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PATRIA Y HUMANIDAD

ERNESTO CARDENAL OPINA

ERNESTO CARDENAL OPINA

Entrevista publicada en México 

Campeche, Cam., 23 de diciembre, 2007. El capitalismo, el neoliberalismo y la globalización de la economía sólo generan pobreza y ponen en peligro la vida en el planeta; para salvarlo hay que cambiar los sistemas político y económico, porque de otra manera nos encaminamos al suicidio planetario, advirtió el poeta y sacerdote nicaragüense Ernesto Cardenal.
En amplia entrevista con La Jornada, un día después de la presentación, ante decenas de jóvenes, de una antología poética en el contexto del Festival Cultural del Centro Histórico de la ciudad de San Francisco de Campeche, el también ex guerrillero y ex monje trapense, autor de más de 200 obras que han sido traducidas a unos 30 idiomas, reiteró su esperanza en los jóvenes —“la nueva generación que produce la evolución humana”— para cambiar este estado de cosas.

Religioso impulsor, en su momento, de la teología de la liberación, Ernesto Cardenal Martínez, nacido en Granada, Nicaragua, en 1925 (el 20 de enero cumplirá 82 años), reitera su idea de una “Iglesia revolucionaria” que defienda a los pobres y a los oprimidos (“La única lucha válida es la lucha por los pobres y los oprimidos”, señala) y externa su solidaridad con el movimiento zapatista y la otra campaña, a la cual considera “lo más impactante que tiene ahora México”.

También anunció que trabaja en una obra que recopilará la vida del misionero español Vasco de Quiroga (1470-1565), conocido como Tata Vasco (“Tata es igual a papá y así le decían los indios a Dios”, acota), quien conquistó los corazones de los indígenas de Michoacán y demostró que en los hechos es posible la utopía de Tomás Moro.

De pantalón de mezclilla, sencilla camisa blanca, sandalias negras y su infaltable boina negra, el poeta nicaragüense evita abundar en los problemas concretos de México.

“Yo no escucho mucho de México ni de ninguna cosa en el extranjero, porque hay desinformación con respecto a México, con respecto a Nicaragua y con respecto a todo, y con respecto a las revoluciones, más todavía.

“Tiene uno que informarse de otra manera. Yo me he informado en forma personal en México porque he venido a México y he conversado. La vez pasada estuve en Hermosillo, donde tuve el honor de que me visitara el subcomandante Marcos y clausurara un encuentro internacional que teníamos en Sonora. Tengo gran admiración por Marcos y me parece que lo más impactante que tiene ahora México es la otra campaña.”

¿Y por qué considera impactante la otra campaña?

—Es muy original desde su nacimiento, en el siglo pasado, como la última revolución del siglo XX y la primera del XXI, una revolución además, pacífica, lo que parece una paradoja. Con pocas armas, y algunas eran de palo, y que se desarmó como a los 15 días más o menos. Yo escribí entonces, a los pocos días del asalto a San Cristóbal de las Casas —defendiendo la acción de Marcos, porque la había atacado Daniel Ortega diciendo que no estaba de acuerdo con el método de lucha armada, que estaba de acuerdo con las metas—, entonces yo escribí rebatiéndolo con algo que se publicó en La Jornada, y el subcomandante, hace un mes, me dijo que había leído lo que yo escribí.

“El argumento de Ortega es que ya no era época para luchas armadas, y yo dije que me extrañaba de alguien que había llegado al poder, junto con otros, en la primera revolución de Nicaragua, por las armas.

“Y cité al Papa Paulo VI, que había dicho que era lícita la revolución armada cuando se trataba de una tiranía evidente y prolongada, y yo dije que si había un caso como éste era el de los zapatistas, porque los indios de Chiapas sufrían una tiranía sumamente evidente y tan prolongada que era de 500 años, y que por tanto estaba justificada la lucha armada del subcomandante Marcos.

“Era una originalidad de él (Marcos) porque no ha sido sangrienta y porque además ha sido con humor; creo que es el único político el mundo que es humorista y que es poeta también, además de otra cosa.

“Vemos que se ha abierto ahora a todos los pueblos; ya no son sólo los mayas, sino todos los indios no sólo de México, sino de América, y no sólo los indios, sino los blancos, los negros y todo mundo, todos los oprimidos, por decirlo así, o los grupos minoritarios; hasta los homosexuales, las monjas y todos.”

Entonces, ¿es válida esta lucha, es válido este método?

—Es la única válida. La única lucha válida es la lucha por los pobres y los oprimidos; oprimidos de toda clases como es la revolución de Jesús, que eran los pobres, los enfermos, los niños, que entonces eran también oprimidos, y las mujeres que han estado oprimidas, y los pecadores que abarcaban a todos, menos a los ricos, a los poderosos, a los orgullosos, a los engreídos.

¿Los partidos políticos no pueden encauzar esta lucha?

—No, el pueblo ya no cree en los partidos políticos; está descorazonado, decepcionado de los partidos, de los líderes y de las ideologías; entonces hay que buscar otra cosa. Esas reuniones multitudinarias de los jóvenes en las grandes ciudades, de miles y miles con el clamor de ‘otro mundo es posible’, es una nueva revolución que está habiendo ahora, electrónica principalmente, porque se reúnen a la velocidad de la electrónica.

¿Existe en los jóvenes este ánimo, el idealismo, el pensar en los demás?

