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Política

DECLARACIÓN DEL PRESIDENTE DE LA FELAP

DECLARACIÓN DEL PRESIDENTE DE LA FELAP

Si no fuera que las trampas “cazabobos” ya no consiguen atrapar a todos, la asonada mediática en defensa de Radio Caracas Televisión de Venezuela sería un éxito rotundo ahora mismo. La tenacidad hipócrita de “ocho familias benditas” con poder –que va más allá de un canal de televisión- es digna de análisis: no demasiado sesudo. En síntesis, se trata de cómo los dueños del dinero apelan –desesperados- a cuánto tienen a su alcance para defender sus intereses. Y de cómo otros dueños del dinero les brindan su apoyo a través de diarios, radios, revistas, agencias informativas, televisión, Internet y cuanto sistema de información-comunicación sirva a la causa de los privilegiados. Sencillísimo.

Es más, si no fuera porque sabemos a qué apunta la lucha de las “ocho familias benditas”, ex dueñas de RCTV, hasta no pocos de nosotros podríamos ser atraídos por tanto “patriotismo” puesto al servicio de la declamada e inflamada “libertad de expresión”. Porque a decir verdad, las “ocho familias benditas”, ex dueñas del canal en cuestión, han llegado tan lejos en sus desprendimientos “por el bien de Venezuela”, que, como nunca antes, se han hecho escuchar para que se atiendan los derechos e intereses de “sus” trabajadores: asalariados-explotados, por las “ocho familias benditas”, durante décadas. “Ocho familias benditas”, ahora ex dueñas de RCTV, patrones hechos y derechos, levantando la voz por “sus” trabajadores. Conmovedor. Si no fuera que a las “ocho familias benditas” las sigue animando, como en el 2002, la idea de que Chávez desaparezca de la faz de la tierra y así, de esa manera, se termina con la idea de la Revolución Bolivariana -ajena al “sentir nacional” de las “ocho familias benditas”-, de una más justa distribución de la riqueza y otras cositas por el estilo, tales como llevar salud y educación a cada rincón de Venezuela, donde antes –con el silencio cómplice de las “ocho familias benditas”, sobraba el hambre y el analfabetismo.

Son, recordemos, las "ocho familias benditas" que, cuando el golpe de 2002 contra Chávez, ignoraron olímpicamente a millones de personas que en las calles de Caracas y en toda Venezuela salieron a jugarse la vida para reponer a su presidente en el gobierno, enfrentándose a la oligarquía venezolana y a sus fogoneros de EE.UU..
 Mientras el pueblo clamaba por Chávez, RCTV dispuso poner en sus pantallas dibujos animados y pelìculas de ficción. A plena "libertad de expresión".En años, desde los días del boicot petrolero contra el gobierno de la República Bolivariana de Venezuela, no se había visto semejante despliegue, bramando por la “libertad de expresión” y la “democracia”. Ambas –“libertad de expresión” y “democracia”- a la usanza de esas “ocho familias benditas”, y de algunas otras que en el campo internacional se inscriben en lo que ya hace años el periodista Ignacio Ramonet denominó “dictadura mediática”. Siempre, claro está, ligada a la dictadura financiera, armamentística, tecnológica…
La cuestión, digámoslo otra vez, es cargarse a Chávez y con él al resto –millones de hombres y mujeres- que han decidido hacer de Venezuela un país para todos y dar por terminado el coto de caza de las un poco más de ocho familias ricas que, como las otrora dueñas de RCTV, suponían que eso de tener el sartén por el mango era un legado divino, inalterable por los siglos de los siglos.

En línea con ese gran deseo de terminar con Chávez, la dictadura mediática internacional, ahora en la tarea de arropar a las “ocho familias benditas”, mantiene caliente las pantallas de los televisores sosteniendo, tozudamente, el foco de atención en el tema del canal cincuentenario. Cosa que nunca se hizo, de manera sostenida y sistemática, por ejemplo, para que se impida –o se esclarezca- alguno, o todos, los casos de desapariciones, torturas y asesinatos de periodistas, que desde mediados de los años setenta hasta aquí llegan a casi mil. Cerca de mil periodistas fueron asesinados en Latinoamérica y el Caribe en los últimos treinta años, tanto en el marco de sanguinarias dictaduras militares, como en los denominados procesos democráticos.


Jamás –nunca jamás- se persistió en concitar la atención pública, sacar la gente a la calle, clamar por la vida y la libertad de expresión, con tanta vehemencia, constancia e intención de voltear a un gobierno, como sí se lo hace hoy en Venezuela y desde fuera de Venezuela, a riendas del desparpajo mediático sostenido por la dictadura transnacional. RCTV es lo de menos, y las “ocho familias benditas” son las primeras en saberlo: la consigna encubierta, y ni siquiera, es matar al “perro” –Chávez- y acabar con la “rabia” –la decisión de millones de venezolanos y venezolanas, y de muchos otros en distintos países del mundo, de vivir con dignidad-.

Vale recordar: en Venezuela se le terminó la licencia a RCTV y, con las facultades constitucionales que lo habilitan, el gobierno del presidente Hugo Chávez, no le renovó a las “ocho familias benditas” “su” supuesta y autoarrogada propiedad eterna sobre una franja del espacio radioeléctrico. Nada más que eso. Como ha ocurrido incontables veces en Europa y EE.UU.. Sin ninguna agitación al respecto. 

No ha habido hasta aquí una campaña similar a la trazada en defensa de un canal de televisión, frente a crímenes y más crímenes contra periodistas. Tampoco nunca una campaña parecida, en defensa de la vida y la libertad y contra el desempleo de decenas de miles de periodistas, contra el salario basura de decenas de miles de periodistas, contra la polifuncionalidad basura, o las enfermedades profesionales que implican que las expectativas de vida de los periodistas sean de cinco años menos que el de la media de la sociedad. No. Nunca una campaña.

Excepto las que honrosamente llevan adelante, en luchas desiguales, organizaciones de periodistas que, como la FELAP, no se arrastran al servicio de los dueños del dinero y sus sicarios.


Las trampas “cazabobos” trabajarán a destajo. Esa es la tarea de “ellos”, la tarea de las “ocho familias benditas” y sus socios ideológicos. Por lo tanto nuestra tarea es denunciar, contra viento y marea y a como dé lugar, el principal y único fin de esta arremetida mediática contra Chávez: abortar un proceso revolucionario que camina en contra de los privilegiados y en favor de los más. Esa es la pura verdad. Abortar un proceso en el que las grandes mayorías, siempre humilladas y discriminadas –junto a su gobierno- han decidido resguardar y explotar para el bien común los recursos estratégicos del país. Como se decidió hacer con el petróleo, en oposición al deseo voraz y asesino de EE.UU.. Lo demás, los supuestos valores de la declamada “libertad de expresión” es parte de la habitual hipocresía utilizada para encubrir genocidios y saqueos, o para lavarse las manos, como acostumbran los que no se pronuncian sobre el fondo de la cuestión especulando con salvar su pellejo.

