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PATRIA Y HUMANIDAD

BAILAN, RÍEN, TOMAN RON

BAILAN, RÍEN, TOMAN RON

Rosa, de 104 años, nunca se queda sentada  si suena un danzón; Graciela, centenaria de ojos verdes, juega ajedrez y lee  con voracidad; Arcadio, de 103, come de todo y echa un ojito a las chicas: en  Cuba, país latinoamericano con más esperanza de vida, los abuelitos gozan cada  minuto y viven más.

 Viejitos cubanos, de ellos una docena de centenarios, se reúne este jueves,  entre mimos y elogios, en un hotel de La Habana, en el Seminario Internacional  sobre Longevidad Satisfactoria.

 "¿El secreto?: trabajar, vivir una vida tranquila, ser feliz, bailar mucho  y comer de todo pero poquito", dice Rosa Cartaya, una mulata delgada que camina  sin problema, aunque oye con dificultad.

 Con 11,2 millones de habitantes, Cuba tiene 1.551 centenarios, la tasa  proporcional más alta del mundo, y una esperanza de vida de 80 años las mujeres  y 78 años los hombres, lo que la hace líder en América Latina, según las  autoridades.

 La decana, Juana de la Candelaria Rodríguez, "Candulia", que según  registros locales tiene 126 años, faltó a la cita pues vive en Granma, a 850 km  de La Habana, pero está activa y lúcida.

 Cuba será en dos décadas el país más avejentado de América Latina con un  30% de mayores de 60 años -hoy es el segundo tras Uruguay-, por lo que hay  programas como los "Círculos de abuelos" y la Universidad del Adulto Mayor,  para elevar su calidad de vida.

 "Lo malo, atrás; lo bueno, a'lante. ¡No hay que coger lucha! (estresarse),  no me pongo brava por cualquier cosa, ¿para qué?, si la risa da vida. Dar amor: El cariño hace cariño", expresa Juana Azcuy con su sabiduría de 87 años.

 

Ultra flaquita y operada de cataratas, Juana camina derechita, practica Tai  Chi, hace mandados y va a las peñas. "Por fuera estoy vieja, por dentro joven.  Me encanta la fiesta", dice a la AFP en un patio del Barrio Chino, tras la  clase de arte marcial.

Vital a sus 81 años, Eugenio Selman-Housein, ex jefe del equipo de médicos  del líder cubano Fidel Castro -que en agosto cumplirá 85 años-, preside el  "Club de los 120 años", para promover una vejez activa y tranquila, en un mundo  moderno colmado de estrés.

 "Tener motivación, una alimentación sana con frutas y vegetales, cuidar la  salud, hacer ejercicio, enriquecerse con la cultura y estar en un ambiente  sano", aconseja el médico, para quien el sistema de salud gratuito es clave en  la longevidad cubana.

 El traguito de ron y uno que otro bistec de cerdo que condenan los  dietistas fundamentalistas, no son mal vistos en el Club. El sexo es más que  bienvenido. El único excluido, el tabaco. Pero tampoco es norma inquebrantable,  en un país tabacalero por excelencia.

 "Fui tabaquero y músico, fumé aunque no en exceso. He comido siempre mucho  y bien. Comidas y mujeres, me gustan todas", dice jocoso Arcadio Radillo, que  fue al encuentro en el hotel de elegante guayabera blanca.

 

Para Carmen Pérez, profesora de gimnasia de 46 años en un "Círculo de  Abuelos", es vital el ejercicio físico y mental. Su clase en un parque de La  Habana la cierra preguntando a cada viejito un refrán y tres nombres con A.

 "No somos un estorbo. A mí me gusta tomarme mi café y darme mi traguito de  ron. Para rumbear no me molestan los años", dice risueña Clara Díaz, enfermera  jubilada de 82 años, que madruga para tomar la "guagua" (autobús) y llegar  puntual a sus ejercicios.

 Carlos Hierrezuela, ex profesor de 73 años, necesita días de 48 horas.  Cuida autos en una ferretería; va a clases de Tai Chi y a la Universidad del  Adulto; escribe poesía; está en un club de danzón; baila son, cha-cha-chá,  salsa y hasta reggaetón.

 Glise Fariñas es su pareja de baile. "Fui bailarina y modelo de cabaret.  Los cubanos somos muy alegres y eso influye en las ansias de vivir", dice esta  coqueta septuagenaria que no sale a la calle si no lleva perfume y carmín en  los labios.

 "Quiero ser cada día más bella. Hay que soñar y amar. El corazón no  envejece", dice la pizpireta de Glise, tras ir con Carlos al ensayo de coro.  ¿Tienen pareja?, pregunta la AFP. "Somos amigos, muy muy muy amigos", dicen a  carcajadas. (Tomado de la Agencia Francesa de Prensa (AFP) – La Habana, , 26 de mayo de 2011)

LA COMUNICABLE INCOMUNICACIÓN

LA COMUNICABLE INCOMUNICACIÓN

 Por Luis Sexto

 

Tal vez los accidentes del tránsito se hayan agravados mundialmente de acuerdo con el aumento de los teléfonos celulares, que suelen temblar en los bolsillos de cualquier receptor cuando usted ocupa posiciones y ubicaciones menos apropiadas para hablar. Y posiblemente a esos medios también le debamos que nos crucemos con caras cada vez menos proclives a mirar al transeúnte, al vecino o al subordinado  con una expresión de cordialidad o simpatía.

Los teléfonos celulares encierran en su liliputiense geometría el cambio de los tiempos, de sus signos y de sus caras. Y en esa transformación vemos la envoltura de la paradoja. Porque lo que se inventó para juntar, resulta que aleja o aísla.  Las contestadoras automáticas, por ejemplo,  frustran un porcentaje hasta el momento imprecisable de todos los intentos de sintonizar una comunicación telefónica. Detrás de la voz inapelable que le dice a todos por igual que usted se ha comunicado con… -con quién en verdad- y que ahora no lo podemos atender, enseguida lo llamaremos, se amuralla de vez en cuando el egoísmo o en el escurridizo cumplimiento de deberes y funciones. Muchos todavía esperamos la promesa de que nos llamen en cuanto puedan los que dejaron sus silencios parapetados tras un ciérrate sésamo de plástico y negatividad.

Cuántos años de soledad nos traerán los celulares y las contestadoras; cuánta sordera generará el negarse oír con la disculpa de que ya lo llamaremos. Sordera y mudez. Y por tanto distancia y categoría. Por supuesto, la técnica es la técnica, como diría un predicador callejero. Sin embargo, siendo justos –nadie piense que soy un habitante de las cavernas-, los artilugios de avanzada  no deben merecer que en su ficha técnica se les acuse de ser culpables de, en lugar de acercarnos gracias a su capacidad de zancajear por el espacio a velocidades supersónicas, nos distancien y justifiquen nuestra excusa de que aunque no te veo, puedo llamarte cuando me acuerde… Si me acuerdo.

