Blogia
PATRIA Y HUMANIDAD

Política

TIBURON SE MOJA, “PERO NO SALPICA”

TIBURON SE MOJA,  “PERO NO SALPICA”

Por Fray Antorcha, desde Miami

El caso de Cason 

Cazón. Si así sonara su apellido en español seria entonces como el nombre de un tiburón todavía pequeño. Pero este es otro  tipo de escualo, adulto, de los que se mojan, pero no salpican: a sus serviles seguidores, guatacas y creyentes de falsas promesas.

En Cuba ofreció pastelitos, croquetitas, sandwichitos, Coca-cola y tal vez algún güisquicito, pero platica no, ni se trajo con él a ningún patriota, o dio techo alguno a los que han venido por su cuenta sin tener a donde ir.

Fue Jefe de la Sección de Intereses de los Estados Unidos en La Habana, entre los años 2000-2005, donde creé grandes innovaciones durante su mandato, con el propósito de llevar a feliz término la tarea encomendada de defender las políticas de su gobierno: que si los derechos humanos, que si la democracia, que si aquello mas lo otro, blablablabla.

Realizó algunas innovaciones, no se le puede negar, como la de colocar un  numero 75, en reclamo a la liberación de igual numero de opositores detenidos en el 2003, en la puerta principal del edificio diplomático; y una pantalla electrónica en un costado del mismo inmueble, idéntica a la de Times Square, en Nueva York, con noticias constantes.

Y el Gobierno cubano le repostó con un sin fin de astas de banderas negras, como símbolos de los mártires  causados por las agresiones de su país, sembradas en lo que se denominó la tribuna popular antiimperialista, frente al costado de su edificio.

 Pero sin dudas su mejor trabajo no fue el de representante de la diplomacia estadounidense, que en cualquier parte del mundo tiene el objetivo de buscar el acercamiento entre dos naciones. Y ello lo demuestra lo que muchos expertos en asuntos cubanos han expresado también, que su política de línea dura típicamente  propagandística no fue vista con muy buenos  ojos en Washington.

 De lo que trató fue de añadir meritos a su larga carrera. Y quizás por ello fue enviado “como premio” al Paraguay, donde no existe un régimen comunista, de los que el odia. Probablemente su misión era, la de sustituir el guaraní, el lenguaje autóctono de los indígenas por el inglés, o improvisar nuevas cenas de honor a los opositores al gobierno de Lugo.

 

Según expresó Philip Brenner, profesor de asuntos Internacionales, en la Universidad  Americana de Washington, DC., quien observa de cerca la situación cubana, “Cason  vio cuáles eran los métodos  a seguir por el entonces –alcohólico—residente de la Casa Blanca George W. Bush e imitó las mismas payasadas, con lo cual lo único que consiguió fue fortalecer más al gobierno de la Isla”.

 Por supuesto, él no esta de acuerdo. “Lo que hice—afirma-- fue apoyar la labor de los disidentes, los que estaban casi completamente satisfechos con mi trabajo”. Ni siquiera estuvo seguro de si todos los disidentes estaban de acuerdo con él.

 Y como parece que el gobierno se cansó de tenerlo por el mundo metiendo la pata constantemente, acaba de pasar a una política de menor rango, pero en la que si hay mas billete. Fue recientemente electo alcalde de Coral Gables, la cual tiene titulo de “Ciudad Especial”,  con policía cuyos autos así se identifican “Police of Coral Gables”. Pero también con impuestos superiores por las cantidades de ingresos que reciben la mayoría de sus habitantes. En definitiva ese no es el punto. En lo adelante se sabrá, quién es verdaderamente Cason. Si un fracaso total para la política exterior o un brillante sin pulir para asuntos caseros. Me inclino a pensar que para ninguno de los dos. Vamos a ver cómo se desarrolla en su puesto número 20 de trabajo, desde que comenzó a pasear—perdón--, a trabajar.

         

“PIENSO QUE HE RECIBIDO DEMASIADOS HONORES”

“PIENSO QUE HE RECIBIDO DEMASIADOS HONORES”

Reflexiones de Fidel

Conocía el informe del compañero Raúl al Sexto Congreso del Partido.

Me lo había mostrado varios días antes por su propia iniciativa, como hizo con muchos otros asuntos sin que yo lo solicitara, porque había delegado, como ya expliqué, todos mis cargos en el Partido y el Estado en la Proclama del 31 de julio de 2006.

Hacerlo era un deber que no vacilé un instante en cumplir.

Sabía que mi estado de salud era grave pero estaba tranquilo, la Revolución seguiría adelante; no era su momento más difícil después que la URSS y el Campo Socialista habían desaparecido. Bush estaba en el trono desde el 2001 y tenía designado un gobierno para Cuba pero una vez más, mercenarios y burgueses se quedaron con las maletas y baúles en su dorado exilio.