Juan Carlos Camaño,Presidente de la FELAP

04 de junio de 2007

EL ATEÍSMO COMO RELIGIÓN

EL ATEÍSMO COMO RELIGIÓN

Por Luis Sexto 

De Montano, hereje del siglo II después de Cristo, sobrevive en el cristianismo cierto gusto por el martirio. La iglesia Católica Romana, en particular, suele sentir gozo bajo el statu de “iglesia perseguida”.  Paralelamente,  de los socialismos utópicos o primitivos de los siglos XVIII y XIX pervive cierto complejo de “verdugo”. Y, así,  existen pocos cristianos que en momentos difíciles no se regocijen por la oportunidad de evocar carnalmente las épocas del circo romano, ni ateo militante que no se sienta llamado a ejercer de “león”, al menos ideológica y discriminatoriamente, sobre  la conciencia de los creyentes. 

Viendo el cuadro, uno se percata que la ley dialéctica del retraso relativo de la conciencia social con respeto a la Historia se apega a las verdades del hombre y la sociedad. Los términos predominantes en  este litigio, en lo que a las fuerzas revolucionarias atañe, parecen estar detenidos en estaciones de dos, tres o más siglos antes. El análisis y juicio de la religión se concentra en dos o tres aparentes verdades: Todas las religiones conspiran contra el Hombre; todos los creyentes son ingenuos o tontos y todos los sacerdotes e iglesias son farsantes e hipócritas. Por supuesto,  habré de decir que esos enfoques poca o ninguna relación los une al marxismo o al leninismo, aunque ciertos “marxistas” o ciertos “leninistas” les gustaría fundar una internacional contra la religión y los religiosos. 

La experiencia de los últimos 100 años nos revela que lo menos marxista de Marx resulta posiblemente alguna porción de sus adeptos, que le estrujan sus páginas con aplicaciones e interpretaciones encartonadas, tan dogmáticas como los principios de ciertas iglesias. Alguien ha dicho que el peor marxismo olvidó que el hombre es también materia. Pienso, paralelamente, que el marxismo menos humano y menos preciso fue el que olvidó que el Homo Sapiens coexiste con el  Homo Demens, es decir, el hombre de la subjetividad, de la fantasía, de la soledad, la angustia, del que siente y experimenta, según Spinosa, que  “es eterno” porque si no la vida significaría solo una toma de oxígeno sin sentido. ¿Por qué somos, de donde venimos, hacia dónde vamos? Se preguntan el filósofo y el poeta, y también, a su modo casi inconsciente, entre neblinas, se interroga el hombre común. Pero cuando lleguemos a la sociedad perfecta y pasemos “del reino de la necesidad al de la libertad’ –sueño de los revolucionarios-, ¿habremos con ello eliminado las pasiones, las frustraciones, la angustia, la fragilidad de cada individuo? ¿Encontrará la persona humana el consuelo en sí misma; dejará de punzarlo la inexorabilidad de la muerte y por ende no necesitará “la  fantasía” de Dios?  

Vivir en Cuba me ha dado múltiples privilegios, entre ellos de ver o sufrir el error y después alegrarme por su  corrección.  A principios de los 60 del sigo XX,  el episcopado católico, casi todo de origen español y de resonancias políticas vinculadas a la Falange  y al régimen de Franco, se enfrentó a la recién triunfante revolución de Fidel Castro. Y como secuela de esa pugna,  se extendió por la conciencia revolucionaria del país el rechazo y la desconfianza hacia todo cuanto mostrara signos de religiosidad. Del combate político contra manifestaciones contrarrevolucionarias dentro de las iglesias, se derivó a la lucha ideológica. El cristiano, en particular católico, se trocó automáticamente, mediante una falsa conciencia, en sinónimo de enemigo de la revolución. Pocos pudieron combinar su apoyo a la causa del pueblo y su fe religiosa. Hubo –sea dicho honradamente- una conducta injusta desde el lado revolucionario. Las creencias religiosas invalidaban para ciertas carreras universitarias, ciertos trabajos, incluso para militar en el Partido Comunista. Muchas de esas limitaciones no aparecían en leyes ni documentos: las condicionaban actitudes individuales que contaban con anuencia social.  

El primer congreso del Partido resolvió política y teóricamente la dicotomía. La resolución sobre la religión, la iglesia y los creyentes determinó, de acuerdo con Lenin, que la batalla por la conciencia científica de los trabajadores, es decir la "lucha contra la religión", estaba supeditada a la construcción del socialismo y había que sumar también a los creyentes. Tres años antes, en 1972, Fidel Castro había afirmado,  en una reunión con sacerdotes y laicos, en Chile, que los cristianos eran aliados estratégicos de la revolución. Sin embargo,  las políticas y declaraciones pluralistas y unitarias no pudieron impedir que el ingreso en el Partido Comunista continuara prohibido a  los creyentes. En 1990, Fidel terminó con ese, quizás único, vestigio de discriminación en Cuba. Desde el cuarto congreso del Partido, en 1991, los creyentes que sean ciudadanos ejemplares pueden aspirar a la militancia política junto con los más destacados trabajadores del país. No sé cuántos creyentes quieren militar o ya militan. Tampoco cuántos comunistas ateos desean de verdad compartir los fines y la disciplina del Partido con sus compatriotas religiosos. Pero la justicia ha ganado el diferendo: el derecho eliminó los exclusivismos. Al año siguiente, la referencia a la concepción científica del mundo, como norma ideológica en la Constitución Socialista,  renunció a su espacio para que la condición laica rigiera la vida nacional con mayor espíritu de pluralidad. Porque, está claro, la unidad política, el apoyo a un programa político, no entraña obligatoriamente unidad filosófica. “Qué seríamos, míseros humanos –dijo Proudhon- si los creyentes no valieran más que las creencias.” 

No  parece sensato practicar un ateísmo excluyente, tan excluyente y acérrimo como cualquier doctrina fanatizada, cuando hoy mundialmente el movimiento de la teología del pluralismo religioso intenta quebrar exclusivismos y milenarismos, y el reconocimiento, aunque entre negaciones, de las “semillas del Verbo” – es decir, la cuota de verdad de cada religión- adoptado por el Concilio Vaticano segundo, todavía continúa desbrozando intolerancias, ¿En suma, qué separa al ateo del cristiano o del musulmán o del budista? La fe o su ausencia. ¿Y es inteligente dividir a los hombres y mujeres del mundo en creyentes y ateos? Si es repudiable discriminar a los negros o a los asiáticos por sus características étnicas en oposición al blanco europoide, y a la mujer por su sexo, llamado débil, con respecto al del varón, es condenable, de igual forma, echar a un lado de la raya al creyente y hacia el otro al  ateo. De esa operación discriminadora se obtiene un resultado: la división artificial de las fuerzas del progreso. 

