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PATRIA Y HUMANIDAD

LETRA VIVA ANUNCIA PRÓXIMO TÍTULO

LETRA VIVA ANUNCIA PRÓXIMO TÍTULO

Mi arca de Noé, de Luis Sexto

 Disponible en Amazon como e-book

 

El autor de estas prosas se pregunta si luego de tantas lecturas y unas cuantas cuartillas escritas, se llega alguna vez a orientar el fin último de la poesía y la vida. No es la única interrogante, más bien es el punto de partida para tratar de penetrar en lo que subyace debajo de un nombre, un acto, un poema, una página escrita. De sondeo en sondeo se suceden estos artículos, crónicas, ensayos, fragmentos de novela y memorias, ensartados en un hilo de sentimentalidad que conduce al escritor  a reconstruir figuras, hechos y  ambientes que de alguna manera le condicionaron la vocación literaria.

www.editorialetraviva.com

 

La Editorial Letra Viva ha publicado de Luis Sexto Nosotros, que nos queremos tanto, El cabo de las mil visiones, Yo me peino de memoria y El último viaje del diablo, todos en Amazon

 

CUARTO CONCURSO DE PROMOCIÓN DE LA LECTURA

CUARTO CONCURSO DE PROMOCIÓN  DE LA LECTURA

Si quieres contar acerca del libro que marcó tu vida, esta es la oportunidad.

 El Comité Provincial de la Uneac en Santiago de Cuba auspicia el IV Concurso Caridad Pineda in memoriam de promoción de la lectura, con la colaboración de la Asociación Cubana de Bibliotecarios (Ascubi), Radio Siboney y el Proyecto de promoción literaria Claustrofobias.

   Podrán participar cubanos residentes en el país, con un texto de hasta cinco cuartillas que comente el libro que marcó su vida, en letra Arial de 12 puntos, a espacio y medio, firmado bajo seudónimo, en original y dos copias. En sobre sellado incluirán: nombre y apellidos, número de carné de identidad, datos de localización y breve ficha de autor.

   Los trabajos impresos se enviarán a Comité Provincial de la Uneac, Heredia 266 e/ Carnicería y San Félix, Santiago de Cuba. Se admiten también participación por correo electrónico a: cmdv@rsiboney.icrt.cu y copia a  escribanode@gmail.com. En tal caso, se enviará el texto bajo seudónimo en documento Word; y en otro similar, el nombre y los datos del concursante.

  Se  otorgará un Gran Premio consistente en 1000 pesos MN, diploma y publicación en El Caimán Barbudo; así como un premio especial al autor de la tercera edad (más de 60 años) de 300 pesos MN, diploma y libros. Por su parte, La Asociación Hermanos Saíz y Ediciones La Luz distinguirán al autor novel (15-35 años). La revista Caserón escogerá trabajos de su interés para su publicación impresa.

.  La Comisión Permanente de Cultura Comunitaria y la oficina CIERIC de la UNEAC  en el territorio, reconocerá a los dos mejores trabajos de autores entre 9 y 14 años, cuyos envíos cumplirán las mismas especificaciones e incluirán además en el sobre sellado: nombre de la escuela, grado que cursa y si pertenece a algún Círculo de Interés o taller literario.

   El plazo de admisión vence el 10 de agosto y la gala de premiación será el 9 de septiembre en la sede santiaguera de la UNEAC. Se contactará con los ganadores en cualquier lugar del país. Todos los trabajos finalistas serán referenciados en la web La isla y la espina y en su red de apoyo digital. En su última edición, el Concurso contó con la participación de cerca de 80 trabajos de 14 provincias del país.

ENAMORANDO AL CONGRESO DE USA

ENAMORANDO AL CONGRESO DE USA

 

Por Lorenzo Gonzalo,
periodista cubano radicado en Miami 
No considero que a estas alturas de las circunstancias, Washington se crea seriamente con derecho a exigir que otros pueblos apliquen eso que ellos llaman “democracia representativa”. A países como Cuba esos discursos le resbalan, aunque hay otras naciones que se dejan querer.
 
