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PATRIA Y HUMANIDAD

Política

UNA MISMA CAZUELA

UNA MISMA CAZUELA

 

Luis Sexto

Apostilla de pie

Acabo de leer una presunta carta de cubanos emigrados–presunta, porque en las charcas de Internet nunca se sabe- , donde dicen desmarcarse de ciertos políticos de Miami opuestos al restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Cuba y los Estados Unidos. Pero un lector conocedor de personajes y fines,  se percata  de que  los firmantes de este mensaje, aparentemente de tercera posición, coinciden con quienes han medrado a costa de vacuas campañas contra Cuba revolucionaria.

Ellos no lo manifiestan; hay sin embargo que decirlo: Todos o casi todos los instrumentistas de este conjunto intérprete de antañonas melodías, deben lo que saben a las oportunidades que el gobierno de la revolución les ofreció cuando aquí algunos militaban, incluso, en organizaciones políticas comunistas como el partido o su organización juvenil, y publicaban libros, artículos, polemizaban, viajaban,  y ejercían cátedras en centros superiores de educación.

Derecho tenían, lo reconozco.

Pero ante esta carta qué pensar.  No lo dudo: los firmantes del mensaje  parecen que intentan  medrar a su vez sosteniendo una posición que sólo  por el lenguaje cuidadoso se diferencia de las posiciones de odio y venganza radicadas en la Florida. Aparentemente objetivos, aunque no imparciales,  los juicios y conceptos de esta carta abierta se repiten por cualquier grupo antirrevolucionario en Miami o Madrid. Pero es evidente que no temen que el presidente Barak Obama los desmienta cuando afirmó, el 17 de diciembre de 2014, que 54 años de presiones y limitaciones económicas no habían conseguido los efectos estratégicos del embargo: expulsar a los Castro de Cuba.  Y los desmiente el secretario de Estado Kerry cuando acaba de decir, hoy 20 de julio,  en Washington, que los Estados Unidos  deben abrir lo que por tanto años cerraron. Es el reconocimiento de los Estados Unidos a la capacidad de resistencia del pueblo cubano en Cuba. Que se cometieron errores, sí; que se fabricaron sueños, sin fundamento, sí. Y que se aceptaron alianzas inconvenientes, sí. ?Y de qué otro modo podía Cuba defender su independencia de quien la codiciaba desde el siglo XIX?

Comprobemos la perfidia de argumentos aderezados de antiguo en calderos de la CIA y la USAID. Dice la carta:  “El embargo económico sobre Cuba, en particular, ha permitido al gobierno  cubano justificar ante el mundo todos los descalabros de su política económica e  institucional como supuestos efectos del llamado “bloqueo imperialista” y eludir  sus responsabilidades sociales para con su pueblo. El actual proceso de  normalización apunta hacia el desmantelamiento de esa política y obliga a la  dirigencia cubana a asumir sus responsabilidades o de lo contrario, quedar sin  argumentos ante sus ciudadanos y el  mundo por el sostenimiento de un bloqueo interno que ha sido mucho más  dañino que el externo”.

Lo más elemental y triste en esos nombres que  se juntan y levantan las manos para que no los soslayen, no es que sostengan ideas políticas de oposición;  cualquiera las sostiene, y de hecho muchos entre nosotros, en Cuba,  se oponen al dislate, al error, al autoritarismo, pero no olvidan la historia: ni la reciente, ni la pasada. Lo primero que confirman los intelectuales firmantes es haber  arrinconado la historia de su patria, y sobre todo el decoro. Posiblemente creen que el juego está en sus postrimerías, y es hora de ir postulándose o apostando, pues ya tienen la certeza de quién será  el ganador. 

Apegado a la fidelidad hacia cuanto Cuba ha construido, y ha querido construir, y no la han dejado  -idealismos, triunfalismos y errores autóctonos a un lado-, mi conciencia me dicta una percepción. De cartas como esa habrán de salir los nuevos Estrada Palma y los nuevos Ferrara,  que tanto, y con diversa cara,  proliferaron en los primeros 55 años de república disque independiente. No digo que de esos nombres saldrán los nuevos  Jorge Mañach, porque Mañach no merece semejantes émulos. Mañach nunca tapó el sol con papel de celofán. Fue consecuente con sus ideas de una república reformada desde la democracia clásica, pero independiente, y por ello en Cuba ya se le lee, se le publica, y se le estudia.

No, no parece verdadera la  tercera posición que inentan encarnar. Porque en esta carta se niega que la contradicción fundamental de Cuba en el siglo XX, y en lo que va del XXI, sea entre la independencia y la dependencia,  entre Cuba  sin mancuernas y  los Estados Unidos  dueño del corral. Y negando la esencialidad  de la lucha por la independencia concuerdan con la visión y la acción más groseras contra la Cuba independiente. Al pueblo cubano, por tanto, le placería más relacionarse con la patria de Lincoln que con la patria del coronel Cutting.

Como no mancharé mi blog reproduciéndola, pongo la dirección de donde partió la carta. Quien lo desee, que lea, y reflexione, aunque no se necesita masticar demasiado  para tropezar con las espinas de pescadores en aparente río revuelto: Infoburo@aol.com

UN 20 DE JULIO FRENTE A UN 20 DE MAYO

UN 20 DE JULIO FRENTE A UN 20 DE MAYO

 

POR LORENZO GONZALO, periodista cubano

radicado en Miami 

 Por la solemnidad del evento y también por su significado, es de obligado cumplimiento hacer mención en el día de hoy, del acto de apertura de la Embajada Cubana en Washington, cuando se cumplen 54 años y seis meses de la ruptura diplomática entre Estados Unidos de América y la Isla.

