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PATRIA Y HUMANIDAD

EL REMAKE DE "MORIR POR LA BOCA"

EL REMAKE DE "MORIR POR LA BOCA"

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

MIAMI (EE.UU.), 14 ENE (EFE) Los guardacostas cumplen con su función de "interceptar a los inmigrantes indocumentados que intentan entrar ilegalmente por mar en territorio estadounidense", señaló en un comunicado William Baumgartner, contraalmirante de la Guardia Costera.

    Respecto a las repatriaciones más recientes, Baumgartner explicó que los cubanos fueron interceptados en cuatro operaciones diferentes en alta mar y advirtió de que aquellos que viajan en embarcaciones dedicadas al "contrabando de emigrantes indocumentados ponen en grave riesgo las vidas de estos".

    Según los convenios suscritos entre Cuba y Estados Unidos, los cubanos que son interceptados en el mar, aunque sea a pocos metros de la orilla, deben ser repatriados. Sin embargo, aquellos que logran pisar tierra pueden permanecer en este país y al cabo de un año obtener la residencia.

    En vísperas de la entrada en vigor hoy de la reforma migratoria de Cuba, el Gobierno estadounidense ha insistido en pedir a los cubanos que no arriesguen sus vidas cruzando el mar hacia este país.

    "Continuamos alentando a la gente a que no arriesgue sus vidas al emprender travesías peligrosas en el mar", dijo el viernes en un comunicado la portavoz del Departamento de Estado, Victoria Nuland.

    "La mayoría de los países aún requieren que los ciudadanos cubanos tengan visas de entrada, incluyendo Estados Unidos".

    El Gobierno de Washington planea mantener los actuales requisitos de visas y los ciudadanos cubanos siguen necesitando una visa legal o autorización para entrar en este país.

 

COMENTARIO

Luis Sexto

En este cable está descrito el lado de la política que pocos quieren ver.  A pesar de las apelaciones a que nadie arriesgue su vida por el estrecho de la Florida, mientras el gobierno norteamericano mantenga vigente la ley de ajuste cubano, y la política de pies secos y pies mojados, y por otra parte exija  los actuales y severos requisitos para otorgar visas, y aunque el gobierno cubano haya prácticamente eliminado todas las prohibiciones migratorias, incluso para los médicos,  los demasiados interesados en viajar a territorio norteamericano tendrán que seguir apelando al mar. O  pedirán  visa a México y luego correrán  a la frontera para acogerse, con el pasaporte cubano en la mano, a la ley de ajuste.  Ahora veremos qué medidas toma la Casa Blanca en la frontera con México. Algo sucederá allí. 

Por su parte, Ecuador, que no exige visado a los cubanos, acaba de establecer que, para que un cubano  llegue a Ecuador en viaje personal, tendrá que haber recibido una carta de invitación de un ecuatoriano solvente. Este solo podrá invitar a un cubano en un período de 12 meses. Como vemos, Ecuador reordena el flujo migratorio y de paso le evita a los Estados Unidos una aglomeración en la frontera utilizando a Ecuador como puente.

Evidentemente, anualmente los Estados Unidos otorgan una cantidad de visas a cubanos que deseen emigrar, aparte de los viajes temporales.  Pero como es sabido, una cifra considerable no clasifican como emigrantes ni como viajeros temporales. Habrá que pararse un día en Calzada y L para observar cuántos salen frustrados en sus gestiones. Y quien quiere emigrar y no puede porque los Estados unidos, el país  al que desea ir, no le otorga el visado, acudirá al expediente establecido casi desde 1959: la balsa, el bote,  la lancha, o el pago  por sus parientes en Miami de unos 10 mil dólares para que una lancha llegue a las costas a recoger emigrantes, en un ejerció continuado de tráfico ilegal. Si esas acciones continúan, la Casa Blanca  podrá capitalizarlas políticamente al decir: "la gente huye de Cuba". El truco ya hiede.

Por tanto, pasiones y manipulaciones a un lado, que hay muchas, el problema migratorio no es solo de Cuba. Muchos quieren ver el problema desde una orilla y atribuirle a la otra toda la responsabilidad. Por ello, en mi artículo sostengo que el gobierno cubano ha decidido liberar lo que ya no podía seguir limitado, sin importar cómo actúe el gobierno norteamericano.  Estoy convencido de que, si mañana, los Estados Unidos pudieran imponer en Cuba un gobierno que sirviera a sus intereses, su primera decisión sería eliminar la ley de ajuste cubano y restringir el movimiento migratorio desde Cuba. Así fue antes de 1959, cuando muchos cubanos, que no obtenían permiso para emigrar, adquirían un visado de turistas por 30 días y luego se quedaban y vivían escondido de la Migra hasta que los apresaran y deportaran. Así actúan hoy los ilegales  mexicanos, salvadoreños, guatemaltecos y otros.

