LA CRÓNICA DE VIAJE
Por Luis Sexto Regresemos al pasado, al más remoto pasado, para deducir que las crónicas de viaje podrían haber tenido su origen en el andar consciente del hombre que no huye ni camina al azar. Nuestra especie ha experimentado desde sus estadios más humanizados las urgencias de vivir y contar lo vivido. De ahí, podríamos suponer, dimana la vocación literaria y periodística de los seres humanos. Vivir para contar lo vivido. Y esa frase nos hace recordar el último libro de un narrador ejemplar, García Márquez. Por lo cual uno ha de aceptar que de ese afán de fijar la experiencia y de compartirla, parten los orígenes de la civilización, la plenitud del Hombre que, impuesto de sus necesidades colectivas, las comunica en un servicio implícitamente solidario.
Los más célebres viajeros de la Historia tributan, por lo común, a los bancos de conocimientos sobre la antigüedad o siglos posteriores; sirvieron en su momento, incluso, para ahuyentar las dudas, los miedos, para tentar las ambiciones que globalizaron el mundo. Pocos, si algunos son tan temerarios, negarán la influencia de los textos de Pausanias, finales del siglo II después de Cristo; de Marco Polo (1254-1324); del italiano Antonio de Pigafetta 1491-1534), con su Relación del primer viaje alrededor del mundo; del ruso Nicolai Mijáilovich Karamzin(1766-1826); de los cronistas de Indias, que componen fuentes de primera mano más o menos fiables de la conquista y la colonización del llamado Nuevo Mundo al que trasplantaron el Viejo: entre ellos Bernal Díaz del Castillo, autor fundamental, a quien en un libro titulado Periodismo y literatura: el arte de las alianzas, le adjudico el crédito de ser un antecedente del periodismo literario, como también he sabido más tarde que lo hizo el ensayista venezolano Mariano Picón Salas. Más próximo a la actualidad podemos enumerar al francés Pierre Loti, fallecido en 1923, autor de varios libros de “andar y ver”, según la terminología usada por Ortega y Gasset, que leídos hoy nos dan antecedentes y detalles cotidianos que facilitan enjuiciar diferendos y conflictos étnicos, geográficos y políticos.
El primer problema que se nos presenta en este estudio, es de precisar el concepto de crónica. Hoy es excesivamente polisémico. Incluso se ha convertido en un comodín para clasificar todo texto cuyo género se desconoce o se resiste a ser precisado. Pero afortunadamente la teoría periodística intenta dilucidar los principios esenciales de la crónica (vea: El más humano de los géneros). El primer aspecto se concentra en su etimología que proviene del griego cronos: tiempo. De modo que cronista viene siendo aquel que lleva el tiempo. ¿Eran cronistas desde ese punto de vista los españoles de los siglos XV y XVII que recorrieron América y contaron cuanto vieron y oyeron? Quizás algunos sumamente prolijos y minuciosos, como exigían las cartas de relación. Cronistas, como redactores de anales –leí a veces coronistas- eran tal vez aquellos escribanos que anotaban las incidencias de la corte. El Diario de Navegación de Colón puede incluirse en esa intención de “llevar el tiempo” y sus incidencias en la travesía. Pero lo distingue una detalle que lo convierte en algo más: en un documento literario, en una crónica de viaje: el papel central que cobran las impresiones y juicios del marino que lo ha apostado todo a regresar a bordo del ridículo o en la nave almiranta de la gloria.
Hemos de convenir en que crónica, hoy, es el enunciado periodístico literario donde predomina la subjetividad. Es un género híbrido; se mezcla con el reportaje, la remembranza, el lirismo de la poesía. Pero impresiones y emociones integran la sustancia de la crónica: sigue perdurando la exaltación romántica del yo. Puede el autor incluso escribir en tercera persona, pero siempre estará presente la primera del autor como eco doliente o jubiloso del texto, voz que conduce el relato y lo teje con el vellón de las impresiones y la emotividad. De la crónica ha de salir un cuadro eminentemente personal, mediante el protagonismo de los sentimientos. Habitualmente la realidad no aparecerá solo como es, sino, además, cómo se refleja en la sensibilidad del cronista.
El libro de Marco Polo, que fue leído y subrayado por Colón y por tantos aventureros más, no compone una crónica de viaje. Marco Polo es un adelantado de la naciente burguesía; está imbuido del espíritu de la época: expandir el mercado. Vive en una ciudad marítima, uno de cuyos lemas es: vivir no es necesario; viajar es necesario. Su intención fue describir las riquezas del gran Khan e informar sobre rutas y caminos para habilitar el comercio. Podría ser el precursor de la actual inteligencia empresarial. O anticipador de los turoperadores. No es, pues, estrictamente, un cronista de viaje. Y si nos puede parecer así, es por los elementos de fantasía que añadió Rustichello, el escribano oriundo de Pisa, a quien el viajero veneciano le contó en la cárcel los pormenores de su recorrido por el Oriente. Y esto último lo ha señalado la doctora Claudia E. Méndez, de la Universidad de Pennsylvania, cuyo texto: Alfonsina Storni: escritora y periodista. Análisis de dos crónicas de viaje publicadas en La Nación, he consultado para esta conferencia.
Es decir, en los relatos de Pausanias, Marco Polo y otros viajadores que veían, preguntaban, como más modernamente hizo Humboltd, la intención superaba un prurito de expresión personal; más bien sus textos propiciaban recoger información y conocimientos. Dictaba en ellos un afán de historiadores, demógrafos, geógrafos, comerciantes, políticos, memorialistas. Y así sus documentos son libros o documentos de viajes; no crónicas de viajes. Detengámonos en Pausanias: su relato titulado Descripción de Grecia sirve hoy por su exactitud como guía de turistas y arqueólogos. O veamos el libro de un autor alemán del siglo XVIII, que Ortega y Gasset estudia en Viajes y países, aunque reproduzco un fragmento de las memorias de Juan Everardo Zetzner sólo para ilustrar las diferencias estilísticas con respecto de las crónicas de viaje, pues, en cuanto al contenido, su juicio más bien parece un prejuicio:
Las mujeres de España no se pintan sólo el semblante, sino también los hombros… Jamás un español exigirá el menor trabajo de su esposa, porque todas, ricas y pobres, le responderían: “no hemos venido al mundo para trabajar, sino para agradar a los hombres y hacerles placer”. Por lo demás suelen ser las españolas de muy buen talle, aun cuando sus teces sean de ordinarios cetrinas y su temperamento muy ardiente. Un extranjero que se preocupe algo de su salud hará bien manteniéndose en guardia, así frente a las pasiones del bello sexo como frente a los vinos de este país.
