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PATRIA Y HUMANIDAD

LOS 500 DE REMEDIOS JUNTO A PEDRO CAPDEVILA

LOS 500 DE REMEDIOS JUNTO A PEDRO CAPDEVILA

 

Por Analía Casado Medina

Desde el Centro Pablo

   A San Juan de los Remedios –a su cumpleaños 500 –, a la ciudad, a sus vecinos, a los que viven y a los que moran en nuestra memoria, está dedicada la nueva entrega del Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau a través de sus Ediciones La Memoria: Pedro Capdevila, el remediano amigo de Pablo, libro al cuidado de Leonardo Depestre Catony que será presentado por el investigador el próximo martes 23 de junio a las 3 de la tarde en la Casa de la Cultura de esa villa. Allí asistirán representantes de las organizaciones culturales de la ciudad, junto a Víctor Casaus y María Santucho, director y coordinadora del Centro Pablo, para festejar este aporte, desde la literatura y el testimonio, a las celebraciones por el aniversario de la fundación de Remedios.

“Doble redescubrimiento pretenden estas páginas. Uno el de la figura y obra de Pedro Capdevila; otro, el de la antigua y acogedora ciudad de San Juan de los Remedios, a la altura ya del medio milenio de su fundación”, puede leerse en las palabras de contracubierta de este hermoso volumen que se suma a la colección Homenajes de la casa de publicaciones.

Una extensa variedad de textos e imágenes, inéditos en más de una ocasión, podrá recorrer el lector en esta compilación que nos revela al periodista, investigador, lingüista, escritor e historiador que fuera Capdevila, a quien Emilio Roig de Leuchsenring considerara “el gran folklorista contemporáneo de Remedios”. 

Destacan entre esta multiplicidad de documentos –rescatados digitalmente, dicho sea de paso, de los archivos de la ciudad y de bibliotecas personales– las cartas intercambiadas entre Capdevila y Pablo de la Torriente Brau, algunas publicadas íntegramente por primera vez. Estas epístolas, donde priman el tono jocoso y la confidencia, hablan de una entrañable amistad que superó las distancias, los exilios, los tiempos en presidio: “Pedro tuvo en Pablo un amigo cabal”, señala Depestre Catony antes de apuntar en el prólogo: “Pedro es quien mecanografía los trabajos literarios de Pablo, quien pasa en limpio los libros, los corrige, guarda copias y deja listos para su publicación”. 

Pero, decíamos, es esta una amistad de ida y vuelta: “Pedro está siempre presente en el recuerdo de Pablo, dondequiera que se encuentre, o posiblemente con mayor fuerza y afecto en la lejanía”, añade el compilador, también remediano, en su bien documentado texto introductorio.

Además, una muestra de los materiales preparados por Capdevila para algunas publicaciones de su época es incorporada a este volumen, así como un conjunto de fotografías, testimonio gráfico casi desconocido que fue posible obtener y digitalizar gracias a la cooperación de Pedro Capdevila Echenique, hijo del protagonista de este libro y del artista de la plástica Roaidi Cartaya, entusiasta colaborador en esta tarea de preservación de los recuerdos del escritor remediano.

Inmerecidamente postergado por el olvido, como tantos autores e intelectuales de provincia, ha sido Pedro Capdevila; continúa con esta nueva entrega la vocación centropabliana de rescatar la memoria, que definitivamente ayuda a saber de dónde venimos, quiénes somos y hacia dónde vamos.

 

NUEVA ARCA DE LA ALIANZA

NUEVA ARCA DE LA ALIANZA

Luis Sexto

Homenaje a Monseñor Oscar Arnulfo Romero, mártir de la fe y la justicia 

La beatificación del obispo salvadoreño Oscar Arnulfo Romero favorece actualizar la idea Fidel Castro sobre la alianza estratégica entre cristianos y marxistas. Las balas que abatieron al arzobispo de San Salvador mientras celebraba la eucaristía, arrastraban en su penetrante velocidad el propósito de ajustarle cuentas al prelado por haber querido que la estrella polar no apuntara al norte sino al sur. Monseñor Romero –san Romero de América según la canonización simbólica proclamada por el obispo Pedro Casaldáliga, y ahora beato* Oscar Anulfo Romero, según ha decretado la Iglesia Católica- es un mártir de la revolución latinoamericana. Un mártir de la fe religiosa, y de la justicia aún pendiente sobre las hambres y frustraciones del pueblo latinoamericano.

Ocho años antes de que la sangre de Romero asesinado se mezclara con la sangre del Cordero sobre el altar del sacrificio de la misa – 24 de marzo de 1980-, Fidel Castro había formulado un principio que trastocaba el dogmatismo prevaleciente en la izquierda al juzgar a la religión y a los hombres de fe o de iglesia, como virtuales enemigos o, al menos, como entes de sospechosa cercanía. Los cristianos son aliados estratégicos –es decir, no de conveniencia provisoria, no “compañeros de viaje”- de los marxistas, y de los revolucionarios en su definición más abarcadora. A mi modo de interpretar la idea del líder cubano, Fidel asumía al concebir y difundir ese enfoque que el cristianismo, por su doctrina, que privilegia a los pobres, y por su ética, cuya máxima potencialidad es entregar hasta lo que no se posee, estaba muy próximo a los ideales de la revolución popular.

¿Existe, como establecía Hegel, una tajante separación entre la ética civil, laica, y la cristiana? Tal vez la respuesta dependa de qué posición se adopte ante el cristianismo. Si juzgamos la doctrina del Evangelio como un hermético código individualista, un mensaje de salvación exclusivamente “personal”, Hegel podría tener razón. Por el contrario, si como sostiene Leonardo Boff, “más que mejorar la expresión religiosa, el cristianismo pretende ayudar a la construcción del hombre nuevo”, el imprescindible filósofo alemán se verá obligado a modificar un tanto su parecer.

