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PATRIA Y HUMANIDAD

Política

LA JUVENTUD ES UN DEFECTO

LA JUVENTUD ES UN DEFECTO

Luis Sexto

Una verdad presumiblemente resabida  nos advierte que solo se es joven una vez. Joven no en la actitud, que a veces resulta en adultos lastimero exhibicionismo, sino joven en plenitud de poseer, como dominadores, la facultad de enrutar el tiempo. Porque en esa edad los días vienen siendo como el vaso donde se echa el ímpetu que pareciera nunca terminar entre audacias y acometidas.

Cuando se escribe sobre la juventud, el agraciado con tal encomienda tendrá que acudir a la fraseología corregida y aumentada por tantos poetas, filósofos, sociólogos y psicólogos. Pero el periodista, que nada de aquello es, acudirá a una fórmula simple: recordar aquel tiempo feliz, la dichosa costumbre de ser joven. Y uno comprende así dos verdades también perogrullescas: que, como leí en un autor de nombre ya olvidado, la juventud es un “defecto” que se cura con los años, y además es el estado más fugaz del ser humano, en que hoy se es joven y mañana ya un poco menos. De modo que cuando se ha consumido o consumado parte abultada de los almanaques que nos tocan, hemos de evocar nuestro tránsito juvenil. Y reconocer qué tesoro  qué divino tesoro tuvimos cuando la pesadumbre o el egoísmo no importunaban los sueños, ni enturbiaban la acción.

Sin embargo, lo más complicado de ese volver mediante el recuerdo a la juventud, radica en la pregunta que inevitablemente hemos de hacernos: ¿Aproveché constructivamente aquella dádiva de la vida? ¿Se acumularon los días en sucesión creadora? ¿La promesa que fui cristalizó en obra y virtud o, en cambio, mi punzada más recóndita y afilada es admitir que no me acerqué a lo soñado, en cuanto dependía de mis facultades y esfuerzos?

Este examen de conciencia puede significar una especie de harakiri en la persona honrada. Quizás en la adultez se convierta en un proceso muy embarazoso recuperar lo que no se ganó de joven, aunque mejor ejercer como bueno un día, que inservible muchos. Pero, entrando en lo práctico, lo que uno recomendaría desde la desventaja de haber envejecido consiste en ser consciente de que la juventud, a más de componer una etapa de preparación para el ejercicio del oficio de convivir, es también la estación en que pueden protagonizarse actos definitivos. ¿Acaso la revolución no resulta obra primordialmente de jóvenes, jóvenes sin tabúes conservadores, despojados de cálculos que nieguen la entrega solidaria?

A este comentarista le hubiera gustado ser joven de manera  distinta a la que, le parece, informó su juventud. Ciertamente, hubiera elegido otro lenguaje: el lenguaje del sí o el no: un sí y un no que a su turno salieran de lo más personal y vívido de las convicciones. Porque si nuestras respuestas las matizáramos con la cuenta que evalúa conveniencias e inconveniencias a la hora de asumir el deber, iríamos en contra de la norma martiana que recomienda, sobre todo,  cumplir con el deber de ser honrados. Por ello,  yo no le pediría a ningún joven ir contra su conciencia, contra su honradez. Y no me valdría de métodos que puedan implicar la posibilidad de “vencer” las negaciones mediante un golpe sobre la mesa, sino apelaría  a la sabiduría  política que, respetando la libertad de decidir, aduce argumentos capaces de suscitar la sinceridad en la reflexión y el compromiso. ¿De que les vale al que pide y al que da, que lo que se entrega y recibe pueda rondar la hipocresía, eso que calificamos de doble moral?

Hoy, pues, cuando la república se adentra en un complejo universo de dificultades y tentaciones, cuando podría parecer que funciona poco de cuanto los jóvenes de ayer crearon, a mi me gustaría volver a vivir ese tiempo en que el alma navegaba en el viento de la revolución, y donde había una planta uno coadyuvaba a que brotara una flor, y donde ruina, paredes y techos, trabajo y comunión con los afanes más limpios. O qué tiempos. Nos parece que no los ha habido superiores. Pero en verdad de la vida lo que resulta mejor es el hoy, porque es el que ofrece el espacio para  corregir la joroba. Y por tanto, si yo fuera joven, preferiría, más que gritarlas, vivir las consignas como si mi energía, por una vez, fuera decisiva para ir hacia adelante en medio del cosmos ardiente de la nación. 

DEFINICIONES EN UNA ENTREVISTA

Por Salim Lamrami

Cumplo la petición de un comentarista al poner en este blog fragmentos de una entrevista con Yoani Sánchez, el 17 abril 2010. Aquí se dan respuesta a varias preguntas que hoy circulan por la web 

Ver la versión completa 

Suiza y el regreso a Cuba

SL: En 2002, usted decidió emigrar a Suiza. Dos años después regresó a Cuba. Resulta difícil entender por qué dejó el «paraíso europeo» para regresar al país que usted describe como un infierno. La pregunta es sencilla: ¿por qué?

YS: Es una pregunta muy buena. Primero, me gusta nadar a contracorriente. Me gusta organizar mi vida a mi manera. Lo que es absurdo no es irse y regresar a Cuba sino las leyes migratorias cubanas que estipulan que toda persona que pasa once meses en el exterior pierde su estatus de residente permanente. En otras condiciones yo podría estar dos años en el exterior y con el dinero ganado, podría regresar a Cuba para reparar la casa y hacer otras cosas. Entonces no es el hecho de que decida regresar a Cuba lo que es sorprendente sino las leyes migratorias cubanas.

SL: Lo que es sorprendente es sobre todo que teniendo la posibilidad de vivir en uno de los países más ricos del mundo, usted haya decidido regresar a su país que usted describe de modo más bien apocalíptico, apenas dos años después de su salida.

YS: Las razones son varias. Primero, no pude irme con mi familia. Somos una pequeña familia pero estamos muy unidos con mi hermana y mis padres. Mi padre estuvo enfermo durante mi estancia y tenía miedo de que muriera sin poder verlo. También me sentía culpable de vivir mejor que ellos. Cada vez que me compraba un par de zapatos, que me conectaba a Internet, pensaba en ellos. Me sentía culpable.

SL: De acuerdo, pero desde Suiza podía ayudarlos mandando dinero.

YS: Es verdad, pero hay otra razón. Pensé que con lo que había aprendido en Suiza, podría cambiar las cosas regresando a Cuba. También hay la nostalgia de las personas, de los amigos. No fue una decisión pensada pero no me arrepiento. Tenía ganas de regresar y regresé. Es verdad que es algo que pueda parecer poco común, pero me gusta hacer cosas inhabituales. Abrí un blog y la gente me preguntó por qué hacía eso, mientras que el blog me satisface profesionalmente.

SL: De acuerdo, pero a pesar de todas estas razones, nos cuesta entender el por qué de su regreso a Cuba cuando en Occidente se piensa que todos los cubanos quieren abandonar el país. Es aún más sorprendente en su caso pues presenta su país, repito, de modo apocalíptico.

YS: Discutiría la palabra, como filóloga, pues «apocalíptico» es un término grandilocuente. Hay una cosa que caracteriza mi blog, es la moderación verbal.

SL: No es siempre el caso. Usted describe por ejemplo a Cuba como “una inmensa prisión, con muros ideológicos”. Los términos son bastante fuertes.

YS: Nunca he escrito eso.

SL: Son las palabras de una entrevista que dio al canal francés France 24 el 22 de octubre de 2009.

YS: ¿Usted leyó eso en francés o en español?

SL: En francés.

YS: Desconfíe de las traducciones pues nunca he dicho eso. Se me prestan muy a menudo cosas que no he dicho. Por ejemplo, el periódico español ABC me atribuyó palabras que nunca había pronunciado y protesté. El artículo fue finalmente retirado del sitio Internet

SL: ¿Cuáles eran esas palabras?

YS: «En los hospitales cubanos muere más gente de hambre que de enfermedad». Era una mentira total. Nunca había dicho eso.

SL: ¿Entonces la prensa occidental manipuló lo que dijo?

YS: No diría eso.

SL: Si le atribuyen palabras que no pronunció, se trata de manipulación.

YS: Granma manipula más la realidad que la prensa occidental cuando dicen que soy la creación del grupo mediático Prisa.

SL: Justamente, ¿no tiene la impresión de que la prensa occidental la usa porque usted preconiza un «capitalismo sui generis» en Cuba?

YS: No soy responsable de lo que hace la prensa. Mi blog es una terapia personal, un exorcismo. Tengo la impresión de que soy más manipulada en mi propio país que en otra parte. Usted sabe que existe una ley en Cuba, la ley 88 que se le llama la ley «mordaza» que encarcela a la gente que hace lo que estamos haciendo.

SL: ¿Es decir?

YS: Que nuestra conversación puede ser considerada como un delito y que puede incurrir en una pena de hasta 15 años de prisión.

SL: Perdone, ¿el hecho de que yo la entreviste puede llevarla a la cárcel?

YS: ¡Por supuesto!

SL: No tengo la impresión de que eso la preocupe mucho ya que me está concediendo una entrevista en plena tarde, en el vestíbulo de un hotel del centro de La Habana Vieja.

YS: No estoy preocupada. Esta ley estipula que toda persona que denuncia las violaciones de los derechos humanos en Cuba colabora con las sanciones económicas, pues Washington justifica la imposición de las sanciones contra Cuba a causa de la violación de los derechos humanos.

SL: Si no me equivoco, la ley 88 se aprobó en 1996 para responder a la ley Helms-Burton y sanciona sobre todo a las personas que colaboren con la aplicación de esta legislación en Cuba, por ejemplo proporcionando información a Washington sobre los inversionistas extranjeros en Cuba para que éstos sean perseguidos ante los tribunales estadounidenses. Que yo sepa, nadie ha sido condenado por eso, hasta ahora. Hablemos de libertad de expresión. Usted tiene cierta libertad de tono en su blog. Está siendo entrevistada en plena tarde en un hotel. ¿No ve una contradicción entre el hecho de afirmar que no hay ninguna libertad de expresión en Cuba y la realidad de sus escritos y sus actividades que demuestran lo contrario?