A lo mejor exagero la impresión. Pero uno se va sintiendo solitario en la multitud. Ahorita desaparecerá el piropo encimado al compás de las caderas o los ojos femeninos, y se extinguirá  el intercambio de un par de pronósticos entre desconocidos sobre cómo está la cosa, o de lamentos por el calor. El mensaje de texto o el correo electrónico  servirán para lo más urgente, barato  y banal, mientras olvidamos la letra azul o negra o la voz húmeda de las personas más queridas. ¿No derivarán las calles hacia una condición menos humana y masiva, y caminaremos ensimismados como dentro un container de psicofármacos? De acuerdo con esos datos, adelantaremos regresando hacia  un primitivismo tecnológico.

Hasta la música se restringe como privilegio mío, único, renuente a compartirse con discreción. No me atrevo a enumerar cuantos caminan con los oídos hermetizados por audífonos unipersonales, como clones cultivados sobre un fragmento de  autoerotismo mental.  Si escucharan a Mozart, a Silvio o a Bocelli, por ejemplo,  uno quizás quisiera arrimar la oreja, pero si fuese un reguetón… Sigan, por favor, en su bartolina musical.

 La creciente de incomunicación es reductible por ahora a una ecuación: celular más contestadora por mp3: igual  a echar de menos los sonidos solidarios, las visitas inesperadas y el “Oigo” compulsado del que –salvo dejarlo sonar arriesgándose a perder, quizás la noticia o el premio de su vida- no tiene más opción que levantar el auricular a cualquier hora y atender la voz que quizás nos importuna para acompañarnos o acompañarse… O para exigirnos, caray, por los asuntos que nos tocan por tal o cual cargo o función, aunque más antiguas que los celulares y las contestadoras, las secretarias o sus versiones masculinas, son a veces centrales digitales intermedias cuya voz nos advierte que el teléfono y sus derivados no funcionan cuando uno no quiere.

 

SIN LA MÁS MÍNIMA MUESTRA DE GOLPES

SIN LA MÁS MÍNIMA MUESTRA DE GOLPES

Por Freddy Pérez Cabrera

(La foto corresponde a Rosa Soto García, hermana de Juan Wilfredo)

Tal como denunció la Nota Informativa del Gobierno Revolucionario, la muerte por causas naturales de un ciudadano cubano radicado en Villa Clara, continúa siendo objeto de manipulación por parte de las transnacionales de la desinformación.

Testimonios de familiares, especialistas médicos y gente de pueblo ratifican que estamos en presencia de una grosera agresión mediática.

Según relata Rosa Soto García, hermana del fallecido, este padecía varias enfermedades, entre ellas gota, hipertensión arterial, migraña y crecimiento del corazón, razón por la cual recibía atención médica desde hacía muchos años, reconociendo que Juan Wilfredo llevaba una vida muy desordenada y no cumplía las indicaciones de los galenos.

"Eso de que lo golpearon es una gran mentira. No tenía ninguna marca de golpeadura, todo es un invento de la propaganda contrarrevolucionaria. Estamos muy dolidos con esta campaña que se ha formado, causante de un gran dolor en la familia", dijo al tiempo que agradeció la atención médica recibida.

"Fíjese si estamos indignados, que el día del entierro, al hijo de mi hermano, de solo 14 años, le dio tanto asco la postura de los ‘disidentes’, que les pidió que se fueran del cementerio", asegura Rosa.

Madelín Soto, la sobrina de Wilfredo, y a quien este consideraba como a una hija, también mostró su sorpresa por la maniobra orquestada. "Fui a verlo al hospital y no observé ninguna señal de violencia. Además, si le hubieran dado tan solo un arañazo, de seguro él me lo hubiera dicho porque yo era de su entera confianza".

El estudiante de derecho Yasmil Pérez Rodríguez, esposo de Madelín, quien lo condujo al hospital, aseguró que el viernes 6, la hija de Wilfredo acudió a su casa desesperada, para que acompañara a su papá al médico. "Cuando llegué tenía sudoraciones, no se sentía los pies, e incluso tuvimos que bajarlo del cuarto piso en un sillón de ruedas. Una vez en la consulta del Arnaldo Milián, fue objeto de varios análisis, recibiendo medicamentos de todo tipo, sin que hubiera una respuesta favorable de su organismo. Ante su empeoramiento, lo remitieron a la sala de terapia, donde permaneció ingresado hasta su deceso".

Agregó Yasmil que estuvo con el tío de su esposa desde las 9:00 a.m. del viernes hasta el otro día, teniendo oportunidad suficiente para conversar con él, llevarlo al baño, desvestirlo y nunca observó el más mínimo síntoma de violencia en su cuerpo, y "si fuera verdad lo que dice esa gente, de seguro él se lo hubiera contado porque entre ellos dos no había secretos".

El día de los hechos relacionados con la supuesta golpeadura, Juan Wilfredo estaba, como de costumbre, desde horas muy tempranas en áreas del Parque Vidal, según cuentan varios testigos, entre ellos un grupo de trabajadores por cuenta propia dedicados a la venta de flores en el lugar, además de otros obreros que laboran en la zona, quienes accedieron a narrar los acontecimientos ocurridos el día 5, en los cuales estuvo involucrado el fallecido.

Jorge Álvarez Cabrera, vendedor de flores, relató que cerca de las 9:00 a.m., escuchó a una persona gritando consignas contrarrevolucionarias y vio que era Wilfredo, a quien conocía por su habitual presencia en el lugar.

"Observé cuando dos agentes del orden público, uno de ellos mujer, lo condujeron a la patrulla, sin que hubiera el más mínimo forcejeo, e incluso, él montó por sí mismo". Recuerda que al poco rato lo vio nuevamente en el Parque, y que Wilfredo hasta fue a pedirle "candela", a lo que le contestó que no fumaba.

Amado Gómez Rodríguez, quien también labora como florero, aseguró que ese día Wilfredo mostraba un aspecto normal, con su acostumbrada fortaleza, sin signos de la supuesta "paliza", como refieren los enemigos de la Revolución.

Un rato más tarde se le vio entrar a un establecimiento gastronómico en los bajos del hotel Santa Clara Libre, donde merendó, según cuentan el dependiente y el lunchero del establecimiento.