Así, pues, la dicotomía, la separación, que no pocos marxistas y revolucionarios han defendido irracionalmente, se reduce a un asunto de opinión. Si los cristianos, y los que no lo son, reconocemos como necesaria una teología de lo político, llegaremos a admitir que esta, al decir del mismo Boff, “procura libertar la comunidad cristiana de la versión intimista y privatizante que se le ha dado al mensaje de Jesús”. Evidentemente, la ética cristiana se fundamenta en la caridad. No, por supuesto, la caridad que sugiere el término inglés carity, y que Arnold Toynbee considera empequeñecido sinónimo de limosna, simple acto individual que tranquiliza conciencias, aunque nada modifica ni transforma en las estructuras sociales de la pobreza. La caridad -caritas latina, agape en su versión griega- es, en cambio, el amor que todo lo sufre y todo lo arriesga por el prójimo, el pueblo. Gratuitamente.

El cristianismo resulta así un camino global para edificar el Reino de Dios, que empieza hoy, aquí, entre nosotros, los vivos, y que muchos no creyentes traducen con la esperanzadora palabra revolución o utopía. Por todo ello, más que alentar una contradicción con la ética civil, laica, la doctrina de Cristo es un referente nutricio de la solidaridad revolucionaria. Una fuerza más para el mejoramiento y la preservación de la dignidad humana. Sin exclusivismos de un lado. Ni discriminación del otro. Porque la unidad política se forja por sobre toda cosmovisión. No consiste en la conjunción de filosofías afines, sino en el concierto de programas y acciones orientados hacia la transformación de la realidad indeseable. La vida y la muerte de Monseñor Oscar Arnulfo Romero, por tanto, ejemplifican con el acierto irreprochable del martirio la propuesta de Fidel Castro.

Un juicio demasiado suspicaz ha de pensar sensatamente antes de presillar el expediente de reaccionarias o conservadoras con que solemos bautizar pluralmente a las jerarquías eclesiales, incluso a los hombres de fe. Un obispo posee, dentro de la organización romana, autonomía y colegialidad. Y su voz, guía de la iglesia local, adquiere una altitud, una preeminencia que influye en la feligresía, aunque sea obligada a convertirse en una voz que “clama en el desierto”. Y el mérito de Romero trasciende las denuncias de los asesinatos y desafueros de la dictadura salvadoreña, durante sus homilías en la catedral. Se zambulló en lo profundo, en lo más comprometedor de la fe y la signó con un contenido unívoco, sin dicotomías, entre lo escatológico y lo social inmediato. Promovió la lucha por la justicia en su interpretación catequética de los Evangelios: no es cristiano quien salga de la vida y se ubique al margen de la sociedad. Y de los evangelios dedujo su fervor por los pormenores terrenales. “Una verdadera conversión cristiana –sostenía- tiene hoy que descubrir los mecanismos sociales que hacen del obrero y del campesino, personas marginadas. Por qué solo hay ingresos para el pobre y el campesino en la temporada del café y del algodón”.

Ese mezclarse con el mundo y compartir los sufrimientos en el parto de un mundo renovado, no es, naturalmente, lo específico cristiano. Hemos de tenerlo como referencia para comprender al aliado. Lo específico cristiano –según la teología- es la fe en Jesucristo, como Dios que encarnó. Pero cuando la fe cristiana se alarga en un ósculo de universalidad y se encarna como remedio del dolor, valladar del poder abusivo, de la distribución injusta, el cristiano es superior.

Muchos sacerdotes pueden todavía reprochar al padre Camilo Torres su decisión de no celebrar más los sacramentos hasta cuando no reinara la justicia en Colombia. Ese sacrificio, sin embargo, paso a convertirse en una ofrenda de amor bajo las especies de un fusil. ¿Cómo, si no, hemos de reproducir el hallazgo primordial de Camilo Torres: no sabemos con certeza si el alma es inmortal; sabemos, en cambio, que el hambre es mortal? Y cómo se ha de matar el hambre cuando tantos se niegan a que muera. Y la violencia, esa que Orígenes, uno de los Padres de la Iglesia, negó como instrumento de los cristianos en su polémica contra Celso, resurge ahora depurada por manos que consagraron el pan y el vino en el culto eucarístico. La violencia no se caracteriza solo por la naturaleza del odio. Existe la violencia del amor. De modo que presentar la otra mejilla al que destroza, demuele, pulveriza la vida en nombre de la ganancia, el poder de clase, es quizás una ofensa a Dios. Podré regalar mi mejilla sana al que me abofeteó -así, en lo privado-, pero no tengo derecho a ofrecer la de mi prójimo, ni a tolerar que, delante de mí, lo golpeen.

La violencia del amor es, sin embargo, multiforme. No consiste solo en fusil contra fusil. Denuncia con la palabra, levanta las manos para votar contra el desafuero, apunta con el índice el error de lesa persona o lesa sociedad. Y esas son también señales de la violencia creadora que distinguió a los profetas. La crónica de las comunidades eclesiales de base en América Latina está enlutada por cuantos exclamaron, a usanza de los primitivos cristianos: “Non possomus”. No podemos renunciar a defender la verdad, combatir el mal, amparar al pobre, exaltar al justo. Y la sangre ha consagrado esa actitud. Decenas de mártires: obispos, sacerdotes, monjas, laicos.

Fidel Castro lo comprendió, incluso desde antes de 1972, cuando propugnó la alianza entre cristianos y marxistas. Ya lo había expresado en su praxis en la Sierra Maestra, 1958, cuando allí llegó el Padre Guillermo Sardiñas decidido a ejercer su ministerio sacerdotal entre los guerrilleros y también dispuesto a asumir el ministerio guerrillero con sus manos ungidas. Fidel lo aceptó. Y el Che Guevara sintetizó esta política –a pesar de sus posteriores desvíos desde el poder- con el equilibrio que matiza aún sus más apasionadas apreciaciones: “Nosotros nunca hemos venido a dividir, y constantemente hemos tratado de unir. Esa era una de las consignas primeras que desde la Sierra nos diera nuestro Jefe Fidel Castro: no separar a los cubanos (…) por su manera de pensar en materias espirituales; siempre tratar de juntarlos, siempre tratar de limar asperezas (…) y las lógicas diferencias de pensamiento (…) entre un católico y un protestante o una persona sin religión; no acentuar las diferencias, sino acentuar todos los puntos de contacto, todas las aspiraciones honestas, que nos permitan marchar juntos hacia la victoria”.

