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PATRIA Y HUMANIDAD

LA FÓRMULA DE HOUDINI

LA FÓRMULA  DE HOUDINI

Por Luis Sexto

Desde una perspectiva moral, podíamos acepta que sobrevivir es crecer, como dijo recientemente en la revista Unión,  Roberto Manzano. Y me valgo de la definición de este original poeta para empezar añadiendo que si sobrevivir resulta un ejercicio de honradez no hay dudas de que quien sobrevive crece en su condición humana.

Ahora bien, si más que un cúmulo de actos de mejoramiento mediante la resistencia de las fuerzas interiores, sobrevivir implica hacer uso del truco mezquino, el fraude, y la inventiva egoísta, entonces la supervivencia acusa un decrecimiento de la moral de la persona. Pero no voy a seguir por el individuo y su virtud. Pasemos al espacio social. Y así quizás convengamos en que los períodos de supervivencia en los pueblos –a veces temporadas de resistencia-, aunque también significan una depuración moral en el conjunto, no  suponen un crecimiento material. Sobrevivir es asomar la nariz por entre lo precario, mantenerse en pie entre impedimentos sin que por ello se avance más allá de los obstáculos.

Con esto dicho, uno estima que la supervivencia no compone un programa de desarrollo. Más bien una estrategia coyuntural, cuya temporalidad  no ha de derivar en un permanente “estar en crisis”. Lo digo, pues, porque ya parece que, aunque genere alguna duda la cautela mostrada y cuya necesidad ha sido reconocida públicamente, Cuba pasa de la supervivencia a la capacidad de echar a andar el presente.

He llegado a este punto, porque intento averiguar cómo responder al lector que en un correo electrónico creyó conveniente que este periodista se refiriera a las cosas por modificar en Cuba. Por supuesto, no me negaré, y advierto que no tengo más información que la que suministra mi experiencia periodística. No ocupo ninguna posición apropiada para saber lo que los más no saben o saben a medias. Solo escribo comprometido con los afanes y las metas del país, y para hacerlo miro la vida, la evalúo comparándola con circunstancias similares en otras etapas y saco conclusiones condimentadas con mis deseos y esperanzas.

En este momento, para mí, lo primero es advertir que  las  transformaciones estructurales y de conceptos que en nuestra sociedad puedan ocurrir necesitarán también de un cambio de mentalidad de todos. Es decir, un esfuerzo subjetivo del individuo basado en su virtud para comprender y asumir que nada de lo que se reorganice, se readecue, se actualice o se elimine –fíjense cuántos términos- compondrá una especie de fórmula a lo Houdini, es decir, que con unas cuantas contorsiones corporales habremos de zafar los nudos, abrir los candados, y sanseacabó: todo a fluir sobre la dicha.

Ojalá fuera de ese modo. Porque sin despejar las plantillas laborales de una fuerza de trabajo sobrante que asciende más o menos a un millón y cuarto de trabajadores, ningún remedio será efectivo, porque equivaldría a inutilizar cualquier solución al nacer. Y  esa drástica medida también exige el entierro definitivo del paternalismo, para que la justicia social actúe propiamente al garantizar leyes, oportunidades, y ayudando al más débil o al impedido, pero estableciendo espacios para que los aptos coadyuven al bienestar propio y familiar. Por tanto, “regalado”, lo que hemos recibido gratuitamente y no es básico, tendrá que morirse de verdad. Y ante su deceso habrá que establecer fórmulas de trabajo cooperativo y por cuenta  propia que incrementen las opciones laborales y aumenten las soluciones a necesidades domésticas, para que el Estado deje de ocuparse del timbiriche mañanero y atienda los sectores fundamentales de la economía, esos que habrán de decidir el equilibrio del comercio, la prioridad de las inversiones, la política de desarrollo. En fin, la vitalidad de la nación.

