliar a la política  en su impostergable necesidad de limpiarse de tanta rémora logrera y artificiosa y  mantener  su coherencia programática.

EL TROMPETEO DESAFINADO DE TRUMP…

EL TROMPETEO DESAFINADO DE TRUMP…

 O LA CRISIS MORAL “MADE IN USA

Por Patricio Zamorano

Desde Washington DC

 

¿Cuándo comenzó esta historia? Yo diría que en el día de Thanksgiving, este último de otoño sospechosamente tibio de 2015, el día de gracias sagrado de la cultura gringa, el espasmo de las familias que se reencuentran al ritmo de millones de pavos sacrificados para la rica cena ritual… Y el otro ritual del desfile de Macy’s en New York: el trauma de ver a niñitas impúberes disfrazadas de cheerleaders blandiendo en sus brazos gráciles unos fusiles enormes pintados de blanco. Dos minutos más tarde, otras niñas de esta tierra hacen ingreso con cascos estilo nazi, con esos abrigos de inspiración de las SS verde oscuro, en una danza de celebración del militarismo más cruel del que un alma humanista tenga memoria. Otras bandas musicales de estudiantes de escuela lucen el casco prusiano con penacho. Las bandas musicales de las secundarias de Estados Unidos celebran el militarismo del país desde esa tierna adolescencia. Es un golpe al alma de los sensibles ver la danza de armas en sus manos tan pequeñas…

Los marines compran a millones de dólares cada minuto antes de las películas de acción en los teatros del país, la infantería paga en oro los avisos publicitarios antes o después de la publicidad de videojuegos de guerra para los niños y los jóvenes, engatusándolos con que se unan a las Fuerzas Armadas, mostrando a enfermeras militares, ingenieros militares, científicos militares, pero se olvidan criminalmente, como de pasada, de mostrar las mutilaciones monstruosas de las bombas hechizas preparadas en Iraq para expulsar a los invasores blancos que llegan de tan lejos a sacar la carne de los huesos, los ojos de sus órbitas, la esperanza de la garganta de los niños árabes…

 

Miles de jóvenes de este país se dejan adormecer con tanto estímulo de la sangría de armas que se inyecta en cada corazón arrebatado de juventud. La sociedad, en medio de esa vorágine de violencia de mentirita en las pantallas, pasa pronto desde el hechizo de la proyección de 10 metros de ancho, a un desquiciado que se levanta en el teatro de Aurora en Colorado, grita contra el gobierno de Estados Unidos, tira una granada de humo, saca una metralleta militar AR-15 con cargador enorme y eterno de balas calibre .223, y comienza un abanico de muerte que exalta las almas de cada uno de los asistentes, que antes de ver salir a Batman huyendo de una orgía de balas de jolivud que buscan hacer sucumbir su heroísmo, se confunden por un segundo, espectadores que pasan de la pesadilla de utilería de la pantalla al dolor gatillante de las balas que les hacen reventar los pulmones, mientras el masacrador disfrazado de Guazón vacía uno, y luego otro, y otro cartucho en la humanidad del cine ahora con hedor a sangre inocente. Luego, viene el vacío, el sonido gutural de la sorpresa… Los medios analizan, el presidente Obama totalmente ingenuo y totalmente impotente de fuerza política pide mayor control de armas, los republicanos culpan a los locos, mientras el aviso de Walmart que me llega sin ser solicitado en el correo y en el diario dominical me anuncian los “fusiles de asalto”, versiones civiles de bestias militares, a 200 dólares, las municiones a un precio de fracción en número de miles, los chalecos anti-balas, los binoculares con mirada nocturna, los revólveres Glock (el favorito de las masacres de Estados Unidos) a oferta rabiosamente barata, con la opción de cargadores enormes que los transforman, gracias a su capacidad automática, en una pequeña metralleta sedienta de muerte fácil bajo la chaqueta.

