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PATRIA Y HUMANIDAD

Política

Internet: “No hay obstáculo político”

 

Por Manuel Alberto Ramy

8 de febrero de 2011.

Al finalizar mi blog anterior, titulado ¿Un paso hacia aperturas calculadas?, con fecha 4 de febrero, escribí que la apertura a Internet “no será mañana mismo, pero será”. Ayer, durante una conferencia de prensa en el inicio de la Feria y Congreso Informática 2011, celebrado en la capital, el viceministro de Comunicaciones e Informática, Jorge Luis Perdomo, afirmó que “no hay ningún obstáculo político” para que todos los actores de la sociedad accedan a internet.

Los inconvenientes son dos: uno de orden técnico vinculado con la necesidad de la infraestructura –para la que hace falta inversiones (plata dura), señalado por viceministro; y otra, añado yo, de índole jurídica pues Cuba carece de una legislación sobre el uso de las telecomunicaciones, solo disposiciones.

Pero si me atengo a lo manifestado por el viceministro Perdomo, existe la voluntad política de abrir la red a la población, con ciertas regulaciones, que pudieran parecerse a las que existen en otros países, tal y como mencioné en el blog anterior. Y aprovecho para insistir: las comunicaciones son un derecho del ciudadano.

Lecturas de un reciente video.

Por la red circula un video (www.vimeo.com/19402730) en el que un supuesto oficial de la contrainteligencia cubana (no me extraña que lo sea) expone ante militares algunas situaciones derivadas del uso de Internet y las telecomunicaciones más sofisticadas como un riesgo para la estabilidad del país y del proceso cubano. De ese video, algunos medios de prensa y colegas han concluido un adiós al ciberespacio para los ciudadanos. No comparto esa conclusión. ¿Por qué?

1.    No se puede confundir el análisis de los riesgos sin tener en cuenta los beneficios y los derechos. Se trata de un balance de pérdidas y ganancias de diversa índole. Este tipo de ejercicio es práctica habitual de los gobiernos para hechos de distinta índole.

2.    Soy de los que opino que dicho video fue filtrado a propósito por las propias autoridades cubanas, a sabiendas de su rápida captura por medios de prensa y blogueros, algunos de ellos enemigos acérrimos del proceso cubano, quienes a ningún costo y haciendo el papel de ventiladores, lo expandirían a gran velocidad. Así ha ocurrido. 

 

3.    La difusión de dicho material la asocio más bien con el caso del contratista Alan Gross, para quien la fiscalía solicita 20 años de prisión por distribuir, entre otros equipos, teléfonos celulares capaces de conectarse directamente con el satélite, evadiendo así las vías normales de comunicación. En Cuba, al igual que en otros países, esos equipos están expresamente prohibidos y para usarlos es imprescindible disponer de un permiso oficial. Reitero: me inclino a pensar que se trata de ir preparando el terreno internacional para el proceso judicial contra el señor Gross.

4.    El disertante del video de marras afirma que "Ser bloguero no es malo…  Ellos (se refiere a los enemigos del gobierno cubano) tienen sus blogueros y nosotros tenemos los nuestros. Vamos a combatir a ver cuál de los dos sale más fuerte". Por lo tanto, si la batalla está en el ciberespacio, es ahí hay donde hay que librarla. No habla de cierre. Seguramente habrá quien piense que el acceso será selectivo. Me atengo a un hecho: hasta el día de hoy –el video data del 8 de junio de 2010—, blogueros opuestos al gobierno cubano han continuado publicando sus trabajos y subiéndolos a la red desde el lobby de los hoteles. No les han impedido el acceso. Para ser categórico habrá que aguardar por la legislación que adopte la Asamblea Nacional, presumiblemente este año. Y espero y aspiro que se legisle a favordel derecho de todo ciudadano a viajar por el espacio de internet.

Así como esta nota puede leerse como una derivación del que cité arriba, el lector no debe extrañarse que sigamos trabajando sobre algunos de estos aspectos. (Tomado de Progreso Semanal)

 

 

 

 

EL NUEVO HERALD CONTRA LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN

Por Lorenzo Gonzalo,

Periodista cubano radicado en Miami

 

En una ciudad donde el Jefe de la Policía habla mal de la Procuradora Estataldel Condado Miami – Dade, el Alcalde de la ciudad lo descalifica, uno de los comisionados lo critica y el Alcalde del Condado está sujeto a revocación por procedimientos que gran parte de la ciudadanía considera impropios, también contamos con un periódico que es lo más parecido a un libelo de los malos.

El Nuevo Herald que en ocasiones demuestra, a sí mismo y a los demás, que puede cubrir noticias con objetividad, sistemáticamente asume una posición militante,ideologizada y apartada de la ética periodística. Periodistas para hacer un buentrabajo los tiene, pero valor para reconstruir su línea editorial en conjunción con las etnias que componen los dos millones de personas que viven en el Condado, no tiene.

Durante días han colocado en primera plana a un pobre señor, al parecer pícaro de profesión, que vive en una provincia cubana y cuyo sueño de juventud debió haber sido convertirse en fakir. El señor se llama Fariñas, es sicólogo y en el pasado ha agredido a más de una persona por lo cual tuvo que enfrentar cargos.

