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LA GUERRA Y LA DISTANCIA

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Luis Sexto

Libros publicados en Cuba

He terminado de leer La guerra queda lejos, poemario publicado por la editorial  Letras Cubanas, y me percato que Yamil Díaz Gómez -nacido en Santa Clara en 1971- es un poeta irreverente. Irreverente de una irreverencia que tiene el sentido de la cordura antidogmática, de la cordura opuesta a la insensatez, y que ejerce la liberad para escribir,  sobre todo, con la libertad del que no filtra el aire, ni moja el dedo para saber de qué rumbo sopla el viento.

Lo exalto al decir que es un poeta transgresor. Transgresor, esto es, original, lo mismo en verso que en prosa narrativa o periodística, que todos esos lenguajes se juntan en Yamil  para convertirlo en un escritor completo, como un "utility", jugador de todas las posiciones del béisbol, que al cubano Yamil Díaz Gómez tanto le apasiona.

En La guerra queda lejos, el lector atento, competente, pulsa una poesía engarfiada en lo concreto, con raíces  que beben el  ser y la identidad del humus y el agua de la vida. Hallarán los lectores en este libro, pues,  una poesía variada en formas,  porque no se atiene a una corriente fija, estable, sino mira, salta buscando la diversidad donde su vocación y su talento para lo testimonial y lo familiar  hallen el espacio que les permita oficiar anchamente el riesgo de ser libre y de ser poeta.  La guerra queda lejos nos habla, por tanto, con  una voz adecuada a las viejas y nuevas notas de la palabra: décimas, sonetos, versos libres… Rico es el muestrario donde el poeta elige la forma para cada evocación, cada figura, para cada recuerdo familiar envuelto en la lejanía de lo que parece lejano y, sin embargo, alumbra en las noches con los reflejos llameantes  de una hoguera tutelar.

¿Qué busca un lector cualquiera cuando lee un poema? Qué podría buscar sino el eco de su propio sentir, resonancia que también halla el poeta cuando accede a seguir los impulsos de convertirse en letra e imagen en agonía jubilosa y elegiaca a la vez.  Por tanto, La guerra queda lejos, de Yamil Díaz Gómez, nos asume, nos conduce entre los aletazos de nuestra peripecia de cubanos. Y el poeta, dueño de los resortes de la libertad, nos dice irreverente y cuerdamente: Yo soy el muerto. Mi casa/ muerto a muerto se disuelve. /   Soy la añoranza que vuelve. / Yo soy el tiempo que pasa…

(Escrito para Radio Progreso, en la sección Al pie de las letras)

07/12/2011 10:16 Luis Sexto #. Literatura



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