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Política

EL BLOQUEO: ¿COARTADA O CORTADA?

EL BLOQUEO: ¿COARTADA O CORTADA?

WASHINGTON, 29 de septiembre.—Un grupo de legisladores estadounidenses de origen cubano, representantes de la extrema derecha de la Florida, remitió una carta amenazando a la petrolera española Repsol si no abandona sus proyectos de explorar yacimientos petrolíferos en aguas profundas de Cuba.

En la misiva dirigida al presidente de la Compañía, Antonio Brufau, los legisladores encabezados por la conocida republicana Ileana Ros-Lehtinen y Debbie Wasserman Schultz, presidenta del Comité Nacional Demócrata, advirtieron a la empresa que podría sufrir "demandas civiles y criminales en tribunales estadounidenses", una compleja red de sanciones que forman parte del bloqueo económico, comercial y financiero contra la Isla, según Reuters.

Bajo el pretexto de que este plan de perforación petrolera pone en peligro el medio ambiente, los 34 legisladores exigieron a Repsol que "abandone todas las actividades de perforación petrolera que se ha propuesto en aguas de Cuba", rechazando cualquier inversión extranjera que aporte un beneficio financiero directo para el desarrollo económico cubano.

Esto sucede, precisamente, en momentos en que esa política hostil y represiva genera mayor rechazo, no solo con las reiteradas resoluciones y pronunciamientos en la Organización de las Naciones Unidas, sino también en otras instancias internacionales y gobiernos del planeta, agrega Prensa Latina.

 

REVELACIONES DE UN LIBRO SENSACIONAL

Por Max Lesnik

Periodista cubano radicado en Miami

En  el  diario  colombiano  “El espectador”  se  acaba  de  publicar  un  extenso reportaje del  periodista  Nelson  Fredy  Padilla  sobre  las  revelaciones  que  se  hacen  con  respecto  a las  relaciones  entre   Cuba  y  Estados  Unidos, en  el  libro  “Los  últimos  soldados  de la  guerra fría”  de reciente  publicación,  escrito por  el  periodista  y  escritor   brasileño  Fernando  Moráis.  El  libro  de  Moráis,  que  relata  la  historia  no  contada  sobre  los  Cinco  cubanos  anti-terroristas    injustamente presos  en cárceles  norteamericanas, está  escrito en portugués  pero  será  traducido  muy  pronto  al  inglés  y  al  castellano.

García Márquez y Clinton.

A continuación  lo  publicado en  el  diario  bogotano “El  espectador”:

”En 1999, siendo dueño y cronista de la revista Cambio, Gabriel García Márquez admitió entre líneas haber sido el emisario de un texto ultra secreto que su amigo Fidel Castro le envió al entonces presidente de Estados Unidos, Bill Clinton. Sin embargo, nunca trascendieron los detalles de la misión en la que el Nobel colombiano protagonizó episodios dignos de una novela de espionaje y que acaban de ser revelados en el libro Os últimos soldados da Guerra Fría, escrito por el periodista brasileño Fernando Moráis.

El Espectador tuvo acceso a varios de los documentos del caso, publicados en portugués, junto con la historia de 14 informantes cubanos infiltrados ilegalmente en Miami y hoy condenados en EE.UU.

En 1998 Fidel Castro completaba 14 años de intentos infructuosos para tomar contacto directo con la Presidencia de los Estados Unidos con el fin de ponerla al tanto de 127 atentados terroristas atribuidos al grupo extremista cubano-americano liderado por Luis Posada Carriles. Quiso ser el primero en advertir a Washington que en las escuelas de aviación de la Florida había un peligroso potencial que estaba siendo dirigido hacia Cuba, a través de vuelos intimidatorios contra el turismo y para interferir comunicaciones oficiales, el cual también podía ser usado por terroristas internacionales contra Norteamérica. Otra de las alertas incluyó, según el libro de Moráis, hacer llegar al director de la CIA, William Casey, a mediados de 1984, un detallado informe sobre “un complot, abortado a tiempo, para asesinar al presidente de EE.UU”.

La posibilidad de una línea directa con la Oficina Oval pasó a depender de la amistad de García Márquez y Bill Clinton. La misión fue marcada con “la impronta de las ocasiones íntimas”, el calificativo de Fidel Castro en sus memorias al cruce de caminos de los dos desde que a los 21 años de edad coincidieron, sin saberlo, en El Bogotazo, el 9 de abril de 1948 en la capital colombiana. Se conocieron cuando Castro estaba en el poder. El torbellino de las violencias de sus países, sus inquietudes políticas de izquierda y la literatura forjaron una amistad de hierro que ha hecho historia por más de medio siglo.

Los buenos oficios de Gabo

Corría abril de 1998 cuando el Nobel de Literatura llegó a La Habana, esa vez para escribir un reportaje sobre la visita del papa Juan Pablo II a la isla, realizada tres meses antes. Fidel le comentó sobre lo difícil que era hacer contacto con Clinton y el colombiano le reveló que por casualidad estaba esperando una audiencia con él para hablar de Colombia, el narcotráfico y la guerrilla. Se trataba de uno de sus sondeos secretos en busca del clima propicio para un proceso de paz con las Farc, lo que efectivamente se hizo realidad durante el gobierno de Andrés Pastrana, con la ayuda entretelones de Gabo, quien de blanco hasta el sombrero estuvo en la instalación de las negociaciones con ese grupo guerrillero en San Vicente del Caguán.

Esa obsesión con la paz le costó el exilio en la época del gobierno de Julio César Turbay, hasta que logró su cometido en los diálogos que permitieron a comienzos de los 90 la desmovilización del M-19. Fue invitado al acto de desarme y a la firma del acuerdo final. Él se negó con un argumento demoledor: “Lo que me gusta es conspirar por la paz”. El mismo perfil mantuvo durante el gobierno Pastrana, no sólo en el caso de las Farc, sino para facilitar los contactos con el Eln en Cuba, con anuencia de Cuba.