Mucho más habrá que hacer. Democratizar la producción. Y descentralizar la administración y la gestión local de gobierno. No es primera vez que este comentarista habla de que los municipios están doblemente impedidos: por la falta de capacidad decisoria para emplear los recursos y por el hábito de mirar arriba esperando las órdenes. Habrá, pues  que crecer moral, política, intelectualmente, pero no como secuela de una supervivencia heroica. Porque entonces estaríamos en las mismas rutinas. Tendremos que crecer como expresión de la honradez, del trabajo compartido e individualizado, de la sabiduría, del compromiso con un cambio que promete el destino de lo que avanza, aunque exigiendo una etapa de abnegación. Quedo a medias. Pero uno da solo lo que tiene. O lo que cree tener. (Publicado en Juventud Rebelde, La Habana)

         

LIBROS, MEDIOS, PRENSA

LIBROS, MEDIOS, PRENSA

Por Luis Sexto

Rubén Darío escribió un cuento cuyo personaje lloraba cada vez que se detenía ante un estante lleno de libros que él no podía adquirir. No voy a levantarme de mi silla para repasarlo en el volumen adecuado;  tal vez demore mucho en hallarlo en mi subdesarrollada biblioteca.  Se titula “El pájaro azul” y muchos podemos recordarlo. Lo leí siendo muy joven. Yo también, como ustedes, sufría cada vez que un libro se me insinuaba como una tentación en la que no podía caer. Pero el dolor, la punzada por aquello que considero un bien material supremo, ha cambiado de objeto: ahora, cada vez que veo un libro sufro algo, sí,  porque no pueda adquirirlo y leerlo, pero sobre todo, sufro porque no puedo escribirlo.

Entramos, pues, en materia con el rango de la crónica: hablando en primera persona, contando un sentimiento íntimo ante colegas que  tal vez sientan lo mismo. El libro, para nosotros, no es solo el instrumento de lectura, sino un medio de expresión. Ocurre, sin embargo, un fenómeno extraño. Cuando publiqué mi primer volumen, hace dos décadas, creí que había “llegado” a lo máximo en la escala de mis aspiraciones, que el asunto consistía en “coser y cantar”. Ahora, al cabo del tiempo, en los inicios de mi tercera edad, no me preocupa tanto escribir libros como escribirlos con responsabilidad. Este es, así, el aspecto que se me ocurre introducir como primera propuesta. Me otorgaron el privilegio, esta vez honroso, de ser una especie de ponente, de promovedor de la palabra en esta reunión de colegas argentinos y cubanos. El tema –me dijeron-  es tan amplio como inagotable: Libros,  medios, prensa.

La encomienda, que agradezco por el afecto que trasunta, parece fácil con un tema tan ancho, pero cuando uno ha de hablar de libros, medios y prensa entre gente que vive en el libro, los medios y la prensa, la faena se complica. De modo, amigas y amigos, que me gustaría insistir en la carga enorme de nuestras vidas por ser autores de libros,  trabajadores de los medios, y firmas de la prensa. La prensa y los medios, y también los libros, están cayendo planetariamente en cierto descrédito. Vemos que a diario medios y prensa sirven, en sus exponentes más poderosos, como difusores de espejismos, de medias verdades, de notarios que apoyan con su presencia la verdad de cuantos, de espaldas a la verdad, quieren imponer la suya como la única y verdadera. Se supone que la verdad se abre paso sola, que no necesita que la defiendan… Sin embargo, hoy la empujan misiles y cañones, porque algunos mitos, inscritos en el hielo,  empiezan a derretirse. Y el agua resultante nos advierte  que la verdad no se abre paso sola. Ni la nuestra. Si la verdad que intentan imponer los poderosos requiere de la guerra, incluso de un ablandamiento a base de sofismas, falsedades, una porción lamentable de libros, medios y prensa les sirven a ese propósito para promoverse como guerreros de la libertad.

Tal vez por ello los periodistas cubran estas nuevas guerras de conquistas, estas nuevas cruzadas en busca ahora de los caminos del petróleo, incluso del agua, mediante el control remoto, la asepsia participativa.  Al parecer, las coberturas bélicas a la manera de un John Reed o un Kapuscinski están pasando de moda, por obra de las limitaciones que imponen los abanderados de la libertad. Y quienes se arriesgan pueden caer mucho más rápido que antaño ante una bala “inteligente”. Viene a propósito parodiar un verso famoso de Bertold Brecht y decir: ustedes (ellos)  los abanderados de la libertad, no supieron ser libertadores.  Y sí todo lo contrario.

En fin, no sé.  Cada vez que hablamos de prensa o medios o libros hemos de hablar de cosas tristes. A primer plano ha subido el factor económico, uno de los  elementos –aparte de autor, obra y público- de la perspectiva sociológica desde donde podemos juzgar a libros, medios y prensa. Son, en mayoría, un negocio transnacional. Lejos están ya los tiempos en que el autor de libros, el periodista, el comunicador eran quijotes encabalgados sobre la honradez, alimentados con el vino rosado del romanticismo –como ha dicho el dramaturgo Peter Hanke- y discurriendo por el Campo de Montiel de las mejores causas del hombre.

