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PATRIA Y HUMANIDAD

LIBIA: A RÍO REVUELTO…

Por NÉSTOR NÚÑEZ*

 ¿Alguien puede dar una visión realmente objetiva de lo que acontece en Libia por estos días? ¿Existe un juicio certero, equilibrado, razonable y apegado a la realidad? Es más, ¿conviene a ciertos intereses muy apegados a ganar posiciones geoestratégicas en el Medio Oriente que las cosas sean vistas a partir de un prisma de exactitud y veracidad?

 Si nos atenemos a estas preguntas y a sus posibles respuestas, es casi seguro que llegaremos a plantearnos que, en torno a la divulgación y el pretendido análisis de las manifestaciones que se han estado produciendo en ese país norafricano, hay bastante mala intención, distorsión, manipulación y deseos de establecer pretextos indignantes como para que no sean muchas las voces que se alcen en caso de que las grandes potencias imperiales decidan intervenir con sus fuerzas en uno de los grandes productores de petróleo del orbe.

 Y se llega a esa conclusión porque tal vez sea en el caso de Libia donde la amplificación de los hechos internos ha llegado a extremos de dimensiones desmesuradas.

 Se ha hablado de represión extrema, de miles de muertes, de ocupación de ciudades, de bombardeos y ametrallamiento aéreo de manifestantes opuestos al gobierno de Muammar Gadafi, todo dirigido a establecer la idea de un caos total y de una violencia oficial extrema.

 Sin embargo, otras fuentes parecen no estar muy de acuerdo con esas visiones de ciertos poderosos medios, y se cuenta que no existen evidencias reales de muchos de los alarmantes sucesos que se repiten una y otra vez en determinada prensa internacional.

 

Y lo cierto es que en eso de establecer "fantasmas" hay ciertas autoridades e instituciones que poseen una larga experiencia.

 A Iraq, por ejemplo, se le invadió y se le ocupa militarmente hasta hoy porque se dijo que el país estaba lleno de armas de destrucción masiva, y a la fecha, todavía la opinión pública mundial espera porque se muestre el primero de esos artilugios capturado por los nuevos conquistadores.

 ¿Alguien podría asegurar entonces que le falta algo de razón a quienes en Libia denuncian que parte de las protestas que allí han tenido lugar han sido incentivadas desde el exterior, a expensas del clima explosivo que reina en el Medio Oriente, y que estalló ante todo contra gobiernos ligados a los intereses norteamericanos y pro occidentales, y al mismísimo sionismo?

 No se trata de una defensa a ultranza de las autoridades de Trípoli. En algún momento tendrá que conocerse con lujo de detalles el discurrir de esa nación y la actitud y prácticas de sus dirigentes, y entonces se podrá hablar con honestidad y verdadera objetividad de si existen o no causas suficientes para promover reclamos sensatos y necesarios en el seno del pueblo.

 Pero lo cierto es que lo que masivamente nos llega a través del innegable monopolio reaccionario de los principales medios informativos globales, no es otra cosa que la visión que los dueños de tales fuentes desean imponerle a la mayoría de las personas para lograr sus fines políticos y económicos en una zona del mundo que, por muchas razones, está bajo las miras depredadoras.

 De hecho, Libia se ha convertido en el epicentro informativo de las revueltas que, vale repetirlo, empezaron mucho antes y no han cesado en otras naciones de la zona, pero donde el tratamiento informativo de las grandes monopolios noticiosos se presenta más moderado, más atemperado, y menos acucioso y explosivo.

Y no porque los actos de protesta sean menos violentos, ni porque los personajes contra los que van dirigidos resulten menos "terribles", todo lo contrario. De manera que andar con pies de plomo, leer entre líneas, cotejar fuentes y estar alertas en torno a la procedencia de ciertas informaciones y análisis, constituye la mejor manera de intentar llegar a la verdad al pasar revista a situaciones como las que acontecen en Libia y en todo el Medio Oriente y el norte de África.

 Y no olvidar que no estamos en presencia de una región de segunda categoría en la mira imperialista. Por el contrario, se trata de un contexto esencial para los poderosos del mundo, donde el entrecruzamiento de intereses mezquinos suele ser tan enmarañado como el corazón de la más tupida selva tropical. (Periodista cubano, durante muchos años jefe de la página internacional de Bohemia; tomado de Cubahora)

LA “IDEA CERRADA”

LA “IDEA CERRADA”

Por Luis Sexto

La manipulación informativa puede responder, de acuerdo con este comentarista, a dos actitudes: al dominio del oficio o a la perversidad. Es casi universal el concepto que la realidad noticiosa no se refleja con la objetividad de un ojo cuando mira un paisaje natural; más bien se construye acomodando sus partes mediante reajustes subjetivos. Y como la subjetividad está integrada, además de por ingredientes psicológicos, por intereses económicos, culturales, posiciones políticas, conceptos ideológicos, de la pericia periodística a la instrumentalización perversa de la teoría del periodismo, solo hay, pues, una palabra dictada, dicho sumariamente, por la honradez o su ausencia.

Entre las técnicas de manipulación que inducen a confusiones, se inscribe lo que los norteamericanos llaman “idea cerrada”, cuya manifestación radica, sobre todo, en el empleo del titulaje periodístico: el título expresa afirmativa o negativamente un mensaje, y el texto lo matiza con términos como presumiblemente, quizás, según dicen rumores no confirmados, etcétera.

