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PATRIA Y HUMANIDAD

REQUIEM POR MAMÁ

REQUIEM POR MAMÁ

Luis Sexto

Ya soy adulto: Mamá acaba de morir. Y ahora miro atrás y no evito el lugar común más verdadero y elocuente  de todos los idiomas humanos: qué breve ha sido el tiempo. De mi archivo saco la foto  que un amigo hace poco me envió por correo electrónico. Ella es la tercera de  derecha a izquierda, cuando sus 16 años le prometían la eternidad en el pueblito de su adolescencia y de mi nacimiento: General Carrillo, barrio de su Remedios natal.

Estábamos lejos;  ella en Miami, con todo sus hijos, menos el mayor, que siempre tuvo ideas locas como  leer mucho desde niño, y luego antojarse de ser cura, y luego salir del seminario  y seguir viviendo y corrigiendo sus yerros, como allí le enseñaron los Salesianos, y más tarde meterse a revolucionario mezclando en un mismo cáliz la fe y la política, y el amor al paisaje y a la historia de Cuba.  Mamá emigró, y  no la culpo, porque  si emigró tempranamente, en los 60, no fue a causa de la política, sino de un querer vivir como soñaba: en  una casa linda,  que no poseía en Cuba, para que sus hijos trajeran a sus novias sin avergonzarse. Emigró también, porque ella era hija de emigrantes canarios, y en su sangre llevaba  la tendencia a marchar donde suponía que viviría mejor, como pensaron abuelo José  y abuela Serafina cuando se echaron a navegar por el Atlántico. Pero mamá tuvo la entereza de seguir siendo ella: maternal hasta morderse la soledad y repartirse. Tan cubana, que ni inglés quiso aprender, porque en su casa -decía- siempre se habla español.

Sí; el  espíritu emprendedor de mamá, esa inconformidad que mis hermanos y yo heredamos, la aventó hacia la emigración.  Y trabajó y trabajó, y un día de 1998, por la obra anónima o con el nombre de mil corazones,  llegué a su casa de Miami con mi hijo, de casi 14 años, moribundo. Juntos ella y yo íbamos a luchar para salvarlo. Y estuvimos un mes entero en una habitación del Children´hospital. Y al cabo lloramos juntos lo irremediable. Sí, porque ante lo irremediable lo único que nos corresponde es llorar, entrañable manifestación humana que ahora, cuando vuelvo a llorar, no me avergüenza.

La política no nos separó, como tampoco nos ha separado a mis tres hermanos y a mí. Nos queremos como mamá nos enseñó: Luisito, decía, tú eres el mayor, y eres el responsable de tus hermanos. Cuando yo no esté o no esté tu papá, eres el papá. Y así fue. Y si algo echo yo de menos, entre tantas cosas imprescindibles para mi alma, es el no tener cerca a mis hermanos, que me quieren como nunca les podré pagar.

En junio pasado,  fui a Miami. Su vida finalizaba a los 84 años,  recién cumplidos. No me reconoció; sus ojos me miraban sin luces. Y tampoco su lengua  podía moverse con aquella libertad con que se defendía  cuando estimaba ser avasallada. Permanecí  allí 15 días, yendo dos o tres horas, con mi hermano menor, a rendirle a aquella vieja  una guardia de honor, en la que  estaba, de pie, la gratitud por habernos traído a la vida y por habernos educado en la honradez y la unidad familiar. Llegó a reunir a tres de sus hijos cerca de ella. Y siempre con ella. Menos  ese hijo  mayor, el único que no tengo conmigo, tú, mi hijo. Y yo le decía, casi copiándole a Martí la frase: y qué culpa tengo yo de haber nacido de ti creyendo en  la lealtad.

Oh, sí, vieja, qué culpa tengo yo de haberme quedado sin ti. De haberme vuelto adulto a mis 66 años, porque ahora soy un huérfano, doble huérfano porque papá también se durmió una noche y aún no ha despertado. Qué culpa tengo de continuar  aprendiendo con los días que, como dice el salmista, la vida dura lo que un suspiro; pasa como una sombra…

Ahora, como consuelo, recuerdo los versos de Diego Vicente Tejera; no sé si me vienen literalmente, pero él, ahora, tiene razón: las madres mueren para el mundo, para sus hijos no. Y desde tan lejos, solo atino a escribir estas palabras, para que veas que sigues viva en mi vida, como yo he muerto un poco en  tu muerte.  Dios te acoja en  Su misterio,  Elda María Sánchez Mesa. Mi madre.

La Habana,  18 de septiembre de 2011

5:50 a.m.

 

 

 

AL DESCUBIERTO...

AL DESCUBIERTO...

 

Por José Manzaneda

 

 

La inmediatez informativa que ofrecen las redes sociales en Internet le ha vuelto a jugar una mala pasada a la bloguera “disidente” cubana Yoani Sánchez y a su colaborador Orlando Luis Pardo.