Todo indica que tiene mal carácter, aunque después de más de una veintena de supuestas huelgas de hambre, ha adquirido la figura de su sueño infantil. A este señor, las autoridades cubanas lo detuvieron por desacato en estos días.Esto es algo que sucede en cualquier país. La razón de la detención fue por intentar una demostración pública luego que las autoridades le habían negado una solicitud al respecto.

Cuba tiene circunstancias totalmente diferentes al resto del Hemisferio donde está geográficamente ubicada, debido al estado de sitio al que ha sido sometida por Estados Unidos durante cincuenta y dos años. Eso ha generado una actitud de recelo en muchos ciudadanos, cuando creen o comprueban, que alguien le hace el juego a Washington. Permitir demostraciones en cierto momento, a personas cuyos objetivos son dudosos respecto a sus compromisos con las políticas de Estados Unidos, no es aconsejable, porque puede crear reacciones indebidas de quienes defienden, a veces con excesivo celo, el país.  La fecha escogida por Fariñas fue la del Natalicio del Apóstol de la Patria, José Martí. Ese día las escuelasy otras instituciones concurren a los parques y sitios donde se han erigido estatuas del prócer cubano. En dichos eventos se conjugan sentimientos patrióticos y en la mayoría de los casos se hace alusión a los estragos causados por el Bloqueo impuestos por el poderoso vecino del Norte, cuyo peligro para la estabilidad y la independencia americana, anticipó Martí.

En una carta a un amigo, poco antes de morir, Martí le confesaba que todo cuanto había hecho y hacía, estaba orientado a, “evitar que los Estados Unidos se lancen con esa fuerza más, sobre nuestros pueblos de América”. Cuba es un país de gran complejidad a la hora de compararlo con otros y seguirá siéndolo mientas no quede resuelto el diferendo con su poderoso vecino.

El señor Fariñas no hizo caso a la prohibición de colocar una ofrenda floral ese día y fue detenido. La otra razón de por qué se le negó el permiso es obvia. Fariñas ha aparecido, por obra y gracia de una prensa internacional controlada por los intereses de Washington, en la primera página de los periódicos, donde poco faltó para presentarlo como el Ghandi cubano, cosa que hubieran podido hacer perfectamente porque su figura se presta para ello.

Si el permiso lo hubiera pedido para otro día, quizás se lo hubieran concedido. Pero la razón que nos obliga a hablar del caso es que en Miami han sucedido y se suceden en estos días y los anteriores, tantos asuntos de importancia, que es un descrédito que un periódico de la talla que supone ser el Nuevo Herald, desgaste los pocos recursos que le quedan en esas sandeces. Entre otras cosas, la compañía MacClatchy, quienes son los dueños del rotativo, debía analizar por qué el director de ese periódico en español, dedica su tiempo a pedir disculpas con motivo de un anuncio aparecido en sus páginas. Se trataba de un anuncio pidiendo la libertad de CINCO agentes del gobierno cubano, (no espías), condenados injustamente. Los CINCO se dedicaban a buscar información sobre actos terroristas que se planeaban desde el exterior contra Cuba. Algunos de esos planes se materializaron y causaron víctimas inocentes. Su Director Many García, sin considerar la legitimidad de solicitar la libertad de esos prisioneros, condenados al parecer injustamente por los dudosos procedimientos seguidos durante el juicio, es un acto de humanidad, aceptó pedirle disculpas a un grupo de fanáticos.

La solución de muchas de las dificultades internas cubanas, pasan primero por la disminución de las tensiones con Estados Unidos. La única comunidad que reacciona en contra de las buenas relaciones de Estados Unidos con su país de origen, es un grupo de cubanos de origen que se han apoderado de la política exterior de Washington hacia Cuba. Ese grupo, que pidió al director del Nuevo Herald, Many García, que viole el principio de la libertad de expresión al que hacen alusión con tanta hipocresía, tanto ellos como el director, no son representativos de la comunidad del Condado Miami – Dade.

Recientemente la comunidad china está estudiando una demanda contra un periodista radical de la derecha conservadora estadounidense, RushLimbaugh, por hacer mofa del Presidente chino Hu Jin Tao en su reciente visita a Estados Unidos. Los chinos que han venido a vivir a este país porque no les gusta el sistema chino, o el país, o sus condiciones de trabajo, o lo que fuese, protestan defendiendo a SU PRESIDENTE, aunque estén en desacuerdo con él.

Es improcedente, poco ético y de mucha cobardía política que un director de periódico se haga eco de asuntos ideológicos hasta el punto de atreverse  conculcar la libertad de expresión. En Estados Unidos la libertad de expresión existe cuando se paga. Los periódico tienen sus líneas editoriales y en ella se establece lo que debe decirse, cómo se dice y cuándo. Pero más allá de ese límite están las páginas pagadas, en las cuales aparece todo tipo de anuncio que supongan no interferir con la moral pública, aunque se toleran muchos que encubren el ofrecimiento de favores sexuales. Lo único que no se le ocurre a un periodista de cierta ética profesional es prohibir un anuncio por razones ideológicas excepto que utilice un lenguaje peyorativo contra una etnia, racista o discrimine a un determinado grupo. Este fue el caso del director del Nuevo Herald. Pidió perdón por colocar un anuncio que ideológicamente contraviene el pensamiento de un grupo fanático.