 

CABEZAZOS CONTRA LA PARED

CABEZAZOS CONTRA LA PARED

Luis Sexto

Lo que más confianza inspira en los cambios que se ejecutan en la sociedad cubana, es la libertad con que se adoptan. Se concretan sin tener en cuenta a los Estados Unidos. Es decir que Cuba ahora es más independiente. En un pasado reciente lo era: no le consultaba al Norte qué norte seguir. Pero para obrar, para modificar, para decidir a veces se consideraba hasta dónde podría  este acto o aquella medida de índole interna beneficiar a los Estados Unidos en su guerra de subversión contra el gobierno cubano.  Y  entre paréntesis, que nadie alegue, para endulzar los términos, que Washington no la hostiliza, sino sólo procura que Cuba se rija por el concepto norteamericano de democracia. Bueno, y qué; sigue siendo injerencismo, injerencismo agresivo, porque subvenciona agentes, paga un laboratorio propagandístico para desacreditar al gobierno cubano, suprime mercados, préstamos y  castigas con multas de millones a bancos que realicen transacciones con instituciones cubanas. Qué derecho internacional, qué norma ética en las relaciones humanas respaldan a la Casa Blanca para presionar a un país soberano a  adoptar su orden y su modo de vida.

 Siguiendo, pues, en lo central, junto con las limitaciones impuestas por leyes extraterritoriales contra la economía cubana, los Estados Unidos por  volar como un águila sobre el mar territorial, influía en cualquier postura de cambio. Ninguna brecha al enemigo, ha sido una línea. Ahora, aunque al enemigo no se le debe abrir ninguna rendija, el concepto de resistencia a secas pasó  resistencia activa, y con este cambio también empieza a cambiar la sociedad. A mi parecer, se ha llegado a admitir internamente una evidencia: la mayor brecha al enemigo, es decir, a la ex metrópoli neocolonial comprometida,  con su historia y su poder, a recuperar “nuestra colonia de Cuba”, según la frase de Leland M. Jenks; la mayor brecha, digo, se abre haciendo sobrevivir a Cuba entre la pobreza y la desesperanza. Porque si desde 1959, la estrategia del bloqueo económico estuvo dirigida, según documentos del Departamento de Estado, a quebrar planes de desarrollo y gestar  por condicionamientos de carencias materiales, un levantamiento popular, 50 años después, el estacionamiento en la  pobreza y en prohibiciones preventivas abona la teoría propagandística del fracaso.

Y dicho esto, me circunscribo a la nueva ley migratoria. Lo más curioso de esta nueva legislación, abierta, con el mínimo de excepciones posible, es que no ha dejado contentos a los Estados Unidos y a sus agentes de origen cubano. Brevemente, la llamada disidencia, que es solo la incidencia en la oposición aupada desde el extranjero, la tacha de tardía. Tal parece que por ser tardía, no la aprueban.  Ya es muy tarde. Pero a nadie extraña la reacción: el papel de esas personas que casi nadie conoce,  consiste en dar palos porque no bogas y palos porque bogas. Nunca estarán contentos. Se lo impide el libreto, el papel, que se traduce en provecho mediante el otro papel, el verde, porque nadie puede negar que uno de los aportes de la contrarrevolución es el de haber sido convertida en una especie de empresa cambiaria. Tanto por tanto. Una vecina, dama de blanco, le dijo a otra vecina, que no “se mete en na”, que a ella le pagaban 30 dólares por hora cada vez que marchaba por alguna zona de La Habana. Y juro que nada personal  me mueve contra esas señoras. Un día, hace unos cinco años, subí a un “almendrón” hacia el centro de la ciudad y casualmente me convertí en  compañero de viaje de dos de estas mujeres. Vestidas de blanco, iban revisando, a ventanilla de par en par,  decenas de copias de textos y fotos de El Nuevo Herald sobre la actuación de las de blanco.  Yo miré de reojo. Una me miró; la miré; sonrió. Y todos quedamos en nuestros asientos. Cuando se bajaron a mediación de  la calle San Lázaro,  me dijeron adiós. Pues adiós.

Los cubanos honrados, en cambio, se alegran  de que, aunque   tardío -de una oportuna tardanza-, el Decreto ley 302 sea una decisión que amplia las bases democráticas de la sociedad cubana y la libertad de los ciudadanos. Si lo tardío llega, y es bueno, pues a abrir los brazos. Salvo los que se oponen a que Cuba actúe para perseverar en su vocación socialista. Cuanto más justa sea la sociedad cubana, más socialista será, y más oportunidad tendrá de inmunizarse contra las campañas norteamericanas. Por ello, me parece que quienes van habitualmente contra la corriente del pueblo, satanizando lo que lo beneficia, se alejan del pueblo si es que alguna vez han estado cerca de él.

