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PATRIA Y HUMANIDAD

CUBA: ZAPATEROS Y ZAPATOS

CUBA: ZAPATEROS Y ZAPATOS

Por Luis Sexto

La web se ha vuelto adicta a textos, a veces menos que eso, a simple algarabía teórica, que coinciden en decir que Cuba se aparta del socialismo y va hacia el capitalismo.  Pero la generalidad de  esas tesis, a pesar de sus diversos cromatismos de izquierda, coinciden en una omisión: ninguno dice cómo Cuba ha de solucionar su crisis estructural sin caer en el vacío de una nueva crisis o encallar en los arrecifes de La Florida.

Confluyen estos teóricos de la red –a veces impune y caótico reinado de  la irresponsabilidad- en avisarles a los cubanos que Cuba tiene que volver al socialismo. ¿A cuál? ¿Al que nunca se ha probado, o si se ha probado,  como en un tiempo el socialismo autogestionario de Yugoslavia, ha fracasado al igual que el socialismo real soviético?  Es curioso: algunos de cuantos escriben sobre Cuba y sus problemas lo hacen desde la distancia, desde intuiciones facilitadas por los discursos o los devocionarios de la ultra izquierda o de la derecha camaleónica o amarilla; incluso, Posada Carriles declaró recientemente en Miami  estar convencido de que “este año estaremos en Cuba”. “Ya nosotros ganamos”, dijo aludiendo a la supuesta vuelta de Cuba al capitalismo.  Son, en suma, declaraciones de zapateros fuera de sus zapatos.

Desde ese mirador en que se confunden izquierdistas y derechistas, se gestan varios de esos artículos y declaraciones tan estrictamente doctrinarios. Y qué podría decir el cubano medio, ese que lucha su yantar y su trajín diario, ante tales reproches, formulados en nombre del dogma que en Cuba se trata de extinguir. “Bueno, mi hermano, socialismo sin comida, sin zapatos, sin transporte, no camina. O es que tú quieres ponerme en el altarcito de tus diablillos con el nombre de  “San Sagunto o San Numancio”, el que resistió pa’ná”.  Por lo tanto, si la estrategia de actualización económica que se aplica en Cuba ayuda a facilitar la alimentación, la ropa, el transporte, a hacer más eficaz la medicina y la escuela, y  al desparecer los subsidios y las dádivas  también retrocede el autoritarismo burocrático, puede ser que los cubanos veamos el inicio de una búsqueda socialista cuyo primer requisito es tener lo necesario para repartir. Porque ninguna teoría que prometa distribuir parejamente la pobreza,  podría llamarse socialista.

Pero desde fuera y también  desde dentro recomiendan nuevos saltos al vacío. Por ejemplo, ¿se pueden entregar empresas incompetentes a  trabajadores habituados a cumplir órdenes y orientaciones encorsetados en ese socialismo burocrático en el que derivaron las mejores intenciones?  Una verdad, a mi parecer,  se sobrepone a las múltiples y opuestas opiniones: el país no podrá inventar, ni experimentar hipotéticos modelos. Tendrá que partir de lo conocido, o de lo más seguro, aunque los resortes de estimulación de las fuerzas productivas tengan una o dos o muchas  afinidades con el capitalismo. Ahora bien, habrá que horizontalizar la dirección y la producción, porque los trabajadores tienen que ser objetos y sujetos del trabajo  y también codecisores del destino político y empresarial.

Si con cuanto ha sido proyectado y  escrito y aún no escrito para trascender la hostilidad de los Estados Unidos y rectificar definitivamente los errores de improvisación en el interior de la sociedad cubana, Cuba va hacia el capitalismo -como asegura una izquierda que parece ingenua y, en el peor de los expedientes, es irracional- estoy de acuerdo si en ese intento Cuba y la revolución se salvan de la catástrofe.  Aunque uno a veces quisiera más claridad, más dimensión en algunos aspectos que están muy encapsulados o sudan la resequez del estilo tecnocrático en los Lineamientos de la actualización económica, es preferible ir por nuestros medios y nuestra voluntad al sitio donde parece estar, en las circunstancias presentes,  la más fiable fórmula de amplitud económica y de efectivo orden social. Peor sería que los  Estados Unidos, y sus intermediarios del “exilio” lleven a Cuba al capitalismo si el país no logra salvar el precipicio que, según Raúl Castro, actualmente bordea.

Por otra parte, qué poco se ha logrado saber del capitalismo. Porque  a cualquier intento de azuzar, mediante algún resorte regulado de mercado, a fuerzas productivas inmovilizadas y dependientes de subsidios, lo tildan de capitalista sin conocer cabalmente, o conociendo al menos con intenciones limpias, la situación interna y sus perentorias demandas de crear y  acumular la riqueza suficiente para progresar en el socialismo. ¿Podrán fracasadas interpretaciones del marxismo componer el mágico manual de “hágase así” porque lo dice el libro? Es, por tanto, preferible que el zapatero vaya a sus zapatos…

Este articulista, al menos, está en los zapatos que le corresponde: vive en Cuba, y aunque reconoce,  y  admite y haber sido víctima de errores domésticos, también ha sufrido el daño que ha echado sobre Cuba el inodoro enorme, hegemónico y cruel de los Estados Unidos de América, además de haber crecido, con carencias, insuficiencias y letreros de “no trespassing” en el capitalismo dependiente cubano previo a 1959. Mucho de lo fallido en Cuba durante el mimético socialismo cubano -aunque hayan sido decisiones individuales o colectivas- sufrió la distorsión de la guerra pública y secreta delineada por Washington. Ah, si Allan Dulles, Kennedy, Nixon, los Bush y la nómina engordada por los fondos federales en Miami, se sentaran a una mesa redonda para decir la verdad de cuánto han gastado por derrocar al gobierno de Cuba, ya veríamos que los yerros de los revolucionarios pertenecen en parte a la política de cerco establecida y aún mantenida por los Estados Unidos, a pesar de las recientes aperturas políticas de Obama, cuyos propósitos no buscan ahorrar el dinero de los contribuyentes, sino hacer más eficaz la estrategia tradicional de la Casa Blanca.

Hace años escribí en Bohemia o en Juventud Rebelde, que ya no me acuerdo, que el dilema de Cuba no era básicamente entre socialismo o capitalismo, sino entre la nación o la anexión.  Hoy me parece que el dilema continúa expresándose así: una nación justa y próspera que sepa equilibrar los derechos, los espacios democráticos y las capacidades de la diversidad o la dependencia de los Estados Unidos.  Por ello,  el  destino de muchos  triunfa o se frustra con todo cuanto hoy se concibe en Cuba para no embarrancarse, como una vez previó Jorge Mañach, en los acantilados de La Florida.

 

 

¿ESTA ES LA SOCIEDAD QUE NOS OFRECEN?

¿ESTA ES LA SOCIEDAD QUE NOS  OFRECEN?

Gabrielle Giffords, liberal y progresista. ?es esa condición un crimen para justificar otros crímenes?

