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PATRIA Y HUMANIDAD

Política

NOTAS SOBRE UN GOLPE

Por Eva Golinger

Caracas- El mensaje de texto que sonó en mi teléfono móvil esta mañana decía así: “Alerta, Zelaya ha sido secuestrado, golpe de Estado en marcha en Honduras. Difúndelo.” Ha sido un duro despertar en un domingo por la mañana, sobre todo para los millones de hondureños que se estaban preparando para ejercer por primera vez su sagrado derecho al voto en un referéndum consultivo sobre la convocatoria de una Asamblea Constituyente para reformar la Constitución. Supuestamente, la disputa se centra en el referéndum convocado para hoy, que no es vinculante, sino sólo una encuesta de opinión para determinar si una mayoría de hondureños desean, o no, que se inicie un proceso para modificar su Constitución.

Una iniciativa de este tipo nunca había tenido lugar en esta nación centroamericana, cuya constitución es tan limitada que sólo permite una mínima participación del pueblo hondureño en sus procesos políticos. Dicha constitución, redactada en 1982, en el momento álgido de la guerra sucia del gobierno de Reagan en Centroamérica, fue diseñada para instituir que quienes detentaban el poder tanto económico como político pudiesen mantenerlo con las mínimas interferencias del pueblo.

Zelaya, elegido en noviembre de 2005 por la plataforma del Partido Liberal de Honduras, había propuesto la encuesta de opinión para determinar si la mayoría de los ciudadanos estaban de acuerdo en que era necesaria una reforma constitucional. Su propuesta fue apoyada por la mayoría de los sindicatos y movimientos sociales del país. De haber tenido lugar, y dependiendo de los resultados, se habría organizado un referéndum durante las próximas elecciones de noviembre para votar sobre la convocatoria de una Asamblea Constituyente, pero la encuesta prevista para hoy no era vinculante de acuerdo con la ley.

De hecho, varios días antes de que tuviera lugar, la Corte Suprema de Honduras la declaró ilegal a petición del Congreso. Es de señalar que ambos, Congreso y Corte Suprema, están controlados por mayorías contrarias a Zelaya y por miembros del ultraconservador Partido Nacional de Honduras (PNH). La ilegalización dio lugar a manifestaciones masivas favorables al presidente Zelaya. El 24 de junio, el presidente destituyó al jefe del alto mando militar, el general Romeo Vásquez, después de que éste se negase a permitir que los militares distribuyesen el material electoral para la consulta de hoy.

El general Vásquez mantuvo el material bajo estricto control militar y se negó a distribuirlo, incluso a los seguidores del presidente, con la excusa de que la Corte Suprema había declarado ilegal la consulta prevista y, por lo tanto, no podía obedecer la orden presidencial. Al igual que sucede en Estados Unidos, el presidente de Honduras es el Comandante en Jefe y tiene la última palabra en cualquier acción militar, por lo que ordenó la destitución del general. Ángel Edmundo Orellana, ministro de Defensa, también dimitió como respuesta a esta situación cada vez más tensa.

Pero al día siguiente la Corte Suprema de Honduras restituyó en sus funciones al general Vásquez, tras declarar “inconstitucional” su destitución. Miles de hondureños se echaron a las calles de Tegucigalpa, la capital del país, en apoyo al presidente Zelaya, como muestra de su determinación de asegurar que la consulta no vinculante tuviera lugar. El viernes pasado, el presidente y un grupo de centenares de seguidores, marcharon a la cercana base aérea para recuperar el material electoral previamente secuestrado por los militares. Aquella noche, Zelaya celebró una conferencia de prensa nacional junto a un grupo de políticos de diferentes partidos y movimientos sociales, en la que hizo un llamamiento a la paz y a la unidad en el país.

Ayer sábado se informó que la situación en Honduras era tranquila. Sin embargo, en la madrugada de hoy domingo un grupo de aproximadamente sesenta militares armados asaltaron la residencia presidencial y tomaron como rehén a Zelaya. Tras varias horas de confusión, empezaron a filtrarse informaciones según las cuales el presidente había sido transportado a la cercana base aérea y llevado a la vecina Costa Rica. Hasta el momento no existen imágenes del presidente y se desconoce si su vida está en peligro.

Sobre las 10 de la mañana, hora de Caracas, Xiomara Castro de Zelaya, la esposa del presidente, denunció en directo en TeleSur que en la madrugada del domingo los soldados irrumpieron en su residencia disparando, golpearon al presidente y lo secuestraron. “Fue un acto cobarde”, dijo la primera dama refiriéndose al secuestro, que tuvo lugar a una hora en la que nadie pudo reaccionar. Castro de Zelaya hizo también un llamamiento para que mantuvieran con vida a su marido e indicó que incluso ella desconoce su paradero. Añadió que sus vidas siguen estando en “grave peligro” y pidió que la comunidad internacional denunciase este golpe de Estado y actuase con rapidez para reinstaurar el orden constitucional del país, lo cual incluye el rescate y regreso del democráticamente elegido Zelaya.

Evo Morales y Hugo Chávez, presidentes de Bolivia y Venuela, han realizado declaraciones públicas la mañana de hoy domingo, en las cuales condenan el golpe de Estado en Honduras y han hecho un llamamiento a la comunidad internacional para que reaccione, se restaure la democracia y el presidente constitucional regrese a su puesto. El miércoles pasado, 24 de junio, tuvo lugar en Venezuela un encuentro extraordinario de los países miembros del ALBA (Alternativa Bolivariana para las Américas), de la que forma parte Honduras, con el fin de dar la bienvenida a la organización a Ecuador, Antigua, Barbados, San Vicente y las Granadinas. Durante el encuentro, al que asistió Patricia Rodas, ministra de Exteriores de Honduras, se leyó una declaración de apoyo al presidente Zelaya en la que se condenaba cualquier intento socavar su mandato y los procesos democráticos de Honduras.

Informes provenientes de Honduras establecen que el Canal 8 de la televisión pública ha sido tomado por las fuerzas golpistas. Hace pocos minutos TeleSur anunció que los militares hondureños están cortando la electricidad del país. Según ha informado la ministra Rodas en TeleSur: “Las comunicaciones telefónicas y la electricidad están cortadas. Las televisiones emiten dibujos animados y telenovelas y no informan al pueblo de Honduras de lo que está sucediendo.”