YS: Sí, pero no se puede consultar desde Cuba porque está bloqueado.

SL: Le puedo asegurar que lo consulté esta mañana antes de la entrevista, desde este hotel.

YS: Es posible, pero la mayor parte del tiempo está bloqueado. De todas formas, hoy día, no puedo tener el menor espacio en la prensa cubana, mientras que soy una persona moderada, ni en la radio, ni en la televisión

SL: Pero puede publicar lo que le de la gana en su blog.

YS: Pero no puedo publicar una sola palabra en la prensa cubana.

SL: En Francia, que es una democracia, amplios sectores de la población no tienen ningún espacio en los medias ya que la mayoría pertenecen a grupos económicos y financieros privados.

YS: Sí, pero es diferente.

SL: ¿Recibió usted amenazas por sus actividades? ¿La han amenazado alguna vez con una pena de prisión por lo que escribe?

YS: Amenazas directas de pena de prisión no, pero no me dejan viajar fuera. Estoy invitada actualmente a un Congreso sobre la lengua española en Chile, hice todos los trámites pero no me dejan salir.

SL: ¿Le han dado alguna explicación?

YS: Ninguna, pero quisiera precisar algo. Para las sanciones de Estados Unidos contra Cuba son una atrocidad. Se trata de una política que ha fracasado. Lo he dicho muchas veces pero no se publica eso porque molesta que tenga esta opinión que rompe el arquetipo del opositor.

Las sanciones económicas

SL: Entonces usted se opone a las sanciones económicas.

YS: Absolutamente, y lo digo en todas las entrevistas. Hace unas semanas, mande una carta al Senado de Estados Unidos para que permitieran a los ciudadanos estadounidenses viajar a Cuba. Es una atrocidad ver que impiden que los ciudadanos estadounidenses viajen a Cuba, como el gobierno cubano me impide salir de mi país.

SL: ¿Qué piensa de las esperanzas que ha suscitado la elección de Obama que prometió un cambio en la política hacia Cuba y que ha decepcionado a muchos?

YS: Llegó al poder sin el apoyo del lobby fundamentalista de Miami que apoyó al otro candidato. Por mi parte, ya me pronuncié contra las sanciones.

SL: Este lobby fundamentalista se opone al levantamiento de las sanciones económicas.

YS: Puede discutir con ellos y exponerles mis argumentos pero no diría que son enemigos de la patria. No pienso eso.

SL: Una parte de ellos participó en la invasión de su propio país en 1961 bajo las órdenes de la CIA. Varios de ellos están implicados en actos de terrorismo contra Cuba.

YS: Los cubanos del exilio tienen el derecho a pensar y a decidir. Soy favorable a que tengan el derecho de voto. Aquí, se ha estigmatizado mucho al exilio cubano.

SL: ¿El exilio «histórico» o los que han emigrado después por razones económicas?

YS: En realidad, me opongo a todos los extremos. Pero estas personas que están a favor de las sanciones económicas no son anticubanas. Piensa que defienden a Cuba según sus propios criterios.

SL: Tal vez, pero las sanciones económicas afectan a los sectores más vulnerables de la población cubana y no a los dirigentes. Entonces resulta difícil estar a la vez a favor de las sanciones y pretender defender el bienestar de los cubanos.

YS: Es la opinión de ellos. Es así.

SL: No son ingenuos. Saben que los cubanos sufren por las sanciones.

YS: Son simplemente diferentes. Creen que podrán cambiar de régimen imponiendo sanciones. En todo caso creo que el bloqueo ha sido el argumento perfecto para el gobierno cubano para mantener la intolerancia, el control y la represión interna.

SL: Las sanciones económicas tienen efectos. ¿O piensa que sólo son una excusa para La Habana ?

YS: Son un excusa que conduce a la represión.

SL: ¿Afectan el país de un punto de vista económico, según usted? ¿O sólo es marginal?

YS: El verdadero problema es la falta de productividad en Cuba. Si mañana levantaran las sanciones, dudo mucho que se vean los efectos.

SL: En este caso, ¿por qué Estados Unidos no levanta las sanciones y le quita así la excusa al gobierno? Se vería así que las dificultades económicas sólo se deben a las políticas internas. Si Washington insiste tanto en las sanciones a pesar de su carácter anacrónico, a pesar de la oposición de la inmensa mayoría de la comunidad internacional, 187 países en 2009, a pesar de la oposición de una mayoría de la opinión pública de Estados Unidos, a pesar de la oposición del mundo de los negocios, será por algo ¿no?

YS: Simplemente porque Obama no es el dictador de Estados Unidos y no puede eliminar las sanciones.

SL: No las puede eliminar totalmente porque hace falta un acuerdo del Congreso pero puede sin embargo aliviarlas considerablemente, lo que no ha hecho hasta ahora ya que salvo la eliminación de las restricciones impuestas por Bush en 2004, casi nada ha cambiado.

YS: No, no es cierto, pues también ha permitido a las empresas estadounidenses de telecomunicaciones hacer transacciones con Cuba.

Los premios internacionales, el blog y Barack Obama

SL: Usted tendrá que admitir que es bastante poco cuando se sabe que Obama prometió un nuevo enfoque con Cuba. Volvamos a su caso personal. ¿Cómo explica esta avalancha de premios, así como su éxito internacional?

YS: No tengo mucho que decir salvo expresar mi agradecimiento. Todo premio implica una dosis de subjetividad por parte del jurado. Todo premio es discutible. Por ejemplo muchos escritores latinoamericanos merecían el premio Nobel de literatura más que Gabriel García Márquez.

SL: ¿Usted dice eso porque piensa que no tiene tanto talento o por su posición favorable a la Revolución cubana? Usted no niega su talento de escritor ¿o sí?

YS: Es mi opinión, pero no por ello voy a decir que consiguió el premio y lo voy a acusar de ser un agente del gobierno sueco.

SL: Obtuvo el premio por su obra literaria mientras que usted ha sido recompensada por sus posiciones políticas contra el gobierno. Es la impresión que tenemos.

YS: Hablemos del premio Ortega y Gasset del periódico El País que suscita más polémica. Lo gané en la categoría «Internet». Algunos dicen que otros periodistas no lo han conseguido, pero yo soy una bloguera y soy pionera en este campo. Me considero como una figura de Internet. El jurado del premio Ortega y Gasset se compone de personalidades sumamente prestigiosas y no diría que se prestaron a una conspiración contra Cuba.

SL: Usted no puede negar que el periódico español El País tiene una línea editorial sumamente hostil hacia Cuba. Y algunos piensan que el premio, dotado con 15.000 euros, era una forma de recompensar sus escritos contra el gobierno.

YS: La gente piensa lo que quiere. Creo que se recompensó mi trabajo. Mi blog tiene 10 millones de entradas al mes. Es un ciclón.

 SL: Sin embargo, eso no es lo que dice un sitio reconocido internacionalmente para mediciones de tráfico, como Alexa.com, de Amazon y nada sospechoso de parcialidad a favor de medios alternativos de Cuba, Venezuela y España. Una simple comparación del blog de YS (línea en azul) con otros medios confirma que Generación Y tiene mucho menos tráfico que las web con las que se compara, las cuales han hecho público su tráfico, inferior a los 10 millones de accesos mensuales. ¿Generación Y altera sus estadísticas? Parecería que sí. Otro ejemplo, el sitio web de mayor tráfico en los Estados Unidos y uno de los que posee mayor tráfico en el mundo, The New York Times, reporta 17 millones de entradas mensuales.

SL: ¿Cómo hace para pagar los gastos de gestión de semejante flujo?

YS: Un amigo en Alemania se encargaba de eso porque el sitio estaba albergado en Alemania. Desde hace más de un año está albergado en España y conseguí 18 meses gratuitos gracias al premio The Bob’s.

SL: ¿Y la traducción en 18 idiomas?

YS: Son amigos y admiradores quienes lo hacen voluntaria y gratuitamente.

SL: A mucha gente le cuesta creer eso pues ningún otro sitio del mundo, incluso los de las más importantes instituciones internacionales como por ejemplo las Naciones Unidas, el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, la OCDE, la Unión Europea, dispone de tantas versiones lingüísticas. Ni el sitio del Departamento de Estado de Estados Unidos ni el de la CIA disponen de semejante variedad.

YS: Le digo la verdad.

SL: El presidente Obama incluso respondió a una entrevista que le hizo. ¿Cómo explica eso?

YS: Primero, quiero decir que no eran preguntas complacientes.

SL: Tampoco podemos decir que usted fue crítica, ya que no le pidió que levantara las sanciones económicas de las cuales usted dice que «se usan como justificación lo mismo para el descalabro productivo que para reprimir a los que piensan diferente». Es exactamente lo que dice Washington al respecto. La pregunta más atrevida es cuando usted le preguntó si pensaba invadir Cuba. ¿Cómo explica que el presidente Obama haya tomado el tiempo de responderle a pesar de su agenda sumamente cargada, una crisis económica sin precedentes, la reforma del sistema de salud, Iraq, Afganistán, las bases militares en Colombia, el golpe de Estado en Honduras y centenares de solicitudes de entrevistas de los más importantes medios del mundo en espera?

YS: Soy afortunada. Le quiero decir que también mandé preguntas al presidente Raúl Castro y no me ha respondido. No pierdo la esperanza. Además ahora tiene la ventaja de contar con las respuestas de Obama.

SL: ¿Cómo llegó hasta Obama?

YS: Les transmití la entrevista a varias personas que venían a verme y que podían tener un contacto con él.

SL: ¿Piensa que Obama le respondió porque es una bloguera cubana o porque se opone al gobierno?

YS: No creo. Obama me respondió porque habla a los ciudadanos.

SL: Recibe miles de solicitudes todos los días. ¿Por qué le respondió si usted es una simple bloguera?