Quizás entre nosotros, los latinoamericanos, se halle, además de las promesas de un genuino Nuevo Mundo, la posibilidad de insuflarles a la prensa, los libros y los medios esa cuota de honradez y responsabilidad que nos hará más dignos como autores, directores  y periodistas. Las verdades más limpias, más necesarias necesitan de caballeros e ideales para quitarles el calzado de tacones altos y hacerlas avanzar con pies de caminantes que hacen camino al andar. Paradigmas tenemos. Lo hallamos, por ejemplo,  en José Martí, que publicó su mejor periodismo en un periódico argentino, La Nación, y que supo impartir una lección de latinoamericanismo representando diplomáticamente  a la Argentina

Nosotros, en Cuba, en medio de una circunstancia que nos compromete más con la ética que con la estética, estamos, a pesar de que podríamos mañana ser una víctima como Irak o Afganistán –una víctima irreductible-, estamos, digo, tratando de que la prensa sea el mejor desayuno del cubano, tratando de que nuestros libros lleven la verdad esencial de la vida, la cultura y la lucha social, y tratando de que nuestros medios nunca abandonen los predios del pueblo. Ahora, quizás, ya podamos empezar a conversar. (2008)

DE QUEJAS Y EXIGENCIAS

DE QUEJAS Y EXIGENCIAS

 Por EL DUENDE

Tomado de la radio de Miami

 

Mala imagen en España. Nos dicen  desde Madrid  que  Carlos  Alberto  Montaner  está indignado y echando chispas  contra los  recién liberados Disidentes  cubanos  que llegaron a  España y desde que  pisaron  tierra han estado  haciendo declaraciones públicas quejándose  de la  hospitalidad  del  país que  gestiono  la  libertad de  ellos porque    los  habían alojado en  un  hotel  sin baños privados  en los  cuartos  ni  aire  acondicionado.

Montaner  a  quien  no se le  escapa  una  y que  está  al  tanto de lo  que se  publica  en la prensa  española  sobre   Cuba está consciente  que  la  “mercancía  importada”  de  las cárceles  de la  isla no es  digerible  por  la inmensa  mayoría  de los españoles  que  perciben a los  llamados  “Disidentes” como  unos mal agradecidos.  Las  cartas  que  se reciben y  publican en la  prensa  española con  respecto  a los  recién llegados,  así  lo atestiguan  en  una  proporción   de 90  a  diez,  ya que  todos  los  mensajes son  negativos en relación a  estos  ex presos  que  han salido de la  cárcel  exigiendo en  Madrid   cuartos con baños privados  y  aire acondicionado.

“ Que  los  manden  de vuelta a  Cuba  o sevayan para  Miami y que  los  mantengan los   millonarios  de  allí”,  dicen  las  cartas  que se publican. Montaner  está “anonadado”. En un  santiamén  estos  “Disidentes” recién llegados  a  Madrid  le  han desbaratado su montaje  de  propaganda  negra  contra  Cuba.   Mal  negocio  ese  el de criar  cuervos sin  ponerse  careta y espejuelos para  protegerse  los ojos. protegerse  los ojos. (Martes 20 julio 2010)

 

 

DISTORSIONAR LA REALIDAD DIFICULTA LAS SOLUCIONES

Por Lorenzo Gonzalo

En la historia de las luchas políticas, en múltiples oportunidades, los protagonistas han sido forzados al exilio. El actual caso cubano no es nuevo. Las 75 personas que fueron detenidas y condenadas por sostener vínculos con los funcionarios de Estados Unidos, recibir dinero y materiales de propaganda con el objetivo de desestabilizar al gobierno cubano, están siendo liberadas.

El delito del que fueron acusadas es obvio. Estados Unidos ha agredido oficialmente a Cuba durante medio siglo y mantiene un presupuesto de varias decenas de millones de dólares, expresamente destinados a derrocar al gobierno de ese país. De aquí se desprende que cualquier vínculo de una persona con Estados Unidos, destinado a realizar la más mínima oposición al gobierno cubano, la convierte de facto en agente extranjero.