Esta semana, un grupo de personas se encerraba en un templo de La Habana, siguiendo las profecías sobre el fin del mundo de un pastor que había sido expulsado de la Iglesia Pentecostal Cubana. Las autoridades de la Isla –a petición de esta Iglesia y de familiares de varios de los niños encerrados- decidieron acordonar la zona e iniciar un diálogo con el citado pastor. De todo ello informaron los medios de comunicación de la Isla.

Yoani Sánchez y Orlando Luis Pardo no tardaron en diseminar vía Twitter todo tipo de mentiras, conjeturas y bulos. Pardo hablaba de “rumores crecientes de una inminente operación de asalto al templo (por parte de la policía)”, añadía que “a esta hora puede estar pasando cualquier atrocidad si asaltaron ya el templo”, y pedía “que no haya impunidad con la violencia de estado”. En diversos sitios web se hablaba incluso de la existencia de francotiradores apostados.

Finalmente, no hubo ni asalto ni violencia de ningun tipo, y el hijo del propio pastor encerrado declaraba a medios extranjeros que el Gobierno cubano estaba brindando ayuda médica a las personas en el templo, desmintiendo que la acción tuviera algo que ver con un desafío político.

Pero la bloguera Yoani Sánchez, en una de sus habituales salidas visionarias, veía en el incidente del templo el principio del fin de la Revolución cubana. En Twitter, comparaba lo ocurrido con “los sucesos de Timisoara, Rumania, en 1989, donde la chispa (para la caída del gobierno de Ceaucescu) fue el intento de deportar a un pastor”.

También en Twitter, su colaborador Orlando Pardo resucitaba el mito de la supuesta intolerancia antirreligiosa del Gobierno cubano, ya que –según sus palabras- en este asunto ha tratado de “crear un estado de opinión anticlerical que justificara la acción policial bruta y sin prensa”. Curiosa postura “anticlerical” la del Gobierno cubano, si tenemos en cuenta que su actuación como negociador –sin violencia alguna- fue a petición de los clérigos de la iglesia ocupada.

De hecho, la Iglesia Pentecostal Cubana Asamblea de Dios denunciaba al pastor Braulio Herrera por su "fanatismo religioso" y recordaba que esta persona fue expulsada de sus filas por “manipular a los creyentes y separar a los padres de los hijos”.

El reverendo bautista Raúl Suárez decía a BBC Mundo que este suceso es producto de los vínculos de algunos pastores muy concretos en Cuba con iglesias fundamentalistas de EEUU, Puerto Rico, México y Centroamérica, que captan adeptos utilizando “los milagros, las teorías del fin del mundo (...) y hasta los suicidios colectivos”.

El diario de Miami El Nuevo Herald se apoyaba en el relato del bloguero Orlando Pardo, para justificar al pastor fanático, y titulaba “Recluidos en templo rezan por una nueva Cuba”. El periódico recogía, además, la crónica desde La Habana de otro miembro de la ”disidencia”, Ignacio Estrada, al que presentaba -sin venir a cuento para la noticia- como “un activista gay que se opone a las duras políticas del Gobierno contra los cubanos VIH positivos”. El tal Estrada cumplía a la perfección su papel y apuntaba a donde interesa al diario de Miami: (el encierro en el templo) “quizás pueda ser un modo de protesta contra la iglesia o contra el gobierno”. Recordemos que este nuevo “corresponsal” de la prensa de Miami es quien protagonizaba hace semanas un show mediático internacional en su boda con una persona transexual.

Pero hay que decir que, en esta ocasión, el intento de Yoani Sánchez y sus colaboradores de crear una nueva campaña internacional contra Cuba a partir de la difusión de mentiras en las redes sociales, apenas ha traspasado el gastado espacio de los medios de Miami. Los corresponsales en La Habana de medios de otras latitudes no les han dado la menor credibilidad. Y es que los continuos escándalos alrededor de la bloguera cubana Yoani

Sánchez, como las recientes pruebas –reveladas por Wikileaks- de la falsedad de su entrevista al presidente Obama, es posible que estén empezando hacer mella en la credibilidad que aún le otorgan –por desconocimiento o ingenuidad- algunas personas fuera de Cuba.

 

Fuente: Cubainformación noticias

 

 

Y DESPUÉS DICEN QUE NO HAY BLOQUEO…

Y DESPUÉS DICEN QUE NO HAY BLOQUEO…

Apostillas ingenuas

“Cubaencuentro” difundió recientemente esta noticia desde su cuartel en Madrid:

“Los bancos BBVA e ING Bank están siendo investigados por las autoridades de Estados Unidos por supuestas transacciones con Cuba, lo que estaría violando las sanciones comerciales impuestas a La Habana, reportó el sitio web mercadodedinero.com.

“Según la publicación, el BBVA recibió una notificación por parte de la SEC (Security Exchange Comision), dado que la entidad bancarias española es propietaria del 49% de una sociedad inmobiliaria en La Habana, denominada Áurea Inmobiliaria.

“Áurea Inmobiliaria es titular de un edificio de 15.000 cuadrados en la Habana Vieja en sociedad con la Oficina del Historiador de la Ciudad, que dirige Eusebio Leal. La sociedad valora el edificio en 8,4 millones de euros después de haber realizado un inversión en el año 1996 de en torno a los 20 millones de euros.

