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PATRIA Y HUMANIDAD

Cultura

LA GEOMETRÍA MÁS CORTA

LA GEOMETRÍA MÁS CORTA

Por Luis Sexto

Preocupada admirablemente por las cuartillas que esperan la opresión de mis dedos, mi mujer entra a veces en la sala y me pregunta puntillosa: ¿Conversando, eh? Estoy, en efecto, conversando con algún amigo a cuya confianza no le parece intromisión, ni grosería, el reproche conyugal.

 Los tres sonreímos. Luego voy a responderle, y pienso que antes pudiera recitar un álbum de conceptos sobre la conversación para explicar mi actitud de aparente derrochador del tiempo. Porque cuanto más vivo más creo que si Robinson Crusoe no hubiera hallado a Viernes, él mismo lo habría inventado trasfundiéndole la vitamina del movimiento a una estatua de arena. Lo imagino, aún sin compañía, en un día cualquiera de su soledad náufraga e isleña, sentándose frente a las pencas cabizbajas de un cocotero para iniciar un diálogo monologado, como un sordo ante otro sordo. El propio Daniel Defoe se percató de que, sin un compañero, el novelesco paladín de la autosuficiencia hubiera resultado antipático por inhumano.

Veamos un expediente más conmovedor. El monje  trapense Thomas Merton y el Dalai Lama iban a entrevistarse en la capital de Tailandia cuando el contemplativo norteamericano se electrocutó al oprimir el interruptor de un ventilador en su habitación de hotel. Un periodista español, de nombre ahora olvidado, quiso imaginar el encuentro como el diálogo de dos hombres que nunca hablaban. ¿Qué tendrían que decirse el monje cristiano, hermano Lois en el monasterio de Gesetmany, Kentucky,  y el líder budista del Tibet? 

Quizás no halla conversación más intensa que la de dos hombres que suelen hablar dentro de sí. Antonio Machado confesó conversar con el hombre que lo acompañaba interiormente, en una alteridad, en un eco, que duplica el monólogo en la imagen de sí mismo. Conversación intensa y extensa de dos mudos que callan hasta el día en que la garganta acorta el deslumbramiento de unas palabras ante la verbosidad de otras palabras. Y por tanto no hay términos más ajustados, ni precisos, que los que surgen del develamiento y la evaluación interna del silencio. Porque este no es si no la espera generadora de la conversación; el callar para decir. Rubén Darío el musical y rítmico poeta primordial del modernismo, hablaba poco. El colombiano Vargas Vila, famoso quizás por el estruendo de sus prosas y sus discursos orales, dijo en un librito ya muy escurridizo sobre Darío que el nicaragüense no hablaba. Su conversación se ajustaba a monosílabos. La deidad que lo otorgó el genio de la imagen y la palabra, le quitó a cambio el de la conversación. O probablemente la poesía, la más entrañable, necesita del silencio para incubarse.

Pero exaltando el silencio no rebajemos la conversación, que parece resultar un diálogo de medular estela en un fluir lento, distendido, sin la estridencia polémica del furor; más bien, con la anuente displicencia del que no desea tener la razón, sino buscar la verdad. Un arte educado, según Monterroso. No habrá conversación si hay charla, cháchara o palique. Estos tres demonios de la seudo conversación se agostan en su propia insuficiencia, en su incapacidad para convocar el buen juicio, la constructiva multiplicidad de todas las flechas de la rosa náutica hacia un concierto reflexivo. Este es el ojo de la aguja: la esquiva consciente de lo baladí, que es el caldero donde cháchara, palique y charla, se transforman en un caldo aderezado con  la excelencia de lo insustancial. Habrá conversación cuando el meridiano cero perviva más allá de cualquier numeración creciente, de cualquier contacto con la urgencia del aburrimiento, Y se mezclen lo utilitario con lo sensible, lo racional con lo intuitivo.  Saber y placer. Porque registrado el concepto en sus expedientes más antiguos, conversación implica sabiduría, trasvase de ciencia y experiencia, y luego amodorradas creadoramente en la conciencia y transformadas en carne primordial del carácter.  Es ese el decir de Stefano Guaso para el que “chi non conversa no ha esperienza, sabor supremo de la civilidad renacentista por donde el juicio nos evita  el ser  poco men che bestia”.

La conversación implica la convivencia. Es la geometría más corta entre dos personas. Amor que no conversa se anula en la trágica ficción de los cuerpos, como los polos que chispean al juntarse y se queman en la misma vaguedad del roce. Cama y mesa, tradicionalmente, convocan la conversación. Nunca entendí por qué en el refectorio de los seminarios preconciliares y en cuarteles de reclutas el silencio regía la maquinal animalidad del comer. Precisamente, la conversación humaniza el acto de masticar y tragar que evidencia nuestra insuficiencia como especie. En silencio, somos simplemente leones que, en vez de gruñir, hacemos sonar los cubiertos. La paz comienza en una mesa animada, dispuesta a la satisfacción orgiástica y por ende a la anuencia, al perdón que legitima  las explicaciones; la guerra puede surgir en una mesa callada, seca, donde el hartazgo fisiológico traga sobre todo el desbordamiento espiritual reprimido. Ocurre igual en la cama. Previo al acoplamiento, al viaje de uno y otra hacia el interior ajeno, se humedece en la conversación, un recoger cabo que acerca el bote al espigón. Después, en la laxitud, el abismo nervioso del orgasmo se enriquece en el intercambio de aquellas regiones a las cuales no se llega si no en la palabra que desnuda y desbroza.

Con Dios el creyente incluso ha de conversar. La oración recitada, los textos concebidos como mercancías piadosas defraudan la buena fe. Dios podría cansarse de escuchar frases no sentidas, anotadas como en el libreto de un programa de televisión. Dios tal vez solo oye sentimientos, porque ve por los oídos el suspiro intermitente de la angustia, la oxigenación desesperada del alma inmóvil y muda en la soledad. Para Dios los ojos hablan: la mirada prendida del pasamano, que es nuestra inferioridad angustiada, y el deseo de escalar la ansiosa certidumbre de ser oídos en el luminiscente diálogo del alma vacía. Pero si se pronuncia alguna palabra ha de decirse en el intercambio susurrante de la conversación, en la humilde actitud del que habla para levantarse por sobre las limitaciones de su lengua. Ha de andar en lo cierto el pintor mexicano Newman, al creer que las manifestaciones grandilocuentes no son agradables a Dios: elevan un sonido falseado por la prepotencia. Yo pienso, en particular, que la humildad es el lenguaje de Dios, lo cual supone un problema teológico que a pocos habrá de interesar y  que aquí no voy a acometer presuntuosamente.

El maestro que forma discípulos –no el profesor de pedantesca resonancia-, o el escritor que concierta y realza a los lectores –no el que los aplasta y espanta- consigue, a mi parecer, la comunión mediante el ejercicio conversacional. Y paramos otra vez en la humildad. La conversación discurre sobre la ideología de la mansedumbre. Porque la polémica tampoco integra, ni sustituye la conversación. La polémica es puja, confrontación. De sólito los contendientes no se oyen; solo atinan a  concentrarse en la argumentación  que habrá de demoler al rival. La conversación alude al puente entre las dos orillas de un abismo. En la conversación empieza la convivencia. Porque el que conversa se independiza de sí y se enchufa a la boca del otro, en el más carnal reconocimiento de la libertad propia y ajena. Y se independiza, incluso, de la verdad.  Que no hay verdad que sirva y sobreviva, si  uno no escucha, tolera y acepta. Esto es, si uno no habla en la paridad reconocible del diálogo, oscilando entre la sabiduría y el placer. Como  jinete sobre un jamelgo en camino desierto,  despojado de  los atuendos intransitables del reloj…

Debo, pues, muchas chispas, muchos arranques a la sugerencia de algún interlocutor. “¿Conversando, eh?”, me cuestiona mi mujer. Y tras de agradecerle su inquietud, le respondo:

“No; trabajando”.