—Como nunca. Yo me pongo a pensar cómo era la juventud como la mía, no teníamos preocupaciones de ninguna clase. En Nicaragua, pues a lo mejor cambiar a Somoza, pero ninguna otra, ni siquiera cambiar de sistema político y económico. Los jóvenes teníamos sentimientos egoístas.

“Además de las monstruosidades, que cada vez son más grandes, pero al mismo tiempo la solidaridad es más grande; además de toda la destrucción del planeta, también hay preocupación ecológica en el mundo entero cada vez mayor, y ésa es la esperanza de todos.

“La esperanza son los jóvenes, la nueva generación que produce la evolución humana, que es parte de la evolución del planeta y del universo. Hacia algo vamos.

La comunidad ideal que usted pensó, ¿aún es posible?

—La única sociedad posible es el socialismo. No hay más que capitalismo y socialismo. El capitalismo es el egoísmo, lo cual es antihumano, y el socialismo es lo comunitario y lo solidario, lo cual es realmente humano porque la naturaleza humana es esencialmente solidaria. Es por cooperación que nosotros hemos llegado a ser humanos; la cooperación es la que nos hizo humanos, la que nos seguirá haciendo humanos o nos va a deshumanizar si seguimos con el capitalismo desenfrenado que hay.

La Iglesia parece que ha abandonado estos ideales…

— ¿Cuál Iglesia? ¡La Iglesia es el pueblo de Dios! ¡La Iglesia no es la jerarquía, la jerarquía es otra cosa! El papa Pío XII, que era conservador, mejor dicho reaccionario, sin embargo dijo que la Iglesia eran los seglares y que la jerarquía era para servir a los seglares.
 Sobre este punto, Ernesto Cardenal adelanta que trabaja en la vida del obispo michoacano Vasco de Quiroga, uno de los pocos que han demostrado que es posible una sociedad ideal.
“Ni Tomás Moro pensó nunca que podría realizarse, ni Platón pensó tampoco que su República podía realizarse y entonces este originalísimo Vasco de Quiroga pensó que ese sistema era para el Nuevo Mundo. Su obra duró 200 años y ahí todavía los indios en México lo recuerdan con el nombre de Tata Vasco; tata significa papá, que también es el título que se le daba a Dios.” 
 (Tomado de La Ventana)   

LA MUERTE DE LISANDRO OTERO

LA MUERTE DE LISANDRO OTERO

Por Luis Sexto 

Exactamente cuarenta y nueve años después de haber difundido quizás la noticia más importante de su carrera periodística, Lisandro Otero murió la noche del pasado 3 de enero con el crédito de ser autor de una obra donde convivieron sin estorbarse la literatura y el periodismo. 

Temprano en la mañana del 1 de enero de 1959, Otero abrió el canal 12 de la Televisión cubana con la noticia de que el dictador Fulgencio Batista se había fugado del país esa madrugada. Era entonces un periodista con cierta experiencia en la revista Bohemia y autor de un libro de cuentos titulado  Tabaco para un jueves santo Nacido en 1932 en la Habana, estudió en la escuela de periodismo Manuel Márquez Sterling entre 1950 y 1954, filosofía en la Universidad de La Habana y de 1954 a 1956 siguió cursos en La Sorbona. 

A partir del triunfo de la Revolución, Otero compartió funciones de dirección en medios de prensa, entre ellos el suplemento cultural Lunes de Revolución y las  revistas Cuba y Revolución y Cultura. Sirvió como diplomático en Londres y en Santiago de Chile y fue además vicepresidente del Consejo Nacional de Cultura. En los años más recientes ejerció hasta su muerte como director de la Academia Cubana de la Lengua, correspondiente de la Española. Paralelamente, incluso mezclando experiencia y escritura fue desarrollando una obra narrativa que incluyó libros de reportajes como ZDA, En busca de Viet Nam y Razón y fuerza de Chile. Entre sus novelas sobresalen dos obras maestras, la noveleta Pasión de Urbino, en la que abordó audazmente la vida sexual de un clérigo, y Temporada de ángeles, un fresco sobre la revolución inglesa en la que se advierte, aparte de la exacta y viva reconstrucción de la corte londinense del siglo XVII, un lenguaje tan precisa y artísticamente organizado  que la convierten en una de las novelas de más alto nivel estilístico en la literatura cubana. La situación –premio de la Casa de las Américas en 1963-En ciudad semejante, El árbol de la vida y Bolero, son otros de sus títulos que, en conjunto, fueron traducidos a 15 idiomas. 

Lo más singular de Lisandro Otero radica en que  hasta sus últimos días ejerció el periodismo. En 2006 publicó un volumen con las crónicas y reportajes publicados en  medios de América Latina y Europa en la última década. Con esos textos – recogidos bajo el título de Avisos de ocasión- que se afiliaban unas veces al periodismo literario mediante la fluidez narrativa y otras a través del ensayo y la crónica, Otero mostraba su profunda cultura y, en particular, su dominio noticioso de la actualidad.  

En una entrevista concedida al autor de esta nota meses antes de fallecer, Otero confirmó que había comenzado a escribir bajo la influencia de la literatura estadounidense moderna.  “Antes había experimentado la influencia de los españoles de la Generación del 98 y la omnisciencia del autor, legado del siglo XIX, se me introdujo en el discurso literario. Tuve que hacer un esfuerzo para sacudir al autor-dios y darle entrada al observador objetivo y aparentemente desapasionado. Describir como un testigo y no involucrarme como un protagonista más, esa fue la primera enseñanza de aquellos escritores, que abandoné después, cuando comencé a leer intensamente a los franceses, especialmente Stendhal y Flaubert.      