“Señala mercadodedinero.com que BBVA reconoce tener un empleado en La Habana que le permite mantener contacto con clientes no cubanos con negocios en la Isla y de enlace con Áurea y con el Banco Nacional de Cuba. Asimismo, el reporte indica que la carta de la SEC fue enviada en septiembre del año pasado y la contestación del BBVA en el mes de octubre del mismo año.

“Apunta mercadodedinero.com que ING Bank es otra de las entidades financieras que está siendo investigada por las autoridades de Estados Unidos.

“De acuerdo con la nota, la pesquisa de Estados Unidos está centrada en ING Bank, parte del coloso de los servicios financieros holandeses ING Groep, dijo un portavoz de ING a la agencia Reuters.

“El funcionario explicó al periódico holandés Het Financieele Dagblad que ING Bank podría ser multado por “varios cientos de millones” de euros o dólares por transacciones con países bajo sanciones estadounidenses “tales como Cuba e Irán”.

“El sitio web mercadodedinero.com añade que ING admitió en marzo que podría enfrentar penalidades como resultado de “discusiones” en curso con funcionarios estadounidenses.

“Sin embargo, la entidad no ofreció detalles sobre las conversaciones pero dijo que se estaban haciendo con el Departamento de Justicia de Estados Unidos, la fiscalía federal de Nueva York y la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro, que impone las sanciones económicas de Washington.

“Por otra parte, la portavoz del Departamento del Tesoro, Marti Adams, dijo a mercadodedinero.com que el departamento no comenta sobre posibles investigaciones.

“El reporte apunta que la publicación no pudo contactar con los voceros del Departamento de Justicia o de ING en Holanda para que comentaran al respecto.”

La noticia se vincula con esta otra aparecida el martes 13 en El Nuevo Herald:

WASHINGTON -- El presidente Barack Obama expresó el lunes su insatisfacción ante la velocidad con que Cuba ha adelantado reformas para activar su economía y manifestó que "llegó la hora" de cambios para las autoridades de la isla comunista.

"El gobierno cubano ha dicho que quiere hacer una transición a menos controles económicos para que las empresas operen con más libertad, pero no hemos visto evidencias de que hayan sido lo suficientemente firmes para cambiar su política económica", dijo el mandatario durante una entrevista con corresponsales hispanohablantes en la Casa Blanca.

Obama agregó que las autoridades cubanas tampoco han sido muy diligentes en "liberar presos políticos y darle a la gente la oportunidad de expresar sus ideas".

El mandatario se refirió a Cuba como un sistema "retrógrado" que "obviamente no está funcionando, sus estándares de vida no están mejorando de manera significativa y, de hecho, se están deteriorando. Es claro que llegó la hora para que el gobierno cubano cambie".

El presidente cubano Raúl Castro anunció durante un congreso del Partido Comunista en abril que permitirá la operación de pequeñas empresas, ante los cientos de miles de trabajadores públicos que el Estado cubano despedirá con la meta de reducir costos.

Otras medidas importantes, sobre las que no se han informado detalles desde abril, incluyen la eliminación de la cartilla mensual de racionamiento y restricciones para que los cubanos puedan viajar al extranjero y para que puedan comprar o vender bienes raíces y vehículos, transacciones que fueron suspendidas tras la revolución de 1959.

Obama ratificó que sus medidas para aliviar restricciones de viajes a la isla y al envío de remesas son las "correctas" porque "creemos que crean más espacio dentro de Cuba para la libertad y las libertades civiles".

Para un juicio en sus cabales, el asunto está claro. Tanto la investigación federal de bancos que aparentemente han colaborado con Cuba, como las declaraciones injerencistas del presidente Obama, son pruebas fehacientes del bloqueo a la economía cubana. Es, desde luego, una política signada por el cinismo, desde la prepotencia. Esta es una imagen vecinal que lo ilustra: Te aprieto el cuello y cuando te empiezas a ahogar, te digo que no te ayudo hasta que comiences a respirar como yo quiero, y, además, le digo a todo el mundo que te estás asfixiando... por tu incapaciad para respirar, lo que podría tener algo de verdad, pero la verdad, la más evidente, se concentrea en que me aprietas el cuello. 

Por otra parte, los cubanos de dentro, los que sufrimos los efectos de la política norteamericana, le podíamos decir al señor presidente que cuanto él ha decidido para reanimar la economía norteamericana, tan en precario, como se sabe, no es suficiente para que nosotros creamos en su buena voluntad. Eso, digo, es un suponer, como dice el cubano…Porque de acuerdo con un juicio recto, no tenemos ningún derecho  a inquietarnos, o a bloquear a USA, por que, según informa Reuters, desde Washington, el número de personas por debajo de la línea de pobreza ascendió el pasado año a la cifra récord de 46,2 millones de personas.

¿Cree usted que la Casa Blanca tiene derecho a meterse en nuestros asuntos y a castigarnos por que no hacemos lo que el gobierno norteamericano quiere y como lo quiere?