Fueron aquellos los años de las cañoneras estadounidenses para imponer sus agendas políticas en el Hemisferio que un día el país del Norte había asegurado defender de toda intervención europea y que finalmente significó arrogarse ellos el derecho de imponer sus reglas.

Cuba no aceptó aquel status quo y cuando la dictadura del general Fulgencio Batista Zaldívar fue derrotada por las fuerzas populares de todo un pueblo, pretendió hablar de igual a igual con el país vecino, que por geografía e historia debíamos ser los amigos más fieles y cercanos. Pero los vicios de dominación se impusieron y la existencia de la Guerra Fría, que por aquel tiempo mostraba toda la musculatura de su juventud, puso punto final a toda posibilidad de acuerdo que no pasase por las armas.

Los años nos dirán muchas historias y nos harán ver cuántos quijotismos cubanos salieron al encuentro de aquella situación y cuántas barbaridades fueron ejecutadas por los múltiples centros de inteligencia y militares estadounidenses. También hallaremos en ese transcurso de búsqueda y recuerdos, las actitudes anti patrióticas, acompañadas muchas de inimaginables vilezas, de cubanos de origen que en la truculencia de pesadillas dantescas, se empeñaron en identificar los intereses de Estados Unidos con los de Cuba, como si se tratase de una misma cosa.

Pero hoy, 20 de julio se reúnen en Washington algunas de las más destacadas figuras de la política y la intelectualidad cubana y más de 500 invitados, para celebrar el inicio de unas relaciones diplomáticas que nunca se debieron romper.

La magnitud de la celebración no es sólo por haber hallado un punto de entendimiento entre dos vecinos tan cercanos en variados aspectos, sino porque por vez primera, desde que Cuba disfrutó de una independencia a medias a partir del 20 de mayo de 1902, hasta que las relaciones se deshicieron el 3 de enero de 1961, jamás las relaciones fueron de igual a igual. Esta es la primera vez en la historia que esto sucede y todos los factores de la Isla apuntan y defienden con dientes y corazón ese principio. Estados Unidos de América, su aparato de Estado lo sabe y algunos capitales, quizás borrachos de sus éxitos pensarán que así será hasta que compren las voluntades de quienes van sustituyendo a los nuevos Padres Fundadores de la Patria cubana, los llamados históricos. Pero el tiempo les mostrará, que Cuba será la diseñadora de su propio desarrollo, el cual servirá para profundizar sus concepciones sociales, insertado esta vez en las realidades de una economía que hoy sabemos tiene aspectos inviolables. Los capitales que piensen otra cosa deben recordar la experiencia China, la cual nada tiene que ver con la cubana, pero que puede servir de claro indicador, para entender que el Estado cubano trazará su propio rumbo.

Ese es el punto central de la gran algarabía alrededor de una celebración convertida en fiesta nacional, porque señala por fin que Cuba, el Estado cubano, su gobierno y especialmente el pueblo hecho historia, ha ganado la batalla definitiva de una independencia que todos dudaron, excepto las mayorías de aquel bastión antillano.

Hoy, junto a los 500 invitados están en espíritu todos los que el 20 de mayo de 1902, sintieron la humillación de aceptar una independencia a medias, luego de haber luchado por más de medio siglo para obtenerla entera.

En hora buena para Cuba, mi País, mi Perla, mi Gente y mis Sueños más encarecidos, por los cuales muchos hemos estado dispuestos a dar la vida por defenderlos como símbolo y realidad de justicia.

Este 20 de julio es el Jordán que lava el cuerpo ultrajado que naciera un 20 de mayo de 1902.

OFICIO DE INTRUSO

Luis Sexto

Tal vez algunos interpreten cuanto escribo como una intrusión en campos que no me pertenecen. Podrán creer que me inmiscuyo en problemas de psicología social, en misterios de la conciencia o la conducta humanas. Si piensan que me entrometo en política, quizás tengan razón: mis análisis suelen ser políticos, aunque quién puede establecerles cuartones cerrados a las ideas, a las opiniones sobre la vida, la gente, los actos. Todo se mezcla. Y quizás el periodista no tenga más destino que ser, habitualmente, un intruso.

A mí me parece que la política no se define como la técnica de la consigna o de la retórica, o como la raya divisoria entre los que conciben y establecen leyes y los que las obedecen. Por lo tanto si me separo de esa presunta definición, yo hago política en mis escritos, porque me guío por un concepto fundamental, aunque parezca baladí: la política es el arte o la ciencia que se ocupa de los asuntos de la ciudad –de ahí su raíz griega de polis- y por extensión de la sociedad. Más bien es arte y ciencia a la vez. Representar personas, orientarlas, facilitarles la solución de sus asuntos, o conducirlas a la compresión de sus problemas, necesita la mezcla del conocimiento de todo el tejido humano, incluso de la Historia, y requiere en particular del tacto y el respeto para aplicarlo.

¿Hacia dónde voy? Estoy hablando de política. Y me estoy refiriendo a que por lo general mi columna es política, porque comento los aspectos problemáticos de nuestra sociedad. Y mucho más ahora que hemos estado debatiendo nuestros problemas y hemos repetido una frase esencial de Fidel: cambiar todo lo que tenga que ser cambiado. Y se me ocurre preguntar si todos tenemos esa percepción; si, en efecto, todos queremos cambiar. En este aspecto hay que adentrarse en la conciencia individual. ¿Yo quiero que mi sociedad cambie y con ella cambie mi modo de entender deberes y derechos?  Pero, ¿primeramente tiene que cambiar la sociedad para que yo cambie? Bueno, eso es quizás inmiscuirse en la filosofía, en la psicología y seguir en la política. Qué otro remedio. ¿Cómo respondo?