Los yankis, además de Cuba, tenían ahora otra Revolución en Venezuela. La estrecha cooperación entre ambos países pasará también a la historia de América como ejemplo del enorme potencial revolucionario de los pueblos con un mismo origen y una misma historia.

Entre los muchos puntos abordados en el proyecto de Informe al Sexto Congreso del Partido, uno de los que más me interesó fue el que se relaciona con el poder. Textualmente expresa: “…hemos arribado a la conclusión de que resulta recomendable limitar, a un máximo de dos períodos consecutivos de cinco años, el desempeño de los cargos políticos y estatales fundamentales. Ello es posible y necesario en las actuales circunstancias, bien distintas a las de las primeras décadas de la Revolución, aún no consolidada y por demás sometida a constantes amenazas y agresiones.”

Me agradó la idea. Era un tema sobre el que yo había meditado mucho. Acostumbrado desde los primeros años de la Revolución a leer todos los días los despachos de las agencias de noticias, conocía el desarrollo de los acontecimientos en nuestro mundo, aciertos y errores de los Partidos y los hombres. Abundan los ejemplos en los últimos 50 años.

No los citaré, para no extenderme ni herir susceptibilidades. Albergo la convicción de que el destino del mundo podía ser en este momento muy distinto sin los errores cometidos por líderes revolucionarios que brillaron por su talento y sus méritos. Tampoco me hago la ilusión de que en el futuro la tarea será más fácil, sino al revés.

Digo simplemente lo que a mi juicio considero un deber elemental de los revolucionarios cubanos. Mientras más pequeño sea un país y más difíciles las circunstancias, más obligado está a evitar errores.

Debo confesar que no me preocupé realmente nunca por el tiempo que estaría ejerciendo el papel de Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros y Primer Secretario del Partido. Era además, desde que desembarcamos, Comandante en Jefe de la pequeña tropa que tanto creció más tarde. Desde la Sierra Maestra había renunciado a ejercer la presidencia provisional del país después de la victoria que desde temprano avizoré para nuestras fuerzas, bastante modestas todavía en 1957; lo hice porque ya las ambiciones con relación a ese cargo estaban obstruyendo la lucha.

Fui casi obligado a ocupar el cargo de Primer Ministro en lo meses iniciales de 1959.

Raúl conocía que yo no aceptaría en la actualidad cargo alguno en el Partido; él había sido siempre quien me calificaba de Primer Secretario y Comandante en Jefe, funciones que como se conoce delegué en la Proclama señalada cuando enfermé gravemente. Nunca intenté ni podía físicamente ejercerlas, aún cuando había recuperado considerablemente la capacidad de analizar y escribir.

Sin embargo, él nunca dejó de transmitirme las ideas que proyectaba.

Surge otro problema: la Comisión Organizadora estaba discutiendo el número total de miembros del Comité Central que debían proponer al Congreso. Con muy buen criterio, ésta apoyaba la idea sostenida por Raúl de que en el seno del Comité Central se incrementara la presencia del sector femenino y el de los descendientes de esclavos procedentes de África. Ambos eran los más pobres y explotados por el capitalismo en nuestro país.

A su vez, había algunos compañeros que, ya por sus años o su salud, no podrían prestar muchos servicios al Partido, pero Raúl pensaba que sería muy duro para ellos excluirlos de la lista de candidatos. No vacilé en sugerirle que no se excluyera a esos compañeros de tal honor, y añadí que lo más importante era que yo no apareciera en esa lista.

Pienso que he recibido demasiados honores. Nunca pensé vivir tantos años; el enemigo hizo todo lo posible por impedirlo, incalculable número de veces intentó eliminarme, y yo muchas veces “colaboré” con ellos.

A tal ritmo avanzó el Congreso que no tuve tiempo de transmitir una palabra sobre el asunto antes de que recibieran las boletas.

Alrededor del mediodía Raúl me envió con su ayudante una boleta, y pude ejercer así mi derecho al voto como delegado al Congreso, honor que los militantes del Partido en Santiago de Cuba me otorgaron sin que yo supiera una palabra. No lo hice mecánicamente. Leí las biografías de los nuevos miembros propuestos. Son personas excelentes, varias de las cuales había conocido en el lanzamiento de un libro sobre nuestra guerra revolucionaria en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, en los contactos con los Comités de Defensa de la Revolución, las reuniones con los científicos, con los intelectuales y en otras actividades. Voté y hasta pedí fotos del momento en que ejercía ese derecho.

