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PATRIA Y HUMANIDAD

Política

LA APLANADORA DE MIAMI: NUEVA VERSIÓN DE LOS "PANZER" HITLERIANOS

LA APLANADORA DE MIAMI: NUEVA VERSIÓN DE LOS "PANZER" HITLERIANOS

Por Luis Sexto

¿Chiste o comedia; ridículo o farsa? Esta es la pregunta con que  uno trata de hallar el término justo para redondear una opinión sobre ese acto en que  “un mar de fragmentos de discos compactos y fotos de Juanes –como informó El Nuevo Herald-  fueron rotos por una aplanadora”, en protesta por el concierto que el reconocido cantante y autor colombiano patrocinó en La Habana el pasado  20 de septiembre.

No contaré la historia. Porque la multitudinaria convergencia de músicos latinoamericanos, europeos y cubanos y un millón de concurrentes a la Plaza de la Revolución es en sí misma historia, protagonizada ante millones de teleespectadores del mundo. Vayamos más bien a lo colateral. Porque el Concierto por la Paz no requiere de interpretaciones: nada subliminal se puede detectar cuando la música y la poesía se esmeran por exaltar lo que nuestro planeta malherido necesita: paz y concordia. Ni siquiera las canciones pudieron sugerir un mensaje enmascarado contra Cuba y la Revolución, como algún medio supuso. Por lo general, esas piezas interpretadas por Juanes, la Tañón, Silvio, Bosé, Víctor Manuel y otros son usualmente escuchadas en Cuba en la radio, la Tv o en DVDs domésticos. ¿Acaso  los cubanos de la Isla viven en la edad de piedra?

Yendo, pues, a lo colateral, podíamos decir que en la edad de piedra habitan cuantos, fanatizados en una presunta Vigilia  que es solo trasnochado ejercicio de  pose “patriótica”, demolieron con aplanadoras y mandarrias la voz y la imagen de unos de los más populares juglares de la actualidad. Admitamos, como sabemos, que esos grupúsculos del llamado exilio, esos que parecen estar a la derecha de toda derecha, cobran sus salarios en la agencia por el “desarrollo de la democracia” o alguna parecida institución federal de los Estados Unidos, de donde, sea dicho de paso, surgieron también los Bin Laden. Pero habrá que seguir preguntando: ¿toda esa algazara, ese espectáculo cuadrupédico, ese remake de los “progromos”nazis contra los judíos, han sido  solo para mantener el sueldo? ¿No vemos acaso algo más en ese alarde de demencia? 

Al menos, este comentarista ve mucho más. Entremos en la psicología social; evoquemos esa figura llamada en Cuba “guapo de barrio”, que existe con otro nombre en cualquier ciudad del orbe; analicemos su conducta habitualmente destinada a lograr ser temido. Y para ello, grita, amenaza, provoca, dejando entrever en sus desafueros ante cualquier nimiedad que lo beneficie, una histriónica capacidad  de alardear que “se faja por lo que sea y con quien sea”. Los corifeos de la Vigilia Mambisa de Miami buscan, pues, meter miedo; delinear con aplanadoras y mandarrias la idea de que su transformación de ciudadanos decentes y comedidos en el desaforado e inescrupuloso mister Hyde del cuento, puede tener como objeto, llegada la oportunidad, además de los discos, también las personas. ¿Y a quiénes intentan aterrorizar?  Para responder habrá que estudiar algo de la composición demográfica de Miami, particularmente de Miami. Cerca de un millón de cubanos habitan esta ciudad de la Florida. Y es fácilmente demostrable que la mayoría salieron de Cuba como emigrantes para ser inmigrantes en los Estados Unidos. Conozco varias encuestas serias y honradas que avalan el hecho y cuyos números, por evitar cansarlos, no voy a citar.

Emigrantes e inmigrantes componen una categoría común en nuestro planeta, desde hace siglos; tal vez milenios. Emigran las personas de uno a otro país, de una a otra región, por que desean cambiar de ambiente, solucionar sus problemas económicos, olvidar una pasión frustrada, reunirse con sus seres queridos; en fin, por decenas de causas razonables. La emigración, por su índole de solución personal a problemas individuales o colectivos, no implica esencialmente una actitud política de partido. En una época, al pisar suelo miamense eran obligados a adquirir la falsa conciencia de refugiados. Pero en el curso de 50 años, la emigración ha ido cambiando su naturaleza. Los que eligieron salir de Cuba por razones políticas no son emigrantes, sino exiliados. Es decir, exiliado es aquel que sale de su país por causas políticas, a veces mediante la intervención de una embajada, por vías clandestinas o  legales, pero impelido por una militancia partidista o el sustento activo de una doctrina cuya práctica es  inadmisible en su tierra. Se marcha con una intención: luchar desde el extranjero contra el poder que los desalojó y recuperar el poder perdido, el statu social y sus tesoros y propiedades. 