Del otro lado, aparte del testimonio cruento de infinitud de cristianos, uno de los escritores católicos más leídos en el siglo XX y autor de un poema al Che, tan bello como una antífona del oficio divino que recitaba en el monasterio de Gesetmany, Kentucky, el monje trapense Thomas Merton -aún dentro de su apego al papado y a la ortodoxia- concebía una definición cristiana de la sociedad un tanto discrepante de la síntesis oficial pontificia. “¿Sociedad cristiana?” –se preguntaba y respondía: “(...) no es una sociedad regida por sacerdotes, ni tampoco, necesariamente, una sociedad en que todos tengan que ir a la iglesia: es una sociedad en que el trabajo es para la producción y no para el beneficio, y la producción no es para sí misma, no solo para los que posean los medios de producción, sino para todos los que contribuyen de modo constructivo al proceso de producción” .

Tal enfoque quizás se aproxime al socialismo. El socialismo, por supuesto, no se apoya, como asiento primordial, en los sentimientos, en la bondad de unos hombres hacia otros. Se hace estructura para que el régimen de propiedad y la distribución de la riqueza, beneficiados por relaciones sociales solidarias, faciliten el perfeccionamiento humano. No tengo mejor final para esta reflexión que una anécdota de Leonardo Boff. Ocurrió en la Cumbre de la Tierra, en 1992. Según le contó al periodista cubano Eddy E. Jiménez Pérez, Boff había decidido abandonar el sacerdocio a causa del hostigamiento del Vaticano. Antes de comunicarlo a la prensa, quiso informar a Fidel, allí presente, porque “eres nuestro amigo”. Fidel le respondió: “No, Boff, no eres mi amigo, eres mi hermano.” Y le preguntó:

-¿Tú sigues creyendo y estás convencido de la liberación de los pobres y oprimidos?

El teólogo asintió:

-Sí, esa es mi convicción.

-Entonces –dijo Fidel- lo mejor del cristianismo está salvado…

 

*Bienaventurado. Siervo de Dios merecedor de culto de parte de  los fieles. Fase previa en el proceso de canonización antes de inscribir al beato en el canon de los santos.

UN VIOLÍN EN REMEDIOS

UN VIOLÍN EN REMEDIOS

 

Luis Sexto

San Juan de los Remedios, ciudad del norte de la provincia de Villa Clara,  cumplirá el 24 de junio próximo, 500 años de fundada como asentamiento español en Cuba. Y qué son 500 años. Poco en la historia. Pero la historia de Cuba cuenta precisamente cinco siglos.  Entre nosotros, pues, no es poco.

Remedios derivó desde sus inicios  en un pueblo, una ciudad mágica. Desde antiguo, ciertos papeles hablan de que en la octava villa de Cuba –titulo que recibió en 1545- se apareció el diablo, aunque los fines que procuraba tal aparición envuelta en  olor a azufre, era más bien económico, pues lo que el diablo recomendaba por boca de una posesa era trasladar la villa a otras tierras que pertenecían a determinados propietarios. Por tanto, cualquier cosa que tenga que ver con lo esotérico puede disponer de un escenario apropiado en Remedios. Y de ese rasgo local fantástico se sirve Jesús Díaz Rojas, escritor remediano nacido en 1958, a quien la editorial Capiro le publicó un libro de cuentos titulado también mágicamente: Un violín por las noches de luna nueva.

Un violín por las noches de luna nueva está compuesto de cinco cuentos que se explayan en 90 páginas. Es decir, no son cuentos breves. Para llegar al final hay que recorrer un espacio que el oficio de Jesús Díaz Rojas cubre con descripciones y detalles que justifican cada página de las historias que cuenta. Son historias, más bien tradiciones o leyendas que el narrador va recreando, va como agregándoles elementos, versiones que separan a Un violín por las noches de luna nueva de la intención folclórica para insertarse en la literatura. Son, me parece, como cuentos de cuentos de misterio. Por ejemplo, el libro lo abre el titulado La verdadera historia de la llorona de la calle La mar. Con el calificativo  de verdadera parece evidente el propósito de ofrecer otra versión de la leyenda que aún alienta entre los remedianos.

 Díaz Rojas emplea en este su libro el método del realismo mágico, esa combinación de lo real y lo onírico o lo mítico. Y debo decir que resulta muy acertado. Sabe el valor de lo que recrea, y  como soporte de sus versiones a veces enervantes, y excitantes, particularmente en las escenas eróticas, coloca una base histórica que se expresa en el conocimiento de Remedios y de su arquitectura, sus templos y ermitas, fuertes y sitios signados por la tradición mágica. Tal precisión en los detalles visibles, facilita que lo fantasioso gane la limpieza de lo posible o existente.

 En fin, si encontramos a nuestro paso Un violín por las noches de luna nueva, no lo apartemos. Entre sus páginas nos llaman La llorona, los fantasmas de la ermita, la bailarina fantasmal de la calle Jesús del Monte. En esos personajes está  la definición de la interiorizada poesía que recorre a San Juan de los Remedios y su constante atmósfera de insólita presencia.