En la contemporaneidad, el poeta norteamericano Langston Hughes narra sus viajes como marinero de un mercante; también sus vivencias como corresponsal en España durante la guerra civil, pero su intención en Inmenso mar, publicado en 1940, persigue más lo autobiográfico que la impresión de la crónica de viajes. Esa es la separación axiológica de unos y otros textos: los divide la intención y, por supuesto, el resultado que se deriva del propósito de autor. Ahora bien, en el ya mencionado Pierre Loti, uno de los cultores de la “poética de viajes” (introduzco el término “poética” para diferenciarla de la literatura de viajes, que puede no ser artística, porque sea “aplicada”, de acuerdo con la nomenclatura de Alfonso Reyes en Apolo o De la Literatura). Loti matiza sus libros con ciertos colores impresionistas, a pesar de su intención de anotar objetivamente cuando ve y oye.Este es uno de los párrafos en su libro Galilea:
Es una impresión singular lo que se experimenta penetrando aquí, bajo el pesado sol de la tarde, convertido insensiblemente en más caluroso que sobre las vaporosas alturas de Hattin, en sus calles, en sus suburbios, al borde mismo de las aguas centelleantes.Hoy precisamente es el día del gran sábado, el día de la Pascua, y esto le da un aire de melancolía dominguera, de fiesta triste, en medio de sus barrios muertos. Desde el prefacio, Loti muestra la tensión emocional de su relato: Yo he recorrido la triste Galilea durante la primavera y la he hallado muda bajo un inmenso manto de flores. Los aguaceros de abril caían aún sobre ella, y aquello no era más que un desierto de hierbas, un mundo de ligeras gramíneas que adquirían nueva vida arrulladas por el cántico de innumerables pájaros. Los grandes recuerdos, los despojos, las osamentas, parecían dormitar allí más profundamente bajo el silencio de renovación de las plantas, y en mi relato he querido removerlas apenas. En las proximidades de Nazareth y del mar de Tiberíades, la inefable visión de Cristo mostróseme dos o tres veces, errante, casi inasequible, sobre el tapiz infinito de los linos rosados y de las pálidas margaritas de oro, y la he dejado huir entre la balumba de mis palabras demasiado groseras…
El concepto de crónica generalmente vigente en América Latina, Cuba incluida, proviene de los escritores modernistas de finales del siglo XIX y el primer cuarto del XX. Los modernistas –Rubén Darío, Gutiérrez Nájera, Amado Nervo, Enrique Gómez Carrillo- tomaron de los franceses el enunciado leve, lírico, espolvoreado por las artificios de la estética, que reconocemos como crónica. Muchos de ellos escribieron crónicas de corresponsal, también de viajes, y todos las matizaron con el predominio de las impresiones personales. Incluso José Martí, ligado por la conciencia renovadora de la lengua a los modernistas, pero distanciado de ellos en espíritu y acción, dotó a sus crónicas de calidez artística, sobre todo a las que podríamos llamar de viajes, a pesar de las síntesis políticas y éticas que distinguen sus textos. ¿Cómo calificar su Diario de Cabo Haitiano a Dos Ríos si no de una extensas crónica de viaje desde su salida de La Española hasta el sitio de su muerte?
La mañana en el campamento. –Mataron ayer una res y al salir el sol ya están los grupos de calderos. Domitila, ágil y buena, con su pañuelo egipcio, salta al monte y trae un acopio de tomates, culantro y orégano. Uno me da un chopo de malanga. Otro, en taza caliente, guarapos y hojas. -Muelen un mazo de cañas. Al fondo de la casa, la vertiente con sus sitieríos cargados de cocos y plátanos, de algodón y tabaco silvestre. Al fondo, por el río, el cuajo de potreros; y por los claros, naranjos, alrededor los montes, redondos, apacibles: y el infinito azul arriba con esas nubes blancas, y surcan perdidas, detrás la noche. –Libertad en lo azul.-
Coincidentemente, Alfonsina Storni escribe una crónica de viaje en La Nación, y notamos una resonancia del estilo cortante, rápido, pictórico, a base de oraciones breves, nominales, incluso unimenbres, que Martí emplea en el Diario citado. La poetisa argentina, en 1930, describe su entrada en Río de Janeiro:
Azul ceñidor de mar. Pardo de montañas. Blanco de espumas. Verde de enredaderas. Laderas sembradas de viviendas. Rosa. Edificios grises. Rejas negras. Trajes amarillos. Palabras musicales. Vehículos afiebrados. Cuerpos bellos semidesnudos. Negros estupendos. Mujeres embriagadoras. Playas de oro anchas, largas, infinitas. Arrollados de olas esmeraldas destorciéndose en las orillas. Sol. Sol. Más sol. Arcos de dientes salpicando de nieve el torbellino azul, el torbellino verde, el torbellino dorado. Hamaca el cuerpo, hamaca los sueños, hamaca las ideas.No está fija, no. Se balancea con su mar, sus montañas, sus casas, sus árboles y sus hombres. ContinúaJunto al portal, en la vereda, un joven irreprochablemente vestido deblanco.La piel aceitunada. Los ojos negros. La boca muelle. Bello. Quieto.Miraba y no veía.La curva fina de su figura espejaba la voluptuosidad de la sombreadacalle que se extendía ante él, e iba a morir al mar.Una palabra rezumaba todo su ser:-Amo.
Durante los años que discurren entre l960 y l970 y algunos más adelante, Carlos E. Mesa, miembro de la Academia Colombiana de la Lengua, publicaba crónicas de viajes en la revista mexicana Ábside, dirigida por el polígrafo Alfonso Junco, de quien también leí un largo texto acerca de unos meses pasados en Madrid. Carlos E. Mesa, artífice de un estilo castizo -¿ha de extrañar si proviene de un colombiano?-, pintaba en sus crónicas nuevos y antiguos viajes por España, en una prosa fina, trabajada sabiamente hasta rondar con los linderos del amaneramiento, sin conspirar contra la naturalidad. Sensible, culto, Mesa nos hacía ver el detalle con una lucidez que, sin deslumbrar, encantaba.
A las tres de esta esplendorosa tarde de mayo ha entrado en Becerril de Campos el peregrino de Colombia. Uno, adrede, sobre caso pensado, se llama peregrino. Porque la tierra que pisa es sagrada y aquí debe llegarse con la unción del peregrino y no con la superficial novelería del turista.Uno ha entrado en un pequeño, limpio restaurante. En la estantería hay botellas de licores de varias marcas antiguas; hay vinos oscuros, amarillentos, rosados. Debajo del mostrador, en ancha nevera, hay cervezas, naranjadas, limonadas. Tres tertulios añosos alternan la conversación y lo sorbos de un vinillo fresco. Uno de ellos, alto, enjuto, canoso, con algo de figura del Greco, está contando anécdotas de Alfonso XIII. Los dos restantes oyen, mueven la cabeza, se miran. No se han dado cuenta, al parecer, de los dos forasteros que en este momento rehúyen el resistero de la calle y añoran la perdida siesta.
En Cuba, según mi breve registro, no se han clasificado muchos cronistas de viajes. En el siglo XIX, Cirilo Villaverde compuso Excursión a Vuelta Abajo. En la década de 1920, también un poco antes, Víctor Muñoz publicaba una columna titulada Junto al Capitolio y la firmaba con el seudónimo de Attaché. Escribía desde Cuba sobre gente y cosas norteamericanas como un corresponsal o un viajero en los Estados Unidos. Y el resultado me pareció tan correcto e interesante como el resto del periodismo de Muñoz. A él también le gustaron y las encuadernó en un libro llamado como su espacio: Junto al Capitolio, con prólogo de Manuel Sanguily. Muy a principios del siglo XX, el cardenense Emilio Bobadilla, Fray Candil, escribía sobre sus viajes en el estilo ácido y bullente que distinguió a su genio y a… su mal genio. Jorge Mañach publicó en 1926 algunas crónicas de viajes por el interior de Cuba, en su columna Glosario, de los periódicos El País y Diario de la Marina; igualmente, otro ensayista, Francisco Ichaso. Además, el narrador Enrique Serpa, la poetisa Ofelia Rodríguez Acosta y el historiador Gerardo Castellanos.Verano en Tenerife (1958), de Dulce María Loynaz, puede conceptuarse en principio como una crónica de viaje que le ha dado nombradía a la renombrada poetisa. Y es más: trasciende la superficialidad de la primera capa de escritura descriptiva, trabajada durante casi seis años, para descubrir sucesivas capas de significación poética, como lo ha hecho notar Ramón de la Portilla.