 La diputada al Congreso de EEUU por el partido Demócrata,  se encuentra gravemente herida hoy a causa de disparos a la cabeza durante una reunión con ciudadanos del distrito al cual representa en el estado Arizona.

 Giffords llevaba acabo una jornada de "El Congreso en tu Esquina" en un supermercado de Tucson estado Arizona, equivalente al llamado "parlamentarismo de calle" realizado por algunos diputados en Venezuela.

 Un hombre joven disparó al menos 20 veces, de acuerdo a testigos, hacia la parlamentaria, hiriéndola a ella y a 12 de los ciudadanos y ayudantes que la acompañaban.

 Giffords fue trasladada a un hospital cercano donde fue intervenida quirúrgicamente, y se encuentra en estado crítico.

 Otras fuentes afirman que uno de los miembros del personal de la diputada que resultaron heridos, un juez federal que se encontraba en el lugar, y otras cuatro personas fallecieron a causa de los disparos.

El presidente Barack Obama, de hecho, en rueda de prensa desde la Casa Blanca poco después de las 22.45 ha cifrado en cinco los muertos, entre ellos una niña de nueve años y el mencionado juez. El autor del tiroteo ha sido detenido.

 El asesino fue luego capturado y se encuentra detenido por la policía.

 En horas de la mañana, la puerta de cristal de la oficina local de Giffords en Tucson, había sido destruida por desconocidos.

 En la mira de la derecha

 Giffords, la primera mujer judía electa como diputada al congreso de EEUU por Arizona, propuso recientemente un recorte en los salarios de los parlamentarios estadounideneses, como apoyo simbólico a medidas de auseridad derivadas de la crisis económica.

Giffords era liberal y progresista. Por sus posturas políticas, había sido objeto de críticas por parte de políticos y articulistas de derecha, debido a su apoyo a causas como la reforma al sistema de salud, aumentos al salario mínimo, leyes más estrictas a favor de reducción de la contaminación ambiental, energía alternativa y mayor libertad y recursos para la investigación científica de células madre.

 En meses recientes, fue criticada duramente por apoyar la reforma al sistema de salud estadounidense impulsada por el Presidente Obama, bautizada como "ObamaCare" por la derecha conservadora del partido Republicano y por el grupo político de ultra-derecha denominado "Tea Party".

 Como muchos Demócratas en EEUU, Giffords también mantenía posturas conservadoras o de derecha en algunos aspectos como la inmigración. La diputada fue una ferviente activista en contra de la "inmigración ilegal", y promovía el uso de alta tecnología por parte de la Guardia Nacional de EEUU, para impedir el paso de inmigrantes a través de la frontera con México.

 Sin embargo, fueron sus posturas progresistas en el campo del cuidado al ambiente, las que le ganaron gran oposición entre la derecha, al punto de haber estado en una lista de "Demócratas derrotables" compilada antes de las recientes elecciones parlamentarias por la ex-gobernadora de Alaska, Sarah Palin, líder del ala de ultra-derecha del partido Republicano y de la secta política llamada "Tea Party".

 Spencer Giffords, padre de la diputada, fue interrogado por el New York Post en relación al hecho y al preguntárselae si su hija tenía ememigos, dijo "Sí, el Tea Party entero" con lagrimas en los ojos.

 En su último mensaje en Twitter, la diputada hizo una nueva invitación a los ciudadanos de su distrito a participar en la reunión. "Mi primer Congreso en Tu esquina está a punto de empezar. Por favor pasa por acá para decirme lo que piensas, o mandame un mensaje por Twitter después" ("My 1st Congress on Your Corner starts now. Please stop by to let me know what is on your mind or tweet me later"). (Tomado de Kaos en la red)

 

YO NO MATÉ A CELIA MARGARITA MENA

YO NO MATÉ A CELIA MARGARITA MENA

  El caso de la trucidada de la calle Monte en La Habana, aunque sellado, sigue   aún sin esclarecer. Las evidencias y enfoques presentados en este reportaje, nunca fueron tenidos en cuenta. René Hidalgo, el presunto asesino,  actuó contra la lógica del delincuente al no presentar una coartada. Otros detalles sugieren la duda: No estudió medicina; los forenses hallaron sales de cocaína en las vísceras de la descuartizada.

Por Luis Sexto

Los pormenores que convirtieron la muerte de Celia Margarita Mena en una especie de novela de terror permanecen tan frescos que el cronista duda si ceder a la demanda de repetirlos. Clasificó en 1939 como uno de los crímenes más excitantes de La Habana. Durante once meses los periódicos, la radio, y las noticias fílmicas mantuvieron en la calles una réplica de los folletines del siglo XIX, con un título que ningún experto dejará de reconocer como efectivo: La descuartizada de la calle Monte.

El reparto Buenavista, en Marianao, aún no estaba totalmente urbanizado. Había espacios para el misterio, la impunidad. El 8 de marzo de 1939, un transeúnte descubrió una pierna humana envuelta en un saco de yute, en el interior de una alcantarilla. Ante el estupor, y los comentarios y preguntas del público allí aglomerado, varios agentes de la policía extrajeron el despojo y lo trasladaron hacia la morgue donde empezaría a componerse el rompecabezas de cuyo cuerpo aquella pierna era la pieza inicial.

Las suposiciones y las explicaciones audaces aderezaron la mesa del suspenso, alimentado suculentamente por episodios de nuevos hallazgos. El resto de las extremidades, el torso... Ocho meses más tarde, apareció la cabeza sin carnes, en una letrina doméstica del Surgidero de Batabanó, litoral sureño de la provincia de La Habana. Con la calavera, el mercurio morboso de la curiosidad pública ascendió unos números más. Y lo que parecía hallazgo macabro y componía un tanto a favor del suspenso, resultó favorable para los forenses, porque los doctores Jorge Castroverde y Carlos Criner García establecieron la identidad de la descuartizada mediante el estudio de sus arcos dentales y el análisis del trabajo previo en la boca de la mujer por un dentista, cuyo nombre no ha trascendido. De acuerdo con el doctor Castroverde, el expediente de Celia Margarita Mena inaugura la estomatología legal en Cuba.

Precisado el nombre de la víctima, apareció el primer y único sospechoso: René Hidalgo Ramos, el amante, un ex policía. Ambos residían en el edificio Larrea, calle de Monte número 969, entre Pila y Matadero, en la habitación marcada con la letra D, en la azotea. Los alcanzaba el ruido y el olor de fruta y vegetales podridos del Mercado Único, en Cuatro Caminos, una de las encrucijadas principales de La Habana. Los vecinos de la pareja pudieron haber hecho verosímil esta historia, tal como la presentó la prensa en los diversos momentos en que desgarró la mortaja de papel que la envuelve.

Vecino Uno: Ana Margarita estaba obsesionada por los productos Mac Factor; se conocieron en una academia de baile, sí, en Marte y Belona; era del campo, pero suelta, presumida…

Vecino Dos: Claro, no nos consta que engañara al hombre.