 

Estados Unidos está enfermo.

 

El trompeteo de trump, así con minúscula, solo viene a coronar una decadencia basada en la muerte que no tiene parangón en la historia de Estados Unidos. Más de dos millones de indocumentados deportados por Obama, récord histórico del orgullo negro demócrata, dos millones de suspiros de familiares destruidos en un segundo. Unido a eso, la campaña cercana al paroxismo moral de trump va destruyendo como un bólido algunos símbolos sagrados del “deber ser” estadounidense, que hasta los conservadores de ultra-derecha consideraban intocables. Primero, inició y financió el mito mediático que Obama era keniano,  por tanto, que no podría ser presidente. Ante el certificado de nacimiento irrefutable que lo aseguraba estadounidense de nacimiento, trump siguió aun el trompeteo desafinado de la mentira. Luego, ofendió el ciclo menstrual de las mujeres, en la persona de la periodista Megyn Kelly, asfixiado por las preguntas profesionales que cuestionaban el gran abanico de fugas de su discurso de campaña. Pasamos luego a sus ideas delirantes sobre un muro que cierre la frontera sur para evitar la entrada de mexicanos e inmigrantes en general, como si los terroristas del 911 no hubieran gozado de las conveniencias de cómodos pasajes aéreos y visas de estudiante al alcance de los bolsillos siempre repletos de los extremistas de Al Qaeda. Como si los campos de Golf de trump, sus torres chulas, sus resorts tan kitch como su pelo de oleaje chapoteando en gel, no gozaran constantemente del trabajo barato de los inmigrantes morenos que llegan a USA bajo la premisa, ¡oh gran ironía!, de estar simplemente usando la libertad de flujo laboral que las normas capitalistas se supone defienden…

 

El trompeteo desafinado de trump recientemente ha ofendido a las personas con discapacidad física, ha agraviado a los veteranos de guerra (se echó al pecho al mítico senador de su propio Partido Republicano John McCain, héroe militar que sobrevivió herido a campos de concentración en Vietnam, y que casi llega a la Presidencia de EEUU), despreció a los refugiados sirios, ofendió a los negros de USA adjudicándoles fantásticas cifras de homicidios contra los blancos… El trompeteo de trump ha logrado ofender en unos pocos meses de campaña el alma de casi todas las minorías y mayorías de este país…

 

Pero lo que rebasó el vaso de los republicanos conservadores, se supone su séquito cómplice, fue su más reciente exabrupto: cerrar las fronteras para los musulmanes que quieran entrar a Estados Unidos. Por un minuto de magia política que difícilmente podremos volver a ver, pudimos apreciar a líderes de la derecha estadounidense, a líderes de los países aliados conservadores de Estados Unidos, a líderes árabes aliados de este país, repudiar con asco un quiebre tan descarado a la esencia de este país. Imperio militarista y todo, USA no acepta, por lo menos en el papel, las discriminaciones de ningún tipo basado en raza, religión, clase social, origen nacional y más recientemente, género. El ultra-republicano Paul Ryan (quien acompañó a Romney en su aventura millonaria presidencial), actual presidente de la Cámara de Representantes (diputados), repudió de una forma sorpresivamente intensa la posición de trump sobre el bloqueo a los musulmanes. Lo mismo Cameron en Inglaterra, lo mismo los líderes de Escocia, origen familiar de trump, país que le quitó inmediatamente su título de “embajador de negocios” (la madre de trump, ¡oh nueva ironía del destino!, ¡llegó de emigrante a Estados Unidos desde la isla escocesa de Lewis!). En Arabia Saudita están sacando bajo grandes trompetadas el nombre de trump de sus instalaciones de golf y condominios de lujo, so temor de quedarse sin compradores…

 

La verdadera crisis moral made in USA no es trump y sus trompadas a lo loco fascista. La historia nos muestra que las sociedades muchas veces generan engendros monstruosos, pero cuyo único pecado original es, aparte de existir, ser apoyados (he ahí el castigo), por las masas. El verdadero clamor de las conciencias surge de ese 30% o 40% de los republicanos de las primarias, y del más de 40 por ciento de intención de voto también a nivel nacional que desean elegir a trump como presidente. Frente al descalabro ético y moral, y el grosero desprecio por el prójimo y por los derechos constitucionales de ciudadanos y no ciudadanos de este país, esos porcentajes de estadounidenses aún guardan en el secreto de las encuestas su voluntad incomprensible de apoyo al magnate de pelo al viento permanente.