En el otro extremo siguiendo los lineamientos de ese mismo grupo acepta que pongan en primera plana por varios días una noticia de nivel cuaternario, como la referente al señor Fariñas, a quien lo conocen solamente en la esquina de su casa. Si las cosas que exige Fariñas constituyeran un clamor público, no habría prohibición que impidiera una reacción social. Y si el Herald no lo cree, que le pregunten a los tunecinos y a los egipcios.

 

CUBA: ZAPATEROS Y ZAPATOS

CUBA: ZAPATEROS Y ZAPATOS

Por Luis Sexto

La web se ha vuelto adicta a textos, a veces menos que eso, a simple algarabía teórica, que coinciden en decir que Cuba se aparta del socialismo y va hacia el capitalismo.  Pero la generalidad de  esas tesis, a pesar de sus diversos cromatismos de izquierda, coinciden en una omisión: ninguno dice cómo Cuba ha de solucionar su crisis estructural sin caer en el vacío de una nueva crisis o encallar en los arrecifes de La Florida.

Confluyen estos teóricos de la red –a veces impune y caótico reinado de  la irresponsabilidad- en avisarles a los cubanos que Cuba tiene que volver al socialismo. ¿A cuál? ¿Al que nunca se ha probado, o si se ha probado,  como en un tiempo el socialismo autogestionario de Yugoslavia, ha fracasado al igual que el socialismo real soviético?  Es curioso: algunos de cuantos escriben sobre Cuba y sus problemas lo hacen desde la distancia, desde intuiciones facilitadas por los discursos o los devocionarios de la ultra izquierda o de la derecha camaleónica o amarilla; incluso, Posada Carriles declaró recientemente en Miami  estar convencido de que “este año estaremos en Cuba”. “Ya nosotros ganamos”, dijo aludiendo a la supuesta vuelta de Cuba al capitalismo.  Son, en suma, declaraciones de zapateros fuera de sus zapatos.

Desde ese mirador en que se confunden izquierdistas y derechistas, se gestan varios de esos artículos y declaraciones tan estrictamente doctrinarios. Y qué podría decir el cubano medio, ese que lucha su yantar y su trajín diario, ante tales reproches, formulados en nombre del dogma que en Cuba se trata de extinguir. “Bueno, mi hermano, socialismo sin comida, sin zapatos, sin transporte, no camina. O es que tú quieres ponerme en el altarcito de tus diablillos con el nombre de  “San Sagunto o San Numancio”, el que resistió pa’ná”.  Por lo tanto, si la estrategia de actualización económica que se aplica en Cuba ayuda a facilitar la alimentación, la ropa, el transporte, a hacer más eficaz la medicina y la escuela, y  al desparecer los subsidios y las dádivas  también retrocede el autoritarismo burocrático, puede ser que los cubanos veamos el inicio de una búsqueda socialista cuyo primer requisito es tener lo necesario para repartir. Porque ninguna teoría que prometa distribuir parejamente la pobreza,  podría llamarse socialista.

Pero desde fuera y también  desde dentro recomiendan nuevos saltos al vacío. Por ejemplo, ¿se pueden entregar empresas incompetentes a  trabajadores habituados a cumplir órdenes y orientaciones encorsetados en ese socialismo burocrático en el que derivaron las mejores intenciones?  Una verdad, a mi parecer,  se sobrepone a las múltiples y opuestas opiniones: el país no podrá inventar, ni experimentar hipotéticos modelos. Tendrá que partir de lo conocido, o de lo más seguro, aunque los resortes de estimulación de las fuerzas productivas tengan una o dos o muchas  afinidades con el capitalismo. Ahora bien, habrá que horizontalizar la dirección y la producción, porque los trabajadores tienen que ser objetos y sujetos del trabajo  y también codecisores del destino político y empresarial.

Si con cuanto ha sido proyectado y  escrito y aún no escrito para trascender la hostilidad de los Estados Unidos y rectificar definitivamente los errores de improvisación en el interior de la sociedad cubana, Cuba va hacia el capitalismo -como asegura una izquierda que parece ingenua y, en el peor de los expedientes, es irracional- estoy de acuerdo si en ese intento Cuba y la revolución se salvan de la catástrofe.  Aunque uno a veces quisiera más claridad, más dimensión en algunos aspectos que están muy encapsulados o sudan la resequez del estilo tecnocrático en los Lineamientos de la actualización económica, es preferible ir por nuestros medios y nuestra voluntad al sitio donde parece estar, en las circunstancias presentes,  la más fiable fórmula de amplitud económica y de efectivo orden social. Peor sería que los  Estados Unidos, y sus intermediarios del “exilio” lleven a Cuba al capitalismo si el país no logra salvar el precipicio que, según Raúl Castro, actualmente bordea.