A ese “talento cósmico”, de prestidigitador, acudió Castro. A finales de abril de 1998 García Márquez dictó un taller de literatura en la Universidad de Princeton, en Nueva Jersey, y para esos días le pidió a Bill Richardson, hombre de confianza del gobierno Clinton, una cita con el presidente Gabo y Fidel estuvieron de acuerdo en aprovecharla no sólo para hablar del caso colombiano, sino para entregarle un mensaje del líder cubano.

Discutieron el contenido hasta que la decisión del comandante fue no enviarle una carta membretada y firmada por él, sino un documento con siete puntos, mecanografiado en español, traducido al inglés y guardado en un sobre lacrado sin firma ni remitente (ver recuadro). Dos compromisos asumió Gabo: entregárselo personalmente e intentar hacerle dos preguntas cuyas respuestas podrían significar el restablecimiento de contactos entre Washington y La Habana.

¿Amigos de verdad?

Castro daba por hecho el éxito de la misión, teniendo en cuenta el nivel alcanzado por la amistad del entonces hombre más poderoso del mundo, Clinton, y del escritor más influyente del mundo, García Márquez. Casi cualquier presidente le pasaba al teléfono o lo recibía en audiencia. Para salvar el proceso de paz con el M-19 bastaron llamadas suyas al español Felipe González y al venezolano Carlos Andrés Pérez, quienes formalizaron la mediación de la Internacional Socialista. Fidel escribió que el carisma del colombiano no sólo radica en el aura de un Nobel, sino “en su imaginación sorprendente, vivaz, díscola y excepcional”, y la actitud “sonriente e ingeniosa desde la naturalidad de sus metáforas”. Esa “bondad de niño” le facilitaba construir “amistades entrañables”.

La empatía entre el escritor y Clinton surgió desde que se conocieron durante una cena en la casa de verano del escritor estadounidense William Styron, en Marttha’s Vineyard, en agosto de 1995. Luego las anécdotas las compartió con los periodistas que trabajábamos para él en la revista Cambio y las condensó en la crónica El amante inconcluso, publicada en enero de 1999 a raíz del escándalo sexual del presidente con la asistente Mónica Lewinsky. Allí le atribuyó un “poder de seducción” basado en la estatura y “el fulgor de su inteligencia”. Sin conocerlo, Clinton elevó las ventas de las novelas del Nobel al declarar que su libro favorito era Cien años de soledad. Gabo creyó que se trataba de una estrategia del “cabeza de cepillo” para ganarse la creciente comunidad latina en EE.UU.

La noche en casa de Styron, con la diplomacia del escritor mexicano Carlos Fuentes de por medio, comprobó que la opinión de Clinton era genuina, además de su conocimiento de la literatura universal, empezando por El Quijote, deteniéndose en El Conde de Montecristo y terminando a medianoche con Las Meditaciones de Marco Aurelio. La afinidad máxima fue Faulkner. El colombiano consideró al autor de Luz de agosto inspirador de su poética y Clinton le respondió recitando de memoria el monólogo de Benji, nuez de la novela El sonido y la furia. Pasar a hablar del narcotráfico en Colombia y EE.UU. resultó tan natural que Clinton admitió que las mafias norteamericanas son las más poderosas. Al final de la velada hablaron de Cuba y Gabo le dijo: “Si Fidel y usted pudieran sentarse a discutir cara a cara no quedaría ningún problema pendiente”. Pareció valorar esas palabras “como si fueran oro en polvo” y se reencontraron varias veces, la última antes de la misión, en la Oficina Oval, a finales de 1997, en presencia de Samuel Berger, cabeza del Consejo Nacional de Seguridad. Ahora su reto era revalidar esa confianza informal en las formalidades políticas.

Días de pánico

Según lo acordado con Bill Richardson, una vez terminado el taller en Princeton, García Márquez viajó a Washington para el encuentro con Clinton. Por diplomacia, sólo entonces le reveló que llevaba “un mensaje urgente para el presidente”, sin dar detalle del remitente ni del contenido. El funcionario le informó que el encuentro no podía realizarse porque él se demoraba en California, pero que Sam Berger tenía instrucciones para recibirlo. La malicia indígena guajira llevó a Gabo a responderle que prefería esperar más tiempo. La audiencia quedó sujeta al suspenso de una nueva llamada mientras el literato recreaba novelas de espías en su mente debido al “pánico” de que los servicios de inteligencia sospecharan de su misión e intentaran descubrirla. En el hotel pidió una caja de seguridad y sólo le dieron un cofre con una llave común. Prevenido, memorizó el documento con puntos y comas, y grabó las dos preguntas en una agenda electrónica. Decidió encerrarse a la espera de la confirmación durante la primera semana de mayo de 1998 y para calmarse se dedicó a Vivir para contarla, autobiografía que terminó de escribir allí en jornadas de diez horas diarias sin perder de vista el cofre.

Sólo abría la puerta para recibir comida y apenas salía para enviar y recibir mensajes cifrados con la ayuda del embajador de Cuba, Fernando Ramírez. García Márquez identificó la “curiosidad empedernida” de Castro y su solicitud de permanecer en Washington el tiempo que fuera necesario. No le resultaba difícil decodificar, porque desde sus tiempos de periodista en la Agencia Prensa Latina se aficionó a ese tipo de comunicación al ver cómo su colega Rodolfo Walsh, con ayuda de un manual de criptografía, descubrió en un cable con origen en Guatemala las pistas del desembarque de tropas norteamericanas en Bahía Cochinos.