Los serios problemas de salud de Juan Wilfredo Soto no comenzaron ese día, sino mucho antes, de acuerdo con los criterios del doctor Nestor Vega Alonso, especialista de Primer Grado en Medicina Interna, quien desde el 2008 atendía con frecuencia al paciente.

Recordó que ese año Wilfredo ingresó en la sala Medicina C aquejado de un edema generalizado y de presión arterial elevada. Luego, al profundizar el estudio, le detectaron una cardiopatía dilatada, algo muy grave, además de la enfermedad de la gota y diabetes mellitus, todo lo cual daba un pronóstico reservado de vida.

Precisó que varias veces acudió a su consulta con cuadros de disfunción ventricular e hipertensión arterial, así como cifras muy altas de triglicéridos, una de las causas más frecuentes de la pancreatitis, enfermedad que a la postre provocó su muerte.

De acuerdo con los criterios del médico forense que realizó la autopsia, doctor Ricardo Rodríguez Jorge, con más de 14 años de experiencia en la especialidad, la causa de fallecimiento fue una pancreatitis aguda, con focos hemorrágicos a nivel de cola y cuerpo pancreáticos, y producto de las patologías anteriores se alteraron todos los parámetros por descompensación.

Aclaró el especialista que en la necropsia no se apreciaron signos de violencia a nivel externo, interno, ni en los planos anterior o posterior. En cuanto al cráneo y cuello, eran normales, y el tórax presentaba pulmones típicos de un fumador, con un corazón aumentado de volumen.

Respecto a la versión de la contrarrevolución de que la supuesta golpiza pudo ser el detonante de la pancreatitis, aseguró que resulta imposible, y destacó que un trauma, para que llegue al páncreas, tiene que ser visible. Como se ha reconocido por el personal médico y la propia familia, Juan Wilfredo no presentaba la más mínima muestra de contusión. (Tomado del periódico  Granma)

NUEVA ORTOGRAFÍA: MUCHO RUIDO Y POCAS NUECES

NUEVA ORTOGRAFÍA: MUCHO RUIDO Y POCAS NUECES

 

Por Ricardo Soca

 

La reforma anunciada por algunos diarios como una «revolución lingüística», parece ser apenas un pequeño ajuste ortográfico, de esos que la Academia Española viene poniendo en práctica periódicamente desde hace trescientos años sin que la vida cambie mucho para nadie. Lo que se conoce hasta ahora no son más que precisiones sobre normas que llevan años de vigencia, aunque hay que admitir que se elimina mucha confusión en algunas zonas grises de la ortografía castellana. En todo caso, se trata de una pequeña corrección de códigos que nada tiene que ver con el cambio lingüístico, que circula por otros caminos.

 En algunos diarios he leído el anuncio de una «revolución lingüística» con la presentación de la nueva Ortografía de la lengua española, prevista para el próximo día 28 en Guadalajara. Los diarios de todo el mundo, en crisis, necesitan vender para sobrevivir, y la Real Academia quiere recaudar fondos con la presentación de esta obra de ochocientas páginas, lo que tal vez explique este tipo de explotación sensacionalista de una noticia que tiene muy poco de lingüística y nada de revolucionaria.

Lo que la Real Academia está anunciando en cuentagotas parece ser apenas un pequeño ajuste ortográfico, de esos que la «docta casa» viene poniendo en práctica periódicamente desde hace trescientos años sin que la vida cambie mucho para nadie.

La prensa anuncia como un hecho histórico, por ejemplo «la eliminación de dos letras del alfabeto» castellano, la ch y la ll. En realidad, estos dos dígrafos ya habían sido eliminados de los diccionarios en 2001 e incluidos dentro de la c y la l, sin que nada cambiara en la lengua por eso.

Las vacilaciones en la tilde diacrítica en los demostrativos (este, ese, aquel, esto, eso, aquello) y en el adverbio/adjetivo solo vienen desde hace por lo menos cincuenta años y sólo han generado confusión y críticas incesantes. Eliminar esas tildes parece una medida razonable, aunque nada revolucionaria.

La y griega me fue presentada hace casi sesenta años con el nombre de ye, de modo que poco cambio representa el anuncio de este «nuevo» nombre, que parece destinado a formar un conjunto que permitan impulsar las ventas de la nueva obra de la Academia.

Que se recomiende ahora la grafía cuórum en lugar de quórum parece estar de acuerdo con la tradición académica de ajustar la ortografía a la tradición española; una o después de que no es por cierto propio de esa tradición inaugurada con el diccionario de Autoridades (1726-1738). Algo similar ocurre con el cambio de la q por k en Irak, puesto que la q al final de palabra es inexistente en nuestra lengua y no se justifica por proceder del árabe, que tiene otro alfabeto.

En cuanto a la decisión de que el prefijo ex vaya unido a la palabra, es coherente con la norma expresada en la Nueva Gramática de la Lengua Española, que señala que los prefijos van siempre unidos; es una cuestión de mera coherencia. Además, ha habido hasta ahora gran confusión con respecto a ex, que uno puede ver unido, separado o con un guión interpuesto.

La supresión de las tildes en palabras como guión y truhán suena como un desaire a los hablantes iberoamericanos, el 90 % del total, que las pronuncian como bisílabas pero deberán ajustar su ortografía la pronunciación monosilábica peninsular.

Para que nadie se engañe, es preciso aclarar que esta modesta reforma no tiene nada que ver con el cambio lingüístico de que a veces hablamos. Una cosa es la lengua, ese organismo vivo que pertenece a todos los hablantes y que está en cambio permanente y otra, distinta y muy menor, la escritura, una mera convención. La primera pertenece a los hablantes y las academias nada pueden hacer —aunque a veces lo intenten— excepto acatar las decisiones de los usuarios de la lengua y verterlas en los diccionarios y gramáticas, mientras que el código ortográfico se mantiene inalterado (como en francés o en inglés) o cambia periódicamente, como en español, por decisión de entidades que ha consensuado en llamar, a veces con cierta ironía «autoridades lingüísticas».

En suma, mucho ruido y pocas nueces. La gran aceptación que han tenido en el mercado las últimas obras de la Academia, viene estimulando a la Casa a producir más mercaderías para alivio de los patrocinadores, como el Banco de Santander, Iberia, Repsol y Telefónica, entre otros, pero eso parece insuficiente para justificar el alborozo periodístico.

 

COSAS DEL OTRO JUEVES

COSAS DEL OTRO JUEVES

 Por Luis Sexto

Mis ojos, que gozaron de tantos momentos de esplendor, de tan seguro 20-20, que incluso leía en el crepúsculo, sin luz, no puedo ya leer o ver TV sin las lentes. Soy un hombre a unos espejuelos pegados sin tener una nariz  superlativa, según palabras del señor don Francisco de Quevedo.