En este torneo de calificativos en que a veces ha derivado la injerencia y la acción contra Cuba, lo único tardío sigue siendo la actualización de la política norteamericana con respecto de Cuba. Cuanto más se demoren, también más evidente es el fracaso de medio siglo de injerencismo frío y caliente. Estén alertas: Cuba  suprime limitaciones, y Washington declara que su política migratoria  de ajuste cubano seguirá invariable. Esto es, estimulando la ilegalidad. Que ahora, de rebote, se volverá contra el Norte al componer  una política de cabezazos contra la pared.

GUARDA LAS APARIENCIAS

GUARDA LAS APARIENCIAS

Luis Sexto

Otra frase célebre

Posa de inteligente. Pero es sólo una frase habilidosa. Matrera. No sobrepasa la condición de la doblez, ni las fronteras de la malicia. Y se arrima a una tendencia en la que lo primordial consiste en pintarrajear la individualidad, atribuirle la cambiante naturaleza del camaleón.

Guarda las apariencias. La recomendación peregrina desde lejos, de antiguo. En una página de El Habanero, su periódico, el Padre Félix Varela diseccionaba, criticaba, a los que alternaban sus colores. Se refería en esencia a lo político, y desde lo político ineludiblemente se empalmaba con la ética. Fustigaba  a los que, para defender intereses egoístas, cambiaban de casaca -¿recuerdan los de mi generación y otras mayores el mote de cambiacasacas, aplicado incluso a cuantos hoy quebraban gritos por el Almendares y mañana por el Habana? Cambiar casaca, esto es, adaptarse, seguir la corriente, fingir... Cuidar lo mío. Guardar las apariencias.

Mis coetáneos se acordarán también de aquel libro de José Ingenieros que, aún hacia l964, pudimos adquirir en alguna librería. En La simulación en la lucha por la vida, el filósofo o psicólogo argentino dilucidaba  la capacidad humana para guardar las apariencias. Pero no la justificaba. Al menos, en otro texto, El hombre mediocre, nos ofrecía una ruta perfectible. Un ideal de grandeza. Eso creo.

Precisamente, en Cuba nos hemos afanado por  exaltar la ética del ser por encima del tener. Valgo por lo que soy: por la generosidad, la disposición a servir, la afición al trabajo. No me juzguen por lo que tengo o... no tengo. Y tal norma excluye el apego a las apariencias. Porque, utilizarlas, equivale a andar en equilibrio frágil por el canto de la hipocresía; a afiliarse  a la filosofía de la mentira; consultar el manual de la doble, la triple moral.

Qué enormidad de riesgos se afrontan con quien guarda las apariencias. Si  desleal, jura morir antes de traicionar. Si  deshonesto, condena repetida y encarecidamente al ladrón. Y si haragán, aparenta que trabaja.

 Por ese trillo discurren las conductas aparenciales. Por el trillo de nunca se sabe, ni se sabrá, en qué instante lo rojo se trocará en amarillo. Cuánta seguridad, en cambio, con quien dice sí cuando cree que debe decir sí y responde no cuando  lo estima. Podrá ser molesto. Por franco, erguido, firme. Pero con el sincero en cualquier catástrofe, en cualquier pesadumbre. Con el otro, con el que es capaz de tirar la piedra y esconder la mano, ni en el paradero de Lista de espera, la película cubana. Hay quien dice pensar como uno, y no vive como uno. La confianza sólo puede habitar en la verdad, si no cuídese usted... 

 

 

VIVE LA VIDA

VIVE LA VIDA

 

Luis Sexto

Diccionario de frases célebres

¿Acaso hacemos algo distinto? Tengo vida, luego vivo. Esa es la certeza íntima e impostergable de cualquier persona. Vivir, imperativo, avalancha sucesiva de energía y conciencia. Pero la frase no es tan torpe como aparenta. Excluye el simple existir, el mero impulso de respirar y andar.

Vive la vida. Y en el horizonte de tan redundante máxima, prevalece  cierta subrepticia y nociva  intención. Recomienda algo más. Y lo que nos pretende sugerir en tono tan inapelable, equivale a un apartamiento de las consideraciones éticas, a un cerrar los ojos ante una disyuntiva moral. Sacrifica la honradez, la verdad, el amor. A eso apunta. Porque vivir la vida para esta frase tan recurrente implica la erupción del yo y la inmersión del él, del tú, del nosotros. Exaltación, apoteosis del egoísmo, en la trama un tanto desvergonzada de una filosofía vitalista cuyo objeto es el placer y el tener.