LENGUA LARGA Y PALABRAS CORTAS

LENGUA LARGA Y PALABRAS CORTAS

Por  Luis Sexto

Hemos hablado alguna vez de que no hablamos bien, a pesar de que Cuba ha dado numerosos maestros de la lengua, como Martí, Heredia, o Carpentier, Guillén, Dulce María Loynaz, Lezama. Y no me refiero a nuestro hablar atropellado, vital, apasionado. Quiero, hemos querido decir que vamos reduciendo el vocabulario y deformando la prosodia. Por ejemplo, conocido es el viejo chiste en el que para pronunciar “está aquí ya”, un cubano suelta en ráfaga algo casi incomprensible: “ta qui llá”. 

Como los defectos y los problemas se resuelven luego de ser reconocidos y de haber reflexionado, estamos, a mi ver, en el momento exacto para mejorar. Todos. Padres, maestros, estudiantes. Porque nadie pretenderá lograr una superación de las formas incorrectas y malsonantes con que mayoritariamente usamos el habla, si quienes recomiendan el perfeccionamiento, o lo enseñan, predican con el mal ejemplo.

Me atrevo, pues, a sugerir que  nuestras escuelas exijan la expresión oral apropiada. La lengua nacional tiene que ser una asignatura rigurosamente impartida y examinada, no solo en sus reglas gramaticales; también en su empleo cotidiano. Porque si en nuestro sistema predominara el oficio de instruir por encima del de educar, con el tiempo sobrarían los letrados incultos. Sabemos que la palabra es el envase comunicable del pensamiento, ¿habrá acaso que repetir la manoseada verdad de que pensamiento carente o torpe de palabras será siempre mal o incompletamente pensado y expresado y, por ende, mal comprendido?

Pero mientras la sociedad adquiere conciencia de esta deficiencia y se adoptan los criterios pedagógicos para erradicarla, hay otro asunto en nuestra habla que necesita también ser corregido. ¿Se ha fijado usted, y usted, y aquel,  que también despojamos al idioma común y pasajero de sus delicadezas y ternuras?  No estoy –advierto- en una posición negativa. Ni hipercrítica. Sencillamente, pulso nuestra realidad. Y echo de menos a términos como “por favor”, “gracias”,  “buenos días”, “adiós”,  “por nada”, en fin, esas frases que indican que las personas se toman en cuenta unas a otras, y se respetan.

Para respetarnos mutuamente no requerimos que sesudos pedagogos compongan un programa de urbanidad. Basta con saber que el amor hacia el semejante es una prolongación del amor hacia uno mismo. ¿Quién es tan ingenuo de creer que al maltratar a otro recibirá en cambio una buena acción, un gesto plausible?

Existe una ley desde hace milenios: trata a los demás como quieres que te traten. Por ello, la lengua es rica en palabras y locuciones tiernas y respetuosas. Los cubanos somos por idiosincrasia gente llana, cordial, renuente a las fronteras impuestas por rangos y desigualdades. Pero esa capacidad de emparejarnos, de sentirnos iguales, no implica la irrespetuosidad que arrasa en vez de allanar, que despoja en lugar de preservar.  

UN JUEGO DE DAMAS ABURRIDO

UN JUEGO DE DAMAS ABURRIDO

Por Lorenzo Gonzalo,

periodista cubano radicado en Miami

Han pasado pocos días, desde que la prensa internacional y específicamente la de Estados Unidos, ofrecía reiteradamente noticias sobre supuestas golpizas a un grupo de mujeres en Cuba.

El mencionado grupo fue acuñado internacionalmente como las damas de blanco, por la vestimenta utilizada cuando marchaban a una iglesia católica donde acostumbraban acudir al oficio religioso dominical, llevando consignas referentes a la libertad de sus esposos, quienes cumplían por ese entonces prisión.

Ya los esposos han sido puestos en libertad. Por cierto que muchos de ellos han reaccionado con ingratitud de mal gusto en contra de las autoridades españolas, las cuales se ofrecieron a recibirlos, abasteciéndolos además de comida y alojamiento, buscándoles trabajo y trasladándolos a las regiones con mayores perspectivas de empleo. Respecto a esas gestiones han tenido respuestas airadas, exigiendo condiciones que escasamente y casi nunca pueden ser ofrecidas, ni siquiera a los nacionales españoles, debido a la terrible crisis económica por las que atraviesa España.

Las esposas de los presos liberados que no quisieron abandonar el país, han continuado con las marchas, esta vez pidiendo que sean puestos en libertad todos los “prisioneros políticos, en cárceles cubanas.

En primer lugar los familiares de esos supuestos presos que aún están en las cárceles cubanas brillan por su ausencia en dichas manifestaciones. Por otra parte los “presos políticos” de esas señoras, ya liberados, trabajaban o recibían ayuda de organismos estadounidenses, fundados con la intención de dirigir los procesos políticos de terceras naciones, especialmente aquellas que no responden por entero a los intereses económicos de Estados Unidos. Por consiguiente no sabemos exactamente a qué se refieren cuando hablan de “políticos” o cuando reclaman “a los restantes que aún permanecen en las prisiones”, porque ni se trata de presos políticos ni sabemos de otros presos.