VIGENCIA DE FERNANDO ORTIZ

VIGENCIA DE FERNANDO ORTIZ

 Por MIGUEL BARNET

Cuando el 10 de abril de 1969 llevamos el cuerpo de Fernando Ortiz al Cementerio de Colón y el féretro cayó con un golpe seco que taladró mis oídos, pensé que no era posible que una energía tan intensa, un talento tan grande, una sensibilidad tan profunda pudiera desaparecer de pronto y caer en aquel hueco insondable.

A cuarenta años del triste suceso y gracias a la labor de investigadores e instituciones la obra del sabio cubano, a quien Juan Marinello calificó de tercer descubridor de la Isla, tiene hoy más vigencia que nunca. Entre otras razones porque Don Fernando como le llamábamos todos respetuosamente nos puso ante un espejo, el espejo del ser social cubano que es el de la visión universal y proteica del mundo.

Porque ser cubanos es ser universales, como él afirmó en su clara definición de la identidad nacional, a la que vio como proceso totalizador y no como medio de fragmentación. Precursor de los estudios culturales y del choque de las etnias, Don Fernando abrió con visión antropológica una brecha por la cual hemos ido andando con brújula precisa los que nos internamos en la espesa fronda de la cultura cubana. Las herramientas que nos legó el maestro sirven hoy para el análisis de todos aquellos fenómenos de la vida cubana que estaban ocultos o relegados por la ciencia de su época. Una visión global y desprejuiciada y un pensamiento de enfoque anticolonialista e integral son la patente del abogado devenido en precursor de los estudios antropológicos y sociológicos en Cuba y en el continente.

Nacido en La Habana el 16 de julio de 1881, Fernando Ortiz no dejó nunca de ser un cubano de pura cepa, aun cuando vivió una larga estancia en España de niño y viajó por el mundo impartiendo conferencias y asistiendo a Congresos y Seminarios de carácter científico. Si Félix Varela, el presbítero lúcido nos convocó a pensar en cubano, Don Fernando puso en práctica ese ideal y lo llevó hasta su límite más extremo en pos de una visión esencial y poliédrica. Ni panhispanista, ni panamericanista sino latinoamericano y cubano, su conducta cívica, su óptica positivista, de un positivismo moderno y dúctil lo condujo por el camino de la verosimilitud cuando otros de su generación y aun de promociones sucesivas se perdían en la madeja de una ideología alienante y reduccionista.

Fernando Ortiz Fernández fue ante todo un fundador. Rompió tabúes aparentemente indestructibles no solo con hurgar en la naturaleza virgen de la Isla, y en el pozo de las culturas africanas, que revalorizó para la ciencia antropológica, sino porque demostró ser portador de una apreciación de múltiples hechos y circunstancias que habían sido escamoteados por la historiografía acomodada a los patrones occidentales y eurocentristas. Fue un electivista consecuente con la tradición filosófica del siglo diecinueve y con el magisterio de José de la Luz y Caballero. Múltiples son los empeños a los que dedicó más de sesenta años de su prolífica vida intelectual. Uno de ellos, quizás del que menos se hable, fue la iniciativa de crear la Colección Cubana de Libros y Documentos Inéditos o Raros. Publicó desde 1929, hasta que su energía no encontró más émulo, a los clásicos del pensamiento cubano, Arango y Parreño, Félix Varela, José Antonio Saco, Cirilo Villaverde y otros autores que ya en esos años no estaban en los anaqueles de nuestras librerías. Como un coloso rescató "a los antiguos buenos cubanos" y estimuló con esfuerzos colectivos, la necesidad de la cultura, esa energía que es elemento primordial de la forja de una idiosincrasia y de un pensamiento. Porque contó con todos, fue pivote y centro de los más alentadores movimientos culturales, y fundó revistas como Archivos del Folklore Cubano, Estudios Afrocubanos, Ultra y otras.

En 1923, cuando aún el maestro no había realizado ni una cuarta parte de su inmensa obra científica, Rubén Martínez Villena, su secretario de entonces, escribió: "La virtud ubicua de su talento abarca y resuelve a la vez complicados y disímiles asuntos. Simultáneamente lo hemos visto, con asombro, desarrollar todo el conjunto de sus actividades: redactar un alegato jurídico, despachar su consulta, confeccionar un proyecto de ley, reorganizar una compañía mercantil, afrontar un problema parlamentario, revolver al paso una librería de viejo. Y terminada la jornada fatigosa, los que pasaran frente a su casa en las horas altas de la noche, pudieran ver iluminada la ventana de la biblioteca en donde se entrega, como en un descanso, a la labor de nutrir con la lectura su espíritu incansable". Ese espíritu que le hizo posible erigir una obra que comenzó en Menorca a los 13 años y que terminó en La Habana un día como hoy hace cuarenta años. Están frescos en mi memoria los días en que enriquecía con nuevos vocablos y definiciones más completas y abarcadoras el Nuevo Catauro de Cubanismos, obra a la que dedicó sus últimas y ya gastadas energías.

Inmerso siempre en el centro del debate nacional, el triunfo revolucionario lo encontró en el umbral de los ochenta y aún así sirvió al país como Presidente de la Comisión Organizadora de la Academia de Ciencias, a petición de su entrañable amigo Antonio Núñez Jiménez, quien una vez creada fue su primer presidente.

No voy a hacer un recuento de la vasta bibliografía de Don Fernando; pero sí quiero hacer constar mi sorpresa y estupor cada vez que me acerco a ella. Lamento profundamente que sus libros, discursos y correspondencia no estén todavía al alcance de todos porque desde Los Negros Brujos, Los Negros Esclavos, Entre Cubanos, El Contrapunteo cubano del tabaco y el azúcar, El Engaño de las Razas, hasta su Nuevo Catauro de Cubanismos, Ortiz nos dio una lección de disciplina intelectual, de vocación científica y cultural, de humanismo y de entrega a una causa por la que sacrificó su precaria salud hasta el último de sus suspiros: Cuba. Cuba era para él más que un país, una devoción inmarcesible, una pasión.

Su lema de "Ciencia, Conciencia y Paciencia" preside como signo de alerta la Fundación que lleva su nombre y que se creó hace ya trece años para perpetuar la obra de quien no vacilo en calificar como el cubano más útil del siglo veinte para las ciencias sociales de nuestro país.

Hoy, que muchos velos de prejuicios raciales, sociales y de pensamiento felizmente se han descorrido, digámosle una vez más a Don Fernando, gracias maestro por haber sido un pilar para la fragua de la nueva Cuba.

 

LA VUELTA A CUBA

LA VUELTA A CUBA

Por Luis Sexto

Prólogo del  libro La Vuelta es Cuba, de Joel García León

Nunca gané una Vuelta. Paradójicamente la Vuelta me ganó otorgándome  el premio de la emotividad y su tributo permanente: la nostalgia.  He terminado de leer este libro, y mi corazón ha viajado a rueda de la memoria y la añoranza. ¡La Vuelta! ¿Habrá alguien que habiendo participado en ella, dentro o fuera del pelotón, haya podido olvidar esas jornadas cuando nos parecía que un nuevo hombre se formaba con el barro distinto del polvo y el sudor?

En las páginas que siguen se verá que ninguno de los protagonistas de este entrañable guión ciclístico ha logrado borrar la cicatriz de la Vuelta. Porque, como en el poema famoso de Amado Nervo dedicado a su amada, “quien la vio no la pudo jamás olvidar”.  Y ahora este libro de Joel García nos la resucita vital, cierta, creadoramente. Y lo primero de cuanto podría decir sobre la obra, se refiere a su clasificación genérica. Me parece que los mejores libros son esos que carecen de la ductilidad que facilite introducirlos en un casillero. Y por tanto aquí cada lector encontrará lo que más lo apremia o le satisface. Desde el dato estadístico y la valoración técnica o periodística, hasta la confesión inédita, la intrahistoria, el dato nunca sabido del cúmulo de pasiones humanas que surgen y se pulen en una vuelta ciclística.