Entre los norteamericanos que leyó enumeró a “maestros como Hemingway, Dos Passos,  Faulkner, John Steinbeck, William Saroyan,  Erskine Caldwell, James T. Farrell, Thomas Wolfe… Más tarde vinieron otros: Norman Mailer, Carson McCullers, John O´Hara, Truman Capote, Gore Vidal”. 

Más evidente fue la  influencia norteamericana en su periodismo, sobre todo en tu modo asumir  el tema  mediante datos informativos que van directo al interés de los lectores. “El periodismo norteamericano –reconoció- descansa principalmente en la compilación de datos corroborados y de ahí surge la reflexión y el razonamiento propios. Primero, los hechos, luego, el análisis. Ese es el estilo que uso, aunque cuando llegó el llamado “nuevo periodismo” de Tom Wolfe, la mezcla de elementos narrativos, descriptivos y ambientales con la trascripción informativa encontré que yo había estado haciendo eso desde hacía tiempo”.  

The New York Times le sirvió como de sus modelos principales.  “A pesar de su falta de ética, como lo demostró en sus informaciones sobre la invasión de Irak, sus notas periodísticas son, técnicamente, magistrales”. 

Lisandro Otero murió con el reconocimiento oficial al ser honrado en 2002, con el Premio Nacional de Literatura.  Era también un autor acatado por los lectores, y su obra, no obstante cualquier arista controvertible, ha de figurar por sus calidades estéticas y sus valores humanos como una de las más sólidas y respetables de la literatura cubana escrita durante la Revolución y de la lengua.     

 

ORACIÓN DEL HOMBRE SATISFECHO

ORACIÓN DEL HOMBRE SATISFECHO

Por Luis Sexto

Eres, Señor,  el último y el primero de los transeúntes que he dejado atrás, difuminándose en el polvo que la sábana de mi memoria nunca vuelve a recoger.

¡Se está tan bien bajo las sosegadas necesidades del que no tiene prisa! ¡Qué dicha alzar nuestra tienda entre las cuentas cuyas apariencias acreditan el heráldico ceremonial de los triunfadores!Lo admito, Señor: cada uno de aquellos peregrinos Te representaba en su insolvencia y cada uno pedía la solidaria compañía de quien también Te representaba.  Lo olvidé, sin embargo, bajo el parejo sonido del auto, el apacible rodar de quien nunca tendrá urgencias de llegar a donde va.

Ah,  Señor, suscita el único milagro deseable en mis presuntas bodas con la caridad: cambia el vino  por un agua democrática y servicial. Llena mis vasijas con los residuos contaminados del extraño don de compartir, Señor.  

EN EL PASADO, EL FUTURO ERA MEJOR

 Por Frei Betto
¿Por qué la fiesta de fin de año provoca tanta locura? ¿Qué hay de especial en el cambio de año? Nada, excepto la convención numérica, una invención indoarábiga que nos permite codificar el tiempo en horas, minutos y segundos y establecer, según el movimiento de nuestro planeta en torno al sol y a las fases de la luna, calendarios que distribuyen el tiempo en años de doce meses, meses con casi 30 días y días con 24 horas exactas.

Lo que pasa es que no somos trilobitas sino humanos, dotados de la capacidad de imprimir al tiempo carácter histórico y sentido a la historia. La fiesta de fin de año es, pues, un rito de paso. Resuena en nuestro inconsciente el alivio por terminar un año de tantos reveses, pérdidas, sufrimientos, y celebrar conquistas, avances y victorias. Hay que tirar cohetes, llenar copas, expresar buenos propósitos a las divinidades que pueblan nuestras creencias, vestirse de blanco como señal de nuestra primera comunión con el nuevo año que comienza.

Vivimos apremiados por el misterio. Como las partículas subatómicas, somos regidos por el principio de la indeterminación. Esa imposibilidad de prever el futuro suscita angustia, lo que nos lleva a tratar de descifrarlo por vía de la lectura de los astros y de las cartas, de la sabiduría de videntes, de las conchas de los santeros y santeras, de la rogación a nuestros santos protectores.

Ésta es una paradójica característica del postmodernismo: en plena era de la emergencia de la física cuántica y de la caída del determinismo histórico como ideología, creemos que nuestro futuro está escrito en las estrellas. De ahí la inercia, la indignación inmovilizadora, la impotencia frente a los escándalos éticos y al descaro con que los corruptos son absueltos por sus pares, esa insensibilidad que para nada recuerda lo que se debiera conmemorar en este año: los 40 años de Mayo de 1968.

En los países industrializados Mayo del 68 es el paradigma de la rebeldía, el grito estancado en el aire sonorizado al fin en las manifestaciones estudiantiles, los Estados Unidos derrotados por los vietnamitas, los Beatles reinventando la canción, la moda subvirtiendo parámetros, las mujeres a la conquista del derecho a apasionarse por primera vez innumerables veces, la castración del machismo, el resurgimiento esotérico.