 

Todo indica que la presencia de esas mini protestas, responden al plan de desestabilización confeccionado desde hace más de cincuenta años por el Departamento de Estado y los órganos de inteligencia de Estados Unidos, para provocar el derrocamiento del gobierno cubano.

 

Significativamente, coincidiendo con una época donde se están produciendo cambios y reformas en Cuba, para ajustar precisamente la dirección del sistema político cuyo objetivo es lograr mayor justicia y participación ciudadana en los asuntos colectivos, se han arreciado estas mini demostraciones de gente aislada. Parejamente debemos recordar que el Congreso de Estados Unidos ha aprobado un presupuesto de 20 millones de dólares, con miras a subvencionar a aquellas personas en Cuba que se muestren dispuestas a realizar campañas en contra del gobierno. O sea, es un presupuesto para financiar a la oposición política en Cuba. Evidentemente ningún país tolera semejante intervención, ni está dispuesto a permitir la presencia de quinta columnistas al interior de sus asuntos políticos.

Es una coincidencia significativa, que cuando más libertades han sido introducidas en el proceso interno de gobernación cubano, la prensa internacional, especialmente aquella bajo el control de corporaciones vinculadas con Estados Unidos, otorgue tanta cobertura a personas aisladas, dando la impresión que un gran movimiento en contra del gobierno, se está produciendo en esa Isla. Realmente es un vejamen que eso suceda en contra de una nación, que durante más de cincuenta años ha estado rodeada de agresiones beligerantes, dirigidas por los organismos militares estadounidenses. No es de dudar que estemos frente a una prensa que también está pagada. De hecho han salido a la luz noticias de periodistas inmorales, recibiendo cheques de emisoras financiadas por el gobierno de Estados Unidos dedicadas a hacer propagando en contra del gobierno cubano  y al propio tiempo han estado en la nómina de cierta prensa privada. Precisamente, en el caso de una apelación pendiente ante los tribunales de Estados Unidos, por falsa acusación de espionaje en contra del cubano Gerardo Hernández, una de las pruebas que presentará la defensa es la evidencia de periodistas que cobraron 250 mil dólares del gobierno de Estados Unidos quienes, durante dicho proceso judicial, se dedicaron a demonizar en sus publicaciones a los acusados, en un caso que nada tenía que ver con espionaje.

En los últimos días se han opacado un poco los supuestos escándalos sobre cacerolazos en mercados cubanos, protestas en escalinatas y palizas de ficción.

En Cuba la gente continúa con la esperanza de que los cambios y reformas para ajustar su sistema político y convertirlo en una maquinaria social eficiente constituyen un asunto serio, que el nuevo gobierno precedido por Raúl Castro llevará a cabo con buen éxito contra viento y marea. Ese es el espíritu reinante, lo cual no significa que no existan tensiones y premuras contenidas.

La mayoría de las personas se cuestionan por qué protestan algunas decenas de gente que son multiplicadas como panes cristianos por cierta prensa que nada tiene que ver con Cristo y mucho menos con aquel milagro. Diez personas son convertidas en miles y un empujón parece una de esas moleduras a palos y trancazos que acostumbran practicar las autoridades en Europa, Estados Unidos y algunos países de Latinoamérica. Es de observar que actualmente el continente suramericano es más benigno y consecuente en términos de la represión que los “paladines de la democracia”.

Realmente no sabemos por qué esa docena de personas protesta en Cuba, cuando tantos organismos sociales existen para canalizar aportaciones ciudadanas a los ajustes que se planifican y realizan. Excepto que se trate de un trabajo asalariado o algún retruécano mental de esos que a veces nos llenan la vida de confusiones, los alaridos de estas “damas” no son explicables.

Felizmente se han  callado en los últimos días. Quizás piensen que hacen el ridículo, en un país que afanosamente busca vías para salir de sus problemas, en medio de las dificultades creadas por un bloqueo económico y las conspiraciones solapadas y manifiestas, dirigidas desde el Departamento de Estado de Estados Unidos. Quizás sea porque no ha llegado el cheque que justifique la marcha, aunque no me agrada pensar en esos términos, pero existen tantas evidencias en ese sentido, que se hace un poco difícil desconocer el hecho.

Por lo pronto, es una gran cosa que permanezcan tranquilas. No porque hagan daño, sino porque los trabajos ignominiosos pueden causar problemas a la salud y como la medicina es gratis en Cuba, es bueno que eviten enfermarse y así contribuyen al ahorro de recursos, algo que en el mundo se va convirtiendo en asunto de vida o muerte.

En realidad, las damas de blanco más que significar un grupo de mujeres se han convertido en un reguero de fichas, donde solamente existe un jugador sentado en su despacho del Departamento de Estado de Estados Unidos. Es un verdadero juego de “damas”, prefabricado, dirigido y con un desenlace preconcebido. A estas alturas del conocimiento humano, sobre intrigas palaciegas, conspiraciones de los grandes poderes y corrupciones inimaginables, la partida de estas “damas” ya resulta un juego aburrido.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

BARCO VARADO SÍ GANA FLETE

BARCO VARADO SÍ GANA FLETE

Por Luis Sexto

Ahora se va en automóvil recorriendo el camino de piedra de Caibarién a Cayo Santa María. Pocos años antes había que navegar una 20 millas desde ese puerto del norte de Villa Clara, hasta arribar cerca de Cayo Francés. Entonces me embarqué en esa travesía, en dos cuartas de lancha, porque me habían dicho que Santa María, Los Ensenachos y otras isletas eran postales de un paraíso que, contrariamente al del poeta Milton, aún no se había encontrado.