La última cena

La impaciencia lo llevó otro día a una comida en la casa del ex presidente colombiano y secretario de la OEA, César Gaviria, quien lo presentó con Thomas McLarty, el mejor amigo de Clinton. A través de él supo que las dificultades para entregar el mensaje eran propias de los protocolos de seguridad de un presidente de EE.UU., pero que intercedería para lograr la audiencia. Mientras tanto Gabo y Fidel decidieron que en último caso el documento quedaría en manos de McLarty. Así fue.

El asesor presidencial lo recibió en la Casa Blanca a las 11:15 de la mañana del miércoles 6 de mayo, junto con tres funcionarios del Consejo Nacional de Seguridad. Tras un abrazo le entregó el sobre a McLarty y le pidió que lo leyera y opinara. “Qué cosa terrible” y “tenemos enemigos comunes”, fueron los comentarios. Entonces García Márquez le lanzó el primer interrogante: “¿Creen posible que el FBI establezca contactos con sus homólogos cubanos para operar en una lucha común contra el terrorismo?”. Respondió y contra preguntó Richard Clarke, asesor de Clinton en temas de narcotráfico y terrorismo: “La idea es muy buena, pero el FBI no participa en investigaciones cuyos resultados sean publicados en los periódicos. ¿Será que los cubanos están dispuestos a mantener el asunto en secreto?”. El Nobel sentenció como si estuviera perfilando un personaje de novela: “No hay nada que a un cubano le guste tanto como guardar secretos”.

La segunda pregunta, sobre si esta actitud posibilitaba reactivar los viajes de estadounidenses a Cuba fue respondida con evasivas. En concreto, Clarke prometió que la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana trabajaría en una propuesta de trabajo binacional contra el terrorismo. Cumplidos 50 minutos de la reunión, McLarty se paró y le extendió la mano al colombiano para felicitarlo por el éxito de su importante misión.

Al parecer el documento sí llegó a manos del presidente, con quien el Nobel se volvió a ver en el homenaje a Cien años de soledad, organizado por la Real Academia Española en Cartagena. Lo evidente es que en los meses y años posteriores las fracturadas relaciones Estados Unidos-Cuba no cambiaron y tampoco se hizo realidad el sueño macondiano de reunir a Clinton con Fidel. Las circunstancias posteriores llevaron al mandatario a preocuparse más de no perder el poder tras el escándalo Lewinsky y del terrorismo instigado por el fundamentalismo religioso.

García Márquez se resignó a que sus arriesgadas gestas nunca superaron lo que llamó “la gloria efímera de los micrófonos ocultos”.

Los siete puntos de que trataba la carta de Fidel a Clinton

1. Prosiguen las actividades terroristas contra Cuba, pagas por la Fundación Nacional Cubano-Americana, utilizando mercenarios centroamericanos.

2. Se realizaron dos nuevos intentos de explotar bombas en nuestros centros turísticos, antes y después de la visita del Papa. En el primer caso los responsables lograron escapar. En el segundo fueron detenidos tres mercenarios guatemaltecos que portaban explosivos. Recibirían 1.500 dólares por bomba que explotara.

3. Ahora planean explotar bombas en aviones de aerolíneas cubanas o de otros países que viajen hacia Cuba trayendo y llevando turistas de países latinoamericanos.

4. Las agencias de inteligencia de EE.UU. poseen informaciones fidedignas y suficientes respecto de los responsables. Si quisieran, pueden hacer abortar a tiempo esa nueva forma de terrorismo. Próximamente cualquier país del mundo podría ser víctima de tales actos.

5. Reactivación de vuelos comerciales de EE.UU. a Cuba, suspendidos desde que el gobierno de Castro derribó dos avionetas Cessna de organizaciones opositoras de Miami.

6. Agradecimiento de Fidel por un informe favorable del Pentágono, según el cual “Cuba no representa ningún peligro para la seguridad de EE.UU.”.

7. Agradecimiento “por los comentarios de Bill Clinton a Nelson Mandela y Kofi Annan en relación con Cuba”.

Hasta  aquí  lo  publicado  por  el  periódico   El  Espectador  de   Colombia  sobre  las  sensacionales  revelaciones  que  hace  en  su  libro “Los  últimos  soldados  de la  guerra  fría” ,el  laureado  escritor  brasileño Fernando  Moráis. (Réplica  de  Radio-Miami).

 

 

 

 

LO QUE ESTÁ EN JUEGO HOY

LO QUE ESTÁ EN JUEGO HOY

Por Digna Guerra

El administrador de este blog se abstuvo de terciar en la polémica que involucró a Pablo Milanés y a otros prominentes cantautores, casi venerables por lo que su obra artística y humanística le han aportado a la cultura cubana. Tal vez no le competía, y a quien le preguntó por qué no escribía sobre el conflicto, le respondió: Porque no quiero enconar ni justificar, con un ataque, cualquier posterior decisión de Pablito. Ahora, sin embargo, reproduzco este texto de Digna Guerra. Noto a la célebre directora coral menos imbricada personalmente en el diferendo, y por ello, al difundir su opinión adopta el administrador de este blog  la misma posición pública que reproduce. Luis Sexto

Acabo de regresar, junto a mis muchachos del Coro Entrevoces de competir en importantes festivales corales de Europa. Vinimos con el pecho lleno de felicidad al traer ocho importantes premios para la Patria. Los conciertos fueron a teatro lleno y mi orgullo de artista cubana me invadía en cada presentación: El nombre de mi Cuba bella brilló en el sitial más alto. Yo, mujer humilde, negra que nació pobre en un solar de la Habana, dándole gloria a mi tierra. Y todo eso, sin una sola concesión y con el mayor respeto hacia Cuba y lo que ha hecho por la cultura y por mí misma.

