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PREGUNTAS DESDE COLUMBIA UNIVERSITY

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Respondo estas preguntas como habitualmente lo hago con estudiantes cubanos.  Parto del principio que  quien me las formuló por correo electrónico sabe que mis respuestas la pueden ayudar en su tesis de maestría, y yo intuyo que es  una persona honrada que pide ayuda. Y yo la ayudo. La ayudo sin pedir nada a cambio. Como nada a cambio pido a los estudiantes cubanos.   Esas son las respuestas que tengo para dentro y para fuera de Cuba.  Aquí, en mi patria, también las expreso.  Tenga usted buena suerte. Omito su nombre, porque no le he pedido permiso para usarlo en mi blog. Respeto el español de sus preguntas.

Luis Sexto

1. ¿Están bien informados los gente cubana de la actualidad cubana?
 La prensa cubana tiene una naturaleza social que la diferencia de la prensa de apropiación privada. Por tanto, responder en términos absoluto implicaría ser inexacto y también injusto. Porque todo cuanto se diga sobre Cuba ha de estar matizado. Es decir,  la situación actual de Cuba es efecto  de numerosos factores. No podemos olvidar  que desde 1959, la revolución cubana, su gobierno y su obra han sido víctima de la hostilidad de los Estados Unidos. Decirlo ya parece que puede sobrar. Pero basta saber, por ejemplo, que el Gobierno de Obama aprobó un  presupuesto de 20 millones de dólares para promover la democracia en Cuba, y cuando dice democracia dice subvertir el orden establecido por más de 50 años y que goza de la anuencia de la mayoría de los cubanos residentes dentro del archipiélago. Por supuesto, si Fidel Castro y ahora Raúl Castro no contasen con respaldo popular, hace rato que la revolución no existiera.
No trato, desde luego, de adoctrinarla. Simplemente respondo una pregunta y esas referencias explican por qué la prensa cubana ha estado sometida a los vaivenes de la política de la Casa Blanca y del Congreso sobre Cuba. Ahora bien, puedo decirle que en estos momentos en Cuba se dirime un debate sobre el papel de la prensa en sociedades con aspiraciones de alcanzar el socialismo. Y ese debate sugiere que no siempre la prensa ha disfrutado del espacio suficiente para que los receptores -lector, televidente, radioyente- tengan una información completa de cuanto sucede en Cuba. Hoy todavía no lo tienen. A veces, las fuentes se han cerrado; en otros momentos, los medios no han sido capaces de aprovechar el espacio a su alcance. En suma, partiendo de hoy y mirando hacia atrás, el proceso de la prensa cubana ha sido una línea zigzagueante. En un momento, con amplio espacio, como en los primeros años de la década de 1960, hasta l968. Más tarde, más mediatizada, y luego, como en los años 80, con suficiente espacio como para decir que esa fue una especie de “década prodigiosa” de la prensa cubana. Y a partir de 1990, año que inaugura  lo que llamamos período especial, es decir, tras la caída de la Unión Soviética y los países del socialismo real, ha habido un período de restricción que se explica por la estrategia del atrincheramiento  tras el llamado secretismo, es decir, todo es secreto, denunciado últimamente por el Presidente Raúl Castro.

Aparte, pues, de las justificaciones dadas por el diferendo Cuba-USA, hemos de considerar también que desde los tiempos de Marx y Engels, dentro de partido de los comunistas en el siglo XIX ya se discutía cómo debía ser la prensa socialista. Si tenía facultades para, por ejemplo, criticar a los dirigentes del Partido, etcétera. Es decir, como la prensa suele ser clasificada como  enemiga de los poderes omnímodos y de las inefabilidades pontificias, y que por ello resulta habitualmente inoportuna, ya desde sus orígenes el marxismo afrontaba esas distorsiones que, por supuesto, han llegado hasta nuestros días. Pero, como le he dicho, en el caso de Cuba, para explicarlo claramente,  es necesario  no separar  la prensa de su circunstancia histórica, incluso material. Actualmente, unos -los funcionarios-van ganando comprensión y otros -los periodistas- vamos ganando capacidad de aprovechar, con responsable profesionalismo, lo que ganamos.

 2. ¿Está bien informada la gente de EEUU de la actualidad cubana?
Me parece que los ciudadanos norteamericanos no reciben una información veraz y en suficiente volumen  para entender qué es Cuba, qué busca, quiénes son Fidel y Raúl Castro, qué han querido, cuáles son las circunstancias históricas que les permitieron tomar el Poder, qué Cuba era la que ellos, apoyados en la mayoría del pueblo, decidieron cambiar, y por qué eligieron la alianza con la Unión Soviética e introdujeron a Cuba en la guerra fría de entonces. Posiblemente, los estadounidenses  crean, en mayoría, que  Fidel y Raúl son dos comunistas que gobiernan despóticamente a Cuba y que cuanto hagan los Estados Unidos contra ellos es bueno y justo.