De la parte sur del planeta los años de plomo, los generales metiendo en las fundas de sus pistolas las llaves de los parlamentos, la utopía colgada en el palo de arara, los caminos del exilio multiplicándose, los muertos y desaparecidos enterrados en los archivos secretos de las Fuerzas Armadas. Aún así, había sueño, y no era motivado por la ingestión química, brotaba del hambre de libertad y de justicia, fomentaba el deseo irrefrenable de adjetivar de nuevo la creatividad incensurable: el cinema, la bossa, la literatura, el tropicalismo.

En el pasado, el futuro era mejor. Hoy, inmersos en esta sociedad de la hiperestetización de la banalidad, en que las imágenes contraen el tiempo y la web virtualiza el diálogo en la soledad digital, andamos en busca de una razón para vivir. Perdimos el sentido histórico, cambiamos los vínculos de solidaridad por la conectividad electrónica, vendimos la libertad por un plato de lentejas en forma de seguridad.

En el 2008 seremos llamados a las urnas municipales. Tendremos que discernir entre los idealistas y los arribistas, los servidores públicos y los que se ahogan en el ego destilado en la embriaguez de los aplausos, los movidos por la intransigencia de los principios éticos y los que miran los recursos del Estado como carne fresca para su gula insaciable.

Año de conmemorar el 60º aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que, para vergüenza de nosotros, los católicos, hasta el día de hoy no ha sido firmada por el Estado Vaticano.

En este mundo de atrocidades no hay otro modo de celebrarla más que exigiendo su aplicación y perfeccionamiento: que cese la ocupación de Iraq, la independencia de Puerto Rico, el fin del bloqueo a Cuba, la reducción de la emisión de gas carbónico, la paralización del desmantelamiento de la Amazonia, la salvación de África. Y que se le añadan a la Declaración los derechos internacionales, planetarios, ambientales.

En Brasil es hora de que la Declaración sea trasvasada del papel a la realidad social. En que, pese a la actuación valiente de la Secretaría Especial de Derechos Humanos de la Presidencia de la República, imposible celebrar conquistas en derechos humanos mientras la policía estigmatiza como supuesto traficante al morador de la favela; el Poder Judicial promueve la orgía compulsiva al meter mujeres en celdas repletas de hombres; los indígenas y negros son condenados a la miseria por la incuria de las autoridades; la debilidad de la ley cubre de inmunidad a los corruptos y de impunidad a bandidos y asesinos.

No basta el propósito sincero de hacer algo nuevo en nuestras vidas el año 2008. Es necesario más: hacer nuevas las realidades que nos rodean, de modo que se den cambios afectivos y la paz florezca como fruto de la justicia. (Tomado de La Ventana)

UNA POETISA NORTEAMERICANA EN UN CAFETAL CUBANO

UNA POETISA NORTEAMERICANA EN UN CAFETAL CUBANO

Por Luis Sexto 

Más de 150 años sepultaron bajo el olvido este dato que quizás pueda interesar a la historia literaria: la poetisa norteamericana María Gowen Brooks escribió el primer canto de Zophiël, el más célebre de sus poemas, en una hacienda cafetalera del valle de Guamacaro, cerca del poblado de Limonar,  a unos 20 kilómetros  al oriente de la ciudad de Matanzas, Cuba. 

Pocas dudas deben de existir ya acerca de la fecha y del lugar.  En el primer párrafo del Prólogo al primer Canto del poema, María Gowen Brooks dice :  “Deseando hacer un esfuerzo continuo en un arte que, aunque casi en secreto, se ha adorado y asiduamente cultivado desde la más tempana infancia, era mi intención haber escogido algún incidente pagano de la historia. Pero, examinando los anales judíos, me decidí a seleccionar para mi propósito, una de sus historias más conocidas que, además de su belleza extrema, parecía abrir un Camino para la imaginación que podría ser útil no solo en las verdades importantes y elevadas, sino agrandando las creencias populares”. Y tras la última línea de la nota introductoria, escribe: “San Patricio, la Isla de Cuba, el 30 de marzo de 1825”.   

La autora, conocida también en las enciclopedias como María del Occidente, apelativo que la asigno el poeta inglés Robert Southey, comenzó a escribir hacia 1823 las primera estrofas de su largo poema basado en el episodio  bíblico de Sara, cuando residía en el cafetal de San Patricio, propiedad de su hermano, adonde llegó después de la muerte de su esposo, treinta años mayor y con quien la poetisa se caso tras el fallecimiento de su padre, hombre de aficiones literarias. Zophiël, “ángel de alas rápidas”, nombre que según Milton significa “espía de Dios”, recibió el punto final en 1829. Algo más de la obra de Mrs Brooks se relaciona con los años que la poetisa vivió en Cuba. Al parecer el clima y el paisaje de la  conmovieron e influyeron en el desarrollo de su sensibilidad, pues también escribió un Adiós a Cuba y un volumen autobiográfico titulado El valle del Yumurí, paraje típico de la geografía de la actual provincia de Matanzas.  

María Gowen Brooks, nacida en Medford, Massachussets, presumiblemente en 1794, mereció que Soutehey,  la reconociera como “la más apasionada e imaginativa de las poetisas” y que Edgar Allan Poe la elogiara y mencionara en algunos de sus artículos literarios. Murió en 1845, víctima de “fiebres tropicales” luego de regresar a Cuba, según establece su ficha biobibliográfica, en 1843. Hoy pocos la recuerdan. 