 

EL COLETEO DE VIEJAS PASIONES

EL COLETEO DE VIEJAS PASIONES

Por Lorenzo Gonzalo,
periodista cubano radicado en Miami
Resulta sorprendente la insistencia de unos pocos cubanos que aprueban la injerencia de Washington en los asuntos políticos de terceros países.
El proceso insurrecto cubano de la década del cincuenta, no sólo buscó derrocar una dictadura canallesca, sino superar prácticas políticas corruptas, con escasa participación popular y que ya presentaba fuertes tendencias a profundizar las desigualdades sociales.
Hay pocas gentes que conspiren tan tenazmente en contra de este objetivo, que el tiempo ha convertido en un valor de la ciudadanía cubana. Mi sorpresa nace de la experiencia personal y de otros que, como yo, sentimos en carne propia las intromisiones de Estados Unidos en los asuntos internos de Cuba, desde los primeros momentos del proceso revolucionario. Intromisiones que no sólo fueron la continuidad de una vieja práctica, sino que en este caso la extendieron al campo de la insurrección, alentando la violencia y el asesinato de funcionarios y dirigentes del incipiente proceso.
Traigo a colación el tema, porque estos grupos me recuerdan los grandes conflictos de los primeros años de la revolución cubana, donde la manipulación, desinformación y principalmente el interés por el dinero fácil y la posibilidad para algunos de obtener poder amparados en las bayonetas del poderoso vecino, condujeron a un laberinto de errores ciudadanos y gubernamentales, que aun cincuenta y cinco años después no han podido superarse.
Quienes asumen esas posiciones, complacientes de viejas políticas de Washington, tienen una culpabilidad mayor que los de cualquier tiempo pasado. Con la experiencia acumulada hasta hoy, nadie puede ser engañado tan fácilmente, excepto que esté motivado por razones egoístas y menosprecie los grandes conflictos que esas políticas han infligido a la población en los pasados años.
Con un contenido diferente, la política de hoy para desestabilizar a Cuba, continúa conservando su cuna en Miami como lo demostró la Cumbre de las Américas. Allí se dieron cita grupos de cubanos orientados desde esa ciudad, aun cuando algunos que habitan en la Isla les hicieron coro y se prestaron para servir de tarugos del circo.
Muchos de los cubanos antiguos miembros de la CIA se dieron cita en el lugar, aunque la mayoría fueron más discretos que Felix Rodríguez Mendigutía, instrumento directo en el asesinato del Che, quien pavoneo su cinismo por hoteles y calles de Panamá.
La presencia allí del periodista Juan Manuel Cao, mostró desde un inicio el carácter provocador de aquellas incidentales. Fue el encargado de cubrir ese tipo de noticia y quizás uno de los pocos dispuestos a desempeñar semejante labor. Canales televisivos como el de Univisión fueron más discretos, aunque no podían renunciar del todo al juego mediático para complacer a un público miamense que cada día rechaza más este tipo de periodismo y sobre todo manifestaciones tan bochornosas.
Ninguno de los periodistas presentes vivió las tragedias de las primeras intromisiones de los años sesenta en Cuba y el costo humano y de recursos que significó para el país. Tanto para quienes estuvimos en contra del gobierno en esos años, como para sus dirigentes y el pueblo en general, aquella política de Estados Unidos resultó en una gran pérdida para todos.
Varios comentan que el principal organizador de los hechos de la Cumbre fue Lincoln Díaz Balart y su empleado Darse Ferrer. Fue Díaz Balart quien discretamente intercedió frente a las autoridades cuando los provocadores fueron detenidos.
No voy a enjuiciar o mencionar el financiamiento de esos grupos, pues en todo el mundo se autofinancian por diversas vías no gubernamentales, especialmente dentro de las libertades de los regímenes liberales, cuya principal conquista fue precisamente separar las funciones civiles del Estado. Dejo eso a los políticos. Pero sí diré que se trata de un grupo en extinción sin influencia alguna, lo cual se demostró por el triunfo que alcanzó la Cumbre al margen de sus gritos y provocaciones.
El sello de esa Cumbre fue estampado por la posición madura y desapasionada del gobierno cubano y por la valiente decisión de Obama asegurando que la época de las injerencias estadounidenses en terceros países ha terminado, algo que contradice a un gran número del Poder que radica en el Pentágono y a los servicios del bajo mundo de la inteligencia.  
Fue un triunfo rotundo de la razón, pero también indicó que los enemigos de la paz todavía pueden dar algunos coletazos.
Todo lo dicho es mi opinión. La referencia soy yo.
27 de abril del 2015

HUYE DE LOS PROBLEMAS

HUYE DE LOS PROBLEMAS

Luis Sexto

Diccionario de la medianía

 Primero, una definición. La felicidad, qué es. Según esta frase, eso: ausencia de problemas. Placidez en el calendario, día plano y pleno. Complacencia por que la aguja de la vida traza una raya sin arrugas. Todo va bien...Huye de los problemas. Claro, la recomendación no es tan absoluta como alardea. Hay problemas que nos asedian inevitablemente. Llegan sin invitación. En cuentas realistas y redondas, existen tres tipos de problemas: los que nunca tendrán solución; los que conceden espacio a la solución. Y los que uno no quiere solucionar.

    Evidentemente, la frase enruta su imperativo hacia un nirvana acomodaticio. Si ignoras el problema, el problema no existirá. Y no permitas que nadie lo descubra, lo devele, lo recuerde. Acude a esa excusa incontestable: no nos desviemos; este no es el momento; más tarde, en otra ocasión, convocaremos una asamblea para analizarlo. O si estás en tu casa, di campantemente: otro día conversamos; ahora estoy muy cansado. Y la rotura de la ventana perdurará, o la lámpara continuará ciega. Y la maquinaria puesta en el patio de la fábrica, a la intemperie, proseguirá su paso hacia el deterioro, y el camión o  permanecerá abandonado en aquel parqueo lejano, con los neumáticos podridos de tanto aguardar.

     Y quién duda que alguna vez no hayamos actuado así: emulando al avestruz. Usted mismo; yo. ¿Y acaso no hemos sentido tirria por ese compañero que cada vez que se nos aparea acude a una lista de problemas envejecidos? Chico, cará, cuándo vas a entrar en esta oficina con las manos limpias. Con una sonrisa de felicidad. Y el reproche se justifica. Porque a nadie le gusta que lo estén importunando con la letanía de que aquel problema sigue con la oreja enhiesta esperando oír una decisión resolutoria.

    En efecto, a tales sujetos les molesta que le recuerden que lo que se niegan a aceptar, lo que para ellos no existe, palpite, persevere en su ser. Son los complacidos y complacientes de plantilla. Ah, y no los llames burócratas, o irresponsables, ni siquiera “felicianos”. ¿Feliciano yo, que me mato preocupándome por que nadie se preocupe?  ¿Burócrata yo, tan flexible, tan amplio, tan tolerante; yo, que le doy tanto tiempo a la gente y a las cosas?