YS: Obama es cercano a mi generación, a mi modo de pensar.

SL: ¿Pero por qué usted? Hay millones de blogueros en el mundo. ¿No piensa que ha sido instrumentalizada en la guerra mediática de Washington contra La Habana?

YS: En mi opinión, quería quizás responder a algunos puntos como la invasión a Cuba. Quizás le haya dado la oportunidad de expresarse sobre un tema que quería abordar hace mucho tiempo. La propaganda política nos habla constantemente de una posible invasión de Cuba.

SL: Pero hubo una ¿no?

YS: ¿Cuándo?

SL: En 1961. Y en 2003, Roger Noriega, subsecretario de Estado para los Asuntos Interamericanos dijo que cualquier ola migratoria cubana hacia Estados Unidos sería considerada como una amenaza a la seguridad nacional y necesitaría una respuesta militar.

YS: Es otro tema. Para volver al tema de la entrevista, creo que permitió esclarecer ciertos puntos. Tengo la impresión de que hay un deseo de ambos lados de no normalizar las relaciones, de no entenderse. Le pregunté cuándo íbamos a encontrar una solución.

SL: ¿Quién es responsable de este conflicto entre los dos países según usted?

YS: Es difícil encontrar un culpable.

SL: En este caso preciso es Estados Unidos el que impone sanciones unilaterales a Cuba y no al contrario.

YS: Sí, pero Cuba confiscó propiedades a Estados Unidos.

SL: Tengo la impresión de que se hace la abogada de Washington.

YS: Las confiscaciones ocurrieron.

SL: Es cierto, pero se hicieron conforme al derecho internacional. Cuba confiscó también propiedades a Francia, España, Italia, Bélgica, el Reino Unido, e indemnizó esas naciones. El único país que rechazó las indemnizaciones fue Estados Unidos.

YS: Cuba permitió también la instalación de bases militares en su territorio y de misiles de un imperio lejano…

SL: …Como Estados Unidos instaló bases nucleares contra la URSS en Italia y en Turquía.

YS: Los misiles nucleares podían alcanzar Estados Unidos.

SL: Como los misiles nucleares estadounidenses podían alcanzar Cuba o la URSS.

YS: Es verdad, pero creo que hubo una escalada en la confrontación por parte de ambos países.

Los cinco presos políticos cubanos y la disidencia

SL: Abordemos otro tema. Se habla mucho de los cinco presos políticos cubanos en Estados Unidos condenados a penas de prisión perpetua por infiltrar a grupúsculos de extrema derecha en Florida implicados en el terrorismo contra Cuba.

YS: No es un tema que interesa a la población. Es propaganda política.

SL: ¿Pero cuál es su punto de vista al respeto?

YS: Voy a intentar ser lo más neutral posible. Son agentes del Ministerio del Interior que se infiltraron en Estados Unidos para recoger información. El gobierno cubano dice que no desempeñaban actividades de espionaje sino que habían infiltrado a grupos cubanos para evitar actos terroristas. Pero el gobierno cubano siempre ha dicho que esos grupos estaban vinculados a Washington.

SL: Entonces los grupos radicales de exilados tienen lazos con el gobierno de Estados Unidos.

YS: Eso es lo que dice la propaganda política.

SL: Entonces no es verdad.

YS: Si es verdad quiere decir que los cinco realizaban actividades de espionaje.

SL: Entonces en este caso, Estados Unidos tiene que reconocer que los grupos violentos forman parte del gobierno.

YS: Es verdad.

SL: ¿Piensa usted que los Cinco deben ser liberados o merecen su sanción?

YS: Creo que valdría la pena revisar los casos, pero en un contexto político más apaciguado. No creo que el uso político de este caso sea bueno para ellos. El gobierno cubano mediatiza demasiado este asunto.

SL: Quizás porque es un asunto totalmente censurado por la prensa occidental.

YS: Creo que se podría salvar la situación de esas personas que son seres humanos, que tienen una familia, hijos, pero del otro lado, también hay víctimas.

SL: Pero los cinco no han cometido crímenes.

YS: No, pero dieron información que causó la muerte de varias personas.

SL: Usted se refiere a los acontecimientos del 24 de febrero de 1996, cuando dos aviones de la organización radical Brothers to the Rescue fueron derribados después de violar varias veces el espacio aéreo cubano y lanzar llamamientos a la rebelión.

YS: Sí.

SL: Sin embargo, el fiscal reconoció que era imposible probar la culpabilidad de Gerardo Hernández en ese caso.

YS: Es verdad. Pienso que cuando la política se mete en asuntos de justicia, llegamos a eso.

SL: ¿Piensa usted que se trata de un caso político?

YS: Para el gobierno cubano es un caso político.

SL: ¿Y para Estados Unidos?

YS: Tengo entendido que hay una separación de los poderes allí, pero puede ser que el ambiente político haya influido a los jueces y al jurado, pero no creo que se trate de un caso político dirigido por Washington. Es difícil tener una imagen clara de este caso, pues jamás hemos podido tener una información completa al respecto. Pero la prioridad para los cubanos es la liberación de los presos políticos.

El financiamiento de los disidentes cubanos por Estados Unidos

SL: Wayne S. Smith, último embajador de Estados Unidos en Cuba, declaró que era «ilegal e imprudente mandar dinero a los disidentes cubanos». Agregó que «nadie debería dar dinero a los disidentes y aún menos con el objetivo de derrocar al gobierno cubano». Y explica: «Cuando Estados Unidos declara que su objetivo es derrocar al gobierno cubano y después afirma que uno de los medios para lograrlo es proporcionar fondos a los disidentes cubanos, éstos se encuentran de facto en la posición de agentes pagados por una potencia extranjera para derrocar a su propio gobierno».

YS: Creo que se ha presentado el financiamiento de la oposición por Estados Unidos como una realidad, lo que no es el caso. Conozco a varios miembros del grupo de los 75 disidentes arrestados en 2003 y dudo mucho de esta versión. No tengo pruebas de que los 75 hayan sido arrestados por eso. No creo en las pruebas presentadas en los tribunales cubanos.

SL: No creo que sea posible ignorar esta realidad.

YS: ¿Por qué?

SL: El propio gobierno de Estados Unidos afirma que financia la oposición interna desde 1959. Basta consultar, además de los archivos desclasificados, la sección 1705 de la ley Torricelli de 1992, la sección 109 de la ley Helms-Burton de 1996, y los dos informes de la Comisión de Asistencia para una Cuba Libre de mayo de 2004 y de julio de 2006. Todos estos documentos revelan que el presidente de Estados Unidos financia a la oposición interna en Cuba con el objetivo de derrocar al gobierno de La Habana.

YS: No sé pero…

SL: Si me permite le voy a citar las leyes en cuestión. Así, la sección 1705 de la ley Torricelli estipula que «Estados Unidos proporcionará asistencia a las organizaciones no gubernamentales adecuadas para apoyar a individuos y organizaciones que promueven un cambio democrático no violento en Cuba».

La sección 109 de la ley Helms-Burton también es muy clara: «El presidente [de Estados Unidos] está autorizado para proporcionar asistencia y ofrecer todo tipo de apoyo a individuos y organizaciones no gubernamentales independientes para unir los esfuerzos con vistas a construir una democracia en Cuba».

El primer informe de la Comisión de Asistencia a una Cuba libre prevé la elaboración de un «sólido programa de apoyo que favorezca la sociedad civil cubana». Entre las medidas preconizadas se destina una financiación, por importe de 36 millones de dólares, al «apoyo de la oposición democrática y al fortalecimiento de la sociedad civil emergente».

El segundo informe de la Comisión de Asistencia a una Cuba Libre prevé un presupuesto de 31 millones de dólares para financiar, todavía más, a la oposición interna. Además está prevista una financiación de al menos 20 millones de dólares anuales, con el mismo objetivo, para los años siguientes «hasta que la dictadura deje de existir»

YS: ¿Quién le ha dicho que ese dinero llegó a las manos de los disidentes?

SL: La Sección de Intereses Norteamericanos lo afirmó en un comunicado: «La política estadounidense, desde hace mucho tiempo, es proporcionar asistencia humanitaria al pueblo cubano, específicamente a familias de presos políticos. También permitimos que lo hagan las organizaciones privadas».

YS: Bueno…

SL: Incluso Amnistía Internacional, que recuerda la existencia de 58 presos políticos en Cuba, reconoce que éstos están encarcelados «por haber recibido fondos o materiales del gobierno estadounidense para realizar actividades que las autoridades consideran subversivas y perjudiciales para Cuba».

YS: No sé si…

SL: Por otra parte, los propios disidentes admiten recibir dinero de Estados Unidos. Laura Pollán de las Damas de Blanco declaró: «Aceptamos la ayuda, el apoyo, desde la ultraderecha hasta la izquierda, sin condiciones». El opositor Vladimiro Roca también confesó que la disidencia cubana está subvencionada por Washington alegando que la ayuda financiera recibida era «total y completamente lícita». Para el disidente René Gómez el apoyo económico por parte de Estados Unidos «no es una cosa que haya que ocultar o de la que tengamos que avergonzarnos».

Incluso la prensa occidental lo reconoce. La agencia France Presse informa de que «los disidentes, por su parte, reivindicaron y asumieron esas ayudas económicas». La agencia española EFE alude a los «opositores pagados por Estados Unidos». En cuanto a la agencia de prensa británica Reuters, «el gobierno estadounidense proporciona abiertamente un apoyo financiero federal para las actividades de los disidentes, lo que Cuba considera un acto ilegal». Y podría multiplicar los ejemplos.

YS: Todo eso es culpa del gobierno cubano que impide la prosperidad económica de sus ciudadanos, que impone un racionamiento a la población. Hay que hacer cola para conseguir productos. Hay que juzgar primero al gobierno cubano que ha llevado a miles de personas a aceptar la ayuda extranjera.

SL: El problema es que los disidentes cometen un delito que la ley cubana y todos los códigos penales del mundo sancionan severamente. Ser financiado por una potencia extranjera es un grave delito en Francia y en el resto del mundo.