Superlativas son en, cambio, las limitaciones de andar metiéndose a viejo, única condena que uno recibe sin que un tribunal lo sentencie. Viene como la lectura que alguna gitana etérea y eterna te echa sobre la mano bajo el  primer tajo de luz al nacer. Y no yerra cuando lee entre las líneas arrugaditas un vaticinio inexorable: Te irás poniendo viejo. Porque uno envejece desde el primer día, pero llegar a viejo, ah, eso a veces es una suerte que no les toca a cuantos es quedan a medias.

Los viejos, por tanto, son conquistadores del tiempo;  los supervivientes que cuentan los días que ya no cuentan. Los jóvenes –y todo el que tenga 15 años más que yo, definió un geriatra, es viejo- suelen minimizar la presencia imprescindible  de los viejos. Lo aprendí en medio de la vergüenza. Hace 31 años manejaba yo auto nuevo, un Lada casi alado, y bajando por la calle L, en El Vedado, delante de mí, por la carrilera del medio, renqueaba un “almendrón”, que entonces no los llamábamos así, y aceleré y me le escapé por la izquierda gritándole al chofer, tan usado como su auto: Los viejos pa’la orilla. Y el hombre me alcanzó ante la roja de Línea y me dijo: Oiga, jovencito, estos viejos llevan mucha gente al hospital y al trabajo. Entonces, desde Prado hasta Marianao te cobraban un peso, un descomunal peso… 

Con esa  filosofía de consideraciones, voy consumiendo lo que me queda. Y aun echo mi alarde cuando me encuentro con un vecino en las escaleras de casa, porque el elevador también se encangreja por viejo, y le paso por el lado dando zancadas de dos en dos escalones. Y alguno me pregunta cómo lo puedes hacer, tú, que no puedes disimular que eres tan viejo como yo, y le digo, caramba, si fumas, y bebes, ¿también quieres subir escaleras corriendo, con aire y sin dolores precordiales?

Petulancia un lado, voy aprendiendo a ser viejo. Ya casi sé elegir el sitio apropiado, que no es el mismo que lastimeramente  quisieran darnos ciertos menores de edad: la orilla, el rincón. Y por tanto ya tengo mi plan de trabajo y de lecturas hasta los ochenta. Tal vez siga escribiendo estas crónicas, acabe de componer mis memorias profesionales y lea recuerdos de alpinistas, para averiguar cómo se clava la bandera en la cima. Y a partir de esa edad, ya veremos que me piden mis editores del periódico o de las emisoras donde todavía trabajo, hoy jóvenes y que para entonces no lo serán tanto, y quizás me pregunten qué se siente siendo viejo. Y yo les diré que la vejez es un oficio oscuro, compuesto de mitos y de prejuicios, y que hay que interpretarla como un manual esotérico, cabalístico, y luego cualquier cosa que se diga es como volver a pasar las mismas páginas desde el principio de esa semana que compone el Génesis, y comienzas con el sol del primer día, luego verás todo lo demás, jornada a jornada, incluidas la luna,  las estrellas y los árboles y los animales acuáticos y aéreos, reptiles y cuadrúpedos, hasta llegar al hombre, y  enseguida la mujer, y el séptimo día corresponderá al feriado: el descanso. Así, tan rápidamente se va la vida, pero, según me aseveró un teólogo, la mujer seguirá turbando tu lado izquierdo y tu cintura de varón hasta dos días después de muerto. (Tomado de Juventud Rebelde)  

 

 

 

 

 

 

 

 

 

PREGUNTAS QUE HAY QUE PLANTEARSE ANTE CADA GUERRA

 Por Michel  Collon, experto en las estrategias bélicas de Estados Unidos

 Una mirada alternativa sobre  Libia

Veintisiete veces ha bombardeado EE.UU. algún país desde 1945. Y cada vez se nos ha afirmado que estos actos de guerra eran “justos” y “humanitarios”. Hoy se nos dice que esta guerra es distinta a las precedentes. Lo mismo que se dijo de la anterior. Y de la anterior. Y de cada vez. ¿No es hora ya de poner negro sobre blanco las preguntas que hay que plantearse en cada guerra para no dejarse manipular?

Para la guerra ¿hay siempre dinero?

En el país más poderosos del globo, 45 millones de personas viven bajo el umbral de la pobreza. En EE UU, escuelas y servicios públicos se caen porque el Estado “no tiene dinero”. Así también en Europa, “no hay dinero” para las pensiones o para la promoción del empleo.

Pero cuando la avaricia de los banqueros provoca la crisis financiera, entonces, en cuestión de días, aparecen miles de millones para salvarlos. Esto ha permitido a los banqueros de EE.UU. repartir el año pasado 140 mil millones de dólares de beneficios y bonos a sus accionistas y especuladores.

También para la guerra parece fácil encontrar miles de millones. Ahora bien, son nuestros impuestos los que pagan estas armas y estas destrucciones. ¿Es razonable convertir en humo cientos de miles de euros en cada misil o despilfarrar cincuenta mil euros por hora de un portaviones? ¿O es porque la guerra es un buen negocio para algunos?

Al mismo tiempo un niño se muere de hambre cada cinco segundos y el número de pobres no cesa de aumentar en nuestro planeta a pesar de tantas promesas.

¿Qué diferencia hay entre un libio, un bahreiní y un palestino?

Presidentes, ministros, generales, todos juran solemnemente que su objetivo es únicamente salvar a los libios. Pero al mismo tiempo, ¡el sultán de Bahréin aplasta a los manifestantes desarmados gracias a los dos mil soldados saudíes enviados por EE.UU. ! Al mismo tiempo, en Yemen, las tropas del dictador Saleh, aliado de EE UU, matan a 52 manifestantes con sus metralletas. Estos hechos nadie los pone en duda, pero el ministro de EE. UU. para la guerra, Robert Gates, acaba de declarar : “No creo que sea mi papel intervenir en los asuntos internos de Yemen”1.

¿Por qué estas dos varas de medir? ¿Por qué Saleh acoge dócilmente la 5ª Flota USA y dice sí a todo lo que le ordena Washington? ¿Por qué el régimen bárbaro de Arabia saudita es cómplice de las multinacionales petroleras? ¿Habrá “buenos dictadores” y “malos dictadores”? ¿Cómo EE.UU. y Francia pueden pretenderse “humanitarios”? Cuando Israel mató a dos mil civiles en los bombardeos sobre Gaza, ¿declararon una zona de exclusión aérea ? No. ¿Decretaron alguna sanción? Ninguna. Aun peor, Solana, entonces responsable de Asuntos exteriores de la UE, declaró en Jerusalén : “Israel es un miembro de la UE sin ser miembro de sus instituciones. Israel es parte activa en todos los programas” de investigación y de tecnología de la Europa de los 27. Añadiendo aun: “Ningún país fuera del continente tiene el mismo tipo de relaciones que Israel con la Unión Europea”. En este punto, Solana tiene razón: Europa y sus fabricantes de armas colaboran estrechamente con Israel en la fabricación de drones, misiles y otros armamentos que siembra la muerte en Gaza.