Entramos en el espacio de los juegos dialécticos. La sociedad cambia y yo debo cambiar, aunque un poco retrasadamente según reza la ley que plantea que la conciencia va detrás del ser social. Ahora bien, para que se modifique cuanto tiene que ser modificado, yo tengo que desear, querer que cuanto parece ya no servir o no andar correctamente sea modificado. El otro día me referí a decisiones erróneas que algunos adoptan, y a pesar del error, lo decidido persiste, se consolida a contrapelo de dañar la economía, la ecología, a los ciudadanos. Parece que algunos no reparan en el valor de las leyes, de la política y su táctica de lo oportuno y lo conveniente… Se ve claro: les  cuesta muy poco decidir a quienes deciden tan solo con un aventón de la voluntad.

Ahora bien, una de las cosas que nuestro país necesita reimponer es la conciencia jurídica, para que todos los ciudadanos y sus representantes cumplan las leyes, acaten a los jueces, respeten las normas y la teoría políticas que la Revolución y el socialismo extendieron basados en la dignidad y la libertad humanas. El control, que tantos predican, y el cumplimiento de las leyes, incluso el rendir cuentas no pueden ser para unos y no para otros…

Por ello, tendremos que admitir que, sean cuales fueren las readecuaciones que nuestra sociedad acometa, todas necesitan de nuestra convicción antes y después. Para algunos será duro.Porque  resulta más cómodo refugiarse en el autoritarismo, que no requiere de argumentos; abroquelarse en la negativa a rendir cuentas, que nos mantiene en la placidez; y acompañarse de visiones rígidas, empañadas que nos preserven de la crítica y la autocrítica y, por tanto, de la discusión y la inquietud…

Algunos de nosotros tendrán que cambiar para preservar cuanto de positivo y creador hemos construido… ¿O tendremos que ser cambiados? 

EL COLETEO DE VIEJAS PASIONES

EL COLETEO DE VIEJAS PASIONES
Por Lorenzo Gonzalo,
periodista cubano radicado en Miami
Resulta sorprendente la insistencia de unos pocos cubanos que aprueban la injerencia de Washington en los asuntos políticos de terceros países.
El proceso insurrecto cubano de la década del cincuenta, no sólo buscó derrocar una dictadura canallesca, sino superar prácticas políticas corruptas, con escasa participación popular y que ya presentaba fuertes tendencias a profundizar las desigualdades sociales.
Hay pocas gentes que conspiren tan tenazmente en contra de este objetivo, que el tiempo ha convertido en un valor de la ciudadanía cubana. Mi sorpresa nace de la experiencia personal y de otros que, como yo, sentimos en carne propia las intromisiones de Estados Unidos en los asuntos internos de Cuba, desde los primeros momentos del proceso revolucionario. Intromisiones que no sólo fueron la continuidad de una vieja práctica, sino que en este caso la extendieron al campo de la insurrección, alentando la violencia y el asesinato de funcionarios y dirigentes del incipiente proceso.
Traigo a colación el tema, porque estos grupos me recuerdan los grandes conflictos de los primeros años de la revolución cubana, donde la manipulación, desinformación y principalmente el interés por el dinero fácil y la posibilidad para algunos de obtener poder amparados en las bayonetas del poderoso vecino, condujeron a un laberinto de errores ciudadanos y gubernamentales, que aun cincuenta y cinco años después no han podido superarse.
Quienes asumen esas posiciones, complacientes de viejas políticas de Washington, tienen una culpabilidad mayor que los de cualquier tiempo pasado. Con la experiencia acumulada hasta hoy, nadie puede ser engañado tan fácilmente, excepto que esté motivado por razones egoístas y menosprecie los grandes conflictos que esas políticas han infligido a la población en los pasados años.
Con un contenido diferente, la política de hoy para desestabilizar a Cuba, continúa conservando su cuna en Miami como lo demostró la Cumbre de las Américas. Allí se dieron cita grupos de cubanos orientados desde esa ciudad, aun cuando algunos que habitan en la Isla les hicieron coro y se prestaron para servir de tarugos del circo.
Muchos de los cubanos antiguos miembros de la CIA se dieron cita en el lugar, aunque la mayoría fueron más discretos que Felix Rodríguez Mendigutía, instrumento directo en el asesinato del Che, quien pavoneo su cinismo por hoteles y calles de Panamá.
La presencia allí del periodista Juan Manuel Cao, mostró desde un inicio el carácter provocador de aquellas incidentales. Fue el encargado de cubrir ese tipo de noticia y quizás uno de los pocos dispuestos a desempeñar semejante labor. Canales televisivos como el de Univisión fueron más discretos, aunque no podían renunciar del todo al juego mediático para complacer a un público miamense que cada día rechaza más este tipo de periodismo y sobre todo manifestaciones tan bochornosas.
Ninguno de los periodistas presentes vivió las tragedias de las primeras intromisiones de los años sesenta en Cuba y el costo humano y de recursos que significó para el país. Tanto para quienes estuvimos en contra del gobierno en esos años, como para sus dirigentes y el pueblo en general, aquella política de Estados Unidos resultó en una gran pérdida para todos.
Varios comentan que el principal organizador de los hechos de la Cumbre fue Lincoln Díaz Balart y su empleado Darse Ferrer. Fue Díaz Balart quien discretamente intercedió frente a las autoridades cuando los provocadores fueron detenidos.
No voy a enjuiciar o mencionar el financiamiento de esos grupos, pues en todo el mundo se autofinancian por diversas vías no gubernamentales, especialmente dentro de las libertades de los regímenes liberales, cuya principal conquista fue precisamente separar las funciones civiles del Estado. Dejo eso a los políticos. Pero sí diré que se trata de un grupo en extinción sin influencia alguna, lo cual se demostró por el triunfo que alcanzó la Cumbre al margen de sus gritos y provocaciones.
El sello de esa Cumbre fue estampado por la posición madura y desapasionada del gobierno cubano y por la valiente decisión de Obama asegurando que la época de las injerencias estadounidenses en terceros países ha terminado, algo que contradice a un gran número del Poder que radica en el Pentágono y a los servicios del bajo mundo de la inteligencia.  
Fue un triunfo rotundo de la razón, pero también indicó que los enemigos de la paz todavía pueden dar algunos coletazos.
Todo lo dicho es mi opinión. La referencia soy yo.
27 de abril del 2015