La situación es muy parecida a la del golpe de Estado de abril de 2002 contra el presidente Chávez en Venezuela, cuando los medios jugaron un papel clave, en primer lugar manipulando la información como apoyo al golpe y, con posterioridad, eliminando cualquier información una vez que el pueblo empezó a manifestarse y terminó por derrotar a las fuerzas golpistas rescatando a Chávez, que también fue secuestrado por los militares, y restaurando el orden constitucional.

Honduras es una nación que ha sido víctima el siglo pasado de dictaduras y múltiples intervenciones de Estados Unidos, entre ellas varias invasiones militares. La última intervención importante del gobierno estadounidense en Honduras tuvo lugar durante los años ochenta, cuando el gobierno de Reagan financió escuadrones de la muerte y paramilitares con el fin de eliminar cualquier “amenaza comunista” en Centroamérica. En aquel momento, John Negroponte era el embajador estadounidense ante el gobierno de Honduras y fue el responsable directo de la financiación y entrenamiento de los escuadrones de la muerte hondureños que asesinaron e hicieron desaparecer a miles de ciudadanos en la región.

El viernes pasado, la Organización de Estados Americanos (OEA) convocó una reunión extraordinaria con el fin de discutir la situación en Honduras. Con posterioridad emitió un comunicado en el que condenó las amenazas a la democracia y autorizó el viaje a Honduras de un grupo de representantes de la OEA. No obstante, el viernes, Philip J. Crowley, secretario de Estado adjunto estadounidense, se negó a definir la posición del gobierno estadounidense con respecto al posible golpe de Estado contra el presidente Zelaya y, en su lugar, emitió una ambigua declaración de la que se desprendía que Washington apoyaba a la oposición al presidente Zelaya.

Mientras que la mayoría de los gobiernos latinoamericanos declararon sin ningún género de duda su más rotunda condena de los planes golpistas de Honduras y su inquebrantable apoyo al presidente constitucionalmente elegido, el portavoz estadounidense afirmó: “Nos preocupa la ruptura del diálogo político entre los políticos hondureños sobre la consulta constitucional del 28 de junio. Instamos a las partes a que busquen una solución democráticamente consensuada al actual callejón sin salida político, que sea conforme a la constitución y a las leyes hondureñas acordes con los principios de la Carta Democrática Interamericana.”

Hoy domingo, a las diez y media de la mañana, Washington todavía no ha emitido ninguna declaración relativa al golpe de Estado en Honduras. La nación centroamericana es muy dependiente de la economía estadounidense, que le asegura una de las principales fuentes de ingresos, las transferencias de dinero que envían los hondureños que trabajan en Estados Unidos bajo el programa de “estatuto temporal protegido”, instaurado durante la guerra sucia de Washington en la década de los ochenta a causa de la enorme inmigración a territorio estadounidense para escapar de la zona de guerra.

Otra fuente importante de ingresos de Honduras es USAID, que aporta más de 50 millones de dólares anuales para programas de “promoción de la democracia”, los cuales habitualmente dan apoyo a las ONG y a los partidos políticos favorables a los intereses de Estados Unidos, como ha sido el caso en Venezuela, Bolivia y otras naciones de la región. El Pentágono también mantiene la base militar de Soto Cano en Honduras, con aproximadamente quinientos soldados y numerosos aviones y helicópteros de combate.

Patricia Rodas, ministra de Exteriores, ha dicho que ha intentado repetidamente ponerse en contacto con Hugo Llorens, embajador de Estados Unidos en Honduras, el cual hasta el momento no ha respondido a ninguna de sus llamadas. El modus operandi del golpe de Estado deja bien claro que Washington está implicado. Ni el ejército hondureño, cuya mayoría ha sido entrenada por las fuerzas estadounidenses, ni las elites políticas y económicas del país derrocarían a un presidente democráticamente elegido sin el apoyo y respaldo de Washington.

 

Las fuerzas conservadoras de Honduras han sometido al presidente Zelaya a ataques cada vez más frecuentes por su creciente relación con los países del ALBA, en particular con Venezuela y el presidente Chávez. Muchos están convencidos de que este golpe pretende asegurar que Honduras no seguirá acercándose a los países más izquierdistas y socialistas de América Latina. (Difundido por Argos, tomado de Telesur)

 

EL INHUMANO PEDRO PAN DEL DESARRAIGO

EL INHUMANO PEDRO PAN DEL DESARRAIGO

  Por Luis Sexto

 

  Empecemos por una historia personal: yo pude haber sido una víctima de "Peter Pan". Y esa Operación, clasificada en Miami como el mayor éxodo infantil en Occidente, se inscribe también -al menos en las circunstancias migratorias de Cuba-  entre los proyectos de terrorismo psicológico más carentes de ética y de bondad, aunque haya adoptado gestos y lenguaje de la caridad cristiana.

 

  Mis vínculos con el imprescindible personaje infantil, usado paradójicamente contra el eslabón más endeble de la familia cubana, se reducen a dos o tres  datos más. A los l6 años, recién salido de un seminario católico por la nacionalización de la enseñanza y decidido a viajar al extranjero para continuar los estudios, nadie pudo pagar los 300 dólares de mi pasaje  a Madrid,  a pesar de que el Nuncio Apostólico hiciera alguna gestión para poder desembolsarlo en moneda cubana. Pero, enterado de que el Reverendo  Bryan O. Walsh enviaba la entonces recurrente "visa weiver" como si fuera una  postal de Navidad, le escribí y al poco tiempo recibí por correo ordinario el documento del Catholic Welfare Bureau que certificaba que el departamento de Estado me había otorgado el permiso para entrar en los Estados Unidos. Cruzar el estrecho de la Florida en avión costaba entonces 25 dólares, que pedí a una monja conocida desde mi infancia.

 

  Como es fácil confirmar, no llegué al entonces balneario de Miami. Casi unas semanas antes de abordar el avión de la hoy difunta Pan American, el presidente Kennedy suspendió los vuelos: comenzaba la crisis de los misiles, o Crisis de Octubre. Y mi vida modificaría, como es también advertible, sus destinos. Y advertible igualmente es mi intención al desengavetar esta común historia personal: he querido ilustrar cuán fácil resultó conseguir para un adolescente en 1962, lo que tan arduo, casi imposible a veces de obtener  es para un adulto en Cuba que desea emigrar ahora y desde mucho antes.