Por otra parte, qué poco se ha logrado saber del capitalismo. Porque  a cualquier intento de azuzar, mediante algún resorte regulado de mercado, a fuerzas productivas inmovilizadas y dependientes de subsidios, lo tildan de capitalista sin conocer cabalmente, o conociendo al menos con intenciones limpias, la situación interna y sus perentorias demandas de crear y  acumular la riqueza suficiente para progresar en el socialismo. ¿Podrán fracasadas interpretaciones del marxismo componer el mágico manual de “hágase así” porque lo dice el libro? Es, por tanto, preferible que el zapatero vaya a sus zapatos…

Este articulista, al menos, está en los zapatos que le corresponde: vive en Cuba, y aunque reconoce,  y  admite y haber sido víctima de errores domésticos, también ha sufrido el daño que ha echado sobre Cuba el inodoro enorme, hegemónico y cruel de los Estados Unidos de América, además de haber crecido, con carencias, insuficiencias y letreros de “no trespassing” en el capitalismo dependiente cubano previo a 1959. Mucho de lo fallido en Cuba durante el mimético socialismo cubano -aunque hayan sido decisiones individuales o colectivas- sufrió la distorsión de la guerra pública y secreta delineada por Washington. Ah, si Allan Dulles, Kennedy, Nixon, los Bush y la nómina engordada por los fondos federales en Miami, se sentaran a una mesa redonda para decir la verdad de cuánto han gastado por derrocar al gobierno de Cuba, ya veríamos que los yerros de los revolucionarios pertenecen en parte a la política de cerco establecida y aún mantenida por los Estados Unidos, a pesar de las recientes aperturas políticas de Obama, cuyos propósitos no buscan ahorrar el dinero de los contribuyentes, sino hacer más eficaz la estrategia tradicional de la Casa Blanca.

Hace años escribí en Bohemia o en Juventud Rebelde, que ya no me acuerdo, que el dilema de Cuba no era básicamente entre socialismo o capitalismo, sino entre la nación o la anexión.  Hoy me parece que el dilema continúa expresándose así: una nación justa y próspera que sepa equilibrar los derechos, los espacios democráticos y las capacidades de la diversidad o la dependencia de los Estados Unidos.  Por ello,  el  destino de muchos  triunfa o se frustra con todo cuanto hoy se concibe en Cuba para no embarrancarse, como una vez previó Jorge Mañach, en los acantilados de La Florida.

 

 

DESMENTIDO EL “NUEVO HERALD”


GERARDO HERNÁNDEZ NORDELO NIEGA VERACIDAD EN UN INFORME DEL PERIÓDICO DE MIAMI

LA HABANA MIAMI, 27 DIC (DPA) - La defensa del agente cubano preso en Estados Unidos Gerardo do Hernández Nordelo negó hoy haber presentado un recurso legal que contradice los argumentos del gobierno de La Habana sobre el derribo hace 14 años de dos avionetas de un grupo del exilio en Miami, que dejó cuatro muertos.
El abogado estadounidense Richard Klugh calificó de "erróneo e infundado" un artículo publicado hoy en el diario "El Nuevo Herald" de Miami, según el cual Hernández habría reconocido en un "cambio sorpresivo" que el incidente se produjo sobre aguas internacionales, en lugar de en el espacio aéreo cubano, tal y como defienden las autoridades de la isla.
"Las afirmaciones realizadas en el artículo son producto de los esfuerzos bien conocidos del periódico de actuar tácticamente con respecto a Cuba. Es una distorsión completa de las demandas reales realizadas por Gerardo", dijo a la agencia dpa el experto en Derecho Criminal radicado en Miami.
Hernández, de 45 años, es uno de los cinco cubanos detenidos en 1998 en Miami y condenados en 2001 a altas penas de cárcel por cargos relacionados con el espionaje. Es el que cumple la condena más alta, de dos cadenas perpetuas, una de ellas por conspiración para cometer asesinato, en relación al derribo de las avionetas de la organización Hermanos al Rescate, el 24 de febrero de 1996.
Cuba insiste en que la operación buscaba defender su espacio aéreo, pero datos de radar aportados en el juicio por las autoridades estadounidenses y la Organización Internacional de Aviación Civil (ICAO) afirman que el incidente se produjo en aguas internacionales.
"El Nuevo Herald" escribe que, "en una apelación desesperada, Hernández está de repente de acuerdo en que los ataques (...) sí ocurrieron en aguas internacionales" y que, con ello, "contradice fundamentalmente la posición del régimen al que juró lealtad y que lo ha declarado un héroe contemporáneo de la revolución".
No obstante, según Klugh, en la apelación de tipo "habeas corpus" presentada el pasado junio ante la Corte del Distrito Federal de Miami, Hernández Nordelo "no realiza ninguna demanda en absoluto acerca de dónde ocurrió el derribo". "Su fe personal en su gobierno no puede ser cuestionada", indicó el abogado a DPA.
Con el "habeas corpus", la defensa busca la celebración de un nuevo juicio. Se trata del último recurso legal, después de que la Corte Suprema estadounidense rechazara en junio de 2009 revisar el caso, que quedó así cerrado.
La actual defensa de Hernández alega que él no podía estar al tanto del derribo de los aviones y que tampoco se encontraba en La Habana cuando se tomaron las decisiones acerca de cómo reaccionar ante los repetidos vuelos realizados desde Florida, en los que Hermanos al Rescate lanzaba panfletos con mensajes políticos.
En el documento de la apelación se critica que, en lugar de basar la defensa en dichos argumentos, los abogados en el juicio se centraran en la cuestión del lugar del derribo. Según el texto del "habeas corpus", esa estrategia "privó" a Hernández "de una defensa válida y socavó la credibilidad de la defensa en general".
Según el gobierno cubano, Hernández y los otro cuatro condenados buscaban información dentro de organizaciones anticastristas en Miami para evitar atentados contra la isla. En Cuba se niega por ello que sean espías y se les da el trato de héroes.

