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ORIGINALES Y NO COPIAS

Luis Sexto

Comentario difundido por Radio Progreso el 29 de junio próximo pasado en la sección Puntos sobre las íes, a las 7: 30 a m.

Día  a día, en este o aquel  periódico, y en la radio y la televisión, en reuniones y discursos se exhorta al cambio de mentalidad. Es decir, se exhorta al cambio de una mentalidad cuyo rasgo más evidente consiste en construir la vida social y económica mediante fórmulas caducas, completamente inútiles en los tiempos actuales. Esa vieja mentalidad  sigue creyendo  que gobernar o administrar equivale  a ordenar y mandar, o que la mejor manera de vincularse con el pueblo es desde una oficina inaccesible. Esta vieja mentalidad entorpece regularmente el desarrollo de las fuerzas productivas y, por supuesto, distorsiona la aplicación de alguno de los decretos leyes que han abierto  espacios en nuestra economía.

Recientemente, el periódico Granma denunciaba que, en cierto lugar de la región central del país, se mantenían almacenados numerosos motores diesel para  riego de áreas menores. Los productores agrícolas los reclamaban, pero  no se vendían  porque aún, después de seis meses, no se había efectuado la conversión de  precios. Conocido el hecho, ¿podremos esperar que el decreto ley 300, que ha entregado gratuitamente más de un millón de hectáreas ociosas, pueda estimular el trabajo de los usufructuarios de tierras?

Uno puede preguntar para qué sirve un organismo que establezca u adecue  precios, si la demora para hacerlo perjudica al país. Esa es una demora burocrática, un pasar la bola a esta oficina y de ahí saltar a la que está al  lado. En tanto, el tiempo pasa, se produce menos, y la vieja mentalidad continúa viviendo feliz, contenta porque todo está bajo control. Es decir, los equipos siguen en el almacén. 

Parece un chiste. Pero, dicho objetivamente, es muy doloroso que nuestro pueblo haya conservado la esperanza de encontrar las fórmulas que le ayuden a construir un socialismo próspero y, sin embargo, ciertas entidades, a pesar de una aparente desburocratización, continúan detenidas en el tiempo. Como si desafiaran la estrategia hacia la eficiencia y la efectividad de la actualización del modelo económico cubano.

Es más común de lo que uno desea que en ciertos centros de servicios u oficinas de atención al público, ante la desidia, la demora, los trámites excesivos,  algunos pregunten dónde esta el director, dónde está el jefe.  Y el director o el jefe están… están quizás donde no deben estar. El viejo refrán de que el ojo del amo engorda el caballo  debe de ser aplicado  en nuestra sociedad. El director, el jefe, ahí,  ahí presente donde sus ojos controlen el mal servicio, la mala respuesta, la demora, la repetición de trámites.

Concluyendo, no estimo excesivo hacer recordar que para recibir autoridad hay que estar apto intelectual y moralmente, cultural y técnicamente.   El sentido de la responsabilidad es una de las fuerzas morales con las cuales  se puede ejercer efectivamente el poder que hayamos recibido para servir. Sólo para servir.  Según mi  criterio, ya va siendo hora de que el rigor se encargue  habitualmente de seleccionar  a quienes  sean capaces de sentir el peso que sostienen cuando asumen cargos  de dirección. Nuestro país necesita luces y no sombras; originales y no copias.

03/07/2013 18:13 Luis Sexto #. Política



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