El Estado del Norte, ni siquiera en las mayores fantasías del cine de Hollywood, ha elaborado la idea de un país extranjero, imponiéndoles a los estadounidenses, normas de derechos ciudadanos y muchos menos políticos.
 
Es cierto que hay muchos países que autorizan la ayuda que otorga el Departamento USAID, perteneciente al Departamento de Estado de Estados Unidos. Especialmente algunos países latinoamericanos, europeos y de otras regiones.
 
Esos países aceptan la ayuda porque viene dirigida precisamente a minar cualquier oposición interna que rechace las políticas económicas impuestas internacionalmente. La ayuda de Estados Unidos para esos países es para consolidar los Poderes establecidos. 
 
En cambio, la de Cuba tiene intenciones a la inversa: su razón es minar el Poder del Estado y consolidar a sus enemigos.
 
En Cuba los opositores o sea, la gente que discrepa de ciertas políticas oficiales, no son del conocimiento internacional como esos otros que en realidad andan buscando la eliminación del Estado. Aquellos que la prensa internacional define como “opositores” en Cuba, no son más que un grupo de personas interesadas en descarrilar los objetivos del Estado cubano aún en fase de gestación. En Estados Unidos existen unas pocas organizaciones públicas que proclaman una república diferente y aunque autorizadas a existir, no pueden recibir ayuda del exterior so pena de ser juzgadas y sentenciadas, ni son consentidos sus actos de desobediencia civil. Ni siquiera quienes apoyan el statu quo pueden recibir ayudas del exterior para fines políticos.
 
Por consiguiente, escuchar por boca de la subsecretaria de Estado Roberta Jacobson que Estados Unidos continuará “ayudando” a los “opositores” o sea, a insurgentes de cuello y corbata, enemigos reales o potenciales del Estado, parece inusitado en medio de un diálogo por limar las asperezas de cincuenta y cuatro años.
 
Pero la Casa Blanca parece saber y la actitud de Obama lo sugiere, que la única posible solución a los problemas hemisféricos para Estados Unidos y para facilitarle a Cuba la implementación de  esos cambios que experimenta en la actualidad con mucho cuidado, sólo es posible a través de una relación de mutuos entendimientos entre los dos países.
 
Cuba y Estados Unidos saben que pueden ser aliados en muchos aspectos. Ambos saben que son los pasajeros de una nave donde ocupan asientos separados y planean además bajarse en aeropuertos diferentes. En el transcurso del vuelo hay muchas cosas por hacer.
 
Las declaraciones de la subsecretaria de Estado Roberta Jacobson planteando continuar “ayudando” a un sector inventado por Washington y alimentado por los medios internacionales, son irrelevantes. Es sabido que las mismas aluden a una problemática marginal que no desvela a las autoridades cubanas. La experiencia muestra que después de Gross y habiéndose iniciado este diálogo, las acciones ilegales de matiz conspirativo no tienen cabida.
 
Estas no son más que declaraciones para las gradas que tienen sus asientos en el Congreso de Estados Unidos. 
 
Más importantes que esos opositores, más escuchados, conocidos y respetados son una pléyade de personas, oficiales y oficiosas, que claman y laboran afanosamente para impulsar un proceso de transformaciones, calibrado y razonable, donde todos sean incluidos, con mayor libertad de actuar y decir. A ninguno de ellos les pasa por su mente pedir dinero extranjero. No por temor al delito, sino porque saben que el sistema socialista criollo de Cuba se democratiza y busca resquicios para establecer una mejor participación ciudadana, con mayor transparencia en sus mecanismos de elección y en la selección de los candidatos políticos. Al menos en esto confían y son comentarios habituales entre cantantes, escritores, periodistas y por supuesto, la gente de la calle con intereses en una Cuba independiente y justa.
 
Estados Unidos conoce que esos procesos están teniendo lugar y la mayoría de quienes viven en la Isla lo apoyan y reclaman. Si aún no se han enterado es mejor que desmonten su aparato de inteligencia por inservible.
 
Creo que lo expresado por Roberta Jacobson y la tranquilidad cubana al escucharla, son partes de un mismo libreto planeado por separado. Es del común conocimiento que todo lo que se hable entre los dos países debe llegar a oídos del Congreso envuelto en papel de regalo. Es allí donde está la solución definitiva.
 