Vecino Tres: Pero la mató por celos. Una tarde, no encontró en el cuarto a Celia Margarita y la buscó en un apartamiento vecino. Se encerraron, y de inmediato oímos una de las habituales peleas de la pareja. Dicen, que yo no lo oí, que en medio del escándalo ella exigía dinero para comprar sus cosméticos…

Vecino Cuatro: Como Hidalgo era quien habitualmente escribía a los familiares de la mujer, pudo engañarlos dándoles noticias falsas de Celia Margarita que apartaran las sospechas de la desaparición de la mujer...

Vecino Cinco: El asesino compró el papel y la cabuya para envolver los pedazos de la mujer, en la ferretería García del Río, frente al edificio Larrea.

Esos datos empezaron a construir la historia criminal de René Hidalgo Ramos, hasta definirlo hasta hoy como uno de esos lombrosianos ejemplares de sangre fría, cruel, inexorable. El el acusado, en cambio, desde el momento de su detención, guardó el fondo de su historia y solo confesó las circunstancias en que murió Celia Margarita. Haberse preguntado el porqué de tal proceder, de tanto interés por parecer culpable hubiera sido un punto de partida, una clave para sospechar que las apariencias podrían estar encubriendo un secreto…

Los periodistas, sin embargo, coincidieron en describir el acto y la escena con la certeza propia de los testigos. Ciego por los celos, según la frase ritual en los crímenes pasionales, golpeó a la mujer; la víctima se tambaleó y al caer se fracturó la base del cráneo. Pretendió reanimarla. Fue inútil. Supuso que estaba muerta. El miedo lo ofuscó y decidió hacer desaparecer el cadáver. Arrastró a Celia Margarita hasta el baño, la desnudó y la metió en la bañera. Con una navaja de afeitar le trazó un corte profundo en la parte superior de la rodilla. La mujer se quejó del dolor. Y al saber que estaba viva, la degolló.

El 3 de febrero de 1940, los voceadores del periódico El Mundo intentan avivar el interés de los transeúntes gritando el titular básico de la primera plana: ¡Vaya, vaya, miren por qué la mató! Ávidos, los lectores se encontraban con este titular: “Parece que fueron los celos el móvil del crimen de Hidalgo”. Una foto de Fernando Lezcano presentaba al presunto criminal, al Jefe de la policía, al Jefe del 5to. Distrito Militar, y al fiscal José Manuel Fuentes.

El sospechoso admitió haber matado a su amante la noche del 2 de marzo de 1939.

-Sin querer-dijo.

Años después, encanecido y encorvado a sus 40 años, Hidalgo confesó como en una confidencia: Yo no maté a Celia Margarita Mena. El porqué no lo declaró así, tan rotundamente, durante el proceso penal y en cambio aceptó su condena resignadamente, como el que, arrepentido en lo más secreto de sí mismo vive para exculparse mediante el castigo, es todavía un secreto o una verdad solo sugerida. Durante más de trece años de reclusión no se defendió. Y lo más que alcanzó a decir, dentro de su paciente y callada estancia en el presidio, como un monje desasido de cualquier ilusión mundana, fue una frase con la que reconocía que los pueblos eran muy injustos, porque aun después de condenado se persigue al preso, se le niegan sus derechos y se le entierra en vida. Fue, quizás, un instante en que traqueó el granito bajo el cual protegía aquella tozuda forma de vivir en el silencio.

TESTIMONIO REVELADOR

El detective Rodolfo Ortiz conservaba sospechas sobre la culpabilidad de René Hidalgo Ramos. Después de aquel crimen en cuya investigación Ortiz participó con el doctor Israel Castellanos, director general del Gabinete Nacional de Investigaciones, más de una vez se había preguntado por qué el presunto asesino había actuado de manera tan opuesta a la lógica del culpable que pretende protegerse. A Ortiz le reconocían inteligencia y sagacidad. Y tanto era su crédito policial que seis años después del escandaloso proceso de la trucidada revaluó su pericia presentando la ponencia Medios represivos del crimen en uno de los primeros encuentros latinoamericanos de criminología (1). Sin embargo, no pudo penetrar en los móviles secretos del presunto culpable tan empeñado en no actuar como suele indicar la psicología del delincuente.

Ahora, en 1954, Ortiz, explicita sus dudas. No había olvidado los detalles de un caso tan difundido y recargado por los periódicos, la radio y las cintas cinematográficas de Manolo Alonso(2) en La Noticia del día, y luego legitimado por los tribunales. A una pregunta de un reportero de la revista Bohemia, respondió precisando las características criminales del caso y la incapacidad de los jueces para tenerlas en cuenta. Oigamos a Ortiz; pero con la atención que en aquellos días no tuvo…

“René Hidalgo Ramos fue juzgado prematuramente por la opinión pública, ya que sin estar identificado como autor del hecho se concibió un personaje repulsivo, de instintos sádicos, perversos y carente de sentimientos humanos. La opinión pública sancionó colectivamente al autor del hecho sin analizar las circunstancias que habían concurrido en el suceso, ni los antecedentes personales que necesariamente debían de tenerse en cuenta, para hacer un juicio sobre la personalidad criminal de mayor o menor peligrosidad de René Hidalgo.”

Preguntemos, como tal vez le preguntó el periodista: ¿No valora usted el acto tan primitivo de descuartizarla?

“El hecho de desmembrar el cadáver de la víctima con el aparente propósito de ocultar su ulterior identificación y transportarlo desde la casa habitada por numerosos vecinos, no refleja la personalidad criminal depravada y repulsiva del sujeto. Cualquier persona, sin distinción de clase social, gozando de buen concepto público, en un caso similar bien por accidente o por acción dolosa, sin la intención de ocasionar la muerte de un semejante, puede intentar, a posteriori, encubrir u ocultar el delito por ese medio u otros, de acuerdo con el estado psíquico alterado del individuo. Antes del crimen, Hidalgo Ramos tenía prestigio de hombre afable, respetuoso, sin manifestaciones violentas…”

Tras un silencio en que el policía espero una pregunta, un reparo del reportero de Bohemia, añadió: “Hidalgo no pensó en la coartada, pues de haberlo hecho hubiera trasladado el cuerpo de Celia Margarita Mena a la casa de socorros más próxima, quedando su versión única como relativa a un accidente, sin otras pruebas en contrario, que a mi entender serían de muy difícil obtención”.

OTRA CARA

 Uno de los pocos periodistas que no sucumbieron al escándalo aventado tras el hallazgo sucesivo del cadáver descuartizado de Celia Margarita Mena, aparecía en el directorio periodístico como Manuel de Jesús Hernández González, nacido en Cienfuegos durante 1901. Treinta años más tarde, integró allí la plantilla del periódico El Comercio. Fue corresponsal de El Mundo. Y en 1943 recibió certificado de aptitud profesional de la escuela Manuel Márquez Sterling. Ahora, en 1954, sentado a su máquina, concibió esta declaración para un reportero de Bohemia: “El proceso fue largo y hasta escribí un folleto, donde hacía resaltar los juicios más notables de hombres de leyes, de ciencia e investigadores policíacos. El caso puede resumirse en pocas palabras. René, Celia Margarita y posiblemente dos personas más, estaban en una fiesta íntima en la casa de apartamentos de la calzada de Monte. Celia, bajo los efectos de drogas narcóticas -según la prueba científica de las vísceras, tenía en su organismo sales de cocaína- sufrió en el baño un accidente y murió a consecuencia de un golpe. Los asistentes sufrieron un espantoso pánico. Uno de los amigos de Hidalgo no quiso dejarlo solo y ambos trucidaron el cadáver.