PROPAGANDA CONTRA EL PORVENIR

PROPAGANDA CONTRA EL PORVENIR

Por Lorenzo Gonzalo

La gravedad de la propaganda que se mueve alrededor de la realidad cubana, no radica en su diaria aparición en los rotativos más importantes de nuestro mundo actual. Si las noticias tuviesen objetividad y perdieran ese mensaje permanente pidiendo un cambio de dirección hacia formas políticas copiadas de Estados Unidos y la implementación de procedimientos económicos al uso en la mayoría de los países europeos, las mismas tendrían mayores márgenes de interpretación.

En el mundo, la mayoría de personas que leen las noticias no tienen la politización, ni las inquietudes sociales capaces de hacer interpretaciones adecuadas de la metralla ideológica que reciben por esa prensa. El problema con las noticias de Cuba es el mismo que confrontan otros países como China y Vietnam. No importa que esos países comiencen a resolver sus problemas económicos. Tampoco interesa los pasos que adelantan para una participación masiva y ordenada de la ciudadanía, en la solución de sus necesidades administrativas. Todas las noticias son orientadas a desvirtuar las ventajas sociales que puedan alcanzarse, para acentuar el distanciamiento con las formas tradicionales de democracia.

 Los más elementales sucesos instrumentados por las organizaciones que pertenecen a ese sistema, son convertidos en vehículos de propaganda. Así ocurre con el Premio Nobel de La Paz y con los demás premios otorgados a diversas nacionalidades en el mundo.A un ciudadano chino se le otorgó el Premio Nobel recientemente. Si comparamos lo que ha hecho dicho ciudadano con otros personajes de insigne trayectoria, descubrimos que no hay razones objetiva para que haya sido agraciado con ese premio. También si hurgamos en los procedimientos seguidos por las autoridades chinas, referentes al caso, hallaremos actitudes más rayanas en la testarudez y en una formación reactiva frente a las provocaciones de occidente, que en los representantes de un proyecto que avanza y ha demostrado cuánto puede un pragmatismo apoyado en una firme decisión de progreso y reforma socio política.

 La entrega de estos premios esta orientada a buscar confrontaciones políticas y lamentablemente los agredidos casi siempre dan pie para ello. Sin embargo lo importante es destacar que cuanto se hace en este sentido, por el llamado mundo occidental, está orientado a crear confusiones en las mayorías despolitizadas y ajenas a las preocupaciones sociales de reforma. Lo otro, el encierro que aún prevalece en el manejo de ciertas situaciones, susceptible del desafío y la provocación de quienes se consideran depositarios de los “valores democráticos y libertarios” de la humanidad, es cuestión de una maduraciónpolítica colectiva, que lentamente va llegando.

 A cuanta persona en Cuba se le ocurre decir que es un disidente del proceso, lo llevan a las primeras planas de los periódicos y le otorgan premios, aun cuando los mismos puedan alentar al suicidio, tal como se trata del caso de un par de ciudadanos cubanos que convirtieron en práctica las huelgas de hambre. Como consecuencia, de uno de ellos murió, a pesar de las atenciones recibidas por el  sistema de salud cubano. Cuando en Cuba el gobierno comienza a hacer ajustes congruentes con las realidades económicas, insertándolo al proyecto social integral que se han propuesto, la prensa se dedica a predecir catástrofes a mediano plazo y no al análisis de las medidas propuestas.

 El bombardeo ideológico contra esos  países, es una campaña irracional, adornada con sofismas capaces de confundir a los menos ilustrados política y socialmente. La campaña contra Cuba, contra los ajustes que realiza para encaminarse por caminos de eficiencia y llegar a una transformación política que garantice la participación plena y organizada de quienes componen la nación, es la misma campaña que intenta desacreditar a China, a Vietnam y a todo país que busque vías de progreso diferentes de aquellos dominados por capitales individuales.No hay diferencias entre una y otra campaña. Separar a Cuba de esos países y de las naciones latinoamericanas que laboran en la transformación de sus infraestructuras sociales y políticas es un grave error.

 La búsqueda de nuevas avenidas se ha convertido en la meta de muchos y con el tiempo se extenderá aún más. El mundo actual con sus graves crisis económicas y con su profunda asimetría en la distribución de los recursos y los ingresos individuales, no tiene otra alternativa que adherirse a las tendencias dadas por la producción y los niveles tecnológicos alcanzados.

 Los capitales afectados, las riquezas en peligro de extinción, la renunciación a los poderes absolutos, levantarán barreras y dispondrán recursos para ponerse a salvo y prevalecer. Ha sido de ese modo por más de un siglo, pero en la actualidad se agrava porque el desarrollo alcanzado va quedando encerrado en formas administrativas que reclaman una transformación para su subsistencia. No se trata de desacreditar a Cuba, Venezuela, China o los países que con denuedo se aventuran por nuevos rumbos, se trata del rechazo de una realidad que cada día se hace más evidente.