Cuba se destaca, en particular, por haber inspirado, entre 1493 y 1943 unos 630 libros, según la bibliografía del doctor Rodolfo Tro compilada en 1950. Varios han sido publicados en las últimas décadas de modo que hemos podido enterarnos de cuánto interés suscitó nuestra Isla en extranjeros de diversa procedencia. Sobresalen el titulado Cartas, del pastor norteamericano Abiel Abbot (1828), y Notas sobre Cuba, de Jonh G. Wurdemann (1844), médico de la misma nacionalidad. En el mismo siglo XIX, el español Jacinto Salas y Quiroga nos dejó un volumen con notables apuntes y observaciones. Estos, y posiblemente la mayoría de los títulos, no pueden ser clasificados como crónicas de viaje; predominan los empeños científicos, historiográficos, periodísticos y autobiográficos. Me parece que Viaje a La Habana, de la francesa de origen cubano, Condesa de Merlin (1789-1852), y el libro de la sueca Frédika Bremer (1801-1865) y La Tierra del Mambí, publicado en inglés en 1874), del irlandés James O’Kelly, destacan por sus calidades literarias, rasgos que los incluyen entre las crónicas o la poética de viajes. O’Kelly, en lo particular, es un antecedente preclaro del periodismo literario.
Lo último con valores memorables que recuerdo escrito por cubano, desde el punto de vista periodístico literario, se publico con el epígrafe de Cro–nicas: el novelista Manuel Pereira, las remitió desde Nicaragua al diario Granma, en la década de 1980. En estos días he leído textos en sitios de Internet, bajo el título genérico de “crónicas de viajes”. Y cuanto he visto ha sido la enumeración fría, deslucida de un recorrido por ciudades o países. Uno luego de la lectura queda vacío, indiferente, entre una multitud de frivolidades. Echamos de menos, al menor contacto, el trabajo de estilo, la emotividad, la impresión, la humanización, propios de la voluntad consciente de “andar y ver”.
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Autor: chucho
Fecha: 17/09/2007 18:19.
Autor: chucho
"Defendiendo la Revolución cubana: ¿Con amor o con veneno?
James Petras responde a Fidel Castro y Pablo González Casanova
James Petras en Rebelión (Kaos. Cuba) [17.09.2007 09:05] - 812 lecturas - 63 comentarios
James Petras
Todas las revoluciones, y la cubana no es una excepción, avanzan inmersas en un proceso contradictorio: al mismo tiempo que solucionan los problemas básicos inmediatos, se enfrentan a nuevos desafíos. Hay escritores revolucionarios que reconocen este proceso dialéctico y la necesidad de apoyar críticamente la revolución. Por otro lado, hay publicistas que se arrogan la función de apologistas incondicionales de cada cambio en la política que proponga el portavoz oficial y repiten como papagayos el argumento del día.
En su reciente ensayo “Cuba: Revolución permanente y contradicciones contemporáneas” [1], James Petras y Robin Abaya describen con gran detalle las conquistas históricas de la Revolución cubana: sus avances socioeconómicos, sus éxitos en la resistencia frente a la agresión imperialista de EE.UU., su capacidad de mantener programas populares básicos a pesar de la debacle de sus principales socios comerciales y la reciente recuperación económica y el crecimiento de que ahora goza. Tras bosquejar los logros de la Revolución cubana, insólitos dentro del contexto mundial, Petras y Abaya destacan la aparición de contradicciones que podrían erosionar las bases populares de la revolución: el enorme déficit de viviendas, los bajos salarios de los trabajadores, la penuria del transporte, el robo generalizado de la propiedad pública, la baja productividad y la excesiva dependencia del turismo, las exportaciones de materias primas y las importaciones de alimentos (en particular de EE.UU.). Algunos de los líderes de la revolución reconocen la mayoría de estos problemas. Las causas pueden rastrearse hasta la ausencia de control popular sobre la política de inversiones, que da lugar a un desarrollo excesivo de los servicios para la exportación y a la falta de inversión en viviendas subvencionadas, transporte y agricultura.
Petras y Abaya destacan la necesidad de reflexionar y replantearse las grandes e intensivas inversiones de capital en hoteles y biotecnología a la luz de las crecientes demandas populares y del descontento ante la escasez crónica de artículos básicos de consumo privado. Concluyen que la lucha contra la corrupción generalizada y una mayor transparencia en los presupuestos públicos y en las remuneraciones personales de las autoridades comprometidas en empresas conjuntas pueden lograrse mediante audiencias públicas televisadas, convocadas por comisiones independientes de trabajadores, agricultores, profesionales y contadores titulados. Su ensayo es el reflejo de varias décadas de apoyo a la Revolución cubana (incluso a veces con un costo personal) y de un profundo amor por su pueblo revolucionario. Tanto Petras como Abaya creen que los genuinos defensores de la revolución ofrecen su crítica constructiva para hacer avanzar el proceso contra sus enemigos externos e internos.
De acuerdo con nuestras observaciones y con un estudio cuidadoso de la erosión del socialismo en la URSS y China, ambos hemos llegado a la conclusión de que cuando no se consulta a los trabajadores ni a los agricultores para planificar inversiones y prioridades, el apoyo al socialismo disminuye y el neoliberalismo aumenta. Al señalar con el dedo las contradicciones de Cuba, lo que estamos demostrando es nuestro deseo de que la revolución evite las consecuencias catastróficas que tuvieron contradicciones parecidas en los antiguos regímenes socialistas.
Nuestro ensayo ha logrado uno de sus propósitos principales, ya que ha estimulado un amplio debate dentro y fuera de Cuba, tanto entre intelectuales como entre activistas políticos. En particular, en Cuba, Raúl Castro ha hecho un llamado a un amplio debate crítico, a la formación de comisiones encargadas de revisar políticas básicas y de apoyar la formulación de nuevas estrategias socioeconómicas. Petras y Abaya -nosotros dos- escribimos aquel artículo con la intención de participar en este debate fraternal.
Fidel Castro y Pablo González Casanova
Sin embargo, dos autores que gozan de gran reconocimiento no han logrado comprender ni reconocer el espíritu fraterno y la pertinaz solidaridad del ensayo que firman Petras y Abaya. Fidel Castro los acusó en “Los superrevolucionarios” (Cubadebate) de “envenenar” el intercambio intelectual, de apoyar el neoliberalismo y de otros “delitos de pensamiento” parecidos [2]. Los acusó de “pretender ser amigos de la revolución” mientras que al mismo tiempo la difamaban. Según su lógica (repetida luego como un papagayo por Pablo González Casanova en dos artículos consecutivos, “Cuba y un hombre perverso I” y “Cuba y un hombre perverso II” (La Jornada) [3,4]), la revolución avanza siempre de manera lineal, siempre adelante y sin contradicciones, apoyada por personas capaces de sacrificar sin descanso sus necesidades básicas. De acuerdo con esta lógica, quien niegue dicha linealidad y señale contradicciones y retos internos cae en manos de la contrarrevolución.
La dura polémica de Fidel adolece de graves defectos. El primero y principal, su denuncia de Petras y Abaya como “superrevolucionarios, “neoliberales” y “venenosos” podría considerarse como una amenaza a cualquiera que tome parte en el profundo debate que está teniendo lugar en la Cuba de hoy.