Como se puede apreciar, un título que afirma o niega lo que el enunciado noticioso ni afirma ni niega rotundamente, es un uso perverso de las técnicas periodísticas. Pongamos de ejemplo, el titular del 23 del febrero pasado, en el Nuevo Herald de Miami, en su versión digital: “PILOTOS CUBANOS BOMBARDEAN EN LIBIA”. Así se aseguraba en el llamado de la portada, y también en el título de la nota. Sin embargo, ya en el segundo párrafo la fuente de la noticia decía: “Según los informes más recientes, el régimen ha desplegado helicópteros y aviones a reacción para aplastar el levantamiento, supuestamente tripulados por mercenarios de la Europa Oriental, Cuba y otros lugares, escribió Hugh Miles en el blog de London Reviewof Books”.

Como se aprecia, la fuente matiza la posibilidad advirtiendo que lo que se informa es una suposición, “un supuesto”. Y por tanto, el título falsea el contenido de la información con una “idea cerrada”, es decir, sin modular lo que se presume pero no se afirma rotundamente. Así, la fuerza del titular fija una idea que, tal vez, no permita apreciar al lector común la casi imposible veracidad del dato. Y queda establecida en la conciencia o subconciencia del receptor la idea primeramente ofrecida como verdad indubitable.

Con la técnica de la “idea cerrada” se ha venido conformando también la visión satanizada sobre Cuba. ¿Sería, pues, excesivo calificar de mentiroso un título que asegura lo que en el cuerpo del texto se expresa entre dudas? Por ello, cuando personas honradas residentes en Miami o en otros sitios de los Estados Unidos, y que tras larga ausencia han venido a Cuba, quizás avergonzándose de haber creído en periódicos, revistas radio y televisoras que, con tanta perversidad, le han presentado la mentira como si fuera verdad, le confiesan al amigo o al pariente; “Aquí hay problemas, pero no es como me lo hicieron creer.”

NI CORDEROS NI LOBOS

NI CORDEROS NI LOBOS

Por Luis Sexto

La existencia en librerías cubanas  de las memorias del pastor bautista Raúl Suárez Ramos, parece confirmar desde la cultura la  visión política que actualmente busca predominar en Cuba sobre la religión, las iglesias y los creyentes. Y aunque Cuando pasares por las aguas, título del libro publicado por la editorial Caminos en 2007, no se autocensura al hacer el recuento de los conflicto entre el Estado  y la iglesia bautista y otras denominaciones, puede apreciarse en su  redacción, edición y circulación una especie de creciente  pluralidad en la sociedad cubana.

En un período de los últimos cincuenta años, las iglesias evangélicas vivieron momentos de estrechez eclesial, incluso de angustia por su fe, cuyo más escabroso pico se remite a la década de 1960. Hoy aparecen aquellos días como envueltos en una caótica atmósfera de cambio en la que se debatieron ideas de transformación revolucionaria, actitudes conservadoras, incomprensiones, dudas, malos entendidos, en fin el cuadro típico de una sociedad que transitaba hacia una ruptura de raíz con las estructuras del pasado republicano. La acción y la reacción, de uno y otro lados,  sirvió para que la revolución se radicalizara  quizás más rápido de lo que pudo convenir  para su propia existencia, y para que los individuos, también de uno y otro bandos, dispusieran de tanto espacio como para convertir la acción y las ideas individuales en acción o ideología colectiva.

De ese modo, mientras  la pastora bautista oriental Adela Mourlot publicaba en El Mensajero su artículo “Déjame seguir soñando”, en el que preguntaba con ánimo positivo: “¿No fue siempre un sueño perturbador la erradicación de la contaminada Lotería Nacional? […] ¿No hemos soñado siempre con una patria gobernada por hombres probos, bien intencionados, desinteresados, virtuosos? […] ¿No hemos soñado siempre con la protección de la niñez desvalida y el campesino ultrajado y desamparado?”, ya el  metodista Justo González Carrasco, en su libro La revolución que falta,  juzgaba en el propio 1959 los inicios del movimiento revolucionario advirtiendo que  “no se puede esperar que un movimiento pujante y vencedor, que se originó en acciones de violencia, después del triunfo convierta en cruz de amor la espada tajante a la que atribuyó la victoria”.

El reverendo Suárez Ramos, al recordar aquellos días de confusión casi apocalíptica, confiesa  en sus memorias que “la nueva situación creada a partir del primero de enero de 1959 desafió de manera profunda nuestra comprensión y práctica de la fe cristiana”.  “Nuestra identidad religiosa resultó tremendamente sacudida. Un fuerte reto a la vocación pastoral, una renovación puesta al ritmo de los nuevos tiempos. Esta era la opción: o el ghetto religioso o emigrar. Cada medida a favor de nuestro pueblo humilde ahondaba la contradicción entre la percepción de lo que se hacía y las reservas tradicionales  sobre quiénes lo realizaban.”

Del lado de los revolucionarios, se extendió una mentalidad que empezó  a ver, en óptica global,  a creyentes y pastores como enemigos. El propio Suárez Ramos recibió la orden de reclutamiento para partir hacia Camagüey, hacia una de las nuevas unidades militares dedicadas al trabajo agrícola. En las UMAP,  aquel a tiempo rectificado experimento de transformar en “hombres nuevos’ a quienes eran clasificados como “lacras sociales”, lejos de su iglesia y de su familia en Colón, le preguntaron, impresionados por la conducta del pastor devenido cocinero: ¿Cuál es su problema con la revolución? Y el bautista en plan de regeneración forzada, respondió. Ninguno. Al parecer es la revolución la que tiene problemas conmigo. 