Mi felicidad, sin embargo, se ha enturbiado, porque un hecho doloroso me ha estremecido. En los más de 40 años de mi vida dedicados a la cultura cubana he visto de todo en este mundo y todas esas vivencias exigen mucho de mí. La hora que vive la humanidad no admite confusión y los artistas cubanos tenemos una responsabilidad demasiado grande con este pueblo. Olvidarla sería un error de fatales consecuencias.

Por eso, desde el dolor infinito que me han producido las palabras de Pablo y la manipulación burda y sin ética que de ellas han hecho los buitres de la información, me permito humildemente pedirle a Pablo y a todos que meditemos, que reflexionemos una y otra vez sobre cómo servir a la Patria.

Tengo frente a mí a mi Natacha. Una terrible “Ataxia Cerebelosa” la invadió desde niña. Nunca he sabido cuánto cuestan los medicamentos que gratuitamente recibe en Cuba. Son impagables para los pobres de cualquier parte del mundo. Lo que sí sé es que nunca han podido ser comprados en los EE.UU. Lo que sí sé es que Posada Carriles enlutó a este pueblo y anda suelto en Miami. Lo que sí sé es que esos cinco muchachos están presos por el único delito de cuidar de los cubanos. Por qué darle a gente que no nos quiere, que nos desprecia, la posibilidad de dirimir asuntos que solo a nosotros nos competen.

Nadie se preocupe por mi Natacha. Ella está bien. La Revolución más humana de la historia cuida de ella. Cuidemos nosotros a esta Revolución imperfecta pero generosa y noble. Nuestros nietos no nos perdonarán que en esta hora no hiciéramos lo que debimos. Lo que está en juego no es la carrera de ninguno de nosotros. Es el destino mismo de Cuba como nación libre y soberana.

Hace unos minutos mi coro infantil  concluyó el ensayo de hoy. Me viene a la mente Saborit y su estribillo inolvidable: “Cuba, ¡qué linda es Cuba!,  quien la defiende la quiere más”.

 

¿BURÓCRATA YOOO…?

¿BURÓCRATA YOOO…?

Por Luis Sexto

Claro, la mentalidad burocrática no es una abstracción. Es más bien una conducta, un enfoque, una posición ante la gente y las cosas. Y si pretendiéramos ser más precisos y con ello más exactos, diríamos que es una hinchazón del papel público de la burocracia. Como una enfermedad social que se adquiere por canales estructurales.

En plano de «médico» tendría uno que hacer elementales preguntas: qué es la burocracia; qué sabemos del oficio del burócrata, palabra a cuyo estallido reclaman los que no lo son y protestan sobre todo los que lo son. De la burocracia sabemos, pues, que existe por ser necesaria. Ninguna organización social puede desprenderse del «conjunto de los funcionarios públicos», como la define el diccionario de la lengua en una primera acepción muy justa. El problema empieza cuando se convierte en una casta, con sus miembros aparentemente desconectados en lo personal, aunque ligados precisamente por una misma y estrecha visión enrarecedora y enrarecida: el burocratismo.

Esa enfermedad, según mi «manual clínico», consiste en ciertos perfiles ideológicos extremos, ciertas llagas en el tejido ético y, sobre todo, una tendencia a encaracolarse hasta el punto de afectar la conciencia; y entonces, un día, ya quien la padece no sabrá discernir entre lo correcto y lo incorrecto, lo honrado de lo que deshonra, la verdad y la mentira, lo útil de lo inútil. Y sobre todo —en su grado más pernicioso— llegará a sustituir campantemente los intereses de la comunidad por los intereses y bienestar de cuantos llenan y firman papeles, emiten instrucciones o administran bienes colectivos…

Lo sé: de esto se ha hablado, y no me queda otro remedio que atender el caso hoy. Lo había planificado en mi libreta de notas. Figúrense. ¿Acaso este «médico» se negaría atender a un paciente, porque antes lo atendió otro colega? Compréndanme, pues. Me parece que nuestro país necesita mantener bajo el escrutinio público al burocratismo. Y no digo a los burócratas. Porque si se sustituyeran —aunque a quien se equivoca con frecuencia habría que aplicarle el extractor o el bisturí—, quiero decir que, aunque se cambien las personas, si quedan intactas las estructuras condicionantes, el remedio es solo para eliminar, por un tiempo, los síntomas.

De esa conclusión, por demás evidente, hemos de reconocer la urgencia de apoyar y comprender la descentralización de la economía y de los servicios sociales. Tal vez muchos pequeños centros podrán convertirse en lados fuertes del centro mayor, el Estado socialista, cuyo antiguo papel de acumular en su esfera las gestiones vitales tanto como las de menor importancia, le impidió ejercer la principal: tomar el pulso a la sociedad en los sectores más alejados del centro.

Así, por supuesto, cada punto, cada servicio se erigió en réplicas verticales del gran centro: enviar abajo —así se decía— las normativas, y los de abajo en la escalera operaban con doble misión: recibir de arriba y a su vez seguir bajando las orientaciones, de modo que la cadena empezaba a torcerse por la falta de un control directo. Y con las torceduras, se engendraban los laberintos, el encaracolamiento oficinesco y la superabundancia de ventanas y planillas y, sobre todo, tanta impunidad como para corregir la ley y aplicarla o no aplicarla a conveniencia.

Pero no nos engañemos. Escribí ese párrafo en pasado porque me he propuesto trasladar la convicción de que nuestra sociedad está decidida a sacudir las estructuras obsoletas. Y si me he referido a lo inevitable de transformar la parte del orden que facilita la mentalidad burocrática, incluyo, como antídoto básico, la potenciación de la democracia socialista. ¿O no creemos que nuestra democracia sufrió la opacidad y la esterilidad de las prohibiciones burocráticas?