Recordemos que Israel, que expulsó a 700 mil palestinos de sus aldeas en 1948, se niega a devolverles sus derechos y continúa cometiendo innumerables crímenes de guerra. Bajo esta ocupación, el 20% de la población palestina actual está o ha pasado por las cárceles israelíes. Mujeres encinta han sido obligadas a dar a luz atadas a la cama y reenviadas inmediatamente a sus celdas con sus bebés. Esos crímenes se comenten con la complicidad de EE. UU. y la UE.

¿La vida de un palestino o de un bahreiní vale menos que le de un libio? ¿Hay árabes “buenos” y árabes “malos”?

Para los que aún creen en la guerra humanitaria…

En un debate televisado que tuve con Louis Michel, antiguo ministro belga de Asuntos exteriores y comisario europeo para la Cooperación al desarrollo, éste me juró, con la mano en el pecho, que esta guerra pretendía “poner de acuerdo las conciencias de Europa”. Estaba apoyado por Isabelle Durant, dirigente de los Verdes belgas y europeos. ¡Así es como los ecologistas “peace and love” mutaron en belicistas!

El problema es que cada vez nos hablan de guerra humanitaria y que gente de izquierdas como Durant se dejan atrapar cada vez. ¿No harían mejor en leer lo que piensan los verdaderos dirigentes de EE.UU. en vez de mirar y escuchar la tele? Oigan, por ejemplo, a propósito de los bombardeos contra Iraq, al célebre Alan Greenspan, durante mucho tiempo director de la Reserva federal de EE. UU. Escribe en sus memorias : “Me siento triste cuando veo que es políticamente incorrecto reconocer lo que todo el mundo sabe : la guerra en Iraq fue exclusivamente por el petróleo”2. Y añade : “Los oficiales de la Casa Blanca me respondieron : ’pues efectivamente, por desgracia no podemos hablar de petróleo’”3.

Escuchen, a propósito de los bombardeos sobre Yugoslavia, a John Norris, director de comunicaciones de Strobe Talbot que por entonces era viceministro de EE UU de Asuntos exteriores encargado para los Balcanes. Norris escribe en sus memorias: “Lo que mejor explica la guerra de la OTAN es que Yugoslavia se resistía a las grandes tendencias de reformas políticas y económicas (quiere decir: se negaba a abandonar el socialismo), y ese no era nuestro compromiso para con los albaneses de Kosovo”4.

Escuchen, a propósito de los bombardeos contra Afganistán, lo que decía el antiguo ministro de Asuntos exteriores, Henri Kissinger : “Hay tendencias, sostenidas por China y por Japón, para crear una zona de libre cambio en Asia. Un bloque asiático hostil, que combine a las naciones más pobladas del mundo con grandes recursos y algunos de los países industriales más importantes, sería incompatible con el interés nacional americano. Por estas razones América debe mantener su presencia en Asia…”5

Lo que venía a confirmar la estrategia avanzada por Zbigniew Brzezinski, que fue responsable de la política exterior con Carter y es el inspirador de Obama : “Eurasia (Europa+Asia) es el tablero sobre el que se desarrolla el combate por la primacía global. (…) La manera como EE.UU. ‘maneja’ Eurasia es de una importancia crucial. El mayor continente de la superficie del globo es también su eje geopolítico. La potencia que lo controle, controlará de hecho dos de las tres grandes regiones más desarrolladas y más productivas: el 75% de la población mundial, la mayor parte de las riquezas físicas, bajo forma de empresas o de yacimientos de materias primas, un 60% del total mundial”6.

¿Quién se niega a negociar?

Desde el momento en que alguien  plantea una duda sobre la oportunidad de esta guerra contra Libia, inmediatamente se le culpabiliza : “¿Entonces rechazáis salvar a los libios de la masacre ?” Asunto mal planteado. Supongamos que todo lo que se nos ha contado fuera verdad. En primer lugar ¿se puede parar una masacre con otra masacre? Ya sabemos que nuestros ejércitos al bombardear van a matar a muchos civiles inocentes. Incluso si, como a cada guerra, los generales nos prometen que va a ser “limpia”; ya estamos acostumbrados a esa propaganda.

En segundo lugar, hay un medio mucho más sencillo y eficaz de salvar vidas rápidamente. Todos los países de América Latina propusieron enviar inmediatamente una mediación presidida por Lula. La Liga árabe y la Unión africana apoyaban esta gestión y Gadafi la había aceptado (proponiendo él también que se enviasen observadores internacionales para verificar el alto el fuego). Pero los insurgentes libios y los occidentales rechazaron esta mediación. ¿Por qué? “Porque Gadafi no es de fiar”, dicen. Es posible. ¿Y los insurgentes y sus protectores occidentales son siempre de fiar? A propósito de EE. UU., conviene recordar cómo se comportaron en todas la guerras anteriores cada vez que un alto el fuego era posible. En 1991, cuando Bush padre atacó Iraq porque éste había invadido Kuwait, Saddam Hussein propuso retirarse y que Israel se retirase también de los territorios ilegalmente ocupados en Palestina. Pero EE.UU. y los países europeos rechazaron seis propuestas de negociación.7

En 1999, cuando Clinton bombardeó Yugoslavia, Milosevic había aceptado las condiciones impuestas en Rambouillet, pero EE.UU. y la OTAN añadieron una, intencionadamente inaceptable : la ocupación total de Serbia.8

En 2001, cuando Bush hijo atacó Afganistán, los talibanes habían propuesto la entrega de Ben Laden a un tribunal internacional si se aportaban pruebas de su implicación, pero Bush rechazó la negociación.

En 2003, cuando Bush hijo atacó Iraq con el pretexto de las armas de destrucción masiva, Saddam Hussein propuso el envío de inspectores, pero Bush lo rechazó porque él sabía que los inspectores no iban a encontrar nada. Esto está confirmado con la divulgación de un memorando de una reunión entre el gobierno británico y los dirigentes de los servicios secretos británicos en julio de 2002 : “los dirigentes británicos esperaban que el ultimátum fuese redactado en términos inaceptables de modo que Saddam Hussein lo rechazase directamente. Pero no estaban seguros de que eso funcionara. Entonces tenían un plan B : que los aviones que patrullaban la ‘zona de exclusión aérea’ lanzaran muchísimas más bombas a la espera de una reacción que diera la excusa para una amplia campaña de bombardeos”9 Entonces, antes de afirmar que “nosotros” decimos siempre la verdad y que “ellos” siempre mienten, así como que “nosotros” buscamos siempre una solución pacífica y “ellos” no quieren comprometerse, habría que ser más prudentes… Pronto o tarde, la gente sabrá lo que pasó cuando las negociaciones entre bastidores, y constatará una vez más que ha sido manipulada. Pero será muy tarde y a los muertos ya no los resucitaremos.