Esa actitud es, en sí misma, un problema. Y tiene su antídoto en otra frase, pero de signo positivo: no convivas con los problemas, no les permitas alcanzar la mayoría de edad. No puede crecer en armonía una familia cuyos problemas se aplacen cotidianamente. Ni organismo económico, productivo, social o político que prospere o ejerza cabalmente su papel o logre su objeto metiendo los problemas, o un solo problema, en el almacén de desechos. Un problema presuntamente desconocido posee un efecto de multiplicación. Es el mismo problema pendiente en la conciencia de cuantos exigen o esperan la solución. Lo político, lo eficiente, lo racional, implica el resolver problemas, no el crearlos. 

En el fondo del problema, sin embargo, se aprecia un equívoco. La felicidad no es el lugar donde no habitan problemas. Marx lo intuyó con vocación romántica y realista a la vez: “La felicidad está en la lucha.” La felicidad es eso: probarse ante los problemas. Sin fragmentarse. Séneca, el filósofo español en la Roma imperial, lo barruntó en una de sus epístolas a Lucilo. Le dijo: desgraciado el hombre que no tenga dificultades.        

 

 

 

UNA PIFIA PELIGROSA

UNA PIFIA PELIGROSA

 Por Lorenzo Gonzalo,
periodista cubano radicado en Miami 
La prensa, no pierde la tendencia de magnificar sucesos.
En ese juego quedamos atrapados las “izquierdas”, las derechas, los “liberales”, “conservadores” y los “moderados”, términos que se han acuñado en este siglo con más tenacidad que en las décadas precedentes.
Desde hace unos días no se habla otra cosa que del peligro que representa Venezuela para Estados Unidos, basándose en unas declaraciones del Presidente Obama, donde manifestó precisamente que dicho país es una amenaza.
El mismo día de la declaración, en un programa dirigido por Oscar Haza, el ex funcionario estadounidense Roger Noriega, aclaró que se trataba de un error del Presidente porque la Ley por la cual le impusieron sanciones a varios funcionarios venezolanos tiene diversas secciones que van desde la 1701 a la 1707, además de contener otras figuras legales. La primera sección se refiere a países que son una amenaza, pero las otras cubren diferentes aspectos, entre ellos penalidades a personas. Noriega manifestó que el Presidente se expresó incorrectamente y su declaración no tenía sentido porque no se trataba de una condena a Venezuela como país sino a un número de funcionarios y ciudadanos venezolanos.
Otros medios conservadores como CNN y aun no tan conservadores como Fox, en breves comentarios, también señalaron la ambigüedad de la declaración presidencial.
Hubo luego comentarios ambiguos y esporádicos de voceros de la Casa Blanca para aclarar la situación ya que lo dicho por el Presidente, no se correspondía con la sección que considera a un tercer país como una amenaza a Estados Unidos.
Tanto la izquierda como la derecha, explotaron el supuesto error en toda Latinoamérica. No así en la prensa estadounidense que no le dio gran importancia. Si todos se equivocaron o interpretaron las declaraciones al pie de la letra, estaríamos frente a una verdadera crisis de desconocimiento de las maquinarias de Estado. Ambas partes debieron saber desde un inicio, que se trataba de una pifia del Presidente.
La única explicación factible es que se trató de una maniobra del Departamento de Estado estadounidense para entorpecer la Cumbre de las Américas en busca de un objetivo indefinido.
Las izquierdas contestaron, aprovechando que no vendría mal llegar con la cara amoratada por el golpe bajo de Washington.
¿Quién ganará con la manipulación? ¿Seguirá siendo beneficioso para un reordenamiento hemisférico que ambos actores continúen usando viejos esquemas de política picaresca?
Nadie gana manipulando y lo considero perjudicial para un mundo que cada día debería tener mejores instrumentos para la racionalidad.
La izquierda, especialmente Cuba, le sigue ganando la partida estratégica en política internacional a la vieja institución gubernamental que Administra Washington. Quizás porque Cuba y las izquierdas en general, se regeneran más rápido.
Difícilmente a estas alturas pueda existir una carta escondida en la manga del Presidente Obama que no halle una pronta respuesta del Hemisferio latinoamericano.
Lo más probable, dado el viraje oficial y obligado del Departamento de Estado, es que los sucesos ayuden para que Venezuela, dentro de su proceso socialista siglo XXI, afine su estrategia y marche más a tono con el mundo progresista siglo XXI que le rodea.
Recursos políticos tiene y económicos le sobran. Como parte de los recursos políticos contará con el gobierno cubano, quien no ha pestañado un solo instante para solidarizarse con un aliado que recuerda los tiempos del CAME. La actitud cubana, en términos de solidaridad siempre ha sido plena y a veces rayana en el suicidio, actitud que las nuevas generaciones seguramente atemperen, aunque no desaparecerá mientras Washington insista en imponerle al Sur, mecanismo que han quedado desactualizados.
Para sus relaciones internacionales Venezuela podrá contar con el magnífico servicio exterior que hereda de Cuba, el cual es capaz de movilizar los lugares más recónditos del Planeta. Especialmente ahora, donde un nuevo marco de relaciones entre Cuba y Estados Unidos puede dejar desempleados a los incondicionales y siempre dispuestos ánimos exaltados de los militantes callejeros.
Esta Cumbre de las Américas será la más histórica del siglo porque en ella se encontrarán el agredido, rodeado de amigos, con el agresor solitario.
La Cumbre de las Américas dejará un saldo intangible, de gran valor para nuestros pueblos latinoamericanos y caribeños
9 de abril del 2015

CUBA EN LOS RIESGOS DE LA ENCRUCIJADA

CUBA EN LOS RIESGOS DE LA ENCRUCIJADA

Por Vicky Peláez

Si el enemigo te ofrece pan con una mano, cuida su otra mano porque
podría tener un puñal. (Viejo refrán georgiano)

Si una amiga se inquieta, no hay razones para no dejarla hablar. El secreto para minimizar el peligro de ser absorbido por una gran potencia,  reside en mantener relaciones económicas y políticas con varios países fuertes. El gobierno revolucionario de Cuba sabe, por larga y cruenta experiencia,  que cuanto hizo José Martí por la independencia fue para que los Estados Unidos no usaran a Cuba como trampolín y cayeran sobre América Latina

Hace más de tres meses Barack Obama y Raúl Castro anunciaron un entendimiento que ponía fin al aislamiento de Cuba, un hecho que sorprendió al mundo y le dio una nueva esperanza.