Por tanto, Vigilia Mambisa y los demás grupúsculos del exilio duro -temprano o tardío según el tiempo en que se exiliaron sus adeptos- se ha percatado que ese cubano al cual solo le interesa trabajar, tener casa, automóvil, beber cerveza los domingos por la mañana con los amigos, y regresar temporalmente a su patria a ver a sus familias y enviar remesas, como cualquier mexicano o centroamericano,  puede en algún momento no servirles de aliados. Y de hecho, ante el concierto por la Paz, mientras que de un lado -prensa, radio y TV incluidas- Juanes recibía insultos y amenazas, en la calle el ciudadano de todos los días lo alentaba a seguir en la empresa de solidaria vocación artística del cantor. Lo confesó el propio Juanes.

Para que esta nota no se alargue,  invito a recordar que esta gente que grita, amenaza, tiembla entre rencores,  cuando en 1990 parecía que todo el socialismo mundial  naufragaba, pidió al gobierno norteamericano tres días de licencia para matar en Cuba. Claro, esa propuesta siempre sería el guión de un filme trucado, sin locaciones y presupuesto. Pero en Miami, las amenazas que se profieren allí contra alguien de allí pueden cumplirse. Y por ello uno se inclina a decir: la acción de Vigilia Mambisa es una comedia, un chiste, un gesto ridículo, una farsa. Todo a la vez. Pero  resulta también una tragedia. No lo olvidemos. Ellos, como ha dicho una voz inteligente de quien ahora no recuerdo el nombre, solo pueden reconocerles a cualesquiera de los que consideran enemigos el derecho a morir por sus ideas. Y ellos los ejecutan.

 

JUANES, EL CONCIERTO Y LA PRENSA DE MIAMI

JUANES, EL CONCIERTO Y LA PRENSA DE MIAMI

Por Lorenzo Gonzalo

Desde Miami

Escribir sobre el Concierto por la Paz organizado por Juanes en La Habana, desde la perspectiva de Miami, es difícil.

Comenzando porque la cobertura realizada por la cadena  Univisión, a la cual el gobierno cubano le autorizó enviar un equipo a la Isla, tuvo algunas concesiones poco profesionales. Esta conducta de la prensa en general es la que exagera los asunto cubanos y le da vida a una fantasía que algunos llaman exilio.

Mientras el trabajo noticioso del equipo enviado a Cuba, realizado por el personal que desde allí transmitió, daba la impresión de cumplir sus deberes con objetividad, el personal de Miami lo desmentía. No vamos a descalificar a la Empresa Univisión, pero sí señalaremos la conducta errante de su trabajo.

Los principales presentadores encargados de describir el evento, se lamentaban de no haber sido invitados, al tiempo que sus comentarios estuvieron cargados de críticas políticas al gobierno de Cuba, sin respeto alguno a la integridad profesional que requiere una obertura periodística.

Es precisamente por esa conducta militante política que están impedidos de cubrir cualquier evento, en un país que ha sido asediado e incluso atacado directamente por la nación más poderosa del mundo. En Cuba no se trata de un estado y un gobierno que viven una situación normal de paz fronteriza. Nadie que se respete así mismo puede negar los ataques sufridos por la Isla, desde territorio estadounidense. Mientras la prensa y algunos artistas mantengan esa militancia pertinaz, que sobreponen sus trabajos profesionales a sus criterios políticos, no habrá posibilidad de que unos u otros sean autorizados para viajar a Cuba.

La falsa polarización que esa prensa y los mencionados artistas intentan reflejar, en lo que ambos llaman exilio, no permite tomarlos en serio.

Realmente no hay una división entre los exiliados. Existe un sector pequeño, muchas veces mencionado por nosotros, con mucho poder político y suficiente control sobre los dueños de negocios, que se autoproclaman exiliados. Existe además otro conjunto muy nutrido, de cientos de miles de cubanos que viajan a Cuba y otros que no han podido viajar por las limitaciones de las leyes estadounidenses y las no menos arbitrarias disposiciones migratorias cubanas, que están a favor de las mejores relaciones.

La división en Miami, sobre el Concierto por la Paz, organizado por Juanes, ha sido entre ese pequeño grupo de origen cubano y la gran mayoría de cubanos que son emigrados y nada tienen que ver con ellos. En una manipulación continuada, con la ayuda de la pobre prensa existente en el Condado Miami Dade y de la cual forma parte esa mayoría que fungió como presentadora del Concierto para el sur de la Florida, la palabra exilio ha sido impuesta, aceptándola incluso personas racionales. Algunos de los periodistas que la utilizan están convencidos de formar parte de esa oposición visceral al gobierno de Cuba y otros simplemente la han incorporado por oportunismo económico.

Dentro de ese contexto, informaron  los periodistas de Univisión encargados de transmitir el Concierto desde Miami.

Esa transmisión contrastó con la de los profesionales de esa misma empresa que, desde Cuba, hicieron el papel para el cual fueron designados. Un ejemplo de esto es la pregunta de Mario Vallejo, desde la cabina de Miami, a Tony de Andrade, que transmitía desde Cuba, sobre si había visitado a disidentes y qué información tenía sobre las supuestas prohibiciones tomadas con ellos por las autoridades, para evitar que formaran disturbios en el Concierto. Andrade contestó que no había sido enviado para tales menesteres y que su campo de acción se especializaba en asunto culturales. Segundos después, Alina Mayo, desde su cabina en Miami, comentó que lógicamente Andrade no podía saber eso, por las limitaciones impuestas a los periodistas por el oficialismo cubano. O sea, manifestó algo que nada tenía que ver con la declaración de Andrade, cuya respuesta fue tajante e incluso manifestada con gesto molesto, por haber sido expuesto a una agenda que

 no es la suya.