¿Yqué ventaja posee el ateo por sobre el creyentes? Ah, ¿acaso el desvirtuado apotegma de Marx de que la religión es el opio del pueblo? El jurista y filósofo cubano Julio Fernández Bulté en un artículo titulado genéricamente Socialismo y Religión, fechado en el 2000, demuestra cómo se ha asumido, con crédito de programa y una definición “ex catedra”, la frase de autor de “El capital”, sin tener en cuenta su contextualización epocal y geográfica. Marx no se refirió, según el doctor Fernández Bulté, a la religión en general, sino que “es a esa versión concreta de aquella religión supuestamente criticada por Hegel a la que califica de opio del pueblo”. Este trabajo pueden confrontarlo en “Futuro del socialismo y religión cristiana en Cuba”, libro de varios autores y que publicó la editorial Nueva Utopía, en Madrid. 

Mal opio podría ser, pongo de ejemplo, una religión, como la cristiana católica, que en América Latina ha inspirado a laicos, sacerdotes y obispos a luchar  o morir  por la liberación de los pobres: Romero, Torres, Sardiñas, Ellacuría, Espinal, Helder Cámara. El cristianismo fue una religión que, en sus inicios, hace  20 siglos, empezó a erradicar y cambiar los conceptos sociales fundamentados en la opresión. Me enviaste un esclavo y te devuelvo un hombre, algo así dice san Pablo a uno de sus discípulos. El cristianismo fue una revolución en las ideas y comenzó por liberar espiritualmente a los seres humanos, con lo cual confirmó que la libertad surge en el interior del hombre, porque primeramente  necesita personalizarse. ¿Podemos dudar de que todo cuanto advino después en el plano ideológico de Occidente está humedecido por el cristianismo, a pesar de torceduras y agravios institucionales? 

Malos socialistas, y mal socialismo por tanto, a su vez, podrían  ser cuantos conciben un proyecto de sociedad que no reconoce, ni respeta las tendencias y las pasiones humanas. O que se funda intentando unificar, globalizar la conciencia individual e impone una cosmovisión que, a la larga, por su encarnizado fanatismo se convierte en una confesión. Raúl Valdés Vivó, director de la escuela de cuadros del Partido Comunista de Cuba, escribió un libro precioso, publicado a fines de la década de 1980, con título de “El bonzo de Kioto”. Todas sus páginas se resuelven en el diálogo culto, tenso, profundo, entre un enviado de Cuba que procura convencer a un monje budista, de general crédito entre sus correligionarios, a que condene la agresión de los Estados Unidos a Viet Nam. Valdés Vivó plantea, en síntesis, la posible alianza entre revolucionarios y creyentes. Y afirma una verdad clave: todo cuanto se pueda discutir sobre la existencia o no existencia de Dios se sabrá exactamente, o no se sabrá nunca, después de la muerte. Y nadie volverá para legitimar la verdad o rechazarla. Su posición es, bien juzgada, muy  práctica: elimina la contraposición e incluye  respetar la fe del otro. 

De qué, pues, estamos hablando. ¿De perder el tiempo? ¿De restar en lugar de sumar? Nos dedicamos a criticar, ofender, insultar las creencias y a los sacerdotes y jerarcas de unos hombres y mujeres que deben de ser nuestros aliados, mientras el yanqui desguaza a Irak, y prepara la otra guerra en Irán, y el orbe se desmenuza con el maltrato contaminante  de modo que nadie puede discernir hacia dónde enrumbará la nave humana. Si fuera necesario dividirnos habría que hacerlo poniendo a los que aman la paz y la libertad de esta parte de la barricada y a los que la odian y persiguen de la otra. Solo así estaríamos actuando acompañados de la escurridiza deidad de la razón. Si los abanderados de la generosidad –diría Bertolt Brecht- no somos generosos de qué servirán nuestras banderas.    

LA VERDAD SOBRE VITRAL


Una nota desde Miami 

El Duende (Miami) -Sigue el debate sobre  la revista católica Vitral. Un sacerdote católico  cubano cuyo nombre no vamos  a mencionar porque no estamos  autorizados  para  ello,  nos envió una nota  en la  que en  nombre de  la  verdad dice que quiere  poner  los puntos  sobre   las ies  en cuanto  al  debate  que se  ha suscitado  tanto  en Miami  como  entre  los religiosos  de  la  isla, en  torno a  la revista  “Vitral”, que se venía publicando bajo los auspicios  del  Obispado  de la  ciudad  de  Pinar.  Primero- nos  dice  el sacerdote remitente- que  no  es   cierto  que  la suspensión  de  la impresión  de  Vitral  dirigida  hasta  ahora  por  el laico católico Dagoberto Valdés,  se  deba  a  falta  de  recursos económicos para  tinta  y  papel como se informa  a  los lectores  en  el último  número impreso  de  esa publicación. Quien  dio esa  falsa explicación  fue el  director  de  la  publicación  y  no  el  Obispado de Pinar  del  Río.
Segundo que la  Revista  Vitral  no ha  sido  clausurada    por  el gobierno cubano tal  como  se  ha  querido  presentar  en  el  exterior mediante informaciones  periodísticas. Nada  tuvo que  ver  el  gobierno  de  la isla con  ese  hecho.
 Tercero  que tampoco  ha  sido  clausurado  el “Centro de Formación Cívico Religiosa”, el  CFCR   del  cual  dependía   esa  publicación.
Cuarto  que lo que  ha  pasado  con  la  revista  Vitral  ha sido  lo siguiente. Que  su  director  el señor  Dagoberto  Valdés, desde  que  se creo  ese  órgano  de  información  y  orientación  cristiana  bajo los
auspicios  del  Obispo  de  Pinar  del  Río  Monseñor    José Siro González -hoy  en  retiro-, ha  venido manteniendo  una  línea  editorial de contenido más  político  que  religioso,   que  no  es  en  realidad  el camino que desea la  dirección  de  la  Iglesia  de  Cuba,  a  diferencia de la Iglesia Católica  cubana  de  Miami con  vínculos  muy  estrechos con  la extrema derecha  del  exilio.
  El   nuevo  Obispo  de  Pinar  del Río, Jorge  Serpa, que ha sustituido  al Obispo   Siro  González , decidió  con todo  su derecho,  con  respecto  a la revista  Vitral  y  al  “Centro de Formación Cívico Religiosa”, imprimirle para  el  futuro, tanto  a ese  Centro como  a  Vitral,  un  carácter más acorde  con  la misión  pastoral  de  la  Iglesia  de  manera  que ni esa institución  ni  su  revista continúen siendo  un  instrumento  de  tipo político en  franca  confrontación  con  el  Estado,  línea  editorial que venía  siendo  sostenida  por  el laico  Dagoberto  Valdés ,  en  tiempos del Obispo  González,  quien  compartiendo  o  no esos  puntos  de vista al  menos  los  toleraba.