 

  Cierta propaganda en Miami evoca a la Operación Peter Pan -Pedro Pan, en un tardío y casi falso español-, como un hecho virtuoso e incluso providencial. Nuevamente, la desmemoria, cierta desmemoria culpable,  cambia la naturaleza de las cosas. Y lo que olía mal, empieza a oler bien; lo que fue tragedia se convierte en  sueño romántico; lo que crimen, caridad. Todo hoy se confunde en un ambiente donde la política lo justifica todo; una política que el odio contamina de modo casi unánime. Muy pocos se atreverían a ver hoy, principalmente en Miami, lo que dije al empezar esta nota: "Peter Pan" fue un proyecto de terrorismo psicológico con un propósito político desestabilizador de la familia cubana. 

 

  Más de 14, 000 niños adolescentes, entre los  tres y los 17 años,  viajaron sin sus padres a Miami y fueron repartidos por unos 40 estados de la Unión, asilados en escuelas o albergados por familias propias o ajenas. Los hechos son resabidos. ¿Por qué pasaron?  ¿Alguien se pregunta las causas? ¿Y si se lo pregunta, hallarán la verdadera razón de este éxodo infantil? Huían, podrán decir, del "paraíso comunista".  Y basta.  Intentan ignorar, u olvidar, que muchos de cuantos fueron desgajados a  edad  tan temprana de sus familias, por no decir patria, crecieron sobre un vacío afectivo y cultural, y sufrieron tanto desarraigo y tanta soledad como para decir: "No quiero recordar jamás lo que vivimos".

 

  Dicen ciertas crónicas históricas que la operación comenzó cuando le llevaron al reverendo Walsh un niño cuyos padres estaban en Cuba. El sacerdote lo acogió, y luego se percató de que muchos más se hallaban en la misma situación, es decir, fuera de Cuba sin sus padres. Pero según mi participación en esa historia, Father Walsh también los invitaba y les facilitaba a venir. ¿Por qué, si no, la carta con mi "visa weber" estaba firmada por él?  Y yo no estaba en los Estados Unidos sin mis padres. Iba, en cambio, a convertirme con su colaboración en uno de esos muchachos.

 

  En definitiva, todo comenzó cuando algunas emisoras que trasmitían contra la revolución, empezaron a difundir la especie de que el gobierno revolucionario quitaría a los padres la patria potestad sobre sus hijos. Recuerdo, en particular,  a  Radio Swan, repitiendo  esa amenazadora salmodia, y  cómo  las familias se aterrorizaron y llegaron a creer en ese infundio, en medio de las agresiones económicas, diplomáticas, incluso violentas que el presidente Eisenhower ya ejercía sobre el gobierno cubano: suspensión de la cuota azucarera, sabotajes a tiendas, fábricas, plantaciones cañeras, creación de campos de entrenamiento en Guatemala y Nicaragua para preparar a la futura brigada 2506. La Seguridad cubana llegó, incluso,  a encontrar, impresa, una versión apócrifa de la supuesta ley de la patria potestad. Estos datos, por lo general,  pueden ser confirmados en cualquier documento desclasificado en Washington o en La Habana, o en algún  periódico de aquellos años.

 

  Parece claro: la receta de "Peter Pan"  fue concebida y condimentada en las cocinas de los servicios secretos norteamericanos. Y si hasta ese momento en Cuba -1960-1962-, emigraban primordialmente los que tuvieron alguna ligadura  con la dictadura de Batista, y los revolucionarios ya arrepentidos, reformistas de la primera hora,  y los propietarios cuyos bienes fueron confiscados o temían se les confiscaran, a partir de la Operación Peter Pan se empezó a articular la cadena migratoria de padres que buscaban reencontrarse con sus hijos, de modo que la corriente familiar migratoria fuera también una expresión de rechazo popular a la "odiosa dictadura comunista".

 

  "Todos los que participaron en la histórica operación quedaron marcados", he leído recientemente en un resumen digital desde servidor norteamericano. Marcados, repito, por una fórmula de  terrorismo psicológico. No sé si alguna vez  monseñor Walsh, en sus reflexiones y exámenes de conciencia, llegó a reconocer  que su fervor cristiano fue brutalmente manipulado. No pretendo inquietar a los difuntos.  Más bien deseo darles el beneficio de la duda. Como nunca estuvo en Cuba, pudo aceptar como ciertos  los perfiles que le suministraron. Como tantos  que acatan cualquier visión de la realidad cubana sin haber pisado alguna vez el asfalto de una u otra ciudad cubana, o desde hace décadas no lo hacen. En 1993, o 94, coincidí en La Habana con un periodista cubano que marchó muy niño a los Estados Unidos. Es un hombre honrado. Una noche salimos a pasear, y lo llevé por la Quinta avenida. Al entrar en ese paseo ancho, iluminado y arbolado, con sus palacetes intactos, empezó a llorar. Ah, me dijo, yo crecí oyendo decir que los comunistas habían destruido la Quinta avenida. Y también -le dije- te dijeron que arrancaron todas las palmas del país, pero si te llevo por cualquier zona, verás que la palma, a pesar de los errores de algún ignorante bien intencionado, continúa siendo el árbol más orgulloso, gregario y abundante de la campiña.

 

  "Peter Pan", desde luego, tiene otra cara.  No niego que esos niños y adolescentes, pocos o muchos, hubieran podido emigrar cuando asumieran la responsabilidad del adulto,  o cuando sus padres lo determinaran, todos juntos. Pero, para ver esa otra cara, llena de  cicatrices, hay que intentar ser honrado y echarse a llorar por haber aceptado que desenraizar a un niño de su familia y su patria fue un acto noble. Cristiano. (Publicado en Progreso Semanal, Miami)

 

  

 

  

 

  

 

  

PADRE ALBERTO: ESCÁNDALO SIN ESPÍAS CUBANOS

PADRE ALBERTO: ESCÁNDALO SIN ESPÍAS CUBANOS

Por Fray Antorcha

Desde Miami               

Al aceptar su traslado a la Iglesia Episcopal, queda demostrado que lo del sacerdote Alberto Cutié – mal llamado cubano-americano-, no fue cosa de espías cubanos, como declaró en su primer entrevista televisiva, tras publicarse en la revista TV Notas, 25 fotos junto a “su novia”, que destaparon el mayor escándalo que recuerde la Iglesia Católica en Miami.