Yo me reencontré, al leerlo, con una de las etapas más fecundas de mi vocación periodística. Cubriendo la Vuelta, siendo testigo y a veces víctima de las insolencias e inclemencias del camino y las provocaciones de la meta lejana, experimenté hace 30 años el privilegio de ejercer el periodismo. Lo supe desde el primer momento. No tuve que esperar la aparición de las cenizas o el reposo de las aguas para apreciar nítidamente cuánto me transformo la Vuelta en mis conceptos profesionales.

La Vuelta es una de las tantas cristalizaciones perdurables del INDER. Su inauguración en 1964 ayudó a masificar el ciclismo y a convertir el espectáculo deportivo en una fiesta de cultura. Cuando los trabajadores de la zafra armaron por primera vez un arco con sus machetes a orillas de la carretera para que los ciclistas gozaran del triunfo de competir, y los habitantes de pueblos y caseríos se aglomeraron en las aceras con sus  pañuelos en el aire, la Vuelta empezaba a gestar un público respetuoso y querencioso de la gloria deportiva, bajo cuya influencia revolucionaria Cuba se hacía mejor sociedad.

Joel García, periodista de 29 años, nos reproduce en este libro las primeras 29 ediciones del giro nacional. Pero, como ya he insinuado,  no asume la postura del compilador que pone nombres, tiempos y fechas. Trasciende esa mínima, aunque necesaria, función. Y junto con todo el andamiaje estadístico, onomástico y cronológico, nos delinea en un estilo restallante, vívido, rápido como la bicicleta de “Pipián” Martínez o de “Locomotora” Vázquez, la profundidad humana de la épica de la Vuelta. Predomina en el autor el gusto por una síntesis que se afinca en el detalle más revelador. Y las páginas, más que resúmenes, son crónicas noveladas que a la vez que informan, recrean el ambiente geográfico y psicológico de la carrera con un tino de estirpe romántica.  De la Vuelta no se puede escribir sino así: mojando las teclas en la sensibilidad. Y para ello hay que estar enamorado. Joel García –que escribe su libro con la misma edad con que yo cubrí mi primera Vuelta- también fue seducido. Él, al igual que ruteros, directivos y periodistas, se percató que le habían dado acceso a un hecho único. Y no ha tardado en regalar a su novia el anillo que afianza un compromiso, una pasión.

La Vuelta cuenta habitualmente con un corto prólogo. Una carrera que calienta las piernas. Y este prólogo -cuya encomienda, ante la ausencia de otros con mayores méritos, me honra- ha de ser también breve. Termino de escribir. Y mi corazón pedalea jadeante tras el pelotón que se estira y se pierde en la ignota incertidumbre del que hace camino al andar,  y que aunque no sea el Líder, el ganador, sabe que habrá ganado siempre el fuego y el placer de la aventura, la promesa, el tesón. Y la nostalgia. 

Corta es la vida; larga la cola de la Vuelta. 

 

A QUIEN LE INTERESE: LETRA DEL AÑO

A QUIEN LE INTERESE: LETRA DEL AÑO

CONSEJO CUBANO DE SACERDOTES MAYORES DE IFA

                                               LETRA DEL AÑO 2009

 

Signo:  Ogunda Meji

 

Profecía:  Ire Ichegunota oyale tesi lese Orunmila, ( Suerte para vencer las dificultades seguro y firme gracias a Orunmila.)  Ponerle Aldimú a Orunmila de 2 cocos con una jícara de agua y dos velas, rogándole varios días.

 

Gobierna:   Elegbara ( Elegua)

Acompaña: Oya

Bandera:  Roja con ribetes amarillos.    

 

EBO: 1 gallo, 3 gallinas, 2 palomas, tierra de la entrada de un pueblo, miniestras de todo tipo, palillo de dientes, tablita de cedro, 1 anzuelo, pita, tela blanca, 3 flechas, cepa de plátano, un guin, 1 pescado entero, muñecos hembra y macho, 1 sábana blanca, pescado y jutía ahumada, maíz tostado, aguardiente, 2 velas, 2 cocos,  opolopowo.

 

REFRANES DEL SIGNO.

1-     Dos personas que luchan por una misma cosa

2-      La rama cortada y transplantada se reproduce semejante a su tronco original

3-     La discusión saca la luz

4-     Saber esperar es de sabio.

5-     El cuchillo corta y rasga y la sangre corre.

6-     El llanto se vuelve risa y lo perdido aparece

7-     Si el machete va al campo corte o no corte hierbas él regresa a casa.

 

PROHIBICIONES:

-No se puede portar ningún tipo de armas.

- No cruzar fosas,  zanjas, huecos, etc.

 

OBRAS DEL SIGNO.

Baldear la casa con berro, canutillo, paraíso  y miel de abeja para vencer dificultades.

Bañarse con frecuencia con hojas de Ceiba.

Regar harina de maíz en los alrededores de la vivienda para lograr desenvolvimiento.

Rogarse de vez en cuando la cabeza con coco y agua.

 

Nace en este signo:

-La cirugía, la ciencia de la guerra, la energía de la tierra, la hipertensión arterial, la castración, las acciones agresivas, y el saludo a los Babalawos.

 

RECOMENDACIONES.

 

Dice Ifa: Será necesario cuidarse de accidentes, tragedias y discusiones, porque se puede perder la vida y en el mejor de los casos podrá perder la salud para siempre.

Dice Ifa: Que debemos tener una conducta recta y decorosa con un gran sentido de organización en todos los aspectos, sociales, religioso y personales.

Dice Ifa:  Que los mayores están en la obligación de enseñar a los ahijados y a la familia  en general en cuanto a la preservación de los principios, religiosos, éticos y morales.

Dice Ifa: Se recomienda la superación  educacional, cultural y moral de cada persona para lograr el progreso y ser considerados y respetados por todos.

Dice Ifa: Que en este signo nace la justicia y la ley, por lo que todos nuestras acciones deben ser dentro del marco de la ley evitando a todo costo el  incurrir en errores.  

Dice Ifa: Se pronostica un incremento de delitos que traerán como consecuencia involucrase en procedimientos penales, por lo que debe evitarse que se comentan hechos delictivos.    

Dice Ifa: Que las mujeres en este signo tienen que tener cuidado con problemas en sus órganos genitales, embarazos, intervenciones quirúrgicas, inflamaciones pélvicas entre otras.

Dice Ifa: Que las mujeres deberán evitar el acudir a la prostitución como vía de solución a sus problemas debiendo mantenerse fuera de este flagelo. 

Dice Ifa: Que este signo habla de problemas del tracto digestivo, malas digestiones, úlceras perforadas, apendicitis y otras enfermedades producidas por el estrés que pueden incidir en el comportamiento de las personas.   

Dice Ifa: Que debemos cuidarnos la boca si tenemos piezas picada o enfermas que se deben arreglar o sacar para así evitar enfermedades del estómago.  

Dice Ifa: Debemos tener los documentos en el orden legal establecido y en particular con propiedades, viviendas, contratos, para evitar situaciones embarazosas.    

Dice Ifa: Que debemos mantener nuestras casas organizadas y limpias, en caso de encontrarse en mal estado tratar de repararlas.   

Dice Ifa: Seguirán manifestándose los problemas climatológicos, sismos, penetraciones del mar, huracanes e inundaciones.

Dice Ifa: Que no debemos despreocuparnos de la atención a la tierra para poder mantener la productividad que será de beneficio para todos.

Dice Ifa: Que debemos orientar a proteger el medio ambiente, pues es por el beneficio de todos.                              

Dice Ifa: Que hay que tener controles este año porque pueden producirse epidemias y enfermedades producidas por el resultados de fenómenos naturales. .

Dice Ifa: Que hay que darle especial atención a los niños en sentido general referente a su salud, y ayudar en el control de la  conducta.

Dice Ifa: Que se deben hacer fiestas en honor a  los Ibeyis para así lograr tranquilidad y prosperidad en nuestros hogares.

Dice Ifa: Que se debe atender al Oricha Ogun ya que nos ofrecerá apoyo y protección.