Esta fue la prensa utilizada para la cobertura local. La existencia de periodistas militantes, en una idea que no admite objetivismo profesional, so pena de perder su trabajo, es lo que impide a un país bajo amenaza de guerra y agresión desde el exterior, como Cuba, admitir al territorio cubano, a periodistas o artistas de esa naturaleza. Este enfoque, que puede coincidir con el oficialista, es perfectamente entendible para quienquiera que sepa la historia de agresiones a Cuba desde el exterior y los escasos recursos para defenderse de un vecino tan poderoso.

Otro de los aspectos de la cobertura local fue vender la idea que las canciones de contenido social eran canciones políticas. Esto no sabemos si lo manifestaron por incultura o como método para confundir.

Antes del Concierto, Olga Tañón y Juanes fueron acosados por esa misma prensa, quienes hicieron lo indecible por doblegarlos a los intereses de ese grupo de origen cubano. Debemos hacer la salvedad que hoy, ese grupo nada tiene que ver con la gran familia de emigrados cubanos que viven en el sur de la Florida.

Nadie pretende que periodistas o artistas estén despolitizados. Sin embargo también es parte de la realidad,  saber ejercer los criterios sociales, políticos y aun ciertos pensamientos personales en el momento adecuado. A ningún cantante que sea ateo, se le ocurre abogar por el ateismo cuando es invitado a cantar en un centro religioso. Mientras eso no se entienda y sobre todo mientras no haya la seguridad de que las agresiones desde Estados Unidos serán perseguidas y condenadas por la Administración de turno, es poco probable que puedan evitarse las prohibiciones de entrada al país, impuestas por el gobierno a ciertas personas.

Por último la otra gran pifia profesional de la Empresa Univisión fue permitir que la militancia periodística de procedencia cubana que hizo la cobertura local, rebautizara el Concierto por la Paz, con el nombre de Concierto de la Discordia.

Este transfiguración del nombre sabemos que fue para complacer a ese sector que gusta de ejercer la Represión Social en Miami y que se ha etiqueteado así mismo con el nombre de exilio. Etiqueta que ya resulta ridícula o al menos fuera de contexto y de la realidad.

El Concierto de Juanes fue un gran éxito. Una parte del triunfo lo debe a esos furiosos militantes de Miami que como siempre, volvieron a sumarse a la causa injusta. Una vez se opusieron a que un padre recobrase a su hijo; otra aplaudieron la voladura de un avión civil en pleno vuelo; abogan por el derecho de invadir la Isla; trataron de impedir la visita del Santo Padre Juan Pablo II a Cuba; han quemado banderas mexicanas, destruido obras de artes de pintores que no piensan como ellos, discos de Juanes y han sido actores de un sin fin de calandradas más que, por razones de espacio, ya no podemos mencionar. Pero a pesar de ese grupo y quizás, gracias a ellos en alguna medida, la visita de los dos Juanes a Cuba, la del Papa Juan Pablo II y la del cantante, han sido exitosas.

Seguiremos hablando de lo mismo, porque hay mucha tela por donde cortar.

       

LA PAZ Y LA DISCORDIA

Por Fray Antorcha

Desde Miami

El “Concierto por la Paz”, como lo bautizó desde un principio, su organizador, el Colombiano Juanes, efectuado en La Habana el 20 de septiembre, puso en ridículo sobre todo a las dos emisoras televisivas hispanas de Miami, Univisón 23 y Telemundo 51,  enfrascados en calificar desde mucho antes el acto como político.

Ambas cadenas fueron representadas en  la capital cubana por sus enviados especiales, a quienes a toda  costa les insistían en realizar entrevistas mas allá del concierto, y mientras los cantantes iban apareciendo sobre la tribuna, las televisoras aquí mantenían las pantallas con las imagines partidas a la mitad.

De un lado, los artistas, del otro politiqueros baratos, periodistas mal intencionados, erigidos en voceros de la opinión de todo el exilio cubano, como si desde nuestras orillas necesitáramos que voces como la del héroe de la batalla en “La loma del bistec” y del “Lago del potaje”  Armando Pérez Roura o las Primeras Damas politiqueras de Miami, Ileana Rost Letinhen  y Ninoska Pérez Castellón, fueran nuestras voces y nuestros sentimientos.

Aberrante la discusión de Pérez Roura con quienes llevaron en algún momento de la transmisión a los estudios de Univisión 23, junto con el productor musical Hugo Cancio, hijo de uno de los integrantes del famoso cuarteto de la decada de los 60, “Los Zafiros”, ya desaparecido. Porque que este señor en su cueva  miamense WQBA, de la cual es dueño, despotrique de todo cuanto se le ocurra no es nada nuevo, si bien es conocido por muchos oyentes, quienes lo llaman a diario para ofenderlo, por su insistencia en hablar mal incluso, de los cubanos de la Isla, donde tal vez por error de la naturaleza nació.