 Hago la aclaración de lo relacionado con el origen “cubano”, porque es una mala y fea costumbre existente en este país, donde a todos los inmigrantes, o nacidos en el territorio de la Unión Americana, de padres extranjeros, se le antepone la nación de los progenitores antes de esta en donde viven. Lo mismo sucede con las personas de piel negra, sea un brillante profesional o un vulgar delincuente, a quienes se les identifica como “afro-americanos”. A tal punto que hasta al actual Presidente Barack Obama se le agrega  este mismo gentilicio, por ser descendiente de padre africano,  y madre blanca nacida en Hawai. En cambio, nunca he escuchado que se mencione al  resto de los ciudadanos de este los EE.UU. o a los presidentes que ha tenido, como “anglo- americanos”, porque ciertamente la constitución aclara que para llegar al más alto puesto de los Estados Unidos, se requiere haber nacido dentro de este país.  Los verdaderamente puros americanos son los primeros habitantes que encontraron los conquistadores (o saqueadores) de América a su llegada, a quienes llamaron “indios”. Estos son los únicos dueños de esta tierra que les fue arrebatada, a tal punto que los descendientes que quedaron de aquellos, están exceptuados de los llamados “tax” o pagos de impuestos en todo el territorio nacional. Tienen sus propias leyes, policías, médicos y dicho sea de paso los mejores casinos donde los tontos viciosos del juego van a dejar su dinero. Es la mejor venganza de los otrora casi eliminados aborígenes durante la colonización –en la Florida, por ejemplo Micousikees y Seminoles,  viven en sus territorios.

 Retomo ahora el tema del Padre Alberto, porque pese a llevar por sus venas sangre cubana, nació en Puerto Rico, territorio reconocido como Estado Libre Asociado de los EE.UU. Solo por ese hecho se le debía reconocer como americano, exclusivamente.

Claro, en todo esto hay algo más que otra oportunidad  para desprestigiar a Cuba, como si a alguien en la Isla le afectara lo que hace lo mismo un pedófilo sacerdote católico, que un cura enamorado, que traiciona su  compromiso de ser célibe.

 La otra cara de la moneda está ahora en el conflicto armado entre las iglesias Católica y Episcopal, a partir del recibimiento en esta ultima al sacerdote causante de la violación del celibato, hecho que no tuviera mayor trascendencia de no ser por la fama que tenía el padre Cutié, debido a la cantidad de feligreses que lo seguían, además de dirigir la emisora Radio Paz, en la cual también ya fue sustituido.

 La iglesia Episcopal fue fundada en 1789, tras la proclamación de las 13 primeras colonias americanas y antes de la guerra era parte de la iglesia anglicana, cuyo clero respondía al monarca británico y no al Papa de Roma.

 Aunque existen algunas similitudes en las eucaristías de ambas, en la Episcopal en sacramento de la confesión se considera una mera declaración del perdón concedido por Dios, mientras en la Católica se sostiene que el sacerdote perdona verdaderamente en el nombre de Dios.

 Jesús está “espiritualmente presente en el vino y en el pan consagrado”, para los episcopales, mientras la Iglesia Católica de Roma enseña que Jesús está totalmente presente con  su cuerpo (sangre, alma)  y divinidad bajo las formas del pan y el vino.

 Pero lo más interesante de todo, es que el método de poner bajo sospecha a la Seguridad cubana de haberlo hecho caer en el conflicto amoroso, se deshizo con la misma rapidez que su aparente dedicación a la comunidad de su iglesia y sus seguidores.

Con el mayor respeto a los creyentes cubanos, esta no es la primera vez incluso que se produce un hecho como el del sacerdote católico Alberto Cutié. Es triste para los seguidores del catolicismo, pero un buen momento para aclarar que lo de este pastor fue un escándalo de grandes magnitudes, en el que no tuvo nada que ver la política de ningún país, ni los “supuestos espías cubanos” de los que habló en un principio.

 

   

 

LAS CULPAS DEL ESPEJISMO

Por Luis Sexto

Lo escrito persigue al autor, como un crimen al criminal: en cualquier momento se abre aquel ojo que te vio. Y uno ha de responder, por muy olvidado que crea estar lo escrito hace tanto tiempo. Lean este párrafo de un lector sobre una de mis notas en Juventud Rebelde: “Recuerdo en la sección En Cuba de la revista Bohemia del mes de abril de 1991, que al final de una reflexión usted decía: ‘Con la mano derecha de la conciencia y con la izquierda de la estimulación material se pueden hacer muchas cosas’”.

No releo páginas tan viejas. Pero parece ser que David Santiesteban, economista de la empresa tabacalera de San Antonio de los Baños, ha puesto ante mis ojos el pasado. Nuestro pasado. Porque, en efecto, recuerda haber leído un artículo mío en esa revista ya centenaria y a la que tantos privilegios profesionales le agradezco, donde decía yo algo parecido a lo que escribo hoy. Y nos hace recordar también que 18 años más tarde, continuamos discutiendo, sin que hayan sido totalmente aplicadas, las mismas soluciones a las mismas necesidades. En lo personal, compruebo que he sido coherente en la expresión de mis ideas y en la evaluación periodística de los problemas de mi sociedad. Mas, a mi modo de ver, todos hemos dilapidado parte del tiempo si todavía no estamos convencidos de que nuestro país urge del equilibrio entre lo moral y lo material para perdurar avanzando.

Como en 1991, pues, intento ahora proseguir mi reflexión desde la óptica del periodista comprometido con la verdad de su patria. Pienso que nuestro fondo de tiempo no puede ser dedicado a discutir, con tanto dispendio y casi sin éxito, esa mentalidad de asumir la vida como “voluntad y representación”, es decir, la realidad vista como "yo la observo y juzgo y quiero que sea", que algunos insisten en convertir en método y sistema. Tal vez, nos pueda pasar como a los conejos de la fábula: mientras discuten si son galgos o podencos, se aproximan los perros cazadores…

Nadie, desde luego, puede evaluar la historia, sobre todo la de estos días, sin considerar las necesidades que distinguen los tiempos y a la gente. Cualquier invulnerabilidad, la militar, por ejemplo, empieza –y esto, creo, es un pensamiento de Raúl- con la disposición del soldado a batirse hasta el heroísmo. Pero alguno de nosotros demostraría desconocer al ser humano si a la vez que las armas y las municiones en el frente, no garantizara establemente suministros logísticos desde la retaguardia: esos frijoles tan irrenunciables…

A la invulnerabilidad económica le sucedería otro tanto. El trabajo compone su base principal. Pero ¿significará lo mismo el trabajo cuando al realizarse carece de sentido, no lleva a ninguna parte, porque quien lo ejecuta permanece estacionado en el mismo salario, las mismas carencias y las mismas necesidades, bajo la misma organización desestimulante?