El  nuevo  Obispo de  Pinar  del Río  Jorge  Serpa,  sencillamente ha tomado el  toro  por  los  cuernos  y quiere  imprimirle a  la  revista  Vitral un carácter religioso  y  no  político,  como  misión de  esa  publicación. La posición  del  nuevo  Obispo  se  resume en  unas  declaraciones  suyas donde  dice  al respecto: “Se  va  a  mantener en   la   revista la verdad  basada en el Evangelio y en  la  Doctrina  Social  de  la  Iglesia Católica  sin caer  en  expresiones agresivas y contestatarias”. 

Eso  es  todo. Y  termina  diciendo  el  sacerdote  autor  de  esta  nota: Si  el señor Dagoberto  Valdés  quiere  seguir  haciendo  política  en  Pinar  del Río que  lo  haga  como  opositor  abierto  del   gobierno cubano como  lo hacen  otros  disidentes,  pero  que no  se  siga  escondiendo debajo  de la sotana  del señor  Obispo como  lo  venía haciendo  hasta  ahora, tratando de llevar  a  la  Iglesia  por   un  camino  que  no  es  el  que  ella desea. Sencillamente  el  Obispo  Serpa no  es  monigote  de  nadie,  ni del  gobierno  cubano,  ni  del  cardenal  Ortega  ni  mucho  menos del señor  Dagoberto  Valdés.  


 

INTELECTUALES DEL MUNDO

INTELECTUALES DEL MUNDO Luis Posada Carriles debe ser juzgado por sus crímenes

Mientras en nombre de la lucha contra el terrorismo, cientos de miles de personas han muerto en Irak y Afganistán, y otras –arbitrariamente detenidas- son torturadas en Abu Ghraib y Guantánamo, el gobierno de los Estados Unidos protege al más notorio terrorista del hemisferio occidental, trata de engañar a la opinión pública con interminables maniobras pseudolegales y se niega a juzgarlo por sus verdaderos crímenes.

Luis Posada Carriles fue acusado y sometido a un juicio inconcluso en Venezuela por el atentado en 1976 contra un avión civil donde murieron setenta y tres personas. Luego de escapar de cárceles venezolanas, en 1982, trabajó al servicio de la CIA para la operación conocida como Irán-Contra y en la implementación del genocida Plan Cóndor. Preparó después, en 1997, una serie de actos terroristas contra hoteles habaneros -en uno de ellos perdió la vida el joven turista italiano Fabio Di Celmo- y, en 2000, el proyecto de atentado contra el presidente Fidel Castro en la Universidad de Panamá.

En marzo de 2005 Posada Carriles entró ilegalmente a Estados Unidos. Sólo después de reiteradas denuncias públicas que revelaban la presencia de este criminal en su territorio, el gobierno de George W. Bush procedió a su detención y encausamiento por delitos migratorios y de falso testimonio, sin la menor alusión al terrorismo.

Con el tratamiento otorgado a Posada Carriles, las autoridades norteamericanas, presionadas por los grupos extremistas cubanos del sur de la Florida, han puesto en absoluta evidencia la doble moral de su guerra contra el terrorismo en nombre de la cual torturan, secuestran y bombardean. Al mismo tiempo, como han denunciado numerosos foros internacionales e instituciones de Naciones Unidas, cinco activistas antiterroristas cubanos permanecen injustamente encarcelados en los Estados Unidos, sometidos junto a sus familiares a un trato cruel y discriminatorio.

Todas las personas honestas que en el mundo alzan su voz contra la guerra y contra el terrorismo tienen ante sí una prueba irrefutable de la carencia de ética en que basa su actuación la actual administración de Washington. Los abajo firmantes exigimos que el gobierno de los Estados Unidos, en cumplimiento de sus obligaciones internacionales, encause a Luis Posada Carriles por todos sus crímenes o atienda la solicitud de extradición que ha hecho Venezuela y que no ha recibido hasta ahora respuesta alguna.

FIRMAMOS:

Adolfo Pérez Esquivel, Argentina; Noam Chomsky, EEUU; Oscar Niemeyer, Brasil; Alfonso Sastre, España; Eduardo Galeano, Uruguay; Danny Glover; EEUU; Istvan Meszaros, Hungría; Alice Walker, EEUU; Gianni Miná, Italia; ; Cindy Sheehan, EEUU; Boaventura de Sousa, Portugal; Frei Betto, Brasil; Mario Benedetti, Uruguay; Hebe de Bonafini, Argentina; Ariel Dorfman, Chile-EEUU; Tristán Bauer, Argentina; Howard Zinn, EEUU; Armand Mattelart, Bélgica; Gioconda Belli, Nicaragua; Russell Banks, EEUU; Nora Cortiñas, Argentina; Joao Pedro Stedile, Brasil; Medea Benjamín, EEUU; Roy Brown, Puerto Rico; Belén Gopegui, España; Hildebrando Pérez Grande, Perú; Luis Britto, Venezuela; Jane Franklin, EEUU; Daniel Viglietti, Uruguay; Emir Sader, Brasil; Manu Chao, Francia-España; Tariq Ali, Pakistán; Miguel Bonasso, Argentina; Lucius Walker, EEUU; Piero Gleijeises, Italia-EEUU; Gianni Vattimo, Italia; Jorge Enrique Adoum, Ecuador;  Juan Gelman, Argentina; Jaime Galarza, Ecuador; Michel Collon, Bélgica; James Petras, EEUU; Francois Houtart, Bélgica; Stella Calloni, Argentina; Eric Toussaint, Bélgica; Atilio Borón, Argentina; Naomi Klein, Canadá; Pascual Serrano, España; Manuel Cabieses, Chile; Keith Ellis, Canadá; Michael Parenti, EEUU; Arturo Corcuera, Perú; Beverly Keene, EEUU-Argentina; Carlos Fazio, México; Ramón Chao, España/Francia; James Early, EEUU; Jorge Sanjinés, Bolivia; Franz Hinkelammert, Alemania-Costa Rica; Adolfo Sánchez Vázquez, España-México; Volodia Teitelboim, Chile; Noé Jitrik, Argentina; Wim Dierckxens, Holanda-Costa Rica; Victor Victor, República Dominicana; Fernando Buen Abad, México; Saul Landau, EEUU; Salim Lamrani, Francia; Juan Madrid, España; Rene Burri, Suiza; Luisa Valenzuela, Argentina; Carlos Fernández, España; José Steinsleger, Argentina-México; Blanca Chancosa, Ecuador; Roberto Montoya, Argentina; Fernando Morais, Brasil; Federico Álvarez, México; Montserrat Ponsa, España; Héctor Díaz-Polanco, México; Setsuko Ono, EEUU; Antonio Maira , España; Marilia Guimaraes, Brasil; Pepe Viñoles, Suecia; Ana Delicado Palacios, España; Tununa Mercado, Argentina; Winston Orrillo, Perú; John Gerassi, EEUU; Santiago Alba Rico, España; Gilberto López y Rivas, México;  Rafa el Cancel Miranda, Puerto Rico; James Cockcroft, EEUU; Eva Forest, España; Juan Mari Brás, Puerto Rico; Michèle Mattelart, Francia; Donatella Meszaros, Italia; Víctor Flores Olea, México; Maribel Permuy, España; Hernando Calvo Ospina, Colombia; Rosina Valcárcel, Perú; Pablo Guayasamín, Ecuador; Isaura Navarro, España; Alicia Hermida, España; Pilar Roca, Perú; Carlos Gabetta, Argentina; Etna Velarde, Perú;  Ernest o Carmona, Chile; Néstor Kohan, Argentina; Vicente Romano, España; Vicente Battista, Argentina; Carlos Dominguez, Perú; Nazanín Amirian, Irán; Higinio Polo, España; Beinusz Szmukler, Argentina; Pablo Romo, México; Aton Fon Filho, Brasil; Manuel Talens, España; Alcira Argumedo, Argentina; David Acera, España; Arnoldo Mora, Costa Rica; Juan Cristóbal, Perú; Julio César Monge, El Salvador; Harald Neuber; Alemania; Carlo Frabetti, España; Alfredo Vera, Ecuador; Fernando Rendón, Colombia; Leslee Lee, Perú; Ángel Guerra, Cuba; Alessandra Riccio, Italia; Atilio Bonilla, Perú; Gennaro Carotenuto, Italia; Javier Couso, España; Reynaldo Naranjo, Perú; Carlos Varea, España; Gustavo Espinoza, Perú; John Pateman, Reino Unido; Héctor Arenas, Colombia; Federico García, Perú; Eva Björklund; Suecia; Jordan Flaherty, EEUU; Bruno Portuguez, Perú; Raúl Zurita, Chile; María Augusta Calle, Ecuador; Gloria La Riva, EEUU; Francisco Cañizales, Venezuela; Marta Harnecker, Chile; Peter Bohmer, EEUU; Ann Sparanese, EEUU; Francisco Villa, Chile; Ana Ramos, España; Yhonny García, Venezuela; Patricia Ariza, Colombia; Raúl Vallejo, Ecuador; Rodrigo Santillán, Ecuador; Irene Amador, España; Diego Delgado, Ecuador; Georges E. Maouvois, Martin Ica; Isidora Aguirre, Chile; Antoine Chao, Francia; Berta Riaza, España; Xiomara García, Venezuela; Sara Rosenberg, Argentina; Fernando Butazzoni, Uruguay; Daniel le Bleitrach, Francia; Juan Meriguet, Ecuador; Jacek Wozniak, Polonia; Jaime Chao, Francia; Miguel Urbano, Portugal; Alan Woods, Reino Unido; Angeles Maestro, España; Raly Barrionuevo, Argentina; Miguel Riera, España.

DECLARACIÓN DEL GOBIERNO REVOLUCIONARIO DE CUBA

DECLARACIÓN DEL GOBIERNO REVOLUCIONARIO DE CUBA

Cuba condena la desvergonzada decisión de poner en libertad al terrorista Luis Posada Carriles y señala al gobierno de los Estados Unidos como el único responsable de este acto cruel e infame que busca comprar el silencio del terrorista sobre sus crímenes al servicio de la CIA, especialmente en la época en que Bush padre fue su Director General. 

Con esta decisión, el gobierno norteamericano ha ignorado el clamor levantado en todo el mundo, incluso dentro del territorio de los Estados Unidos, contra la impunidad y la manipulación política que este acto entraña. Esta decisión es un insulto al pueblo cubano y a los pueblos que perdieron a 73 de sus hijos en el abominable atentado de 1976 con el derribo, frente a las costas de Barbados, de un avión civil de Cubana de Aviación.  

Esta decisión es un insulto al propio pueblo de los Estados Unidos, y es un rotundo mentís a la supuesta "guerra contra el terrorismo" declarada por el gobierno del Presidente George W. Bush.Al gobierno de los Estados Unidos le habría bastado con certificar el carácter terrorista de Luis Posada Carriles para impedir su liberación, y de conformidad con la Sección 412 de la Ley Patriota de los Estados Unidos, haber reconocido que "su liberación amenaza la seguridad nacional de los Estados Unidos o la seguridad de la comunidad o de cualquier persona".  

El gobierno de los Estados Unidos también habría podido aplicar las regulaciones que le permiten al Servicio de Inmigración y Aduanas retener a un extranjero no admisible en el territorio norteamericano y sujeto a la deportación. Para ello habría bastado que las autoridades norteamericanas hubiesen determinado que Posada Carriles es un riesgo para la comunidad o que liberarlo entrañaría el riesgo de que se fugara.

¿Por qué el gobierno de los Estados Unidos permitió que el terrorista ingresara impunemente en el territorio norteamericano a pesar de los llamados de alerta formulados por el Presidente Fidel Castro? 

¿Por qué el gobierno norteamericano lo protegió durante los meses que permaneció ilegalmente en su territorio? ¿Por qué, teniendo todos los elementos para ello, se limitó, el pasado 11 de enero, a acusarlo de delitos de menor cuantía, de carácter eminentemente migratorio y no de lo que realmente es: un asesino? 

¿Por qué se le libera, cuando la propia Jueza Kathleen Cardone, en su dictamen del día 6 de abril que ordenó la excarcelación del terrorista reconoció que se le acusa ..."de haber estado involucrado en, o de estar asociado con algunos de los hechos más infames del Siglo Veinte (...)? Algunos de estos hechos incluyen la invasión de la Bahía de Cochinos, el escándalo Irán-Contras, el derribo del vuelo 455 de Cubana de Aviación, las bombas de 1997 en centros turísticos de La Habana y, según algunos teóricos de la conspiración, en el asesinato del Presidente John F. Kennedy".  

¿Por qué ahora el Servicio de Inmigración y Aduanas del Departamento de Seguridad Interna de los Estados Unidos no utiliza los mecanismos que tiene a su disposición para mantener en prisión al terrorista, con el indudable argumento, ya utilizado por la Fiscalía General de los Estados Unidos en fecha tan cercana como el pasado 19 de marzo de que, de ser liberado, se corre el riesgo de que se fugue?

¿Por qué el gobierno de los Estados Unidos ha hecho caso omiso de la solicitud de extradición presentada, con todos los requisitos de rigor, por el gobierno de la República Bolivariana de Venezuela?¿Cómo es posible que se libere hoy al más notorio terrorista que jamás ha existido en este hemisferio y permanezcan en cruel prisión cinco jóvenes cubanos cuyo único delito ha sido el de luchar contra el terrorismo? 