¿Libia es igual que Túnez o Egipto?

En su excelente entrevista publicada hace unos días por Investi’Action, Mohamed Hassan, planteaba la verdadera cuestión: “Libia, ¿revuelta popular, guerra civil o agresión militar ?” A la luz de recientes investigaciones es posible responder: las tres cosas. Una revuelta espontánea rápidamente recuperada y transformada en guerra civil (que ya estaba preparada), todo sirviendo de pretexto a una agresión militar. La cual, también, estaba preparada. Nada en política cae del cielo. Me explico…

En Túnez y en Egipto la revuelta popular creció progresivamente en unas semanas, organizándose poco a poco y unificándose en reivindicaciones claras, lo que permitió echar a los tiranos. Pero cuando analizamos el encadenamiento ultrarrápido de los acontecimientos en Benghazi, uno queda intrigado. El 15 de febrero hubo manifestaciones de parientes de presos políticos de la revuelta de 2006. Manifestación duramente reprimida como ha sido siempre en Libia y en los demás países árabes. Apenas dos día después, otra manifestación, esta vez los manifestantes salen armados y pasan directamente a una escalada contra el régimen de Gadafi. En dos días, nada menos, una revuelta popular se convierte en guerra civil. Totalmente espontánea?

Para saberlo hay que examinar lo que se oculta bajo el impreciso vocablo « oposición libia”. En mi opinión, cuatro componentes con intereses muy diferentes: 1º Una oposición democrática. 2º Dirigentes de Gadafi “regresados” del Oeste. 3º Clanes libios descontentos del reparto de las riquezas. 4º Combatientes de tendencia islamista.

¿Quiénes componen esta « oposición libia »?

En toda esta maraña es importante saber de qué estamos hablando. Y sobre todo, qué facción es la aceptada por las grandes potencias…

1º Oposición democrática. Es legítimo tener reivindicaciones ante el régimen de Gadafi, tan dictatorial y corrompido como los otros regímenes árabes. Un pueblo tiene el derecho de querer sustituir un régimen autoritario por un sistema más democrático. Sin embargo, estas reivindicaciones están hasta hoy poco organizadas y sin programa concreto. Tenemos también, en el extranjero, movimientos revolucionarios libios, igualmente dispersos, pero todos opuestos a la injerencia extranjera. Por diversas razones que exponemos más adelante, no son estos elementos democráticos los que tienen mucho que decir hoy bajo la bandera de EE. UU. ni de la de Francia.

2º Dignatarios “regresados”. En Bengazhi, un “gobierno provisional” ha sido instaurado y está dirigido por Mustafá Abud Jalil. Este hombre era, hasta el 21 de febrero, ministro de Justicia de Gadafi. Dos meses antes, Amnistía lo había puesto en la lista de los más espantosos responsables de violaciones de derechos humanos de África del Norte. Es este individuo el que, según las autoridades búlgaras, había organizado las torturas de enfermeras búlgaras y del médico palestino detenidos durante largo tiempo por el régimen. Otro “hombre fuerte” de esta oposición es el general Abdul Faah Yunis, ex ministro del Interior de Gadafi y antes jefe de la policía política. Se comprende que Massimo Introvigne, representante de la OSCE (Organización para la seguridad y la cooperación en Europa) para la lucha contra el racismo, la xenofobia y la discriminación, estime que estos personajes “no son los ‘sinceros demócratas’ de los discursos de Obama, sino de los peores instrumentos del régimen de Gadafi, que aspiran a echar al coronel para tomar su sitio”

3º Clanes descontentos. Como subrayaba Mohamed Hassan, la estructura de Libia continúa siendo tribal. Durante el periodo colonial, bajo el régimen del rey Idriss, los clanes del Este dominaban y se aprovechaban de las riquezas petroleras. Después de la revolución de 1969, Gadafi se apoyó en las tribus del Oeste y el Este se vio desfavorecido. Es lamentable; un poder democrático y justo debe velar por eliminar las discriminaciones entre las regiones. Se puede uno preguntar si las antiguas potencias coloniales no azuzaron a las tribus rebeldes para socavar la unidad del país. No sería la primera vez. Hoy, Francia y EE.UU. apuestan por los clanes del Este para tomar el control del país. Dividir para reinar, un viejo dicho clásico del colonialismo.

4° Elementos de Al-Qaeda. Cables difundidos por Wikileaks advierten que el Este de Libia era, proporcionalmente, el primer exportador en el mundo de “combatientes – mártires” a Iraq. Informes del Pentágono describen un escenario “alarmante” sobre los rebeldes libios de Bengazhi y Derna. Derna, una ciudad de apenas 80 000 habitantes, sería la fuente principal de yihaidistas en Iraq. Asimismo, Vincent Cannistrar, antiguo jefe de la CIA en Libia, señala entre los rebeldes muchos “extremistas islámicos capaces de crear problemas” y que “las posibilidades [son] muy altas de que los individuos más peligrosos puedan tener una influencia en el caso en que Gadafi caiga”.

Evidentemente todo esto se escribía cuando Gadafi era aun un “amigo”. Pero esto muestra la ausencia total de principios en el jefe de EE UU y de sus aliados. Cuando Gadafi reprimió la revuelta islamista de Bengazhi en 2006, lo hizo con las armas y el apoyo de Occidente. Una vez, estamos contra los combatientes tipo Ben Laden, otra vez, los utilizamos. A saber.

Entre estas diversas « oposiciones » ¿cuál prevalecerá ? ¿Puede ser éste también un objetivo de la intervención militar de Washington, París y Londres : procurar que “los buenos” ganen ? Los buenos desde su punto de vista, claro. Más tarde se utilizará la “amenaza islámica” como pretexto para instalarse de forma permanente. En cualquier caso una cosa es segura: el escenario libio es diferente de los escenarios tunecino o egipcio. Allí era “un pueblo unido contra un tirano”. Aquí estamos en una guerra civil, con un Gadafi que cuenta con el apoyo de una parte de la población. Y en esta guerra civil el papel que han jugado los servicios secretos americanos y franceses ya no es tan secreto…

¿Cuál ha sido el papel de los servicios secretos?