Más o menos, esas citas reflejan los altibajos del proceso de cambio empeñado en construir el socialismo entre combates ideológicos y guerras calientes y frías que la cronología cubana de 1959 a estas fechas  no puede esquivar, aunque las recoja con colores de izquierda y de derecha, es decir, a favor o en contra del núcleo de nuestra historia reciente: la revolución cubana.  Pero el devenir más que deslindar los territorios entre religión y Estado los ha despejado despaciosamente  de dudas, injusticias, equívocos, aunque investigadores y periodistas, no podrían afirmar que entre los adeptos y fieles de todas las confesiones cristianas y todos los militantes y dirigentes del Partido Comunista de Cuba, no existan opiniones y actitudes personales que maticen  las relaciones entre estas  instituciones.

Pluralmente se ha ganado en mutua comprensión. Según las evidencias, el Partido Comunista modificó su percepción de que profesar una religión no implica  que el creyente adopte, como por mediación automática,  una militancia contraria al socialismo. Y por ello desde 1991 ciudadanos con fe religiosa pueden aspirar a militar en el partido de gobierno y único. Por supuesto, de otra manera no podrían conciliarse las aspiraciones de igualdad que sostiene el programa del Partido Comunista y una práctica discriminatoria hacia los cubanos creyentes.  Pero si en lo concerniente a la institución la voluntad integradora se muestra con claridad, en términos individuales, como hemos dicho, aún transitan por la realidad cubana, hecha cuerpo de este o de aquel, un concepto reductor de las creencias religiosas. O entre creyentes se nota también la negativa a aspirar a la militancia entre los comunistas.

En términos de espacios, en cambio, las confesiones evangélicas disfrutan hoy de una valoración jurídica, constitucional que las empareja a todas, incluso con la Iglesia Católica. Al  ser el cubano un Estado laico, no adopta religión oficial y por tanto las trata sin privilegios. Ningún régimen antes de la revolución, reconoció ese fuero de igualdad. El reverendo y también diputado Raúl Suárez Ramos reconoció, en conversación con el autor, que “a  partir  de 1984 se inició un proceso creciente de mejoramiento en las relaciones entre el Estado y las iglesias, que ha durado hasta hoy”.  “Todas las iglesias, como creyentes, abundó, tenemos las mismas limitaciones de índole material que  todas las instituciones y todos los cubanos. Pero desde lo pastoral, gozamos de libertad plena. Fue precisamente en 1984 cuando concurrieron varios acontecimientos que coadyuvaron a que comenzara ese proceso de superación de viejas y a veces conflictivas relaciones”.

En junio de 1984, el reverendo norteamericano  Jesse Jackson visitó  a Cuba, y su presencia, en particular su cercanía con Fidel Castro, sirvió para una especie de mensaje de la posible conciliación entre concepciones ideológicas que parecían no poder vivir sino en la desconfianza. Ese mismo año, en noviembre,  el Presidente cubano se reunió  con los miembros de la Conferencia de Obispos Católicos  de Cuba y diez líderes del movimiento ecuménico. Luego se fundó la Oficina de Atención a los Asuntos Religiosos, adscrita al comité central del Partido Comunista. Y en 1985, se publicó en una tirada masiva  Fidel y la religión, libro que difundió  la entrevista entre Fidel Castro y el dominico brasileño Frei Betto, y  en cuyas páginas el líder de la revolución explicitó y clarificó sus ideas y posiciones acerca del fenómeno religioso, como si con ello impartiera una catequesis de entendimiento entre  cosmovisiones aparentemente irreconciliables. 

En abril de 1990, la política de mejoramiento  recibió un impulso culminante, cuando Fidel Castro se reunió con 74 líderes ecuménicos de diferentes denominaciones evangélicas. “Se operó desde entonces –asegura Suárez Ramos-  una mayor fluidez en las relaciones entre el Estado y las iglesias, pero los que más se han beneficiado son los creyentes, que viven su fe insertos en la existencia cotidiana. No me equivoco al afirmar que desde 1984 han venido experimentando  mucho más libertad para visitar los templos. Lo cual se refleja  en el crecimiento del número de fieles. Hablo de la comunidad cristiana. Las iglesias evangélicas estamos organizadas, estructuradas, pero las vivencias mayores ocurren en las comunidades locales”.

Es muy prematuro evaluar, sin embargo, cómo las comunidades  reaccionan a la actual etapa de actualización o renovación  de la sociedad cubana.  Según la experiencia del Reverendo Suárez Ramos en la comunidad Ebenezer, de Mariano, donde también radica el centro Martin Luher King, “no hay dudas de que al contar con más información y al ver la honestidad con que ha hablado el presidente Raúl Castro al pueblo, hay más claridad, más confianza, más esperanza y más fe en ese proceso”… “Uno nota  a la gente con más entusiasmo, que no implica que no existan preocupaciones y temores. El pueblo es uno, pero uno en su diversidad.

Podemos preguntarnos, como conclusión provisional, si “el pueblo de Dios” habrá modificado parte de la tradición frente a las ideas comunistas que heredó antes de 1959.  De acuerdo con el criterio del reverendo Rafael Cepeda, reconocido historiador protestante, expuesto en su libro Vivir el Evangelio. Reflexiones y experiencias (La Habana, Editorial Caminos, 2003): “El anticomunismo había sido permanente tema de estudio en el currículo de educación cristiana en las iglesias. Para muchos el reto se convirtió en terror, y comenzó el éxodo de pastores y feligreses. Aun los más fuertes, los que decidieron permanecer y encarar el desafío, albergaban profundas dudas, y zigzagueaban en pensamientos y actitudes. ¿Qué decir? ¿Qué hacer? ¿Cómo decirlo y hacerlo responsablemente, frente a un pueblo exaltado y esperanzado?