Para Cuba, la respuesta es clara. La liberación del terrorista ha sido gestada por la Casa Blanca como compensación para que Posada Carriles no divulgue lo que sabe, para que no hable de los innumerables secretos que guarda sobre su prolongado periodo como agente de los servicios especiales norteamericanos, en que actuó en la Operación Cóndor, y en la guerra sucia contra Cuba, contra Nicaragua y contra otros pueblos del mundo.  

La plena responsabilidad por la liberación del terrorista y por las consecuencias que de ella deriven, recae directamente sobre el gobierno de los Estados Unidos y, muy particularmente, sobre el Presidente de ese país. 

Incluso ahora, después de su liberación, el gobierno de los Estados Unidos tiene toda la información y los mecanismos legales para volverlo a arrestar. Falta solo tener la voluntad política para luchar en serio contra el terrorismo y recordar que, según el Presidente Bush, "(...) si usted da refugio a un terrorista, si apoya a un terrorista, si alimenta a un terrorista, usted será tan culpable como los terroristas".  

La Habana, 19 de abril del 2007  

STATEMENT BY THE REVOLUTIONARY GOVERNMENT OF CUBA

STATEMENT BY THE REVOLUTIONARY GOVERNMENT OF CUBA

 Cuba condemns the shameless decision to release terrorist Luis Posada Carriles and singles out the US Government as the only one responsible for this ruthless and infamous act seeking to buy the silence of the terrorist on his crimes at the service of the CIA, particularly when Bush Sr. was its Director-General.            

With this decision, the US Government has ignored the clamor that has arisen all around the world, even within the United States, against the impunity and the political manipulation entailed by this action.             This decision is an outrage to the Cuban people and to the nations that lost 73 of its sons and daughters in the heinous 1976 attack that blew up a civilian Cubana de Aviación aircraft off the coast of Barbados            

This decision is an outrage to the people of the United States and an emphatic denial to the alleged “war on terror” declared by the Government of President George W. Bush.             

For the Government of the United States it would have sufficed to certify the terrorist nature of Luis Posada Carriles in order to prevent his release, and in conformity with Section 412 of the Patriot Act of the United States, it could have acknowledged that “his release will threaten the national security of the United States or the safety of the community or any person.”            

The Government of the United States would have also been able to enforce those regulations allowing the Immigration and Naturalization Service to retain a non-admissible alien in US territory that is subject to deportation. For that, it would have sufficed if the US authorities had concluded that Posada Carriles is a risk to the community or that releasing him would entail risk of flight.             

Why did the Government of the United States allow the terrorist to enter US soil freely despite the warnings expressed by President Fidel Castro?            

Why did the US Government protect him during the months that he stayed in its territory illegally?            

Why, if it had all the elements to that end, did it restrict itself, last 11 January, to charge him with misdemeanor and other strictly migration-oriented issues and not with what he is really all about: murder?            

Why is he released when judge Kathleen Cardone herself, in her ruling of 6 April that ordered the release of the terrorist, recognized that he is accused “…of being involved in or associated with some of the most infamous events of the twentieth century (…) Some of these acts include the Bay of Pigs Invasion, the Iran-Contra scandal, the mid-air explosion of Cubana de Aviación flight 455, the 1997 bombs planted in tourist resorts in Havana and, according to some conspiracy theoreticians, the assassination of President John F. Kennedy”?            

Why is the Immigration and Naturalization Service of the Homeland Security Department of the United States not using now the mechanisms that it has available to hold the terrorist in prison, with the unquestionable argument, already used by the US Attorney-General’s Office on a date as recent as 19 March, that if released there is risk of flight?            

Why has the Government of the United States disregarded the request for extradition submitted, with all the rigueur requirements, by the Government of the Bolivarian Republic of Venezuela?             How come is the most notorious terrorist on this hemisphere now released while five Cuban youths are still ruthlessly imprisoned for the sole crime of fighting terrorism?            

For Cuba, there is a clear answer. The terrorist’s release has been concocted by the White House as compensation for Posada Carriles not to reveal what he knows, not to talk about the countless secrets he keeps on his protracted period as an agent of the US special services, when he was involved in Operation Condor, in the dirty war against Cuba, against Nicaragua and against other peoples of the world.            

Full responsibility for the release of the terrorist and for the consequences stemming from it would be directly attributed to the US Government and, particularly, to the President of that country.             

Even now, after his release, the US Government has all the information and the legal mechanisms to apprehend him again. It just takes the political will to wage a serious fight on terror and recall that, according to President Bush, “…if you provide haven for a terrorist, if you support a terrorist, if you feed a terrorist, you will be as guilty as the terrorists.”                                                             

Havana,   April 2007

Historia de una mentira

Historia de una mentira

Por Carlos Soria Galvarro  

Maité Rico y Bertrand de la Grange han decidido que el hallazgo de los restos del Che en 1997 es una solemne mentira inventada por Fidel Castro.
Ambos son periodistas vinculados a importantes medios europeos. Es natural, entonces, que nos preguntemos cuál es en realidad el fundamento y la motivación que tienen para semejante afirmación. ¿Se trata de una noble búsqueda de la verdad? ¿Es solamente un porfiado afán periodístico de ir contra la corriente? ¿Quizá es nada más una apuesta para cobrar notoriedad? ¿O, en la peor de las suposiciones, ambos son ingenuos o perversos portavoces de una patraña política urdida por los enemigos de Cuba y su líder histórico?

Antes que inclinarme por alguna de las posibles respuestas, prefiero analizar uno a uno sus argumentos, las formas de expresión que utilizan, los contextos que examinan y las repercusiones que han provocado. Que los lectores sean ellos mismos quienes saquen sus propias conclusiones.

¿EVIDENCIAS O ESPECULACIONES?

El primer indicio presentado es el que proporciona Casiano Maldonado, un campesino que dice haber visto el cadáver del Che expuesto en la célebre lavandería del Hospital "Señor de Malta" cuando suponía que los otros guerrilleros ya estaban enterrados, pues vio la zanja primero abierta y después tapada. Maldonado tiene ahora 46 años, lo que quiere decir que era un niño de siete cuando ocurrieron los hechos... Pero, independientemente de la edad, su afirmación es nada más que una confusa suposición, no pasa de ser una anécdota, de las miles que se pueden contar con respecto al Che y sus compañeros "desaparecidos" por más de 30 años bajo el suelo de Vallegrande.