UNA PIFIA PELIGROSA

UNA PIFIA PELIGROSA
 Por Lorenzo Gonzalo,
periodista cubano radicado en Miami 
La prensa, no pierde la tendencia de magnificar sucesos.
En ese juego quedamos atrapados las “izquierdas”, las derechas, los “liberales”, “conservadores” y los “moderados”, términos que se han acuñado en este siglo con más tenacidad que en las décadas precedentes.
Desde hace unos días no se habla otra cosa que del peligro que representa Venezuela para Estados Unidos, basándose en unas declaraciones del Presidente Obama, donde manifestó precisamente que dicho país es una amenaza.
El mismo día de la declaración, en un programa dirigido por Oscar Haza, el ex funcionario estadounidense Roger Noriega, aclaró que se trataba de un error del Presidente porque la Ley por la cual le impusieron sanciones a varios funcionarios venezolanos tiene diversas secciones que van desde la 1701 a la 1707, además de contener otras figuras legales. La primera sección se refiere a países que son una amenaza, pero las otras cubren diferentes aspectos, entre ellos penalidades a personas. Noriega manifestó que el Presidente se expresó incorrectamente y su declaración no tenía sentido porque no se trataba de una condena a Venezuela como país sino a un número de funcionarios y ciudadanos venezolanos.
Otros medios conservadores como CNN y aun no tan conservadores como Fox, en breves comentarios, también señalaron la ambigüedad de la declaración presidencial.
Hubo luego comentarios ambiguos y esporádicos de voceros de la Casa Blanca para aclarar la situación ya que lo dicho por el Presidente, no se correspondía con la sección que considera a un tercer país como una amenaza a Estados Unidos.
Tanto la izquierda como la derecha, explotaron el supuesto error en toda Latinoamérica. No así en la prensa estadounidense que no le dio gran importancia. Si todos se equivocaron o interpretaron las declaraciones al pie de la letra, estaríamos frente a una verdadera crisis de desconocimiento de las maquinarias de Estado. Ambas partes debieron saber desde un inicio, que se trataba de una pifia del Presidente.
La única explicación factible es que se trató de una maniobra del Departamento de Estado estadounidense para entorpecer la Cumbre de las Américas en busca de un objetivo indefinido.
Las izquierdas contestaron, aprovechando que no vendría mal llegar con la cara amoratada por el golpe bajo de Washington.
¿Quién ganará con la manipulación? ¿Seguirá siendo beneficioso para un reordenamiento hemisférico que ambos actores continúen usando viejos esquemas de política picaresca?
Nadie gana manipulando y lo considero perjudicial para un mundo que cada día debería tener mejores instrumentos para la racionalidad.
La izquierda, especialmente Cuba, le sigue ganando la partida estratégica en política internacional a la vieja institución gubernamental que Administra Washington. Quizás porque Cuba y las izquierdas en general, se regeneran más rápido.
Difícilmente a estas alturas pueda existir una carta escondida en la manga del Presidente Obama que no halle una pronta respuesta del Hemisferio latinoamericano.
Lo más probable, dado el viraje oficial y obligado del Departamento de Estado, es que los sucesos ayuden para que Venezuela, dentro de su proceso socialista siglo XXI, afine su estrategia y marche más a tono con el mundo progresista siglo XXI que le rodea.
Recursos políticos tiene y económicos le sobran. Como parte de los recursos políticos contará con el gobierno cubano, quien no ha pestañado un solo instante para solidarizarse con un aliado que recuerda los tiempos del CAME. La actitud cubana, en términos de solidaridad siempre ha sido plena y a veces rayana en el suicidio, actitud que las nuevas generaciones seguramente atemperen, aunque no desaparecerá mientras Washington insista en imponerle al Sur, mecanismo que han quedado desactualizados.
Para sus relaciones internacionales Venezuela podrá contar con el magnífico servicio exterior que hereda de Cuba, el cual es capaz de movilizar los lugares más recónditos del Planeta. Especialmente ahora, donde un nuevo marco de relaciones entre Cuba y Estados Unidos puede dejar desempleados a los incondicionales y siempre dispuestos ánimos exaltados de los militantes callejeros.
Esta Cumbre de las Américas será la más histórica del siglo porque en ella se encontrarán el agredido, rodeado de amigos, con el agresor solitario.
La Cumbre de las Américas dejará un saldo intangible, de gran valor para nuestros pueblos latinoamericanos y caribeños
9 de abril del 2015