 Es una propaganda inevitable porque de su éxito depende que continúen las especulaciones y las pérdidas sociales y económicas que se derivan de ellas, contribuyendo al crecimiento de unos pocos y el sometimiento de muchos.Se trata simplemente de una campaña para sostener un crecimiento que por irracional puede terminar en ruinas, pero que a su vez, puede servir para encontrar formas que tampoco serían del mejor beneficio humano.

 El mundo está ante un punto crítico que igualmente puede inclinarse a un lado u otro y no seguir necesariamente un proceso lineal de indefectible trayectoria. Las mejores formas solamente podrán alcanzarse a base de racionalidad y continuado denuedo de quienes tengamos preocupaciones sociales y conciencia de que los caminos del dogma no serán la solución que nunca fue. (El autor es periodista residente en Miami)

 

LAS FLORES DEBAJO DE MI VENTANA

LAS FLORES DEBAJO DE MI VENTANA

Luis Sexto

Pocos dudarán de que el hombre no puede vivir sin ilusiones. O sin esperanzas. Todo individuo es sujeto de la esperanza. Y toda sociedad por tanto, tiene que ofrecer la esperanza, la ilusión, que no fantasía, como sostén. Esa actitud marca, orienta, hasta cierto punto, la subjetividad que a veces falta para cambiar las cosas.

Hemos de comprender, como “discípulos de la historia”, que no se trata de acomodar la vida a la teoría; más bien  de acomodar la teoría a las urgencias de la vida.  Y así nuestros sueños a favor de las personas no implican -pues nos opondríamos a las verdades de la realidad- repartir entre todos la pobreza con cuyos valores precarios se amengua también la libertad y el perfeccionamiento social.

No todos pobres, pues. Por el contrario, habrá que producir, reproducir y distribuir equitativamente la riqueza, pero sin emparejamientos desestimuladores. Lo sabemos: la igualdad ha de concurrir, generalizarse colectivamente en una cita con las oportunidades no igualitaristas de bienestar. Y aunque cualquiera podría argumentar que esta fórmula no rebasa “el derecho burgués”, yo preferiría empezar, continuar y consolidar  la revolución  mirando las flores que están debajo de mi ventana que añorar las que no se vislumbran en la lejanía.

Es esa la más cierta esperanza: partir de lo que necesitamos para alcanzar el horizonte visible o previsible. Pero para convertir la ilusión, o la esperanza, en una fuerza o en una generadora de fuerza, se precisa la convicción de que cada uno de nosotros somos razones imprescindibles para cualquier afán de renovación. Cuando sabemos hacia dónde vamos, la voluntad común se apresta a arriesgarse, a formar parte de “la larga marcha” de la fundación o refundación de los sueños, o mejor, de la solución de las necesidades.

Pero, ¿vemos los riesgos de no saberlo? Me parece que si las soluciones exigen modificar visiones y actitudes y muchos  quizás no puedan explicarse los remedios y los fines, resultará lento, enojoso aglutinar en Cuba el consenso y con este la unidad sobre una estrategia de mejoramiento. Porque cuando un individuo se siente, aunque no sea cierto, como una pluma batida por un viento inescrutable o incontrolable, se aferrará a la desconfianza y la falta de fe.    

Ese hombre, pues, necesitará de la aclaración, del sostén espiritual -no solo ideológico-  de la política. La política, como relación básica en los conglomerados humanos. Política  que no se resuelva en apelaciones o consignas, sino en los términos que haga que la mayoría, que no anda con las luces halógenas de la delantera, sepa que cuentan con ella y que es por ella y para ella, pero no sin ella, el destino final, a pesar de lo confuso que resulte el camino. Por ello, no parece conveniente que, en medio de la puja por andar, algunos de los peregrinos crean que  el orden de la marcha sea tan rígido que estorbe el paso, o tan rígido que les parezca entrever que, a pesar de todo propósito, le recortan la esperanza, porque le definen el espacio como breve y provisional, o como un “mal necesario”.

Desde mi modesta imbricación con los afanes de mi pueblo, creo que una ilusión sin asideros o poco clara podría ser asumida engañosamente, aunque las intenciones digan lo contrario. Porque, a fin de cuentas, y lo hemos repetido en otro momento,  las intenciones no se definen por sí mismas, sino por cómo son registradas o evaluadas por los destinatarios.

Y vistas así las cosas qué recomendar a mis compatriotas, si de algo sirven estas letras, sino forjar una relación entre  la esperanza y la confianza; entre lo que me ofrecen y debo devolver, lo que necesito y debo multiplicar; entre el orden y el paso, la mano y el índice. En fin, habremos de evitar la desilusión porque desilusionarse puede implicar diluirse, fraccionarse. Y todo cuanto nos fragmente será, en esta hora de la historia de nuestra nación, Cuba,  una responsabilidad colectiva.