Dice Ifa: Se recomienda dentro de las posibilidades  que debemos apoyarnos en Azowano y Yewa, si es necesario, recibirlos.

Dice Ifa:  Que Changó nos fiscalizará nuestros actos,  por lo que será necesario se realicen los mismos con rigor y transparencia.  

Dice Ifa: Que debemos utilizar las virtudes de la botánica para la cura y solución de algunas enfermedades, acudiendo a la medicina tradicional sin descuidar la atención médica directa.                 

 

Para conocimiento general

El primero de Diciembre del 2008, con la presencia de un número significativo de Babalawos cubanos y de otros países y los miembros del consejo Cubano de Sacerdotes Mayores de Ifa, se realizaron las ceremonias correspondientes a la Pre- apertura de la Letra del año 2009 en la Institución Religiosa Asociación Cultural Yoruba  de Cuba.

Las recomendaciones fueron las siguientes:

Se dio lo que pidieron  las 25 posiciones fundamentales. En todos los casos la respuesta de las deidades, fueron muy  satisfactorias.

El día 30 de Diciembre del 2008, se hicieron los sacrificios correspondientes a las deidades que se determinó en la Pre- Apertura.

 

REALIZADO SUS CEREMONIALES EN LA  “INSTITUCIÓN RELIGIOSA” ASOCIACIÓN CULTURAL YORUBA DE CUBA.

 

CARPENTIER, EN LA CUMBRE, AUNQUE LES DUELA

CARPENTIER, EN LA CUMBRE, AUNQUE LES DUELA

Por PEDRO DE LA HOZ

Alejo Carpentier es una presencia tutelar irrenunciable. Aún para quienes no le perdonan su fidelidad a la Revolución cubana, su irreductible vocación de justicia y su íntegra militancia.

Mientras en La Habana, como punto culminante de la agenda de este viernes en las jornadas Leer la Historia (Pabellón Cuba y las principales librerías del país, 5:00 p.m.), será presentada una nueva edición de la novela La consagración de la primavera (1978), hito de la serie editorial del Instituto Cubano del Libro dedicada al cincuentenario de la Victoria de Enero, en España acaba de salir una espléndida publicación del sello Atalanta que contiene Concierto barroco y Viaje a la semilla.

Como esta última salida nadie, que se respete medianamente, puede ignorarla, el diario El Mundo advirtió el pasado martes a sus lectores la novedad editorial rociándola con el vitriolo de la frustración segregado por un paniaguado cronista —bastante ignorante, por cierto, al decir que en Viaje a la semilla el autor "retuerce el lenguaje, lo hace plástico pero muchas veces también hermético, lleno de preciosismo y arabesco, con cultismo de Europa y jerga cubana; no está de más tener el diccionario cerca leyendo esto que los editores de Atalanta consideran una joya, fruto exótico de la espontaneidad artística"—, a quien le duele que Carpentier haya sido "señorito y comunista". Cabría en todo caso hablar de señorío, una cualidad ética que en el caso de Alejo se sustanció de manera orgánica en su proyección intelectual y social.

De su grandeza literaria, Claude Couffon, uno de los más notables hispanistas franceses, opinó: "Me parece que Alejo Carpentier es, con Gabriel García Márquez, la más alta figura de las letras latinoamericanas contemporáneas, porque con una ciencia creativa poco común, dominó y explotó una corriente tan original y tan profundamente americana hasta integrarla a la literatura universal".

Una magistral definición del lenguaje carpenteriano la aportó el insigne escritor chileno Fernando Alegría: "Consideramos como legítimo el uso del vocablo tropical para designar la variedad del barroco que constituye el estilo de Carpentier. Tropicalismo en su obra —como en la de Asturias— sería el nombre para una expresión artística en la que el fondo mágico de las culturas primitivas de América se funde con la belleza formal de la tradición barroca europea en un espléndido intento de interpretar el espíritu y la realidad ambiente del hombre del Caribe y de la América Central en la época contemporánea. Ningún otro estilo sirve para tamaña empresa: ni las viejas normas costumbristas, ni el seco y rudo regionalismo, ni el impresionismo modernista. Se necesita un instrumento para crear mitos o para rescatarlos del pasado precolombino, para hacer vivir al hombre y al paisaje en la unidad esencial que exige la creación artística moderna, para llevar la voz de la América indígena al intelectualismo cansado de la Europa de hoy".

En cuanto a la dimensiòn de su compromiso, debe suscribirse la siguiente valoración de Roberto Fernández Retamar: "A la Revolución, su Revolución, Alejo le sirvió como el más humilde de los soldados: un soldado de la guerra del tiempo, el tiempo en que volvieron a arder en él las voces, que lo convocaban a la lucha, de Mella y Martínez Villena; el tiempo en que Nuestra América entró en su segunda independencia".

Sobre un momento particular de la conquista de esa segunda independencia trata La consagración de la primavera. De la gesta internacionalista por salvar la República española a las arenas de Playa Girón, los escenarios de esta novela épica, de profundo contenido humanista, nos llevan a momentos cruciales de la toma de conciencia en nuestro tiempo.

El ensayista y profesor Rogelio Rodríguez Coronel ha argumentado cómo esta novela "culmina la evolución del método artístico y la perspectiva ideológica de un escritor que encuentra respuesta a las inquietudes que en torno al hombre y su realidad histórica se debaten en toda su obra. Es el surgimiento de un mundo mejor en el reino de los hombres lo que, desde un punto de vista teórico y práctico, provoca una maduración ideológica del ámbito carpenteriano, lo que le otorga un sentido objetivo a su concepción de la historia, lo que reacondiciona valores estéticos —gnoseológicos y artísticos— presentes en su narrativa del periodo prerrevolucionario".  (Tomado de Granma)

ENTREVISTA CON EUSEBIO LEAL

ENTREVISTA CON EUSEBIO LEAL

Por Fernando García

“Cuando comencé mi trabajo, para mí lo histórico era lo remoto, lo antiguo; casi lo arqueológico. Después comprendí que toda La Habana era maravillosa y que ese hechizo de la ciudad, esa capacidad de deslumbramiento —a pesar de una decadencia que nadie puede negar— aparece cuando se rasga el velo que la cubre. Es el esplendor de una ciudad cuyo urbanismo no ha sido modificado. Si hay una fortuna en esta situación complicada es que, cincuenta años después, y contemplada en el contexto de las ciudades latinoamericanas, La Habana aparece intacta.”
¿En qué punto se encuentra la complicada restauración de La Habana Vieja?

—Es difícil responder. Está en el punto en que ya existe una conciencia pública —que fue lo más difícil de alcanzar— de la importancia de la preservación del patrimonio cultural. No fue una labor mía, sino de muchos precursores; una labor de la nación, que, en un momento de crisis profunda, en 1994, cuando ya nosotros llevábamos muchos años trabajando, consideró que en medio de esas circunstancias lo más importante era salvar el patrimonio de Cuba. Y se le dio a la Oficina del Historiador todo un conjunto de atribuciones que, catorce años después, arrojan como resultado lo que está a la vista.

“Hay un treinta por ciento del centro histórico que se ha restaurado. Si reuniéramos todos los elementos dispersos en que hemos actuado, lo reparado sería mayor que la zona restaurada de San Juan de Puerto Rico, la de Santo Domingo; mayor que la de Cartagena de Indias en su parte fundamental. La monumentalidad de La Habana es extraordinaria. Y el gran problema no es lo que se ha hecho sino lo que falta por hacer. Harían falta mil millones de dólares sólo para dar un primer golpe de impulso a un buen proyecto de rehabilitación de toda la ciudad, con sus redes de servicios, pavimentación e iluminación.”

¿Cuánto tiempo puede tardarse en completar la restauración?