La campaña de la prensa estadounidense, que ha puesto a bailar a la media europea al ritmo de sus tambores, ha convertido un caso perteneciente íntegramente a la seguridad nacional cubana, en un espectáculo de Broadway. Asumimos que para aliviar tensiones internacionales, el gobierno cubano ha accedido a la solicitud de la Iglesia Católica y a las gestiones del gobierno

español, decretando la libertad de un gran número de presos.  El gobierno español es el único de Europa Occidental que ha abandonado las políticas agresivas alentadas por Washington contra Cuba y plantea relaciones negociadas y sustentadas en el diálogo.

Frente a la actitud del gobierno estadounidense, de imponer cambios políticos y económicos como condición para sostener relaciones y reducir sus injerencias en los asuntos internos de Cuba, España plantea el respeto entre los dos países y transparencia, por parte del gobierno cubano, en los asuntos que las campañas mediáticas señalan como violaciones de derechos humanos.

Lo planteado por España es de sentido común, cuando comparamos sus propuestas con las de Estados Unidos.La presencia de presos en Cuba condenados por “cooperar con el enemigo” para “desestabilizar al Estado cubano”, dio lugar a amplias campañas internacionales que la diplomacia estadounidense supo instrumentar, con la precisión que permite el derroche de grandes recursos. Contrario a la benevolencia con que el mundo acepta las barbaridades que Estados Unidos comete, ocupando países y movilizando ejércitos en cientos de bases fuera de su tierra, a Cuba no se le reconoce, ni siquiera el derecho de adoptar medidas de defensa, ante la agresividad de una descomunal diplomacia como la de Washington. La prensa manipulada por esa misma diplomacia, ni siquiera considera las agresiones reales y el apoyo que el gobierno de Obama concede a terroristas como Posada Carriles, Orlando Bosch y otros que viven plácidamente en Miami. Estos señores han dinamitado aviones de pasajeros en pleno vuelo y bombardeado barcos civiles anclados en puerto. Algunos han colocado bombas en algunas de sus Embajadas y otros han asesinado a funcionarios cubanos mientras trabajaban en la ONU.

La prensa no enfoca el problema desde su problemática e injusta historia. A los 75 presos los han puesto en libertad o están en ese proceso. También se ha conversado que “otros”, catalogados también de “políticos”, serán liberados siempre que sean pacíficos. Obviamente a los capaces de colocar bombas y asesinar no los van a poner en la calle.

La cobertura que la prensa ha dado a los presos que llegan a España, no ha contado con el análisis ponderado de analistas serios. Si vemos los periódicos españoles, sus columnas de opinión están a cargo de gente que asumió una militancia anticastrista. Muchos de ellos disfrutaron el poder con “Castro”, como acostumbran decir, y sancionaron la existencia de un presidio político, donde ocurrieron hechos lamentables, ante los cuales palidecen las historietas que inventan o magnifican los recién llegados a España.

La situación cubana es tan seria y la actitud de los países “llamados libres” resulta tan bufónica, que se requiere de una prensa capaz de hacer un alto, prestándole atención a lo sucedido e integrando en sus análisis todos los elementos que han conducido los acontecimientos hasta la actualidad. Es importante que, al menos por unos días, por unas horas, la prensa internacional, sobre todo la europea, se sitúe con seriedad ante la problemática cubana e instruya a sus lectores para que puedan juzgar con objetividad.

 

Distorsionando las desagradecidas declaraciones de un puñado de gente, que ni siquiera saben asumir con dignidad el papel de supuestos “presos político liberados”, reclamando de la España que les ofreció su tierra, habitaciones de hoteles con baño y tratamiento de reyes sin corona, la prensa no podrá contribuir a una justa solución del conflicto.

 

 

FRAY ANTORCHA RESPONDE A FPC

FRAY ANTORCHA RESPONDE A FPC

Desde Miami

Mi muy querido y ponderado FPC,  si algo tiene usted de original es la medida en que comparte razones con contradicciones. Por ello permítame hacerle algunas aclaraciones. Ciertamente la Toma de la Bastilla, una antigua fortaleza militar que albergaba solamente siete prisioneros, al ser tomada por los revolucionarios  parisinos el 14 de julio de 1789, significó simbólicamente el fin del “antiguo régimen” y el comienzo al mismo tiempo de la Revolución Francesa. Para coronar el éxito, los asaltantes tenían como objetivo ocupar la gran cantidad de armas y municiones que se guardaban allí.