A las seis de la mañana zarpamos. El aire fresco, tan temprano, punteaba la piel con cabecitas de alfiler. Teníamos el sol de frente como una raya plateada sobre al agua. Era el rumbo este que a veces variaba hacia el norte sin dar el costado al astro. Yo era novato. Nunca había navegado más de los cinco  o diez minutos que tardan las lanchitas de Regla o Casablanca en atravesar la bahía de La Habana. Me ubiqué en la proa. Crucé los brazos. Y con los ojos semicerrados por el cuchillo de luz, creí reanimar sueños lactados desde niño cuando pasábamos en ómnibus por la bahía de Matanzas en viaje guajiro desde mi recoleto pueblito.

A las cuatro o cinco horas avistamos Cayo Francés, donde se localiza el puerto exterior de Caibarién, pues el interior sólo está apto para goletas. Allí en Francés anclan los mercantes, y en patanas les llega la mercancía, sobre todo azúcar. Ya, en el trayecto habíamos orillado esos cayos de arenas tan blancas como las de Varadero, insólitamente solitarios, que aguardaban el momento en el que la audacia del turismo practicara la recomendación del Capitán Núñez Jiménez en la primera edición de su Geografía de Cuba, cuando describió a Santa María y los Ensenachos.

Pero una presencia rara me retuvo en aquella zona. La avistamos desde lejos. Y en lontananza parecía un barco fantasma, uno de esos buques sin mástiles y chimeneas que surgen, cuentan  ciertas leyendas, de entre las brumas sugiriendo matanzas, saqueos y naufragios aún sin descifrar. Nos amarramos a la escalerilla, y lo abordamos. Era un antiguo casco desconchado, emparentado con la ruina. Y uno, cuando ve despojos, piensa que allí hay una historia por airear.

Había, en efecto, una historia. El San Pasqual es uno de  cuatro barcos de hormigón armado diseñados y fabricados en el mundo. Quizás los únicos. Los construyeron en 1920 –al menos esa es la fecha del San Pasqual-  los astilleros de la empresa Pacific Marine Construction, en San Diego, California. Al parecer los cuatro eran gemelos. Y enormes. Eslora: 132,36 metros; manga: 16,46; puntal: 10,97 metros, y 6 670 toneladas de peso muerto.

El San Pasqual según todos los indicios fue un chasco. En su primera travesía apenas avanzó. El agua se le transformaba en arena y cuando su proa entraba en oleajes recios, no podía levantar,  y salir del hoyo abierto por las olas. De acuerdo con datos de Luis Úbeda, periodista perito en lengua y aparejos del mar, desde 1848 constructores de embarcaciones intentaron emplear el cemento. Fue en Francia. Los de San Diego pretendieron más con el hormigón. Y fracasaron. El barco vino remolcado hasta Cayo Francés cuando lo adquirió la Punta Alegre Sugar Company.

Los prácticos se negaron a anclarlo en la zona portuaria y lo dejaron afuera, en mar franco. Pero pronto, mediante negociaciones y dinero, lo arrastraron hacia la plataforma insular donde permanece. Lo rebautizaron como El Pontón, por mantenerse quieto, estable, mediante sus anclas. Las cisternas sirvieron para almacenar melaza exportable. Los buques tanques extranjeros se apareaban, conectaban sus mangueras a las tomas y trasegaban la miel de caña. No era entonces difícil averiguar en cuál tarea lo utilizaban. El olor del mar se avergonzaba ante el melado, dulzón arriba y podrido abajo, en los efluvios del mosto. Todavía, a nuestro paso, continuaba prestando sus tanques para la melaza.

Miguel Diego Cearra, jubilado con 65 años de edad cuando lo entrevisté, trabajó durante 42 en El Pontón. Veinte días a bordo y diez en su casa de Caibarién. La vida en el San Pasqual era monótona, solitaria, sólo dos empleados operaban el embarque de miel de caña. Pero hubo una etapa durante la cual la uniformidad de la bitácora se alteró.

Ocurrió durante la Segunda Guerra Mundial. La Marina norteamericana transformó  el barco en una estación naval. Lo artilló con seis ametralladoras antiaéreas, y dos cañones de tiro rápido emplazados en la popa. Seis hidroaviones dormitaban alrededor, y ocho lanchas cazasubmarinos bailaban próximas: cuatro norteamericanas y cuatro cubanas. Un muelle, ya desaparecido, unía el barco con Cayo Francés, por donde a ratos deambulaban varios marinos de una dotación de 200 hombres.

Cearra recordó la vez cuando trajeron prisionero a un japonés capturado en  Cayo Coco. Lo suponían un agente de Tokio, porque en un falso horno de carbón le habían hallado un radiotransmisor. Lo subieron a un hidroavión. Y lo trasladaron a Estados Unidos.