—Cuando comencé mi trabajo, para mí lo histórico era lo remoto, lo antiguo; casi lo arqueológico. Después comprendí que toda La Habana era maravillosa y que ese hechizo de la ciudad, esa capacidad de deslumbramiento —a pesar de una decadencia que nadie puede negar— aparece cuando se rasga el velo que la cubre. Es el esplendor de una ciudad cuyo urbanismo no ha sido modificado. Si hay una fortuna en esta situación complicada es que, cincuenta años después, y contemplada en el contexto de las ciudades latinoamericanas, La Habana aparece intacta. Lo está porque hace medio siglo la revolución detuvo la especulación inmobiliaria que venía avanzando resueltamente por todos los costados. Basta ver la imagen de La Habana Vieja.

“Ahora bien, hay otros problemas. En esos cincuenta años la mirada no fue introspectiva; se miró hacia otras direcciones pensando que La Habana podía esperar. Hoy estoy en condiciones de opinar que ha sido un error estratégico. Porque ésta es la masa construida más importante no ya de Cuba sino del Caribe.

“En justificación de eso que podríamos considerar equivocado está la enorme batalla que hemos vivido, la cual ha requerido recursos infinitos para forjar una educación y un sistema de salud preventivo, para reordenar y recrear la cultura nacional. A ello se suma el imperativo de la naturaleza, que este año ha dado un golpe que nos afecta en la medida en que todos los recursos del país tienen que ir a restañar las heridas de lo que con razón se definió como un golpe nuclear. Tres ciclones en 30 días, casi tres millones de desplazados…

“Es muy difícil para nosotros, los restauradores, reclamar prioridad cuando incluso parte del patrimonio de la Humanidad y reservas de la biosfera del interior del país han quedado dañadas. Para que sea haga una idea, los huracanes derribaron un cuarto de millón de palmas, el árbol nacional de Cuba. Ante eso, nuestro trabajo se hace más largo, arduo y difícil… Pero lógicamente ya no será tarea mía.”

Usted ha dicho que necesitaría dos vidas…

—Y tres, y cuatro.

Y sugiere que La Habana ha estado abandonada durante estos cincuenta años. ¿Qué ocurriría si un ciclón golpeara directamente la capital?

—No quiero decir que La Habana haya estado abandonada; ha permanecido en ese estado de espera antes de hacerse con ella lo que requería y sigue requiriendo. Si infortunadamente nos tocara un ciclón, la situación sería muy difícil. Nos hemos preparado. Lo hacemos permanentemente. Pero no cabe duda de que un golpe aquí sería algo excesivamente fuerte.

En cuanto a los recursos, ustedes tienen un sistema sui generis basado en autofinanciación y las subvenciones. Pero ¿cabría y convendría abrirse al patrocinio privado?

—La ley permite la asociación con el capital extranjero cuando se considera necesario. El edificio en que estamos (Lonja de Comercio) fue un empeño de una sociedad de capital en la cual la Oficina del Historiador, en representación de la nación, tiene una parte mayoritaria. También el hotel Saratoga es resultado de una empresa mixta. Pero siempre se pensó, y lo sustento firmemente, que lo que hiciéramos aquí tenía que ser un empeño de la nación. Y que teníamos que conservar la propiedad del suelo y de lo edificado para evitar que esto pudiera ser objeto nuevamente de la especulación.

“Por eso se creó una entidad que demostrara capacidad de un esfuerzo institucional sostenido, que fuera transparente y auditable en todo momento y que pudiera reinvertir en desarrollo social, como hace. Tenemos un departamento de cooperación internacional y favorecemos mucho esas colaboraciones, que sin embargo no son nunca determinantes en lo que hacemos.

“En cuanto a los patrocinios, hay muchas personas e instituciones que hacen donaciones y no quieren aparecer. Les estoy enormemente agradecido. Ahora, a veces también nos ofrecen pequeñas contribuciones a cambio de colocar el nombre de la entidad al lado del escudo de la nación o de la Oficina. A eso me niego en redondo. Porque creo que no estamos en la necesidad de pagar ese precio. No desprecio esas ofertas, pero más bien prefiero que sirvan para auspiciar la publicación de libros, exposiciones o conciertos, como ya se hace. De todos modos, quienes nos ayudan tienen generalmente la discreción de no hacernos exigencias dramáticas.”

¿Qué lugar ocupan las instituciones españolas en la financiación?

—Antes de que la cooperación fuera suspendida nació, por ejemplo, la escuela-taller Melchor Gaspar de Jovellanos, que es nuestro orgullo. Hay otras tres que se han hecho con los apoyos del País Vasco, la ciudad de Toledo y el Principado de Asturias. Hemos tenido una colaboración muy intensa de las universidades, de algunos ayuntamientos… En La Habana Vieja hay una lápida del alcalde de Torrelavega José Portilla (fallecido), que fue un gran amigo apasionado y sincero de Cuba.

¿Espera que la mejora en las relaciones con España incida en las ayudas a los trabajos en La Habana Vieja?

—No me interesan tanto las contribuciones como las relaciones. De los políticos podemos prescindir; de España, no. En su diversidad, España es muy importante para nosotros, que no somos hijos de la conquista sino de la inmigración. Nicolás Guillén habló del "mundo que España trajo consigo, y a ella misma, que está con nosotros". Puede asegurarse que, desde la tumba o la mesa, todavía gobierna en nuestras casas un padre gallego, asturiano, catalán, cántabro, vasco, canario. La sangre llama, pero la cultura determina. No podemos entender a Cuba en su rebeldía, su resistencia, en esta guerra que libramos y que España no concluyó con victoria. Nosotros queremos que sea más honroso el fin de esa batalla que se perdió en el 98 pero que no ha terminado todavía.

Su intervención en el reciente congreso de la UNEAC todavía se recuerda. Habló de la eliminación de prohibiciones, que entonces acababa de arrancar y que muchos creímos que continuaría en breve. Pero parece un tanto frenada…

—Somos un país asediado, eso no puede olvidarse nunca. Ahora se da una especie de conjunción astral en la cual parece que no será decisivo sólo lo que hagamos aquí, sino lo que ocurra en el mundo… Sin que Cuba haya cedido en sus principios, la Unión Europea ha restablecido relaciones tras comprender que no se puede presentar a Cuba como la mujer adúltera, omitiendo cosas espantosas en muchos otros rincones, porque hay ciertos presos que lo están por actividades que conocemos bien. Y no ocurre nada porque se celebre una reunión de la Sección de Intereses de Estados Unidos en Cuba para votar por McCain.

“Pero, siguiendo con la conjunción astral, tenemos a Obama de presidente: lo imposible ha ocurrido. Acaba de declarar que cerrará la infame prisión de Guantánamo: esa última afrenta contra Cuba en la que convierten territorio ocupado en un GULAG, un centro de tortura. El mundo vio eso, Abu Graib, los vuelos secretos de la CIA…, y pienso que en el corazón de los hombres honrados que hay en todas partes no puede levantarse un dedo para juzgar a Cuba y decir: "He aquí a la pecadora universal".

“También España rompió el maleficio de la infame política de Aznar hacia Cuba. Nuestras relaciones con el mundo quedaron proclamadas una vez más en la votación en Naciones Unidas contra el bloqueo. Se solucionaron los problemas en las relaciones con México. Es un momento favorable. Pero no estamos detenidos; aquí se sigue trabajando. Tal vez algunas cosas no trascienden, pero se va estructurando la necesaria transformación de aquello que ayer fue conveniente y ahora no es prudente; de lo que hasta ayer era útil y ya no lo es. Ya en el concepto de revolución acuñado por Fidel, en el pensamiento que nos ha legado al respecto, está resuelto y amparado lo que tengamos que hacer. Cuba es libre porque ha resistido más allá de toda expectativa.”

¿Pero esa conjunción y ese amparo no deberían traer pronto cambios sustanciales?

—El general presidente Raúl Castro es el hombre más capaz y preparado para llevar adelante la tarea que le ha tocado realizar. Juntos se formaron —él y Fidel— en la misma realidad de la casa del emigrante que llegó a Cuba como leñador. Juntos fueron a la escuela y después vinieron finalmente a la gran ciudad. Juntos asumieron los riesgos de la revolución y de la sociedad cubana de la época. El más pequeño, Raúl, fue el último en bajar del yate Granma junto con el Che; el único que regresó a Cinco Palmas con las armas completas a encontrarse con Fidel; el fundador del Segundo Frente; también el estructurador del Ejército, esa fuerza tan organizada, probada en mil batallas y capaz de romper la espina dorsal del apartheid a otro lado del mundo; de abrir la celda de Mandela.