CUBA EN LOS RIESGOS DE LA ENCRUCIJADA

CUBA EN LOS RIESGOS DE LA ENCRUCIJADA

Por Vicky Peláez

Si el enemigo te ofrece pan con una mano, cuida su otra mano porque
podría tener un puñal. (Viejo refrán georgiano)

Si una amiga se inquieta, no hay razones para no dejarla hablar. El secreto para minimizar el peligro de ser absorbido por una gran potencia,  reside en mantener relaciones económicas y políticas con varios países fuertes. El gobierno revolucionario de Cuba sabe, por larga y cruenta experiencia,  que cuanto hizo José Martí por la independencia fue para que los Estados Unidos no usaran a Cuba como trampolín y cayeran sobre América Latina

Hace más de tres meses Barack Obama y Raúl Castro anunciaron un entendimiento que ponía fin al aislamiento de Cuba, un hecho que sorprendió al mundo y le dio una nueva esperanza.

Pero, al mismo tiempo puso en guardia a todas las fuerzas progresistas del planeta que no olvidan todavía la dramática desintegración de la Unión Soviética y su sistema socialista después de que Gorbachev y Yeltsin avisaran eufóricos sobre su "entendimiento" con Estados Unidos. ¿Le esperará la misma suerte a Cuba?

Para América Latina, la Revolución Cubana, que en estos 56 años de resistencia a la agresividad permanente norteamericana, sobrevivió a 10 presidentes estadounidenses (11 administraciones), ha sido determinante para lo que Rafael Correa llamó "el cambio de época". Su ejemplo abrió nuevas perspectivas para el proceso de integración en Latinoamérica igual como hace más de medio siglo las ideas socialistas de la URSS señalaron el camino para la Isla.

Los tiempos cambian y ahora, cuando el sistema globalizado "está colonizando día tras día las subjetividades de los ciudadanos de este mundo", según el filósofo italiano posmodernista Gianni Vattimo, los hechos rápidamente se sustituyen por sus interpretaciones por el "Poder Bélico Comunicacional".
Sin embargo, algunos hechos perduran en el tiempo y el espacio, entre ellos la decisión determinante de Washington de hacer retornar Cuba a su seno o mejor dicho a su "patio trasero". La misma jefa de la delegación estadounidense para el restablecimiento de las relaciones diplomáticas con Cuba, Roberta Jacobson afirmó que "mi país (EEUU) ha cambiado de táctica o la forma de implementar su política pero no ha abandonado sus fines", es decir, la domesticación de Cuba.

Para hacerlo modificarán el Primer Plan de Acciones Encubiertas de la CIA contra la Isla (Operación Pluto) aprobado el 17 de marzo de 1960 por el presidente Dwight Eisenhower del cual las nuevas generaciones de cubanos posiblemente no tienen una idea clara. Valdría la pena repasarlo brevemente para hacer más reales las esperanzas sobre la apertura anunciada.

La Operación Pluto se inició con bombardeos selectivos de las plantaciones de azúcar y los ingenios azucareros en el cual participaron no solamente mercenarios sino pilotos norteamericanos. A la vez, el gobierno de Eisehower canceló la importación de la cuota anual de 700.000 toneladas de azúcar cubano, prohibió el envío de petróleo y la refinación de oro negro que llegaba de la URSS. En abril de 1961 hubo invasión por Playa Girón que el pueblo cubano pudo repeler en tres días. Después de aquella derrota el director de planes de la CIA, Richard Bessell, activó un programa que consistía en una combinación de guerra psicológica y subversión interna, infiltraciones, abastecimiento de armas y explosivos y los medios de comunicación.

Durante 1969 y 1970 la CIA utilizó la geoingeniería para producir lluvias torrenciales sobre las plantaciones de la caña de azúcar. En 1971 la peste porcina africana inducida por la CIA provocó una epidemia nacional de animales. Diez años más tarde una epidemia de dengue azotó la Isla. La guerra biológica contra Cuba en realidad siguió hasta el inicio del Siglo XXI y nadie puede hasta ahora determinar su magnitud.

El sabotaje de la economía cubana nunca se ha acabado sino con el tiempo se hizo más severo después de las "nuevas" sanciones económicas, financieras y culturales contra Cuba que cada presidente norteamericano trataba de imponer en estos 56 años. Solamente contra Fidel Castro hubo 640 atentados, felizmente todos fracasaron.

Este repaso de la historia de la lucha despiadada de Washington contra
la Isla podría ser infinito pero lo más importante fue que el pueblo
cubano supo resistir y seguir adelante su camino, aunque con muchas
dificultades, al derrumbarse el socialismo en la Unión Soviética.
Ahora Cuba y su Revolución están entrando en un nuevo ciclo de su vida
al iniciarse el acercamiento a Estados Unidos después de que Barack
Obama sorprendió al mundo declarando que "no es en intereses
americanos o el pueblo cubano tratar de empujar Cuba al colapso.
Inclusive si esto diera resultados —no ha funcionado durante 50 años-
sabemos de nuestra dura experiencia que los países están más
dispuestos a la transformación si su gente no está en estado de caos".