De la presencia de la poetisa, los cubanos supieron por el libro Notas sobre Cuba, del médico norteamericano John G. Wurdemann, que visitó la isla tres veces entre 1841 y 1843. Cargado de datos y observaciones muy atinadas, el volumen apareció en Boston en 1844. Luego de contar su visita a haciendas cafetaleras de Limonar, el autor asevera que en el cafetal de San Patricio, María del Occidente compuso Zophiel, “el más imaginativo de los poemas ingleses”. Un crítico inglés –cuenta el médico viajero- dudaba de que tal obra hubiera podido escribirse en una plantación cubana. Y Wurdemann, afiebrado ante lo que estimaba una injusticia, alegó que nunca pudieron tener mejor cuna las imágenes ideadas por la poetisa. “Una hacienda cafetalera es, en verdad, un edén perfecto, superior en belleza a todo lo que el frío clima de Inglaterra puede producir.” 

 Ya nada queda. La habitación donde María Gowen Brooks escribió el primer canto de su gran poema pasó de las ruinas  al polvo, como casi todos los cafetales cubanos a partir de los años 40 en el siglo XIX.  Y del poema permanece el nombre,  Zophiël, que ahora quizás solo interese a la curiosidad de los lectores.          

LA LEY DE AJUSTE CUBANO COBRA NUEVAS VIDAS

LA LEY DE AJUSTE CUBANO COBRA NUEVAS VIDAS

Otra vez al amparo de la Ley de Ajuste Cubano que el gobierno de Estados Unidos utiliza contra Cuba, y con el concurso de traficantes de seres humanos, tuvo lugar en la madrugada del pasado 22 de diciembre un hecho lamentable, al naufragar una lancha rápida procedente de Estados Unidos en la zona de Piedra Alta, en Santa Cruz del Norte, provincia de La Habana, hecho en el que perdieron la vida dos personas.

A las 04:39 horas de ese día, el Oficial de Guardia Superior del Destacamento de Tropas Guardafronteras Habana, informó al Puesto de Mando de la Dirección de Tropas Guardafronteras (DTGF), que un servicio operativo del Puesto Fronterizo de Boca de Jaruco había detenido a un ciudadano en la zona de Piedra Alta, quien manifestó formar parte de un grupo de 15 a 20 personas, que habían realizado una salida ilegal del país a bordo de una lancha rápida procedente del exterior, la cual zozobró y el resto de las personas, incluidas mujeres y niños, se encontraban en el mar.A partir de ese momento, se desencadenó la búsqueda en el mar con medios aéreos y navales, así como la realización de revisiones terrestres. Hacia el lugar fueron enviados el Buque Guardacosta-040 y la Lancha Patrullera Rápida-60, así como un helicóptero de la DAAFAR, los que hallaron en la zona objetos pertenecientes al medio naval. También se movilizó un grupo de rescate y salvamento de la Unidad de Bomberos de Santa Cruz del Norte, grupos de alarma de las TGF y un carro patrullero de la PNR.

A las 06:50 horas, la tripulación de la Lancha Patrullera Rápida-60 rescató el cadáver de una mujer de unos 40 años y más tarde el de un ciudadano de 25 ó 30 años, que fueron trasladados al Puesto Fronterizo de Boca de Jaruco.Como resultado del patrullaje en el área, resultaron retenidas 26 personas (19 hombres y 7 mujeres), acompañadas por dos menores de 9 años. La edad de los mayores oscila entre 20 y 66 años. A 12 les constan antecedentes penales.

Los cadáveres fueron identificados como Yosvani Vera Álvarez, de 29 años de edad, trabajador por cuenta propia (conductor de bici-taxi), residente en el municipio de Aguada de Pasajeros, provincia de Cienfuegos, y Zuleica Rodríguez Pérez, de 43 años, residente en el municipio de Jovellanos, provincia de Matanzas. Las necropsias realizadas en el Instituto de Medicina Legal establecieron la asfixia por sumersión como la causa de muerte de ambos. A las 22:30 horas del 22 de diciembre fueron entregados los cadáveres a sus respectivos familiares, y posteriormente se realizaron sus sepelios, sin incidentes.

En las entrevistas iniciales, varios involucrados coincidieron en que fueron convocados por familiares residentes en Estados Unidos, para trasladarse al poblado de la Sierrita en Santa Cruz del Norte. A partir de allí, fueron guiados por un ciudadano —sin ubicar—, quien los condujo hacia la entrada de una cueva en la costa, donde se reunieron unas 25 personas.Otro presunto guía, al parecer se comunicaba por teléfono con los lancheros y fue quien anunció cuándo llegaría la embarcación.Minutos después llegó a la costa una lancha de color blanco, con la cabina de mando pegada a los dos motores fuera de borda, tripulada por dos individuos. Uno de ellos dio la orden de abordar, señalándoles que apenas tenían 10 segundos para hacerlo, pero producto del oleaje solo pudieron montar 11 personas.

Según los ciudadanos que lograron abordar la lancha rápida, esta se acercó por una zona de arrecifes y uno de los traficantes intentó con sus piernas evitar que la embarcación chocara de forma violenta contra las rocas, lo que se comprobó al verificarse la existencia de huellas de los golpes contra la costa durante la inspección del lugar del suceso.

Los propios náufragos sostienen que desde el momento de la salida, la lancha comenzó a hacer agua, además de presentar fallos en uno de los motores. Estas circunstancias los obligan a regresar a tierra unos minutos después. En tal maniobra, al realizar un viraje brusco, la embarcación dio una vuelta de campana y se hundió de popa a aproximadamente un kilómetro de la costa.Según esos testimonios, todos comenzaron a nadar para alcanzar la orilla. Uno de los lancheros entregó dos salvavidas a una mujer con una niña (se trata de Yusimí Sánchez Torres y su hija Melisa Chapellí), pero el resto de los náufragos carecía de ese medio. Lograron llegar a la orilla nueve emigrantes ilegales y presuntamente los dos lancheros.