Vive la vida. Goza, despreocúpate, záfate. Y los principios, ah, los principios, conviértelos en tus “fines”. No partas de ellos, móntate sobre ellos. Y simúlalo. Sólo se vive una vez...

Ahora, luego de haber hecho la ficha de tantas frases de uso común, me doy cuenta de que son versiones de una única actitud; visiones presuntuosamente originales del descrédito. Vive la vida. ¿No es en su esencia igual que Déjate de escrúpulos, Échatelo todo a la espalda, Que arree el de atrás... Ha sido este diccionario un serón de redundancias, un tragante de malquerencias. El contacto con un lejano y persistente legado que utiliza la lengua para acusar su presencia.

Y no ha de asustarnos. El hombre es mezcla. La vida es mezcla. La historia se configura con el barro y con la sangre. La sangre va limpiando, como el discurso de Diógenes desde su barril, las adherencias irracionales. Y la frase Vive la vida abre, como luego de un baño profundo, otros espejos; se resuelve en otra dimensión. Y en vez de ser sinuosa, escabrosa, norma de conducta, pasa a componer un desafío. Vive la vida. Esto es, sóplale sentido: convierte el beso en luz; el trabajo en cimiento; el deber en carné; la palabra en sinceridad; el acto en justicia; la relación en solidaridad.

Y los principios, ah los principios, transfórmalos en fuerza, en medio de renovación. Porque, si no, por mucho que los pregones, por mucho que aparentes rendirle acatamiento, se descubre que está viviendo la vida al revés, usándolos para tu provecho. Con lo cual, además de falsearlos, los expone al desdoro. Porque otra cosa no hace quien, en nombre de un principio justo, daña a una persona por un empleo equívoco o inmoral de aquel.

Simone de Beauvoir recomendaba que para vivir con plétora de satisfacción la etapa última, esa que los nomencladores llaman eufemísticamente tercera edad, hacía falta entregarse a una pasión, a una obra, a un semejante. Y me parece que no solo en el tramito final. Entregarse a una pasión aun cuando el vigor se desparrame por hirviente y abundante; a una pasión, creo interpretar la idea de la compañera de Sartre, que rebote en otro, en un plural juego de dar una prenda, aunque del lado de allá solo retorne el vacío. Porque, al cabo, el acto de dar implica también el de recibir las certezas de que se tiene el sentido profundo de la convivencia.

Vivir la vida es suma de elementos que no tienen razón natural para derivar en el egoísmo. Si así fuese, ya empezarías a ser el “bon vivant” de los franceses. El vividor de nuestra lengua. Vive tu sueño, tu proyecto, pero integrado al sueño del otro.

 

 

 

 

 

LETRA DEL AÑO 2013

LETRA DEL AÑO 2013

CONSEJO CUBANO DE SACERDOTES MAYORES DE IFA

 Signo:  Obara Ika.   

Profecía:   Ire ariku yale tesi timbelaye lese orichas ( un bien de salud escrito, firme en la tierra que lo proporcionaran todos los orichas.)

 Gobierna: Orichaoko     

Acompaña: Ochun

Bandera: Rosada y azul  (horizontal)        

 EBO: 1 chivito, 1 gallo, 2 palomas, pan, tierra de la puerta de la casa, bandera,  harina, tierra del camino, tierra arada, tierra de los zapatos, 1 flecha, 1 trampa, tierra del trabajo, 2 cocos, 2 velas, manteca de cacao, manteca de corojo, aguardiente, miel, pescado ahumado, jutia, maíz tostado, cascarilla, 1 bandera rosada y azul. Opolopowo.

 

REFRANES DEL SIGNO.

    1-  Las apariencias engañan

2-  En la tierra no hay justicia divina

3-  Todo lo que figura no es y lo que no figura es.

 

OBRAS DEL SIGNO.

Darle de comer al techo.

 

Plantas del signo:

Yagruma y Flor de agua.

 

RECOMENDACIONES.

 

Dice Ifa: Que en sus predicciones Egun juega un papel importantísimo e incluso acompaña a Orichaoko y a Ochun, para el vencimiento de las dificultades durante este año, por lo que se hace necesario prestar especial atención a todo lo relacionado  con Egun. 

Dice Ifa: Que debemos atender a Elegua.

Dice Ifa:  Que debemos cultivar el buen carácter para evitar el estrés y así mismo cuidamos la salud.

Dice Ifa:  Que debemos evitar los problemas entre parejas.

Dice Ifa:  Que los sacerdotes de ifa, deben ser humildes, respetuosos, y ejemplo ante los ahijados y la sociedad.

Dice Ifa: Que debemos ser cuidadosos y muy respetuosos con las mujeres.

Dice Ifa:  Que hay que sembrar para recoger, tanto en la vida social, en la familia y en el trabajo.