En realidad, el asunto libio no empezó en febrero en Benghazi, sino en París el 21 de octubre de 2010. Según revelaciones del periodista Franco Bechis (Libero, 24 de marzo), fue ese día cuando los servicios secretos franceses prepararon la revuelta de Benghazi. Hicieron “volver” (o tal vez ya anteriormente) a Nuri Mesmari, jefe del protocolo de Gadafi, prácticamente su brazo derecho. El único que entraba sin llamar en la residencia del guía libio. En un viaje a París con toda su familia para una operación quirúrgica, Mesmari no se encontró con ningún médico, al contrario, tuvo encuentros con varios funcionarios de los servicios secretos franceses y con próximos colaboradores de Sarkozy, según el boletín digital Magreb Confidential.

El 16 de noviembre, en el hotel Concorde Lafayette, habría preparado una imponente delegación que debía viajar dos días más tarde a Benghazi. Oficialmente se trataba de responsables del ministerio de Agricultura y de dirigentes de las firmas France Export Céréales, France Agrimer, Louis Dreyfus, Glencore, Cargill y Conagra. Pero según los servicios italianos, la delegación incluía también a varios militares franceses camuflados en hombres de negocios. En Benghazi se encontraron con Abdallah Gehani, un coronel libio al que Mesmari les había presentado como dispuesto a desertar.

A mediados de diciembre, Gadafi, desconfiando, envía un emisario a París para intentar contactar con Mesmari. Pero es arrestado en Francia. Otros libios van de visita a París el día 23 de diciembre y son ellos los que van a dirigir la revuelta de Benghazi con las milicias del coronel Gehani. Además, Mesmari reveló cantidad de secretos de la defensa libia. De todo esto resulta que la revuelta en el Este no fue tan espontánea como se nos ha dicho. Pero esto no es todo. No sólo fueron los franceses…

¿Quién dirige actualmente las operaciones militares del “Consejo nacional Libio” anti-Gadafi ? Un hombre justamente llegado de EE.UU.el 14 de marzo, según Al-jazzira. Presentado como una de las dos “estrellas” de la insurrección libia por el diario británico de derechas Daily Mail, Khalifa Hifter es un antiguo coronel del ejército libio pasado por EE.UU. Fue uno de los principales comandantes de Libia hasta la desastrosa expedición al Chad a finales de los 80; emigró inmediatamente a EE. UU. y vivió los últimos veinte años en Virginia. Sin ninguna fuente de ingresos conocida, pero a muy poca distancia de las oficinas… de la CIA10. El mundo es un pañuelo.

¿Cómo puede un alto militar libio entrar con toda tranquilidad en EE UU unos años después del atentado terrorista de Lockerbie, por el que Libia fue condenada, y vivir durante veinte años tranquilamente al lado de la CIA? Por fuerza tuvo que ofrecer algo a cambio. Publicado en 2001, el libro Manipulations africaines de Pierre Péan, traza las conexiones de Hifter con la CIA y la creación, con el apoyo de la misma, del Frente Nacional de Liberación Libio. La única hazaña del susodicho frente será la organización en 2007, en EE UU, de un “congreso nacional” financiado por el National Endowment for Democracy11, tradicionalmente el mediador de la CIA para engrasar a las organizaciones al servicio de EE UU…

En marzo de este año, en fecha no comunicada, el presidente Obama firmó una orden secreta que autoriza a la CIA a emprender operaciones en Libia para derrocar a Gadafi. El Wall Street Journal, que informa de ello el 31 de marzo, añade: “Los responsables de la CIA reconocen haber estado activos en Libia desde hacía varias semanas, al igual que otros servicios secretos occidentales”.

Todo esto ya no es muy secreto, circula por internet desde hace algún tiempo; lo que es extraño es que los grandes medios no hayan dicho ni palabra. Sin embargo se conocen muchos ejemplos de “combatientes de la libertad” armados de este modo y financiados por la CIA. Por ejemplo, en los años 80, las milicias terroristas de la contra, organizadas por Reagan para desestabilizar Nicaragua y derrocar su gobierno progresista. ¿Nada se ha aprendido de la Historia ? Esta “Izquierda” europea que aplaude los bombardeos ¿no utiliza internet ?

¿Habrá que extrañarse de que los servicios secretos italianos ‘delaten’ así las hazañas de sus compañeros franceses y que estos ‘delaten’ a sus colegas americanos? Eso sólo si se cree en historias bonitas sobre la amistad entre “aliados occidentales”. Ya hablaremos…

Traducción : José Mª Fernández Criado, de Corriente Roja

 

 

Notas 

1 Reuters, 22/3.

2 Sunday Times, 16 septiembre 2007.

3 Washington Post, 17 septiembre 2007.

4 Collision Course, Praeger, 2005, p.xiii.

5Does America need a foreign policy ?, Simon and Schuster, 2001, p. 111.

6 Le Grand Echiquier, París 1997, p. 59-61

7 Michel Collon, Attention, médias ! Bruxelles, 1992, p. 92.

8 Michel Collon, Monopoly, - L’Otan à la conquête du monde, Bruxelles 2000, page 38.

9 Michael Smith, La véritable information des mémos de Downing Street, Los Angeles Times, 23 juin 2005.

10 McClatchy Newspapers (USA), 27 mars.

11Eva Golinger, Code Chavez, CIA contre Venezuela, Liège, 2006

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

EL ECO DE LOS DÍAS

EL ECO DE LOS DÍAS

Por Luis Sexto

 Crónica

Si escribir fuera un juego: el vuelo dominical de unas barajas, el secreto alarde de unas fichas de dominó, la frente ceñuda de un ajedrez que a nadie perturbará en los finales… Si fuese un juego, qué podría cambiar en estas circunstancias en que un periodista chasquea los dedos esperando el duende que le dicte las palabras del día.

¿Por qué habré sido periodista, escritor que se dedica a recoger las incidencias que al atardecer fenecen junto con las letras que las comunicaron? Quizás, por eso mismo: para preservar los actos humanos de lo efímero, y conservarlos como palpitaciones del cosmos de la Historia. Y también para   irse quedando papel a papel, palabra a palabra.