YS: Podemos admitir que el hecho de financiar a una oposición es una prueba de injerencia pero…

SL: Pero en este caso, las personas que usted califica de presos políticos no son presos políticos pues cometieron un delito al aceptar dinero de Estados Unidos y la justicia cubana las condenó sobre esta base.

YS: Creo que este gobierno se inmiscuyó muchas veces en los asuntos internos de otros países financiado a movimientos rebeldes y a la guerrilla. Intervino en Angola y…

SL: Sí, pero se trataba de ayudar a los movimientos independentistas contra el colonialismo portugués y el régimen segregacionista de Sudáfrica. Cuando Sudáfrica invadió Namibia, Cuba intervino para defender la independencia de ese país. Nelson Mandela agradeció públicamente a Cuba por ello y fue la razón por la cual reservó su primer viaje a La Habana y no a Washington o a París.

YS: Pero muchos cubanos murieron por eso, lejos de su tierra.

SL: Sí pero fue por una noble causa, sea en Angola, en el Congo o en Namibia. La batalla de Cuito Cuanavale en 1988 permitió poner fin al apartheid en Sudáfrica. ¡Es lo que dice Mandela! ¿No se siente orgullosa de ello?

YS: De acuerdo, pero a fin de cuentas, me molesta más la injerencia de mi país fuera que otra cosa. Lo que hace falta es despenalizar la prosperidad.

SL: ¿Incluso el hecho de recibir dinero de una potencia extranjera?

YS: La gente tiene que ser económicamente autónoma.

SL: Si entiendo bien, preconiza la privatización de ciertos sectores de la economía.

YS: Privatizar, no me gusta el término porque tiene una connotación peyorativa, pero poner en manos privadas, sí.

¿Conquistas sociales en Cuba?

SL: Es una cuestión semántica entonces. ¿Cuáles son según usted las conquistas sociales de este país?

YS: Cada conquista ha tenido un coste enorme. Todas las cosas que pueden parecer positivas han tenido un coste en términos de libertad. Mi hijo recibe una educación muy adoctrinada y le cuentan una historia de Cuba que no corresponde para nada a la realidad. Preferiría una educación menos ideológica para mi hijo. Por otra parte, nadie quiere ser maestro en este país porque los salarios son muy bajos.

SL: De acuerdo, pero eso no impide que Cuba sea el país que tiene el mayor número de profesores por habitante del mundo, con clases de 20 alumnos como máximo, lo que no es el caso en Francia por ejemplo.

YS: Sí, pero hubo un coste para eso y por eso la educación y la salud no son verdaderas conquistas para mí.

SL: No podemos negar algo reconocido por todas las instituciones internacionales. Con respecto a la educación, la tasa de analfabetismo en América Latina es de un 11,7% y de un 0,2% en Cuba. La tasa de escolarización en la enseñanza primaria es del 92% en América Latina y de un 100% en Cuba y para la enseñanza secundaria de un 52% y un 99,7% respectivamente. Son cifras del Departamento de Educación de la UNESCO.

YS: De acuerdo, pero en 1959, aunque Cuba vivía en condiciones difíciles, la situación no era tan mala. Había una vida intelectual floreciente, un pensamiento político vivo. En realidad, la mayoría de los supuestos logros actuales que se presentan como resultados del sistema eran inherentes a nuestra idiosincrasia. Esos logros existían antes.

SL: No es cierto; y le voy a citar una fuente libre de toda sospecha: un informe del Banco Mundial. Es una cita bastante larga pero vale la pena.

«Cuba está internacionalmente reconocida por sus éxitos en el campo de la educación y de la salud, con un servicio social que supera el de la mayor parte de los países en vías de desarrollo y en ciertos sectores comparable al de los países desarrollados. Desde la Revolución cubana en 1959 y el establecimiento de un gobierno comunista con partido único, el país ha creado un sistema de servicios sociales que garantiza el acceso universal a la educación y a la salud, proporcionado por el Estado. Este modelo ha permitido a Cuba alcanzar una alfabetización universal, erradicar ciertas enfermedades, acceso general al agua potable y a la salubridad pública de base, una de las tasas de mortalidad infantil más bajas de la región y una de las más largas esperanzas de vida. Una revisión de los indicadores sociales de Cuba revela una mejora casi continua desde 1960 hasta 1980. Varios indicios importantes, como la esperanza de vida y la tasa de mortalidad infantil, siguieron mejorando durante la crisis económica del país en los años 90… En la actualidad la prestación social de Cuba es una de las mejores del mundo en vías de desarrollo, como lo documentan numerosas fuentes internacionales incluidas la Organización Mundial de la Salud , el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo y otras agencias de la ONU , y el Banco Mundial. Según los indicadores de desarrollo del mundo de 2002, Cuba supera ampliamente a la vez a América Latina y el Caribe y a otros países con ingreso intermedio en los más importantes indicios de educación, salud y de salubridad pública».

Además las cifras lo demuestran. En 1959, la tasa de mortalidad infantil era de 60 por mil. En 2009 era de 4,8. Se trata de la tasa más baja del continente americano del Tercer Mundo; incluso más baja que la de Estados Unidos.

YS: Bueno, pero…

SL: La esperanza de vida era de 58 años antes de la Revolución. Ahora es de casi 80 años y es similar a la de muchos países desarrollados. Cuba tiene ahora 67.000 médicos frente a los 6.000 de 1959. Según el diario inglés The Guardian, Cuba tiene dos veces más médicos que Inglaterra para una población cuatro veces inferior.

YS: De acuerdo, pero en términos de libertad de expresión hubo una reducción respecto al gobierno de Batista. El régimen era una dictadura pero había una libertad de prensa plural y abierta, programas de radio de toda tendencia política.

SL: No es cierto. La censura de la prensa también existía. Entre diciembre de 1956 y enero de 1959, durante la guerra contra el régimen de Batista, la censura se impuso 630 días sobre 759. Y a los opositores se les reservaba una triste suerte.

YS: Es verdad que había censura, intimidaciones y muertos al final.

SL: Entonces no puede decir que la situación era mejor con Batista, ya que se asesinaba a los opositores. Ya no es el caso hoy día. ¿Piensa usted que la fecha del primero de enero es una tragedia para la historia de Cuba?

YS: No, no, para nada. Fue un proceso que suscitó mucha esperanza pero que traicionó a la mayoría de los cubanos. Fue un momento luminoso para una buena parte de la población pero pusieron fin a una dictadura e instauraron otra. Pero no soy tan negativa como algunos.

Luis Posada Carriles, la ley de Ajuste cubano y la emigración

SL: ¿Qué piensa de Luis Posada Carriles, ex agente de la CIA responsable de numerosos crímenes en Cuba y a quien Estados Unidos se niega a juzgar?

YS: Es un tema político que no interesa a la gente. Es una cortina de humo.

SL: Por lo menos interesa a los familiares de las víctimas. ¿Cuál es su punto de vista al respecto?

YS: No me gustan las acciones violentas.

SL: ¿Condena sus actos terroristas?

YS: Condeno todo acto de terrorismo, incluso los que cometen actualmente en Iraq por una supuesta resistencia iraquí que mata a los iraquíes.

SL: ¿Quién mata más a los iraquíes? ¿Los ataques de la resistencia o los bombardeos de Estados Unidos?

YS: No sé.

SL: Una palabra sobre la ley de Ajuste Cubano que estipula que todo cubano que emigra legal o ilegalmente a Estados Unidos consigue automáticamente el estatus de residente permanente.

YS: Es una ventaja que no disfrutan los demás países. Pero el hecho de que los cubanos emigren a Estados Unidos se debe a que la situación está difícil aquí.

SL: Y también Estados Unidos es el país más rico del mundo. Muchos europeos también emigran allí. Usted reconoce que la ley de Ajuste cubano es una formidable herramienta de incitación a la emigración legal e ilegal.

YS: Es, efectivamente, un factor de incitación.

SL: ¿No ve eso como una herramienta para desestabilizar la sociedad y al gobierno?

YS: En este caso podemos decir también decir que el hecho de otorgar la ciudadanía española a los descendientes de españoles nacidos en Cuba es un factor de desestabilización.

SL: No tiene nada que ver pues hay razones históricas para eso y además España aplica esta ley a todos los países de América Latina y no sólo a Cuba, mientras que la ley de Ajuste Cubano es única en el mundo.

YS: Pero hay fuertes relaciones. Se juega al béisbol en Cuba como en Estados Unidos.

SL: En República Dominicana también y sin embargo no hay una ley de ajuste dominicano .

YS: Existe sin embargo una tradición de acercamiento.

SL: ¿Entonces por qué esta ley no se aprobó antes de la Revolución ?

YS: Porque los cubanos no querían irse de su país. En la época, Cuba era un país de inmigración y no de emigración.

SL: Es absolutamente falso ya que en los años 50 Cuba ocupaba el segundo puesto de los países americanos en términos de emisión migratoria hacia Estados Unidos, justo detrás de México. Cuba mandaba más emigrantes a Estados Unidos que toda Centroamérica y toda América del Sur juntas, mientras que actualmente Cuba sólo ocupa el décimo puesto a pesar de la ley de Ajuste Cubano y de las sanciones económicas.

YS: Quizás, pero no había esa obsesión de abandonar el país.

SL: Las cifras demuestran lo contrario. Actualmente, repito, Cuba sólo ocupa el décimo puesto en el continente americano en términos de emisión migratoria a Estados Unidos. Entonces la obsesión de la que usted me habla es más fuerte en nueve países del continente por lo menos.

YS: Sí, pero en la época los cubanos se iban y regresaban.

SL: Es el mismo caso en la actualidad, ya que cada año los cubanos del exterior regresan de vacaciones aquí. Además, antes de 2004 y de las restricciones que impuso el presidente Bush que limitaron los viajes de los cubanos de Estados Unidos a 14 días cada tres años, los cubanos constituían la minoría de Estados Unidos que viajaba más a menudo a su país de origen, mucho más que los mexicanos por ejemplo, lo que demuestra que los cubanos de Estados Unidos son en su inmensa mayoría emigrados económicos y no exilados políticos ya que regresan a su país de visita, algo que no haría un exilado político.