Pero si alguna diferencia existió en la transmisión del Concierto, hay que destacar los constantes comentarios que opacaban las voces, en lo cual sobresalió Univisión 23, con un estudio en el que iban compareciendo lo peor de la mafia cubana-americana, inmorales, ladrones y muchos otros calificativos que no puedo exponer aquí..

En ese sentido Telemundo 51 fue más discreto, con solo los dos mismos presentadores del noticiero nocturno, quienes expusieron sus críticas o comentarios con palabras diferentes, como sobreequilibrando la balanza.

Lo cierto es que cuando Van Van comenzó a tocar, se hizo un silencio sepulcral en las pantallas de acá, como si ambas cadenas hubieran reconocido sus derrotas y la forma tan ridícula de realizar la transmisión. Los comentaristas desaparecieron como por arte de magia, para dar paso al cierre a pantalla abierta en un coro donde se fundieron las voces de Juan Formel y sus cantantes, con las de Olga Tañón, Miguel Bosé, Victor Manuel, el propio Juanes y el resto de los 15 participantes en el acto.

Lo mejor de todo vino una vez finalizado el espectáculo, cuando la televisión continuó con su emisión normal, dejando esperando a  los somnolientos de la mal llamada Vigilia Mambisa, esperando por las cámaras frente al Restaurante Versalles, donde amenazaban de nuevo con romper los discos de Juanes, encabezados  por su líder Miguel Saavedra,  para quien tengo un comentario especial.

Indiscutiblemente, el “Concierto por la Paz” cerró las bocas de quienes lo calificaron desde antes como el concierto de la discordia. Y cierto, resulto en una discordia, un dolor de estómago y de cabeza insoportable, para quienes esperaban ver en la tribuna al mismísimo Comandante Fidel Castro, para que el acto fuera político. Pero fue un acto de amor, de paz, un concierto que resultará inolvidable a    los miles de habaneros que nos representaron allí…  

 

CUBANOS TORTURADOS Y MUTILADOS POR MAFIOSOS DE MIAMI

CUBANOS TORTURADOS Y MUTILADOS POR MAFIOSOS DE MIAMI

Por JEAN-GUY ALLARD

 

Un cubanoamericano de Miami, identificado como miembro de la red mafiosa de tráfico de personas, ha sido arrestado en Cancún, México, en un operativo lanzado por el Ejército mexicano durante el cual han sido rescatados 15 cubanos indocumentados, víctimas de maltratos por parte del delincuente.

La prensa mexicana señala a Tristán Barragán, de Miami, como el traficante de personas que secuestraba desde el 1ro. de septiembre a los inmigrantes ilegales en una vivienda localizada en la Supermanzana 75, una zona popular de Cancún, hasta su eventual transporte hacia Estados Unidos.

Dos cómplices de Barragán lograron escapar. Interrogados por investigadores, los encerrados dijeron que desembarcaron el día primero de septiembre y que se encontraban desde entonces "bajo la protección" de Barragán, "un miembro de la mafia de Miami".

Confirmaron que el delincuente les reclamaba la cantidad de 10 000 dólares por persona para posibilitar su estancia en México y luego su ingreso a territorio estadounidense.

Sin embargo, como sus familiares no realizaban el depósito del dinero como estaba previsto, los indocumentados fueron víctimas de maltrato. Se les restringió la comida y varios de los recluidos presentaban manchas de sangre en la ropa en el momento de su intercepción.

El Ejército suministró de inmediato agua y víveres a los secuestrados quienes luego fueron entrevistados por fiscales del Ministerio Público federal.

La operación militar, realizada —según la prensa– ante la inercia de los responsables locales del Instituto Nacional de Migración (INMI), duró poco más de dos horas.

La actividad sospechosa del miamense y de sus cómplices fue denunciada por vecinos a los servicios de inmigración. Al no presentarse inspectores, se hizo una denuncia al Cuartel de la Región Militar, que la refirió al Grupo de Fuerzas Especiales de Inteligencia Militar. El operativo se realizó con efectivos del 64 Batallón de Infantería de la Secretaría de Defensa Nacional (Sedena).

Los ilegales interceptados fueron puestos a disposición del INMI para su deportación. Cuatro mujeres que se encontraban en la misma embarcación están desaparecidas, revela por su parte el diario Por Esto!, de Cancún.

Según el rotativo, "los cubanos fueron interceptados en altamar por una embarcación a la que fueron abordados, y así llegaron hasta Puerto Juárez, donde eran esperados por un grupo de sujetos que, a bordo de una camioneta tipo Van, los trasladaron hasta la casa de seguridad.

"Una vez ahí, comenzaron a torturarlos a golpes para que dieran nombres y teléfonos de sus familiares en Estados Unidos, los cuales tenían que realizar el pago de 10 000 dólares por cada uno, para dejarlos en libertad y que pudieran llegar a la frontera con ese país, para ingresar finalmente a la unión americana.