¿No le recuerda ello un cierto parecido con el asalto al cuartel Moncada el 26 de julio de 1953? Pues si la respuesta del asistente de Luis XVI  a la pregunta del monarca: “¿Será esto una revuelta?,  este le contestó: “No su alteza, esto es una revolución”, aquel  hecho santiaguero fue el símbolo en nuestro país del inicio de una verdadera revolución del pueblo, para derrocar al régimen tiránico de Fulgencio Batista..

Pero digamos más, la Revolución francesa fue sobre todo un conflicto político y social, que comenzó con la proclamación del Tercer Estado como Asamblea Nacional en 1789 y finalizó 10 años después con el golpe de Estado de Napoleón Bonaparte. Usted mismo lo destaca en  su comentario al post que está debajo de mi escrito en este blog, al reconocer que “las revoluciones la hacen los pueblos para derrocar a tiranos  y déspotas…”

            ¿Conoce usted en Cuba o en este exilio a alguien con los pantalones  bien puestos que intentara siquiera un golpe de Estado en Cuba en estos 50 años de revolución? ¿Verdad que no? Y esa es la mejor prueba que la mayoría del pueblo cubano no solo ha sido fiel a esa causa, sino que ha cuidado la no intervención extranjera en ella.

Todas las revoluciones del mundo arrastran consecuencias y permítame decirle que a mi modo de ver, en la de Cuba hay dos hechos extremadamente lamentables derivados de ella. De un lado los débiles, infelices e inconformes; del otro, los oportunistas, que del mismo modo como surgieron en Francia, aparecieron en Cuba también. Ese es el precio que paga cualquier revolución.

 En el primer caso se agrupan los incapaces de compartir el pan con el prójimo; en el otro, muchísimos llegados a la cumbre del poder como la serpiente del cuento: ”arrastrándose”, para hacer mas daño que buenas acciones y disfrutar a costa del pueblo trabajador beneficios no merecidos.

 (Si quiere le puedo ofrecer una lista bien amplia con los nombres de muchos de ellos que hoy viven en el exilio, que ocuparon hasta las salidas de sus ratoneras puestos claves dentro del gobierno cubano, al cual traicionaron cuando “les pisaron el cayo”, o fueron descubiertos en triquiñuelas fraudulentas para beneficios personales y familiares)

Por ultimo,  remítase al cuadro “Los fusilamientos del 3 de mayo”, de Goya, probablemente el más valorado e influyente del pintor español, y el que refleja, como ninguno, el punto de vista moderno, hacia  el entendimiento de lo que supone todo enfrentamiento armado. Porque las ejecuciones aparecen en toda  revolución, no fueron iniciativa de la cubana, ni injustificados tampoco. ¿O los asesinos de Batista solo les daban nalgaditas a quienes caían en sus manos con un periódico doblado en dos?

Todavía recuerdo con mis ojos y mi memoria infantil aquel cuartel de un pueblo pequeño, donde los instrumentos de torturas no eran precisamente obras de arte que quedaron abandonadas tras las huidas masivas de los soldados, sino la prueba más fehaciente, de porqué se necesitaba realizar una revolución. Esa es la que reina aún, a pesar de todo, por el apoyo y el decreto del pueblo cubano.

             

 

LA IGLESIA CATÓLICA Y EL GOBIERNO CUBANO

Por Lorenzo Gonzalo

El autor es periodista cubano radicado en los Estados Unidos

Guillermo Fariñas estuvo 135 días en huelga de hambre. Para ponerle punto finala su decisión planteaba el gobierno cubano debía primero soltar a los presos políticos. Su pedido se refería básicamente a los enfermos. Aunque siempre estuvo alerta y con una conversación estructurada a veces sus planteamientos no resultaban muy obvios. De hecho el gobierno cubano puso en libertad a quienes padecían padecimientos delicados y Fariñas continuó su huelga. La acción de liberar a determinados presos por razones de salud, fue la respuesta del gobierno a conversaciones que el gobernante cubano Raúl Castro sostuvo con la Iglesia Católica.

El punto principal que dificultaba la conducta de Fariñas es que ningún gobierno ha accedido nunca a los pedidos de prisionero alguno salvo excepciones, donde lo solicitado sea factible y constituya un legítimo pedido. Otro aspecto que añade dificultades a una solicitud de esa naturaleza, es la tipificación que hace Cuba del tipo de delitos por el cual un reducido número de personas fueron condenadas hace unos años. Para Cuba, como para Estados Unidos, cualquier delito que atente de alguna manera contra los poderes del Estado, no son políticos. En relación al mencionado caso se comprobó que, de alguna manera, todos ellos estaban en comunicación con la Oficina de Intereses de Estados Unidos en Cuba, recibiendo ayudas e incluso de orientación. Estados Unidos es un país que se declaró enemigo de Cuba desde comienzos de los años sesenta y ha establecido organismos estatales orientados al derrocamiento del gobierno cubano. Un hecho insólito en las relaciones internacionales que poca o ninguna crítica recibe de otras naciones.