Y habremos de preguntarnos también si desde el lado de los revolucionarios ya disminuye, en el plano de la conducta individual, el ateísmo practicado como un acto de fanatismo, es decir, como un principio solidificado por el dogma. Por ahora, la respuesta para estas preguntas debe de estar en que las iglesias evangélicas, como elementos de integración comunitaria en una fe y una moral, y el socialismo -lo que hasta ahora puede llamarse así entre tantos fracasos socialistas-  como factor de unidad, justicia y libertad e independencia nacional, se hagan conscientes de la necesidad  de coexistir en la misma patria y como partes integrantes del mismo pueblo. Porque la espiritualidad humana, según un criterio generalmente admitido, no se agota en la religión;  también  se enriquece con valores éticos laicos, políticos, estéticos. Y por tanto la unidad política de un pueblo no radica en la cosmovisión, la filosofía,  sino en un programa  político que pueda unir lo  que es uno y es  también diverso. (Tomado de Progreso Semanal)

 

 

 

 

Internet: “No hay obstáculo político”

 

Por Manuel Alberto Ramy

8 de febrero de 2011.

Al finalizar mi blog anterior, titulado ¿Un paso hacia aperturas calculadas?, con fecha 4 de febrero, escribí que la apertura a Internet “no será mañana mismo, pero será”. Ayer, durante una conferencia de prensa en el inicio de la Feria y Congreso Informática 2011, celebrado en la capital, el viceministro de Comunicaciones e Informática, Jorge Luis Perdomo, afirmó que “no hay ningún obstáculo político” para que todos los actores de la sociedad accedan a internet.

Los inconvenientes son dos: uno de orden técnico vinculado con la necesidad de la infraestructura –para la que hace falta inversiones (plata dura), señalado por viceministro; y otra, añado yo, de índole jurídica pues Cuba carece de una legislación sobre el uso de las telecomunicaciones, solo disposiciones.

Pero si me atengo a lo manifestado por el viceministro Perdomo, existe la voluntad política de abrir la red a la población, con ciertas regulaciones, que pudieran parecerse a las que existen en otros países, tal y como mencioné en el blog anterior. Y aprovecho para insistir: las comunicaciones son un derecho del ciudadano.

Lecturas de un reciente video.

Por la red circula un video (www.vimeo.com/19402730) en el que un supuesto oficial de la contrainteligencia cubana (no me extraña que lo sea) expone ante militares algunas situaciones derivadas del uso de Internet y las telecomunicaciones más sofisticadas como un riesgo para la estabilidad del país y del proceso cubano. De ese video, algunos medios de prensa y colegas han concluido un adiós al ciberespacio para los ciudadanos. No comparto esa conclusión. ¿Por qué?

1.    No se puede confundir el análisis de los riesgos sin tener en cuenta los beneficios y los derechos. Se trata de un balance de pérdidas y ganancias de diversa índole. Este tipo de ejercicio es práctica habitual de los gobiernos para hechos de distinta índole.

2.    Soy de los que opino que dicho video fue filtrado a propósito por las propias autoridades cubanas, a sabiendas de su rápida captura por medios de prensa y blogueros, algunos de ellos enemigos acérrimos del proceso cubano, quienes a ningún costo y haciendo el papel de ventiladores, lo expandirían a gran velocidad. Así ha ocurrido. 

 

3.    La difusión de dicho material la asocio más bien con el caso del contratista Alan Gross, para quien la fiscalía solicita 20 años de prisión por distribuir, entre otros equipos, teléfonos celulares capaces de conectarse directamente con el satélite, evadiendo así las vías normales de comunicación. En Cuba, al igual que en otros países, esos equipos están expresamente prohibidos y para usarlos es imprescindible disponer de un permiso oficial. Reitero: me inclino a pensar que se trata de ir preparando el terreno internacional para el proceso judicial contra el señor Gross.

4.    El disertante del video de marras afirma que "Ser bloguero no es malo…  Ellos (se refiere a los enemigos del gobierno cubano) tienen sus blogueros y nosotros tenemos los nuestros. Vamos a combatir a ver cuál de los dos sale más fuerte". Por lo tanto, si la batalla está en el ciberespacio, es ahí hay donde hay que librarla. No habla de cierre. Seguramente habrá quien piense que el acceso será selectivo. Me atengo a un hecho: hasta el día de hoy –el video data del 8 de junio de 2010—, blogueros opuestos al gobierno cubano han continuado publicando sus trabajos y subiéndolos a la red desde el lobby de los hoteles. No les han impedido el acceso. Para ser categórico habrá que aguardar por la legislación que adopte la Asamblea Nacional, presumiblemente este año. Y espero y aspiro que se legisle a favordel derecho de todo ciudadano a viajar por el espacio de internet.

Así como esta nota puede leerse como una derivación del que cité arriba, el lector no debe extrañarse que sigamos trabajando sobre algunos de estos aspectos. (Tomado de Progreso Semanal)

 

 

 

 

LA VERDADERA CAUSA DE LA MUERTE DE PEDRO JUNCO

LA VERDADERA CAUSA DE LA MUERTE  DE PEDRO JUNCO

 Por Luis Sexto y Viñas Alfonso

 Documentos hasta ahora no considerados parecen decir la última palabra sobre el deceso  del joven y célebre autor de “Nosotros”

A esa hora, el silencio se acentuaba en el Vedado. Sobre  las 11  de la noche del 25 de abril de 1943,  en la habitación que Pedro Junco ocupaba en la clínica Damas de la Covadonga,  en 17 número 253, esquina a  y J, en el Vedado, se oía suavemente “Soy como soy” en la voz de René Cabel, que la estrenaba, de acuerdo con el dato de amigos muy cercanos. El enfermo acababa de quedarse solo. La frecuencia respiratoria había aumentado: el  tórax del enfermo subía y bajaba velozmente.  María Antonia, su hermana, salió a buscar al facultativo de guardia. De pronto, la música continuó sonando en el cuarto ya vacío… Pedrito falleció casi silenciosamente, como dispersándose en el aire tras las notas de la canción que él mismo había compuesto.