Recordé también que me falta bastante todavía de la historia sobre la Batalla de Girón. Trabajo en ella y estoy comprometido a entregarla pronto; tengo en mente además escribir sobre otro importante acontecimiento que vino después.

¡Todo antes de que el mundo se acabe!

¿Qué les parece?

 Fidel Castro Ruz

Abril 18 de 2011

4 y 55 p.m.

QUIEREN ESCRIBIR Y LES SALE ESPUMA

QUIEREN ESCRIBIR Y LES SALE ESPUMA

Por Luis Sexto

A El Nuevo Herald –ya bastante viejo en su trompetería contra el gobierno revolucionario cubano- le pareció que el informe central al Sexto Congreso del Partido Comunista de Cuba, que no discurso, señor redactor, fue leído por Raúl Castro  “con aire severo y a menudo iracundo”  al atacar “duramente el sábado las fallas del país”.

Un periódico es… eso: un papel o un cristal donde se construye una realidad mediante una ideología profesional, política, filosófica, clasista, incluso en numerosos ejemplos,  crematística. Y como a El Herald le asiste el derecho de decir, también puede  decir este periodista, que nunca ha escrito en periódicos como ese medio -ya condenado a morir por su incapacidad de atraer lectores-, órgano oficioso de los intereses más anticubanos de ex propietarios,  ex batistianos, ex derrotados de Bahía de Cochinos y logreros de las nuevas hornadas de “exiliados”.

Este observador del lado de acá de la barricada, se pregunta en qué tono podría el presidente cubano hacer el análisis de los problemas de cuya solución depende el destino de millones de cubanos y la supervivencia de la nación. Pero, quiero aclarar, que mientras Raúl leía el texto, me parecía que lo acompañaba  la seriedad  que el momento y las circunstancias exigían. Nada de iracundia, ni severidad. Porque hubiera sido la negación de la política de unidad nacional que el informe difundía. Ante muchos párrafos sonreí. Y luego de terminada la trasmisión, varios amigos me llamaron por teléfono, y entre risas de alegría celebramos “ese iracundo”informe, según el Herald,  cuyo lenguaje y tono eran los que esperábamos: la seriedad y la seguridad. Porque no se puede curar el daño  con remedio indeciso o torpe, ni anunciar la pelea por  la rectificación de los errores mediante los mismos términos  de consignas y retórica vacua que el Sexto Congreso intentará dejar atrás. El carisma de Raúl no consiste en agradar con un lenguaje melifluo; mas bien su carisma reside en su capacidad de ser sincero  y creíble.

Reímos, sí, de satisfacción mis amigos y yo.. Porque Raúl Castro habló en el congreso como esperábamos y merecíamos los cubanos más comprometidos con la historia, el presente y el futuro de Cuba: con palabras claras para reconocer los errores, y la moral necesaria para criticar y autocriticarse, y la suficiente audacia para modificar, actualizar y modernizar  a un país que no merece volver a caer bajo los intereses egoístas de unos pocos terratenientes, mafiosos e inversionistas estadounidenses, y mucho menos ubicar la oficina secreta del palacio presidencial en la embajada de los Estados Unidos en La Habana.

Los cubanos honrados reímos esperanzados  y aplaudimos sin desconocer lo complejo del cambio. El Nuevo Herald, truena, pero se le oye como un bramido de frustración.

 



 

 

CÓMPLICES DEL CRIMEN

Por Fray Antorcha

Desde Miami llega una opinión, muy airada por cierto. No es mi norma como periodista defender ideas mediante la cólera o el insulto, porque nunca serán razones efectivas. Pero comprendo al Fraile que firma esta nota, y por un momento le permito, aunque con ciertas adecuaciones, que avive la candela de su antorcha. Esta nota demuestra que en Miami no todos sus habitantes se emparejan en el deshonor.                                                                                                      

 “Un triunfo para Miami y una derrota para La Habana…”, así inicio su presentación ante las cámaras del  canal 51 Telemundo de esta ciudad,  un presentador de origen  cubano, para deshonra de los que verdaderamente nos consideramos hijos de nuestra  Isla --pequeña en tamaño--, pero enorme de corazón y de genitales masculinos. Y femeninos

Una burla ante la opinión publica mundial y miamense, porque no todos los que residimos acá  compartimos los mismos sentimientos, ante la absolución de los cargos  (ninguno criminal), por los que fue juzgado el asesino confeso Luis Posada Carriles, autor entre otros delitos, de la voladura de una nave de Cubana de Aviación en 1976, procedente de Venezuela, tras un aterrizaje técnico en Barbados.

 Han transcurrido 35 años y todavía hay padres que lloran a sus hijos e hijos que lloran a sus padres; viudas y viudos que no olvidan el abominable crimen, mientras el criminal  ahora continua suelto más tranquilo que nunca, luego de un amañado juicio, en el que se demuestra de nuevo que los Estados Unidos es un país de leyes, pero donde no existe la justicia, cuando algunos quieren que no exista.