El país ha pedido también heroísmo en el trabajo. Pero no sé si hemos llegado a comprender que el heroísmo consiste en una actitud momentánea, reclamada por minutos cruciales.  Y una de las claridades de la política, a criterio de este periodista que va envejeciendo,  reside en saber ubicar a cada individuo o sector en el segmento que le corresponda -vanguardia, medio o retaguardia- para exigirle y retribuirle según sus calidades y actitudes. Si el hombre –el promedio de los seres humanos- piensa como vive, habrá que aceptar a veces que porque a mí me vaya bien en la feria, no significa que la feria beneficie a todos. Y que si para mí el trabajo, por su índole o mi inclinación vocacional, resulta compensador, necesariamente no ha de entrañar lo mismo para los demás.

Admitamos, al menos, que si me persiguen los artículos escritos a lo largo de 40 años -lo escrito permanece, dijo un romano antiguo-, a todos, de una forma u otra, nos persiguen lo hecho, incluso lo mal hecho, y lo dejado de hacer. ¿Asumiremos, en consecuencia, la realidad tal cual se manifiesta, con sus valores, desvalores, fragilidades y demandas humanas o alguno de nosotros seguirá creyendo que la vida es solo como la vivo, la deseo y la imagino y el resto no importa? (Publicado en Juventud Rebelde, La Habana)

 

 

 

 

 

 

 

LA DEMANDA DE CUATRO SIGLOS EN UN DÍA

LA DEMANDA DE CUATRO SIGLOS EN UN DÍA


Por Luis Sexto

Trece años después, de no haber mediado su asesinato, el campesino Niceto Pérez habría podido detenerse en una de las puntas de su platanal y decir, quitándose en el sombrero en gesto de asombro y gratitud: Al fin, mía; al fin, nuestra la tierra. Miles de sus hermanos de clase, en cambio, tuvieron el privilegio de gritarlo el mismo día en que se cumplía el decimotercer aniversario de la muerte de ese campesino que se resistió a ser despojado de su pequeña finca en el realengo El Vínculo, Guantánamo, extremo oriental de Cuba.
En los primeros días de mayo de 1959, el capitán del Ejército Rebelde Antonio Núñez Jiménez, le preguntó al Comandante Fidel Castro dónde y cuándo se firmaría la Ley de Reforma Agraria, el Primer Ministro del Gobierno Revolucionario, indicó: En La Plata, Comandancia General del Ejército Rebelde, en la Sierra Maestra. Y en cuanto a la fecha dijo que el 17 de mayo, cuando fue baleado el campesino Niceto Pérez, en 1946.
La ley de Reforma Agraria, de cuya proclamación se cumplen 50 años, fue la principal medida de la Revolución cubana en los primeros cinco meses de haber asumido el poder luego de derrocar el régimen del general Fulgencio Batista, dictador apreciado y protegido por el gobierno de Eisenhower. La reforma de la agricultura era el compromiso básico con los campesinos que integraron el ejército revolucionario en las montañas o lo apoyaron. Y era, sobre todo, la respuesta liberadora a un sumario de opresiones y saqueos resumido en una palabra y un hecho en la república antes de 1959: latifundio.
La concentración de la tierra había empezado a agudizarse a finales del XIX. En 1899, el gobierno interventor de los Estados Unidos en Cuba, tras la guerra hispano-cubano- norteamericana, dictó dos medidas que favorecieron el traslado de tierras cubanas a propiedad de empresas y compañías norteamericanas. La orden 34 permitió la adquisición y expropiación las extensiones necesarias para tirar las paralelas de los ferrocarriles, y la 62, que con el pretexto de reglamentar la división de las haciendas comuneras, facilitaba la venta de estas a las más poderosas empresas estadounidenses, a veces a precios que generaban la risa. Un protocolo notarial de 1905 perpetuó una escritura de compra-venta, en el norte de la entonces provincia de Oriente. Vean los datos fundamentales: Comprador: Nipe Bay Company, subsidiaria de la United Fruit Company. Area: 3, 713 caballerías (más de 49 000 hectáreas). Precio total: ¡100 dólares! Y ello ocurrió dos años más tarde de que don Manuel Sanguily, el veterano combatiente de la primera guerra de independencia, en 1868, propusiera infructuosamente una ley que prohibiera la venta de tierras a los extranjeros ante el Congreso de la República amarrada a la Enmienda Platt -apéndice constitucional que perpetuaba el derecho de injerencia de los Estados Unidos en Cuba.
La Constitución de 1940, de avanzada concepción social, proscribía el latifundio. Pero ninguno de los gobiernos sucesivos decretó leyes y reglamentos complementarios que pusieran en vigor el artículo 90 que aplicaría la muerte definitiva del latifundismo, tanto de propietarios extranjeros como de cubanos. Estos, en conjunto, llegaron a poseer el 40 por ciento del área cultivable. Entre las empresas norteamericanas, la United Fruit Company con más de 8 000 caballerías (más de 105, 000 hectáreas) figuraba entre los 15 primeros propietarios agrícolas de Cuba. Y si concentraban la tierra y el poder, explayaban la miseria y las secuelas de vivir precariamente. En 1957 una encuesta de la Agrupación Católica Universitaria preguntaba "como podía sostenerse una familia campesina que disponía sólo de 23 centavos al día por personas y de los cuales dedicaba 17 centavos para su alimentación con precios muy similares a los de las áreas urbanas.
La ley de reforma agraria en 1959 respondió esa pregunta con una acción vindicadora: la tierra ha de servir a quienes la trabajan. Y aparte de reconocer el título de propiedad de campesinos que laboraban tierras ajenas o en las zonas estatales, erradicó el latifundio dejando en esa ocasión solo 30 caballerías (396 hectáreas) a cada terrateniente de esa minoría dueña, en la práctica, de casi la totalidad del suelo cubano. La ley, además, estableció la creación de cooperativas en las grandes extensiones nacionalizadas.
A partir del 17 de mayo de 1959, la tierra dejó de ser una de las causas fundamentales de conflictos en Cuba. Desde el siglo XVI, con los inicios de la colonización española, la paz en el campo fue frecuentemente alterada. Entre el latifundio azucarero y ganadero y los pequeños agricultores se mantuvo un litigio que con frecuencia humedeció con sangre la tierra fértil que se le negaba a quienes, en verdad, la trabajaban. Desalojo y muerte: ese era el precio de querer vivir del trabajo agrícola. Realengo 18,  El Vínculo, Caujerí, Santa Lucía, Hato Estero, Las Maboas son nombres que en la historia marcan la geografía de esa guerra que habitualmente perdían miles de campesinos desheredados.