Decenas de miles de cubanos están aprovechando la nueva apertura de Raúl para implicarse en una crítica constructiva, que a veces va mucho más lejos que la de Petras y Abaya. En segundo lugar, la inferencia que hace Fidel de un apoyo infinito a la revolución refleja un grado de voluntarismo que no se corresponde con la realidad: la mayoría de los cubanos están cansados de esperar, las parejas casadas aguantan mal el verse incluidas durante décadas en listas de espera para acceder a un apartamento decente y un aumento salarial; tampoco aprecian el verse en la obligación de aguardar hasta fin de mes para recibir el salario y poder comprar alimentos de calidad en el mercado libre; o de hacer cola para subir en el abarrotado transporte público. En la vida real hay límites en la espera de mejoras básicas, incluso entre las personas más revolucionarias.
La incongruencia de la polémica política de Fidel y González Casanova es más que evidente en su uso de invectivas personales: cuanto más vacía es la argumentación, más duros son los ataques ad hominem.
El ensayo de Pablo González Casanova es un ejemplo puntual. En vez de enfrentarse a los argumentos empíricos de Petras y Abaya, recurre a los insultos más extraños llamando “perverso” a Petras y tachando sus escritos de “perversión”. Su omisión del nombre de la coautora -Robin Abaya- sugiere un sexismo flagrante. En vez de ofrecer pruebas que refuten las observaciones de Petras y Abaya sobre la vivienda, la política de la renta o los problemas de productividad, se interna en nuestro supuesto comportamiento perverso por haber osado criticar a los muy sabios y entendidos líderes cubanos. González Casanova no ha aprendido nada de la realidad cubana ni tampoco ha dejado atrás su retórica brezhneviana ante la argumentación socialista existente. No es una coincidencia si González Casanova se hace eco de la polémica de Fidel; repite sus invectivas hasta la caricatura y no da muestras de independencia de pensamiento. Escribe como un soldado del Líder, tenga o no tenga razón, pero no como un soldado de la revolución. Para ser un politólogo que presume de “científico social riguroso”, González Casanova no parece haberse adentrado nunca en las calles cubanas ni haber hablado con las parejas que se arman de estoicismo durante diez años para obtener un apartamento o que trescientos días al año, a 40º de temperatura, toleran junto a cientos de personas el eterno retraso de una guagua atiborrada. Es difícil obtener estos datos en las recepciones de La Habana donde se agasaja a los universitarios extranjeros distinguidos.
Para disimular la dogmática y oportunista defensa que hace de una posición acrítica y su servil entuerto a las profundas reformas que pide el pueblo cubano, González Casanova sostiene que se inspira en los “movimientos sociales” y en las nuevas corrientes izquierdistas de Latinoamérica. Mientras que González Casanova elogia a los “movimientos sociales” desde su atalaya académica, su declarado “perverso”, Petras, ha estado trabajando sobre el terreno durante décadas con dichos movimientos: en Brasil con el MST desde 1991 y con CONLUTA desde 2004; en Argentina con los trabajadores desempleados desde 2002; en Ecuador con el sindicato de los trabajadores del petróleo desde 2002 (y hoy con los movimientos sociales en el Polo Democrático); en México con el sindicato de los electricistas desde hace muchos años; con Chávez y los chavistas desde 2001. Y Petras ha defendido la Revolución cubana desde 1959, cuando el Dr. González Casanova todavía era partidario del PRI.
Hay muchos otros movimientos y otras regiones y países donde el “perverso” favorito de González Casanova ha trabajado con los movimientos en lucha: España, Catalunya/Euskadi/Andalucía, Grecia, Italia, Turquía, Filipinas; pero creo que los lectores de Rebelión saben de qué hablo. Casanova, el apologista de salón de Cuba, carece de los hechos elementales sobre a quién critica y qué defiende. Los movimientos sociales en Latinoamérica tienen una vida política. No participan en la adoración de un culto al líder. Debaten, critican a sus dirigentes, sus errores e incluso a la Revolución cubana... cuando es necesario. La irreverencia de los movimientos sociales para con la autoridad, incluso de líderes tan respetados como Fidel, los convierte en “perversos” según González Casanova o en “superrevolucionarios” según Fidel.
Defender la revolución cubana exige la defensa incondicional contra el imperialismo y también propuestas para rectificar sus problemas. Tales propuestas son actos de amor. La invectiva polémica y los ataques personales contra defensores de toda la vida de la revolución y de los movimientos revolucionarios aislarán aún más a Cuba -y a los oportunistas como González Casanova- de la realidad y las transformaciones sociales que están por llegar a Latinoamérica y de los cambios sociales en Cuba.
Traducido para Rebelión por Manuel Talens y revisado por Juan Vivanco
Fecha: 17/09/2007 19:26.
Autor: Gabriel
Por fin me decido a mandarle unas líneas.
Viajar nos hace libres. El viajante no tiene amo ni rey al que someterse. Tiene el mundo a sus pies. Elige libremente donde y para quién trabajar. Eso no es poco, porque así se rompe la relación de dependencia de los poderosos locales del limitado entorno de su lugar de nacimiento. Además, el viajante escucha a miles de personas, y rompe con el monopolio ideológico e informativo de esos poderosos. Ahora cada vez viaja más gente. Por eso el Mundo cada vez es más libre.
Un saludo
Gabriel
Fecha: 18/09/2007 07:11.
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Autor: Gualterio Nunez Estrada
Fecha: 18/09/2007 09:42.
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Autor: Gualterio Nunez Estrada
Fecha: 18/09/2007 10:09.
Autor: Zenia Obsequiado
Fecha: 18/09/2007 11:09.
Autor: Anónimo
Fecha: 18/09/2007 12:04.
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Autor: Enrique R. Martínez Díaz
Fecha: 18/09/2007 12:20.
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Autor: Gualterio Nunez Estrada
Fecha: 18/09/2007 13:17.
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Autor: Gualterio Nunez Estrada
Fecha: 18/09/2007 13:28.
Autor: Gabriel
Creo que usted tiene una imagen idealizada de España que no se corresponde con la realidad.
Como español que he vivido en Estado Unidos, puedo afirmar que no creo que los bancos españoles ofrezcan mayores garantías que los de Estados Unidos.
Es cierto que es muy probable que, en el futuro, el dólar baje respecto al euro; pero eso es otra historia.
Un saludo
Gabriel
Fecha: 18/09/2007 14:29.
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Autor: Ricardo
Del relato de Cortés llama la atención la crudeza con la que relata la guerra, las descripciones de las batallas es terrible en la enumeración de las bajas. Cortés describe castigos terribles tanto a españoles como a indios con la seguridad de quien está aplicando la Ley. Era la Ley a la que Cortés se ceñía, ahora nos parece terrible, pero en su tiempo la Ley se aplicaba de modo cruel.
Los primeros capítulos de “Cuentos de la Alhambra” es un libro de viajes desde Sevilla a Granada. Nos hace una descripción detallada del atraso, de la miseria en la que vivía el pueblo español. Sería bueno que algunos cubanos lo leyeran y se enteraran de que allá por 1830 el gobierno español era tan democrático que repartía por igual la opresión a cubanos o españoles.
Cuenta Irving que en una entrevista con el sultán de Marruecos empezó a hablarle de la Alhambra, el sultán no pudo evitar entrar en un llanto de pena por la perdida de Al-andalus, o sea que esto de Bin Laden, de reclamar Al-andalus, no es nuevo, ya viene de lejos, ni siquiera es invento suyo, y no solo se la quiere ver con los americanos. Al-andalus para el Islam, no es solo Andalucía, ellos llaman a Al-andalus a toda España. No tengo ningún interés en ponerme de rodillas hacia La Meca cinco veces al día, ni quedarme sin mi jamoncito y mi cervezita, que se jodan Bin Laden y los Ayatolas.