Como resultado de este hecho, recibieron atención médica la menor Melisa Chapellí, por estar muy decaída, así como los ciudadanos Luciano Rodríguez Lozano, por quemaduras con gasolina, y Lester García Soto, por padecer diabetes y requerir insulina. Todos fueron dados de alta por los facultativos.

El Ministerio del Interior informó que las autoridades trabajan en la búsqueda de los lancheros, quienes al parecer lograron internarse en el territorio nacional, dejando abandonados a su suerte a los emigrantes náufragos, entre ellos niños y mujeres. Y mientras en Cuba continúan las investigaciones de este lamentable hecho provocado por la asesina Ley de Ajuste Cubano, que cobró dos nuevas vidas en su larga lista de muerte, y puso en peligro las de otras 28, incluidos dos menores, en Miami la contrarrevolución propalaba su arsenal de mentiras, que siempre ha acompañado a la mencionada legislación anticubana.

Así, el 26 de diciembre, en el espacio noticias 41, del Canal 41 de Miami, se afirmaba que "25 balseros cubanos murieron en el mar", una versión repetida al día siguiente por el diario The Miami Herald, cuyo escribano también propalaba la falacia de que "Al parecer la embarcación fue detectada y perseguida por patrulleras de Tropas Guardafronteras, y en la persecución chocó con un arrecife, dañándola severamente".No haría menos la emisora Radio Mambí: "Se dice que la embarcación fue embestida por los guardacostas cubanos¼ , hay 25 muertos y solo han rescatado 11 cadáveres", y agregaba: "ahora hay que esperar los días que vienen para saber toda la verdad, porque el régimen nunca va a decir la verdad".

Lo cierto es que la política agresiva de Washington contra Cuba ha estimulado el inescrupuloso tráfico de personas por grupos que gozan de impunidad en la Florida y utilizan las mismas rutas y medios empleados en las operaciones de narcotráfico en la zona, lo cual afecta incluso a países vecinos, como el caso de México, donde las mafias vinculadas a estos negocios se disputan a tiro limpio el control y las ganancias.La verdad está dicha. La Ley de Ajuste Cubano es criminal y un instrumento de agresión del gobierno de Estados Unidos y de sus mercenarios de Miami, que apelan a cualquier medio, ya sea la muerte y la mentira, en su desesperación por derrotar a la Revolución. (Tomado de Granma, 28 de diciembre de 2007)

UN DÍA EN LA HISTORIA

UN DÍA EN LA HISTORIA

Por Luis Sexto

 La noche en que Batista se fugó ni los borrachos andaban por las calles...  El general, renunciando a la última bala, había elegido el último de sus aspavientos napoleónicos: un golpe de Estado contra sí mismo.  Y desde la escalerilla del DC3 de Aerovías Q, una de sus empresas con base en el aeropuerto militar de Columbia, repetía a sus cómplices los detalles claves del libreto que pretendía conservar su memoria y su régimen de “hombre fuerte”. Después, la solitaria madrugada no sintió el ruido de aquella nave –y de dos más que la siguieron aventada de jerifaltes, lacayos y delincuentes uniformados- fuera de itinerario. Mientras,  en sigilo, ciertos personajes discaban  sus teléfonos avisándose unos a otros de que el Chief se había ido...

Todos sabíamos que la situación del país era la de un enfermo crítico que en las próximas 72 horas –plazo habitualmente médico- debía entrar en una crisis que decidiría su destino: vida o muerte.

La muerte tenía que ver también con que la gente no festejara en las calles el tránsito de un año a otro. Ese espacio de propósitos reformulados, esperanzas renovadas, promesas recalentadas en la probabilidad de un nuevo almanaque, era más íntimo, recoleto, familiar que nunca antes. En esos días, sobre todo en los últimos meses, los ciudadanos comunes podían convertirse en las víctimas trágicas de una equivocación, un error que nadie jamás resarciría ante un tribunal.

Mamá y abuela comenzaban a angustiarse cuando, hacia las 9 de la noche, papá no había llegado del trabajo o de la búsqueda de un sitio donde trabajar. Una tardanza, una ruptura de los usos cotidianos, a veces significaba la diferencia entre la vida o la muerte, la integridad o la mutilación. 

Esa madrugada, tal vez algunos automóviles, cola’epatos de hijitos de Miramar, rodaban desalados por el Malecón. Quizás aún en el Casino del Hotel Nacional, o en el cabaret del Capri, turistas, gángsteres norteamericanos y profesionales de la nocturnidad inauguraban ese jueves a 1959. Unas horas más tarde,  abierta ya la mañana, el año comenzaba como casi todos deseaban, pero como nadie podía imaginar.  Ni nadie podrá imaginar jamás: aquel fue un día único, irrepetible.

De súbito, la noticia partió de la voz inquieta, alterada, de una emisora que se distinguía por su sobriedad. Radio Reloj tocó a la puerta de uno, dos, cien, mil hogares atrancados por el terror, o la cautela, o el apoyo militante a la insurrección que había pedido silencio en las navidades y el fin de año. La nota confirmaba lo que se escuchaba entre silencios:¡Batista se fue! ¡Se fue Batista! Y la felicitación tradicional de ese primer día trastornó sus letras. Fidelidades, decía una vecina. Fidelidades, respondía el otro.