Ya sabíamos de antemano que ello ocurriría, porque para eso se encarga de pagar la mafia. Pero las mafias también tienen sus momentos de victorias y luctuosos. La de Italia perdió toda su fuerza y su esplendor de los años 40 y 50. La de Estados Unidos, sobre todo en la época de Al Capone; todos sabemos como termino Al…, bajo los golpes de un bate de béisbol. La rusa hoy es la líder en el campo de la droga y la de Miami, un puñado de insensibles millonarios o aspirantes a vivir sin trabajar que no tienen el coraje de montarse en un avión, una lancha o una alpargata para ir a derrocar Fidel Castro, al  que tanto odian, sino es “con el apoyo del gobierno de los Estados Unidos”.

Pero el crimen de Barbados no quedará impune. Posada  sabe – ¿lo sabrá en verdad?- que no  puede tener un día de tranquilidad en su vida, porque la sombra de los inocentes que cayeron debido a su maligna idea, lo perseguirá hasta el fin de sus malditos últimos suspiros. De hecho el mal que lleva por dentro lo corroe a cada minuto y él lo sabe, ¿aunque le quedará alguna piltrafa de corazón para saberlo?

   Logró escaparse de la verdadera justicia, no de la del circo montado en El Paso, Texas, donde mismo los invasores europeos sin pedir permiso a nadie, eliminaron y expulsaron de sus tierras a los verdaderos dueños. Pero no escapara jamás de un sueño perturbador, en el que la imagen de varios floretes espadas y sables de los muchachos que murieron en el vuelo de Barbados, le atraviesan la garganta.

Y su mayor castigo será ponerse el traje de madera para su último viaje, sin haber podido complacerse con la caída de la Revolución cubana, porque Cuba no es Berlín, ni tiene muros, solo playas, en las que ya un puñado de mercaderes al por menor de la guerra corrieron como locos  alborotados por las arenas de Girón y Playa Larga en 1961, que les quemaban los pies y adonde tuvieron “la osadía” de arribar, gracias a la ayuda de soldados de Estados Unidos, porque solos, nunca pudieron, ni podrán.

La mafia no paga, pero pierde también.

REFLEXIONES ANTE UN VEREDICTO ANUNCIADO

REFLEXIONES ANTE UN VEREDICTO ANUNCIADO

Por Luis Sexto

Ante la absolución de Luis Posada Carriles en El Paso, Texas,  es comprensible  el júbilo de ciertos círculos políticos en la ciudad de Miami: la impunidad continúa a salvo  en esa ciudadela de la contrarrevolución latinoamericana. Por lo demás,  el desenlace del proceso  bien pudo resultar esperado. De qué otra manera podría haber concluido cuando se tienen en cuenta ciertas características. Empecemos por el final: el jurado lo declaró inocente en menos de tres horas…  Solo tres horas para un jurado que soportó ¡tres meses!  de careos, preguntas, objeciones y la presentación de 300 documentos y 33 testigos. Posada enfrentaba los cargos “de mentir en su solicitud de asilo político y ciudadanía estadounidense sobre su ingreso al país como indocumentado y por negar su presunta participación en los atentados” contra instalaciones turísticas en 1997 en La Habana.

Ocurrió, en suma, como si todo estuviera previsto. Y de verdad, ¿no estuvo previsto? Aunque las noticias de ciertas fuentes y medios hablan de haber estado compuesto por 12 personas de origen hispano, el jurado era predominantemente de origen cubano. El eufemismo de hispanos es solo eso: un eufemismo encubridor de lo que en boxeo se llama “pala”. Es decir, un arreglo entre apoderados en el que uno de los contrincantes se “cae” en un determinado round. Bueno, lo sabemos, lo sabemos…

Uno de los abogados de la defensa, Felipe Millán,  dijo que  “El Gobierno (de EE,UU) tuvo dos oportunidades y las dos las perdieron”. Millán  “se refería a que en 2007 Posada Carriles fue juzgado también en un juicio por fraude en el proceso de naturalización, que fue anulado precisamente por la jueza Kathleen Cardone, quien presidió este juicio”.        

Cuánta casualidad. ¿O no será casualidad que la misma jueza, nombrada por el entonces presidente W. Bush, haya sido también “su señoría”en el nuevo juicio. Es como enmendar al refrán: Por qué va tanto el cántaro a la fuente…

“Posteriormente, una corte de apelaciones del Quinto Distrito revirtió el fallo de Cardone y regresó el caso a El Paso para ser juzgado, esta vez agregando cargos de perjurio”. Juzgado, hemos de recordar, por la misma jueza Cardone. Vaya casualidad. Porque, aunque el jurado decide la inocencia o la culpabilidad, la jueza dirige, controla, niega, aprueba las objeciones de la defensa o de la fiscalía. Incluso, tiene el poder de determinar qué ha de ser tenido en cuenta por el jurado y qué ha de ser desestimado a la hora decidir el veredicto.