Pero, al mismo tiempo puso en guardia a todas las fuerzas progresistas del planeta que no olvidan todavía la dramática desintegración de la Unión Soviética y su sistema socialista después de que Gorbachev y Yeltsin avisaran eufóricos sobre su "entendimiento" con Estados Unidos. ¿Le esperará la misma suerte a Cuba?

Para América Latina, la Revolución Cubana, que en estos 56 años de resistencia a la agresividad permanente norteamericana, sobrevivió a 10 presidentes estadounidenses (11 administraciones), ha sido determinante para lo que Rafael Correa llamó "el cambio de época". Su ejemplo abrió nuevas perspectivas para el proceso de integración en Latinoamérica igual como hace más de medio siglo las ideas socialistas de la URSS señalaron el camino para la Isla.

Los tiempos cambian y ahora, cuando el sistema globalizado "está colonizando día tras día las subjetividades de los ciudadanos de este mundo", según el filósofo italiano posmodernista Gianni Vattimo, los hechos rápidamente se sustituyen por sus interpretaciones por el "Poder Bélico Comunicacional".
Sin embargo, algunos hechos perduran en el tiempo y el espacio, entre ellos la decisión determinante de Washington de hacer retornar Cuba a su seno o mejor dicho a su "patio trasero". La misma jefa de la delegación estadounidense para el restablecimiento de las relaciones diplomáticas con Cuba, Roberta Jacobson afirmó que "mi país (EEUU) ha cambiado de táctica o la forma de implementar su política pero no ha abandonado sus fines", es decir, la domesticación de Cuba.

Para hacerlo modificarán el Primer Plan de Acciones Encubiertas de la CIA contra la Isla (Operación Pluto) aprobado el 17 de marzo de 1960 por el presidente Dwight Eisenhower del cual las nuevas generaciones de cubanos posiblemente no tienen una idea clara. Valdría la pena repasarlo brevemente para hacer más reales las esperanzas sobre la apertura anunciada.

La Operación Pluto se inició con bombardeos selectivos de las plantaciones de azúcar y los ingenios azucareros en el cual participaron no solamente mercenarios sino pilotos norteamericanos. A la vez, el gobierno de Eisehower canceló la importación de la cuota anual de 700.000 toneladas de azúcar cubano, prohibió el envío de petróleo y la refinación de oro negro que llegaba de la URSS. En abril de 1961 hubo invasión por Playa Girón que el pueblo cubano pudo repeler en tres días. Después de aquella derrota el director de planes de la CIA, Richard Bessell, activó un programa que consistía en una combinación de guerra psicológica y subversión interna, infiltraciones, abastecimiento de armas y explosivos y los medios de comunicación.

Durante 1969 y 1970 la CIA utilizó la geoingeniería para producir lluvias torrenciales sobre las plantaciones de la caña de azúcar. En 1971 la peste porcina africana inducida por la CIA provocó una epidemia nacional de animales. Diez años más tarde una epidemia de dengue azotó la Isla. La guerra biológica contra Cuba en realidad siguió hasta el inicio del Siglo XXI y nadie puede hasta ahora determinar su magnitud.

El sabotaje de la economía cubana nunca se ha acabado sino con el tiempo se hizo más severo después de las "nuevas" sanciones económicas, financieras y culturales contra Cuba que cada presidente norteamericano trataba de imponer en estos 56 años. Solamente contra Fidel Castro hubo 640 atentados, felizmente todos fracasaron.

Este repaso de la historia de la lucha despiadada de Washington contra
la Isla podría ser infinito pero lo más importante fue que el pueblo
cubano supo resistir y seguir adelante su camino, aunque con muchas
dificultades, al derrumbarse el socialismo en la Unión Soviética.
Ahora Cuba y su Revolución están entrando en un nuevo ciclo de su vida
al iniciarse el acercamiento a Estados Unidos después de que Barack
Obama sorprendió al mundo declarando que "no es en intereses
americanos o el pueblo cubano tratar de empujar Cuba al colapso.
Inclusive si esto diera resultados —no ha funcionado durante 50 años-
sabemos de nuestra dura experiencia que los países están más
dispuestos a la transformación si su gente no está en estado de caos".

En el 2006, uno de los hombres más lúcidos de EE.UU., Howard Zinn
publicó el artículo "Las Anteojeras del Pueblo Estadounidense" en la
revista The Progressive donde afirmó que la mentira es una de las
características principales de los presidentes norteamericanos. Todos
mintieron empezando por "Polk quien mintió sobre las razones para ir a
la guerra con México en 1846. McKinley mintió en 1898 para invadir
Cuba. Woodrow Wilson mintió para entrar en la Primera Guerra
Mundial. Harry Truman mintió cuando dijo que la bomba atómica fue
lanzada sobre Hiroshima porque esta ciudad era un "objetivo militar".
Todos mintieron sobre Vietnam: Kennedy, Johnson, Nixon…Reagan mintió
sobre la invasión de Granada. Bush padre mintió sobre la invasión a
Panamá y luego volvió a mentir sobre la razón para atacar a Iraq en
1991".

Posteriormente Bill Clinton mintió sobre la destrucción de la
República Federal Yugoslava. Bush hijo mintió sobre la guerra contra
Afganistán e Irak tomando luego la batuta de la mentira Barack Obama
en relación con Libia, Yemen, Siria y ahora Venezuela. ¿Entonces, quién
creerá en las intenciones altruistas de Obama de ayudar al pueblo
cubano de lograr la prosperidad y bienestar? Dice el presidente
norteamericano que una de sus metas es evitar que la gente entre en el
caos y al mismo tiempo está promoviendo el caos sistemático en América
Latina y en especial, en Venezuela. Y ni que hablar del Medio Oriente
donde por la voluntad de Washington y sus aliados de la OTAN impuso no
solamente un caos sistemático sino un caos crónico.