YS: Sí, pero pregúnteles si quieren quedarse a vivir aquí otra vez.

SL: Pero es lo que ha hecho usted ¿no? Además en su blog usted escribió en julio de 2007 que su caso no era un caso aislado. La cito: «Hace tres años [...] en Zurich [...], decidí regresar a quedarme en mi país. Mis amigos creyeron que les hacía un chiste, mi mamá se negó a aceptar que ya su hija no vivía en la Suiza de la leche y el chocolate». El 12 de agosto de 2004 usted se presentó en la oficina de inmigración provincial de La Habana para explicar su caso. Usted escribió: «Tremenda sorpresa cuando me dijeron, pide el último en la cola de los ‘que regresan’ [...].Así que encontré, de pronto, otros ‘locos’ como yo, cada uno con su truculenta historia de retorno». Entonces existe este fenómeno de regreso al país.

YS: Sí, pero son gente que regresa por razones personales. Hay algunos que tenían deudas en el exterior, otros que no soportaban la vida afuera. En fin, una multitud de razones.

SL: Entonces, a pesar de las dificultades y de las vicisitudes cotidianas, la vida no es tan terrible aquí ya que algunos regresan. ¿Piensa usted que los cubanos tienen una visión demasiado idílica de la vida en el exterior?

YS: Eso se debe a la propaganda del régimen que presenta de manera demasiado negativa la vida afuera y eso ha tenido el resultado contrario para la gente, que ha idealizado demasiado el modo de vida occidental. El problema es que en Cuba, la emigración de más de once meses es definitiva cuando uno podría vivir dos años fuera y regresar por un tiempo e irse de nuevo etc.

SL: Entonces, si entiendo bien, el problema en Cuba es más bien de orden económico ya que la gente desea abandonar el país sólo para mejorar su nivel de vida.

YS: Muchos quisieran viajar al exterior y poder regresar luego pero las leyes migratorias no lo permiten. Estoy segura de que si fuera posible mucha gente emigraría dos años y regresaría luego para irse de nuevo y regresar, etc.

SL: En su blog hubo comentarios interesantes al respecto. Varios emigrados hablaron de sus desilusiones con el modo de vida occidental.

YS: Es muy humano. Usted se enamora de una mujer y tres meses después pierde sus ilusiones. Se compra un par de zapatos y al cabo de dos días ya no le gustan. Las desilusiones forman parte de la condición humana. Lo peor es que la gente no puede regresar.

SL: Pero la gente regresa.

YS: Sí, pero sólo de vacaciones.

SL: Pero tienen el derecho a quedarse todo el tiempo que quieran, varios años incluso, salvo que pierden algunas ventajas vinculadas a su condición de residente permanente como la libreta, la prioridad para la vivienda, etc.

YS: Sí, pero la gente no puede quedarse varios meses aquí, pues tienen su vida fuera, su trabajo, etc.

SL: Eso es otra cosa y es lo mismo para todos los emigrados del mundo entero. En todo caso, pueden perfectamente regresar a Cuba cuando quieran y quedarse allí todo el tiempo que quieran. La única cosa es que si se quedan más de once meses fuera del país pierden algunas ventajas. Por otra parte me cuesta comprender, si la realidad es tan terrible aquí, alguien que tiene la oportunidad de vivir fuera, en un país desarrollado, ¿por qué desearía regresar a vivir de nuevo en Cuba?

YS: Por múltiples razones, por sus lazos familiares, etc.

SL: Entonces la realidad no es tan dramática.

YS: No diría eso, pero algunos disponen de mejores condiciones de vida que otros

SL: ¿Cuáles son según usted los objetivos del gobierno de Estados Unidos respecto a Cuba?

YS: Estados Unidos desea un cambio de gobierno en Cuba, pero es lo que deseo yo también.

SL: Entonces comparte un objetivo común con Estados Unidos

YS: Como muchos cubanos.

SL: No estoy convencido de eso. Pero, ¿por qué? ¿Porque es una dictadura? ¿Qué quiere Washington de Cuba?

YS: Creo que se trata de una cuestión geopolítica. También está la voluntad del exilio cubano, que se toma en cuenta, y que quiere una nueva Cuba, el bienestar de los cubanos.

SL: ¿Con la imposición de sanciones económicas?

YS: Todo depende a quién se refiere. En cuanto a Estados Unidos, creo que quieren impedir que explote la bomba migratoria.

SL: ¿Ah sí? ¿Con la ley de Ajuste Cubano que incita a los cubanos a que abandonen el país? No es serio. ¿Por qué no anulan esta ley entonces?

YS: Creo que el verdadero objetivo de Estados Unidos es acabar con el gobierno de Cuba para disponer de un espacio más estable. Se ha hablado mucho de David contra Goliat para hablar del conflicto. Pero el único Goliat para mí es el gobierno cubano que impone un control, la ilegalidad, los bajos salarios, la represión, las limitaciones.

SL: ¿Usted no piensa que la hostilidad de Estados Unidos ha contribuido a ello?

YS: No sólo pienso que ha contribuido a ello sino que se ha convertido en el principal argumento para decir que vivimos en una fortaleza asediada y que toda disidencia es traición. Creo en realidad que el gobierno cubano teme que esta confrontación desaparezca. El gobierno cubano desea el mantenimiento de las sanciones económicas.

SL: ¿De verdad? Porque es exactamente lo que dice Washington de modo un poco contradictorio porque si fuera el caso, debería levantar las sanciones y dejar así al gobierno cubano frente a sus propias responsabilidades. Ya no existiría la excusa de las sanciones para justificar los problemas en Cuba.

YS: Cada vez que Estados Unidos ha intentado mejorar la situación, el gobierno cubano ha tenido una actitud contraproducente.

SL: ¿En qué momento Estados Unidos ha intentado mejorar la situación? Desde 1960 sólo se han reforzado las sanciones, con la excepción del período Carter. Resulta difícil entonces mantener este discurso. En 1992 Estados Unidos votó la ley Torricelli con carácter extraterritorial; en 1996, la ley Helms-Burton, extraterritorial y retroactiva; en 2004, Bush adoptó nuevas sanciones y las acrecentó en 2006. No podemos decir que Estados Unidos ha intentado mejorar la situación. Los hechos demuestran lo contrario. Además, si las sanciones son favorables al gobierno cubano y sólo se trata de una excusa ¿por qué no eliminarlas? No son los dirigentes quienes sufren por las sanciones, sino el pueblo.

YS: Obama dio un paso en ese sentido, insuficiente quizás pero interesante.

SL: Sólo eliminó las restricciones que Bush impuso a los cubanos y que les prohibía viajar a su país más de 14 días cada tres años, en el mejor de los casos, y con tal de que tuvieran a un miembro directo de su familia en Cuba. Incluso redefinió el concepto de familia. Así, un cubano de la Florida que sólo tenía a un tío en Cuba no podía viajar a su país pues no era considerado como miembro «directo» de la familia. Obama no eliminó todas las sanciones que impuso Bush y ni siquiera regresamos al estatus que había con Clinton.

YS: Creo que las dos partes deben bajar el tono sobre todo, y Obama lo ha hecho. Después Obama no puede eliminar las sanciones pues hace falta un acuerdo del Congreso.

SL: Pero puede aliviarlas considerablemente firmando simples órdenes ejecutivas, lo que se niega a hacer por el momento.

YS: Está ocupado con otros temas, como el desempleo y la reforma de salud.

SL: Sin embargo tomó el tiempo de responder a su entrevista.

YS: Soy una persona afortunada.

SL: La posición del gobierno cubano es la siguiente: no tenemos que dar ningún paso hacia Estados Unidos pues no imponemos sanciones a Estados Unidos.

YS: Sí, y el gobierno dice también que Estados Unidos no debe pedir cambios internos porque es injerencia.

SL: Es el caso, ¿no?

YS: ¿Entonces si yo pido un cambio también es injerencia?

SL: No, porque usted es cubana y por eso tiene derecho a decidir del futuro de su país.

YS: El problema no es quién pide los cambios, sino los cambios en cuestión.

SL: No estoy seguro porque como francés no me gustaría que el gobierno belga o alemán se inmiscuyera en los asuntos internos de Francia. Como cubana, ¿usted acepta que el gobierno de Estados Unidos le diga cómo debe regir su país?

YS: Si el objetivo es agredir el país, es evidentemente inaceptable.

SL: ¿Considera usted las sanciones económicas como una agresión?

YS: Sí, las considero como una agresión que no ha tenido resultados y que es una momia de la guerra fría, que no tiene ningún sentido, que afecta al pueblo y que ha reforzado al gobierno. Pero repito que el gobierno cubano es responsable al 80% de la crisis económica actual y el 20% es por las sanciones económicas.

SL: Otra vez, le repito, es exactamente la posición del gobierno de Estados Unidos y las cifras demuestran lo contrario. Si fuera el caso no creo que 187 países del mundo se molestaran en votar una resolución contra las sanciones. Es la decimoctava vez consecutiva que una inmensa mayoría de los países de la ONU se pronuncia contra este castigo económico. Si fuera marginal no creo que se molestaran.

YS: Pero no soy una especialista en economía, es mi sentimiento personal

SL: ¿Qué preconiza usted para Cuba?

YS: Creo que hay que liberalizar la economía. Por supuesto no se puede hacer de un día para otro porque provocaría una fractura y disparidades sociales que afectarían a los más vulnerables. Pero hay que hacerlo gradualmente y el gobierno cubano tiene la posibilidad de hacerlo.

SL: Un capitalismo «sui generis», como dice usted.

YS: Cuba es una isla sui generis. Podemos crear un capitalismo sui generis.

SL: Yoani Sánchez, gracias por su tiempo y su disponibilidad.