Le sigue una especulación, basada exclusivamente en la animadversión política que sienten los autores contra el régimen cubano. Según ellos, en 1997 Fidel Castro necesitaba a como dé lugar "relanzar la mística revolucionaria" y, por tanto, "ordenó" encontrar los huesos del Che "costara lo que costara", pues de lo contrario la revolución cubana se derrumbaría. A continuación esgrimen el escepticismo de los vallegrandinos, supuestamente basado en la creencia de que los restos del Che habían sido incinerados y esparcidos... "terminarán encontrando la mayoría de los cuerpos, pero el del Che, no". Lo que no dicen Maité Rico y Bertrand de la Grange es que, a la inversa, la más extendida creencia era que el Che estaba allí y era considerado como un patrimonio al que no querían renunciar los pobladores del lugar, de ahí la intención de no permitir la salida de los restos, razón que obligó a un operativo precipitado para trasladarlos hasta el Hospital Japonés de Santa Cruz de la Sierra.
Cuando se hallaron siete cuerpos en la fosa común era obvio que uno de ellos era el del Che, no por un "simple cálculo matemático" como dicen los autores, sino por estrictas e irrefutables razones históricas. Está rigurosamente establecido, a través de todas las fuentes, que entre los días 8 y 9 de octubre de 1967 perdieron la vida siete guerrilleros: Aniceto Reynaga Gordillo (Aniceto), René Martínez Tamayo (Arturo), Orlando Pantoja Tamayo (Antonio), Alberto Fernández Montes de Oca (Pacho), Juan Pablo Chang Navarro (Chino), Simeón Cuba Sanabria (Willy) y Ernesto Guevara de la Serna (Che). Todos fueron positivamente identificados en los días siguientes, sin lugar a equívoco, incluido el Che, como se verá más adelante.
 Tampoco se puede confundir estos cuerpos con los de otros tres guerrilleros muertos el 26 de septiembre en La Higuera, ni con los de otros cuatro que cayeron muy lejos de allí, en la desembocadura del río Mizque sobre el río Grande, el 14 de octubre. Esto por la sencilla razón de que los restos de todos ellos fueron también hallados e identificados plenamente. A renglón seguido, recurren a los objetos hallados. Que si era una bolsita de nylon o una tabaquera metálica, parece francamente irrelevante y no una contradicción flagrante. Respecto a la famosa chamarra, que un dudoso informante dice que la vio en poder de uno de los médicos, hay que decir que todas las fotografías del Che que se conocen en esas circunstancias la ubican junto a él, sea enfundado en ella cuando todavía estaba vivo y cuando, ya cadáver, fue trasladado a Vallegrande. Y también está apoyado sobre ella cuando es exhibido en la lavandería, es decir la espalda descansa sobre una prenda que no puede ser sino una chamarra ¿A quién se le puede ocurrir despojar a un muerto de la única prenda que podía mal cubrir la mitad de su cuerpo? Y aunque así fuera, si alguien se hubiese llevado "como recuerdo" la chamarra original, es muy posible que el Che hubiese sido cubierto con una prenda similar.
La historia de la chamarra no prueba nada y parece nada más que una invención como tantas otras que terminan "autoconvenciendo" a quienes las propalan. No es una pieza clave para la identificación. Me recuerda al "maletín de médico del Che" presentado hace unos años en las pantallas de la televisión con gran entusiasmo por una despistada periodista, o a muchas personas que dicen que alojaron el Che en sus domicilios. O también al garzón de un céntrico restaurante paceño que asegura que le sirvió desayuno por varias semanas.

La aparente contradicción en los certificados de la autopsia tampoco prueba nada. Reginaldo Ustariz Arce, médico que estuvo presente en la exhibición del cadáver en 1967 y que ha realizado acuciosas investigaciones a lo largo de muchos años, sostiene que en realidad no se hizo ninguna autopsia y el protocolo firmado por los médicos Moisés Abraham y José Martínez estaba orientado únicamente a sustentar la primera versión militar de que el Che murió en combate y no fríamente asesinado, por eso trasladan el orificio letal, de la quinta a la novena costilla, "querían mostrar que no fue herido de muerte en el corazón", "Ernesto Che Guevara sólo tenía cuatro heridas de bala y no nueve..." asegura.

Por último, en tono triunfal los autores presentan como pista irreprochable un lapsus de Fidel Castro que en la reciente entrevista de Ignacio Ramonet (un libro camino a convertirse en best­seller mundial) al destacar el mérito de quienes hallaron los restos, dice del Che y de "otros cinco compañeros" en lugar de decir "seis". Pedirle exactitud matemática a un personaje de más de 80 años y que tiene miles y miles de cosas en su cabeza, como actor y testigo excepcional de toda una época, es simplemente demasiado.

ESTILO PANFLETARIO Y CAJAS DE RESONANCIA

Desde el título ("Historia de una ‘mentira’ de Estado") Rico y De la Grange utilizan en su trabajo el lenguaje de las siempre renovadas campañas propagandísticas anticubanas. "Gigantesco engaño", "golpe propagandístico perverso" del "dictador cubano", "grupo de gerifaltes encabezados por los hermanos Castro", "circo a falta de pan", Ramonet "amanuense" de Castro, "operación de inteligencia disfrazada de misión científica". El texto está plagado de improperios de ese estilo.
Y éste no es un detalle secundario. Revela el inconfundible apasionamiento político de los autores y les resta el más mínimo grado de objetividad. Se nota a lo largo de todo el texto, que formularon una hipótesis y buscan todas las argucias imaginables para probarla, ignorando o minimizando todos los elementos que contradigan su posición preconcebida. Cualquiera sabe que esa manera de trabajar está reñida con el oficio periodístico.

Y como no podía ser de otra manera, a partir del lanzamiento de sus acusaciones (no puedo llamarle reportaje) se ha desatado una ola de pronunciamientos similares de personas acostumbradas a hacerse eco de este tipo de provocaciones.

Ex agentes de la CIA como Félix Rodríguez y Eduardo Villoldo volvieron a salir a la palestra como vienen haciéndolo desde hace más de 20 años.  En Bolivia don Samuel Mendoza, quién sino, dio por ciertas todas las afirmaciones de Rico y De la Grange, reflotando un anticomunismo rampante al mejor estilo de las épocas de la "guerra fría".
Y claro está, Mario Vargas Llosa, visceralmente enemigo de la revolución cubana, no perdió la oportunidad de hacer lo mismo en su propio estilo. Si es contra Cuba y Fidel Castro ¡todo vale!

¿UNA MANADA DE BOBOS?

La búsqueda de los restos humanos de los protagonistas de la guerrilla de 1967 fue un proceso prolongado y totalmente abierto al público. En los momentos claves, centenares de periodistas bolivianos y de otros países cubrieron las noticias. Científicos argentinos, de probada experiencia en la identificación de "desaparecidos", colaboraron en los esfuerzos realizados por el equipo cubano compuesto por profesionales de varias ramas. Varias autoridades bolivianas supervisaron muy de cerca todo el trabajo.

Es más, en la identificación definitiva en el Hospital Japonés participaron profesionales bolivianos de medicina forense como el Dr. Celso Cuéllar, hoy vicepresidente de la Asociación de Medicina Forense de Bolivia, quien en declaraciones al periódico El Deber dijo recientemente que vio un "trabajo serio". "Hubiéramos dudado si se tratara de un solo hueso, pero era un esqueleto, que correspondía con las señas de lo que vestía en su último momento. Hubo un estudio antropométrico positivo al comparar el cráneo con fotografías, se hizo un estudio dentigráfico que coincidió en la ausencia de un premolar, y también faltaban las manos", explicó.