La esencia de las gestiones y concesiones mutuas serán los mejores argumentos para convencer a un Congreso que tiene prejuicios, desinformaciones y donde la influencia de varios cubanos de origen, enfermos con sus derrotas y revanchas frustradas, todavía se hace sentir. Para ellos hay frases y términos que los enamoran, entre ellas “ayudar a los opositores”.

LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN Y EL PAPA

LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN  Y EL PAPA

Luis Sexto

Apostilla ingenua

El papa Francisco ha obligado a pensar sobre un equívoco durante su reciente viaje a Filipinas: el abuso de la libertad de expresión. Muchos de cuantos reclaman usarla, estiman que la libertad de expresión es el incontenible parloteo de una cotorra: digo lo que quiero, donde quiero y como quiero. Después, pan, pa´la cotica.

El papa, a preguntas de un periodista, opinaba sobre el atentado contra la redacción del periódico satírico Charlie Hebdos, que había caricaturizado símbolos de la religión de Mahoma.  Y a pesar de la suspicacia que provoca el asunto, pues  uno se pregunta si más que  a los grupos islamistas que aparentemente  azuzaron a los ejecutores, el crimen benefició a los proyectos geopolíticos de las potencias occidentales, que dispondrán ahora de un pretexto más para reforzar sus guerras en Libia, Siria, Irak, e incrementar  las amenazas a Irán; a pesar de la suspicacia,  uno comprende, como dijo el papa, que hay que respetar incluso, y quizás, sobre todo, a las religiones. Y aunque tanto el obispo de Roma, como cualquier persona racional, repudia la violencia, incluso para hacer justicia, en términos netamente humanos el ofendido tiende a defenderse.

Por lo tanto, la libertad de expresión tiene un límite: el derecho de los demás a ser respetados. El límite de la libertad individual termina donde comienza la libertad del prójimo. Es lo racional, lo puramente característico de las relaciones humanas. Lo demás, alegar el uso de la libertad de expresión para ir contra las leyes, o contra el respeto debido a los principios, creencias,  costumbres, ideologías de nuestros semejantes, es correr un riesgo, además de atentar contra la ética que rige las relaciones entre las personas.

El papa puso un ejemplo, alejado de su facultad de hablar urbis e orbis, pues lo dijo a un periodista a fuer de prójimo, de ciudadano, de gente común, aunque sea un personaje capital del orbe religioso. ¿Cómo responderemos si ofenden a nuestra madre? Con una bofetada. La desgracia de París, pues, nos obliga a pensar en valores que, aunque exigimos para nosotros, no queremos respetar en los demás.

RECURSOS INDESEABLES

RECURSOS INDESEABLES

Luis Sexto

No pienso que revelo un secreto ni doy una noticia al decir que la llamada vieja mentalidad persiste en continuar enfocando y juzgando nuestra vida con los mismos conceptos y prejuicios de ayer. Los psicólogos, incluso los expertos en moral, nos advierten que los hábitos establecidos son tan difíciles de desarraigar como los altos precios, o como la mala yerba que por momentos se enseñorea sobre nuestros campos.

Cualquier cubano preocupado se pregunta si la vieja mentalidad y toda su bolsa de recursos indeseables, desaparecerá sólo después de que el proceso de actualización cumpla su programa transformador de normas, métodos y estructuras. O si irá cediendo espacio la vieja mentalidad mediante la educación y las apelaciones.

En mi opinión, el cambio material, educativo y estructural tendrá, en última instancia, que ganar la partida e imponer una nueva visión de las cosas y de las personas, esto es, de la sociedad. Una visión, digo, más constructiva, más solidaria, más ética en consonancia con el espíritu renovador de la actualización del modelo económico.

Unos y otros  también se preguntan si la lucha por trascender errores e insuficiencias, es sólo contra ese esquema mental de enfoques, prejuicios y normas de conducta, condicionado por un orden burocratizado que confundió  el ejercicio democrático con el autoritarismo. Y  por consiguiente, hasta tanto la atmósfera de la vieja mentalidad desparezca, dejaremos a ciertos hombres o mujeres en el mismo puesto o cargo en que demuestran no ser dignos de las funciones o tareas para las cuales fueron nombrados o elegidos.