Esa ecuación, por tanto, ha de ser a la inversa: en vez de la burocracia controlar la democracia, que esta fiscalice a aquella. Y para lograrlo habrá que rehabilitar los canales medio tupidos de la horizontalidad y así las instituciones del Poder Popular habrán de vigilar, alertar, criticar, denunciar para que la necesaria verticalidad sufra menos riesgos de que algo o alguien se corrompa y distorsione nuestra obra y sus aspiraciones de mejoramiento. Porque si no la defendemos desde adentro, podrían escamotearla desde afuera. (Publicado en Juventud Rebelde)

 

AL DESCUBIERTO...

AL DESCUBIERTO...

 

Por José Manzaneda

 

 

La inmediatez informativa que ofrecen las redes sociales en Internet le ha vuelto a jugar una mala pasada a la bloguera “disidente” cubana Yoani Sánchez y a su colaborador Orlando Luis Pardo.

Esta semana, un grupo de personas se encerraba en un templo de La Habana, siguiendo las profecías sobre el fin del mundo de un pastor que había sido expulsado de la Iglesia Pentecostal Cubana. Las autoridades de la Isla –a petición de esta Iglesia y de familiares de varios de los niños encerrados- decidieron acordonar la zona e iniciar un diálogo con el citado pastor. De todo ello informaron los medios de comunicación de la Isla.

Yoani Sánchez y Orlando Luis Pardo no tardaron en diseminar vía Twitter todo tipo de mentiras, conjeturas y bulos. Pardo hablaba de “rumores crecientes de una inminente operación de asalto al templo (por parte de la policía)”, añadía que “a esta hora puede estar pasando cualquier atrocidad si asaltaron ya el templo”, y pedía “que no haya impunidad con la violencia de estado”. En diversos sitios web se hablaba incluso de la existencia de francotiradores apostados.

Finalmente, no hubo ni asalto ni violencia de ningun tipo, y el hijo del propio pastor encerrado declaraba a medios extranjeros que el Gobierno cubano estaba brindando ayuda médica a las personas en el templo, desmintiendo que la acción tuviera algo que ver con un desafío político.

Pero la bloguera Yoani Sánchez, en una de sus habituales salidas visionarias, veía en el incidente del templo el principio del fin de la Revolución cubana. En Twitter, comparaba lo ocurrido con “los sucesos de Timisoara, Rumania, en 1989, donde la chispa (para la caída del gobierno de Ceaucescu) fue el intento de deportar a un pastor”.

También en Twitter, su colaborador Orlando Pardo resucitaba el mito de la supuesta intolerancia antirreligiosa del Gobierno cubano, ya que –según sus palabras- en este asunto ha tratado de “crear un estado de opinión anticlerical que justificara la acción policial bruta y sin prensa”. Curiosa postura “anticlerical” la del Gobierno cubano, si tenemos en cuenta que su actuación como negociador –sin violencia alguna- fue a petición de los clérigos de la iglesia ocupada.

De hecho, la Iglesia Pentecostal Cubana Asamblea de Dios denunciaba al pastor Braulio Herrera por su "fanatismo religioso" y recordaba que esta persona fue expulsada de sus filas por “manipular a los creyentes y separar a los padres de los hijos”.

El reverendo bautista Raúl Suárez decía a BBC Mundo que este suceso es producto de los vínculos de algunos pastores muy concretos en Cuba con iglesias fundamentalistas de EEUU, Puerto Rico, México y Centroamérica, que captan adeptos utilizando “los milagros, las teorías del fin del mundo (...) y hasta los suicidios colectivos”.

El diario de Miami El Nuevo Herald se apoyaba en el relato del bloguero Orlando Pardo, para justificar al pastor fanático, y titulaba “Recluidos en templo rezan por una nueva Cuba”. El periódico recogía, además, la crónica desde La Habana de otro miembro de la ”disidencia”, Ignacio Estrada, al que presentaba -sin venir a cuento para la noticia- como “un activista gay que se opone a las duras políticas del Gobierno contra los cubanos VIH positivos”. El tal Estrada cumplía a la perfección su papel y apuntaba a donde interesa al diario de Miami: (el encierro en el templo) “quizás pueda ser un modo de protesta contra la iglesia o contra el gobierno”. Recordemos que este nuevo “corresponsal” de la prensa de Miami es quien protagonizaba hace semanas un show mediático internacional en su boda con una persona transexual.

Pero hay que decir que, en esta ocasión, el intento de Yoani Sánchez y sus colaboradores de crear una nueva campaña internacional contra Cuba a partir de la difusión de mentiras en las redes sociales, apenas ha traspasado el gastado espacio de los medios de Miami. Los corresponsales en La Habana de medios de otras latitudes no les han dado la menor credibilidad. Y es que los continuos escándalos alrededor de la bloguera cubana Yoani

Sánchez, como las recientes pruebas –reveladas por Wikileaks- de la falsedad de su entrevista al presidente Obama, es posible que estén empezando hacer mella en la credibilidad que aún le otorgan –por desconocimiento o ingenuidad- algunas personas fuera de Cuba.

 

Fuente: Cubainformación noticias

 

 

Y DESPUÉS DICEN QUE NO HAY BLOQUEO…

Y DESPUÉS DICEN QUE NO HAY BLOQUEO…

Apostillas ingenuas

“Cubaencuentro” difundió recientemente esta noticia desde su cuartel en Madrid:

“Los bancos BBVA e ING Bank están siendo investigados por las autoridades de Estados Unidos por supuestas transacciones con Cuba, lo que estaría violando las sanciones comerciales impuestas a La Habana, reportó el sitio web mercadodedinero.com.