Tampoco los ciudadanos norteamericanos saben exactamente qué ocurre hoy, y qué es la actualización de la sociedad cubana. Si usted tiene en cuenta que los principales medios suelen ser instrumentos de la política anticubana dictada por el grupo de origen cubano en el Congreso y además por la influencia de los grupos más beligerantes y financieramente más poderosos  de Miami, uno se percata de que de Cuba solo se sabe en los Estados Unidos lo que los grandes medios quieren que se sepa y muchas veces suele saberse  sin exactitud. No olvidemos la técnica de la “idea cerrada”, típica del periodismo de los Estados Unidos. Cuántas veces uno ve en el titulo, una idea que no se expresa o se explica en el cuerpo de la noticia. O emplean el desplazamiento semántico, es decir, que los hechos y los personajes se les da otro nombre. Por ejemplo,  refugiado en lugar de emigrante; prohibición en lugar de ley, y otras por el estilo. Cito al monje y escritor cisterciense de la estricta observancia Thomas Merton, que en su libro  Conjeturas de un espectador culpable, publicado en inglés en 1966, apunta que antes de la invasión de Bahía de Cochino se nos decía que el pueblo de Cuba no quería a Fidel Castro. Y luego del fracaso de la invasión, nos dimos cuenta de que quienes daban la información solo nos ofrecían propaganda. Hoy podemos suscribir esa observación de uno de los escritores católicos más leído del siglo XX. Fue norteamericano y vivió su vida monástica en el monasterio de Nuestra Señora de Gesetmany, en Kentuky.  He de advertir que los grandes medios: The New York Times, The  Washington Post y otros, no me parece que tengan entre sus prioridades la información sobre Cuba. Más bien, son libelos como El Nuevo Herald de Miami, y alguno más, aparte de las cadenas de TV, como CNN.

3. ¿Qué tan acertada es Radio Rebelde y el programa Hablando Claro en su representación de la realidad cubana?
Llevamos 19 años en el aire. Soy uno de los fundadores de Hablando Claro. Es más, el primer programa salió en mi voz, y recuerdo que el tema era la despenalización del dólar. Por primera vez el dólar circulaba libremente en Cuba. Y había que explicar las causas. Imagine usted, si antes era ilegal, cómo entender su despenalización. Ese fue el papel inicial de Hablando Claro: explicar, interpretar, incluso criticar  lo que no estaba bien hecho o correctamente decidido. Actualmente seguimos ejerciendo esa función. No creo que seamos un programa sin paralelo. Pero ha cumplido un cometido. Habitualmente, hablamos sobre los problemas subjetivos, es decir, los errores humanos que complican la vida de la población. Para eso nos nutrimos de las cartas de los oyentes, que creen en nosotros.  Tantos años en el aire, nos respaldan. Y lo hemos hecho sin consultar los temas o nuestras opiniones. Hemos sido respetados casi a lo largo de dos décadas. Y nuestro mensaje, a mi modo de ver, ha sido positivo. Hemos llevado confianza y hemos resuelto situaciones creadas por mala aplicación de las leyes, o de decisiones injustas, en particular en poblaciones y municipios donde el control del gobierno central es más difícil.

4. ¿Como evaluaría la información reportada sobre Cuba por otras cadenas en relación a la suya (ejemplo: CNN en español, TeleSUR, Televisión española, etc.)?
 No voy a proponer a CNN o la TV española como ejemplos imitables. Las conozco y me percato de su capacidad de manipulación. La objetividad de que blasonan es un simple slogan. En fin, TeleSur puede darle a la TV cubana lecciones. Al menos, ese podría ser una guía para  nuestra Televisión,  que no se utiliza informativamente como la sociedad cubana necesita. Debo aclarar, sin embargo, que si la TV cubana a veces no es lo suficientemente informativa, le aseguro que nunca ha mentido. Habría que discutir si la omisión, o el permanecer en silencio, o reaccionar tarde es equivalente de mentir o manipular. Pero cuando estoy en el extranjero y leo u oigo una noticia importante sobre Cuba y me preguntan qué creo sobre ella, digo primeramente que me traigan un periódico cubano o me permitan ver la TV u oír la radio cubanas. Después de leer la versión de Cuba, entonces estoy en condiciones de emitir un criterio.

07/06/2012 12:21 Luis Sexto #. Política



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