“Cuando se hizo público unos opinaban que era un homicidio; otros, un asesinato, y se fueron ensañando con el ex policía, hasta que llegó al banquillo de los acusados. La Audiencia lo condenó por asesinato –con tesis equivalente a 26 años de presidio. Se presentó recurso ante el Supremo y este máximo organismo judicial calificó el delito por homicidio, pero mantuvo la misma pena, cosa que hizo promover otra vez comentarios de los juristas más distinguidos de la época. René Hidalgo ha sido condenado por dos delitos distintos a la misma pena, de una base que desde su inicio resultaba contraproducente.

“Soy periodista y el periodista debe ceñirse a los hechos probados, y contra René Hidalgo el único delito probado fue repartir los paquetes de una mujer trucidada cuando ya estaba muerta. Una infracción justificada, nunca un asesinato”.

MÁS DETALLES Y PREGUNTAS

 En esos días de 1954, luego de tantos años de encierro, se hablaba del indulto A René Hidalgo. El presunto descuartizador podía aspirar al perdón presidencial tras haber cumplido la mitad de su condena. Pero la prensa recurría a su caja de hipérboles, tensaba su furia y añadía nuevas fórmulas descriptivas que parecían renovar el listado de monstruosidades, tan lozanas en su capacidad de conmover como en aquellas jornadas de 1939. ¿Cómo los periodistas lograron conocer tantos detalles de de la muerte de Celia Margarita Mena, sin que hubiese espacio para sospechar que cada uno de sus elementos se montaba sobre una armadura de truculencias? ¿Por confesión del propio Hidalgo? ¿Por una investigación desprejuiciada? La instrucción de Ortiz, ya vimos, no fue atendida por los tribunales.

En el Reclusorio Nacional para Varones de Isla de Pinos –antes de l938 llamado Presidio Modelo-, René Hidalgo se comportaba como un hombre excepcional, un recluso ejemplar. En su cara fue burilándose la máscara de una resignada frustración. Triste y sereno; amargado y noble. Esa era la conjunción de líneas que ovalaban su retrato. El historiador podría preguntarse: ¿Hipocresía? Y si así hubiese sido, con qué intensidad había logrado reprimir los instintos salvajes que su crimen hacía creer. Porque ninguno de sus compañeros de reclusión guardaba una queja, o atizaba venganza, envidia contra él, ni las autoridades podían dejar de estimarlo como el preso discreto, pacífico, laborioso que rompía la uniformidad de aquel ambiente de hombres habitualmente abyectos, a pesar de la historia que lo hacía indigno de haber nacido de mujer. Si el presidio entonces solía envilecer más a los reclusos, René Hidalgo pasó por esos soterrados inhumanos sin contaminarse. Pedía para otros: redactaba solicitudes de indulto, cartas familiares…

Varios especialistas, entre ellos el juez doctor Waldo Medina, lo habían observado en secreto. Empeñados en averiguar la psicología de aquel preso tan poco común, intentaron confrontar la índole aparente del llamado “descuartizador” y la más recóndita condición del convicto. Querían, aparte de intereses profesionales, determinar si en verdad la historia minuciosa y macabramente contada por los medios de difusión se ajustaba a la verdad de este hombre que podría estar encarnando el papel de víctima más que de criminal. Cada vez que hubo necesidad de aplicar la necropsia  al cuerpo de un recluso muerto por enfermedad, reyerta o intento de fuga, René Hidalgo recibía la encomienda de ayudar al médico. Sus manos actuaban torpemente. En ningún momento las utilizaba con la certeza del supuesto hábil aprendiz de médico o de veterinario, según la prensa, cuya pericia había trucidado mediante cortes finísimos el cadáver de su amante. Tampoco en su rostro aparecían indicios de rechazo o reacción violenta ante una experiencia parecida a su pretendida experiencia como descuartizador de cadáveres.

Enrique Fernández Parajón, jefe entonces de la policía secreta, confirmó, también en 1954, la índole mansa, juiciosa del condenado. Siendo muy jóvenes, ambos estudiaron en los Estados Unidos. “Allí lo apodaban El Patato. Su conducta en el colegio fue ejemplar. No recuerdo ninguna bronca suya. Era un muchacho normal y estimo que de recobrar la libertad será un buen ciudadano. Tuvo una gran educación y pertenece a una familia honrada”.

Al mismo tiempo, el doctor Waldo Medina lo definió como el “recluso modelo, hombre superior, recluso excepcional, no lastimado en su dignidad por la prisión”. Lo apoyaba el poeta José Lezama Lima, que había ejercido como funcionario en la cárcel de La Habana, y que evaluaba a Hidalgo “por su conducta uniformemente buena, como el preso número uno”.

Manuel Rojas Figueroa, que trabajó 17 años en el presidio de Isla de Pinos, lo recordó como “hombre culto que en la cárcel se superó más. Por si fuera poco, se hizo delineante en el departamento de ingeniería”. Como recurso definitivo, quienes proponían el perdón presidencial se apoyaban en una especie de axioma: “Más de trece años de prisión son suficientes para desenmascarar a un simulador”.

Ante estos argumentos, habrá que cambiar las preguntas para empezar a redimir la memoria de este hombre cuya tumba se oscurece con una fama de hombre primitivo que parece ser injusta. Y mientras los archivos cubanos conserven los periódicos y revistas de 1939 en lo adelante, ofrecerán a periodistas y narradores páginas, notas y reportajes que seguirán mayoritariamente repitiendo cuanto entonces se publicó sobre este expediente criminal aparentemente tan nutrido por el enigma. Si Hidalgo era una persona culta, inteligente, sin tendencia a la violencia, incluso con experiencia policial, por qué actuó de modo que al final, como en retrospectiva, el descuartizamiento y el escamoteo del cadáver de Celia Margarita lo buscarían a él, amante de la mujer. ¿O es que el homicidio resultó accidental y el desmembramiento encubridor de la víctima fue obra de un personaje nunca incluido en la causa: cómplice o allegado experto?

Invoquemos nuevamente al doctor Waldo Medina, cuya conducta lo recomendaba como inmune al soborno u otras flaquezas. Baste contar cómo a inicios de su faena judicial -juez de Corralillo- el mandamás de esa región villareña, viendo que a ese “juececito” no se le podía amarrar como un perro o un cerdo, ordenó eliminarlo. Lo balearon y lo dejaron como un guayo, aunque sobrevivió. En la década de los 1950, empezó a ser reconocido como “juez del pueblo”. En el caso de René Hidalgo, el doctor Medina se puso a favor del condenado y fue uno de los defensores del indulto. Su cercanía del Presidio como juez de Nueva Gerona, lo ubicó en una posición apropiada para conquistar la confianza del recluso y valorarlo. En 1952, Hidalgo se casó, aún en presidio, con una mujer de Pinar del Río. Años después del indulto, de acuerdo con la confesión del ex juez y colaborador de Bohemia y El Mundo, al autor de este reportaje, el ex juez fue padrino de la boda de la hija de Hidalgo. Esa familiaridad vale por una absolución.