Desde entonces, prensa y biógrafos han descrito la muerte de Pedro Junco Redondas como la de un paciente aquejado de tuberculosis,  incurable todavía en aquellos días: “Entre lágrimas, toses y vómitos de sangre”. El mito, que envuelve la breve vida del autor de “Nosotros”, también adulteró el instante de su muerte. ¿No parece una coincidencia excesivamente oportuna el minuto de su deceso y el estreno radial de una de sus mejores canciones  -“Soy como soy”-, que aparentemente lo define como artista y persona; no parece un artilugio escenográfico, un aderezo de la fantasía para introducir al ídolo, al joven querido y prometedor, en la gruta del Olimpo? ¿De qué otro mal podía alimentarse el mito de “Nosotros” e, incluso, qué otra enfermedad podría afectar a los pulmones de quien falleció “consumido por fiebres de amor”? Resulta un deceso excesivamente aparatoso; casi fílmico o propio de una ópera. Pero  quién negaría que funcione dentro del patetismo con que se ha aderezado el mito de Pedro Junco y su bolero “Nosotros”.

Pedro Junco se enfermó por primera vez en septiembre de 1942; los médicos le recomendaron reposar por unos tres meses. Pero no parece haber sido un asunto excesivamente público. Hasta algunos amigos ignoraban sus dolencias. ¿Quién podría saberlo? “En Pedrito no podías presumir la tuberculosis. No mostraba el genotipo del tísico. Tenía la piel rosada, los labios rojos, un aspecto sano, buena dentadura. Nadaba mucho” (1).

Pedrito tuvo la certeza –testimoniada por su prima Teresita Junco- de que iba a morir cuando enfermó gravemente en septiembre de 1942.  Sus familiares y algunos de los amigos más íntimos pudieron creer por un tiempo que padecía de tuberculosis, considerando, además,  según se afirmaba, que Pedro Junco, padre, presentaba antecedentes del bacilo de Koch. El doctor Pedro González Batlle, médico y amigo de la familia Junco Redondas en Pinar del Río,  al menos, no creyó que fuese tuberculosis, porque nunca pudo detectar el bacilo de Koch en la saliva de Pedro Junco, aunque la radiografía revelaba “una sombra” pulmonar. Y fiel a su principio de no atender a ningún paciente de quien él no hubiese podido emitir un diagnóstico preciso -según nos relató su hijo Pedro González Márquez- aconsejó el traslado hacia  La Habana, para que especialistas de la capital intentaran un diagnóstico exacto de una enfermedad cuya naturaleza no le resultaba clara a su ciencia y experiencia.

No hemos de dudar de la competencia del doctor González Batlle. El periódico Defensa Social le dedicó un editorial el 17 de marzo de 1944. Entre sus párrafos, decía: “Ya en La Habana se sabe que en Pinar del Río(…) contamos con un tisiólogo de probada capacidad y profundos conocimientos cuyas opiniones pesan en el Consejo Nacional de Tuberculosis(...).”

El 10 de octubre de 1942, Vocero Occidental publicó un  nota redactada por Juan P. González Clemente, director y propietario del periódico. Con este suelto, confirmamos que la primera enfermedad del autor de “Me  lo dijo el mar” le sobrevino en septiembre de ese año, y probablemente la nota haya sido difundida luego de regresar el paciente de su primer internamiento en la clínica Damas de la Covadonga. Fíjense, sin embargo, que lo atinente a cualquier afección pulmonar se trataba en esos años con cautela. “Desde hace varios días guarda cama en su lujosa residencia de la calle Maceo, víctima de un fuerte ataque gripal (subrayado de los autores), Pedrito Junco, mi dilecto amigo. Porque pronto se halle completamente restablecido el valioso compositor y músico pinareño hago fervientes votos al altísimo.”

El l4 de febrero de 1943, el propio Pedro Junco niega  la posibilidad de que la tuberculosis fuera el mal que lo aquejaba. Fue enfático. Se encargó de sugerirlo  con los eufemismos con que la lengua corriente se refería a la tuberculosis,  en una carta a la poetisa Eduvita Barroso del Valle, que se había dirigido al  director de Vocero Occidental, alarmada por los rumores de que el popular compositor, conocido y querido por sus comprovincianos, había estado enfermo. Clemente le pasó la misiva a Pedrito. Y de primera mano tenemos una prueba que anula lo que aún se sigue creyendo y dramatizando entre sábanas humedecidas por las  hemotisis.

Repasemos los detalles antes de reproducir la misiva. En esos días ha terminado su convalecencia y ha viajado a La Habana. Y en la capital “me  ocupé bastante de la música”. Al regresar a su ciudad natal,  dejó –ese es el verbo que utiliza en una carta a Rosa América Cohalla- varias canciones en el aire. En radio Lavín, a las 3 de la tarde, difundían más números de Pedrito según su popularidad se intensificaba. René Cabel le estrenó otra pieza, y el llamado “Tenor de las Antillas” le prometió montar algunas más. Ese viaje a la capital estaba previsto desde el 30 de diciembre de 1942. Una carta del cantante Mario Fernández Porta reconoce también que la salud de Pedrito mejora y sobre todo confirma el ascenso de la obra del músico pinareño en los medios de difusión. “Yo siempre pregunto por tu salud y según tengo entendido estás mucho mejor. ¡Dios quiera que pronto estés bien, para que puedas venir a esta a reunirte un rato con nosotros…”