Dice Ifa: Que habrá dificultad y escases en la alimentación, sobre todo agrícola, que debemos tomar las medidas necesarias para  prevenirlo.   

Dice Ifa: Que todo ritual que tengamos pendiente, debemos solventarlo. 

Dice Ifa:  Que hay que actuar de forma clara y precisa, para evitar bochorno, falta de respeto y malos entendidos.

Dice Ifa: Que en este Odu, predomina, las envidias y las traiciones, por lo que se recomienda, estar alerta. 

Dice Ifa: Que en cuanto a la salud, debemos atender la higiene, tener cuidado con la ingestión de medicamentos vencidos o que no hayan sido prescriptos por el médico. 

Dice Ifa: Que en este Odun, predomina las afecciones de; Hígado, recto, complicaciones de partos, enfermedades de la piel, y la presión arterial, por lo que se recomienda, acudir al médico.   

Dice Ifa:  Que deben evitarse los rencores entre familias, tanto social como religiosa.

Dice Ifa: Que se deben analizar bien todos los documentos que lleguen a nuestras manos y tener sumo cuidado con firmar si no estamos seguro de lo que hacemos.

Dice Ifa: Que debemos estar pendientes de acontecimientos: climatológicos, económicos, sociales, familiares y de cualquier tipo  que puedan cambiar sustancialmente nuestra forma de vida.

Dice Ifa: Que los cambios climáticos que vienen aconteciendo desde hace varios años seguirán ocurriendo y en algunos casos se agudizarán.              

Dice ifa: Que en este Odu, Orunmila fue preso por una desobediencia, por lo que  debemos tener sumo cuidado, con actitudes que conlleven a problemas judiciales, como uso de estupefacientes, bebidas, estafas, uso de armas, etc. .

Dice Ifa: Que de la forma que seamos capaces de acatar las orientaciones de los orichas, dependerá nuestra mejoría en general.

 Para conocimiento general

 

El primero de Diciembre del 2012, con la presencia de un número significativo de Babalawos cubanos y de otros países y los miembros del consejo Cubano de Sacerdotes Mayores de Ifa, se realizaron las ceremonias correspondientes a la Pre- apertura de la Letra del año 2013 en la Asociación Cultural Yoruba  de Cuba.

 

Las recomendaciones fueron las siguientes:

Se dio lo que pidieron  las 25 posiciones fundamentales. En todos los casos la respuesta de las deidades, fueron muy  satisfactorias.

 

El día 30 de Diciembre del 2012, se hicieron los sacrificios correspondientes a las deidades que se determinó en la Pre- Apertura.

 

REALIZADO SUS CEREMONIALES EN LA “ASOCIACIÓN CULTURAL YORUBA DE CUBA”.

 

Esta hoja es gratuita.

 

EL ÚLTIMO DÍA

EL ÚLTIMO DÍA

 

Luis Sexto

El paso del tiempo se siente o se evalúa de modos distintos. Es lo normal.  Y cómo lo haría usted ?celebrando un año más o un año menos? En particular los poetas suelen pensar en la caducidad de la vida. Han  reflexionado o cantado, alguna vez, sobre estos días, incluso sobre las festividades  propias de diciembre,  en tono nostálgico, a veces lastimero. El tiempo…!  El tiempo es percibido por los poetas como en el impacto  de un estilete en la región más sensible: el lado izquierdo del pecho, según las convenciones de la tropología.

Quizás nadie como los poetas sientan, tan dramáticamente, el paso de los días. De modo directo o indirecto el tiempo suele estar presente en la obra de los poetas que en el mundo han sido. Dicho esto sin exagerar, sin generalizar. Pero el tiempo, junto con el amor y la muerte,  podría estar entre  los gigantes del alma que dijo el psicólogo español Emilio Mira y López. Esos gigantes del alma que aplastan a los individuos con  dichas o desgracias.

                                                                                                                                                                                                JorgeLuis Borges, el revisitado escritor argentino,  escribió una refutación del tiempo en la que él mismo no creía, según confesó en el propio ensayo. El autor de Historia universal de la infamia pensaba y, a veces, a la par, negaba lo pensado. Pues bien, Borges escribió en su refutación del tiempo  que “tan saturado y animado de tiempo está  nuestro lenguaje que es muy posible que no haya en estas hojas una sentencia que de algún modo no lo exija o lo invoque”.

Entre los cubanos, Eliseo Diego se regodea con el tiempo. En uno de sus poemas se lo legó a sus hijos como herencia fundamental: "Les dejo el tiempo, todo el tiempo". Por momentos, en su obra, el tiempo es una presencia invisible. Y uno lo presiente en el tono aneblado y el ritmo acompasado, como de reloj o calendario, de sus versos.  Las palabras más repetidas de Eliseo Diego en sus poemas son noche, crepúsculo, penumbra y otros afines de las tinieblas.