Los problemas de la agricultura cubana hoy, 50 años después de la primera y radical reforma agraria cubana, son más bien de índole organizativa, de tecnología y recursos. Pero desde hace medio siglo nadie tiene que morir por un pedazo de tierra, ni el país no ser el dueño de la tierra donde se asienta.

MÁS VALE SER MEDIOCRE QUE IGNORANTE

MÁS VALE SER MEDIOCRE QUE IGNORANTE

Por Fray Antorcha

 

Nuestro colaborador, desde Miami, responde a un comentario del Sr. Fabián Pacheco Casanova, también residente en La Florida,  y que insertó en el artículo titulado No es lo mismo terrorismo que comunismo, firmado por Fray Antorcha en esta misma página

   

La mediocridad no se cubre con nada –sencillamente, se es mediocre o no se es--, y el socialismo, como fase primera del comunismo no necesita de mantos ni justificaciones. Necesita de hombres, que estén dispuestos a compartir con el prójimo el pan nuestro de cada día. Pero más vale ser mediocre que ignorante.

      El primero, tiene la capacidad reducida de plasmar en el papel lo que sus neuronas le indican. El segundo ni siquiera piensa. Escribe o dice lo que piensan otros. O sea, es un frustrado intelectual, en este caso político.

     Por lo tanto no me llamo defensor de  una DOCTRINA PERDIDA. Está tan perdida, que los pueblos latinoamericanos se unen cada día más en torno a ideas socialistas, si bien no nominadas como tal, sí con la misma esencia de esa doctrina.

        ¿Acaso no sabe lo que esta ocurriendo en Venezuela, Bolivia, Argentina, Ecuador, Chile con sus definiciones y en Guatemala, El Salvador, entre otros con sus ofertas de cambios que apuntan hacia la distribución equitativa de las riquezas? Eso al final, es parte de un mismo sistema.

        Por otro lado, el muro de Berlín no lo mandaron a levantar Stalin o Lenin. Fue indirectamente Hitler, en el ocaso de su locura por crear su soñada raza aria, libre de impurezas. Envenenó y dividió a un mismo pueblo mediante su guerra de conquista que terminó en la derrota de Alemania. Lo demás es historia conocida que me ahorro: dos Alemanias resultante del triunfo aliado; dos visiones del mundo y una hostilidad permanente.

   Habría, sin embargo, que haber compartido con los alemanes de un lado o del otro (como tuve el honor de hacerlo), para saber cuánto anhelaban unirse sin importar diferencias políticas. Porque “los problemas de los alemanes –como me dijo en cierta ocasión una muchacha en la antigua capital de la Republica Democrática Alemana-- solo podemos resolverlos los mismos alemanes”. Tenía razón, lo definieron ellos mismos, como lo harán los cubanos de la Isla, no los del exilio.

        Y en cuanto a “esos que llegan”, ninguno tiene un verdadero nombre. Tuvieron siempre un pseudónimo para no ser reconocido por los que antes fueron objetivo de sus investigaciones. Ahora tienen uno solo: traidorcillos baratos, a quienes no les importan justamente ni las familias que dejaron atrás porque para estos siempre fue “todo para mí, para mí y para mí. Y si algo queda, para mí también.

              Y si algo puedo aclararle bien, es que pese a sus inmerecidos elogios de frío y calculador,  no existe para mi nada más agradable que poder responderle con la verdad a cada una de sus frases vacías, y viciadas  de un odio irreparable.

              A Pablo lo decapitaron pero no cedió en sus empeños, cierto. Y hablando sobre la historia de Adán y Eva, nos dejó saber que lo mismo que a través de un hombre (Adán) “la muerte reinó como resultado del delito de un solo hombre”, aquellos declarados libres de culpa reinarán en la nueva vida mediante un solo hombre: Jesucristo.

         La historia se repite en Cuba, donde gobierna un hombre no elegido de Dios, pero sí por un pueblo declarado libre de todo sistema opresor, como el capitalismo.

      Me gustaría, de todo corazón, que en Cuba se efectuaran las tan cacareadas “elecciones libres”, supervisadas por la ONU, por observadores de otros países y hasta por seres extraterrestres, para darme el lujo de ver al menos el  90% de los cubanos –repito, de la Isla--, votando de nuevo por el mismo gobierno, tal vez con alguno que otro pequeño cambio, los lógicos que el pueblo pida y considere. Y que de seguro, no llevarán a las boletas electorales a los muertos, como se hacía en los gobiernos anteriores a 1959 y a alcaldes corruptos, ladrones, borrachos e inmorales, como muchos de Miami, sobre todo. Y casi todos, de origen cubano.

      La mitología azteca es muy rica al igual que todas las culturas del mundo, pero lo que se destaca son sus sacrificios, que aterrorizaron a los conquistadores españoles, y estos en consecuencia masacraron a los indios, justificando la muerte masiva causada por la conquista europea  con la muerte ritual en los sacrificios. Pese a todo, el Imperio Azteca fue un estado que floreció en el siglo XIV en Mesoamérica y que  impuso con astucia su jerarquía sobre sus aliados y extendieron sus dominios hasta las costas de México y el Pacífico.

       Hay tanto de que hablar del Imperio Azteca; sin embargo nada justifica  que en México se produzcan hoy 400 decapitaciones en un sólo mes, sin tener que ofrecer las doncellas a sus dioses, precisamente. En cambio en Cuba, nadie ha encontrado todavía a ningún decapitado o mutilado en alguna calle de la Isla, aunque algún asesinato halla como en cualquier sociedad humana, pero esas y otras monstruosidades que proliferan en el mundo de capitalismo, no son parte de la cotidianidad en Cuba.  