Tengo dudas. Lo vemos. La vieja mentalidad se resiste, pero no en abstracto, ni despersonalizadamente; se resiste en las acciones y conceptos de sujetos visibles, palpables, concretos. Porque, hay que reconocerlo, la vieja mentalidad supone también un conjunto de intereses privilegiados y de líneas de menor esfuerzo, cuya corrección agita la tranquilidad de un segmento de cuantos hasta hoy han ejercido funciones en la economía e, incluso, en sectores políticos. Todavía sigue siendo  menos conflictivo  ordenar, mandar, dar un puñetazo en la mesa para ser obedecido, o, lo que es peor, para ser temido. Más complicado les resulta a algunos actuar atemperados por los guantes pulidos de la política, es decir, exigiendo pero respetando los valores humanos de quienes se subordinan. 

No me engaño; tampoco miento, ni exagero. Si uno anda, ve y oye, se percata de que esas conductas componen aún manchas en nuestra sociedad. Manchas que en vez de unir y propiciar la participación popular, promueven la indiferencia o un velado descontento.

Parece, así,  que debemos levantar más alto un principio de Félix Varela, convertido en realidad por la revolución. Dijo el fundador de la ética de nuestra patria: “Yo reconozco en los pueblos una inmensa superioridad sobre los individuos”. Y en otro momento, el padre Varela trazó un principio que hemos también de extender aun más: “El hombre no manda a otro hombre; la ley los manda a todos”.

(Comentario difundido por Radio Progreso el 12 de enero de 2015)

PARTICIPACIÓN COMPROMETIDA

PARTICIPACIÓN COMPROMETIDA

Luis Sexto

El nuevo año, posiblemente, implicará también un cambio de época para Cuba. La intención expresa de los Estados Unidos de restablecer las relaciones diplomáticas, rotas por Washington en enero de 1961, y la aceptación por parte del gobierno cubano, marcarán un cambio cualitativo en el desarrollo histórico y económico de nuestro país.

Todo parecerá más fácil a partir del 2015, con la supresión paulatina de antiguas e injustas sanciones y prejuicios, según el compromiso del presidente Obama, y la eliminación del bloqueo como ley enemiga. Todo, sí, podrá resultar menos complicado para la voluntad nacional de desarrollar la economía y sostener una orientación revolucionaria socialista. Pero, no lo dudemos:  también todo será más difícil, más sensible. Quién se atrevería a dudar de que la potencia del Norte no ha renunciado a su esencia imperialista dominante. Quién duda de que en los Estados Unidos seguirán moviéndose fuerzas que no han renunciado a tener en Cuba una réplica subordinada de su sistema.

Sea dicho, sin embargo,  reconociendo que sin bloqueo norteamericano y con relaciones diplomáticas con los Estados Unidos, a Cuba -la de hoy, la nuestra, la de cuantos han peleado durante más de 50 años por defender la independencia y la justicia social- le resultará más provechoso trabajar por el sostén económico  de una sociedad que aspira a la democracia del socialismo; una sociedad que excluya la fragmentación social que podría condicionar la propiedad privada liberada sin límites. Ahora bien, las nuevas condiciones exigirán más flexibilidad, más reflexión y más lucidez en el gobierno y la administración. La nueva época en que se introduce el curso histórico de la revolución, nos reclamará un reacomodo de la mentalidad predominante forjada por el centralismo y la verticalidad, y de cuya influencia ha derivado cierta rigidez política y cierta incapacidad para las iniciativas.

Exigirán también las nuevas condiciones externas e internas, una reanimación de nuestra ética revolucionaria y un avivamiento de nuestro compromiso patriótico. Por tanto, la participación comprometida ha de ser la contraseña de este año que comienza. Y participar comienza hoy por comprender, desde una actitud ético política de solidaridad, que todo cuanto se aplique en Cuba para perfeccionar el socialismo presenta algún lado escabroso, y demanda una cuota de confianza en que, por drásticas que resulten ciertas medidas actualizadoras de lo económico y lo social, ningún ciudadano ha de sentirse como una pluma batida por un viento incontrolable.