Acerca de estos días finales, un poeta mexicano, Juan B. Delgado, nacido en 1869, escribió un soneto tristísimo sobre la Nochebuena. El poeta se encontraba en Roma.  Y escribió. ¡Noche Buena, sarcasmo de mi vida!/ Hoy  está Roma como nunca bella;/ la luna es almo sol, y cada estrella/ rosa de nieve en el azur prendida.  El segundo cuarteto sigue en ese tono entusiasta. Pero  en el primer terceto dice: ¡Noche Buena! Y mi muerta más querida,/ mi madre, en mis recuerdos,  ¡ay! descuella/ entre blandones fúnebres tendida.  Y el último terceto, para redondear los 14 versos,  culmina así: ¡Cuán solo estoy! ¡En mi orfandad dolida/ Roma es el alma de Nerón, pues ella/ siente placer en desgarrar mi herida.

 A mí, como a cualquier hijo de hombre,el tema del tiempo me ha espoleado con la certeza de su, y mi, finitud. En mi primer libro de versos, publicado en 1989, por  Ediciones Unión, aparece este poema, como grito de rebeldía ante la evidencia de que todo pasa: El tiempo no me destruye./Anda conmigo/hiriendo al viento con las longitudes/ de mi memoria;/sobreviviendo/ en los huesos preliminares/ de mis muertos./ No me acaba; yo lo hago;/le alcanzo su mascarón/ de presunta eternidad, / y luego lo dejo/ en el polvo/ para que otros polvos/ lo apaguen,/ y desaparezca en mí... 

Me  atrevo a sugerirles, pues,  que no recemos la última noche del año, esa  noche que nos reduce el tiempo, no recitemos, digo, una rosario de reproches a la vida. Ni por lo perdido, ni por lo que perderemos. Pongamos en práctica lo que  escribió un poeta optimista y hondo, el hindú Tagore: no lloremos al sol de noche, porque  entonces no veremos las estrellas.

 

(Texto para la sección Al pie de las letras, en Radio Progreso)

FILOSOFÍA DE LOS OLORES

FILOSOFÍA DE LOS OLORES

Luis Sexto

Lo político pudiera ser un detalle vinculado al olfato si reconociéramos que a Cuba se le puede percibir en diversos olores. Los emigrantes que se paran sobre el punto que marca las noventa millas entre Cuba y los Estados Unidos en Cayo Hueso, al olisquear el aire creen sentir el olor de la nostalgia. Y si fuera solo la morriña gallega, la añoranza por el país de origen, los amigos, la lengua, no fuera peligrosa; quizás anticipara un estado poético. Pero muchos de cuantos se recuestan del lado de los recuerdos, añoran la Cuba sin revolución. Y ese sentimiento de vacío se convierte en violenta potencialidad, en peligroso deseo de revancha.

Parejamente, en La Habana, muchos de cuantos se suben en el muro del Malecón a pasar las horas frescas de la noche, y tantean con la nariz el norte, reciben el olor de la desconfianza o de la esperanza, dependiendo el primero de la actitud política favorable a la revolución y el segundo, en un apreciable grado, de las aspiraciones económicas. Tal vez esos tres -nostalgia, desconfianza y esperanza- sean los olores básicos que el aire del mar ofrece a los cubanos del lado de allá del estrecho de la Florida y del lado de acá, desde donde escribo.

Al llegar a tal conclusión, uno lamenta la azarosa providencia geográfica que puso a la Isla de Cuba a emerger en esta posición tan crucial, fiel de América que dijera Martí, crucero entre el Viejo y el Nuevo Mundo. Es fácil reconocerlo: ha sido un incómodo destino existir tan solo a cuatro brazadas del país que alcanzaría tanta influencia y poder como para que los cubanos lo viéramos, unos, como la "tierra prometida" y, otros, como el sitio de donde dimanan toda amenaza y todo riesgo.

Parece claro: la fase violenta, vengativa de la nostalgia en Miami, influye directamente en el olor de la desconfianza que muchos cubanos huelen, ayer y hoy, en el lenguaje agresivo de los medios del llamado exilio y, por supuesto, de las instituciones de Washington. Con cincuenta años de argumentos, está justificada la sospecha acerca de qué se puede esperar de esa ciudadela de la contrarrevolución en que se convirtió Miami desde 1959. Y así, mientras el conflicto ideo político esté planteado en términos hostiles, a los cubanos que respiran en la isla les resultará fácil defenderse: reconocen al enemigo; coliman el blanco, y hallan en la posibilidad de la agresión las justificaciones para la resistencia numantina.