Si es verdad que en un libro de viajes del siglo XVII se decía de las españolas “no hemos venido al mundo para trabajar, sino para agradar a los hombres y hacerles placer” lo tienen claro, han salido perdiendo con el paso del tiempo. Antes solo tenían un trabajo, ahora les han caído los dos. Lo mismitico que las cubanas. Eso de la liberación de la mujer es un camelo.
Fecha: 18/09/2007 15:23.
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Autor: Gualterio Nunez Estrada
Fecha: 18/09/2007 16:01.
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Autor: Gualterio Nunez Estrada
Fecha: 18/09/2007 16:27.
Autor: chucho
Aqui va la primera parte.
Nosotros los cubanos de mas de 35 años Los cubanos de a pie los que hicimos el socialismo dia a dia, los que dejamos los sueños en los camiones de las movilizaciones tenemos derecho a que nos oigan. FGB (un cubano mas) (Para Kaos en la Red) [09.09.2007 03:17] - 998 lecturas - 15 comentarios
Mi nombre no es importante,la situación de mi país, si. Los que tenemos mas de 35 años, aquellos que vivimos los gloriosos momentos de la efervescencia revolucionaria y que pusimos todo en juego por un futuro mejor, como si fuera un juego, y nos jugamos la vida en Angola, en Etiopia, Zaire, el Congo y muchos lugares mas, los que bebimos con lagrimas aquellas palabras apocalipticas del conocido locutor, cuando los sucesos terribles de Granada: No se escuchan disparos en la parte cubana, el ultimo reducto de cubanos acaba de inmolarse junto a su bandera, o que sentimos la voz del líder temblar con aquel final glorioso y luctuoso: ¨cuando un pueblo enérgico y viril llora, la injusticia tiembla¨ Los cubanos de a pie, los que hombro con hombro y una sonrisa en el rostro, confiados, fuimos movilizados a la cosecha del café, la zafra de la caña de azúcar, a recoger mangos, papas, tomates, o a sembrar lo insembrable que nunca creció. Los hijos de la doctrina del si y el no, que dijimos siempre si, porque si significaba defender lo nuestro y nunca no, porque el no era signo de traición y debilidad.Los jovencitos de entonces que a pesar de las prohibiciones para oír a José Feliciano, a los Beatles, a Julio Iglesias y Roberto Carlos, nos íbamos a hacer guardia y formábamos parte del PPI (plan de preparación de ingreso para la Juventud Comunista) o no, pero íbamos igual a las guardias y a las concentraciones. Los que tirando huevos o no vapuleamos y coreamos ¨TODO EL QUE SE QUIERA IR QUE SE VAYA¨o¨PIM POM FUERA ABAJO LA GUSANERA¨ , confiados en que ´ EL FUTURO PERTENECIA POR ENTERO AL SOCIALISMO¨ y que eramos dueños de una herencia partidista que supondría como pago al esfuerzo inevitablemente un mañana mejor. Una comprensión dialéctica de las cosas y los hechos. Los que estudiamos esa misma dialéctica marxista, en la universidad a veces insondable, pero siempre necesaria, porque constituía la base de aquello que estábamos construyendo: un sistema donde el hombre no era el lobo del hombre. Los que fuimos a estudiar a la URSS, los que aprendimos en la universidad que la política es la expresión concentrada de la economía y no al revés. Los que nunca supimos del quinquenio gris, o los que los supimos y no nos importó, pues no lo entendíamos. Los que nos disparamos las películas rusas y los animados de igual factura, que criticábamos a sotto voce, pero siempre confiados en que nos podían oír y agradecer los de arriba, cuando gritáramos que algo andaba mal, al fin y al cabo nos habíamos ganado con nuestro sudor la igualdad y porque no un escaño en el proceso real de toma de decisiones , en un proceso único en América,. Los que nunca supimos hasta que sucedió, porque se cayó el campo socialista. Los que nunca nos ganamos un carro, o una casa o un viaje a la Union Sovietica , o los que lo hicimos y creímos que eso era todo, lo máximo, inmersos en la euforia, simplificando e ignorando la mas de las veces que ese auto, o esa casa, no podían venderse a otros si así lo necesitábamos, que el viaje no podia ser a Paris o Madrid, sino a Moscú o Leningrado. Nosotros los que orgullosos construimos el socialismo y quemamos miles de imágenes yanquis, los hijos de los que rechazaron a los mercenarios de Girón, crecimos, estudiamos y fuimos dúctiles al cambio, hasta donde pudimos. Aprendimos marketing, computación y seguimos hasta hoy venciendo maestrías y doctorados que nos hacen creer que vamos hacia delante. Pero nosotros realmente estamos destrozados por dentro, no solo porque el proyecto que construimos se desgaja día a día ante la indolencia de quienes anquilosados hablan de cambios que saben que no llegaran y de una resistencia que va más allá de la naturaleza humana. Sino también porque nos quedamos sin respuestas y el saco de preguntas sigue lleno como un fantasma que cerramos los ojos para no ver, pero que se nos atraviesa delante y nos habla en los oídos, mientras todo a nuestro lado gira en torno a el, como ombligo acuciante y burlón que se ríe de nosotros. El sistema socialista nuestro posee como base y estructura de ejecución un elemento psicológico críticamente estructurado con un vigor y un anclaje que lo hacen casi monolítico. Este complejo psicológico armatoste que ayudamos a construir es perfecto. Es un proceso que copa mentalmente las pretensiones de los hombres porque esta basado en la fe y el agradecimiento, el temor a la condena y la arenga política contra un enemigo poderoso y real. Es un sistema que ha ido perfeccionándose con los años y que amen de multiplicar las bajas pasiones de muchos, limita la propagación de ideas nuevas porque la premisa de que todo lo que se le oponga es traición, pende sobre todos como espada flamígera terrible y omnipresente. Es un sistema de ideas, donde las batallas dan por sentado en nuestra mente que estamos en constante guerra contra todos y por tanto en permanente peligro y amenaza. Hemos batallado por el 6to, por el noveno y el 12 grado, por el regreso de Elian, por los 5 y por mil cosas mas que ahora no recuerdo. No obstante el proyecto del socialismo cubano colapsa, no queda lugar a dudas cuando todo el mundo habla de lo mismo ya sin el miedo a la excomulgacion terrible e inquisitoria y nosotros los mismos de antes que formamos parte del coro, nos paseamos cabizbajos, los brazos tras la espalda, arrastrando al pasado que cuelga como una bandera raída, sin mucho que enseñarle a los hijos. No es por la enfermedad repentina del líder, ni por la conducción sabia o no de quienes le siguen, sino por la acumulación de la falta de bienestar, el atiborramiento desmoralizante, y la perdida de los valores. Todo parece estar como antes pero no es asi, ahora muchas cosas carecen poco de razon y el color rosa es solo un recuerdo doloso de un color blanco sucio.Los temas mas perentorios se imponen y como dijera alguien,el animal que llevamos dentro precisa primero de comer, calzar y vestir, luego vendrán otras necesidades, les aseguro que las espirituales son de las ultimas, pero estan. El colapso ocurre porque ya los de arriba no convencen pues siguen repitiendo historias que todos conocen, con resultados tambien manidos, en tanto no hay cambios, o los que suceden por discretos y minimos no son insuficientes.La frase : Todo lo que inventan es para joder al de abajo, posee una fuerte sentencia reprobatoria, dura, pero que puede llegar a ser letal y todos la escuchamos mas de una vez a menudo.Aquello de a esta gente no se le ocurre nada bueno, anatemiza y aleja a la direccion de nuestras manos, estamos lejos de la decisiones que se toman y ademas son malas, es lo que parece decir. Luego están los hijos: esa preocupación con cuerpo y mente propia que tienes la obligación de educar. Para hacerlo nos adherimos al camino de las buenas costumbres y a la salvadora sentencia del patriotismo y de la fidelidad, pero para entonces hemos perdido de vista al enemigo que ya no es común. Ellos tienen sus propios problemas y nosotros no tenemos como hacerle entender que nos dejamos la vida en el sacrificio de la construccion de este proyecto para que la de