En consecuencia, la respuesta  de Pedro Junco a Eduvita Barroso del Valle, vecina del poblado de Alonso Rojas, está signada por los colores más vivos del optimismo que generan esos aciertos artísticos y el restablecimiento de su salud. La paz que pinta de blanco el presente de Pedrito, no admite asumirla como una pose, o una esquiva de la verdad:

“Debo decirle que yo, hace unos meses, estuve bastante mal por causa de una congestión pulmonar (subrayado de los autores) que me retuvo dos meses y pico haciendo reposo. Pero ya, gracias a Dios,  desde diciembre estoy completamente bien. Nunca supe antes lo que era estar enfermo, por eso me sorprendió enormemente cuando por órdenes del médico me indicaron lo que tenía y que debía acostarme. Lo motivó algún disparate mío que aún no recuerdo. Al principio estuve algo pesimista pero después me halagó mucho ver  lo favorable que fue la reacción hasta que desapareció todo. No sé que le habrán informado de lo que yo tuve. Aunque cuando el asunto es de pulmones cada uno dice lo que cree, pensando tal vez que el enfermo no quiere decir lo que tiene (Subrayado de los autores) Yo tuve lo que antes le dije, sin más ni  menos. Creo que nadie podía haber aclarado esto mejor que yo, ¿no?”.

También el 14 de febrero de 1943 le advierte a Rosa América Cohalla: “Yo sigo perfectamente, gracias a Dios. (…) No me será fácil ir a Colón, no precisamente por mi salud.” Pero, de pronto, Pedrito se enfermó nuevamente, tal vez a finales de febrero o a principios de marzo. Antes, el 25 de febrero, Rosa América le ha escrito invitándolo a una fiesta, puesto que  ya la salud de su amante no era una preocupación. Y Gladys, otra de las mujeres que lo amó insistentemente, le envió una carta el 18 de marzo de 1943: “Vida mía, me ha dado mucha alegría saber que estás bien, con el favor de Dios pronto te levantarás…”

 ¿Qué ha pasado? ¿Otro disparate, como aquel de 1942 que él no recordaba y que los amigos más cercanos atribuyen a haber permanecido bajo un aguacero en la azotea de su casa, cuando realizaban ejercicios físicos? Ahora, en la recaída, sucedió lo mismo. Alguien lo ha visto andar bajo la lluvia una noche de esos meses iniciales de 1943. Delante de un grupo de muchachas, caminaba un joven, alto, elegantemente vestido. Una de ellas, que lo reconoce, comenta: “Si la familia se entera: ¡mojándose con lo enfermo que ha estado!” Otra, que no sabe de quién se trata, preguntó, y le respondieron: “Muchacha, ese es Pedrito Junco, el compositor…” (2)

 Si acaso  faltara una prueba máxima para  descartar la tuberculosis como la enfermedad que ultimó a Pedrito Junco;  si faltare para despejar dudas, fantasías, aportes ficticios, el certificado de defunción nunca considerado para hablar o escribir sobre la muerte del autor de “Nosotros”, dice en una copia en poder de los autores: “Pedro Junco Redondas, natural de Cuba, de veinticuatro años  de edad (exactamente 23, nota de los autores) hijo de Pedro y María Regla, ocupación estudiante, de estado soltero, falleció en diecisiete número doscientos cincuenta y uno en el día de ayer a las once y cincuenta y ocho de la noche a consecuencia de Anoxemia, Bronconeumonía según resulta del Certificado Médico y su cadáver habrá de recibir sepultura en el cementerio de Pinar del Río”…

Tal vez saber la causa de su muerte, no suprima el perfil mítico que envuelve la vida de Pedro Junco. Quizás la clarifique y  lo admiremos, más que desde la leyenda, desde la verdad.

(Resumen de un capítulo del libro de próxima aparición  Nosotros, que nos queremos tanto, de los autores de esta página)

__________

(1) Testimonio de Raúl García  y Antonio Alonso.

 (2) Testimonio de  la señora Melba Hernández, citado por Amado Martínez-Malo, en Pedro Junco, viaje a la memoria, Ediciones Vitral, Pinar del Río, 2000.

 

EL LIBRO QUE NO TENGO

EL LIBRO QUE NO TENGO

Por Luis Sexto

Una mañana de 1961 o 62 concurrí a la Biblioteca Nacional por primera vez, inaugurando de paso los aún activos recorridos a pie por La Habana; en principio la tirada no se inscribió entre las caminatas: solo desde los Cuatro Caminos hasta la plaza de la Revolución. Al llegar, el pórtico me sobrecogió. De estatura de poco más o menos como  el trapeador de mamá,  ante el fuste de las columnas aprecié aquel portal con la psicología de una hormiga.

Dentro, aspiré el silencio del recinto –ancho, abanicado e iluminado por la cristalería de las ventanas-, edificado  sobre líneas de sobria rectitud clásica. Entré con el susto de quien se cree en tierra extraña; pero mi propósito era allí lo más natural: leer Páginas Escogidas del escritor  católico francés León Bloy, en una selección decidida por el propio autor de El desesperado, a quien por esos años de soñador y un tanto soñoliento aprendiz de literato, había elegido como modelo por su estilo provocador, polémico… 

Luego en los ficheros, los recuerdos presentan una alternativa: o no supe registrar o los fuegos de León Bloy  no oscurecían, con el incausto de su pasión por el bien, aquellas tarjetas blancas. Al decirlo solo utilizo el hecho como recurso de esta crónica de evocación y por tanto me desmarco de un interés crítico contra nuestra biblioteca principal, reserva bibliográfica de la nación.