No resulta tan simple, en cambio, anular o disminuir la intensidad del efluvio de "esperanza” que otros cubanos creen sentir cuando abren las ventanas de su olfato con un ademán también nostálgico, pero de una nostalgia distinta: la que añora lo que no conoce y estima como el sésamo ábrete que decretará la prosperidad personal. La emigración, legal o ilegal, pues, se erige en fórmula básica para que los que aspiran a vivir presumiblemente mejor, toquen su "sueño americano".

¿Cómo habrá de impedir la Cuba socialista los olores que, envueltos en blanco de nubes, llegan tentando a muchos, en particular a jóvenes, en cifras inquietantes? En esta faceta de las hostilidades entre ambas orillas, los cañones no resuelven. No soy el primero que lo afirma. Y me parece que, a pesar de cualquier aparente duda de los habitantes del archipiélago cubano que no hayan tenido oportunidad de asumir otra posición que no sea la del "espectador crítico", las ideas más lúcidas en Cuba tienden a percatarse de que para reducir el trasiego clandestino de personas y los efectos de la ley de ajuste migratorio que lo estimula, lo primordial será cuanto se haga dentro del país, para que nadie tenga que buscar en el extranjero lo que podría tener, aun más modestamente, en el interior. Y sin esperar a que la racionalidad germine entre los asesores y ejecutivos del poder político en Washington.

Hasta ahora, en los últimos 20 años, Cuba ha resistido siguiendo una estrategia que ha apostado mayormente al tiempo, al tiempo que depare un golpe de suerte, toque mágico que haga brotar el subsuelo la riqueza que pueda financiar necesidades e incluso ineficiencias. Pero el tiempo suele también no traer lo que esperamos. Y con notoria ansiedad ante las posibilidades de desarrollo interno, percibimos un nuevo olor: el de modificar, ahora, estructuras económicas que promuevan una respuesta creadora a las urgencias presentes. En Cuba, como dije una vez, las cosas a veces se conciben, maduran y pasan soterradamente. No olvidemos que la desconfianza en los actos procedentes de los Estados Unidos y sus adeptos condiciona cualquier movimiento interior. Aparte de las trabas y distorsiones burocráticas, que son otro tipo de enemigo, las cautelas rodean las decisiones que a veces creemos demasiado lentas. ¡Cuidado!, dice un combatiente suspicaz: el enemigo está al tanto de cualquier grieta. Pero la sociedad cubana, por muchos años rigidizada, sacude el almidón que la inmovilizaba en su lealtad a un paradigma socialista ya descalificado por la historia. Y aclaro: No es que el socialismo haya fracasado, sino que el modo de implantarlo fue el que se frustró en Europa por su incapacidad de autorregularse.

Cuba, en efecto, sigue moviéndose, aunque lentamente, dentro de la lógica de su olfato político: cambiar lo caduco sin comprometer la solidez del poder de la Revolución. Los decretos leyes sobre la tierra, el trabajo por cuenta propia, las cooperativas en otros sectores económicos, la emigración, son  a juicio de este articulista,  medidas de fondo, junto a la eliminación de prohibiciones como la venta de la casa, del automóvil, y el reconocimiento del derecho de los que emigran a no perder sus propiedades. A partir de ahora, si la burocracia no nos entretiene, el individuo tendrá mayor espacio para decidir y definir su situación doméstica. Ya no habrá que esperar la mano dadivosa del Estado para un aumento de suelto o de pensión, que por momentos hay que aplazar. Si usted lo necesita o si quiere vivir más holgadamente podrá trabajar más. Por primera vez el principio de que el trabajo sea la verdadera fuente de riqueza y bienestar, empieza a formalizarse en un cuerpo social y jurídico, sin más limitaciones que las que tiendan a preservar la legalidad escoltada por la razón.

Posiblemente  exagero, o quizás soy, por esta vez, demasiado optimista, pero un olor de esperanza renovada hace sus espirales en el aire un tanto espeso de Cuba; no la esperanza que ciertos ánimos inconformes buscan fuera, en el oropel de una promesa muy costosa, sino la que empieza a gestarse como premisa para trascender la insuficiencia y solidificar el olor de justicia que trajo la Revolución. Mi olfato cree que el desencanto equivaldría a la ruina.

CRÓNICA ENLUTADA POR UN AMIGO

CRÓNICA ENLUTADA POR UN AMIGO

Luis Sexto

Este texto se publicó en Juventud Rebelde hace unos años e incluso integró mi libro El día en que me mataron y otras crónicas personales. Ahora, modificando algunos tiempos verbales, puedo reproducirla haciendo lo que entonces revelé qué hacia ante sucesos como éste, aunque entonces no existía la razón que me justifica hoy

Suelo leer ciertos libros dos veces. La primera se explica naturalmente por la carnada que me tienta a morderles el título. Y la segunda cuando sus autores significan para mí la amistad de visita y afecto, o la admiración distante pero entrañable, y al morir mi duelo se manifiesta en el repaso zaherido de alguna de sus obras.