 

 

 

EL EMIGRADO CUBANO, CAUTIVO DE SU NOSTALGIA

EL EMIGRADO CUBANO, CAUTIVO DE SU NOSTALGIA

Por Lorenzo Gonzalo

Para quienes desconocen la triste historia de la comunidad cubana emigrada y mucho menos la compleja dinámica del proceso revolucionario cubano, quizás no puedan entender el resultado de las últimas elecciones parciales ocurridas en la ciudad de Miami, en Estados Unidos.
Repetidamente hemos señalado el hecho de que los cubanos recién llegados en los primeros tres años del triunfo insurrecto en la Isla, fueron utilizados por los cuerpos de inteligencia estadounidenses para su beneficio y para materializar las políticas del Departamento de Estado de ese país. Dicho reclutamiento permitió desarrollar una guerra sucia contra las fuerzas latinoamericanas que buscaban zafarse de las dictaduras y de los procesos de alternancia política, capitalizados entonces por las oligarquías de la región.
Esa labor conformó un ejército informal de personas con similares procedencias y lengua, a la de aquellos del Sur de América y del Caribe, lo cual ayudaba a enmascarar la presencia de Washington en la región. En pocos años, estas personas adquirieron cierta relevancia social en la comunidad del Sur de La Florida a partir de los años 60. Como consecuencia, otros emigrados cubanos se identificaron con una causa que, esencialmente, era ajena a sus intereses. Estas personas habían emigrado por temor ante la radicalización del proceso, optada por el gobierno provisional revolucionario, como medida defensiva ante la
agresividad militar de Estados Unidos.
A partir de 1980 aquellas personas, enriquecidas y amparadas por la oficialidad de inteligencia a quienes habían servido, fueron transformadas en políticos estadounidenses. Desde entonces dedicaron su tiempo a hacer política en Estados Unidos y emplear sus puestos para socavar la política exterior respecto a Cuba, favoreciendo sus agresivas agendas. El juego convenía a la Administración de Reagan, quien fue el organizador intelectual de esas actividades. Las personas que con anterioridad se dedicaron a funciones insurgentes y que en su mayoría eran de carácter terrorista, recibieron entonces la protección política de los nuevos representantes estatales y federales.
El inicio de ese cambio estratégico en la agresión a Cuba, se originó con el Partido Republicano en la gobernación. Como resultado, la mayoría de los cubanos de origen se hicieron republicanos. El asunto no respondía tanto a razones ideológicas o a una identificación con la agenda contra Cuba, sino a la simpatía étnica que significaba ver a compatriotas en puestos de relevancia administrativa.En las mencionadas elecciones del 2 de Noviembre del 2010, ganó la fuerza más retrógrada de esa nación, la cual fue inteligentemente capitalizada por el Partido Republicano.
Uno de los electos, el señor Marco Rubio, simpatizante del Tea Party, jura que será fiel al Partido Republicano y no al movimiento de corte nacional fascista.En el camino veremos, porque el sentir general que llevó a Obama a la gobernación no tenía tanto un carácter social como un sentimiento nacional. No sería aventurado decir que el mismo espíritu que votó por Obama, acaba de votar por el movimiento nacional representado en el Tea Party, el cual tiene simpatizantes y militantes en los dos Partidos del Poder, el Demócrata y el
Republicano.
En cuanto al voto del Sur de la Florida que permitió en esa región la continuación en el Poder de personas fanáticas de origen cubano, tuvo una gran dosis de esa simpatía que generalmente despiertan en tierras extrañas, aquellos coterráneos que se destacan en cargos de importancia.El discurso de Marco Rubio, celebrando su triunfo como Senador, fue una oración sentimental, donde abundó la sensiblería y estuvo ausente su agenda ferozmente contraria a los intereses internacionales.
Con el triunfo de estas elecciones, ambos Partidos tradicionales serán arrastrados a mayores confrontaciones mundiales. El tipo de agenda nacional, representado en los integrantes de esa corriente estadounidense, con fuertes orígenes en el nacimiento de esa nación, culpará al exterior de sus males.
El 70% de los votantes de origen cubano, ejercieron su derecho al voto guiados por el sentimentalismo y la identificación, con quienes han detentado el poder durante los últimos treinta años, cuando la contrarrevolución cubana se transformó en una ganga de políticos estadounidenses.
El discurso sutil, con anuncios subliminales, levanta el sentimentalismo por la tierra abandonada, convirtiendo a los ciudadanos de ese origen, en votantes cautivos.Esta tendencia tiene posibilidades de cambiar, si continúa el intenso contacto comenzado hace un par de años, de los cubanos que visitan a su país. En contra de ese contacto van a trabajar los nuevo funcionarios electos, quienes saben el daño que esos contactos causan a sus agendas contra Cuba. Si el Ejecutivo resiste las presiones de quienes sostienen esta agenda antinmigrante dirigida contra los cubanos, y una oleada masiva de los llegados a partir de los años ochenta, se inscriben como votantes, pudiera torcerse esta tendencia en las próximas elecciones que tendrán lugar dentro de dos años.
Por lo pronto el daño está hecho. Las malas consecuencias que puedan ocasionar en la comunidad cubana emigrada, las actitudes antifamilia de los nuevos funcionarios electos, podría contribuir a las campañas dirigidas al rescate de la política local, en función de los verdaderos intereses de la localidad. La próximas elecciones pudieran ser decisivas para cambiar esta tendencia o para enmarcarla maléficamente en el sino de una emigración cautiva.
Es importante hacer un análisis serio, para saber si el voto a favor de este grupo fanático de origen cubano, fue resultado absoluto del sentimentalismo, un bajo porcentaje de cubanos inscritos para votar o la identificación con una agenda beligerante, que plantea la guerra total al gobierno cubano.
Es importante saber si votó la nostalgia, la apatía o la guerra.