ellos fuera mejor, porque hacérselo entender sería reconocer el fracaso en el que estamos sumidos. Cientos de elementos nuevos atentan contra la integridad de nuestros hijos, la prostitucion, la droga, la falta de carácter de los educadores, la decadencia de buena parte de la juventud que no ha sido educada de forma adecuada, el sonido armionoso del capital triunfante ahora que tantos de nosotros no estamos y nos convertimos en el tio que vive en Italia o la hermana que vive en Estados Unidos y que despilfarradores y bonachones les hacemos creer en 15 dias de visitas que no es necesario estudiar, que basta con irse de aquí. ¿Cuantos de nuestros hijos desean emigrar? Hace falta mucha valentía política para dar real respuesta a esa pregunta, y causaría mucho dolor (eso espero) ver condenado el futuro del país a la emigración brutal y desmedida. No es que sea un nuevo fenómeno, pero nos pasamos 50 años diciendo que tenemos el mejor sistema del mundo. Bueno lo cierto es que los que viven afuera de una forma u otra ayudan y los de aquí apenas sobrevivimos. Todos y cada unos de los logros de los que nos vanagloriamos penden de una débil cuerda. La salud publica es una risible y deteriorada fabula, donde unos pocos doctores batallan en hospitales hacinados de pacientes, o en consultas atestadas de hombres y mujeres que poseen una cultura medica superior a la de muchos países, y mientras la mayor parte de esos galenos y enfermeras que están aquí sueñan con una misión humanitaria que les ayude a resolver sus mas perentorios problemas económicos, el gobierno regala hospitales, vacunas y cientos de miles de dólares en recursos necesarios. Nadie se atrevería a hacer un inventario hoy de las personas que han fallecido en Cuba por falta de algún medicamento o equipo de los que hemos regalado o vendido, del mismo modo que tampoco se analizará que pudo ser comprado para nosotros mismos con los recursos invertidos sin miramientos en misiones a todo lo largo del mundo. Cuanto invertmos en construir escuelas de trabajadores sociales, publicar cientos de miles de libros de trasfondo politico e ideologico, en pintar lugares vacios, y cuanto podria haberse hecho con todo ese monto, un problema resuelto con eso habria sido uno menos. Cuantas personas han fallecido por la falta de energía eléctrica en hospitales en momentos críticos, hay mas de un caso, pero uno seria suficiente para inclinar la cabeza en una revolución que se hizo por el hombre, con el hombre y para el hombre. El Tercer Mundo recordará a Cuba por la histórica y solidaria tarea de ayudar a millones de personas en todo el mundo, solo 14 millones miraran esa gesta heroica con rencor, los 3 millones de nosotros que vivimos en el extranjero doblando el lomo para mandar medicinas y sustento a las familias y los 11 millones que en Cuba sobrevivimos en hospitales que salvo raras excepciones están mal cuidados y sin recursos. A la falta de médicos se suma la incorporación de numerosos estudiantes de los años iniciales de la carrera de medicina, que sin el conocimiento necesario ni la preparación suficiente acuden a atender consultas en hospitales y policlínicos para insatisfacción de la población, sin enumerar tampoco los disímiles dislates que cometen como neofitos que son . Los gastos en la batalla de ideas que desde hace unos años lleva el pais son numerosos, no conozco el numero, pero bien podrían haberse utilizado en una batalla mas sana e igual de ideológica y humanitaria resolver los problemas propios. Otro logro innegable es la educación que hemos alcanzado y que con la misma vehemencia hemos casi dejado caer. El descontento del personal educador, la implantación de sistemas de enseñanza incorrectos globalizados de una vez con resultados desastrosos que todos conocen pero que nadie quiere aceptar, las mentiras constantes ante la falta de recursos y los compromisos que nunca se cumplen son algunos de los ingredientes de un coctel terrible con una accion explosiva en el tiempo. Una maestra de nuestro tiempo era una institución, seria respetada, querida. Una persona de una sola palabra, de la que una queja desataba un maremoto en casa que los niños preferíamos evitar. Hoy ya los viejos maestros no están , y si están, van desanimados y cansados de ver como un ministro en televisión asegura que todo esta listo para comenzar un curso escolar cuando el desastre a su alrededor demuestra lo contrario, cansados de ver sistemas que no responden, salarios que mal llegan, problemas que nadie atiende y que todos fingen comprender ¿Entonces que queda, quienes siguen si estos que alguna vez tuvieron fuerza ya solo vegetan esperando el retiro? Pues Los valientes. Valiente hay que ser para entregar el futuro de un país de esa manera. No todos son malos, pero la enorme mayoría desconoce su valor histórico y a partir de ahí todo cuanto sabemos es poco, porque muchas cosas suceden a espaldas de los padres. ¿No son acaso los valientes parte de la misma hornada de nuestros hijos que no están comprometidos con el sistema, cuya preocupación fundamental es existencial y a la vez económica? Pues los valientes llegaron para quedarse, pero si de ahí a ser ejemplo dista mucho, de lo que son a educar dista tanto como de la imagen de la vieja maestra de espejuelos y regordeta a la jovencita frágil y pizpireta, con pantalón pelviano de hoy. Un humorista cubano de estos tiempos, de lengua afilada y chabacana expresión lo ha expresado muy bien. Pero no son solo este nuevo tipo de profesor de que sabe de todo y no sabe nada, la muestra de la decadencia en la educación, los talleres vocacionales, tienden a desaparecer, cito un ejemplo en Santiago de Cuba a los profesores de ballet de un conocido taller para niños no se les paga desde hace meses y muchos abandonaron, la directora regional de cultura se declara incapaz de resolver el problema y nada pasa, el taller cierra, los padres se violentan la dirección del partido y el gobierno no tiene respuesta y todo cae en el aparente saco del olvido, caldo de cultivo del rencor y el desmiedo. Cosas así se publican a menudo en nuestra prensa, pero solo si ocurren en otro país, acá la prensa esta silenciada, porque la teoría del si y el no, está expandida y hablar de nuestros errores sigue siendo traición. Otra situación en la educación que compromete seriamente el futuro es la universalización, que no fue otra cosa que el resultado de un arranque quimérico de sacar a los jóvenes desvinculados del estudio y el trabajo de las calles, y para ello se les ha hecho creer que todos pueden ser universitarios. Se les facilitó un determinado tipo de carreras universitarias, se les paga por estudiar y pueden concluir sus estudios en 7 u 8 años, un tiempo considerablemente mucho mas largo que el resto de los estudiantes normales que es de 5 años, exceptuando a medicina que el termino es 6. La verdadera historia, es que este sistema recoge en su mayoría a jóvenes solo interesados en cobrar su salario, son lamentablemente en su inmensa mayoría personas sin interés en adquirir un titulo universitario y como todo el proceso prevé que sean aprobados al final pues van ahí, vadeando hasta que se hagan economistas, enfermeros, sociólogos, psicólogos, especialistas en cultura física y deporte u otra cosa. Nosotros sabemos que en Cuba estudiar no es un problema, pero solo es una virtud ser universitario, técnico medio o lo que sea que uno estudie cuando realmente se aprende y uno ha ganado su titulo con el esfuerzo de sus neuronas, obtener un titulo con la indolencia de un sistema que permite que no asistas a clases o a pruebas y aun así tengas todos los derechos a seguir, esperando que te toque un profesor lo suficiente desmoralizado y venal como para que te apruebe, es una vergüenza que lamentablemente muchos dejan pasar inadvertida. El monto de salario pagado por estos conceptos es seguramente enorme, pero nadie toca el tema, a nadie parece importarle y los alumnos cobran solo por estar inscriptos, y reciben casi tanto como los profesores, y son los profesores