“Según la publicación, el BBVA recibió una notificación por parte de la SEC (Security Exchange Comision), dado que la entidad bancarias española es propietaria del 49% de una sociedad inmobiliaria en La Habana, denominada Áurea Inmobiliaria.

“Áurea Inmobiliaria es titular de un edificio de 15.000 cuadrados en la Habana Vieja en sociedad con la Oficina del Historiador de la Ciudad, que dirige Eusebio Leal. La sociedad valora el edificio en 8,4 millones de euros después de haber realizado un inversión en el año 1996 de en torno a los 20 millones de euros.

“Señala mercadodedinero.com que BBVA reconoce tener un empleado en La Habana que le permite mantener contacto con clientes no cubanos con negocios en la Isla y de enlace con Áurea y con el Banco Nacional de Cuba. Asimismo, el reporte indica que la carta de la SEC fue enviada en septiembre del año pasado y la contestación del BBVA en el mes de octubre del mismo año.

“Apunta mercadodedinero.com que ING Bank es otra de las entidades financieras que está siendo investigada por las autoridades de Estados Unidos.

“De acuerdo con la nota, la pesquisa de Estados Unidos está centrada en ING Bank, parte del coloso de los servicios financieros holandeses ING Groep, dijo un portavoz de ING a la agencia Reuters.

“El funcionario explicó al periódico holandés Het Financieele Dagblad que ING Bank podría ser multado por “varios cientos de millones” de euros o dólares por transacciones con países bajo sanciones estadounidenses “tales como Cuba e Irán”.

“El sitio web mercadodedinero.com añade que ING admitió en marzo que podría enfrentar penalidades como resultado de “discusiones” en curso con funcionarios estadounidenses.

“Sin embargo, la entidad no ofreció detalles sobre las conversaciones pero dijo que se estaban haciendo con el Departamento de Justicia de Estados Unidos, la fiscalía federal de Nueva York y la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro, que impone las sanciones económicas de Washington.

“Por otra parte, la portavoz del Departamento del Tesoro, Marti Adams, dijo a mercadodedinero.com que el departamento no comenta sobre posibles investigaciones.

“El reporte apunta que la publicación no pudo contactar con los voceros del Departamento de Justicia o de ING en Holanda para que comentaran al respecto.”

La noticia se vincula con esta otra aparecida el martes 13 en El Nuevo Herald:

WASHINGTON -- El presidente Barack Obama expresó el lunes su insatisfacción ante la velocidad con que Cuba ha adelantado reformas para activar su economía y manifestó que "llegó la hora" de cambios para las autoridades de la isla comunista.

"El gobierno cubano ha dicho que quiere hacer una transición a menos controles económicos para que las empresas operen con más libertad, pero no hemos visto evidencias de que hayan sido lo suficientemente firmes para cambiar su política económica", dijo el mandatario durante una entrevista con corresponsales hispanohablantes en la Casa Blanca.

Obama agregó que las autoridades cubanas tampoco han sido muy diligentes en "liberar presos políticos y darle a la gente la oportunidad de expresar sus ideas".

El mandatario se refirió a Cuba como un sistema "retrógrado" que "obviamente no está funcionando, sus estándares de vida no están mejorando de manera significativa y, de hecho, se están deteriorando. Es claro que llegó la hora para que el gobierno cubano cambie".

El presidente cubano Raúl Castro anunció durante un congreso del Partido Comunista en abril que permitirá la operación de pequeñas empresas, ante los cientos de miles de trabajadores públicos que el Estado cubano despedirá con la meta de reducir costos.

Otras medidas importantes, sobre las que no se han informado detalles desde abril, incluyen la eliminación de la cartilla mensual de racionamiento y restricciones para que los cubanos puedan viajar al extranjero y para que puedan comprar o vender bienes raíces y vehículos, transacciones que fueron suspendidas tras la revolución de 1959.

Obama ratificó que sus medidas para aliviar restricciones de viajes a la isla y al envío de remesas son las "correctas" porque "creemos que crean más espacio dentro de Cuba para la libertad y las libertades civiles".

Para un juicio en sus cabales, el asunto está claro. Tanto la investigación federal de bancos que aparentemente han colaborado con Cuba, como las declaraciones injerencistas del presidente Obama, son pruebas fehacientes del bloqueo a la economía cubana. Es, desde luego, una política signada por el cinismo, desde la prepotencia. Esta es una imagen vecinal que lo ilustra: Te aprieto el cuello y cuando te empiezas a ahogar, te digo que no te ayudo hasta que comiences a respirar como yo quiero, y, además, le digo a todo el mundo que te estás asfixiando... por tu incapaciad para respirar, lo que podría tener algo de verdad, pero la verdad, la más evidente, se concentrea en que me aprietas el cuello. 

Por otra parte, los cubanos de dentro, los que sufrimos los efectos de la política norteamericana, le podíamos decir al señor presidente que cuanto él ha decidido para reanimar la economía norteamericana, tan en precario, como se sabe, no es suficiente para que nosotros creamos en su buena voluntad. Eso, digo, es un suponer, como dice el cubano…Porque de acuerdo con un juicio recto, no tenemos ningún derecho  a inquietarnos, o a bloquear a USA, por que, según informa Reuters, desde Washington, el número de personas por debajo de la línea de pobreza ascendió el pasado año a la cifra récord de 46,2 millones de personas.

¿Cree usted que la Casa Blanca tiene derecho a meterse en nuestros asuntos y a castigarnos por que no hacemos lo que el gobierno norteamericano quiere y como lo quiere?