No obstante estas incidentales, las campañas mediáticas dificultan aún más la búsqueda de soluciones En el caso de los presos y de la huelga de hambre de Fariñas, que en su punto culminante estuvo más cercana a un intento de suicidio que a una demanda política, la campaña logró acuñar dos aspectos: se trata de “presos de conciencia”, o sea estaban presos por lo que pensaban y no por lo que hicieron y las condenas además de injustas fueron excesivas. Esto tergiversa la realidad desde el punto de vista del gobierno cubano porque implica problemas semánticos e interpretaciones falsas de sus leyes.

En medio de este escenario, la Iglesia Católica que en los últimos años ha participado tenuemente en algunas cuestiones internas del país, ha dado un paso al frente y se ha dispuesto a conversar con las autoridades sin condicionamientos ni agendas.

Tradicionalmente esta Iglesia ha estado en contrapunteo con el gobierno. Se ha mostrado siempre poco inclinada a participar en las labores administrativas de su comunidad junto a las autoridades o instituciones estatales. Se ha mantenido al margen, haciendo críticas y alejada de las instituciones del país, con rechazos tan marcados a veces, que ha hecho pensar que le niega reconocimiento al gobierno y a las organizaciones que componen ese Estado.

La mayoría de las iglesias en Cuba, respondiendo a la estructuración políticos administrativa existente, participan de alguna manera y en una forma integrada, de la vida nacional. No integran el gobierno, pero se empeñan en acompañar a los miembros de aquella sociedad dentro de los cánones que la rigen, en aras de ser parte de una ciudadanía que en gran número constituye la feligresía de cada una de ellas. El Parlamento, por ejemplo, tiene representaciones de eclesiásticos y el Partido Comunista tiene un departamento que lidia con las iglesias. El gobierno se reúne con los representantes de las mismas, escucha las quejas y toma medidas en dependencia de las demandas que objetivamente el Estado considera susceptibles de atención o corrección, procediendo incluso a la creación de nuevas regulaciones cuando se estiman necesarias.

La Iglesia Católica no ha estado vinculada de la misma manera. Sin embargo, los nuevos pasos decididos por su jerarquía, hace pensar que hay un nuevo entendimiento y el deseo de desempeñar un mejor papel en el contexto social cubano. No hay dudas que cualquier participación en los aspectos sociales de un país, aun en aquellos considerados más “civilistas”, tienen que pasar en algún momento por las esferas políticas. La decisión de la Iglesia Católica muestra que existe una nueva disposición para desempeñar un rol más activo en este campo.

El gobierno cubano por su parte, parece que no quiere desaprovechar esta oportunidad y ha escuchado la preocupación de la Iglesia en relación a unas decenas de presos que algunas esferas internacionales consideran políticos. Esto le ha brindado al gobierno la oportunidad de incluir esta Iglesia en la participación de asuntos de interés nacional, al tiempo que por primera vez le conceden importancia al diálogo institucional desde una perspectiva que anteriormente estaba fuera de toda posibilidad. La Iglesia Católica a su vez gana espacio en una sociedad acostumbrada a lidiar con los problemas a través de instituciones estatales, gubernamentales o de tipo participativo. Por este camino la Iglesia se pone a la par con el papel que su institución juega en los países que practican la llamada “democracia representativa”. En este caso la Iglesia asumió la representación personal de las esposas de los presos, quienes son asiduas asistentes al culto de la misma.

Por otro lado, esto sucede en una época en que se viene desarrollando un proceso de revaloración de las estructuras e instituciones existentes en Cuba, las cuales se concibieron cuando el socialismo se imaginó como un fenómeno divorciado del capitalismo y no como una continuación orientada a la reestructuración de los mecanismos distributivos de la riqueza y a facilitar que, la inevitable concentración de los medios de producción, no interfiera con lo anterior y no le ponga obstáculos a las iniciativas personales. Ante un entendimiento semejante es necesario buscar la formación adecuada de nuevas estructuras, capaces de sostener el ritmo productivo y sin correr el peligro, de retornos inútiles a las deficiencias del modo de producción actual.