El 19 de diciembre de 1948, el doctor Medina publicó en Bohemia un extenso artículo titulado “Tumbas sin nombres”. Y menciona a Hidalgo y la hoja clínica que le había cerrado una prensa ansiosa de episodios truculentos. Admite que Hidalgo mató a su amante sin propósito de hacerlo y que la causa de la muerte podría haber sido “un puñetazo que desencadenó la epilepsia que la mujer padecía (…) o fea práctica maltusiana fallida en manos de un médico muy amigo (¿quién sabe?)”

¿Por qué el doctor Medina sugirió la posibilidad de un aborto que terminó con la muerte de la mujer? ¿Qué sabía? Algo conocía de la historia que René Hidalgo, contra toda lógica, pretendía callar, y por ello el juez solo hacía asomar un ápice de la presunción que podría insinuar la verdad probable. Más de 20 años después, Waldo Medina me reveló que, en efecto, René Hidalgo quiso proteger el crédito de un amigo médico. Y el investigador puede deducir que aunque el aborto era legal desde 1936, es presumible que el especialista lo hubiera practicado en el apartamento del edificio Larrea y ello, al saberse, habría dañado por lo mínimo el prestigio del médico o tal vez hubiera incurrido en responsabilidad penal. Desde esa perspectiva, el descuartizamiento resalta como un modo de escamotear el cadáver para ocultar el aborto fatídico. ¿No habló acaso el periodista Manuel de Jesús Hernández González de que en el análisis de las vísceras de Celia Margarita Mena, los forenses habían encontrado rastros de sales de cocaína? Y este alcaloide, más que sugerir una adicción en la mujer –que hubiera servido a Hidalgo para justificar una caída y un golpe mortal de haber sido cierta esa versión-, ¿no pudo ser utilizado como anestésico para realizar la intervención quirúrgica? Según criterios médicos, era entonces un anestésico, antes de que el opio lo sustituyera. ¿No encaja también en la hipótesis el amigo que, en la historia del reportero Hernández González, se queda con Hidalgo para ayudarlo a desmembrar el cadáver?

Las autoridades y la prensa repararon en que los cortes perfectos de la trucidada correspondían a un sujeto familiarizado con las habilidades de los cirujanos. Décadas después del suceso, Ignacio Cárdenas Acuña, novelista policial, autor de Enigma para un domingo, contó durante una edición de la Semana Negra de Gijón, en España, que él, en edad juvenil, presenció casualmente el hallazgo del tronco de Celia Margarita. “Por la forma en que estaba seccionado el cuerpo” se supo que el criminal poseía conocimientos de cirugía, dijo. Pero René Hidalgo no era carnicero, que saben manejar hachuela y cuchillo, ni había estudiado medicina o veterinaria. En el archivo central de la Universidad de La Habana su nombre no figura como matriculado alguna vez en esa casa de estudios. Y en los Estados Unidos, según Fernández Parajón, ambos estudiaron en un colegio, no en una universidad.

Antes de su muerte en 1986, Waldo Medina me dijo que aquella suposición de 1948, era la verdad que Hidalgo ocultaba asumiendo el presidió de manera tan abnegada y silenciosa para salvaguardar a un amigo. Pero las palabras del ex juez son solo verdad para mí. Fui el único que las oyó ese día. Si los lectores dudaran de mi testimonio, dejo, en cambio, las preguntas y los argumentos desarrollados en este reportaje: todavía están aptos para cuestionar la crónica de monstruosa perversidad engendrada por una prensa irresponsable, simple mal negocio en un país donde, en 1940, según la revista Cine-Gráfico, nadie podía esperar que “las noticias que originen verdaderos estremecimientos de curiosidad en los espectadores, se sucedan ininterrumpidamente” (3). Es decir, no abundaban. Y ente esa carencia de interés en los periódicos, las noticias tenían que inventarse. O adulterarse. (Reportaje publicada en (http://lapalmadelamano.blogcip.cu/, en Cubahora)

 

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 Notas (1)América Latina y su criminología, libro publicado en 1987, por la socióloga venezolana Rosa del Olmo, fallecida en 2002.

(2) Natural de La Habana, Manuel Alonso García, periodista y dibujante; fundó La Noticia del Día, junto con Jorge Piñeyro, como apéndice del Noticiario Cinematográfico.

(3) “El zar del cine cubano”, artículo, de Arturo Agramonte y Luciano Castillo. http://www.lajiribilla.co.cu/paraimprimir/nro80/2147_80_imp.html

LETRA DEL AÑO 2011

LETRA DEL AÑO 2011

Signo: Òdí Osa (Odi’sa) Profecía: Ire Achegunota lowo Orunmila, eyelbale adie meyi a Orunmila: (Un vencimiento de las dificultades gracias a Orunmila, darle 2 gallinas a Orunmila). Gobierna: Ogún Acompaña: Yemayá Bandera: Cuadrada, Azul con ribete verde. Para el Babalawo Ebó: 1 gallo, 1 paloma, soga machete, ropa usada, un fuelle, cadena, 2 muñequitos hembra y macho, ñame, tela de 9 colores, tierra de la casa, unas esposas, su medida, raspa de las herramientas de Ogun, pescado ahumado, jutía ahumada, maíz tostado, 2 cocos, 2 velas, opolopowo. Para las Santeras, Santeros y población en general. Ebó: 1 pollón, fuelle, soga, raspa de las herramientas de Ogún, pescado, jutía, maíz tostado, 2 cocos, 2 velas, opolopowó. Baldear la casa: con Espanta Muerto y Verdolaga, miel y cascarilla.

REFRANES DEL SIGNO. 1- Estire la mano hasta donde alcance 2- Bibijagua carga lo que puede 3- Ojo por ojo y diente por diente 4- Dos Leopardos no pueden morderse uno a otro en la cabeza. 5- Lo que se va vuelve. 6- Es mejor acostarse en estera que acostarse en tierra. 7- Estire los pie hasta donde de la sábana. Para conocer más sobre los Refranes de Osha-Ifá PROHIBICIONES: Evitar el uso de armas de todo tipo, evitar la ingestión de bebidas alcohólicas, evitar las riñas, discusiones, alteraciones del orden.

OBRAS DEL SIGNO: Darle 3 guineas a Ogún, y reforzarlo incluyendo un fuelle.

RECOMENDACIONES. Dice Ifá: Que el triunfo de este año está basado en la organización que mantengamos en nuestras vidas en general.

Dice Ifá: Que debemos respetar a las mujeres y en especial este año a las hijas de Yemayá.