UN JUEGO DE DAMAS ABURRIDO

UN JUEGO DE DAMAS ABURRIDO

Por Lorenzo Gonzalo,

periodista cubano radicado en Miami

Han pasado pocos días, desde que la prensa internacional y específicamente la de Estados Unidos, ofrecía reiteradamente noticias sobre supuestas golpizas a un grupo de mujeres en Cuba.

El mencionado grupo fue acuñado internacionalmente como las damas de blanco, por la vestimenta utilizada cuando marchaban a una iglesia católica donde acostumbraban acudir al oficio religioso dominical, llevando consignas referentes a la libertad de sus esposos, quienes cumplían por ese entonces prisión.

Ya los esposos han sido puestos en libertad. Por cierto que muchos de ellos han reaccionado con ingratitud de mal gusto en contra de las autoridades españolas, las cuales se ofrecieron a recibirlos, abasteciéndolos además de comida y alojamiento, buscándoles trabajo y trasladándolos a las regiones con mayores perspectivas de empleo. Respecto a esas gestiones han tenido respuestas airadas, exigiendo condiciones que escasamente y casi nunca pueden ser ofrecidas, ni siquiera a los nacionales españoles, debido a la terrible crisis económica por las que atraviesa España.

Las esposas de los presos liberados que no quisieron abandonar el país, han continuado con las marchas, esta vez pidiendo que sean puestos en libertad todos los “prisioneros políticos, en cárceles cubanas.

En primer lugar los familiares de esos supuestos presos que aún están en las cárceles cubanas brillan por su ausencia en dichas manifestaciones. Por otra parte los “presos políticos” de esas señoras, ya liberados, trabajaban o recibían ayuda de organismos estadounidenses, fundados con la intención de dirigir los procesos políticos de terceras naciones, especialmente aquellas que no responden por entero a los intereses económicos de Estados Unidos. Por consiguiente no sabemos exactamente a qué se refieren cuando hablan de “políticos” o cuando reclaman “a los restantes que aún permanecen en las prisiones”, porque ni se trata de presos políticos ni sabemos de otros presos.

 

Todo indica que la presencia de esas mini protestas, responden al plan de desestabilización confeccionado desde hace más de cincuenta años por el Departamento de Estado y los órganos de inteligencia de Estados Unidos, para provocar el derrocamiento del gobierno cubano.

 

Significativamente, coincidiendo con una época donde se están produciendo cambios y reformas en Cuba, para ajustar precisamente la dirección del sistema político cuyo objetivo es lograr mayor justicia y participación ciudadana en los asuntos colectivos, se han arreciado estas mini demostraciones de gente aislada. Parejamente debemos recordar que el Congreso de Estados Unidos ha aprobado un presupuesto de 20 millones de dólares, con miras a subvencionar a aquellas personas en Cuba que se muestren dispuestas a realizar campañas en contra del gobierno. O sea, es un presupuesto para financiar a la oposición política en Cuba. Evidentemente ningún país tolera semejante intervención, ni está dispuesto a permitir la presencia de quinta columnistas al interior de sus asuntos políticos.

Es una coincidencia significativa, que cuando más libertades han sido introducidas en el proceso interno de gobernación cubano, la prensa internacional, especialmente aquella bajo el control de corporaciones vinculadas con Estados Unidos, otorgue tanta cobertura a personas aisladas, dando la impresión que un gran movimiento en contra del gobierno, se está produciendo en esa Isla. Realmente es un vejamen que eso suceda en contra de una nación, que durante más de cincuenta años ha estado rodeada de agresiones beligerantes, dirigidas por los organismos militares estadounidenses. No es de dudar que estemos frente a una prensa que también está pagada. De hecho han salido a la luz noticias de periodistas inmorales, recibiendo cheques de emisoras financiadas por el gobierno de Estados Unidos dedicadas a hacer propagando en contra del gobierno cubano  y al propio tiempo han estado en la nómina de cierta prensa privada. Precisamente, en el caso de una apelación pendiente ante los tribunales de Estados Unidos, por falsa acusación de espionaje en contra del cubano Gerardo Hernández, una de las pruebas que presentará la defensa es la evidencia de periodistas que cobraron 250 mil dólares del gobierno de Estados Unidos quienes, durante dicho proceso judicial, se dedicaron a demonizar en sus publicaciones a los acusados, en un caso que nada tenía que ver con espionaje.

En los últimos días se han opacado un poco los supuestos escándalos sobre cacerolazos en mercados cubanos, protestas en escalinatas y palizas de ficción.

En Cuba la gente continúa con la esperanza de que los cambios y reformas para ajustar su sistema político y convertirlo en una maquinaria social eficiente constituyen un asunto serio, que el nuevo gobierno precedido por Raúl Castro llevará a cabo con buen éxito contra viento y marea. Ese es el espíritu reinante, lo cual no significa que no existan tensiones y premuras contenidas.

La mayoría de las personas se cuestionan por qué protestan algunas decenas de gente que son multiplicadas como panes cristianos por cierta prensa que nada tiene que ver con Cristo y mucho menos con aquel milagro. Diez personas son convertidas en miles y un empujón parece una de esas moleduras a palos y trancazos que acostumbran practicar las autoridades en Europa, Estados Unidos y algunos países de Latinoamérica. Es de observar que actualmente el continente suramericano es más benigno y consecuente en términos de la represión que los “paladines de la democracia”.

Realmente no sabemos por qué esa docena de personas protesta en Cuba, cuando tantos organismos sociales existen para canalizar aportaciones ciudadanas a los ajustes que se planifican y realizan. Excepto que se trate de un trabajo asalariado o algún retruécano mental de esos que a veces nos llenan la vida de confusiones, los alaridos de estas “damas” no son explicables.