Bueno, Luis Posada Carriles podrá haber sido declarado inocente en El Paso. Pero ello no quiere decir que sea inocente. El propio Posada, en un inconcebible alarde de impunidad se ha culpado él mismo de poseer esos méritos de los cuales lo absolvieron y  por los cuales mucha gente en el mundo le condenaría sin ninguna duda.

El propio victimario lo admite en un libro publicado en Miami en 1994, titulado Los caminos del guerrero.  Nacido en Cienfuegos, Cuba, en 1928, los créditos básicos de la vida de Luis Posado Carriles, apodado Bambi, comienzan al registrarlo como empleado de la empresa transnacional norteamericana Firestone, en La Habana Y continúa describiéndolo como colaborador de la policía del tirano Fulgencio Batista; entrenador de la Brigada 2506 que desembarcó y fue derrotada en Playa Girón; ranger con grados de segundo teniente, en Fort Bennig, Georgia; agente de la CIA y colaborador del FBI; profesor de manipulación de explosivos; organizador de “teams” de infiltración en operaciones comandos contra objetivos cubanos; jefe de departamento de la Dirección de Servicios de Inteligencia y Prevención (DISIP), en Venezuela; jefe del departamento de "ayuda humanitaria" del Departamento de Estado de los Estados Unidos en Ilopango, Honduras, y director de agencias de seguridad en Guatemala.

El propio Posada va confirmar ese palmarés. Oigámoslo: “En una época, nuestros ‘amigos’ norteamericanos nos entrenaron y adiestraron en el uso y manejo de armas, explosivos y técnicas incendiarias. (…) La Agencia Central de Inteligencia (CIA), enviaba explosivos (C3), lapiceros de tiempo, mecha, cordón detonante, detonadores y todo lo necesario para actos de sabotaje. En aquel tiempo (1960), este tipo de actividades eran conocidas con el nombre de "Acción y Sabotaje". El cubano que desafiaba al régimen, poniendo en peligro su vida, el que se infiltraba en la Isla procedente de Miami para organizar los cuadros de la Resistencia y traer armas y explosivos, era admirado y considerado un soldado de la patria y un héroe de la contrarrevolución.

 "(...) Los guerreros han realizado ataques comandos a instalaciones dentro de Cuba, desembarcos, sabotajes a embajadas y misiones diplomáticas, hostigamiento a la flota pesquera por comandos navales y hundimiento de barcos cubanos y de sus aliados. Años atrás, la pregonada neutralidad del país (de los Estados Unidos, nota de L.S.) no era violada cuando nos entrenaban para invadir Cuba; tampoco cuando la Agencia Central de Inteligencia infiltraba comandos y saboteadores a Cuba, llevando armas y explosivos para sus acciones. "Al regreso de la frustrada invasión (Playa Girón, Cuba, 1961, nota de L.S.), me incorporé a los Comandos L, el grupo de Tony Cuesta y Ramón Font, donde tratamos de hacer operaciones comandos. El gobierno americano, como parte de un nuevo plan, ofrecía a los miembros de la Brigada recientemente regresados de Cuba la incorporación al ejército americano. Otra vez los entrenamientos, las esperanzas y las frustraciones. Me gradué de segundo teniente y me asignaron al mando de un pelotón compuesto por soldados americanos. Después de dos años de estar en el ejército (…), renuncié a mi comisión y comencé a trabajar para la CIA. “El campo de batalla, entonces, lo mismo estaba en el territorio cubano, que en cualquier punto de la tierra. Sin saberlo ni proponérmelo, me convertí en soldado universal (…) recomendados a diferentes gobiernos, para actuar como instructores de personal en el campo de la lucha antisubversiva o como asesores en materia de seguridad nacional y métodos modernos de investigación criminal.