"Sin embargo, no pagaron por todos y la tortura se hizo mayor, al grado de que a algunos les cortaron un pedazo de oreja, para presionar a sus familias.

"Después de más de 10 días de golpes y torturas, los secuestrados lograron pedir auxilio lanzando un mensaje escrito hacia una casa cercana.

"Los cubanos dijeron que las torturas eran realizadas por sujetos encapuchados que llegaban de noche a la vivienda", precisa Por Esto!, al indicar que en Puerto Juárez, las mujeres del grupo fueron subidas a otra camioneta

Detalle importante: los vecinos contaron a las autoridades que aparecía con frecuencia una camioneta tipo Escalade color oro, con placas de la Florida, Estados Unidos.

El lucrativo tráfico de personas junto al narcotráfico ha provocado en los últimos años una guerra salvaje entre clanes de delincuentes en la ciudad, que las autoridades han reconocido como el centro de operaciones de la mafia cubana de Miami en México.

El cabecilla de la mafia cubanoamericana de Yucatán, Iván Gregorio Blanco Herrera fue ejecutado por rivales el 18 de junio último.

Hace unos meses, las autoridades mexicanas confirmaron que redes mafiosas de Miami, vinculadas al narcotráfico, controlan todo el tráfico "de indocumentados cubanos".

Se subrayó entonces que Estados Unidos fomenta el tráfico con su política de acoger a cualquier ciudadano de la Isla sin importar los medios usados para llegar a territorio norteamericano. El FBI, siempre complaciente con la mafia cubanoamericana, se ha quedado hasta entonces de brazos cruzados ante el fenómeno.

En julio del 2008, revelaciones del diario mexicano La Jornada documentaron los vínculos de la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA) con el Cartel del Golfo del narcotráfico y su red de asesinos a sueldo, conocida como los Zetas, que desde hace unos años extiende sus operaciones al comercio de personas. (Tomado del periódico Granma digital)

 

JUANES Y EL CONCIERTO EN LA HABANA

Por Lorenzo Gonzalo

 

La ciudad de Miami, donde a veces las novelas de Kafka parecen cobrar figura, pueden ocurrir cosas tan divorciadas de la realidad que, para el observador novato, que nunca ha escuchado las monstruosidades surgidas de ese engendro surrealista concebido en Washington y alimentado por años de sus políticas malsanas, vuelve con periodicidad, cada vez más distanciadas unas de otras, a repetir las mismas sandeces.

Hablar de estas cosas nos parece una ridiculez, pero el respeto por tanta persona ofendida, en un medio trabajador y orgulloso del sitio que han escogido para vivir, nos obliga a protestar con ellos e intentar una explicación, para tantos rostros sorprendidos, que no pueden entender lo que ocurre en un mundo del Siglo XXI y en una ciudad enmarcada en el supuesto país más desarrollado del mundo.

Se trata del cantante Juanes, a quien los medios, aún temerosos de aquellos que controlan parte de la ciudad, algunos periodistas por confusión y otros dignos militantes de un partido político de barricada, lo acosan y con procedimientos directos e indirectos, lo conminan a retractarse por su decisión de ir a cantar a Cuba en un Concierto por la Paz.

¡ Cosa ridícula ! Un pequeño grupo de origen cubano, de cuyas historias hemos hablado en muchas oportunidades, denunciando de sus planes y de los actos de terrorismo donde han sido cómplices, de sus intransigencias y la represión social que diseñaron para controlar Miami, vuelve en estos instantes a las andadas, exigiéndole al cantante Juanes que no puede ir a cantar a Cuba. La razón es que supuestamente, en Cuba no hay “libertad de expresión” y las elecciones que se realizan cada cinco años, se desenvuelven a partir de los barrios, directamente, sin partidos ni campañas políticas y no de la manera que estos señores quieren que se realicen.

Juanes, que nada tiene que ver con ese gobierno y quien acostumbra a realizar conciertos abogando por la paz, originario de un país como Colombia, que tanto ha sufrido los avatares de la guerra, el terrorismo, la insurgencia civil y el narcotráfico, piensa que es una noble causa convocar las voces para cantarle a la vida.

En las entrevistas siempre ha sido respetuoso de ese grupito de cubanos que lo ofende, llegando incluso a amenazarlo de muerte. El único error cometido es que cuando se refiere al “exilio cubano”, se le olvida aclarar que de ese exilio ya quedan sólo unos poquísimos miles y si aún se conocen, es porque los poderosos de ellos todavía controlan gran parte de la política local e incluso mantienen influencias en Washington. Pero a estas alturas, prácticamente constituye un sofisma hablar de un gran exilio cubano, en una ciudad donde habitan unos 800,000 y en lo que va del año 2009 han viajado a la Isla a visitar amigos y familiares, cerca de 400,000. Sin duda que estos y quienes aún faltan por viajar, no son exiliados.

A Juanes la prensa controlada por ese pequeño grupo, ya bien por miedo o porque muchos de sus periodistas militen en la revancha, lo han querido obligar a pedir disculpas y han pretendido forzarlo para que haga declaraciones políticas en contra del gobierno cubano. El cantante con una modestia incólume y desbordante de unos principios humanos envidiables, siempre termina diciendo que respeta todas las opiniones pero que él va a Cuba a cantar por la paz y para que el pueblo cubano disfrute de conciertos de esa naturaleza y para que quede el precedente y se construyan puentes, con un país que han mantenido aislado por cincuenta años.