Por eso Fidel Castro fue muy claro cuando dice a su pueblo que no
confíen "en la política de Estados Unidos ni de intercambio de una
palabra con ellos" advirtiendo a los nuevos políticos cubanos que
deben "cuidarse de sus intenciones, promesas y muchas trampas cuando
uno empieza a tratar con los norteamericanos". Washington no empezó la
apertura preocupado por "el bienestar del pueblo cubano" de que tanto
habla el departamento de Estado y anteriormente Hillary Clinton, sino
como afirmó la portavoz de este departamento, Jennifer Psaki, tomando
en cuenta "nuestra propia seguridad nacional y nuestros intereses
económicos".

En términos geopolíticos la Casa Blanca está alarmada por la creciente
penetración de Rusia y China en Latinoamérica y el Caribe, siendo Cuba
un aliado estratégico de Rusia. La visita del ministro de Relaciones
Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov a Cuba, Nicaragua y Guatemala hace
más latente esta preocupación estadounidense. La apertura con Cuba y
al mismo tiempo recrudecimiento de la guerra económica, el acoso
político, el terrorismo mediático y la acción paramilitar de los
comandos de Colombia contra Venezuela tiene su finalidad de
resquebrajar la unidad entre estos países, especialmente en detrimento
de Venezuela y su proyecto del Socialismo del Siglo XXI.

En términos económicos, el reingreso de Cuba en el Sistema Económico
Mundial abre a las corporaciones estadounidenses un nuevo mercado y
nuevas posibilidades de beneficios económicos utilizando la mano de
obra cubana altamente calificada y barata al mismo tiempo y haciendo
inversiones en el turismo, tabaco, café, productos del mar y aprovechando los grandes logros de los científicos de la Isla en microbiología y medicina. Coca Cola, PepsiCola, McDonald etc. ya se están frotando las manos codiciando nuevas y suculentas ganancias.

También, los posibles 20 mil millones de barriles de petróleo en el
lecho marino de Cuba sirven de gran atracción para las corporaciones
energéticas estadounidenses.

Los globalizadores "iluminados" ven también la posibilidad de imponer
la ideología del libre mercado, aprovechando el inicio del proceso de
"entendimiento" con Cuba, promover la despolitización del país e
imponer la consigna de Margaret Thatcher: "La sociedad no existe, sino
un ser humano y sus intereses personales".

El periodista portugués Rodolfo Crespo en una reciente reflexión sobre
el acercamiento entre Cuba y EE.UU. habla sobre el fenómeno de la
"desaparición del adversario" al que algunos intelectuales cubanos
"hasta se niegan en reconocerlo" al iniciarse la apertura. Otros como el reputado escritor Leonardo Padura piensan que el acuerdo entre Cuba y EE.UU. va a ser ventajoso para la economía de la Isla porque "Los americanos llevan escrito en la frente el 15 por ciento, que es el porcentaje que suelen dejar como propina". Lo que no toma en cuenta el autor de Herejes que la propina en la época de la actual crisis norteamericana se ha reducido, que durante sus viajes a
Latinoamérica los estadounidenses nunca dejan el 15 por ciento sino
unas cuantas monedas, y que la propina nunca hizo bien a ninguna
economía latinoamericana.

El mismo fenómeno de la "desaparición del adversario" se apoderó de la
URSS durante la perestroika y duró unos 20 años en Rusia después de la
desintegración del campo socialista hasta el inicio de Maidan en Ucrania en 2014, cuando Washington mostró su cara verdadera imponiendo
las sanciones a Moscú. Los cubanos tienen que tomar en cuenta, como lo
mostró la experiencia de los soviéticos y posteriormente de los rusos,
que la apertura significaría la agudización de la corrupción, especialmente en la burocracia estatal que se convierte paulatinamente en uno de los actores imprescindibles de las corporaciones transnacionales.

Para corroborarlo deberían leer el libro de John Perkins, de un Confesiones de un sicario Económico (2004) donde muestra cómo la "corporatocracia" (la alianza entre la Banca, el gobierno y las corporaciones) soborna a los burócratas del Estado, utiliza corrupción, extorsiones, usa el sexo y tampoco ignora los asesinatos para obtener los contratos beneficiosos para las transnacionales.

También los cubanos, a base de la experiencia soviética, deben cuidar sus servicios de inteligencia y sus fuerzas especiales, muchos de cuyos líderes eran unos de los primeros en la URSS en abrazar las ideas de perestroika, globalización e instalación del capitalismo contagiados por el "pragmatismo" de Bush padre, alabanzas de Margaret Thatcher y la sonrisa cautivante de Bill Clinton. Sus enemigos de la CIA y el FBI se convirtieron de repente en sus socios comerciales y los nuevos oligarcas enriquecidos ilícitamente, mientras el pueblo se sumergía en la miseria y desesperación.

Todo esto tiene que tener en cuenta el pueblo cubano y jamás olvidar su propia historia y su vida durante la dictadura de Batista. Las palabras de José Martí deben seguir siendo su guía: "Los árboles se han de poner en fila para que no pase el gigante de siete leguas. Cuba debe ser libre de España y de Estados Unidos".

Fuente: http://mundo.sputniknews.com/firmas/20150326/1035729519.html#ixzz3VUbb6CLZ

EL AGUA, EL AGUA, ESA CHISPA...

EL AGUA, EL AGUA, ESA CHISPA...

 Luis Sexto

Las sucesivas culturas humanas le atribuyeron al agua el carisma de lavar las manchas del pecado o la virtud de devolver las facultades a los tullidos. Es el elemento natural con mayores créditos mágicos. El conquistador español Juan Ponce de León descubrió  La Florida, y murió sin hallar el agua que fluía de la fuente de la eterna juventud,  mito viejo, antídoto de las arrugas y las caídas de ciertos órganos que suelen erguirse. Aun hoy, en el Occidente posmoderno, las aguas de Lourdes prometen milagros baratos y fulminantes, como también los prometen los manantiales sulfurosos recomendados por la balneoterapia.