Allí, frente a la Decimocuarta estación de la policía, en Arroyo Apolo, delante de un gentío enfervorizado y ante una decena de policías boquiabiertos -que al parecer vestían uniformes sin manchas de sangre-, un mulato muy joven del barrio subió a un poste del tenido eléctrico, en las avenidas de 10 de Octubre y María Auxiliadora, y puso a flotar los colores rojo y negro del Movimiento. Las bodegas y los bares que habían abierto tímidamente, comenzaron a cerrar, y las amas de casa y los adolescentes, ese día sin escuelas, se arracimaron en la trastienda para avituallarse de luz brillante o kerosene, alcohol, conservas. Los ómnibus alargaron su frecuencia. Empezaba la huelga.

Temprano, TeleMundo y el canal 12 iniciaron unas insólitas trasmisiones revolucionarias que orientaban, en cada planta, Carlos Lechuga y Lisandro Otero. La CMQ, la emisora de radio y televisión más influyente, también estaba tomada. El capitán de milicias González Lanuza, atrincherado en el edificio de 23 y M, se preparaba para frustrar la amenaza del general Cantillo de desalojarlo por la fuerza. Los golpistas y los batistianos de segunda fase necesitaban los medios de comunicación. Pero ya los habían perdido.

Hacia la media mañana, la radio rebelde difundía la voz de Fidel desde Palma Soriano, en la región oriental.¡Revolución, sí; golpe Militar, no!

La gente iba hacia el centro de la ciudad habitada de pronto por las consignas, la cólera, el júbilo. Combatientes clandestinos del Movimiento 26 de Julio irrumpían en las calles armados de revólveres, escopetas de caza, y luego de armas automáticas. En la Manzana de Gómez, un grupo de los llamados Tigres de Masferrer –periodista, senador, pistolero- intentaba defenderse de la justicia. La multitud, enardecida, operaba como un valladar frente al golpe de Estado concebido, como decía Fidel en su alocución, para arrebatarle la victoria al pueblo. Los signos e instrumentos de la opresión caían. Los dedos de los manifestantes señalaban a delatores. Las manos destruían los parquímetros que, como metálicos ladrones, exigían en cada espacio libre que los conductores depositaran una moneda para estacionar su automóvil; despedazaban también las máquinas traganíqueles de las casas de juego.

Mis  tíos, desempleados desde hacía varios meses, llegaron a casa con los bolsillos inflados de piezas de cinco y 20 centavos.Antes habían pasado por la calle Zapata. Un gentío que pretendía subir las faldas del Castillo del Príncipe, reclamaba  la libertad de los presos políticos. ¡Muera Batista! ¡Viva la libertad!Aferrado a un enmohecido concepto de la disciplina militar, el coronel Pérez Clausell, supervisor del penal, sudaba de modo que la camisa  amarilla del llamado ejército constitucional se tornaba oscura. Le temía a la muchedumbre apostada allí desde el amanecer. Pero no cedía, aunque tampoco ordenaba disparar. 

A las 10 de la mañana, llegó la orden del tribunal de urgencia de liberar a los reclusos por causas políticas. Sin embargo, el jefe se negaba a liberar a todos los condenados políticos. Al mediodía, un custodio, conminado por un preso, rompió a cabillazos la reja principal de la prisión, y luego los golpes retorcieron otra, y otra... ¡Libertad, libertad! El aluvión era incontenible. Presos políticos y familiares, combatientes y presos políticos, se abrazaban, se saludaban. Apenas se oían entre sí.

En el patio, los uniformes de los reclusos ardían en hogueras donde también se quemaba una época de dolor y vergüenza. Mientras, en su despacho, Pérez Clausell esperaba a que fueran las 3 de la tarde para suicidarse... Eso, al menos, dijo a los periodistas.

Los muchachos habíamos estado todo el día en la calle. La voz, agrietada por los gritos; las piernas, flojas por la carreras.  Algunos cosimos pedazos de tela roja y negra y nos los atamos al brazo izquierdo. Al atardecer, ya las milicias del 26 de Julio habían tomado la 14. Con su diseño de castillo feudal, tal vez para hacer más imponente y grosero las formas del poder, aquel recinto policial nos parecía inaccesible, misterioso; nos asustaba y a la vez nos azuzaba el deseo de entrar, pero sin que el miedo nos causara un vacío en la barriga. Me decidí. En la puerta, un miliciano, con un Springfield colgado sobre uno de sus hombros, me detuvo levemente. Le enseñé mi brazalete con los colores del Movimiento, y él miró hacia dentro. Una voz le respondió:

-Déjalo pasar; ese es de los nuestros.       

EFRAÍN RUIZ CARO, PERIODISTA Y POLÍTICO

Por Juan Gargurevich  

Efraín Ruiz Caro, periodista notable, político de izquierda y luchador social indeclinable, ha fallecido luego de una larga y valerosa lucha contra la enfermedad. Desaparece así un miembro de la generación de periodistas y políticos de los años 50 que asumieron el compromiso de hacer buen periodismo ligado a  las causas sociales en que creyeron y sin apartarse nunca de sus postulados. 