Y por supuesto, señor,  está justificado también su desatino mental. Cómo deberán estar sus neuronas después de tanto aguardiente español con el negro Soasnabar.?.   Te guste o no, para tu desgracia la antorcha seguirá encendida, dándole fuego a todo lo que pretenda interrumpir su paso por la historia, como sucedió en México. Y ojalá vivas hasta ese tiempo para que lo observes con tus propios ojos. Ya veo que tu frustración viene de cuando Aureliano Sánchez Arango te daba de desayuno tu galletita con guayaba y un jarro de chocolate caliente…

        

      

 

        

 

NUEVAS PREGUNTAS DEL DIARIO FOLHA DE SAO PAULO A LUIS SEXTO

Por Flavia Marreiro

18 de abril de 2009

Acabo de ver que el noticiero del medio día del sábado en Cuba ha transmitido las declaraciones de Obama sobre un "nuevo comienzo" con Cuba. ¿Cuál es la repercusión en la isla?

LS) Al parecer, los cubanos aprecian, en primer término, que el presidente Obama emplea un lenguaje distinto al de sus predecesores. Y aprecian también  que Cuba, hasta ahora, no está siendo utilizada como elemento de política electoral.  Frases como "nuevo comienzo", incluso la admisión -formulada por Hilary Clinton- del fracaso de la política tradicionalmente usada contra Cuba,  implican al menos una expectativa, un propósito que se aparta de las intenciones de las administraciones anteriores, que comenzaban sus períodos hablando "más de lo mismo" en el tono prepotente de siempre. Al menos, puedo creer que  el pueblo cubano presta una mesurada atención al nuevo lenguaje y a los nuevos hechos, teniendo en cuenta también  que algunos ciudadanos pueden ser mucho más optimistas y ver más claramente el inicio de una época caracterizada por la distensión. Yo, en lo particular, no soy tan optimista. Obama es él y su circunstancia política como presidente de los Estados Unidos y por tanto me refugió en cierto audaz escepticismo.

 La impresión es que estamos viendo en intercambio más caluroso de declaraciones en décadas entre Washington y la Habana. ?Estoy en lo correcto?

 LS) En efecto, Obama ha sido más cuidadoso en sus referencias a Cuba; ha dado incluso los pasos que prometió a sus electores de origen cubano, como la eliminación de las restricciones para viajar a Cuba desde los Estados Unidos, y alguna medida más. El Gobierno de Cuba, a su vez, ha dicho que está dispuesto a conversar con los Estados Unidos sobre cualquier tema, pero en estricto plano de igualdad, es decir, no de potencia a país pequeño; no de país dominante a país dominado. Pero, como se sabe, desde el año 2007 Raúl Castro expresó esa disposición del gobierno cubano, y luego la repitió dos veces, y ahora la ha reiterado.

 Cuál podría ser el próximo paso de ese acercamiento? Poner fin al dinero para iniciativas como la TV Martí? Y por el lado cubano? Por el exilio moderado hay una exigencia para que Raúl actue también en el sentido concreto del acercamiento, con la suavización de las normas migratorias internas, tema que apareció en los debates promovidos por Raúl en la isla. Cual es su opinión?

 LS) Mi criterio es que Obama se anotaría un punto en su credibilidad con respecto a Cuba, si empezara a desmantelar el aparato financiero que mantiene la actividad contrarrevolucionaria en el llamado exilio de Miami y Madrid. Por supuesto, el anticastrismo existe allí porque los fondos federales lo han convertido en una industria que ha enriquecido a muchos llamados líderes democráticos. Yo aseguro que lo menos que desean muchos cubanos que hablan o piensan en inglés y comen en inglés y desean tener un epitafio en inglés, es derrocar al gobierno revolucionario,  porque al hacerlo se quedarían sin los abultados presupuestos al calor de los cuales han medrado. Ese, en suma, podía ser un próximo buen paso, si las cautelas electorales y releccionistas del Partido Demócrata no se pliegan, a su vez, a las presiones de los cubanoamericanos. 

Ahora bien, me parece que Cuba no ve un probable y mutuo acercamiento con los Estados Unidos, como un asunto de recibir y dar algo a cambio. Es necesario tener en cuenta que Cuba, celosa de su soberanía e independencia, no permitirá que su política interna sea una moneda de cambio: hago si tú haces; te agrado si tú me agradas. En esos términos, creo, que ningún intento de acercamiento prosperará. La soberanía y la autodeterminación no están, según mi enfoque, en la mesa de negociaciones del lado cubano. Lo juzgo así porque de otra manera equivaldría a deponer las armas. Una cosa es que el gobierno y los cubanos estimen necesarias readecuaciones en sus estructuras económicas y políticas y otra que acepten que un país vecino, por fuerte y ancho que sea, las exija a cambio de mejores relaciones. Aceptar esas presiones, aparte de calificarlas de intromisión en asuntos internos, me parece, que sería para el gobierno cubano como traicionar las banderas fundamentales de los últimos 50 años. La revolución peleó principalmente por conquistar la independencia de Cuba, limitada por la dependencia neocolonial de los Estados Unidos que databa de 1902, desde el inicio de la república luego de terminada la guerra de independencia contra España.

Incluso, el diferendo con los Estados Unidos va mucho más atrás, hasta 1805, cuando la entonces naciente potencia del Norte, vio en la Isla de Cuba una de las presas de su geopolítica. Algunos cubanos quisieron anexar a Cuba al gran país de Norteamérica, pero el patriotismo antianexionista siempre estuvo vigente, encabezado por hombres extraordinarios: el Padre Félix Varela, hoy Siervo de Dios en el proceso de canonización de la Iglesia Católica Romana, pero siervo de la patria desde mucho antes porque fue el primer predicador y teórico contra la anexión o la dependencia de los Estados Unidos; después, José Martí, que dijo que todo cuando hacía por la independencia de Cuba era para impedir que los Estados Unidos cayeran sobre América Latina con Cuba dominada. Y en la última mitad del siglo XX, Fidel Castro les devolvió a los cubanos el sueño de la independencia que habían perdido. Todos estos antecedentes son necesarios para entender el diferendo con los Estados Unidos y su aparentemente posible superación.

Finalmente, he de aclarar que las limitaciones migratorias en Cuba -que cada vez son menos y que muchos, entre ellos este periodista, quisieran verlas eliminadas totalmente- tienen un origen: la manipulación que los Estados Unidos han hecho de la emigración, convirtiéndola en un arma política contra la revolución. La ley de ajuste cubano, que prácticamente les da a los cubanos el derecho a entrar ilegalmente en territorio norteamericano es la expresión más cabalmente inhumana del uso político de la emigración por parte de Washington, porque ha estimulado el secuestro de naves y las travesías en frágiles embarcaciones por el estrecho de La Florida. Cuba solo se ha defendido en ese campo como en otros.