Lo sucedido en Cuba, en relación a los diálogos de la Iglesia Católica y elgobierno, es parte del proceso de reformas que está teniendo lugar, en un medio donde la lucha contra el dogmatismo, heredado de las incorrecciones soviéticas, están siendo abordadas con mucha ponderación y con sumo cuidado para no herir o apartar del proceso a ninguno de los miles y miles de pilares esenciales que hicieron posible la dura lucha de defender la soberanía del país de los ataques injustos de Estados Unidos.

De otra manera no puede entenderse el ambiente negociador que tiene lugar en estos momentos. Como subproducto de este acercamiento institucional optado por la única Iglesia importante que aún se mantenía apartada del reconocimiento pleno del Estado y el gobierno cubanos, está la actitud de buena voluntad de España, presionando a sus pares europeos para eliminar la política llamada “posición común”. Esta política pretende exigir de Cuba la creación de un tipo de Estado similar al demandado por Estados Unidos, con irrespeto absoluto a su pleno derecho a la libre determinación.

Acceder a solicitudes de terceros no es ceder, sino el reconocimiento de que existen mejores avenidas o la necesidad de corregir errores. Cuba, como lo hemos dicho otras veces, ha atravesado por muchos gobiernos aunque sus actores sigan siendo los mismos. En realidad lo que sucede es que los procedimientos son menos hipócrita que el de aquellos que se autonombran campeones de democracia. Lo que en realidad diferencia a un gobierno de otro no son las personas que lo dirigen sino las políticas que se aplican. En este sentido, si arañamos la superficie de esos gobiernos llamados “demócratas”, veremos que allí los autores no sólo son siempre los mismos por generaciones, sino que sus políticas no cambian en esencia, lo cual los convierte en dictaduras disfrazadas.

 

HIERROS DE INGENIO

HIERROS DE INGENIO

Por Jesús Arencibia Lorenzo

Premio de glosas en el reciente concurso

de la Semana Cucalambeana, en las Tunas, Cuba

 Quien te viera Flor de Caña/ emerger del horizonte/

como sombrero de monte/ sobre testa de montaña.

Luis Sexto

 

Con la aparente cordura

de un central semidormido

 un hombre viaja al olvido

 a buscar melaza pura.

 En la férrea dentadura

 del monstruo de dulce entraña

 va quitando la maraña

 del tiempo —polvo intranquilo—

 y un grito lo deja en vilo:

 Quien te viera Flor de Caña.

 

El hombre (el recordador)

 guarda la voz de carreta

 y traga en seco la inquieta

 sapiencia de aquel dolor.

 ¿Flor de Caña? ¿Caña en Flor?

 Almibarado bisonte,

 rama humeante de un sinsonte

 que envía lejos su trino

 por ver el raíl-camino

 Emerger del horizonte.

 

Surcando la guardarraya

de la nostalgia más verde

el hombre avanza y se pierde

por donde el Sol se desmaya.

Desde una grúa atalaya

dice al Ingenio: «¡Componte.

 Detén la nave-Caronte

 que en mar de herrumbre te lleva!»

 Y al fin la mole se eleva

 Como sombrero de monte.

 

El fardo de azúcar buena

ya cautivo en la montura

le recuerda la bravura

del guajiro que lo llena.

Cuando la mocha cercena

con raro afán de guadaña

el hombre piensa en su hazaña

y el amargor que la hiere…

Pero el coloso no muere

Sobre testa de montaña.  

 Nota: Jesús Arencibia Lorenzo es un joven periodista y poeta. Trabaja en Juventud Rebelde y en la Facultad de Comunicación Social de la Universidad de La Habana. Como es sabido, la Semana Cucalambeana está dedicada a homenajear a Juan Nápoles Fajardo, poeta criollista del siglo XIX, que recogió en sus estrofas, en particular la décima, las esencias de la vida campesina y del paisaje cubano.