YS: Gracias a usted.

Salim Lamrani es profesor encargado de cursos en la Universidad Paris-Sorbonne -Paris IV y en la Universidad Paris-Est Marne-la-Vallée y periodista francés, especialista de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. Acaba de publicar Cuba: Ce que les médias ne vous diront jamais (Paris: Editions Estrella, 2009). Contacto:lamranisalim@yahoo.fr

 

PENSAR EN CUBANO

PENSAR EN CUBANO

 

Luis Sexto

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El significado del 28 de enero en el fechario patriótico, facilita la reflexión sobre la complejidad política, social, económica que regularmente ha padecido nuestra historia. Evoquemos a Martí en la madurez de su intelecto superior, su ética heroica, y en medio de la faena por unir a los cubanos para conquistar y merecer la independencia. Lo visualizamos cercado por tiranteces y contradicciones; deslealtades y oposición; comprensión y resistencia; optimismo y dudas, y también por la amenaza de la anexión.

Como Bolívar, Martí puede ser llamado “hombre de dificultades”, pero en especial hombre de muchas dificultades derivadas de la incesante conjura de intereses que en aquel tiempo de fines del XIX convertían al país en un ruedo de pasiones. Y si hoy tenemos a Martí como maestro, unificador, ideólogo de la nación, es porque a todas las dificultades que estorbaban su obra liberadora, y lo desgarraban en lo íntimo, opuso una fórmula: pensar en cubano.

Siguiendo el hilo que une al presente con lo más límpido, honrado, generoso de nuestro pasado, hoy urgimos también de pensar en cubano. Las crisis no pueden servir solo para tocar la caracola que convoque a lo más ruin y débil de nosotros para la estrategia del sálvese el que pueda. El mundo o “el sistema mundo” -categoría que le oigo repetir a mi amigo Eduardo Montes de Oca con la culta madurez de quien lee libros como si observara a las estrellas para hallar rumbos y explicaciones; el “sistema mundo”, signado por el hegemonismo de un capitalismo que niega hasta el tiempo libre en nombre de los rigores mercantiles, deriva hacia una especie de desnacionalización, un pensar ambiguo y global. Y si la edad media, según un escritor francés, fue una gran iglesia, la sociedad mundial tiende a convertirse en una gran plaza de mercado.

Ello es sabido. Pero no sobra recordarlo para tener presente que las crisis han de servir también para soplar la diana de la virtud, del patriotismo. No pretendo invocar el sacrificio; pretendería hacer sonar trompetas ya desafinadas; más bien me preocupa que no pensemos en cubano, que es más, mucho más, que hablar en asere, ecobio, mi socio, jugar pelota y polemizar a gritos.  Pensar en cubano hoy, como ayer en la edad de Martí, equivale a considerar a Cuba el fiel de nuestra existencia individual y colectiva, para continuar pesando en la balanza del planeta como un ente independiente y próspero donde sus habitantes logren con el trabajo el origen de todo bienestar, toda justicia y toda libertad.

Por tanto, ¿piensan en cubano los que aparentemente acatan las nuevas leyes y cumplen con la vieja norma de prohibir y limitar, sin percatarse de que la acción de cada uno  a favor de los demás es, básicamente, la esencia solidaria de  nuestra estrategia? Hemos visto, más que leído, en algún periódico, la rutina de los “puestos de mando”, esto es, la centralización de lo que pretende descentralizar, como si en Cuba nada pasara, como si el movimiento hacia delante fuera simplemente, la inmovilidad convertida en ilusión.

Es cierto: los mismos que hemos cometido los errores, somos lo que habremos de rectificarlos. ¿Pero podrá subsanarse un error de índole colectiva sin que el sujeto en singular se renueve moral, culta y patrióticamente? ¿Estará nuestra sociedad en capacidad de soportar viejas fallas sobre bases concebidas para ir hacia una más efectiva cualidad económica, social y política? Y sin ánimo de “cazador de brujas o brujos”, a mi criterio, los que nos equivocamos una vez debemos saber que la segunda no podrá merecer el derecho a rectificar pasando raídas apariencias como si fuesen la ropa blanca de la verdad. Así nos engañaríamos. Y para evitarlo, advirtamos lo esencial: más que las fallas con las cuales nazca cualquier plan o concepción, lo verdaderamente dañino es su aplicación incompleta o falseada por los enredos de la rigidez del pensamiento o por el gusto del acomodamiento.

Pensar en cubano, como recordamos hoycuando se acerca la celebración del natalicio de Martí, implica, pues,  no pensar en burócrata, no pensar en egoísmo. Más bien, pensar en cubano es pensar y actuar en servicio.    

EL REMAKE DE "MORIR POR LA BOCA"

EL REMAKE DE "MORIR POR LA BOCA"

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

MIAMI (EE.UU.), 14 ENE (EFE) Los guardacostas cumplen con su función de "interceptar a los inmigrantes indocumentados que intentan entrar ilegalmente por mar en territorio estadounidense", señaló en un comunicado William Baumgartner, contraalmirante de la Guardia Costera.

    Respecto a las repatriaciones más recientes, Baumgartner explicó que los cubanos fueron interceptados en cuatro operaciones diferentes en alta mar y advirtió de que aquellos que viajan en embarcaciones dedicadas al "contrabando de emigrantes indocumentados ponen en grave riesgo las vidas de estos".

    Según los convenios suscritos entre Cuba y Estados Unidos, los cubanos que son interceptados en el mar, aunque sea a pocos metros de la orilla, deben ser repatriados. Sin embargo, aquellos que logran pisar tierra pueden permanecer en este país y al cabo de un año obtener la residencia.

    En vísperas de la entrada en vigor hoy de la reforma migratoria de Cuba, el Gobierno estadounidense ha insistido en pedir a los cubanos que no arriesguen sus vidas cruzando el mar hacia este país.

    "Continuamos alentando a la gente a que no arriesgue sus vidas al emprender travesías peligrosas en el mar", dijo el viernes en un comunicado la portavoz del Departamento de Estado, Victoria Nuland.

    "La mayoría de los países aún requieren que los ciudadanos cubanos tengan visas de entrada, incluyendo Estados Unidos".

    El Gobierno de Washington planea mantener los actuales requisitos de visas y los ciudadanos cubanos siguen necesitando una visa legal o autorización para entrar en este país.

 

COMENTARIO

Luis Sexto

En este cable está descrito el lado de la política que pocos quieren ver.  A pesar de las apelaciones a que nadie arriesgue su vida por el estrecho de la Florida, mientras el gobierno norteamericano mantenga vigente la ley de ajuste cubano, y la política de pies secos y pies mojados, y por otra parte exija  los actuales y severos requisitos para otorgar visas, y aunque el gobierno cubano haya prácticamente eliminado todas las prohibiciones migratorias, incluso para los médicos,  los demasiados interesados en viajar a territorio norteamericano tendrán que seguir apelando al mar. O  pedirán  visa a México y luego correrán  a la frontera para acogerse, con el pasaporte cubano en la mano, a la ley de ajuste.  Ahora veremos qué medidas toma la Casa Blanca en la frontera con México. Algo sucederá allí. 

Por su parte, Ecuador, que no exige visado a los cubanos, acaba de establecer que, para que un cubano  llegue a Ecuador en viaje personal, tendrá que haber recibido una carta de invitación de un ecuatoriano solvente. Este solo podrá invitar a un cubano en un período de 12 meses. Como vemos, Ecuador reordena el flujo migratorio y de paso le evita a los Estados Unidos una aglomeración en la frontera utilizando a Ecuador como puente.

Evidentemente, anualmente los Estados Unidos otorgan una cantidad de visas a cubanos que deseen emigrar, aparte de los viajes temporales.  Pero como es sabido, una cifra considerable no clasifican como emigrantes ni como viajeros temporales. Habrá que pararse un día en Calzada y L para observar cuántos salen frustrados en sus gestiones. Y quien quiere emigrar y no puede porque los Estados unidos, el país  al que desea ir, no le otorga el visado, acudirá al expediente establecido casi desde 1959: la balsa, el bote,  la lancha, o el pago  por sus parientes en Miami de unos 10 mil dólares para que una lancha llegue a las costas a recoger emigrantes, en un ejerció continuado de tráfico ilegal. Si esas acciones continúan, la Casa Blanca  podrá capitalizarlas políticamente al decir: "la gente huye de Cuba". El truco ya hiede.

Por tanto, pasiones y manipulaciones a un lado, que hay muchas, el problema migratorio no es solo de Cuba. Muchos quieren ver el problema desde una orilla y atribuirle a la otra toda la responsabilidad. Por ello, en mi artículo sostengo que el gobierno cubano ha decidido liberar lo que ya no podía seguir limitado, sin importar cómo actúe el gobierno norteamericano.  Estoy convencido de que, si mañana, los Estados Unidos pudieran imponer en Cuba un gobierno que sirviera a sus intereses, su primera decisión sería eliminar la ley de ajuste cubano y restringir el movimiento migratorio desde Cuba. Así fue antes de 1959, cuando muchos cubanos, que no obtenían permiso para emigrar, adquirían un visado de turistas por 30 días y luego se quedaban y vivían escondido de la Migra hasta que los apresaran y deportaran. Así actúan hoy los ilegales  mexicanos, salvadoreños, guatemaltecos y otros.

 

CABEZAZOS CONTRA LA PARED

CABEZAZOS CONTRA LA PARED

Luis Sexto

Lo que más confianza inspira en los cambios que se ejecutan en la sociedad cubana, es la libertad con que se adoptan. Se concretan sin tener en cuenta a los Estados Unidos. Es decir que Cuba ahora es más independiente. En un pasado reciente lo era: no le consultaba al Norte qué norte seguir. Pero para obrar, para modificar, para decidir a veces se consideraba hasta dónde podría  este acto o aquella medida de índole interna beneficiar a los Estados Unidos en su guerra de subversión contra el gobierno cubano.  Y  entre paréntesis, que nadie alegue, para endulzar los términos, que Washington no la hostiliza, sino sólo procura que Cuba se rija por el concepto norteamericano de democracia. Bueno, y qué; sigue siendo injerencismo, injerencismo agresivo, porque subvenciona agentes, paga un laboratorio propagandístico para desacreditar al gobierno cubano, suprime mercados, préstamos y  castigas con multas de millones a bancos que realicen transacciones con instituciones cubanas. Qué derecho internacional, qué norma ética en las relaciones humanas respaldan a la Casa Blanca para presionar a un país soberano a  adoptar su orden y su modo de vida.