Pocos, es tonto decirlo, permanecen invulnerables al olvido. Tras tantas lecturas, y unas cuantas cuartillas escritas, ¿se llega alguna vez a orientar, dirigir la verdad de la poesía y la vida, a suponer  cuál será el destino de cuanto uno ha escrito? Lo supe en la claridad filosófica de un cementerio. Fue en mi primer viaje a Camagüey, ciudad que, para quien no la haya nunca visto,  discurre modernamente dentro de un cascarón de primigenia raigambre colonial: tejados bajos, aplastados, y tinajones ventrudos que memorizan en barro la escasez de agua, distintiva de la ciudad. La tradición se muestra abierta, presente, persistiendo como lo más lúcido de la historia de la antigua Puerto Príncipe, ubicada entre dos ríachos lánguidos -Tínima y Hatibonico- y oscilando entre la patriótica y viril virtud de Ignacio Agramonte, héroe del cantar de gesta de la independencia; la caridad del ya Beato Padre Olallo, que lavó el  cuerpo sagrado de El Mayor antes de ser traducido a cenizas, y los poemas de Nicolás Guillén.

Calles estrechas, retorcidas, como trazadas a paso de borracho, por donde ni la gente ni los vehículos parecen tener prisa, me condujeron a  una calleja interior del camposanto, donde  se  atraviesa un pequeño hito, erigido en 1933, que exhibe uno de los epitafios más  famosos de Cuba.

La tumba pertenece a la hija de un catalán y una mulata criolla. Bella y pícara, alegre y adicta al lujo, se casó con  un oficial español luego de despreciar y maltratar a un joven mulato, cuyo defecto principal era el de ser barbero. Dolores Rondón quedó viuda muy pronto. Y se perdió entre los pliegues incógnitos de la pobreza, hasta fallecer  de tuberculosis en 1863, en el hospital del Carmen. La leyenda cuenta que el barbero, al enterarse del destino de la mujer de sus frustraciones, se ocupó de atenderla hasta el final.

Leyenda es leyenda: la interpretación poética de los hechos sin historia. ¿Quién puso el epitafio junto a la tumba de la mujer? Dicen que el barbero. Pero también dicen que apareció en letras negras pintadas sobre una tablilla de cedro, en 1883, veinte años después de la muerte de Dolores. Y aseguran que cada vez que la madera se deterioraba,  unas manos desconocidas la renovaban, hasta que el gobierno municipal construyó el monumento. La décima –sobradamente reproducida y que he de repetir, aún sobrecogido por la impresión de mi juvenil experiencia - está en consonancia con la delicadeza espiritual de los camagüeyanos, comarca de pastores y sombreros, según Guillén: “Aquí Dolores Rondón/ finalizó su carrera/ ven mortal y considera/ las grandezas cuáles son: / el orgullo y presunción, / la opulencia y el poder, /todo llega a fenecer/ pues solo se inmortaliza/ el mal que se economiza/ y el bien que se puede hacer.”

Y por qué he juntado tantos nombres, tantos recuerdos aparentemente caóticos. Ah, porque tenía la obligación de escribir para que el periódico -papel que se rompe y cristaliza- recogiera, como en un almacén soterrado, a prueba de riesgos nucleares,  esa sensación de caducidad que hoy, como en mi niñez, me oprime viendo el mundo pasar.

 

 

 

 

 

 

TIBURON SE MOJA, “PERO NO SALPICA”

TIBURON SE MOJA,  “PERO NO SALPICA”

Por Fray Antorcha, desde Miami

El caso de Cason 

Cazón. Si así sonara su apellido en español seria entonces como el nombre de un tiburón todavía pequeño. Pero este es otro  tipo de escualo, adulto, de los que se mojan, pero no salpican: a sus serviles seguidores, guatacas y creyentes de falsas promesas.

En Cuba ofreció pastelitos, croquetitas, sandwichitos, Coca-cola y tal vez algún güisquicito, pero platica no, ni se trajo con él a ningún patriota, o dio techo alguno a los que han venido por su cuenta sin tener a donde ir.

Fue Jefe de la Sección de Intereses de los Estados Unidos en La Habana, entre los años 2000-2005, donde creé grandes innovaciones durante su mandato, con el propósito de llevar a feliz término la tarea encomendada de defender las políticas de su gobierno: que si los derechos humanos, que si la democracia, que si aquello mas lo otro, blablablabla.

Realizó algunas innovaciones, no se le puede negar, como la de colocar un  numero 75, en reclamo a la liberación de igual numero de opositores detenidos en el 2003, en la puerta principal del edificio diplomático; y una pantalla electrónica en un costado del mismo inmueble, idéntica a la de Times Square, en Nueva York, con noticias constantes.

Y el Gobierno cubano le repostó con un sin fin de astas de banderas negras, como símbolos de los mártires  causados por las agresiones de su país, sembradas en lo que se denominó la tribuna popular antiimperialista, frente al costado de su edificio.

 Pero sin dudas su mejor trabajo no fue el de representante de la diplomacia estadounidense, que en cualquier parte del mundo tiene el objetivo de buscar el acercamiento entre dos naciones. Y ello lo demuestra lo que muchos expertos en asuntos cubanos han expresado también, que su política de línea dura típicamente  propagandística no fue vista con muy buenos  ojos en Washington.

 De lo que trató fue de añadir meritos a su larga carrera. Y quizás por ello fue enviado “como premio” al Paraguay, donde no existe un régimen comunista, de los que el odia. Probablemente su misión era, la de sustituir el guaraní, el lenguaje autóctono de los indígenas por el inglés, o improvisar nuevas cenas de honor a los opositores al gobierno de Lugo.

 

Según expresó Philip Brenner, profesor de asuntos Internacionales, en la Universidad  Americana de Washington, DC., quien observa de cerca la situación cubana, “Cason  vio cuáles eran los métodos  a seguir por el entonces –alcohólico—residente de la Casa Blanca George W. Bush e imitó las mismas payasadas, con lo cual lo único que consiguió fue fortalecer más al gobierno de la Isla”.

 Por supuesto, él no esta de acuerdo. “Lo que hice—afirma-- fue apoyar la labor de los disidentes, los que estaban casi completamente satisfechos con mi trabajo”. Ni siquiera estuvo seguro de si todos los disidentes estaban de acuerdo con él.

 Y como parece que el gobierno se cansó de tenerlo por el mundo metiendo la pata constantemente, acaba de pasar a una política de menor rango, pero en la que si hay mas billete. Fue recientemente electo alcalde de Coral Gables, la cual tiene titulo de “Ciudad Especial”,  con policía cuyos autos así se identifican “Police of Coral Gables”. Pero también con impuestos superiores por las cantidades de ingresos que reciben la mayoría de sus habitantes. En definitiva ese no es el punto. En lo adelante se sabrá, quién es verdaderamente Cason. Si un fracaso total para la política exterior o un brillante sin pulir para asuntos caseros. Me inclino a pensar que para ninguno de los dos. Vamos a ver cómo se desarrolla en su puesto número 20 de trabajo, desde que comenzó a pasear—perdón--, a trabajar.