Del deseo frustrado me salvó uno de los referencistas. Encorvado, de pelo blanco, y con una expresión dulcificada por la pulcra paz de aquel salón de lectura, me sugirió que quizás la librería de los Padres Paulinos, en los bajos del entonces Palacio cardenalicio, sede primitiva del Seminario de San Carlos y San Ambrosio, ofreciera ese título entre sus volúmenes. - y allí, tras el viaje en guagua -sería demasiado caminar, ¿no?- compré el texto de la Editorial Losada.

En el libro de Bloy descubrí páginas nuevas para mis afanes de discípulo, como el Diario. Y más tarde olvidé muchas páginas como olvidan los interesados en aprender: apretujando lo leído en una especie de desván inconsciente. Pero me acuerdo todavía del viejo referencista que tan cordial y sabiamente orientó las primeras peregrinaciones bibliográficas de este ya aprendiz de viejo. 

Del bibliotecario cada lector podría hacer una figura. Y pocos coincidirían. ¿Será acaso la de este que con tanta nostalgia evoco, o de ese que mirando por sobre los espejuelos impone sigilo en el salón de lectura, o de aquella o aquel que rutinariamente, sin mirar, recogen las boletas y pide los libros que interesan al lector? ¿Qué es en suma el bibliotecario: un custodio, un almacenero de libros?  Todo ello y mucho más. O nada de ello y todo lo demás: personaje básico de la cultura, cuya ciencia parte del corazón y luego se completa en los libros, los manuales, ante profesores que enseñan a clasificar, a preservar, a sentir el cuerpo vivo de un libro y promoverlo en un intercambio carnal, un trasvase de sabiduría.

Ciencia del corazón dije. Y no dije mal. Y lo sé porque antes de alcanzar la victoria suprema de ocupar una silla en una medio de prensa, fui bibliotecario en la Industria Deportiva. Y casualmente, las primeras lecciones –de clasificación y de cuidado de los libros, y de veneración por ellos-  las aprendí en un curso impartido en la Biblioteca Nacional cuando el poeta y capitán Sidroc Ramos –hoy mi amigo y vecino- ejercía de director y se le veía recorrer salones y dependencias, alto, erguido, con su barba serrana y su uniforme verde olivo.

Pocas veces he regresado después a la Biblioteca Nacional. Porque, al convertirme en periodista, me volví bibliotecario de mí mismo, y llené la casa de libros y diccionarios y recortes impresos para no tener que invertir tiempo ante ficheros y anaqueles, en procura de lo elemental… aunque recuerdo, de pronto, que debo volver a la gran biblioteca: hace poco Araceli García Carranza prometió prestarme un libro que nunca, nunca he logrado contar entre los míos.

 

EL NUEVO HERALD CONTRA LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN

Por Lorenzo Gonzalo,

Periodista cubano radicado en Miami

 

En una ciudad donde el Jefe de la Policía habla mal de la Procuradora Estataldel Condado Miami – Dade, el Alcalde de la ciudad lo descalifica, uno de los comisionados lo critica y el Alcalde del Condado está sujeto a revocación por procedimientos que gran parte de la ciudadanía considera impropios, también contamos con un periódico que es lo más parecido a un libelo de los malos.

El Nuevo Herald que en ocasiones demuestra, a sí mismo y a los demás, que puede cubrir noticias con objetividad, sistemáticamente asume una posición militante,ideologizada y apartada de la ética periodística. Periodistas para hacer un buentrabajo los tiene, pero valor para reconstruir su línea editorial en conjunción con las etnias que componen los dos millones de personas que viven en el Condado, no tiene.

Durante días han colocado en primera plana a un pobre señor, al parecer pícaro de profesión, que vive en una provincia cubana y cuyo sueño de juventud debió haber sido convertirse en fakir. El señor se llama Fariñas, es sicólogo y en el pasado ha agredido a más de una persona por lo cual tuvo que enfrentar cargos.

Todo indica que tiene mal carácter, aunque después de más de una veintena de supuestas huelgas de hambre, ha adquirido la figura de su sueño infantil. A este señor, las autoridades cubanas lo detuvieron por desacato en estos días.Esto es algo que sucede en cualquier país. La razón de la detención fue por intentar una demostración pública luego que las autoridades le habían negado una solicitud al respecto.

Cuba tiene circunstancias totalmente diferentes al resto del Hemisferio donde está geográficamente ubicada, debido al estado de sitio al que ha sido sometida por Estados Unidos durante cincuenta y dos años. Eso ha generado una actitud de recelo en muchos ciudadanos, cuando creen o comprueban, que alguien le hace el juego a Washington. Permitir demostraciones en cierto momento, a personas cuyos objetivos son dudosos respecto a sus compromisos con las políticas de Estados Unidos, no es aconsejable, porque puede crear reacciones indebidas de quienes defienden, a veces con excesivo celo, el país.  La fecha escogida por Fariñas fue la del Natalicio del Apóstol de la Patria, José Martí. Ese día las escuelasy otras instituciones concurren a los parques y sitios donde se han erigido estatuas del prócer cubano. En dichos eventos se conjugan sentimientos patrióticos y en la mayoría de los casos se hace alusión a los estragos causados por el Bloqueo impuestos por el poderoso vecino del Norte, cuyo peligro para la estabilidad y la independencia americana, anticipó Martí.

En una carta a un amigo, poco antes de morir, Martí le confesaba que todo cuanto había hecho y hacía, estaba orientado a, “evitar que los Estados Unidos se lancen con esa fuerza más, sobre nuestros pueblos de América”. Cuba es un país de gran complejidad a la hora de compararlo con otros y seguirá siéndolo mientas no quede resuelto el diferendo con su poderoso vecino.