Convengamos en que nuestros sueños de mejoramiento no suponen acomodar a todos pidiendo a todos el menor esfuerzo, sino adoptar una estrategia, dentro del empeño socialista, que ofrezca a cada uno un espacio para que el esfuerzo individual valga verdaderamente en lo personal y se integre, recíprocamente, en lo colectivo.

Cualquier duda es comprensible. Pero la esperanza y el optimismo tendrán un nicho vigente entre nosotros si miramos la realidad como es, y aceptamos que ninguna aspiración de justicia social e independencia nacional se conquista y sostiene sin una economía que genere riquezas en vez de derrocharlas, una economía que gaste menos de lo que ingresa.

Probablemente, Cuba tendrá inversiones extranjeras, quizás el país acceda créditos y a mercados. Mas, lo principal es que los trabajadores cubanos sostengamos la convicción de que el mejoramiento de uno de nosotros tendrá que influir en el mejoramiento de los demás.

(Comentario difundido por Radio progredso, el pasado 5 de enero de 2015.)

EL TRISTE ENCANTO

EL TRISTE ENCANTO

 Luis Sexto

Un dicho –entre tantos- se cuelga de los labios de la mayoría: no es fácil. Así decimos y repetimos cuando comentamos una tarea o nos quejamos de una carga. No es fácil. Tampoco es fácil erradicar la influencia del facilismo. Se pega hasta con las uñas a las paredes ahuecadas de ciertas actitudes.

Contra el facilismo no existe todavía una vacuna. Ni creo que nadie pueda sintetizarla en la probeta de la conducta social. Es, más bien, una tendencia de la naturaleza humana. Con sus actos y hechos legítimos, claro. El lema del olimpismo –más rápido, más alto, más fuerte- ha regido la historia humana. Porque el hombre ha desafiado la física, la química, la geografía, el cosmos, con el fin de que todo sea más fácil, más cómodo, más veloz, más duradero. ¿Quién se opone?

Convengamos en que el apego a la facilidad recala en el facilismo cuando sus resultados implican, la esquiva, el desvío, el retroceso. La chapucería, en suma. Es, desde luego, más fácil prohibir que mantener el orden, gritar que acercarnos para que nos oigan, prejuzgar que comprender, limpiar los cañaverales con machete que con guataca...

Cierta vez, hace rato, me retuvieron una carta en la zona postal. No me la entregaban; tampoco me avisaban. El corresponsal me llamó por teléfono para comunicarme que me había escrito. Y fui al correo. Había un número erróneo en el sobre. Pero lo demás –incluso el nombre del edificio- estaba correcto. Un cartero inteligente, con deseos de servir, de ejercer su oficio con rigor, hubiera resuelto el enigma: si el 348 no radicaba en el tramo fijado por las entrecalles, podía haber preguntado por el nombre del destinatario. Mas, lo más fácil apuntaba hacia la retención de la carta o su devolución al punto de origen.

Meditando sobre este asunto, he comprendido que el facilismo abunda en las significativas insignificancias de la cotidianidad. Ante el peligro de la patria, o la misión política relevante, el cubano acomete la faena sin reparar en el costo de energía o de sangre. Es virtud de nuestro pueblo. Con ella afronta el asedio y la calamidad. Resiste. Posee una superlativa dosis de estoicismo; sin ella  le hubiera sido imposible ganar la independencia y la liberación casi desnudo, casi descalzo, casi comiendo mangos en la manigua y malanga en la Sierra Maestra.

Pero los momentos épicos no son los que más abundan. La historia de las sociedades se forma primordialmente en la monótona, callada y constante faena del trabajo. El éxito se encuentra en realizarla como si fuera la aventura de un caballero andante, redentor de doncellas cautivas, o como la misión de un comando de la libertad en la retaguardia del opresor.

El facilismo carece de mérito. Lo demasiado cómodo corrompe aunque cultivemos calabazas, repartamos cartas o distribuyamos plátanos. También carece de perspectivas. Su destino está prefijado: la ruina. Y terminará desmoronándose con la obra donde se concretó. Y bajo los escombros enterrará a sus ejecutores, o el prestigio de sus ejecutores, que es igual.