 

El viernes 28 de Agosto, en un homenaje en New York, al Rey de la Radio, Polito Vega, donde Juanes fue el presentador del evento y la principal figura detrás del homenajeado, los periodistas abrigaron la esperanza que después de Juanes confraternizar con tantos artistas que allí concurrieron, cambiaría seguramente de opinión. Pero se equivocaron. Su voz fue la misma y más clara con cada nueva entrevista.

La prensa comprometida de Miami trató de acorralar a los artistas concurrentes para que dieran sus opiniones, pero estos, sin asumir la valentía y la convicción de Juanes, que es difícil de imitar, en su mayoría se escabulleron. Así lo hicieron Paulina Rubio y Gloria Trevi. Enrique Iglesias fue esquivo, pero pareció decir que cada cual hiciese lo que considerara prudente y así por el estilo fueron las respuestas de todos.

Sin embargo, vale destacar la declaración de Cristian Castro, cuya mamá visitó a Cuba en una oportunidad y casi se la devoran viva en Miami, donde poco faltó para que se convocara una invasión a México.

Cristian Castro en la primera entrevista, antes del homenaje, declaró que “no iría, porque no estaba de acuerdo con las cosas que sucedían en Cuba y porque además tenía sus razones”. En la segunda entrevista, cuando finalizó el evento, lo volvieron a entrevistar y dijo entonces que no iría porque eso le “perjudicaría su carrera artística en el medio”.

Cristian Castro, con pocas palabras sintetizó el por qué los artistas no comprometidos con el frenesí revanchista de ese grupito de cubanos, no se atreve a viajar a la Isla y no apoyan a Juanes de palabra, sino que esquivan y huyen de las entrevistas, para no decir realmente lo que sienten y cómo detestan a esos represores sociales, que en Miami les dan órdenes y les imponen normas de conducta. No van a Cuba y no manifiestan en público su apoyo a Juanes, porque temen por sus carreras artísticas.

La heroína de las entrevistas fue Olga Tañón, que cuando un periodista le preguntó si no temía perder muchos de sus admiradores por su decisión de acompañar a Juanes, contestó: “ si los pierdo es que nunca fueron verdaderos admiradores ”.

Con estas dos respuestas podemos concluir que Cristian Castro, como tantos otros, duda de sus cualidades artísticas y no puede rechazar prohibiciones políticas descabelladas como estas de no viajar a Cuba, mientras que a Olga Tañón, le sobra confianza en sí misma y en su obra.

De Juanes no hay nada que expresar. Como dice la Biblia: “Por sus obras los conoceréis”. La obra de Juanes, su amor por la paz y por las causas nobles, lo dice todo.

 

LA CIA ORDENÓ EL CRIMEN DE BOCA DE SAMÁ

LA CIA ORDENÓ EL CRIMEN DE BOCA DE SAMÁ

Por JEAN GUY ALLARD

En una confesión al Miami New Times, uno de los hombres de la CIA que participaron en el asesinato del Che, acaba de confirmar públicamente que la Agencia ordenó directamente el ataque terrorista a Boca de Samá, el 12 de octubre de 1971.

Este acto terrorista organizado por Gustavo Villoldo y reivindicado por Alpha 66, provocó dos muertos y cuatro heridos graves, entre los cuales se encontraba la niña Nancy Pavón a quien hubo que amputarle un pie.

Las investigaciones de las autoridades cubanas han acusado en varias oportunidades a la CIA, la Agencia Central de Inteligencia, de encontrarse detrás del criminal ataque.

Las declaraciones de quien admite además haber sido oficial de la CIA durante décadas, corroboran de manera absoluta la responsabilidad directa de las autoridades estadounidenses en este acto terrorista cometido contra Cuba. Por si quedaban dudas.

El ataque a Boca de Samá, un pueblito de pescadores cercano a la playa de Guardalavaca, es solo uno de la cadena de operaciones criminales cuya paternidad fue reclamada por Alpha 66 a finales de los años 60 y principios de los años 70. Y es, sin dudas, la más cobarde de todas.

En una decisión judicial que solo podría acontecer en Miami, un juez le otorgó a Villoldo hace unos meses 1 200 millones de dólares "por el suicidio de su padre", que atribuyó al triunfo revolucionario en Cuba.

Villoldo, ex mercenario de Playa Girón, participó en el asesinato del Che en octubre de 1967 y asegura haber organizado el entierro secreto del heroico guerrillero.

En una entrevista titulada He Buried Che (Enterró al Che), concedida al periodista Tim Elfrink del Miami New Times, Villoldo cuenta —entre otras cosas— que en la primavera de 1971 recibió una llamada en su casa de Miami originada en Washington de "un viejo contacto CIA" que se niega a identificar.