 Hay los que dicen que la liberación de los viajes y el acercamiento en si mismo es un reto para el gobierno cubano, por la presiones internas que pueda despertar. Qué piensa usted?   Se espera que ese acercamiento pueda ayudar Cuba a poner en mejor ritmo las reformas anunciadas por Raúl para salir de la paradoja del "equilibrio precario" al que usted una vez se rewfereía en Juventud Rebelde?

 LS) Cuba, su gobierno y su pueblo ha venido enfrentando el reto que implica la hostilidad de los Estados Unidos. El bloqueo ha sido el mayor desafío: sobrevivir como sociedad y nación socialistas con una potencia hostil a 90 millas de distancia, una potencia que dicta leyes de bloqueo con fuerza extraterritorial, limitando también a terceros países. Un bloqueo que obliga a recorrer miles de kilómetros para comprar arroz, por ejemplo. Y que no digan que Estados Unidos, con Bush, abrió el mercado a Cuba. Lo que Cuba les compra desde hace unos años a los productores norteamericanos no es todo cuanto Cuba necesita, y, sobre todo, es un mercado de una sola dirección: Cuba no les puede vender, ni recibir créditos y debe pagar por adelantado lo que adquiere en los Estados Unidos. Tal vez las noticias no se difundan con ese contenido, pero esa es la norma vigente.

Por lo demás, Cuba tendrá que asumir sus desafíos internos, es decir, mejorar el socialismo, hacerlo más eficiente, desarrollar sus fuerzas productivas, ampliar aún más el ejercicio de su democracia; Cuba tendrá que hacerlo con los Estados Unidos como país vecino o como país enemigo. No creo que se pueda condicionar las transformaciones internas, ya impostergables, a las relaciones con los Estados Unidos. El equilibrio precario del cual hablé un día en Juventud Rebelde y también en este mismo diario brasileño, tendrá que reforzarse desde adentro y para ello habrá que aceptar todos los desafíos: internos y externos. Porque a lo único que Cuba no podría apostar es a desaparecer como nación independiente y como proyecto de un socialismo que garantice el bienestar y la libertad. Claro, el mejor ámbito para mejorar el socialismo es la paz, porque permitiría concentrar adentro todos los esfuerzos .

 

EFECTIVIDAD VS ESPECTACULARIDAD

EFECTIVIDAD VS ESPECTACULARIDAD

Por Luis Sexto

Publicado en Juventud Rebelde, La Habana

Las últimas experiencias beisboleras en el Clásico mundial trasmiten una verdad ya al parecer indubitable: más que la espectacularidad hace falta la efectividad, porque el mejor es quien renuncia a la difícil pirueta para convertir en lance aparentemente fácil la bola complicada. Y hasta aquí el ejemplo, porque si prosigo quebrantaré uno de mis propósitos programáticos cuando empecé el ejercicio del periodismo: nunca escribir de béisbol.

Si he recurrido a la pelota es por su vigencia social. Y sirve para intentar demostrar en que lo que funciona en un terreno de juego, podría de cierta manera aplicarse también en la sociedad. Ciertos deportes tienen el carisma de reproducir el drama de la existencia. Por esas similitudes entre el deporte y la vida, en el lenguaje coloquial muchas veces nos ponemos en tres y dos, o nos quedamos con la carabina al hombro, o morimos en un flaicito al cátcher.

De modo que, sin forzar la situación, advierto que la sociedad también le conviene renunciar a la espectacularidad y asumir la efectividad como una norma. Por supuesto, no me he vuelto lelo. He escrito renunciar, aunque puedo usar también el verbo denunciar: denunciar como nocivas ciertas acciones recargadas de lo espectacular y que estropean el predominio de la efectividad.

¿Imaginan a qué acciones me refiero? Por ejemplo, el maratón, ese afanarse en pocos días para construir, rectificar, o recuperar el tiempo perdido por causas diversas, como la baja productividad, o la incoherente inversión, o el retraso de los recursos, en fin, mil razones que derivan, en algún caso, hacia el pretexto. Desde luego, no dudo de que la táctica de los maratones sea válida en este o aquel momento. Aplicada como esquema operativo, como solución “política” tiende primeramente a quebrantar la seriedad del trabajo, a extender la idea de la provisionalidad y a convertir el voluntarismo en el rasero de las soluciones.

Hay más inconvenientes. Pero me ciño al político. Porque podría entonces creerse que la política es la ciencia –y el arte- de movilizar siempre en las emergencias y no la de movilizar cada día, orientando y educando hacia el afán constante y disciplinado de las hormigas. ¿Puede reanimarse un pueblo o un municipio en una semana después de meses y años conviviendo con la desidia o la incapacidad material? ¿Podría la aglomeración de trabajadores de todos los sectores, la suspensión de la vida ordinaria resanar en ese lapso el deterioro de calles y edificios? Lamentablemente, a veces se pretende hacerlo. Y luego del mercuro cromo y la aspirina, del brochazo que se diluye con el primer aguacero o del relleno que se hunde prontamente, dormir mansamente porque los problemas han recibido una respuesta.

Como no quiero pecar de agresivo ni de injusto, admito que la insuficiencia material ha aplazado ciertas obras, ciertos cuidados de preservación. Pero también reconozco que el expediente del maratón se ofrece dúctil, sin resistencia, para dar brillo ante una visita o una fecha caracterizada. El maratón y los recursos afines compensan en su espectacularidad. Merecen la música y el discurso del triunfalismo, de la complacencia de lo que ha sido hecho en un tiempo récord, en una estirada olímpica. ¿Y después dejaremos que todo transite hacia el nuevo deterioro y hacia el siguiente… maratón?

No me parece muy original decir –por evidente- que la espectacularidad queda habitualmente en el aire, detenida como la pose de una jugada de esas que los narradores califican con un adjetivo desgastado por el uso: “tremenda”. Quizás lo tremendo sea convencernos de que la eficiencia, que resulta de gastar lo mínimo; la eficacia, que se remite al cumplimiento de los planes, y la efectividad, que es la certeza de que cuanto se hace pasa la prueba de la vida, componen el único maratón plausible: el de avanzar cotidianamente, aunque sea una pulgada, frente a las urgencias que todos los días, al decir de un pensador latino, nos traen casi imperceptiblemente y nos ponen al borde del KO.