ESAS MANOS, ESAS MANOS...

ESAS MANOS, ESAS MANOS...

Luis Sexto

La violación  de precios en nuestra sociedad no compone una noticia, sino una constante queja.  Tampoco es una norma escrita en una ley, o una recomendación ministerial. Más bien las violación de precios se ha vuelto una costumbre. Una  ilegal e inmoral costumbre.  ¿Tendremos que aceptar acaso  la mitología de  los antiguos griegos que  convirtieron  al dios de los comerciantes, también en  dios de los ladrones?   ¿Tendremos que  admitir que los griegos tenían razón al destacar las afinidades entre comerciantes y ladrones?   En verdad, y desgraciadamente,  la  violación de precios en tiendas, mercados, bodegas,  restaurantes, centros recreativos y en un largo etcétera,  evidencian que cierto número de nuestros trabajadores del comercio, quiebran  la ética y las leyes.

No, no es fácil para la sensibilidad de un periodista  emitir un juicio tan duro,  pero lamentablemente exacto. La opinión pública se queja del despojo a que son sometidos los consumidores, compradores, clientes, y pide soluciones. Del lado de allá, tras mostradores  y cajas de cobro numerosas voces justifican su proceder con los bajos sueldos. Y por lo que parece les resulta legítimo incrementar sus ingresos  mediante la estafa a sus compatriotas, vueltos consumidores.

Ética y racionalmente,  es erróneo, hasta malévolo,  aceptar que los hoy  insuficientes salarios para la mayoría justifican la estafa o el hurto, o el robo. Podrá la depreciación de nuestros salarios explicar, en parte,  la estafa o el hurto o el robo, pero nunca justificar esas acciones delictivas.  La moral del pueblo cubano nos legó, desde  la experiencia del capitalismo dependiente, que generaba pobreza cada día, una norma: pobres, pero honrados.  Al parecer  ciertos cubanos la hemos olvidado. Pero por mucho que se soslaye la ética  y las leyes, tendremos que admitir que ladrón es ladrón aunque el suelo no le alcance. Y no le alcanza a muchos -sea dicho de paso- porque haya una voluntad expoliadora que niegue el salario justo. Para explicarlo, sin abuso de la politiquería, o la oposición, habremos de aceptar que la economía, las finanzas, el comercio exterior, influyen en los desajustes macro y microeconómicos de Cuba, ahora en proceso de corrección. 

Volviendo a nuestro tema, si el control, que implica un conjunto de  procedimientos  para  supervisar diariamente que los objetivos de una empresa o entidad se cumplan sin desviaciones;  si el control, que no es represión,  ni limitaciones,  sino regularidad, si el control, digo,  se efectuara, posiblemente no estuviéramos escribiendo ni hablando contra las violaciones de precios.  Porque  el control no  reside en la visita de un inspector cada cierto tiempo, sino una operación, una confrontación cotidiana. Si el administrador de una tienda no ve, por ejemplo, que un bombillo ahorrador de 220, tiene puesto en la vidriera un precio que triplica el oficial, está admitiendo que como mínimo es incompetente, o, lo que resulta peor, es cómplice de la estafa.  Tal vez, por esa causa, cuando el consumidor pide ver al administrador le dicen: no está. ¿Será que su función es no estar allí donde debe estar?

 El país se transforma, aunque todavía nos parezca, en la yema de los dedos, que no avanza. Las causas objetivas de nuestras carencias cederán. Y mientras tanto, los consumidores deben de aprender a defenderse. La defensa del consumidor comienza por una autodefensa. Si cuantos compraron, por ejemplo,  un bombillo ahorrador de 220 w cuyo precio oficial es de 15 pesos, y pagaron 40, es porque  no revisaron el envase  para  confirmar  sus valores eléctricos.  

Allí, en la tienda ha de empezar a  auto defenderse el comprador. Y decir, en voz alta: a otro con ese precio. A veces, incluso,  algún cajero o cajera nos suma dos veces  la misma mercancía. Y allí,  a pie de caja, revisando el papelito tendremos que decir: a otro con esa cuenta. Así empezará el fin de  este cuento.