Felizmente se han  callado en los últimos días. Quizás piensen que hacen el ridículo, en un país que afanosamente busca vías para salir de sus problemas, en medio de las dificultades creadas por un bloqueo económico y las conspiraciones solapadas y manifiestas, dirigidas desde el Departamento de Estado de Estados Unidos. Quizás sea porque no ha llegado el cheque que justifique la marcha, aunque no me agrada pensar en esos términos, pero existen tantas evidencias en ese sentido, que se hace un poco difícil desconocer el hecho.

Por lo pronto, es una gran cosa que permanezcan tranquilas. No porque hagan daño, sino porque los trabajos ignominiosos pueden causar problemas a la salud y como la medicina es gratis en Cuba, es bueno que eviten enfermarse y así contribuyen al ahorro de recursos, algo que en el mundo se va convirtiendo en asunto de vida o muerte.

En realidad, las damas de blanco más que significar un grupo de mujeres se han convertido en un reguero de fichas, donde solamente existe un jugador sentado en su despacho del Departamento de Estado de Estados Unidos. Es un verdadero juego de “damas”, prefabricado, dirigido y con un desenlace preconcebido. A estas alturas del conocimiento humano, sobre intrigas palaciegas, conspiraciones de los grandes poderes y corrupciones inimaginables, la partida de estas “damas” ya resulta un juego aburrido.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

ENTRE OSCURIDADES Y ESCOTILLAS

ENTRE OSCURIDADES Y ESCOTILLAS

Por Luis Sexto

Apostillas

El prejuicio es uno de los fantasmas que estorban la visión mental, como un aguacero al caer sobre el parabrisas sin escobillas. Dicho más directamente, si es posible, el prejuicio es una deformación del juicio, una evaluación desde lo supuesto, desde una oscuridad que se cree preclara.

Uno de los mayores puntos de conflictos, de torpezas subjetivas en la sociedad cubana se remite al prejuicio. Entre las relaciones interpersonales, el prejuicio maldice a quien nos cae mal por añadidura, es decir, sin razón. O encona la amistad por exceso de suspicacia… Pero, en fin, el agravio queda entre dos o pocas personas más. Lo dañino se nos encima cuando el prejuicio se convierte en un método en aquellos que han de de someter a su criterio el crédito de un subordinado, o han de juzgar un acto, o de aplicar una norma o decisiones superiores.

Y en estas líneas, sin atribuirme un conocimiento de índole lingüístico o psicológico, he de afirmar que el prejuicio tiene varios sinónimos: retranca, negatividad, inconsecuencia, injusticia. Proviene, a mi parecer, de la rigidez del pensamiento. Por ello, cuando hablamos de modificar la mentalidad en Cuba estamos también recomendando que renunciemos a los prejuicios, esto es, a los juicios prefabricados, a ese creer que el “malo” lo es, porque me lo dijeron, o porque lo que contradiga mi esquema de actuar y pensar sobre la gente y las cosas, es siempre “malo”.

Las pruebas son visibles: cada uno de nosotros ha sido blanco de los prejuicios. Esa es la experiencia más común. Y las denuncias de lectores en los medios acerca de los desvíos en la aplicación de ciertas leyes, están acusando la aún actuante influencia de los prejuicios. Ya vemos que el litigio, más que con las personas, es contra los hábitos que estorban, suprimen, que dan por supuesto lo que unos  y otros se niegan a comprobar o a reflexionar, o aplicar aunque violen o distorsionen la ley.

Estamos, pues, asediados por un modo muy rígido de entender el desarrollo de la vida social, o del comportamiento o las necesidades de los individuos. Ya parece que los ciudadanos no podrán seguir siendo nadadores en medio de un mar de prejuicios y evaluaciones reductoras. Hace poco, una lectora me contaba su experiencia en un agromercado, pequeño campo de prueba de nuestras contradicciones diarias. Había comprado una pierna de carnero, y la pesadora, luego de cantar tres libras, le preguntó al tarimero cuánto cobraba, y este dijo: 75 pesos, y agregó: “Nunca preguntes el precio, siempre hay que ganar”. En esa jugada le estafaron a la clienta quince pesos. Y por tanto, además de la maldad, actuaba el prejuicio , un prejuicio especial: todo el que compra es bobo, un necesitado merecedor del engaño y el abuso.

Al contar esta historia, puede aparecer enseguida, como el “superman” del cuento, el prejuicio de signo contrario y creer que todos los tarimeros, todos los que trabajan en esas actividades por su cuenta son gente malvada, extorsionadores. Y de ese estereotipo supuestamente socialista parte la estrechez con que algunos, desde sus funciones, enjuician el trabajo de índole particular o privada con asco, como un mal.

Ya vemos, pues, que el prejuicio se relaciona con el dogma, con las miradas unilaterales, severas, de modo que suelen resolverse ciertos asuntos de forma muy expedita, sin más preámbulo que dar por verdadero lo que creo, aunque sea injusto. El prejuicio juzga, generalmente, por apariencias, por reflejos condicionados. Y cuánto más daño causa es cuando pasa a lo político. Porque daña la esencia que la sociedad cubana trata de cimentar: la esencia de una patria que, como una sombrilla, cubra a todos.

Y cubrir a todos equivale, según el pensamiento más revolucionario,  a no exigir la unanimidad tan improductiva ni la anuencia tan negativa mediante el débil, aunque prepotente empuje de lo autoritario.  Todo esto, se empieza a combatir inevitablemente hoy en Cuba. Y se intenta  comprender que la sociedad se mueve y se compensa en su fluir mediante el debate y la extensión de los espacios. Menos riesgo hay en la argumentación peleadora que busca esclarecer y persuadir, que en el silencio rencoroso de quienes no entienden y como respuesta el prejuicio los confunde, los menosprecia y los limita con su enfoque inflexible.   (Publicado en Juventud Rebelde)