En 1960 piratas contrarrevolucionarios procedentes de Miami se acercaron a El Pontón. Por una de las tomas para conectar mangueras de vapor echaron un explosivo. Al día siguiente entraría un buque británico. El artefacto estalló, pero no en el punto donde operaba la bomba que impulsaba la melaza, sino arriba, en una de las cubiertas; luego ametrallaron el casco, y se perdieron en el horizonte tras un chorro de agua.

El San Pasqual continúa desmintiendo la frase o el refrán marinero que asegura que barco varado no gana flete. Después del ciclón Kate en 1885 hubo que repararlo, y  ante los gastos una idea recomendó transformarlo en una opción turística. Habilitaron diez camarotes, prepararon bares, restaurantes, y aprestaron vías, pasarelas, para facilitar el recorrido por el barco. El antiguo fantasma, más blanco y por tanto más fantasmal en lontananza, ofrece su pasado, su origen y sus valores como un museo en medio de la marina soledad de un paraíso que ahora se empieza a recobrar.

 

LOS PECHOS DE GIULIETTA

LOS PECHOS DE GIULIETTA

Por Luis Sexto

Crónica

Turistas y paseantes, y algún viajero de planchada billetera interesado en confirmar cuanto le mostraron los libros y la imaginación,  pasan  bajo el arco del breve zaguán  y se aglomeran en  el patio interior para mirar el balconcito, tan pequeño que  a veces decepciona a quienes no  lo suponían  sino enorme como la tragedia de Shakespeare.

Esta mañana de verano, la ciudad de  Verona, declarada por la UNESCO patrimonio de nuestra especie, recibe a centenares de viajeros que encuentran entre los meandros del Ádige,  la presencia  de la antigüedad romana, la Edad Media, el Renacimiento y la Modernidad de nuestros días en un espejismo  propio de los ojos taladrantes de Merlín. Visión mágica ante la cual uno puede  ver el circo romano, menos alto que el coliseo de Roma, pero completo en la circularidad de su gradería pétrea y en cuya arena se articulaba la escenografía de Romeo y Giulietta, Montescos y Capuletos redivivos en la opera de Gounod, inserta en el programa de esta temporada.

Mas, aunque  el asombro se reestrene en el “mercato vecchio”, o  entre los frescos medievales descubiertos bajo capas de torpezas en la capilla de San Pedro Mártir, o ande el asombro entre nubes al caminar sobre las chinas pelonas o los adoquines de callejones titubeantes por las tantas jorobas de una edad  antigua y estrecha, el visitante sentimental considera a Verona como la ciudad de Giulietta.  En la calle Copello, 27, una tarja dice: “Queste furono le case dei Capuleti”, y aquí vivió y sufrió Giulietta... Adentro, en el patiecito, las paredes que lo limitan reflorecen cada jornada con nombres y dibujos,  corazones y flechas que prometen amarse sin zigzagueos.  Algunos románticos, para amarrar con más énfasis la promesa, unen dos candados a cualquier reja o clavo. Y como el galán de los Montescos que,  aturdido por la presencia de su muchacha pregunta:   “Ma, quale luce…?”, suscriben las palabras de Romeo murmurando que  el alba asoma, pero tu, Giulietta, mi Giulietta, eres el sol.

La casa de los Capuletos, mito ella misma en sus orígenes y fechas,  se ha vuelto el santuario poético del amor, y su presencia conmociona y pide la solidaridad o la condolencia hacia los amantes que la oposición familiar maldice, y que por momentos data de abuelos litigantes y persiste hasta cuando una pareja de nietos quiebra lo incomprensible y se aman con pasión de resistencia y muerte. 

En ese desacato, no obstante su fecundidad teatral, Giulietta y Romeo integran solo una réplica del sentimiento más común y arrebatado de los seres humanos. Porque las pasiones componen círculos concéntricos: se repiten cambiando solo nombres y circunstancias. Para probarlo, cerca de lo que las señales turísticas llaman la tumba de Giulietta, una sociedad china levantó un monumento a una pareja legendaria en Asia que también afrontó los mismos padeceres. Tal vez sobreviven ambos jóvenes  en la tradición china, gracias al milagro de un poeta desconocido que los puso a habitar en un templo laico donde el amor se transforma en virtud estoica.

Podríamos, sin remordimientos, desconfiar de la veracidad del episodio de Romeo y Giulietta. Partió de un cuento italiano y se consolidó en el teatro isabelino, sin que la historia  haya comprobado la existencia de los personajes protagónicos. Pero, los símbolos  se sobreponen al dictamen de los papeles y evidencias. Y hoy, bajo el balconcito de Giulietta Capuleto, con el diseño y la humedad que remiten en Verona al siglo XIII,  poco antes  de retirarse, los visitantes, como frente al chorro de una fuente sagrada, esperan el turno concertado espontáneamente para registrar en las cajitas fotográficas un abrazo a la estatua de la “ragazza” infeliz, a quien le piden buena suerte en el amor.