en buena medida la parte positiva del problema porque es una opción de trabajo fresca, que estimula en sus primeros tiempos y exige de nosotros, pero luego llega el desencanto cuando volvemos a ver la distancia entre aquellos alumnos que fuimos, dando todo por estudiar, privándonos de fiestas y placeres y estos alumnos de hoy que quieren ir a vender cosas al aula, que tratan al profesor de tu o que simplemente no van y luego los ves que pasaron misteriosamente de año. Las escuelas en el campo, aquel proyecto de la vinculación del estudio y el trabajo, prácticamente se han convertido en centros delincuenciales. Como es lógico ante las carencias y la mutilaciones económicas, lejos de la fuerza y el orden que puede lograrse en la escuelas de la ciudad, la ley del mas fuerte se impone y en vez de ser el cajón de salto que una vez fuera donde los adolescentes comenzaban a chocar con las durezas de la vida y que los preparaba para el futuro se convierten ahora en entidades que deforman en gran medida la buena educación que muchos padres aun dan a sus hijos y los propios conocimientos que deben adquirirse en esa etapa de la vida. En mi país, la alimentación es un problema serio sin vías de solución, hasta que a alguien se le ocurra pensar que no podemos seguir comiendo consignas y mesas redondas y que no podemos ir a comprar las viandas al ICRT, sino que tienen que llegar al mercado a precios que la gente pueda disponer de ellas. Y no solo el que tiene familia en el extranjero, no el trabajador destacado, no el campeón olímpico, sino todos y cada uno, pero para eso todos y cada uno tendrán que recibir de acuerdo a lo que aporte. No es igualitarismo lo que se necesita, basta con la igualdad del acceso al bienestar, ¿Quien no vive cerca de alguien que no estudió, no aportó nada y gracias a las múltiples vías que el cubano inventa para sobrevivir, vive y come mejor que la mayoría ? Cientos de miles de universitarios en este país se consumen por un salario irrisorio, mientras algunos con un negocio viven mejor, pero ojo la solución no es quitarle el negocio al otro, sino elevar el nivel de vida del que te aportó mas . Nosotros los de a pie, los que creíamos en aquello de cada cual según su capacidad a cada cual según su trabajo, lo hemos visto pasar de largo sin llegar, para ir asentarse en las piernas del capitalismo. No nos han multiplicado la riqueza, sino que nos han generalizado la pobreza. Somos un pais con una rica historia, con un valor técnico reconocido a nivel mundial, disponemos de figuras que trascienden y trascenderán en el tiempo, pero aquellos que nos guían han olvidado cosas. Se han olvidado de nosotros y se han centrado en ellos y sus luchas conceptúales, no han sido dúctiles. La flexiblidad es el principio de la supervivencia. El socialismo puede construirse por diferentes caminos, pero hay que estar alerta pues el tiempo pasa y muchos esperan a que el río se revuelva, pues quieren el capitalismo mas férreo y están ahí a la diestra y a la siniestra de los señores que poseen la llave de los truenos, disfrazados, pero esos señores están demasiado lejos para nosotros poder advertirles, y habría que ver aun si nos quieren oir realmente. Estamos separados de ellos por una madeja lógica de inquisidores y reductores de tensión, por tanto la democracia también esta en peligro si no podemos decir. Y el cubano de hoy esta diciendo solo que necesita que alguien haga algo con lo que se dice. En los intercambios surgidos entre los intelectuales a raíz de aquellos programas de televisión y luego el articulo de Soledad, han puesto a la palestra una serie de cosas que no pueden esperar mas. Cada elemento social esta tenso, no hay suficientes círculos infantiles, no hay Internet , no hay teléfonos para todos, no hay autonomía en las empresas, no hay casi empresa extrajeras que oxigenen la economía, no hay casi opciones privadas que impulsen la economía cuando todas y cada una de las iniciativas estatales han fallado una tras otra durante casi 50 años, no hay carreteras en buen estado, no hay medicinas suficientes, no hay transporte, no hay,no hay, no hay, y no parece haber deseo de que haya, pero ademas no hay repuesta. Y nada posee una explicación lógica, al menos para nosotros ya las explicaciones que conocemos tienen el sabor de las viejas golosinas de Perogrullo. Es preciso el debate abierto, pero será difícil pues el propio sistema lo rechaza, los inquisidores son muchos y a todos los niveles. Muchos en este país aman al bloqueo como aman los oficiales de la defensa civil los huracanes, les es necesario el mal para vivir, para ser alguien y lo peor es que hemos alimentado durante todo este tiempo a esas alimañas, somos cómplices de ellas. Pero los señores del trueno lo saben y las utilizan, las apañan, porque son dóciles y útiles y es comprensible, el poder es un corruptor de identidades, siempre ha sido y será así, una vez en sus manos no hay vuelta gloriosa atrás, es una condición humana. Aun les queda una oportunidad para unir a sus humanos logros y desaciertos un golpe maestro, los instrumentos están, los ánimos también. Todo el circo esta montado, también por supuesto esta presente sentado en primera fila el miedo, el temor de siempre, pero ha pasado medio siglo y el decoro, la mesura, la fidelidad y el patriotismo no tienen porque faltar a la fiesta, El debate debe ser y lo que se ha logrado si se empieza a luchar ahora podrá recuperarse en algunos años, pero el tiempo, el tiempo es un hijo de puta con un inexorable sentido del deber y nos tiene casada la pelea, muchos nos fuimos, otros nos quedamos porque somos de los que siempre estamos hasta el final, algunos no pudimos irnos y otros no pudimos separarnos de los viejos y dejarlos embarcados en estas condiciones de mierda después de joderse los años luchando por esto. Entonces nos quedamos en el diario luchar la vida, yendo a las reuniones del partido y del CDR,mientras pensamos en la novela o en que coño vamos a inventar para comprar una carnecita para comer el domingo. Diciendo en público lo que se espera oir y pensando que esto no sirve, pero hay que seguir pa´lante. Haciendo comentarios con los amigos de verdad o con un desconocido que nos encontramos en la guagua, que es mejor y mas seguro a veces que hablar con el compañero de trabajo, porque te puede mandar a matar, por cualquier prebenda miserable o baja pasion. O montamos un negocito de algo y vamos tirando escondidos ahí. Los que nos fuimos en tanto nos partimos el lomo para mandar las cosas que hacen falta, bien que aprendimos a trabajar aqui sin ganar nada, asi que si aca eran tres meses, podemos vivir allí con una botella de aceite un mes, pero aún asi, se nos hace un nudo en garganta cada vez que esas cuatro letras se nos ponen de frente y algún comemierda que siempre fue un delincuente allá se las quiere dar de supercapitalista contigo. Y lloramos con las canciones y reímos con los mismos cuentos de Pepito, o con los show de cualquier cómico de los que aun sigue en la isla y que te habla de la tierra. Seguimos perdidos en el frío de estos países que nada tienen que ver con nosotros, a los que nos han obligado a emigrar para cumplir esta misión de por vida, debatiéndonos en esa tortura de volver una y otra vez como la mora de la perla, mareados por la nostalgia y arropados con el consuelo de estar ayudando a tu gente, pero conscientes del dolor de morir en un lugar ajeno Viviendo, sin pasado, con el caribe en el corazón y un dólar en la mente pero mas tranquilos, vistiendo el traje de inmigrante mientras se pueda, hasta que podamos engañar como que somos de ambos lugares, pero no somos de ninguno de los dos, además ahorita tenemos 50 años, y entonces la rabia te da fuerte en el pecho y tragas gotas de sangre. Así los que hicimos esto estamos, tratando de mirar al mañana de frente pero ojala los que pueden comprendan que es necesario empezar a cambiar ya, que el cambio no es renunciar sino adaptarse, para que el futuro los recuerde por eso y no por lo contrario.