En aquel momento, comenta, la administración Nixon, envuelta en problemas, necesitaba "una victoria sobre el comunismo". Parecía que había llegado el momento preciso para un plan cuyo objetivo era tomar "una pequeña ciudad" como preámbulo a "un ataque más amplio" y como "golpe de propaganda contra Cuba".

Preguntó entonces, en lenguaje convenido, el "viejo contacto": "¿Te recuerdas esta misión que siempre quisiste hacer? Considera esto como la famosa luz verde para ir adelante."

Conforme a la estrategia de las "operaciones autónomas", que permitía a la CIA sostener que no tenía vínculo con las operaciones terroristas contra Cuba, Villoldo se puso de inmediato a buscar fondos y a reclutar mercenarios.

En tres meses, afirma, recogió 350 000 dólares entre los negociantes cubanoamericanos y se encontró a 50 hombres para la expedición. La "pequeña ciudad" escogida para la operación fue, en realidad, este tranquilo pueblecito del oriente cubano, con una población de "unas docenas de personas" alojadas en "cabañas de madera".

Valoró que sería "un blanco fácil", precisa el artículo. Villoldo, hijo de un multimillonario habanero, salió con su tropa de Key Biscayne con dos lanchas rápidas "y una fragata de 177 pies".

El ataque mercenario duró 75 minutos, dice Villoldo. Afirma que salieron huyendo del lugar en sus embarcaciones y que "las autoridades cubanas pensaron que nos habíamos ido a plena velocidad hacia al norte. Helicópteros y aviones buscaron a los hombres lejos de donde estaban en el estrecho de la Florida. Al oscurecer, escondidos, regresaron a casa", cuenta Villoldo quien se atribuye el papel de héroe.

Santiago Álvarez, el cómplice de Luis Posada Carriles, también se atribuyó el salvaje ataque a Boca de Samá en el pasado.

Villoldo confirma luego que después de Boca de Samá, continuó su trabajo con la CIA "alrededor de América Latina y el Caribe durante los años 70 y 80".

Vive hoy en West Kendall, donde empiezan los Everglades. Su propiedad no aparece en el libro del teléfono, precisa el autor del reporte. Tampoco en el registro de propiedades.

El crimen de Boca de Samá fue denunciado por el líder cubano Fidel Castro, quien de inmediato sospechó la responsabilidad de la CIA en este acto de terrorismo. (Tomado de Granma Digital)

APOSTILLAS INGENUAS CONTRA UN CHISTE MACABRO

APOSTILLAS INGENUAS CONTRA UN CHISTE MACABRO

Por Luis Sexto

Los cubanos arrastran la fama de humoristas. Incluso,  la fama de un humor corrosivo: el choteo. Pero verdaderamente el choteo, el tirar a relajo lo serio, ¿es solo defecto o virtud de los cubanos? Acabo de leer esta nota en el Nuevo Herald de Miami: “La hija de un piloto estadounidense que desapareció en 1963 durante una misión encubierta de la CIA para llevar armas a los opositores de Fidel Castro, recibirá una indemnización de $21 millones por una orden judicial que halló culpable de su "muerte por negligencia’’ al gobierno cubano. Un juez de la Corte Superior del condado Waldo, en Maine, falló a favor de Sherry Sullivan, hija del piloto Geoffrey Francis Sullivan, y ordenó la millonaria compensación por ‘la pérdida de sustento monetario, los severos daños emocionales y la angustia sufrida’ por la mujer tras la pérdida de su padre.”

Volvamos a leer. Despacio. El piloto norteamericano Geoffrey Francis Sullivan perece o desaparece en una misión encubierta  de la Agencia Central de Inteligencia: trasladar armas a los opositores alzados contra el gobierno revolucionario cubano, en 1963. El piloto al parecer muere en esta misión, porque la nota no cita ninguna de esas fuentes “confiables” que dicen que estuvo en la cárcel. El juez  le concede a la hija el derecho a cobrar una indemnización de 21 millones de dólares. Y el gobierno cubano  tendrá que pagarlos por haber incurrido en una negligencia que ocasionó el fallecimiento del piloto. Más o menos, eso es lo que se sobreentiende…

Ahora uno pregunta: quién le asignó al aviador Sullivan  una misión subversiva y por tanto ilegal contra un Estado vecino de los Estados Unidos: ¿La CIA o el G2 cubano?  La CIA, desde luego. Así ha sido reconocido. Y dónde radica la “negligencia del gobierno cubano”. En defenderse; en derribar el avión violador de su espacio aéreo y abastecedor de armas a enemigos de Gobierno. Ahora bien, si murió en la cárcel, dónde aparecen las pruebas de su justo encierro, incluso, las pruebas de que murió por negligencia. No se expresan. Pero ¿habrá una fuente “confiable” entre los enemigos de la revolución cubana en los Estados Unidos? ¿Fuente confiable entre personas que todo cuanto han hecho, en términos políticos, ha sido básicamente por dinero?  Habría que ver.

Ingenuamente, creo: Si Sullivan murió en una misión de la CIA, haya sido derribado en el aire, o en un accidente, o fallecido en la cárcel por enfermedad, la indemnización corresponde, en justicia, a la institución  y el gobierno que lo envió a penetrar en cielo extranjero en una misión de guerra.