En el 2006, uno de los hombres más lúcidos de EE.UU., Howard Zinn
publicó el artículo "Las Anteojeras del Pueblo Estadounidense" en la
revista The Progressive donde afirmó que la mentira es una de las
características principales de los presidentes norteamericanos. Todos
mintieron empezando por "Polk quien mintió sobre las razones para ir a
la guerra con México en 1846. McKinley mintió en 1898 para invadir
Cuba. Woodrow Wilson mintió para entrar en la Primera Guerra
Mundial. Harry Truman mintió cuando dijo que la bomba atómica fue
lanzada sobre Hiroshima porque esta ciudad era un "objetivo militar".
Todos mintieron sobre Vietnam: Kennedy, Johnson, Nixon…Reagan mintió
sobre la invasión de Granada. Bush padre mintió sobre la invasión a
Panamá y luego volvió a mentir sobre la razón para atacar a Iraq en
1991".

Posteriormente Bill Clinton mintió sobre la destrucción de la
República Federal Yugoslava. Bush hijo mintió sobre la guerra contra
Afganistán e Irak tomando luego la batuta de la mentira Barack Obama
en relación con Libia, Yemen, Siria y ahora Venezuela. ¿Entonces, quién
creerá en las intenciones altruistas de Obama de ayudar al pueblo
cubano de lograr la prosperidad y bienestar? Dice el presidente
norteamericano que una de sus metas es evitar que la gente entre en el
caos y al mismo tiempo está promoviendo el caos sistemático en América
Latina y en especial, en Venezuela. Y ni que hablar del Medio Oriente
donde por la voluntad de Washington y sus aliados de la OTAN impuso no
solamente un caos sistemático sino un caos crónico.

Por eso Fidel Castro fue muy claro cuando dice a su pueblo que no
confíen "en la política de Estados Unidos ni de intercambio de una
palabra con ellos" advirtiendo a los nuevos políticos cubanos que
deben "cuidarse de sus intenciones, promesas y muchas trampas cuando
uno empieza a tratar con los norteamericanos". Washington no empezó la
apertura preocupado por "el bienestar del pueblo cubano" de que tanto
habla el departamento de Estado y anteriormente Hillary Clinton, sino
como afirmó la portavoz de este departamento, Jennifer Psaki, tomando
en cuenta "nuestra propia seguridad nacional y nuestros intereses
económicos".

En términos geopolíticos la Casa Blanca está alarmada por la creciente
penetración de Rusia y China en Latinoamérica y el Caribe, siendo Cuba
un aliado estratégico de Rusia. La visita del ministro de Relaciones
Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov a Cuba, Nicaragua y Guatemala hace
más latente esta preocupación estadounidense. La apertura con Cuba y
al mismo tiempo recrudecimiento de la guerra económica, el acoso
político, el terrorismo mediático y la acción paramilitar de los
comandos de Colombia contra Venezuela tiene su finalidad de
resquebrajar la unidad entre estos países, especialmente en detrimento
de Venezuela y su proyecto del Socialismo del Siglo XXI.

En términos económicos, el reingreso de Cuba en el Sistema Económico
Mundial abre a las corporaciones estadounidenses un nuevo mercado y
nuevas posibilidades de beneficios económicos utilizando la mano de
obra cubana altamente calificada y barata al mismo tiempo y haciendo
inversiones en el turismo, tabaco, café, productos del mar y aprovechando los grandes logros de los científicos de la Isla en microbiología y medicina. Coca Cola, PepsiCola, McDonald etc. ya se están frotando las manos codiciando nuevas y suculentas ganancias.

También, los posibles 20 mil millones de barriles de petróleo en el
lecho marino de Cuba sirven de gran atracción para las corporaciones
energéticas estadounidenses.

Los globalizadores "iluminados" ven también la posibilidad de imponer
la ideología del libre mercado, aprovechando el inicio del proceso de
"entendimiento" con Cuba, promover la despolitización del país e
imponer la consigna de Margaret Thatcher: "La sociedad no existe, sino
un ser humano y sus intereses personales".

El periodista portugués Rodolfo Crespo en una reciente reflexión sobre
el acercamiento entre Cuba y EE.UU. habla sobre el fenómeno de la
"desaparición del adversario" al que algunos intelectuales cubanos
"hasta se niegan en reconocerlo" al iniciarse la apertura. Otros como el reputado escritor Leonardo Padura piensan que el acuerdo entre Cuba y EE.UU. va a ser ventajoso para la economía de la Isla porque "Los americanos llevan escrito en la frente el 15 por ciento, que es el porcentaje que suelen dejar como propina". Lo que no toma en cuenta el autor de Herejes que la propina en la época de la actual crisis norteamericana se ha reducido, que durante sus viajes a
Latinoamérica los estadounidenses nunca dejan el 15 por ciento sino
unas cuantas monedas, y que la propina nunca hizo bien a ninguna
economía latinoamericana.

El mismo fenómeno de la "desaparición del adversario" se apoderó de la
URSS durante la perestroika y duró unos 20 años en Rusia después de la
desintegración del campo socialista hasta el inicio de Maidan en Ucrania en 2014, cuando Washington mostró su cara verdadera imponiendo
las sanciones a Moscú. Los cubanos tienen que tomar en cuenta, como lo
mostró la experiencia de los soviéticos y posteriormente de los rusos,
que la apertura significaría la agudización de la corrupción, especialmente en la burocracia estatal que se convierte paulatinamente en uno de los actores imprescindibles de las corporaciones transnacionales.

Para corroborarlo deberían leer el libro de John Perkins, de un Confesiones de un sicario Económico (2004) donde muestra cómo la "corporatocracia" (la alianza entre la Banca, el gobierno y las corporaciones) soborna a los burócratas del Estado, utiliza corrupción, extorsiones, usa el sexo y tampoco ignora los asesinatos para obtener los contratos beneficiosos para las transnacionales.