No hay razones para escandalizarnos por esas atribuciones taumatúrgicas, esotéricas y medicinales que nuestra especie le ha reconocido al agua. Porque el milagro más portentoso del agua es haber hecho cristalizar la vida y facilitarle la perdurabilidad.  La civilización más que terráquea o terrestre es acuática. Las primeras ciudades y posteriormente las grandes ciudades surgieron a orillas del agua dulce. Mesopotamia (Sumer), donde según los juicios históricos menos polémicos hasta ahora surgió la civilización, posee una etimología griega que significa “entre ríos”: el Tigres y el Éufrates, cuyos valores naturales favorecieron el desarrollo de las primeras agrupaciones urbanas. El agua para beber, cocinar, lavar,  y el agua, sobre todo, para irrigar las zonas agrícolas aledañas, y luego para generar energía. De aquellos tiempos, más de 3 000 años antes de nuestra era, permanece la geografía y las ruinas de la obra humana. Entre esos dos ríos fundacionales, en el Medio Oriente, continúa el nombre de Mesopotamia vivo en el significado de Irak,  situado como su antecedente histórico “a las orillas”. Irak, pues, parte de aquellos orígenes, en el mismo sitio, y conserva también la fama de haber sido el sitio del bíblico paraíso terrenal, aunque los estadounidenses y sus aliados lo hayan hecho evolucionar hacia una especie de infierno.   

No seguiremos, desde luego, descubriendo el Nilo. El agua. Siempre el agua. Desde Tales hasta Barak Obama. Aquel filósofo griego la consideró uno de los componentes primordiales de la vida. Y los Estados Unidos la reputan de elemento básico para  la expansión de la civilización norteamericana, signada por la metalización; la ubica -con alguna diferencia de época y conocimiento- en el mismo nicho creador del filósofo de Mileto, pero deficitario, como el petróleo. Esto es, el mundo se va quedando sin agua  como “Madrid sin gente”. Una de las últimas noticias nos previene de acuerdo con el artículo publicado en Rebelión por Hedelberto López Blanch: “Un estudio de la NASA ha llegado a la conclusión de que el volumen total de agua en las cuencas de los ríos Sacramento y San Joaquín, en California (…) ha disminuido desde 2014 en 34 millones de acre-pie  (42 000 millones de metros cúbicos), lo cual significa un efecto demoledor para la economía de ese extenso estado de la Unión. La información apareció  en The Ángeles Times, firmado por el científico del Laboratorio de Propulsión a Chorro de esa institución, Jay Famiglietti, en el cual se afirma que California viene perdiendo agua almacenada desde 2002, y que dos tercios de estas mermas se derivan del uso de aguas subterráneas por los agricultores que han tratado de combatir los efectos de las sequías”.

 La  escasez  de agua incluye,  además, otro peligro: nada promete sustituirla. Estos datos nos importan. El 97,5% del agua del planeta es salada. Un 2,26%, potable, pero escondida inaccesiblemente bajo los casquetes polares. Y de esta aritmética resulta que solo el 0,24 % es agua potable accesible. Y de ese volumen, el 0,10 % moja las manos y los labios de los seres humanos. Ah, ese detalle no nos lo dicen los mapas. Pero los ecólogos lo advierten: más de la mitad de los servicios que los ecosistemas brindan al hombre se degradan, y de ello se derivan consecuencias desastrosas: nuevas enfermedades, deterioro del agua, surgimiento de zonas muertas en las costas, quiebra de los bancos de pesca, cambios climáticos.

¿Quién se resiste a la evidencia? El agua es un punto de confrontación. Hoy y ayer.  Póngase en el lugar de quien carezca de agua. Olvide que a usted le llega por tuberías a la cocina, los baños, quizás la piscina.  ¿Va usted a morir de sed, de hambre, de enfermedades por no tener un espejo líquido de donde abastecerse? Y así, como actuaría usted, obraron los pueblos y las tribus desde la antigüedad. Pues bien: “De 1948 al 2002 –escribió el mexicano Gustavo Castro Soto- se registraron 1,831 interacciones provocadas por el agua, de las cuales 1,228 fueron de carácter cooperativo que promovieron la firma de 200 tratados de reparto de aguas y la construcción de nuevas represas. Se registraron 507 conflictos de los cuales 37 fueron violentos, 21 con intervenciones militares y 30 han sido protagonizados por Israel y sus vecinos. Se han registrado guerras y conflictos de diversa índole en Israel, Jordania, Siria, Palestina, Egipto, Yemen, Irak, Kuwait. Estados Unidos también le disputa el agua a México y lo hace en la Triple Frontera con Argentina, Uruguay y Paraguay. También hay conflictos en las cuencas del Mar Aral, Jordán, Nilo y Tigris-Eufrates. Pero de seguir la tendencia, podremos encontrar en un futuro conflictos en torno a los ríos Lempa, Bravo, Ganges, Kunene, Río de la Plata, Mekong, Orange, Senegal, Tumen, Zambeza, Limpopo, Han, Incomati, Usumacinta, Lago Chad, entre otros. Actualmente se calculan que existen 640 conflictos serios por el acceso al agua en todo el mundo”.

Las personas con la conciencia signada por la inquietud del progreso, la justicia, la solidaridad, tiene, pues, que leer los mapas con una óptica fundamentada en el interés por la supervivencia humana. El planeta no parece tan colorido y acogedor en la realidad como en la cartografía. Ni tan rico. A mi modo de ver, lo único que abunda en los mapas son los pretextos, los móviles, las justificaciones para instalar conflictos. Los mapas surgieron coincidiendo con la expansión de los descubrimientos y la expansión comercial: están ligados también al odio, la conquista, la opresión. Los países ricos, poderosos –esos que se desbordan a sí mismos- hallan en los mapas la justificación de su historia y la garantía de su futuro. Mañana, tal vez, las guerras de conquista, bajo cualquier pretexto, serán atizadas por el agua…  El fluido que apaga el fuego, lo encenderá.