“Raúl enfrentó lo más difícil, que fue ser el dos y no el uno. Fue el más fiel ejecutor y el hermano más fiel a una fraternidad de ideas. Durante largo tiempo tuvo en una cama a su esposa y a otro lado a su líder, jefe y hermano. Y estuvo en los dos lugares. Cuando el pueblo vio la imagen del entierro de Vilma (su esposa), vio a un padre con su familia, a un hombre sensible, capaz de inclinarse y besar una caja de cenizas. Entonces fue menos temido y más amado. Él es el hombre. Hasta sus propios enemigos han reconocido que es el único capaz de conducir este momento de Cuba. Lo que sí está claro es que nunca hará nada que Fidel no haya considerado una necesidad.

“Ahora bien, en el concepto de revolución está explicada esa posibilidad: hacer en cada momento lo que en cada momento sea necesario. Eso es, a mi juicio, lo que resulta clave. Y es lo que se está haciendo ahora. Lo que ocurre es que todo hay que hacerlo paso a paso. Los ejemplos que tenemos en otras partes del mundo nos demuestran a qué lleva el corre-corre: a la disolución y destrucción de naciones. La destrucción de la Unión Soviética y el campo socialista, los bombardeos de la OTAN, la destrucción de Bosnia-Herzegovina… Además, somos un pueblo hispano.

“Recordemos que Obama no es un revolucionario. No va a cambiar el sistema en lo sustancial; viene a salvarlo. Lo que ocurre es que es un hombre diferente en todo, no es superficial, está preparado y es elocuente; tiene una ética. Quizá puede recordarnos lo que significó Carter para América Latina, con sus intentos sinceros de mejorar la relación con Cuba o los tratados con Torrijos para entregar el canal a Panamá. No puedo albergar sino esperanza. Nosotros trabajamos para cambiar y transformar todo lo que sea posible. Creo que, de hecho, se ha avanzado mucho. Sabemos todo lo que tenemos que hacer. Pero no podemos, bajo ningún concepto, dar un paso en falso. Todo se hará como se tiene que hacer. De lo que estoy seguro es de que Cuba se salvará.”

En aquella intervención ante la UNEAC usted habló de los hijos que están fuera. Pero no todos pueden salir. ¿Qué opina de esas restricciones para viajar? Hubo un momento en que pareció que se levantarían…

—Hay intelectuales con una opinión más espontánea y pueden expresarse bajo su propia responsabilidad. Yo soy miembro del Comité Central Partido Comunista y no puedo anticipar opiniones porque soy un hombre del partido y de su disciplina. Pero ya que me tienta, le digo que lo que afirmé en la UNEAC es lo que pensaba y lo que pienso; lo mismo que figuras tan importantes como Silvio Rodríguez y otros muchos cubanos.

“Pero el problema no está solo en las restricciones que hemos impuesto como resultado de un período de violencia en las relaciones internacionales; se trata también de las restricciones que imponen otros. Conozco aquí a decenas de muchachos que quieren salir inmediatamente y no pueden porque no tienen una visado. Quizás Obama modifique todas esas cosas. Mi hija está en Estados Unidos y no podrá volver a Cuba hasta dentro de tres años. O cuatro, cuando esas leyes infames se derrumben.

“Pero opino que la revolución, y son palabras de Fidel, solamente puede construirse desde la ideas y la cultura; siempre será una realidad creada por hombres y mujeres libres. Nadie puede estar haciendo a la cañona la revolución, el socialismo o cualquier sistema social. El que quiera irse, que se vaya. Eso es muy importante. Lo que ocurre es que desde fuera no quieren llevarse a todo el mundo, sino a los arquitectos, a los médicos, a los ingenieros, a todo al que este país ha capacitado. Eso también es muy amargo. Cuando mis hijos dijeron que querían abrirse un camino en el mundo, no me opuse; sentí el dolor de que no me acompañaran en mi batalla aquí, pero me siguen acompañando en la distancia. Lógicamente, no me avergüenzo de ellos.

“Obama ganó en la Florida porque ya los jóvenes cubanos allí no piensan como los que se fueron de aquí inicialmente, que no lo hicieron por razones económicas sino por un gravísimo y sangriento compromiso político con el pasado; que sembraron un odio que aún florece, pero será derrotado. Al final, los cubanos se abrazarán y se alegrarán todos de tener una patria que ha merecido el respeto del mundo. Lo que pasa es que algunos que han instaurado la filosofía de que ese sueño es inviable; de que ese orgullo nacional que nos viene en gran medida de la sangre española es falaz; quien cree que esta isla está condenada a ser una república bananera, una estación de gasolina en medio del Caribe; que esta isla fue una invención de José Martí; que no tenemos que aspirar a quedar en el puesto 12 o 13 de la Olimpiada. Pero cuando se leen los índices de Naciones Unidas sobre educación, salud, longevidad o mortalidad infantil, uno se pregunta "¿qué ha pasado aquí".

“Hay quien dice que los cubanos lo critican todo; nosotros somos nuestra propia oposición. Nunca hay un ala derecha y un ala izquierda, como algunos quieren interpretar. No sé en qué ala yo estaría. Porque cuando soy tentado por usted parezco de la extrema izquierda, ja, ja.”

Tampoco es para tanto. Pero interpreto que usted defiende que Cuba abra más la puerta.

—Lo que creo es que, ya que hemos luchado tanto por la unidad, tenemos que luchar por la pluralidad. Y, sobre todo, por respetar al máximo la diversidad. Creo en el derecho a ser singular; lo soy y trato de serlo, pero dentro de la lealtad. E insisto: cuando la base espuria de Guantánamo sea retirada, cuando se derrumben las anticubanas leyes de Helms-Burton y Torricelli; cuando los cubanoamericanos puedan venir libremente a su tierra y enviar a sus familias lo que les venga en gana del dinero de su trabajo; cuando salgamos de la lista de países que supuestamente favorecen el terrorismo, cuando podamos tener relaciones normales con un país con el que nos ligan tantas relaciones… Cuando eso ocurra, todo será posible.

“Porque habrá terminado la guerra injusta que libramos. Podemos preguntarnos si (Estados Unidos) no tienen relaciones con Cuba porque somos un país comunista mientras que con China o Vietnam no hay ese problema. Nosotros no tenemos las manos manchadas de sangre norteamericana. No hemos matado soldados de ese país. No tenemos por qué sentirnos orgullosos de que un candidato a la presidencia de EE.UU. cayera prisionero porque derramara la sangre de cientos de miles de vietnamitas lanzando toneladas de bombas sobre una sociedad abierta y en un pueblo que triunfó y con el que ahora tiene relaciones armónicas pero dejó allí sesenta mil tumbas. En Cuba, no; ni una sola.

“Con los norteamericanos compartimos una Historia en gran parte común, la música, el deporte. Recuerdo aquel gran partido de béisbol al que fuimos invitados. Fue en un gran estadio y a mí me recordaba al teatro romano, con los senadores viendo a los gladiadores traídos de la isla. Y, sin embargo, ganamos.”

(Tomada de La Ventana)

DISCURSO DE CLASURA DEL FESTIVAL DE CINE DE LA HABANA

DISCURSO DE CLASURA DEL FESTIVAL DE CINE DE LA HABANA

 Por Alfredo Guevara.

 

Hermanas y hermanos de toda América Latina y de todo el Mundo:

 

      1. Este Festival, el que amamos, en el que nos va la vida.

 

      No importa el país o región, el carácter, la vocación o el prestigio de los protagonistas, 30 a?os son ya muchos para un festival; son una hazaña. Es nuestra hazaña, la de los cineastas latinoamericanos y de cuántos en nuestro cine se interesan y le apoyan. En estos días, ya vividos, queda demostrada la vigencia y fuerza de un cine que se renueva de año en año y da prueba de ese vigor juvenil en rostros frescos, en obras que ese frescor reflejan; presencia que, diré sin pudor, nos prolonga.