 "En el desarrollo de este propósito y estas luchas, mi vida se consumía entre una operación y otra, con largos intermedios de inacción, aburrimiento y frustración, hasta que me llegó la oportunidad histórica de trasladarme a Venezuela, país amado en el que pasé la mayor parte de mi vida adulta. Inicialmente fui contratado como instructor de la Dirección General de Policía (DIGEPOL) venezolana y asesor especial en asuntos de Seguridad Pública (...) Por las demandas imperativas de esa lucha, la DIGEPOL se convirtió de cuerpo represivo del delito político para el que estaba originalmente diseñada, en la Dirección de los Servicios de Inteligencia y Prevención (DISIP). Dentro del esquema, llegué a ocupar el cargo de Comisario Jefe de la División General de Seguridad, con la responsabilidad directa sobre las Divisiones de Armas y Explosivos, Seguimiento y Vigilancia, Protección de Personalidades y Medios Técnicos. Desde mi posición, combatí sin tregua a los enemigos de la democracia venezolana (...) La policía, cuya fuerza principal estaba en los delatores, detenía, allanaba e interrogaba utilizando los métodos más duros de persuasión. Como dice el dicho: Se estaba jugando al duro y sin careta”.

Posada Carriles lamenta en su libro que "Lo que ayer era considerado como un acto de valor y patriotismo, llamado "acción y sabotaje", hoy se llama "terrorismo" y se nos persigue y encarcela por los mismos actos".

Aunque, sea dicho haciéndo justicia, también se les absuelve.

 




RÉQUIEM POR EL DOGMA

RÉQUIEM POR EL DOGMA

 Por Eduardo Montes de Oca

Columnista  de la revista Bohemia, La Habana

Al parecer, se acabaron los tiempos en que proliferaban las predicciones con tufillo de absolutas en las ciencias sociales, en cuyo objeto de estudio las regularidades discurren en son de tendencias, de probabilidades, y no férrea, ciegamente. Un factor emergente puede cambiar el panorama con la rapidez del rayo… o del terremoto.

 Hablando de sismos, el que acaba de convoyarse con un tsunami para desolar el territorio nipón ha hecho que ciertos profetas de la recuperación pronta se las vean con la confirmación de un futuro lúgubre para la economía mundial, de por sí enfrentada a elementos desestabilizadores como las rebeliones árabes, con el consiguiente bamboleo en las cotizaciones petroleras, y la crisis de deuda en la Eurozona. “Con la devastación en Japón —señala el diario mexicano La Jornada—, es posible que las afectaciones […] se extiendan más allá de los mercados especulativos, y que incidan en las actividades productivas e industriales, ante la reducción o el encarecimiento de las exportaciones japonesas en rubros como el automotor, la electrónica y la industria del acero”.

 Sí, concluyeron los “felices” tiempos de las convicciones dogmáticas, algunas de ellas impregnadas de un optimismo de raíz en la Ilustración, con su representación de un progreso lineal, cuasi automático, en el cual las fuerzas productivas crecerían y crecerían, sin reparar en barreras como la finitud del planeta, y por tanto en lo imprescindible de cambiar el paradigma de desarrollo, tornándolo más sostenible para la especie.

 Una revisitación de la tradición marxista que rechace una lectura economicista nos revela incluso cosas como que en el seno del capitalismo se configura, no la inevitabilidad, sino la posibilidad de su negación. O sea, que pecaría de iluso quien se sentara a esperar que el sistema colapse por sí solo, porque, no obstante inherentes contradicciones como las que se dan entre las necesidades de autodesarrollo de los trabajadores asalariados y la maximización de las ganancias individuales, patronales, está preparado para autorregularse, sobrevivir con disímiles recursos. Entre ellos, la constante reproducción de la división de los productores, que influye en la inclinación de estos a bregar por mayores sueldos, por trocar en relativa la explotación de que resultan víctimas, cuando se trata de que adquieran un entendimiento cabal de su lugar en la sociedad, convirtiéndose en clase para sí, mediante la praxis revolucionaria.

 Asimismo, como apunta el investigador Sergio Barrios en Adital, cada vez mayor número de personas coincide en juzgar irracionales las conjeturas posmodernas sobre el fin de la historia. En mera retórica el aserto de que la sociedad humana ha perdido su carácter historicista (“su esencia mutable y transformativa”), y el de que más allá de un mundo unipolar y supracapitalista, hegemonizado por Estados Unidos, ya no alienta ningún metarrelato, ninguna teoría que se asiente en la totalidad, la organicidad de las relaciones sociales, y que mucho menos comprenda la civilización como fruto de la lucha permanente de opresores y oprimidos.

 Claro que todo cambia. Recordemos que, si bien durante un lapso dilatado el propio Marx estuvo convencido de que la única fuerza dotada con capacidad social y política para derruir el viejo orden era el proletariado industrial de las metrópolis desarrolladas, Lenin se percató de que el nuevo podría advenir en las regiones más atrasadas del “cinturón mundial” del imperialismo.

 Tesis, la de Vladimir Ilich, que perdió seguidores a lo largo del siglo XX, por la susodicha facultad de acomodo del llamado sistema-mundo, transido de múltiples crisis y desafíos (superación de la Gran Depresión de los años 30, keynesianismo hasta los años 60, neoliberalismo como “balsa salvavidas” desde inicios de los 80 hasta el 2008), y merced a “la caída del Muro de Berlín y la desintegración de la URSS y el bloque socialista”.