Y sin rubor, niños y niñas, y adultos de uno y otro sexo se retratan con una mano apretando la teta derecha  de Giulietta. Acto de amor metálico que quizás Romeo nunca realizó en paz y de carne a carne, con la fuerza de los turistas. Tanta fuerza han ejercido por tanto tiempo que al señorío de esas caricias extrañas, el bronce brilla con el amarillo del oro allí donde el viajero modesto no quiso poner la mano. Porque, se dijo, soy casado y, además, no soy turista. (Publicado en Juventud Rebelde)



 

 

 

 

 

 

 

 

ENTRE OSCURIDADES Y ESCOTILLAS

ENTRE OSCURIDADES Y ESCOTILLAS

Por Luis Sexto

Apostillas

El prejuicio es uno de los fantasmas que estorban la visión mental, como un aguacero al caer sobre el parabrisas sin escobillas. Dicho más directamente, si es posible, el prejuicio es una deformación del juicio, una evaluación desde lo supuesto, desde una oscuridad que se cree preclara.

Uno de los mayores puntos de conflictos, de torpezas subjetivas en la sociedad cubana se remite al prejuicio. Entre las relaciones interpersonales, el prejuicio maldice a quien nos cae mal por añadidura, es decir, sin razón. O encona la amistad por exceso de suspicacia… Pero, en fin, el agravio queda entre dos o pocas personas más. Lo dañino se nos encima cuando el prejuicio se convierte en un método en aquellos que han de de someter a su criterio el crédito de un subordinado, o han de juzgar un acto, o de aplicar una norma o decisiones superiores.

Y en estas líneas, sin atribuirme un conocimiento de índole lingüístico o psicológico, he de afirmar que el prejuicio tiene varios sinónimos: retranca, negatividad, inconsecuencia, injusticia. Proviene, a mi parecer, de la rigidez del pensamiento. Por ello, cuando hablamos de modificar la mentalidad en Cuba estamos también recomendando que renunciemos a los prejuicios, esto es, a los juicios prefabricados, a ese creer que el “malo” lo es, porque me lo dijeron, o porque lo que contradiga mi esquema de actuar y pensar sobre la gente y las cosas, es siempre “malo”.

Las pruebas son visibles: cada uno de nosotros ha sido blanco de los prejuicios. Esa es la experiencia más común. Y las denuncias de lectores en los medios acerca de los desvíos en la aplicación de ciertas leyes, están acusando la aún actuante influencia de los prejuicios. Ya vemos que el litigio, más que con las personas, es contra los hábitos que estorban, suprimen, que dan por supuesto lo que unos  y otros se niegan a comprobar o a reflexionar, o aplicar aunque violen o distorsionen la ley.

Estamos, pues, asediados por un modo muy rígido de entender el desarrollo de la vida social, o del comportamiento o las necesidades de los individuos. Ya parece que los ciudadanos no podrán seguir siendo nadadores en medio de un mar de prejuicios y evaluaciones reductoras. Hace poco, una lectora me contaba su experiencia en un agromercado, pequeño campo de prueba de nuestras contradicciones diarias. Había comprado una pierna de carnero, y la pesadora, luego de cantar tres libras, le preguntó al tarimero cuánto cobraba, y este dijo: 75 pesos, y agregó: “Nunca preguntes el precio, siempre hay que ganar”. En esa jugada le estafaron a la clienta quince pesos. Y por tanto, además de la maldad, actuaba el prejuicio , un prejuicio especial: todo el que compra es bobo, un necesitado merecedor del engaño y el abuso.

Al contar esta historia, puede aparecer enseguida, como el “superman” del cuento, el prejuicio de signo contrario y creer que todos los tarimeros, todos los que trabajan en esas actividades por su cuenta son gente malvada, extorsionadores. Y de ese estereotipo supuestamente socialista parte la estrechez con que algunos, desde sus funciones, enjuician el trabajo de índole particular o privada con asco, como un mal.

Ya vemos, pues, que el prejuicio se relaciona con el dogma, con las miradas unilaterales, severas, de modo que suelen resolverse ciertos asuntos de forma muy expedita, sin más preámbulo que dar por verdadero lo que creo, aunque sea injusto. El prejuicio juzga, generalmente, por apariencias, por reflejos condicionados. Y cuánto más daño causa es cuando pasa a lo político. Porque daña la esencia que la sociedad cubana trata de cimentar: la esencia de una patria que, como una sombrilla, cubra a todos.

Y cubrir a todos equivale, según el pensamiento más revolucionario,  a no exigir la unanimidad tan improductiva ni la anuencia tan negativa mediante el débil, aunque prepotente empuje de lo autoritario.  Todo esto, se empieza a combatir inevitablemente hoy en Cuba. Y se intenta  comprender que la sociedad se mueve y se compensa en su fluir mediante el debate y la extensión de los espacios. Menos riesgo hay en la argumentación peleadora que busca esclarecer y persuadir, que en el silencio rencoroso de quienes no entienden y como respuesta el prejuicio los confunde, los menosprecia y los limita con su enfoque inflexible.   (Publicado en Juventud Rebelde)