 

      En los 30 años del Festival y otro decenio los que han sido y los que llegan entrelazados permanecen por imanes secretos, que también anuncian que las pantallas ya no serán como las conocemos y casi que viajarán en los bolsillos. Las técnicas ya todo lo dominan y provocan a veces espejismos y, entre ellos, el de que son por sí mismas la esencia y la sustancia de las cosas y constituyen un lenguaje, ese sistema sígnico en que el pensar encuentra su morada.

 

      Se trata en realidad de conservar el rumbo, la inquietud humanista, la mirada en el otro, la solidaridad humana, esa curiosidad que nos entrega frescor de amaneceres. Y al mismo tiempo, no renunciar a esas extensiones del hombre, que llamaba McLuhan, y que nos brindan las tecnologías. Ahora el digital, y mañana quién sabe; es decir, cuánta posibilidad pueda abrir el saber hasta convertirlas en instrumentos que sirvan a la creación, a su libertad, expresividad comunicante y hondura.

 

      De conservar el rumbo he dicho. Y me detengo para preguntarme ?qué rumbo es ese y dónde está la brújula? Solo sé darme la respuesta mía, cada quien debe encontrar la suya. Buscaría en lo más profundo de la conciencia y en el ejercicio de la inteligencia, ese supremo bien que nos ha sido dado y que el mundano fárrago de lo banal invade. Afortunadamente aprecio que de algún modo las jóvenes generaciones a la par que rechazan ceremonias, el sermón político-intelectual de moralina, descubren en su entorno, buscan o construyen espiritualidades que solo en ese hondor de su conciencia habita y le entregan lealtades y esperanzas; y si cineastas, la voluntad de decir con otras voces, ese latir profundo de sus almas, que aprender a escuchar debemos los mayores. Ese latir nos enriquece y nos renueva y equivale en su tiempo, estoy seguro, a aquel que selló inspirando nuestras vidas. Porque también de é!

 tica se trata; es bueno recordar que no será posible ejercer ésta como artistas sin ir llenando el mundo de belleza. En esa conjunción de ética y estética pudiera acaso encontrarse la respuesta.

 

      2. Algunas realidades que suelen olvidarse.

 

      Debo pedir disculpas a este auditorio porque voy a citarme sirviéndome de algunos párrafos en los que creo resumir la situación de Cuba, país-sede, y la de los cubanos en un campo al que doy importancia fundamental para relacionarlo más tarde con situaciones que quisiera abordar.

 

      La Revolución cubana ha dado el más importante de los pasos para que la política de principios alcance carácter de realidad. Es ante todo el más pasional y apasionante amor el que hemos sembrado y sostenido; el amor al saber, que cobra dimensión mayor si le llamamos philo-sofia, pero que ya muestra su rostro en un pueblo totalmente alfabetizado, con todos sus adultos en noveno grado, con un millón de universitarios, con millones de personas instruidas en niveles que le siguen. Los Derechos que se proclaman devienen entonces y por eso libertades en condición de ejercidos.

 

      Solo aquel que ha sido preparado, es preparado, se prepara para ser en el pensar, con los conocimientos necesarios para articular la reflexión, disfrutando del respeto a su dignidad, está en condiciones de ser realmente persona, de ser realmente ciudadano, de pensar y decidir por sí mismo ejerciendo autónomamente a partir de su conciencia e inteligencia, su actitud ante la vida, su vida; su vida en sociedad y, en definitiva, su destino.

 

      En la Revolución cubana, nuestra sociedad no ha cerrado su ciclo histórico fundacional; mucho queda por hacer; pero hay algo hecho, logrado, pleno, con matices y problemas pendientes, pero lo más importante es que nuestra ciudadanía, ciudadano a ciudadano, está en condiciones de ejercer la libertad no a partir del caos en que puede sumir la ignorancia, sino de su formación y despliegue de la inteligencia y, con ella, de la conciencia.

 

      No pretendo en estos párrafos ser exhaustivo o silenciar problemas, solo reclamar para el conocimiento dos informaciones que no siempre son citadas en primer plano: la potencialidad del saber acumulado para un posible despegue si se dieran las condiciones y la forma en que incide en la condición de ciudadano una formación adecuada. Ningún recurso es más valioso que la persona instruida y cultivada, ningún recurso es más difícil de lograr, exige años y decenios y, claro, inicialmente voluntad política.

 

      3. La burocracia acecha y es endógena, sola se reproduce y crece como la mala hierba.

 

      He querido partir de este referente (la educación y cultura de nuestro pueblo), porque apreciamos en América Latina toda, de un modo en unos países, de distinta forma en otros, un movimiento ascendente de la afirmación identitaria y el rescate de la soberanía mientras por el mundo, y ante todo en el Imperio, la derrota de la corriente Neoliberal abre posibilidades todavía no-medibles. También del referente cubano porque, 50 años después, enfrentamos retos en una batalla interna que aún no se inicia pero ya está anunciada, y cuyo proceso y consecuencias nos tocará apreciar de modo directo. Es que la ignorancia es peligro mayor de las revoluciones, pero también que la burocracia, que también las revoluciones generan, como la historia prueba, son su mejor aliado. Ignorancia, burocracia (hidra que se enmascara) y el oportunismo que media en esas sombras, son capaces, han demostrado serlo, de descabezar, paral!

 izar o enturbiar la mejor causa. De esa experiencia se ha de sacar partido.

 

      Es por esto que Fidel, primero, Raúl, más recientemente, abren camino a cambios estructurales; queda propuesto limpiar la Sociedad de enmarañados vericuetos y de toda vocación o presencia de inútiles, ineficaces, contradictorios aparatos. Tres arrasadores ciclones, tormentas que dejaron el país exhausto, paralizaron este proceso cuando parecía estar a punto de desencadenarse. Pero tendrá lugar.

 

      Frases vagas las que pronuncio: “enmarañados vericuetos”, “inútiles, ineficaces, contradictorios aparatos”, no me quedaré en ellas, ni podré ser exhaustivo, ni es la oportunidad de serlo, pero sí en lo que nos concierne en tanto que latinoamericanos, ciudadanos en cuyos países va el acontecer tan rápido que ya se sienten en posiciones de decisión en el campo del Audiovisual figuras surgidas en el Movimiento del Nuevo Cine o que lo conformaron con su obra y pensamiento.

 

      ?Para qué las Instituciones estatales de la cultura artística y sus especialidades? La respuesta en lógica elemental sería: para servir a los artistas, a los escritores, a los investigadores, para facilitar su obra y, cuando alcance significación, para difundirla, para ampliar sus relaciones con el público-pueblo y para lograr esa comunicación retroalimentadora que pudiera ser la crítica, el taller, el diálogo.

 

      La práctica en todas las sociedades es otra. No hay aparato estatal, y también las revoluciones, en que no vaya forjándose como capas tectónicas, unas sobre otras, para cuando se mueven, si alcanzan a hacerlo, devorar o aplastar cuanto encuentran. Todos so?amos en nuestro país, 50 a?os después, la necesaria batida que hemos dado en llamar “reestructuración”, y que podrá ser gradual o no sé cómo, pero que tendrá que ser, a riesgo de ser devorados por el funcionariato como sistema. Y aquí me detendré…, solo he querido decirles: por favor compañeros, y más hoy, cuando los más son jóvenes, y los que llegan, experimentados, ?permaneced vigilantes!, que los dirigentes-funcionarios, y solo funcionarios, funcionarios de oficio, no se apoderen del mando del Audiovisual, no permitáis que las estructuras organizativas se desdimensionen; no olvidéis que la burocracia, no ya como presencia física, como mentalidad invasora, aliada a la ignorancia y el oportunismo, será fatal que ocupe el lugar que solo corresponde a los artistas.