(continuara)...... Ah Enrique la Condesa de Merlin era una aristocrata de cuna. Alfonsina Storni era una aristocrata del alma. Me quedo con la segunda....
Fecha: 18/09/2007 19:51.
Autor: chucho....
Fecha: 18/09/2007 19:53.
Autor: Cesar
Walter por que no das mejor el link de el periodico Granma en cubanet y te ahorras la perolata. Alli se puede leer lo mismo quizas mejor redactado!
By the way, ahora que no esta el tal Anonimo que tanto te molesta, anda chico por que no nos dices la razon que te motivo a marcharte de tu paraiso cubano socilista y venir a vivir a esta basura capitalista? Todos estamos anciosos por saberlo. Cual es el misterio???
Fecha: 18/09/2007 20:12.
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Autor: Gualterio Nunez Estrada
Fecha: 18/09/2007 20:18.
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Autor: Gualterio Nunez Estrada
Fecha: 18/09/2007 20:28.
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Autor: Gualterio Nunez Estrada
Fecha: 18/09/2007 20:38.
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Autor: Gualterio Nunez Estrada
Fecha: 18/09/2007 20:53.
Autor: Cesar
Espero que algun dia te des cuenta que para que todo el que te lee te otorgue una pizca de credibilidad, debes confezar tus motivaciones como exiliado.
Fecha: 18/09/2007 21:48.
Autor: Gabriel
He leído el artículo con mucha atención.
Creo que refleja el desánimo de una parte importante de la población cubana. Sin embargo, ignoro completamente lo extendido que pueda estar ese desánimo. Me limito a tomar nota, porque no tengo nada que deciros; y, además, observar este mundo es algo simplemente apasionante.
Walter habla con mucho pesimismo de la situación en Estados Unidos. Oigo todos los días comentarios similares en España. Se generaliza un estado de opinión muy pesimista. Se habla de una crisis económica inminente, del cambio climático y de miles de cosas más.
Tenemos la crisis del sector inmobiliario, que parece que va a provocar un caos económico peor que una guerra.
Estoy completamente en desacuerdo.
Nací en la post-guerra españóla, el año en que se acabo el racionamiento. Mi familia pasó dificultades económicas extremas. Me puse a trabajar con una tasa de desempleo de casi el 30% y los créditos hipotecarios al 18%.
Poco a poco fui observando como un país arruinado por una Guerra Civil se convertía en uno de los más prósperos del mundo.
No me creo los mensajes de los pesimistas porque contradicen toda mi experiencia de más de 50 años.
En España, y en los Estados Unidos, nunca se ha vivido tan bien.
En España no hay limpiabotas, porque se gana más pidiendo dinero como un mendigo.
Espero que pronto Cuba se pueda encaminar en la senda del progreso económico. Sin embargo, no tengo ninguna receta que ofrecer. Y si la tuviese no la ofrecería por respeto a los cubanos.
Un abrazo
Gabriel
p.d. Creo que Don Luis estará algo desesperado viendo como se desvían sus comentarios al monotema de siempre. Me ha gustado mucho su artículo sobre los viajes.
Fecha: 19/09/2007 07:45.
Autor: Zenia Obsequiado
El Opinólogo loco Gualterio es caso aparte. Sufre de incontinencia digital y escribe tantas burreras, que resulta patético que él mismo se autodeclare escritor y periodista.
Fecha: 19/09/2007 08:53.
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Autor: Gualterio Nunez Estrada
Fecha: 19/09/2007 09:31.
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Autor: Gualterio Nunez Estrada
Fecha: 19/09/2007 09:50.
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Autor: Gualterio Nunez Estrada
Fecha: 19/09/2007 10:01.
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Autor: Gualterio Nunez Estrada
Fecha: 19/09/2007 10:12.
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Autor: Gualterio Nunez Estrada
Fecha: 19/09/2007 10:34.
Autor: Zenia Obsequiado
Fecha: 19/09/2007 10:44.
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Autor: Gualterio Nunez Estrada
Fecha: 19/09/2007 10:45.
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Autor: Gualterio Nunez Estrada
Fecha: 19/09/2007 10:54.
Autor: Zenia
Fecha: 19/09/2007 11:02.
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Autor: Gualterio Nunez Estrada
Fecha: 19/09/2007 11:03.
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Autor: Gualterio Nunez Estrada
Fecha: 19/09/2007 11:18.
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Autor: Gualterio Nunez Estrada
Fecha: 19/09/2007 11:45.
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Autor: Gualterio Nunez Estrada
Fecha: 19/09/2007 11:56.
Autor: Zenia
Fecha: 19/09/2007 12:17.
Autor: Pensamiento
Fecha: 19/09/2007 12:20.
Autor: Gabriel
Con uno sólo de sus escritos hay sustancia para discutir durante una semana.
Por favor, déjenos un respiro a los que no somos capaces de pensar tan aprisa.
Un abrazo
Gabriel
Fecha: 19/09/2007 12:36.
Autor: Gabriel
Fecha: 19/09/2007 12:38.
Autor: Cesar
Fecha: 19/09/2007 13:24.
Autor: Zenia
Fecha: 19/09/2007 13:33.
Autor: Fabian Pacheco Casanova
Fecha: 19/09/2007 14:23.
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Autor: Gualterio Nunez Estrada
Fecha: 19/09/2007 14:35.
Autor: Gabriel
He leído con mucho interés lo que acaba de escribir Fidel sobre la caída de la Unión Soviética.
He puesto de manifiesto —con mucha documentación— la existencia de un complot de los Estados Unidos, para hacer fracasar la economía de la Unión Soviética. Este complot, según Fidel, tuvo como base la Guerra de las Galaxias y la instalación de programas contaminados en la maquinaria soviética.
Sin embargo, Fidel no acaba de afirmar que el colapso de la Unión Soviética fuese debido exclusivamente a estos factores.
Un saludo
Gabriel
Fecha: 19/09/2007 14:46.
Autor: Fabian Pacheco Casanova
Fecha: 19/09/2007 14:56.
Autor: Fabian Pacheco Casanova
Fecha: 19/09/2007 15:13.
Autor: Fabian Pacheco Casanova
Fecha: 19/09/2007 15:33.