Ahora, evidentemente ese triunfalismo está llegando a su terminación, al punto de que, con el economista Max-Neef, traído a colación por Barrios, muchos se preguntan si las próximas rebeliones no se suscitarán en el interior de EE.UU., en lo que constituiría una espectacular reconsideración de primigenias tesis marxistas. No en balde un conocido analista, Jeffrey Sachs, tal vez previendo las manifestaciones sindicales que empezaron en Wisconsin y se regaron como fuego sobre paja seca, exclamó, literalmente: “Con la espalda contra la pared, los estadounidenses pobres y de clase trabajadora comenzarán a manifestarse por justicia social”.

 Ah, la justicia social… Ya no sería el pedido de una abstracta democracia. Ya aquí estarían sonando con ímpetu las trompetas de un Manifiesto “obcecado” en llamar a los proletarios, a todos los marginados según el marxismo revisitado, a encresparse contra el capital, esa relación de producción que, ocasionando una enajenación multidimensional, precisamente induce las negaciones o las afirmaciones absolutas, que en paz descansen.

 

DECLARACIÓN PERSONAL

Por Luis Sexto

Una conferencia  pronunciada recientemente en una universidad romana  intentaba demostrar  que a la música actual le falta corazón. Puede sobrar sonidos y técnicas para armonizarlos, pero se echa de menos el latido de la emoción. De ello, nos damos cuenta: lo que abunda en el éter o en espacios artísticos -gustos aparte- es la estridencia,  el ruido que  enardece la herencia primitiva de nuestra especie. Pero la referencia es solo un modo de entrar en el tema. Corazón le falta, sobre todo, a la política, a las relaciones entre países y al derecho internacional.

De tanta cordialidad carecen las potencias económicas y militares, que a la puerta del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas podría colgársele este cartel promocional: “Se legalizan  agresiones, siempre y cuando provengan del fuerte contra el débil.” Y contra el débil que no favorezca a los poderosos. Este, si aliado, podrá quedar impune de cualquier crimen, limpio de cualquier mancha. Lo acabamos de ver: ni Egipto, ni Túnez, ni Israel, que masacra a la población de Gaza,  ni otros en diversos momentos merecieron resoluciones que autorizan la agresión o la invasión, ni mucho menos zonas de exclusión aéreas, ni bombardeos con uranio empobrecido por masacrar a la población civil de sus respectivos países.

Con Libia ha sido distinto. Porque ya  El Ghadafi, que tanto ha oscilado en el columpio de la estrategias y las alianzas, pasó de aliado a enemigo, y de enemigo con un petróleo altamente calificado en su pureza. Tal vez luego venga Siria. Y por último, Irán… En fin, solo me limito a describir la situación actual del planeta. Y por tanto el Consejo de Seguridad, que también podría ser calificado de Conciliábulo de la Impunidad, autorizó -con los Estados Unidos  conduciendo la orquesta por control remoto, aunque a veces la batuta se ve maniobrar en el aire-  a las potencias europeas a impedir los vuelos sobre Libia. Pero al parecer el texto ha sido mal interpretado y los cazas bombarderos de la OTAN y de la USAF,   utilizan el espacio libio y  sueltan sus cohetes por casualidad, aunque perezcan los verdaderos civiles que ellos dicen preservar, poque los otros integran un ejército armado y en guerra civil contra el gobierno de El Ghadafi. Ante estos hechos, tan conocidos ¿de qué servirán palabras y papeles con el membrete de la ONU?  ?O las mías?

Ahora bien, yo no pretendo defender a El Ghadafi. La historia reciente ha dado tantas sorpresas. Y a algunos que hemos creído buenos, han resultado bochornosamente malos. La diplomacia no puede asumir como una verdad cerrada el apotegma de que "el enemigo de mi enemigo es mi amigo". De esos equívocos está empedrado el camino del fracaso y la vergüenza.

En fin, para definir mi posición, ya que he mantenido el tema Libio en este blog, repito la fórmula que, refriéndose al caso Dreyfus, empleó León Bloy, el polémico y colérico escritor francés, que vivió desesperado en la época que le correspondió nacer: No soy Gadhafista ni antiGadhafista; soy anticochino. Es decir, estoy contra todo lo que  implique prepotencia, abuso, injerencia en los asuntos internos de cualquier país; estoy contra la mentira, los subterfugios, la hipocresía de “haz lo que yo digo, pero no lo que yo hago”. Simplemente, estoy contra toda acción humana sin corazón y que solo tenga en cuenta intereses geopolíticos y geoeconómicos. Es decir, contra el imperialismo, a cuyo andamiaje nunca le ha faltado la guerra.