Las afirmaciones de Rico y De la Grange, secundadas por sus "cajas de resonancia", ex agentes de la CIA y escribidores profesionales del anticomunismo, son un verdadero insulto a los trabajadores de la información, a los profesionales de la medicina forense de por lo menos tres países, a las autoridades bolivianas de diferentes niveles y al público en general. Son una afrenta a la capacidad de raciocinio de cientos de miles de personas.

Y no es casual que aparezcan en vísperas de los 40 años de los sucesos, que, quiéranlo o no, exaltan las figuras de Ernesto Che Guevara y sus compañeros, como personas entregadas a una causa, que quisieron hacer avanzar a la humanidad con ideales justicieros y liberadores. Y, además, ponen de relieve que muchos de ellos fueron brutalmente asesinados en calidad de prisioneros.

OPCIONES

Los huesos del Che, al igual que los de los otros guerrilleros cubanos, bolivianos y peruanos, fueron identificados, entre otros factores, gracias al contexto histórico confirmado por el mencionado hallazgo del enterramiento colectivo. Corroborado, además, por las afirmaciones del coronel Mario Vargas Salinas, del general Luis Reque Terán y de otros que siempre sostuvieron la versión de la fosa común. Sólo los ex agentes de la CIA y la viuda del coronel Selich hablaban de un entierro del Che en solitario. No es pues evidente –como lo dicen Rico y De la Grange– que sobre esto había consenso entre los militares.

Pero, además, la identificación se corroboró por la ausencia de los huesos de las manos en el cadáver del Che, pues ellas habían sido cercenadas y llegaron a Cuba hace muchos años en circunstancias que no es el caso relatar aquí.
El trabajo realizado fue presentado con lujo de detalles en eventos internacionales de medicina forense, como un modelo de identificación, sin objeción alguna de centenares de especialistas.

La prueba de ADN, hasta donde sabemos, no se realizó porque salía sobrando. Se la efectúa sólo cuando hay dudas y en este caso no existía ninguna. Hacerla o no hacerla ahora es potestad de los familiares y autoridades cubanas.
Maite Rico y Bertrand de la Grange antes que insistir en el ADN deberían formar un equipo transnacional integrado por Rodríguez y Villoldo de la CIA para ir al lugar de los hechos y excavar. Vargas Llosa y Samuel Mendoza podrían ser los cronistas de esta aventura. El gobierno boliviano y la alcaldía de Vallegrande deberían darles todas las facilidades y garantías del caso. Vamos a ver si hallan los supuestos restos del Che que Villoldo dice saber con exactitud donde están todavía. En todo caso tendríamos circo para rato.


­­­­­­­­­­­­­­(Carlos Soria Galvarro es periodista. Autor de la recopilación documental "El Che en Bolivia" en cinco volúmenes)
 

ARNULFO ROMERO, UN CAMINO

ARNULFO ROMERO, UN CAMINO

Por Luis Sexto

El aniversario 27 del asesinato del obispo salvadoreño Oscar Arnulfo Romero favorece actualizar la idea Fidel Castro sobre la alianza estratégica entre cristianos y marxistas. Las balas que abatieron al arzobispo de San Salvador mientras celebraba la eucaristía, arrastraban en su penetrante velocidad el propósito de ajustarle cuentas al prelado por haber querido que la estrella polar no apuntara al norte sino al sur.  

Monseñor Romero –san Romero de América según la canonización proclamada por el obispo Pedro Casaldáliga- es un mártir de la revolución latinoamericana. Un mártir de la justicia aún pendiente sobre las hambres y frustraciones del pueblo latinoamericano. Ocho años antes de que la sangre del pastor se mezclara con la sangre del Cordero sobre el altar del sacrificio – 24 de marzo de 1980-, Fidel Castro había formulado un principio que trastrocaba el dogmatismo prevaleciente al juzgar a la religión y a los hombres de fe o de iglesia, como virtuales enemigos o, al menos, como entes de sospechosa cercanía. Los cristianos son aliados estratégicos –es decir, no de conveniencia provisoria, no “compañeros de viaje”- de los marxistas, y de los revolucionarios en su definición más abarcadora.

A mi modo de interpretar la idea del líder cubano, Fidel asumía al concebir y difundir ese enfoque que el cristianismo, por su doctrina, que privilegia a los pobres, y por su ética, cuya máxima potencialidad es entregar hasta lo que no se posee, estaba muy próximo a los ideales de la revolución popular La vida y la muerte de Monseñor Oscar Arnulfo Romero, por tanto, ejemplifican con el acierto irreprochable del martirio la propuesta de Fidel Castro.

Un juicio demasiado suspicaz ha de pensar sensatamente antes de presillar el expediente de reaccionarias o conservadoras con que solemos bautizar pluralmente a las jerarquías eclesiales, incluso a los hombres de fe. Un obispo posee, dentro de la organización romana, autonomía y colegialidad. Y su voz, guía de la iglesia local, adquiere una altitud, una preeminencia que influye en la feligresía, aunque sea obligada a convertirse en una voz que “clama en el desierto”.   

El mérito de Romero trasciende las denuncias de los asesinatos y desafueros de la dictadura salvadoreña, durante sus homilías en la catedral. Se zambulló en lo profundo, en lo más comprometedor de la fe y la signó con un contenido unívoco, sin dicotomías, entre lo escatológico y lo social inmediato. Promovió la lucha por la justicia en su interpretación catequética de los Evangelios: no es cristiano quien salga de la vida y se ubique al margen de la sociedad. Y de los evangelios dedujo su fervor por los pormenores terrenales. “Una verdadera conversión cristiana –sostenía- tiene hoy que descubrir los mecanismos sociales que hacen del obrero y del campesino, personas marginadas. Por qué solo hay ingresos para el pobre y el campesino en la temporada del café y del algodón.” 

La crónica de las comunidades eclesiales de base en América Latina está enlutada por cuantos exclamaron, a usanza de los primitivos cristianos: non possomus. No podemos renunciar a defender la verdad, combatir el mal, amparar al pobre, exaltar al justo. Y la sangre ha consagrado esa actitud. Decenas de mártires: obispos, sacerdotes, monjas, laicos. Fidel Castro lo comprendió, incluso desde antes de 1972, cuando propugnó la alianza entre cristianos y marxistas. Ya lo había expresado en su praxis en la Sierra Maestra, en 1958, cuando allí llegó el Padre Guillermo Sardiñas decidido a ejercer su ministerio sacerdotal entre los guerrilleros y también dispuesto a asumir el ministerio guerrillero con sus manos ungidas. Y Fidel lo aceptó.