 

La crisis moral made in USA hermana a trump y la insensibilidad social que emana tras cada masacre a manos de civiles, donde los republicanos y los desalmados lobistas de la poderosa NRA, la Asociación Nacional del Rifle ¡sugieren armar incluso más a los ciudadanos para parar la violencia! Ninguna de las grandes masacres de estos años, ni Virginia Tech y sus decenas de muertos, ni la escuelita Sandy Hook en Connecticut y la veintena de niñitas y niñitos reventados a fusil militar, ni las víctimas de San Bernardino en California, ni las del teatro de Aurora en Colorado fueron detenidos por el uso de armas en manos civiles. En todos ellos el perpetrador se entregó, se suicidó o fue neutralizado (tarde) por la fuerza policial. En casi todos los casos, fueron enfermos mentales que pudieron comprar armas sin problemas, o asesinos resueltos que se transformaron en dioses de la muerte con unos cuantos dólares y una visita al supermercado… Para “remediar” la crisis, el presidente de la Universidad Liberty, Jerry Falwell, no encontró otra forma de enfrentar el tema que sugerir a sus alumnos adquirir cada uno un arma para enfrentar la violencia… Es lo que desea la Asociación Nacional del Rifle: hacer crecer el miedo, hacer crecer el terror, hacer crecer el odio entre los ciudadanos, y vender más armas al ritmo de la histeria colectiva, hasta que las balas salten de emoción en las cuentas de los fabricantes del mercado de revólveres más grande del planeta…

 

Pero al mismo tiempo, los sospechosos de terrorismo que no pueden volar en los aviones de Estados Unidos, sí pueden comprar armas, hasta de corte militar, en la tienda de la esquina. Los enfermos mentales, los locos del alma, los enojados con la conspiración de turno (del gobierno, de la iglesia, de los abortistas, de los negros, de los judíos, de los musulmanes) pueden ungir sagradamente sus demonios internos y liberarlos con miles de balas compradas con impunidad en el mercado capitalista más grande y liberal del planeta…

 

¡Oh, Walt Whitman, estimado poeta obrero! ¡Cuánta falta nos haces con tu voz profundamente ética tan estadounidense, tan de la tierra! ¿Cómo enfrentaría el trompeteo mental y moral de trump a tus versos sagrados? ¡Qué lejos se imagina uno a trump de tu canto, vate del pueblo! Me encantaría observar el rostro de trump enfrentado a uno de tus versos: “Por sobre la matanza se elevó profética una voz / “No estés descorazonado, el cariño ya resolverá los problemas de la libertad” / Aquellos que se amen unos a otros, serán invencibles: harán victoriosa a Columbia”, es decir, al Estados Unidos noble de tus sueños, estimado Whitman. Nuestro trump seguramente miraría burlón el texto, elevaría la mirada confundido a nosotros, los interlocutores. Sonreiría con esa mueca de labios de medio lado con los ojos un poco cerrados, las cejas un poco dobladas de ironía. Simplemente se encogería de hombros, agarraría nuevamente el micrófono a su lado, se arreglaría el saco, respiraría hondo frente a la muchedumbre de campaña, y lanzaría rabioso su perorata de hombre blanco contra el mundo al que lo llama, infame, el destino. El eterno trompeteo hacia el vacío…

 

15 de diciembre de 2015