Este  fallo judicial es, como otros de parecido corte,  un chiste macabro.  O un buen negocio. Además de lo que reciben los abogados y la demandante, cuánto le tocaría al juez…

Ahora bien, a quién podrían demandar las víctimas cubanas del terrorismo que ha procedido de territorio norteamericano. ¿Quién, por ejemplo,  resarce a los familiares de los cubanos y extranjeros muertos en la explosión de la nave de Cubana de Aviación en Barbados, en 1976?  ¿Posada Carriles, entrenado, nutrido, pagado, protegido  por la CIA? ¿O acaso el gobierno cubano por haber hecho la revolución, haber declarado el socialismo, haber entrenado jóvenes campeones de esgrima y haber mantenido volando una empresa aérea nacional?  

De acuerdo con la lógica de ciertos jueces norteamericanos, el gobierno de Cuba también tendría que indemnizarlos: si no hubiera habido revolución, ni Posada Carriles ni otros terroristas habrían tenido que andar con dinamita.

Ah, el mundo está al revés. El dinero lo corrompe… Y convierte las razones de llanto, en una mueca cínica.

 

 

JUANES SIN CAMISA ROJA

JUANES SIN CAMISA ROJA

 Por Fray Antorcha

Desde Miami

 A  “La camisa negra” de Juanes, el famoso cantautor colombiano, ahora quieren cambiarle el color en Miami. Y en tanto se anuncia su megaconcierto para la “Plaza de la Revolución” en La Habana, el 20 de septiembre próximo,  la intransigente ultraderecha  cubana le pone la camisa roja.

 Desde el anuncio del gigantesco acto cultural hecho en la capital de Cuba por Amaury Pérez, como director artístico del espectáculo, los voceros de algunas de las llamadas “Organizaciones opositoras” en el exilio no cesan de protestar en los medios hispanos de prensa.

 Y la expectativa y por consiguiente las críticas aumentan cuando junto al encuentro de Juanes con el pueblo cubano, se comenta la participación de otros artistas procedentes de Méjico, España, Venezuela y de los propios Estados Unidos.

De acuerdo con un diario en español de Miami, la Agencia Prensa Latina destacó que en un blog del propio Juanes aparecen confirmados el colombiano Carlos Vives, el puertorriqueño Luis Fonsi y los españoles Miguel Bossé y Enrique Iglesias, algunos de los cuales viven aquí en tanto otros poseen residencias en las que habitan durante distintos meses del año.

¿Obligarán a vender las casas a los que son propietarios o le pedirán al gobierno de los Estados Unidos les cancele las visas a los no residentes?

Lo cierto es que hablando, como en el barrio, de pequeños, a cada nueva gritería de la mafia cubana les terminan “metiendo un severo sopapo”.

Tanto es el odio acumulado por quienes se oponen a la visita de Juanes y sus invitados, que olvidan lo que significa para el pueblo cubano cualquier manifestación del arte y la cultura. Por cierto gratis, no como la que se brinda acá, donde  el más simple espectáculo de este tipo cuesta lo que un pobre no puede pagar. Desde una visita al zoológico, al seaquarium o una obra de teatro o ballet.

 Cada una de las veces que se celebró en Cuba “El Festival de la canción en Varadero”, allá por la década de los 70,  todo el que quiso asistir lo hizo sin desembolsar un sólo centavo. Pero entonces comenzaron las críticas a los participantes “por haber ido a cantarles al régimen cubano”. Y a presionar a las autoridades gubernamentales miamenses, para que no se escucharan aquí las canciones de los españoles Joan Manuel Serrat y Diango y el argentino Alberto Cortez, entre otros.

Gracias a  que por la sangre de no todos los cubanos del exilio corre el odio, las canciones de estos mencionados y de otros  más  aun se escuchan. Pero cuando hace apenas unos meses el español Diango estuvo en Cuba, fue cuestionado en algunas emisoras radiales, a su llegada a Miami, procedente de la Isla.

Porque lo primero que el pensamiento obtuso no le permite valorar es que el arte y la política nada tienen que ver con la política. Al menos, en el concepto de política, casi politiquería, al uso en Miami.

 Si Juanes, como lo hizo recientemente en su propio país, quiere ofrecer un megaconcierto en Cuba, bienvenido sea, porque piensen lo que piensen o digan lo que digan, el acto es un canto más a la paz y a la solidaridad entre los pueblos. Y el de Cuba, es el de una nación que además de libre, vive orgulloso de su música, entre otras cosas razones de orgullo. Y de Joseíto Fernández, Sindo Garay, Benny Moré, Pedro Junco --de quien son sus mejores exponentes los mejicanos Luis Miguel y Marco Antonio Muñiz con la canción “Nosotros”--; Isolina Carrillo, cuyas “Dos Gardenias” ha paseado por el mundo precisamente el español Diango, lo mismo que a “Delirio”, de César Portillo de la Luz. Y así la lista de autores y cantantes resulta interminable.

 Y por supuesto, será un concierto inolvidable, que exclusivamente no llegará a aquellos que sigan queriendo mantener sus oídos sordos… Ellos se lo perderán.