 

 

   

 

 

Cronistas del nuevo tiempo

Cronistas del nuevo tiempo

 

Por Jesús Arencibia Lorenzo

«El gran periodismo, es decir, el verdadero y el único, realiza el milagro de perpetuar lo efímero». Tal vez esta frase del insigne profesor Raimundo Lazo haya sido la brújula de las estudiantes Donarys Cruz Cruz y Leydi Torres Arias para emprender sus tesis de licenciatura como periodistas, en la Universidad Central de Las Villas «Marta Abreu» (UCLV). Los trabajos de diploma, titulados: «Un análisis discursivo de la sección Abrecartas escrita por Guillermo Cabrera Álvarez en Granma en el contexto de Período Especial en Cuba (1994-1998)» y «La vida en crónicas. Análisis de contenido de la vida de Luis Sexto en Crónicas en Primera persona», ahondan en el quehacer profesional de dos de los paradigmas de la prensa nacional en las últimas décadas.

Guillermo (1943-2007), El Guille, o el Genio, apodo que le colocó el Comandante en Jefe Fidel, marcó pautas intelectuales de altura en medios como las revistas Mella y La Calle y los diarios Juventud Rebelde (JR) y Granma; de este último fue subdirector editorial. «Abrecartas», sección a su cargo el órgano del Partido Comunista Cubano, constituyó un apartado de correspondencia particularmente agudo y reflexivo, que conectó a la publicación con sus públicos. El discurso de este espacio emplea «proposiciones críticas y reflexivas. El acontecer del cubano y sus inquietudes relacionadas con el Período Especial se enfocan desde un punto de vista analítico e interpretativo», apunta Donarys en las conclusiones de su investigación. El maestro de periodistas utiliza estos abordajes pues «a pesar de las carencias y dificultades, existían insuficiencias administrativas y organismos que obstaculizaban la solución de los problemas». Era como si constantemente Guillermo dialogara con sus lectores, destacó en su exposición la estudiante de la UCLV. Y esta cualidad, precisamente, fue la que hizo tan relevante su incursión posterior en otros medios, como la que de 2001 a 2007 mantuvo en «Tecla Ocurrente», popular sección del Diario de la Juventud Cubana.

Y si de de puente con las audiencias hablamos, es notable el que ha desarrollado durante su carrera el periodista y profesor Luis Sexto (1945). Destacado reportero y columnista de medios como el deportivo Listos para Vencer (LPV), la revista Bohemia y el propio JR, Luis ha sido además, maestro de generaciones en la Universidad de La Habana. A su sapiencia se deben varios títulos para la docencia como Periodismo y Literatura. El arte de las alianzas (2006) y Asunto de Opinión (2009), ambos de la Editorial Pablo de la Torriente Brau. Leydi Torres ahondó en las huellas vitales del escritor en su espacio fijo de crónicas en JR. Pues Luis, aunque ha transitado con elegancia estilística y hondura filosófica por todos los géneros de la profesión, posee dotes relevantes que lo emparientan con los mejores cronistas cubanos.

«En las remembranzas de su vida, Luis Sexto demuestra ser un excelente narrador. Recrea el ambiente, imbrica al lector en las calles habaneras, lo traslada a conocer a personalidades de la cultura cubana. Mediante la narración en primera persona transmite emociones, tristezas, filosofía de vida…Se auxilia de la anécdota para compartir sucesos que pudieran ocurrirle a otros y que reflejan además rasgos de la sociedad», señala la novel investigadora santaclareña en el colofón de su estudio. Las tesis de Periodismo en la universidad central del país en 2010 —cuyas defensas concluyen esta semana— han incluido estudios sobre los titulares y la fotografía en el periódico cienfueguero 5 de Septiembre; la recepción del semanario Vanguardia, de Villa Clara; el desarrollo de la radio en Caibarien y el discurso de la revista Cine Cubano.

A las exposiciones han asistido personalidades y directivos de la prensa como el vicepresidente de la Unión de Periodistas de Cuba, Antonio Moltó Matorell, y la profesora Miriam Rodríguez Betancourt, Premio Nacional de Periodismo (2010). A juicio de varios profesionales, aún falta mucho en el camino de integración de las investigaciones universitarias y las rutinas diarias de los medios nacionales.

«Solo el futuro nos aprueba o desaprueba toda la letra que, siendo cronistas de nuestro tiempo –como nos llamó Carpentier- vamos dejando al mandato de una vocación rápida e inquieta, incómoda e ingrata a veces. Si en verdad servimos, algo de lo nuestro saldrá de la endeble papelería de las bibliotecas y todavía ofrecerá sugerencias de juicio y de estilo al futuro», afirmó Luis Sexto. Con la vista en ese horizonte se graduarán el próximo día 16, Donarys, Leydi y los demás muchachos del centro de la Isla que pronto oxigenarán con nuevas rebeldías las redacciones de los medios cubanos.