Estoy, a fin de cuentas, en contra de hacer la guerra para hacer la paz. ¿Qué paz? Bueno, la historia ya la calificó con dos títulos muy antiguos y similares: la Pax romana o la Paz de los cementerios. Y a quien me lea, le recuerdo, modificada,  la frase evangélica de que el que tenga oídos para oír y ver, oiga y vea. Quod scripsi, scripsi.

UNA EXTRAÑA FORMA DE PROTEGER A LOS CIVILES LIBIOS

UNA EXTRAÑA FORMA DE PROTEGER A LOS CIVILES LIBIOS

Por David Wilson

Advertencia a ciertos internautas: Lo que este post sustenta no lo dice al autor de este blog, sino ciudadanos norteamericanos

 “Los misiles que llevan puntas dotadas de uranio empobrecido se ajustan a la perfección a la descripción de bomba sucia... Yo diría que es el arma perfecta para asesinar a montones de gente". Marion Falk, experta en física química (jubilada), Laboratorio Lawrence Livermore, California, EE.UU.

En las primeras veinticuatro horas del ataque contra Libia, los B-2 de EE.UU. arrojaron 45 bombas de 2 000 libras de peso cada una [algo menos de 1 000 kilos]. Estas enormes bombas, junto con los misiles Cruise lanzados desde aviones y barcos británicos y franceses, contenían ojivas de uranio empobrecido.

El uranio empobrecido es el producto de desecho del proceso de enriquecimiento de uranio. Se utiliza en las armas y reactores nucleares. Debido a que es una sustancia muy pesada, 1,7 veces más densa que el plomo, es muy valorada en el ejército por su capacidad para atravesar vehículos blindados y edificios. Cuando un arma que lleva una punta de uranio empobrecido golpea un objeto sólido, como una parte de un tanque, penetra a través de él y después explota formando una nube candente de vapor. El vapor se asienta como polvo, un polvo que no solo es venenoso, sino también radioactivo.

Un misil con uranio empobrecido cuando impacta se quema a 10 000ºC. Cuando alcanza un objetivo, el 30 % se fragmenta en metralla. El 70 % restante se evapora en tres óxidos altamente tóxicos, incluido el óxido de uranio. Este polvo negro permanece suspendido en el aire, y dependiendo del viento y de la climatología, puede viajar grandes distancias. Si ustedes piensan que Iraq y Libia están muy lejos, recuerden que la radiación de Chernobyl llegó hasta Gales.

Resulta muy fácil inhalar partículas de menos de 5 micras de diámetro, que pueden permanecer en los pulmones o en otros órganos durante años. Ese uranio empobrecido inhalado puede causar daños renales, cánceres de pulmón y huesos, trastornos en la piel, trastornos neurocognitivos, daños cromosómicos, síndromes de inmunodeficiencia y extrañas enfermedades renales e intestinales. Las mujeres embarazadas que se ven expuestas al uranio empobrecido pueden dar a luz a bebés con defectos genéticos. Una vez que el polvo se vaporiza, no cabe esperar que el problema pueda desaparecer pronto. Como emisor de partículas alfa, el UE tiene una vida media de 4 500 millones de años.

En el ataque de la operación "conmoción y pavor" contra Iraq, se arrojaron, solo sobre Bagdad, 1 500 bombas y misiles. Seymour Hersh ha afirmado que solo la Tercera Insignia de Aviación de los Marines de EE.UU. arrojó más de "quinientas mil toneladas de munición". Y todo eso llevaba puntas de uranio empobrecido.

Al Yazeera informó que las fuerzas invasoras estadounidenses dispararon 200 toneladas de material radioactivo contra edificios, hogares, calles y jardines de Bagdad. Un periodista del Christian Science Monitor llevó un contador Geiger hasta zonas de la ciudad que habían sufrido una dura lluvia de artillería de las tropas estadounidenses. Encontró niveles de radiación de entre 1 000 a 1 900 veces por encima de lo normal en zonas residenciales. Con una población de 26 millones de habitantes, eso significa que EE.UU. arrojó una bomba de una tonelada por cada 52 ciudadanos iraquíes, es decir, unos 20 kilos de explosivo por persona.

William Hague [Secretario de Estado de Asuntos Exteriores británico] dijo que íbamos a Libia "a proteger a los civiles y a las zonas habitadas por civiles". ustedes no tienen que mirar muy lejos para ver a quién y qué se está "protegiendo".

Me apuesto a que en los próximos 4 500 millones de años, William Hague no va a ir de vacaciones al norte de África. (Stop the War Coalition)