Dice Ifá: Se mantendrán los problemas climatológicos, por lo que no se puede descuidar, y estar al tanto de las informaciones, sobre, huracanes, ciclones, tornados, penetraciones del mar, lluvias intensas, o sequías prolongadas, sismos, etc.

Dice Ifá: Que hay que mantener la unificación de la familia y ayudarse mutuamente, insistiendo en las relaciones matrimoniales.

Dice Ifá: Que en las parejas deberá evitarse las discusiones, pues las mismas podrían conllevar a hechos de sangre.

Dice Ifá: Que se deberá buscar la comprensión entre mayores y menores, con la unificación de padrinos e ahijados y demás familiares, así como demás ciudadanos.

Dice Ifá: Que debemos atender a los Egun (muertos) familiares, espirituales y protectores.

Dice Ifá: Que debemos prestar mayor atención a nuestros hijos, haciendo de guía con el ejemplo, esto es muy importante.

Dice Ifá: Que debemos atender y escuchar los consejos de nuestras madres.

Dice Ifá: Que se debe tener especial cuidad con las interrupciones de embarazos.

Dice Ifá: Que se debe evitar situaciones que puedan provocar pugna entre personas, ya que podrían tener fatales consecuencias.

Dice Ifá: Que hay que cuidar, preservar y tomar medidas para evitar robo en nuestras viviendas.

Dice Ifá: Que debemos observar los problemas de impotencia y disfunción sexual.

Dice Ifá: Que debemos mantener la casa limpia y sobre todo la cocina, donde no debemos dejar lozas sucias o con desperdicios de comida, pondremos asistencia de azucenas en las cocinas.

Dice Ifá: Que debemos mantener la armonía y las buenas relaciones para así evitar que nos echen maldiciones y amarres.

Dice Ifá: Que el Babalawo debe estudiar para ampliar sus conocimientos y tomar conciencia del papel que juega en nuestra religión y en la sociedad.

Dice Ifá: Que debemos mantener una conducta social y laboral correcta, para evitar problemas de justicia.

Dice Ifá: Que sea claro en sus pasos para evitar la confusión y las malas interpretaciones de sus actos.

Dice Ifá: Que evitemos el derroche de dinero, para que no nos falte.

Dice Ifá: Que debemos meditar y analizar nuestras acciones antes de realizarlas sobre todo en la vida laboral.

Dice Ifá: Que debemos evitar atentar contra nuestras vidas.

Dice Ifá: Que no cambiemos lo seguro por lo inseguro.

Dice Ifá: Que debemos cuidar la moral de la familia, evitando problemas de prostitución, proxenetismo, drogas, y vicios en general.

Dice Ifá: Que debemos tener especial cuidado y atención, con las vías respiratorias, aparato digestivo, presión arterial, corazón y enfermedades de los nervios.

Dice Ifá: Que mantengamos especial cuidado en nuestros actos para así evitar accidentes en general.

Dice Ifá: Que solamente mediante el trabajo se obtendrá los resultados deseados.

Para conocimiento general El primero de Diciembre del 2010, a las 2:00 p.m. con la presencia de un número significativo de Babalawos cubanos y de otros países y los miembros del Consejo Cubano de Sacerdotes Mayores de Ifá, se realizaron las ceremonias correspondientes a la Pre- apertura de la Letra del año 2010 en la Institución Religiosa Asociación Cultural Yoruba de Cuba. Las recomendaciones fueron las siguientes: Se dio lo que pidieron las 25 posiciones fundamentales. En todos los casos la respuesta de las deidades, fueron muy satisfactorias. El día 30 de Diciembre del 2010, se hicieron los sacrificios correspondientes a las deidades que se determinó en la Pre- Apertura. Realizado sus ceremoniales en la Asociación Cultural Yoruba de Cuba.

DESMENTIDO EL “NUEVO HERALD”


GERARDO HERNÁNDEZ NORDELO NIEGA VERACIDAD EN UN INFORME DEL PERIÓDICO DE MIAMI

LA HABANA MIAMI, 27 DIC (DPA) - La defensa del agente cubano preso en Estados Unidos Gerardo do Hernández Nordelo negó hoy haber presentado un recurso legal que contradice los argumentos del gobierno de La Habana sobre el derribo hace 14 años de dos avionetas de un grupo del exilio en Miami, que dejó cuatro muertos.
El abogado estadounidense Richard Klugh calificó de "erróneo e infundado" un artículo publicado hoy en el diario "El Nuevo Herald" de Miami, según el cual Hernández habría reconocido en un "cambio sorpresivo" que el incidente se produjo sobre aguas internacionales, en lugar de en el espacio aéreo cubano, tal y como defienden las autoridades de la isla.
"Las afirmaciones realizadas en el artículo son producto de los esfuerzos bien conocidos del periódico de actuar tácticamente con respecto a Cuba. Es una distorsión completa de las demandas reales realizadas por Gerardo", dijo a la agencia dpa el experto en Derecho Criminal radicado en Miami.
Hernández, de 45 años, es uno de los cinco cubanos detenidos en 1998 en Miami y condenados en 2001 a altas penas de cárcel por cargos relacionados con el espionaje. Es el que cumple la condena más alta, de dos cadenas perpetuas, una de ellas por conspiración para cometer asesinato, en relación al derribo de las avionetas de la organización Hermanos al Rescate, el 24 de febrero de 1996.
Cuba insiste en que la operación buscaba defender su espacio aéreo, pero datos de radar aportados en el juicio por las autoridades estadounidenses y la Organización Internacional de Aviación Civil (ICAO) afirman que el incidente se produjo en aguas internacionales.
"El Nuevo Herald" escribe que, "en una apelación desesperada, Hernández está de repente de acuerdo en que los ataques (...) sí ocurrieron en aguas internacionales" y que, con ello, "contradice fundamentalmente la posición del régimen al que juró lealtad y que lo ha declarado un héroe contemporáneo de la revolución".
No obstante, según Klugh, en la apelación de tipo "habeas corpus" presentada el pasado junio ante la Corte del Distrito Federal de Miami, Hernández Nordelo "no realiza ninguna demanda en absoluto acerca de dónde ocurrió el derribo". "Su fe personal en su gobierno no puede ser cuestionada", indicó el abogado a DPA.
Con el "habeas corpus", la defensa busca la celebración de un nuevo juicio. Se trata del último recurso legal, después de que la Corte Suprema estadounidense rechazara en junio de 2009 revisar el caso, que quedó así cerrado.
La actual defensa de Hernández alega que él no podía estar al tanto del derribo de los aviones y que tampoco se encontraba en La Habana cuando se tomaron las decisiones acerca de cómo reaccionar ante los repetidos vuelos realizados desde Florida, en los que Hermanos al Rescate lanzaba panfletos con mensajes políticos.
En el documento de la apelación se critica que, en lugar de basar la defensa en dichos argumentos, los abogados en el juicio se centraran en la cuestión del lugar del derribo. Según el texto del "habeas corpus", esa estrategia "privó" a Hernández "de una defensa válida y socavó la credibilidad de la defensa en general".
Según el gobierno cubano, Hernández y los otro cuatro condenados buscaban información dentro de organizaciones anticastristas en Miami para evitar atentados contra la isla. En Cuba se niega por ello que sean espías y se les da el trato de héroes.