 Siguiendo, pues, en lo central, junto con las limitaciones impuestas por leyes extraterritoriales contra la economía cubana, los Estados Unidos por  volar como un águila sobre el mar territorial, influía en cualquier postura de cambio. Ninguna brecha al enemigo, ha sido una línea. Ahora, aunque al enemigo no se le debe abrir ninguna rendija, el concepto de resistencia a secas pasó  resistencia activa, y con este cambio también empieza a cambiar la sociedad. A mi parecer, se ha llegado a admitir internamente una evidencia: la mayor brecha al enemigo, es decir, a la ex metrópoli neocolonial comprometida,  con su historia y su poder, a recuperar “nuestra colonia de Cuba”, según la frase de Leland M. Jenks; la mayor brecha, digo, se abre haciendo sobrevivir a Cuba entre la pobreza y la desesperanza. Porque si desde 1959, la estrategia del bloqueo económico estuvo dirigida, según documentos del Departamento de Estado, a quebrar planes de desarrollo y gestar  por condicionamientos de carencias materiales, un levantamiento popular, 50 años después, el estacionamiento en la  pobreza y en prohibiciones preventivas abona la teoría propagandística del fracaso.

Y dicho esto, me circunscribo a la nueva ley migratoria. Lo más curioso de esta nueva legislación, abierta, con el mínimo de excepciones posible, es que no ha dejado contentos a los Estados Unidos y a sus agentes de origen cubano. Brevemente, la llamada disidencia, que es solo la incidencia en la oposición aupada desde el extranjero, la tacha de tardía. Tal parece que por ser tardía, no la aprueban.  Ya es muy tarde. Pero a nadie extraña la reacción: el papel de esas personas que casi nadie conoce,  consiste en dar palos porque no bogas y palos porque bogas. Nunca estarán contentos. Se lo impide el libreto, el papel, que se traduce en provecho mediante el otro papel, el verde, porque nadie puede negar que uno de los aportes de la contrarrevolución es el de haber sido convertida en una especie de empresa cambiaria. Tanto por tanto. Una vecina, dama de blanco, le dijo a otra vecina, que no “se mete en na”, que a ella le pagaban 30 dólares por hora cada vez que marchaba por alguna zona de La Habana. Y juro que nada personal  me mueve contra esas señoras. Un día, hace unos cinco años, subí a un “almendrón” hacia el centro de la ciudad y casualmente me convertí en  compañero de viaje de dos de estas mujeres. Vestidas de blanco, iban revisando, a ventanilla de par en par,  decenas de copias de textos y fotos de El Nuevo Herald sobre la actuación de las de blanco.  Yo miré de reojo. Una me miró; la miré; sonrió. Y todos quedamos en nuestros asientos. Cuando se bajaron a mediación de  la calle San Lázaro,  me dijeron adiós. Pues adiós.

Los cubanos honrados, en cambio, se alegran  de que, aunque   tardío -de una oportuna tardanza-, el Decreto ley 302 sea una decisión que amplia las bases democráticas de la sociedad cubana y la libertad de los ciudadanos. Si lo tardío llega, y es bueno, pues a abrir los brazos. Salvo los que se oponen a que Cuba actúe para perseverar en su vocación socialista. Cuanto más justa sea la sociedad cubana, más socialista será, y más oportunidad tendrá de inmunizarse contra las campañas norteamericanas. Por ello, me parece que quienes van habitualmente contra la corriente del pueblo, satanizando lo que lo beneficia, se alejan del pueblo si es que alguna vez han estado cerca de él.

En este torneo de calificativos en que a veces ha derivado la injerencia y la acción contra Cuba, lo único tardío sigue siendo la actualización de la política norteamericana con respecto de Cuba. Cuanto más se demoren, también más evidente es el fracaso de medio siglo de injerencismo frío y caliente. Estén alertas: Cuba  suprime limitaciones, y Washington declara que su política migratoria  de ajuste cubano seguirá invariable. Esto es, estimulando la ilegalidad. Que ahora, de rebote, se volverá contra el Norte al componer  una política de cabezazos contra la pared.

FILOSOFÍA DE LOS OLORES

FILOSOFÍA DE LOS OLORES

Luis Sexto

Lo político pudiera ser un detalle vinculado al olfato si reconociéramos que a Cuba se le puede percibir en diversos olores. Los emigrantes que se paran sobre el punto que marca las noventa millas entre Cuba y los Estados Unidos en Cayo Hueso, al olisquear el aire creen sentir el olor de la nostalgia. Y si fuera solo la morriña gallega, la añoranza por el país de origen, los amigos, la lengua, no fuera peligrosa; quizás anticipara un estado poético. Pero muchos de cuantos se recuestan del lado de los recuerdos, añoran la Cuba sin revolución. Y ese sentimiento de vacío se convierte en violenta potencialidad, en peligroso deseo de revancha.

Parejamente, en La Habana, muchos de cuantos se suben en el muro del Malecón a pasar las horas frescas de la noche, y tantean con la nariz el norte, reciben el olor de la desconfianza o de la esperanza, dependiendo el primero de la actitud política favorable a la revolución y el segundo, en un apreciable grado, de las aspiraciones económicas. Tal vez esos tres -nostalgia, desconfianza y esperanza- sean los olores básicos que el aire del mar ofrece a los cubanos del lado de allá del estrecho de la Florida y del lado de acá, desde donde escribo.

Al llegar a tal conclusión, uno lamenta la azarosa providencia geográfica que puso a la Isla de Cuba a emerger en esta posición tan crucial, fiel de América que dijera Martí, crucero entre el Viejo y el Nuevo Mundo. Es fácil reconocerlo: ha sido un incómodo destino existir tan solo a cuatro brazadas del país que alcanzaría tanta influencia y poder como para que los cubanos lo viéramos, unos, como la "tierra prometida" y, otros, como el sitio de donde dimanan toda amenaza y todo riesgo.

Parece claro: la fase violenta, vengativa de la nostalgia en Miami, influye directamente en el olor de la desconfianza que muchos cubanos huelen, ayer y hoy, en el lenguaje agresivo de los medios del llamado exilio y, por supuesto, de las instituciones de Washington. Con cincuenta años de argumentos, está justificada la sospecha acerca de qué se puede esperar de esa ciudadela de la contrarrevolución en que se convirtió Miami desde 1959. Y así, mientras el conflicto ideo político esté planteado en términos hostiles, a los cubanos que respiran en la isla les resultará fácil defenderse: reconocen al enemigo; coliman el blanco, y hallan en la posibilidad de la agresión las justificaciones para la resistencia numantina.

No resulta tan simple, en cambio, anular o disminuir la intensidad del efluvio de "esperanza” que otros cubanos creen sentir cuando abren las ventanas de su olfato con un ademán también nostálgico, pero de una nostalgia distinta: la que añora lo que no conoce y estima como el sésamo ábrete que decretará la prosperidad personal. La emigración, legal o ilegal, pues, se erige en fórmula básica para que los que aspiran a vivir presumiblemente mejor, toquen su "sueño americano".

¿Cómo habrá de impedir la Cuba socialista los olores que, envueltos en blanco de nubes, llegan tentando a muchos, en particular a jóvenes, en cifras inquietantes? En esta faceta de las hostilidades entre ambas orillas, los cañones no resuelven. No soy el primero que lo afirma. Y me parece que, a pesar de cualquier aparente duda de los habitantes del archipiélago cubano que no hayan tenido oportunidad de asumir otra posición que no sea la del "espectador crítico", las ideas más lúcidas en Cuba tienden a percatarse de que para reducir el trasiego clandestino de personas y los efectos de la ley de ajuste migratorio que lo estimula, lo primordial será cuanto se haga dentro del país, para que nadie tenga que buscar en el extranjero lo que podría tener, aun más modestamente, en el interior. Y sin esperar a que la racionalidad germine entre los asesores y ejecutivos del poder político en Washington.

Hasta ahora, en los últimos 20 años, Cuba ha resistido siguiendo una estrategia que ha apostado mayormente al tiempo, al tiempo que depare un golpe de suerte, toque mágico que haga brotar el subsuelo la riqueza que pueda financiar necesidades e incluso ineficiencias. Pero el tiempo suele también no traer lo que esperamos. Y con notoria ansiedad ante las posibilidades de desarrollo interno, percibimos un nuevo olor: el de modificar, ahora, estructuras económicas que promuevan una respuesta creadora a las urgencias presentes. En Cuba, como dije una vez, las cosas a veces se conciben, maduran y pasan soterradamente. No olvidemos que la desconfianza en los actos procedentes de los Estados Unidos y sus adeptos condiciona cualquier movimiento interior. Aparte de las trabas y distorsiones burocráticas, que son otro tipo de enemigo, las cautelas rodean las decisiones que a veces creemos demasiado lentas. ¡Cuidado!, dice un combatiente suspicaz: el enemigo está al tanto de cualquier grieta. Pero la sociedad cubana, por muchos años rigidizada, sacude el almidón que la inmovilizaba en su lealtad a un paradigma socialista ya descalificado por la historia. Y aclaro: No es que el socialismo haya fracasado, sino que el modo de implantarlo fue el que se frustró en Europa por su incapacidad de autorregularse.