Ruiz Caro, miembro de una antigua familia de Cusco  inició su carrera en el periodismo, cuando no había cumplido los veinte años, reclutado para formar parte de la redacción del nuevo diario tabloide  "Ultima Hora", y fue allí que descubrió que su vocación no era el estudio de Ingeniería, razón por la que había sido enviado a Lima. Pero como él mismo contaba, los talleres, la redacción,  la emoción de buscar noticias, el gratísimo momento de sentarse a escribir y luego ver publicado su reportaje, lo decidieron para siempre por el periodismo.  También había sentido el llamado temprano de la política en los últimos años de la secundaria en el colegio "Cienciano", uniéndose a grupos que estudiaban textos que convocaban al cambio revolucionario. Por eso, luego de afirmarse como periodista en el famoso tabloide popular, decidió participar en política luchando contra la dictadura de Odría  y por sus méritos fue elegido diputado por Cusco en las elecciones de 1956.

Formó luego parte del grupo fundador del conocido "Movimiento Social Progresista". Tendría entonces oportunidad de aplicar su gran experiencia profesional en la edición del famoso "Libertad"  periódico del Movimiento que integraban también, entre otros, Alberto Ruiz Eldredge, los hermanos Augusto y Sebastián Salazar Bondy, Santiago Agurto, Francisco Moncloa, Germán Tito Gutiérrez, Humberto Damonte, todos jóvenes intelectuales decididos por la revolución socialista por la vía democrática. Los "Progresistas" se disolvieron luego de las elecciones de 1962 y emprendieron caminos diversos y Efraín regresó al periodismo para integrar el equipo fundacional de la cadena de diarios que patrocinó el industrial pesquero Luis Banchero Rossi. Luego pasó al recién fundado diario "Expreso" donde asumió la jefatura de redacción, diseñando un diario muy noticioso, liberal, de fuerte impacto popular.

Luego de una etapa en que emprendió algunos negocios, fue llamado a colaborar por los militares que, liderados por el general Juan Velasco Alvarado, habían derrocado al presidente Fernando Belaunde, en octubre de 1968. Ruiz Caro fue encargado de la promoción de la Reforma Agraria y formó parte de los equipos técnicos que recorrieron el país poniendo en práctica los mandatos de la ley que acabó con  la oligarquía terrateniente del norte y el gamonalismo andino.

En 1970 se hizo cargo de la dirección de los diarios "Expreso" y "Extra", administrándolos en colaboración con sus sindicatos y en actitud consonante con sus deseos de crear medios informativos de amplia participación gremial, sindical. Luego de la expropiación  de los diarios en 1974, Ruiz Caro se apartó del gobierno militar y marchó a Europa nominado como Secretario para América Latina de la Organización Internacional de Periodistas, con sede en Praga, capital de la entonces Checoslovaquia. Se reconoció su constante apoyo al movimiento gremial periodístico, debiéndose recordar que también estuvo entre los fundadores de la Federación de Periodistas del Perú, en 1950 y que abrió un espacio liberal de unión de intereses gremiales para la nueva generación  de periodistas. También apoyó con decisión al legendario Genaro Carnero Checa en la fundación de la Federación  Latinoamericana de Periodistas, FELAP. 

Desde Praga, donde permaneció más de cinco años,  fue un importante promotor del  periodismo latinoamericano de avanzada, promoviendo la visión crítica de los medios de información de la región, dominados mayormente por intereses de los países del norte.  Cuando regresó a Lima y fiel a su vocación de periodista comprometido, fue nombrado director del diario "El Observador", cuando sus periodistas trataban de salvar la empresa organizándose en cooperativa, es decir, lo que Ruiz Caro había promovido siempre: la participación colectiva.

Con ese espíritu fundó el cotidiano "La Voz" en 1985, tabloide que se sostuvo casi dos años pese al boicot publicitario del gobierno y la terrible inflación del tiempo del primer gobierno de Alan García. Apoyó con decisión a "Izquierda Unida" y a sus dirigentes y convirtió el periódico en verdadera arma de combate. Todos los días seguía y comentaba la actualidad desde su columna "Sin Consignas", con comentarios lúcidos que marcaban derroteros para la izquierda que no logró unificar esfuerzos para proyectar una presencia significativa en el escenario político de aquel tiempo. Apartado de la política, no dejó el periodismo y empleó su vasta experiencia en la redacción y edición de revistas institucionales, trabajo que no dejó ya nunca hasta ser sorprendido por la muerte.

Efraín Ruiz Caro publicó dos importantes libros. El primero, con la colaboración  de su hija Marusia, data de 1985 y se tituló "El futuro traicionado. Gas de Camisea". Es un documentado alegato contra las decisiones del gobierno aprista sobre los yacimientos naturales de Camisea. Más tarde, en 1990, publicó el histórico libro "La Tercera Colonización. El poder de la información  en la era tecnológica",  libro comprometido con los postulados de la exigencia por un nuevo orden mundial de la información y en el que se detalla el sistema informativo de los países del norte, planteando como tesis central que "La comunicación, controlada por grupos transnacionales que coinciden y defienden la política exterior de Estados Unidos, es hoy el gran instrumento de colonización. La comunicación engloba todos los sistemas vinculados a la mente humana (…) Nada hay de inocente ni de imparcial en la comunicación…". No le alcanzó el tiempo para corregir un texto que tituló "Carta a mis nietos. Herederos de un país fascinante", en el que recoge los logros de nuestros antepasados precolombinos.

Diciembre del 2007