BAJO LA NIEBLA

BAJO LA NIEBLA

 

Crónica

Por Luis Sexto

 La ventana de la habitación parecía zambullirse en el Neva. En la orilla opuesta,  el crucero Aurora seguía atracado al espigón de una historia que en el año de 1988 empezaba a emproar río arriba, como de regreso en su inmóvil travesía. Neva, Aurora. Dostoiesvki, noches blancas, Raskolnikov, revolución… palabras claves que repetía, y anotaba en una libreta ya extraviada.

Estaba allí por primera vez según mi pasaporte. Pero qué vez sumaría según los cuños de entrada de mi imaginación estremecida por el jugador que lo apostó todo a la literatura, y se quedó para siempre en el mundo de los ganadores con los hermanos Karamázov. O cuántas veces fui en el estribo de John Reed para volver a ver, como a través de un filme, los diez días durante los cuales Petersburgo tembló en  un octubre que sucedía en  noviembre.

Había llegado días antes a  Moscú con el ánimo del peregrino. Nadie debía morir sin visitar a la Unión Soviética, creíamos entonces.  Hacia las once de la noche el airbús de Aeroflot empezó a confundirse con una estrella lejana. En La Habana me habían advertido que no durmiera para poder empalmarme de corrido  con el  ritmo biológico del viejo mundo.  Y no dormí,  ni  por el día, que me alcanzó sobre el norte del Atlántico. Hubiera sido difícil permanecer despierto durante 24 horas, sumando las doce del vuelo. Pero  Helio Orovio, que iba hacia Berlín, acompañó el largo velorio de mi primer y único viaje a la Unión Soviética. Debajo de nuestro asiento dejamos las cáscaras de diversos temas y personajes en clave de exaltación o en cifrado de maledicencia entretenida.

En un auto de la agencia  de noticias Nóvosti recorrí, pasada la medianoche, las calles tranquilas. Luces amarillentas que reportaban una visión clara y espectral a la vez. La avenida de Leningrado, que luego seguía siendo Gorki. La Plaza de Maiakovski, la de Puskhin: poetas de bronce dueños de  los espacios públicos.  Más allá las cúpulas de la Plaza Roja...

Contra mi hábito suspicaz de periodista que había aprendido ya a dudar de mucho de cuanto veía u oía, ni averigüé en el hotel Moscú por la escalera de incendios. Al día siguiente proseguí de noche hacia Leningrado, acurrucado, sin despertar, en la cámara caliente de un tren. Sobre las siete de la mañana, el viajero recuerda desde la ventanilla los suburbios de la ciudad; árboles de tallo muy fino, como mástiles, y gente que se apresuraba bajo la niebla con la bufanda al cuello.

Lo confieso: salvo alguna excepción por urgencias de familia o de amistad, he viajado por encargos profesionales. La estancia en cada ciudad, aunque a veces fuera hasta de un mes, solo se rendía ante las encomiendas de periódicos o revistas en que trabajaba. El viaje a Lenigrado fue una visita de formación, de contacto con monumentos y perfiles de la historia. Tras las experiencias en otro país: oyendo otra lengua, ajustándose a platos que a veces agujerean el paladar prestigiado por sabores menos hirientes, más dóciles según el parecer de la costumbre, el periodista está apto para escribir con un conocimiento más abierto, experto, seguro… Volverá el viajero a repetir como los venecianos hace seis siglos: vivir no es necesario; viajar es necesario, aunque para quien escribe y cuenta  viajar es tal vez una manera de vivir.

En Leningrado, ante mi vista interior, la historia y el arte parecían conjugarse, como potencias andarinas, tráfico cotidiano por avenidas anchas, estatuas, fragmentos de parques –ah, ese donde Puskhin afrontó aquel duelo romántico y su sangre baleada fluyó como un poema incorregible  sobre la hierba. Luego, el  museo del Ermitage. Me detengo ante un original de Fra Angélico… ¿Podré ser ahora el mismo si el sismógrafo de mi alma tiembla como la mano del señor Parkison? Y sé que no he escrito una frase de utilería. De la historia sólo permanecen los espacios, las edificaciones y sus objetos, y también la cronología y las tarjas. Del arte queda todo. Porque es dueño del tiempo. Está sobre lo que pasa, sin pasar como yo he pasado…

 

PROPAGANDA CONTRA EL PORVENIR

PROPAGANDA CONTRA EL PORVENIR

Por Lorenzo Gonzalo

La gravedad de la propaganda que se mueve alrededor de la realidad cubana, no radica en su diaria aparición en los rotativos más importantes de nuestro mundo actual. Si las noticias tuviesen objetividad y perdieran ese mensaje permanente pidiendo un cambio de dirección hacia formas políticas copiadas de Estados Unidos y la implementación de procedimientos económicos al uso en la mayoría de los países europeos, las mismas tendrían mayores márgenes de interpretación.

En el mundo, la mayoría de personas que leen las noticias no tienen la politización, ni las inquietudes sociales capaces de hacer interpretaciones adecuadas de la metralla ideológica que reciben por esa prensa. El problema con las noticias de Cuba es el mismo que confrontan otros países como China y Vietnam. No importa que esos países comiencen a resolver sus problemas económicos. Tampoco interesa los pasos que adelantan para una participación masiva y ordenada de la ciudadanía, en la solución de sus necesidades administrativas. Todas las noticias son orientadas a desvirtuar las ventajas sociales que puedan alcanzarse, para acentuar el distanciamiento con las formas tradicionales de democracia.

 Los más elementales sucesos instrumentados por las organizaciones que pertenecen a ese sistema, son convertidos en vehículos de propaganda. Así ocurre con el Premio Nobel de La Paz y con los demás premios otorgados a diversas nacionalidades en el mundo.A un ciudadano chino se le otorgó el Premio Nobel recientemente. Si comparamos lo que ha hecho dicho ciudadano con otros personajes de insigne trayectoria, descubrimos que no hay razones objetiva para que haya sido agraciado con ese premio. También si hurgamos en los procedimientos seguidos por las autoridades chinas, referentes al caso, hallaremos actitudes más rayanas en la testarudez y en una formación reactiva frente a las provocaciones de occidente, que en los representantes de un proyecto que avanza y ha demostrado cuánto puede un pragmatismo apoyado en una firme decisión de progreso y reforma socio política.

 La entrega de estos premios esta orientada a buscar confrontaciones políticas y lamentablemente los agredidos casi siempre dan pie para ello. Sin embargo lo importante es destacar que cuanto se hace en este sentido, por el llamado mundo occidental, está orientado a crear confusiones en las mayorías despolitizadas y ajenas a las preocupaciones sociales de reforma. Lo otro, el encierro que aún prevalece en el manejo de ciertas situaciones, susceptible del desafío y la provocación de quienes se consideran depositarios de los “valores democráticos y libertarios” de la humanidad, es cuestión de una maduraciónpolítica colectiva, que lentamente va llegando.