El señor Fariñas no hizo caso a la prohibición de colocar una ofrenda floral ese día y fue detenido. La otra razón de por qué se le negó el permiso es obvia. Fariñas ha aparecido, por obra y gracia de una prensa internacional controlada por los intereses de Washington, en la primera página de los periódicos, donde poco faltó para presentarlo como el Ghandi cubano, cosa que hubieran podido hacer perfectamente porque su figura se presta para ello.

Si el permiso lo hubiera pedido para otro día, quizás se lo hubieran concedido. Pero la razón que nos obliga a hablar del caso es que en Miami han sucedido y se suceden en estos días y los anteriores, tantos asuntos de importancia, que es un descrédito que un periódico de la talla que supone ser el Nuevo Herald, desgaste los pocos recursos que le quedan en esas sandeces. Entre otras cosas, la compañía MacClatchy, quienes son los dueños del rotativo, debía analizar por qué el director de ese periódico en español, dedica su tiempo a pedir disculpas con motivo de un anuncio aparecido en sus páginas. Se trataba de un anuncio pidiendo la libertad de CINCO agentes del gobierno cubano, (no espías), condenados injustamente. Los CINCO se dedicaban a buscar información sobre actos terroristas que se planeaban desde el exterior contra Cuba. Algunos de esos planes se materializaron y causaron víctimas inocentes. Su Director Many García, sin considerar la legitimidad de solicitar la libertad de esos prisioneros, condenados al parecer injustamente por los dudosos procedimientos seguidos durante el juicio, es un acto de humanidad, aceptó pedirle disculpas a un grupo de fanáticos.

La solución de muchas de las dificultades internas cubanas, pasan primero por la disminución de las tensiones con Estados Unidos. La única comunidad que reacciona en contra de las buenas relaciones de Estados Unidos con su país de origen, es un grupo de cubanos de origen que se han apoderado de la política exterior de Washington hacia Cuba. Ese grupo, que pidió al director del Nuevo Herald, Many García, que viole el principio de la libertad de expresión al que hacen alusión con tanta hipocresía, tanto ellos como el director, no son representativos de la comunidad del Condado Miami – Dade.

Recientemente la comunidad china está estudiando una demanda contra un periodista radical de la derecha conservadora estadounidense, RushLimbaugh, por hacer mofa del Presidente chino Hu Jin Tao en su reciente visita a Estados Unidos. Los chinos que han venido a vivir a este país porque no les gusta el sistema chino, o el país, o sus condiciones de trabajo, o lo que fuese, protestan defendiendo a SU PRESIDENTE, aunque estén en desacuerdo con él.

Es improcedente, poco ético y de mucha cobardía política que un director de periódico se haga eco de asuntos ideológicos hasta el punto de atreverse  conculcar la libertad de expresión. En Estados Unidos la libertad de expresión existe cuando se paga. Los periódico tienen sus líneas editoriales y en ella se establece lo que debe decirse, cómo se dice y cuándo. Pero más allá de ese límite están las páginas pagadas, en las cuales aparece todo tipo de anuncio que supongan no interferir con la moral pública, aunque se toleran muchos que encubren el ofrecimiento de favores sexuales. Lo único que no se le ocurre a un periodista de cierta ética profesional es prohibir un anuncio por razones ideológicas excepto que utilice un lenguaje peyorativo contra una etnia, racista o discrimine a un determinado grupo. Este fue el caso del director del Nuevo Herald. Pidió perdón por colocar un anuncio que ideológicamente contraviene el pensamiento de un grupo fanático.

En el otro extremo siguiendo los lineamientos de ese mismo grupo acepta que pongan en primera plana por varios días una noticia de nivel cuaternario, como la referente al señor Fariñas, a quien lo conocen solamente en la esquina de su casa. Si las cosas que exige Fariñas constituyeran un clamor público, no habría prohibición que impidiera una reacción social. Y si el Herald no lo cree, que le pregunten a los tunecinos y a los egipcios.

 

“YO QUIERO QUE ME METAN PRESO”

“YO QUIERO QUE ME METAN PRESO”

 Por Norelys Morales Aguilera

 Nueva provocación del Guillermo Fariñas. ¿Merecerá la pena hacerle caso?

 “¡Yo domino la situación!” fue la frase con que Guillermo Fariñas irrumpió en la conversación de la doctora María Antonia Izquierdo Cárdenas y otros directivos de salud en Santa Clara, el miércoles 26 de diciembre.

Se estaba esclareciendo con una mujer y su señora madre, la ocupación ilegal que hizo de un Consultorio Médico que presta servicios a un barrio de la ciudad, ofreciéndole tramitar una vivienda.

Con posterioridad en la calle Fariñas gritó: “¡quiero que me lleven preso!

Respuesta de los doctores: “nosotros no somos policías, somos médicos, estamos protegiendo una institución social, que es lo que la población quiere…”.

Los residentes se vieron envueltos en la provocación del contrarrevolucionario y su grupúsculo.

Las autoridades debieron intervenir cuando fueron llamados por los vecinos y “complacieron" a Fariñas con una detención el pasado 26 de septiembre, para iniciar una serie de episodios provocadores con carácter propagandístico, como evidencia la repercusión mediática que ha tenido el nuevo show.

El capitulo nocturno de este 28 de enero ha concluido en el Hospital Arnaldo Milián de Santa Clara, con Fariñas aquejado "de un dolor en el pecho" y un gasto mínimo de euros provenientes de la derecha del Parlamento Europeo.