También los cubanos, a base de la experiencia soviética, deben cuidar sus servicios de inteligencia y sus fuerzas especiales, muchos de cuyos líderes eran unos de los primeros en la URSS en abrazar las ideas de perestroika, globalización e instalación del capitalismo contagiados por el "pragmatismo" de Bush padre, alabanzas de Margaret Thatcher y la sonrisa cautivante de Bill Clinton. Sus enemigos de la CIA y el FBI se convirtieron de repente en sus socios comerciales y los nuevos oligarcas enriquecidos ilícitamente, mientras el pueblo se sumergía en la miseria y desesperación.

Todo esto tiene que tener en cuenta el pueblo cubano y jamás olvidar su propia historia y su vida durante la dictadura de Batista. Las palabras de José Martí deben seguir siendo su guía: "Los árboles se han de poner en fila para que no pase el gigante de siete leguas. Cuba debe ser libre de España y de Estados Unidos".

Fuente: http://mundo.sputniknews.com/firmas/20150326/1035729519.html#ixzz3VUbb6CLZ

EL AGUA, EL AGUA, ESA CHISPA...

EL AGUA, EL AGUA, ESA CHISPA...

 Luis Sexto

Las sucesivas culturas humanas le atribuyeron al agua el carisma de lavar las manchas del pecado o la virtud de devolver las facultades a los tullidos. Es el elemento natural con mayores créditos mágicos. El conquistador español Juan Ponce de León descubrió  La Florida, y murió sin hallar el agua que fluía de la fuente de la eterna juventud,  mito viejo, antídoto de las arrugas y las caídas de ciertos órganos que suelen erguirse. Aun hoy, en el Occidente posmoderno, las aguas de Lourdes prometen milagros baratos y fulminantes, como también los prometen los manantiales sulfurosos recomendados por la balneoterapia.

No hay razones para escandalizarnos por esas atribuciones taumatúrgicas, esotéricas y medicinales que nuestra especie le ha reconocido al agua. Porque el milagro más portentoso del agua es haber hecho cristalizar la vida y facilitarle la perdurabilidad.  La civilización más que terráquea o terrestre es acuática. Las primeras ciudades y posteriormente las grandes ciudades surgieron a orillas del agua dulce. Mesopotamia (Sumer), donde según los juicios históricos menos polémicos hasta ahora surgió la civilización, posee una etimología griega que significa “entre ríos”: el Tigres y el Éufrates, cuyos valores naturales favorecieron el desarrollo de las primeras agrupaciones urbanas. El agua para beber, cocinar, lavar,  y el agua, sobre todo, para irrigar las zonas agrícolas aledañas, y luego para generar energía. De aquellos tiempos, más de 3 000 años antes de nuestra era, permanece la geografía y las ruinas de la obra humana. Entre esos dos ríos fundacionales, en el Medio Oriente, continúa el nombre de Mesopotamia vivo en el significado de Irak,  situado como su antecedente histórico “a las orillas”. Irak, pues, parte de aquellos orígenes, en el mismo sitio, y conserva también la fama de haber sido el sitio del bíblico paraíso terrenal, aunque los estadounidenses y sus aliados lo hayan hecho evolucionar hacia una especie de infierno.   

No seguiremos, desde luego, descubriendo el Nilo. El agua. Siempre el agua. Desde Tales hasta Barak Obama. Aquel filósofo griego la consideró uno de los componentes primordiales de la vida. Y los Estados Unidos la reputan de elemento básico para  la expansión de la civilización norteamericana, signada por la metalización; la ubica -con alguna diferencia de época y conocimiento- en el mismo nicho creador del filósofo de Mileto, pero deficitario, como el petróleo. Esto es, el mundo se va quedando sin agua  como “Madrid sin gente”. Una de las últimas noticias nos previene de acuerdo con el artículo publicado en Rebelión por Hedelberto López Blanch: “Un estudio de la NASA ha llegado a la conclusión de que el volumen total de agua en las cuencas de los ríos Sacramento y San Joaquín, en California (…) ha disminuido desde 2014 en 34 millones de acre-pie  (42 000 millones de metros cúbicos), lo cual significa un efecto demoledor para la economía de ese extenso estado de la Unión. La información apareció  en The Ángeles Times, firmado por el científico del Laboratorio de Propulsión a Chorro de esa institución, Jay Famiglietti, en el cual se afirma que California viene perdiendo agua almacenada desde 2002, y que dos tercios de estas mermas se derivan del uso de aguas subterráneas por los agricultores que han tratado de combatir los efectos de las sequías”.

 La  escasez  de agua incluye,  además, otro peligro: nada promete sustituirla. Estos datos nos importan. El 97,5% del agua del planeta es salada. Un 2,26%, potable, pero escondida inaccesiblemente bajo los casquetes polares. Y de esta aritmética resulta que solo el 0,24 % es agua potable accesible. Y de ese volumen, el 0,10 % moja las manos y los labios de los seres humanos. Ah, ese detalle no nos lo dicen los mapas. Pero los ecólogos lo advierten: más de la mitad de los servicios que los ecosistemas brindan al hombre se degradan, y de ello se derivan consecuencias desastrosas: nuevas enfermedades, deterioro del agua, surgimiento de zonas muertas en las costas, quiebra de los bancos de pesca, cambios climáticos.