 A cuanta persona en Cuba se le ocurre decir que es un disidente del proceso, lo llevan a las primeras planas de los periódicos y le otorgan premios, aun cuando los mismos puedan alentar al suicidio, tal como se trata del caso de un par de ciudadanos cubanos que convirtieron en práctica las huelgas de hambre. Como consecuencia, de uno de ellos murió, a pesar de las atenciones recibidas por el  sistema de salud cubano. Cuando en Cuba el gobierno comienza a hacer ajustes congruentes con las realidades económicas, insertándolo al proyecto social integral que se han propuesto, la prensa se dedica a predecir catástrofes a mediano plazo y no al análisis de las medidas propuestas.

 El bombardeo ideológico contra esos  países, es una campaña irracional, adornada con sofismas capaces de confundir a los menos ilustrados política y socialmente. La campaña contra Cuba, contra los ajustes que realiza para encaminarse por caminos de eficiencia y llegar a una transformación política que garantice la participación plena y organizada de quienes componen la nación, es la misma campaña que intenta desacreditar a China, a Vietnam y a todo país que busque vías de progreso diferentes de aquellos dominados por capitales individuales.No hay diferencias entre una y otra campaña. Separar a Cuba de esos países y de las naciones latinoamericanas que laboran en la transformación de sus infraestructuras sociales y políticas es un grave error.

 La búsqueda de nuevas avenidas se ha convertido en la meta de muchos y con el tiempo se extenderá aún más. El mundo actual con sus graves crisis económicas y con su profunda asimetría en la distribución de los recursos y los ingresos individuales, no tiene otra alternativa que adherirse a las tendencias dadas por la producción y los niveles tecnológicos alcanzados.

 Los capitales afectados, las riquezas en peligro de extinción, la renunciación a los poderes absolutos, levantarán barreras y dispondrán recursos para ponerse a salvo y prevalecer. Ha sido de ese modo por más de un siglo, pero en la actualidad se agrava porque el desarrollo alcanzado va quedando encerrado en formas administrativas que reclaman una transformación para su subsistencia. No se trata de desacreditar a Cuba, Venezuela, China o los países que con denuedo se aventuran por nuevos rumbos, se trata del rechazo de una realidad que cada día se hace más evidente.

 Es una propaganda inevitable porque de su éxito depende que continúen las especulaciones y las pérdidas sociales y económicas que se derivan de ellas, contribuyendo al crecimiento de unos pocos y el sometimiento de muchos.Se trata simplemente de una campaña para sostener un crecimiento que por irracional puede terminar en ruinas, pero que a su vez, puede servir para encontrar formas que tampoco serían del mejor beneficio humano.

 El mundo está ante un punto crítico que igualmente puede inclinarse a un lado u otro y no seguir necesariamente un proceso lineal de indefectible trayectoria. Las mejores formas solamente podrán alcanzarse a base de racionalidad y continuado denuedo de quienes tengamos preocupaciones sociales y conciencia de que los caminos del dogma no serán la solución que nunca fue. (El autor es periodista residente en Miami)

 

LAS FLORES DEBAJO DE MI VENTANA

LAS FLORES DEBAJO DE MI VENTANA

Luis Sexto

Pocos dudarán de que el hombre no puede vivir sin ilusiones. O sin esperanzas. Todo individuo es sujeto de la esperanza. Y toda sociedad por tanto, tiene que ofrecer la esperanza, la ilusión, que no fantasía, como sostén. Esa actitud marca, orienta, hasta cierto punto, la subjetividad que a veces falta para cambiar las cosas.

Hemos de comprender, como “discípulos de la historia”, que no se trata de acomodar la vida a la teoría; más bien  de acomodar la teoría a las urgencias de la vida.  Y así nuestros sueños a favor de las personas no implican -pues nos opondríamos a las verdades de la realidad- repartir entre todos la pobreza con cuyos valores precarios se amengua también la libertad y el perfeccionamiento social.

No todos pobres, pues. Por el contrario, habrá que producir, reproducir y distribuir equitativamente la riqueza, pero sin emparejamientos desestimuladores. Lo sabemos: la igualdad ha de concurrir, generalizarse colectivamente en una cita con las oportunidades no igualitaristas de bienestar. Y aunque cualquiera podría argumentar que esta fórmula no rebasa “el derecho burgués”, yo preferiría empezar, continuar y consolidar  la revolución  mirando las flores que están debajo de mi ventana que añorar las que no se vislumbran en la lejanía.

Es esa la más cierta esperanza: partir de lo que necesitamos para alcanzar el horizonte visible o previsible. Pero para convertir la ilusión, o la esperanza, en una fuerza o en una generadora de fuerza, se precisa la convicción de que cada uno de nosotros somos razones imprescindibles para cualquier afán de renovación. Cuando sabemos hacia dónde vamos, la voluntad común se apresta a arriesgarse, a formar parte de “la larga marcha” de la fundación o refundación de los sueños, o mejor, de la solución de las necesidades.

Pero, ¿vemos los riesgos de no saberlo? Me parece que si las soluciones exigen modificar visiones y actitudes y muchos  quizás no puedan explicarse los remedios y los fines, resultará lento, enojoso aglutinar en Cuba el consenso y con este la unidad sobre una estrategia de mejoramiento. Porque cuando un individuo se siente, aunque no sea cierto, como una pluma batida por un viento inescrutable o incontrolable, se aferrará a la desconfianza y la falta de fe.    

Ese hombre, pues, necesitará de la aclaración, del sostén espiritual -no solo ideológico-  de la política. La política, como relación básica en los conglomerados humanos. Política  que no se resuelva en apelaciones o consignas, sino en los términos que haga que la mayoría, que no anda con las luces halógenas de la delantera, sepa que cuentan con ella y que es por ella y para ella, pero no sin ella, el destino final, a pesar de lo confuso que resulte el camino. Por ello, no parece conveniente que, en medio de la puja por andar, algunos de los peregrinos crean que  el orden de la marcha sea tan rígido que estorbe el paso, o tan rígido que les parezca entrever que, a pesar de todo propósito, le recortan la esperanza, porque le definen el espacio como breve y provisional, o como un “mal necesario”.

Desde mi modesta imbricación con los afanes de mi pueblo, creo que una ilusión sin asideros o poco clara podría ser asumida engañosamente, aunque las intenciones digan lo contrario. Porque, a fin de cuentas, y lo hemos repetido en otro momento,  las intenciones no se definen por sí mismas, sino por cómo son registradas o evaluadas por los destinatarios.

Y vistas así las cosas qué recomendar a mis compatriotas, si de algo sirven estas letras, sino forjar una relación entre  la esperanza y la confianza; entre lo que me ofrecen y debo devolver, lo que necesito y debo multiplicar; entre el orden y el paso, la mano y el índice. En fin, habremos de evitar la desilusión porque desilusionarse puede implicar diluirse, fraccionarse. Y todo cuanto nos fragmente será, en esta hora de la historia de nuestra nación, Cuba,  una responsabilidad colectiva.