Ahora, precisamente, acabo de leer un libro por segunda vez. El escritor falleció el domingo 16 de diciembre de 2012, a los 82 años.  Si su autor no hubiese muerto, merecería también la relectura. La primera vez matriculó en mis ojos un regusto de obra oportuna y artísticamente compuesta. Es Gente del llano, firmado por Enrique Oltuski. El libro recrea las memorias estudiantiles, políticas, clandestinas del escritor durante la década de los 50. Historia e individuo se trenzan en el ámbito que le corresponde al hombre único e intransferible que es aquel. Cuenta lo que vio, oyó, vivió en suma. Y ese es el valor más representativo de la obra: la pequeñez que proscribe lo obvio, y facilita acceder a la menudencia desconocida, pero recargada por los conflictos y las contradicciones del subsuelo. Lo expresa, además, con los lujos de la técnica y el estilo de la novela: color, ritmo, armonía, síntesis, incluso dramaturgia.

Pero no quiero hoy demorarme en la crítica literaria. Más bien prefiero repetir lo que he dicho a cuantos me han oído hablar del estilo, sea periodístico o literario. La primera lección, la primordial, digamos, es la honradez. El escribir exige su ética. Y Oltuski la empleó, porque he reconocido al hombre en sus letras. Es decir, la imagen que el autor ofrece de sí mismo es la misma que me reveló un diminuto primer  contacto con él.  

En Gente del llano, Marta, la esposa del escritor, despierta recurrentemente a su marido por la madrugada. Enrique, te buscan. Y entonces, siendo él coordinador en estricta clandestinidad del Movimiento 26 de Julio en Las Villas, o jefe de alguna esfera insurrecta en la capital, es perentorio, urgente, que ella, si oye primeramente los toques, llame a Sierra, entonces el seudónimo de su marido. La  costumbre, tras la guerra, continuó. Y una mañana de 1969, sobre las siete, me presenté en la casa donde el matrimonio residía provisoriamente. Oltuski ejercía como director de la Empresa Azucarera de Matanzas. Yo me afanaba como topógrafo en el central Amancio Rodríguez(antes Francisco), copia de Macondo por lo remoto, inscrito entonces en el sur de Camagüey. Marta abrió. Me presenté y pregunté por el ingeniero. Ella  me dijo: hace una hora que se acostó; trabajó hasta muy tarde, pero lo voy a despertar. Y, en efecto, Oltuski salió al portal con ojos de recién nacido. La entrevista consumió un minuto. Le extendí un sobre, y él me preguntó si ahí estaba toda la información. En efecto, le pedía, aunque él no me conociera, favorecer mi traslado hacia Matanzas para acercarme a mi padre enfermo y a mi novia

Y a Matanzas partí una noche cuando, desde la ciudad de Camagüey, me orientaron ir a trabajar hacia la empresa del Yumurí. Pasaron unos meses. El sindicato convocó para el próximo domingo una siembra voluntaria de caña en Jovellanos. Me preguntaron en cuál brigada quería formar. Pedí la del director. Y aseguro que ni la adulonería ni el arribismo inspiraron la decisión. Pretendía verlo sin molestarlo y agradecerle el traslado. Solo eso. Y para eso no bastó el tiempo. Las horas cayeron en el surco. Merendamos aprisa. Y estimé que hacia las dos de la tarde podía saltar los 18 kilómetros que me distanciaban del central España Republicana y visitar a Zenaida. A las dos, toda la gente, salvo nosotros, se marchó. Oltuski seguía ahilando canutos de caña, y nosotros, detrás, a su ritmo rápido y constante. Sobre las cinco se detuvo. Miró al cielo que ya se apagaba. Parece que ya es tarde, comentó, y ordenó recoger.

Cuando a las ocho de la noche llegué a casa de mi novia, y me preguntó qué había sucedido, tuve que admitirlo:

-El jefe no me dejó venir antes.

-¿Cómo? Exclamo Zenaida, abriendo los ojos más allá del azoro, como le es común.

-Sí; es un hombre especial. Fue uno de los que ayudó al Che a difundir el trabajo voluntario en el Ministerio de Industrias...

-Bueno, hay que perdonarlo; te trajo para acá.

-Es cierto, pero el que no se perdona soy yo.

-¿Por qué?

Y le expliqué que había elegido trabajar con un jefe de quien yo sabía no señalaba hora para levantarse de la cama, ni tampoco para acostarse...

-¿Comprendes?- y tiré contra mí mismo un puñetazo que rebotó en las maderas del portal.