 

      4. Un reconocimiento.

 

      Debo reconocer en este día a todo el equipo que me acompaña en la dirección del Festival, intelectual y organizativamente, el esfuerzo continuado de estos años de trabajo; unos más difíciles y complicados y otros menos, todos complejos y exultantes, y todos realizados con máxima dedicación y hasta abnegación. No me refiero tan solo a los más visibles y que devienen símbolos, también a decenas de otros compañeros que se entregan durante meses y meses a esta tarea y se realizan sin más recompensa que servir a la unidad y lanzamiento anual del Nuevo Cine Latinoamericano, este evento fraterno y solidario, y eficaz.

 

      5. Abrir caminos.

 

      El 30 Festival ha tenido lugar en fecha cerrada y tal vez cierra un Ciclo fascinante, el del ascenso a un primer plano de las jóvenes generaciones que en la práctica se han adueñado, y con derecho, del Festival, porque sostienen con su presencia y obras al Nuevo Cine Latinoamericano en Cine Nuevo. Otro Ciclo se abre en el espíritu y carácter primordial del Festival, abrir caminos. Abrir caminos es nuestra y permanente tarea.

 

      Les deseamos buen retorno a sus países y aun mejor trabajo en el curso del a?o. Y, para entonces, esperamos tenerles entre nosotros.

 

      Declaro terminados los trabajos del 30 Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano y abiertos ya los del 31 Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano e iniciados los que nos llevaran a su realización.

La Habana, 12 de diciembre, 2008

    

 

 

 

 

 

 

 

 

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AL PRINCIPIO FUE LA POESÍA

AL PRINCIPIO FUE LA POESÍA

Por Luis Sexto

Cuatrocientos años de literatura en Cuba

La cultura cubana parte literariamente de las observaciones del Almirante Cristóbal Colón, cuando anotó en su Diario las impresiones iniciales que le produjo la naturaleza prodigiosa de la Isla. Aquellas “aves muchas y pajaritos que cantaban dulcemente”, “aquellas verduras y arboledas”. Y en particular aquella reacción sacramental de “nunca tan hermosa cosa vido”.

No nos empeñaríamos ahora en determinar si histórica o teóricamente es justo atribuir un carácter fundacional a las palabras que el marino genovés escribió en aguas del Caribe o en las costas cubanas. De cualquier forma, podemos coincidir en que es un respetable punto de partida.

Poco perduró de la cultura aborigen desde 1492. Más bien, por su estado de desarrollo –la más avanzada transitaba por el neolítico- lo que legaron como ingredientes a la formación de la cultura cubana fueron palabras, básicamente las que denominaban ejemplares de la flora y la fauna, como cuyá (almendro) o jutía (roedor), topónimos, como Yaguaramas, Guanabacoa, Guanabo, Jiguaní, y platos típicos, como el casabe, confeccionado principalmente a base de yuca, tubérculo que los taínos llamaban yacuba y cuyas seis variedades entonces conocidas nombraban ipatex, diaconan, nubaga, tabaga, coro y tabucan.

La cultura cubana resulta, pues, una mezcla de lo hispánico y lo africano primordialmente. Estos dos elementos fueron amalgamándose en el transcurso de cuatro siglos hasta componer una fórmula única y distinta con respecto de los ingredientes matrices. 

Cuba, sin embargo, debe al inmigrante de las Islas Canarias más de lo que la simbiosis española y africana suele dar a entender cuando define la nación como una síntesis de cultura y etnias, atribuyendo al cubano la enriquecedora propiedad de pueblo mestizo. Quizás la modesta condición del canario, tal vez su tendencia a lo recoleto, o la campaña despectiva, minimizadora, casi racista, sostenida en Cuba por los elementos conservadores y recalcitrantes de la Península, le impidieron durante centurias recibir el reconocimiento, la gratitud por los ingredientes que echó en la olla común donde tomó sabor y color la cultura y la nacionalidad cubanas.

El isleño como especificidad de lo hispánico está presente desde el clarear de la economía colonial. Y sentó su presencia en la cultura en los tiempos liminares cuando la Isla quería poner, trabajosamente, sobre el cuero exportable de la res, en el trapiche, o en la vega, el señorío de la sensibilidad. No habrá tiempo ahora de  bosquejar la influencia canaria en la cultura material y espiritual del campesino cubano. Mas no habrá que esperar para decir que las siete islas Afortunadas, aquel suelo volcánico, antesala de la travesía entre el Viejo y el Nuevo Mundo, aportó el autor del primer poema de larga cuerda escrito en Cuba.

La correspondió a Silvestre de Balboa Troya y de Quesada, oriundo de Gran Canaria, anunciar dentro de estrofas clásicas, los tanteos iniciales de la criolleidad poética, los lances formadores de lo cubano en la literatura. Espejo de Paciencia –compuesto en 1608 y estructurado en dos cantos y 145 octavas reales- no es un poema trascendente por su intrínseca propiedad estética. Expresa la incipiente asimilación, la lenta interiorización de la naturaleza y la vida criollas en la conciencia social de la Isla. Y vale, perdura,  como acta del alumbramiento cultural del diccionario autóctono de la flora y la fauna de Cuba. Porque en su lenguaje, donde prevalece el transoceánico sonido de las palabras y las imágenes leales a lo español, aparecen voces netamente cubanas como macagua, nombre de un árbol, y biajaca, de un pez de agua dulce, y maruga, de un sonajero, y siguapa, de un ave nocturna.

En el contenido, lo criollo planta su señorío en Espejo de Paciencia. Nutre su epicidad con un asunto verídico, ocurrido en la Isla: el secuestro del obispo Cabezas y Altamirano, entonces de visita pastoral en Yara, localidad cercana al puerto de Manzanillo, en la región suroriental. Y sobre todo lo criollo se empina, porque Balboa, en la intuición del proceso nacional integrador que ya se gestaba en sus preliminares, elogia, exalta, al esclavo que, con lanza y machete, venció al pirata francés Gilberto Girón, secuestrador del mitrado.

Dice el poema:

Andaba entre los nuestros diligente/ Un etiope digno de alabanza,/ Llamado Salvador, negro valiente,/ De los que tiene Yara en su labranza.

 En un fragmento de otra octava enfatiza:

¡Oh Salvador criollo, negro honrado!/ Vuele tu fama, y nunca se consuma;/ Que en alabanza de tan buen soldado/ Es bien que no se cansen lengua y pluma.

En esta apología Balboa trata de emparejar, en el tumulto que partió a rescatar al obispo, al negro y al blanco, al libre y al esclavo. Y lo intenta  exaltando a Salvador, a pesar del riesgo de ser hostilizado por los prejuicios de condición social y de raza que dividían a los pobladores de Cuba. Y lo intenta, además, cuando ubica “entre los nuestros”al esclavo, y con el adjetivo criollo que acompaña al vocativo en el segundo fragmento antes citado. Todo es aún confuso, velado, pero ya empieza a reconocerse la unidad nacional que requerirá 200 años más para emerger como un cuerpo y una conciencia limpiamente diferenciados.

Balboa se encarga también de reforzar la pluma canaria en el poema. El poeta, que testifica el parto de lo criollo –etapa prenacional-, quiere al parecer apartar de toda duda o del olvido que lo canario es un componente de la nueva criatura cultural. Y en una estrofa emplea un símil, que toma de sus recuerdos nativos, y con él evidencia la filiación geográfica de la figura retórica y de su autor:

O, cual en la Canaria en apañadas/ Acechan cabras ágiles cabreros,/ Que en los riscos están y en las aguadas/ Despuntando la grama en sus oteros;/ Y estando así paciendo descuidadas/ Dan de repente en ellas los monteros,/  y con el sobresalto que allí influyen,/ Unas quedan paradas y otras huyen.

Hace 400 años, pues, la poesía cubana, y por extensión la literatura como noción  de la cultura espiritual, surgió en este poema épico escrito según el clásico modo. Pero sustanciada y circunstanciada con los ingredientes de la incipiente sociedad criolla, como un anticipo de lo cubano por fuera y por dentro de las cosas y las personas.