Cuba, en efecto, sigue moviéndose, aunque lentamente, dentro de la lógica de su olfato político: cambiar lo caduco sin comprometer la solidez del poder de la Revolución. Los decretos leyes sobre la tierra, el trabajo por cuenta propia, las cooperativas en otros sectores económicos, la emigración, son  a juicio de este articulista,  medidas de fondo, junto a la eliminación de prohibiciones como la venta de la casa, del automóvil, y el reconocimiento del derecho de los que emigran a no perder sus propiedades. A partir de ahora, si la burocracia no nos entretiene, el individuo tendrá mayor espacio para decidir y definir su situación doméstica. Ya no habrá que esperar la mano dadivosa del Estado para un aumento de suelto o de pensión, que por momentos hay que aplazar. Si usted lo necesita o si quiere vivir más holgadamente podrá trabajar más. Por primera vez el principio de que el trabajo sea la verdadera fuente de riqueza y bienestar, empieza a formalizarse en un cuerpo social y jurídico, sin más limitaciones que las que tiendan a preservar la legalidad escoltada por la razón.

Posiblemente  exagero, o quizás soy, por esta vez, demasiado optimista, pero un olor de esperanza renovada hace sus espirales en el aire un tanto espeso de Cuba; no la esperanza que ciertos ánimos inconformes buscan fuera, en el oropel de una promesa muy costosa, sino la que empieza a gestarse como premisa para trascender la insuficiencia y solidificar el olor de justicia que trajo la Revolución. Mi olfato cree que el desencanto equivaldría a la ruina.

CRÓNICA ENLUTADA POR UN AMIGO

CRÓNICA ENLUTADA POR UN AMIGO

Luis Sexto

Este texto se publicó en Juventud Rebelde hace unos años e incluso integró mi libro El día en que me mataron y otras crónicas personales. Ahora, modificando algunos tiempos verbales, puedo reproducirla haciendo lo que entonces revelé qué hacia ante sucesos como éste, aunque entonces no existía la razón que me justifica hoy

Suelo leer ciertos libros dos veces. La primera se explica naturalmente por la carnada que me tienta a morderles el título. Y la segunda cuando sus autores significan para mí la amistad de visita y afecto, o la admiración distante pero entrañable, y al morir mi duelo se manifiesta en el repaso zaherido de alguna de sus obras.

Ahora, precisamente, acabo de leer un libro por segunda vez. El escritor falleció el domingo 16 de diciembre de 2012, a los 82 años.  Si su autor no hubiese muerto, merecería también la relectura. La primera vez matriculó en mis ojos un regusto de obra oportuna y artísticamente compuesta. Es Gente del llano, firmado por Enrique Oltuski. El libro recrea las memorias estudiantiles, políticas, clandestinas del escritor durante la década de los 50. Historia e individuo se trenzan en el ámbito que le corresponde al hombre único e intransferible que es aquel. Cuenta lo que vio, oyó, vivió en suma. Y ese es el valor más representativo de la obra: la pequeñez que proscribe lo obvio, y facilita acceder a la menudencia desconocida, pero recargada por los conflictos y las contradicciones del subsuelo. Lo expresa, además, con los lujos de la técnica y el estilo de la novela: color, ritmo, armonía, síntesis, incluso dramaturgia.

Pero no quiero hoy demorarme en la crítica literaria. Más bien prefiero repetir lo que he dicho a cuantos me han oído hablar del estilo, sea periodístico o literario. La primera lección, la primordial, digamos, es la honradez. El escribir exige su ética. Y Oltuski la empleó, porque he reconocido al hombre en sus letras. Es decir, la imagen que el autor ofrece de sí mismo es la misma que me reveló un diminuto primer  contacto con él.  

En Gente del llano, Marta, la esposa del escritor, despierta recurrentemente a su marido por la madrugada. Enrique, te buscan. Y entonces, siendo él coordinador en estricta clandestinidad del Movimiento 26 de Julio en Las Villas, o jefe de alguna esfera insurrecta en la capital, es perentorio, urgente, que ella, si oye primeramente los toques, llame a Sierra, entonces el seudónimo de su marido. La  costumbre, tras la guerra, continuó. Y una mañana de 1969, sobre las siete, me presenté en la casa donde el matrimonio residía provisoriamente. Oltuski ejercía como director de la Empresa Azucarera de Matanzas. Yo me afanaba como topógrafo en el central Amancio Rodríguez(antes Francisco), copia de Macondo por lo remoto, inscrito entonces en el sur de Camagüey. Marta abrió. Me presenté y pregunté por el ingeniero. Ella  me dijo: hace una hora que se acostó; trabajó hasta muy tarde, pero lo voy a despertar. Y, en efecto, Oltuski salió al portal con ojos de recién nacido. La entrevista consumió un minuto. Le extendí un sobre, y él me preguntó si ahí estaba toda la información. En efecto, le pedía, aunque él no me conociera, favorecer mi traslado hacia Matanzas para acercarme a mi padre enfermo y a mi novia

Y a Matanzas partí una noche cuando, desde la ciudad de Camagüey, me orientaron ir a trabajar hacia la empresa del Yumurí. Pasaron unos meses. El sindicato convocó para el próximo domingo una siembra voluntaria de caña en Jovellanos. Me preguntaron en cuál brigada quería formar. Pedí la del director. Y aseguro que ni la adulonería ni el arribismo inspiraron la decisión. Pretendía verlo sin molestarlo y agradecerle el traslado. Solo eso. Y para eso no bastó el tiempo. Las horas cayeron en el surco. Merendamos aprisa. Y estimé que hacia las dos de la tarde podía saltar los 18 kilómetros que me distanciaban del central España Republicana y visitar a Zenaida. A las dos, toda la gente, salvo nosotros, se marchó. Oltuski seguía ahilando canutos de caña, y nosotros, detrás, a su ritmo rápido y constante. Sobre las cinco se detuvo. Miró al cielo que ya se apagaba. Parece que ya es tarde, comentó, y ordenó recoger.

Cuando a las ocho de la noche llegué a casa de mi novia, y me preguntó qué había sucedido, tuve que admitirlo:

-El jefe no me dejó venir antes.

-¿Cómo? Exclamo Zenaida, abriendo los ojos más allá del azoro, como le es común.

-Sí; es un hombre especial. Fue uno de los que ayudó al Che a difundir el trabajo voluntario en el Ministerio de Industrias...

-Bueno, hay que perdonarlo; te trajo para acá.

-Es cierto, pero el que no se perdona soy yo.

-¿Por qué?

Y le expliqué que había elegido trabajar con un jefe de quien yo sabía no señalaba hora para levantarse de la cama, ni tampoco para acostarse...

-¿Comprendes?- y tiré contra mí mismo un puñetazo que rebotó en las maderas del portal.

 

EL DERECHO DEL QUE SE QUEJA

EL DERECHO DEL QUE SE QUEJA

Luis Sexto

Las palabras suelen tener doble personalidad. Es decir, se distinguen por uno o varios significados, pero estos pueden desplazarse hacia otro sentido. Los poetas emplean con acierto esa dúctil virtud. Y también las intenciones políticas recurren a la técnica de modificar el diccionario para expresar su posición o inclinación  ideológica y encubrir sus fines e intereses. Y aunque no sea original al definirlo, tiro al aire recurso  tan común para comprobar sus inconsecuencias.

En otro momento quizás intentemos decodificar las diferencias entre el significado lexicográfico y el sentido de los términos empleados en la propaganda anti socialista y por ende anti cubana. Por hoy quede la alusión, porque me interesa permanecer en nuestro cuartón y citar y comentar una palabra propia de nuestros procedimientos administrativos.

Desde finales de la década de 1980 vengo registrando un vocablo, punzante y negador, en las asambleas de rendición de cuentas. Recientemente saltó con sus uñas largas mientras leía en un periódico la respuesta suscrita por una dirección administrativa a la queja de un lector. Y si se trataba de queja, en la respuesta se referían como “quejoso” al lector que había escrito al diario. Ah, quejoso. ¿Qué sabor nos deja en los oídos semejante calificativo? Aparentemente, quien escribió la respuesta del organismo implicado seguía la práctica consuetudinaria en nuestro idioma para hacer derivar las palabras: de queja, quejarse y quejoso. Parece normal. En cambio, en ese contexto uno percibe cierto empeño minimizador, despectivo, en el empleo frecuente del término. Es ya propio de la jerga burocrática. Y con ello, uno comprueba que cuando los pronunciamientos y los textos más politizados y lúcidos se refieren a la fuerza distorsionadora de la mentalidad burocrática –la vieja y aun vigente mentalidad-, lo hacen con verdad y razón.

Por mi parte, no quiero enconar, ni pintar el diablo acodado a un buró. Simplemente, señalo la inconsecuencia del sentido que adopta la palabra cuando un organismo de nuestra  sociedad revolucionaria se refiere a la demanda de un ciudadano. Quejoso podría ser un niño malcriado, o el adulto descontentadizo o conflictivo por carácter o partido, o el pícaro empeñado en molestar o engañar. Por tanto, un ciudadano víctima de una injusticia, o que reclama la rectificación de un tratamiento inconveniente, no puede ser un quejoso según el diccionario político e ideológico de Cuba. ¿Alguien pensaría lo contrario sin acusarse de maltratar las actitudes fundamentales que cimentó entre nosotros la Revolución?

La primera vez oí ese calificativo, como ya dije,  en una asamblea de rendición de cuentas. El delegado de la circunscripción leía una respuesta administrativa a una queja. Entonces este ejercicio comunitario de rendir cuentas se practicaba con la solemnidad de un acto de raíz principal, aunque a veces no satisfacía el informe del delegado de circunscripción, ni este ni aquel se conformaban con la explicación escrita, nunca con voz presente, de un funcionario local.

Desde entonces me reprocho no haberme levantado y  propuesto rectificar el calificativo incluido en aquella respuesta,  concebida como si se estuviera concediendo un favor a quienes exigían que ciertos servicios fueran más efectivos y serviciales. Me quejo, sí,  de mí mismo por no haber exigido que en la próxima asamblea, el firmante de aquella ofensa se refiriera a los presuntos quejosos como electores en uso de la democracia socialista. (Publicado en Juventud Rebelde)