¿Quién se resiste a la evidencia? El agua es un punto de confrontación. Hoy y ayer.  Póngase en el lugar de quien carezca de agua. Olvide que a usted le llega por tuberías a la cocina, los baños, quizás la piscina.  ¿Va usted a morir de sed, de hambre, de enfermedades por no tener un espejo líquido de donde abastecerse? Y así, como actuaría usted, obraron los pueblos y las tribus desde la antigüedad. Pues bien: “De 1948 al 2002 –escribió el mexicano Gustavo Castro Soto- se registraron 1,831 interacciones provocadas por el agua, de las cuales 1,228 fueron de carácter cooperativo que promovieron la firma de 200 tratados de reparto de aguas y la construcción de nuevas represas. Se registraron 507 conflictos de los cuales 37 fueron violentos, 21 con intervenciones militares y 30 han sido protagonizados por Israel y sus vecinos. Se han registrado guerras y conflictos de diversa índole en Israel, Jordania, Siria, Palestina, Egipto, Yemen, Irak, Kuwait. Estados Unidos también le disputa el agua a México y lo hace en la Triple Frontera con Argentina, Uruguay y Paraguay. También hay conflictos en las cuencas del Mar Aral, Jordán, Nilo y Tigris-Eufrates. Pero de seguir la tendencia, podremos encontrar en un futuro conflictos en torno a los ríos Lempa, Bravo, Ganges, Kunene, Río de la Plata, Mekong, Orange, Senegal, Tumen, Zambeza, Limpopo, Han, Incomati, Usumacinta, Lago Chad, entre otros. Actualmente se calculan que existen 640 conflictos serios por el acceso al agua en todo el mundo”.

Las personas con la conciencia signada por la inquietud del progreso, la justicia, la solidaridad, tiene, pues, que leer los mapas con una óptica fundamentada en el interés por la supervivencia humana. El planeta no parece tan colorido y acogedor en la realidad como en la cartografía. Ni tan rico. A mi modo de ver, lo único que abunda en los mapas son los pretextos, los móviles, las justificaciones para instalar conflictos. Los mapas surgieron coincidiendo con la expansión de los descubrimientos y la expansión comercial: están ligados también al odio, la conquista, la opresión. Los países ricos, poderosos –esos que se desbordan a sí mismos- hallan en los mapas la justificación de su historia y la garantía de su futuro. Mañana, tal vez, las guerras de conquista, bajo cualquier pretexto, serán atizadas por el agua…  El fluido que apaga el fuego, lo encenderá.  

 

HECHOS Y ACTITUDES

HECHOS Y ACTITUDES

Luis Sexto

Apostillas INGENUAS

José Martí  –y cito libremente- escribió que hacer es la mejor manera de decir. Desde luego, si hacemos el bien,  el mal nunca será una forma correcta de decir. Y excusen lo obvio de cuanto diré a partir de ahora. Pero no comprendo que alguien que se auto califique de revolucionario, que posea los documentos de revolucionario, pueda hacer una aplicación incongruente de las ideas que dice profesar y defender.

Veamos. ¿Qué acto, qué decisión, qué palabra  puede haber  sin cierto componente  político en una sociedad como la nuestra, fundada en el consenso?  Para responder habría que seguir dirigiéndose preguntas. Por ejemplo: ¿Soy revolucionario yo, que me niego a servir a un ciudadano?  ¿Yo, que cierro mis ojos y mis oídos ante una queja, una necesidad, una emergencia? ¿Revolucionario yo, que sigo ajustando cuentas con quien ya satisfizo sus deudas? ¿Revolucionario yo, que desvío, maltrato, deformo la política, el programa, los ideales de mi Gobierno? ¡Bueno! No pretendo que quien dirija o administre un centro de trabajo, o ejerza  funciones políticas sea ingenuo.  Pero, según creo, hemos de actuar con una cautelosa exigencia, un depurado  y respetuoso rigor. Y, sobre todo,  sin prejuicios. El prejuicio es también una insuficiencia  ética, cultural y política. Por tanto es impolítico, además de injusto,  aventurar un juicio,  suponer  errores o malas intenciones  en este o aquel sin haberlo comprobado,  o tratarlos como si fuesen culpables incapaces de corregirse.

 Estamos hablando de hechos y actitudes de cada día, de actos que, proviniendo de quienes representan la política nacional  en cualquier lugar, por pequeño que sea, generan desconfianza, desesperanza, indiferencia.  Me parece, por tanto, que estamos obligados a vincular ciertas  indeseables reacciones a nuestras acciones. A veces, los problemas  y las deficiencias envejecen ante nuestros ojos, porque nos hemos  habituado a no vincular nuestro proceder con el origen de ciertos errores o problemas. ¿Somos capaces de ver a algunas de nuestras decisiones  como  puntos de conflicto, de mal ambiente? Para curarnos en salud, tengamos en cuenta,  amigos míos,  que  la capacidad de asociar resulta, como regla, el rasgo definitorio del desarrollo humano de una persona. La mentalidad de manual, los patrones prefabricados, conducen, habitualmente, a mi modo de ver, al equívoco o a la inefectividad. Incluso a la decepción.  Soy experto,  si suelo asociar.

Hemos, pues, saber diferenciar el principio político aplicado con creatividad,  de la política distorsionada en sus principios. A algunos –lo sé por experiencia- esto le parecerá filosofía de tercera. Ello, por supuesto, será prueba de  una cultura de alfiler, de una madurez aún verde. Porque no estoy hablando de vaguedades, sino de hechos que salen al camino  a estorbar el paso de la política y de  lo político.  Convenzámonos alguna vez que mencionar un problema en público significa empezar a solucionarlo. Pero ocultarlo no impide que la gente lo sufra. Quede dicho.