EL FERROCARRIL Y LA VISTA LARGA

EL FERROCARRIL Y LA VISTA LARGA

Por Luis Sexto

El contrapunteo entre el transporte ferroviario y el automotor, empezó a agudizarse en Cuba tras completar la construcción de la Carretera Central en 1930. Ambos medios no tienen porqué repelerse. Pero si la Central discurre casi paralelamente a la línea del ferrocarril, fue natural que en aquel momento se estableciera una competencia. Desde entonces se extendió una mentalidad que priorizó el asfalto y la gasolina.

El ferrocarril tiene dos fechas primordiales en la historia de Cuba: en 1837 cuando se terminó el primer tramo de la ruta a Güines, localidad al sureste de La Habana, y la Isla colonizada se convirtió en el séptimo país con caminos de hierro; primero que en la metrópoli. ¿Es necesario decir cuánto influyó principalmente en el desarrollo de la industria azucarera? A mi parecer, el otro acontecimiento señero se remite a 1902, cuando los trenes comunicaron directamente a La Habana y Santiago de Cuba en viajes de ida y vuelta.

El pasado quede en esas menciones someras. Pero reforcemos el criterio de que el ferrocarril cuenta en Cuba con una ventaja ideal para extender toda su capacidad de multiplicar pasajeros y carga con bajos costos. Cuando nos referimos al largo y ancho de Cuba, estamos equivocándonos en esa medición. Porque sin querer este comentarista hacer un chiste, puedo decir lo que tal vez resulte paradójico: Cuba no tiene ancho. Solo largo. Es decir, qué ancho. El máximo cuál es: a lo sumo, en ciertas regiones un centenar de kilómetros y en alguna otra poco más de cien; y el mínimo seis u ocho. Por tanto, el largo predomina. Con una sola línea se ligan los dos extremos. Y si fueran dos vías, una desde el oriente y otra desde el occidente, entonces los costos, sobre todo en el tiempo de viaje y en los riesgos de accidente, serían mucho menores en cifras de por sí pequeñas.

Esas evidencias, sin embargo, no impidieron que la gasolina se considerara un perfume apetecible y las ruedas de caucho una opción preferible. Y en vez de conciliarse caminos de hierro y caminos de asfalto, se erigieron en vías contrarias. Incluso, a inicios de la década de los 50, apartando en estas notas los intereses de los inversionistas y la corrupción política, los tranvías pasaron a los rastros de desmantelamiento. Y La Habana se envolvió en una nube de monóxido de carbono, el ruido derivó en una epidemia y el tráfico en una botella de cuello estrecho y de ansias gruesas. ¿Verdad que los tranvías podían haber seguido siendo una opción barata junto con el ómnibus, como en muchas ciudades del mundo?

Posteriormente, la Revolución construyó el 60 por ciento de las carreteras y caminos de hoy. Por ello no merece reproches sino elogios. El país necesitaba arterias como La Farola, o la autopista del sur, que continúa siendo una deuda, o las rutas de montaña. Pero el ferrocarril se rezagó, a pesar de que el Instituto de Investigaciones del Transporte propuso fórmulas como rehabilitar en La Habana la red suburbana heredada de la colonia. También, justo es reconocerlo, se proyectó un metro, aplazado hasta no se sabe cuándo por el período especial.

Ahora hemos leído en los periódicos sobre la reconstrucción del ferrocarril central. Anima que al fin se le priorice. Pero hasta cuándo y hasta dónde. Se recompone la principal; se adquieren o se reparan máquinas, coches y vagones. ¿Pero seguirá el vehículo de carretera —más costoso y más vulnerable— predominando sobre el ferrocarril, medio apropiado, como ya hemos visto, para esta Isla larga y estrecha, por su capacidad de con mucho menos transportar mucho más?

Admitamos que algo ya se gana sobre esa mentalidad de asfalto y gasolina. La inquietud sobre los gastos excesivos se transparenta. Pero, contradictoriamente, ciertas provincias han perdido parte de la red ferroviaria azucarera, algunas de cuyas líneas servían al transporte público y de carga. Recientemente un matancero se lamentaba de que se hubiera echado a perder el ramal entre Cárdenas, al norte, y Guareiras, al sur, cerca de Colón. Durante decenas de años, hasta hace poco se usó, decía, comunicando dos de las zonas más importantes de Matanzas.

En fin, entre caminos de asfalto y de hierro se ha cumplido la faena de hoy. Con lo cual sugiero que a veces caminos distintos pueden llegar al mismo sitio, pero no con la misma eficiencia, certeza y perdurabilidad. Y por tanto, nada de lo que se haga en Cuba puede hacerse solo para ahora. Vista larga, larga como la Isla. (Publicado en Juventud Rebelde)