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PROPAGANDA CONTRA EL PORVENIR

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Por Lorenzo Gonzalo

La gravedad de la propaganda que se mueve alrededor de la realidad cubana, no radica en su diaria aparición en los rotativos más importantes de nuestro mundo actual. Si las noticias tuviesen objetividad y perdieran ese mensaje permanente pidiendo un cambio de dirección hacia formas políticas copiadas de Estados Unidos y la implementación de procedimientos económicos al uso en la mayoría de los países europeos, las mismas tendrían mayores márgenes de interpretación.

En el mundo, la mayoría de personas que leen las noticias no tienen la politización, ni las inquietudes sociales capaces de hacer interpretaciones adecuadas de la metralla ideológica que reciben por esa prensa. El problema con las noticias de Cuba es el mismo que confrontan otros países como China y Vietnam. No importa que esos países comiencen a resolver sus problemas económicos. Tampoco interesa los pasos que adelantan para una participación masiva y ordenada de la ciudadanía, en la solución de sus necesidades administrativas. Todas las noticias son orientadas a desvirtuar las ventajas sociales que puedan alcanzarse, para acentuar el distanciamiento con las formas tradicionales de democracia.

 Los más elementales sucesos instrumentados por las organizaciones que pertenecen a ese sistema, son convertidos en vehículos de propaganda. Así ocurre con el Premio Nobel de La Paz y con los demás premios otorgados a diversas nacionalidades en el mundo.A un ciudadano chino se le otorgó el Premio Nobel recientemente. Si comparamos lo que ha hecho dicho ciudadano con otros personajes de insigne trayectoria, descubrimos que no hay razones objetiva para que haya sido agraciado con ese premio. También si hurgamos en los procedimientos seguidos por las autoridades chinas, referentes al caso, hallaremos actitudes más rayanas en la testarudez y en una formación reactiva frente a las provocaciones de occidente, que en los representantes de un proyecto que avanza y ha demostrado cuánto puede un pragmatismo apoyado en una firme decisión de progreso y reforma socio política.

 La entrega de estos premios esta orientada a buscar confrontaciones políticas y lamentablemente los agredidos casi siempre dan pie para ello. Sin embargo lo importante es destacar que cuanto se hace en este sentido, por el llamado mundo occidental, está orientado a crear confusiones en las mayorías despolitizadas y ajenas a las preocupaciones sociales de reforma. Lo otro, el encierro que aún prevalece en el manejo de ciertas situaciones, susceptible del desafío y la provocación de quienes se consideran depositarios de los “valores democráticos y libertarios” de la humanidad, es cuestión de una maduraciónpolítica colectiva, que lentamente va llegando.

 A cuanta persona en Cuba se le ocurre decir que es un disidente del proceso, lo llevan a las primeras planas de los periódicos y le otorgan premios, aun cuando los mismos puedan alentar al suicidio, tal como se trata del caso de un par de ciudadanos cubanos que convirtieron en práctica las huelgas de hambre. Como consecuencia, de uno de ellos murió, a pesar de las atenciones recibidas por el  sistema de salud cubano. Cuando en Cuba el gobierno comienza a hacer ajustes congruentes con las realidades económicas, insertándolo al proyecto social integral que se han propuesto, la prensa se dedica a predecir catástrofes a mediano plazo y no al análisis de las medidas propuestas.

 El bombardeo ideológico contra esos  países, es una campaña irracional, adornada con sofismas capaces de confundir a los menos ilustrados política y socialmente. La campaña contra Cuba, contra los ajustes que realiza para encaminarse por caminos de eficiencia y llegar a una transformación política que garantice la participación plena y organizada de quienes componen la nación, es la misma campaña que intenta desacreditar a China, a Vietnam y a todo país que busque vías de progreso diferentes de aquellos dominados por capitales individuales.No hay diferencias entre una y otra campaña. Separar a Cuba de esos países y de las naciones latinoamericanas que laboran en la transformación de sus infraestructuras sociales y políticas es un grave error.

 La búsqueda de nuevas avenidas se ha convertido en la meta de muchos y con el tiempo se extenderá aún más. El mundo actual con sus graves crisis económicas y con su profunda asimetría en la distribución de los recursos y los ingresos individuales, no tiene otra alternativa que adherirse a las tendencias dadas por la producción y los niveles tecnológicos alcanzados.

 Los capitales afectados, las riquezas en peligro de extinción, la renunciación a los poderes absolutos, levantarán barreras y dispondrán recursos para ponerse a salvo y prevalecer. Ha sido de ese modo por más de un siglo, pero en la actualidad se agrava porque el desarrollo alcanzado va quedando encerrado en formas administrativas que reclaman una transformación para su subsistencia. No se trata de desacreditar a Cuba, Venezuela, China o los países que con denuedo se aventuran por nuevos rumbos, se trata del rechazo de una realidad que cada día se hace más evidente.

 Es una propaganda inevitable porque de su éxito depende que continúen las especulaciones y las pérdidas sociales y económicas que se derivan de ellas, contribuyendo al crecimiento de unos pocos y el sometimiento de muchos.Se trata simplemente de una campaña para sostener un crecimiento que por irracional puede terminar en ruinas, pero que a su vez, puede servir para encontrar formas que tampoco serían del mejor beneficio humano.

 El mundo está ante un punto crítico que igualmente puede inclinarse a un lado u otro y no seguir necesariamente un proceso lineal de indefectible trayectoria. Las mejores formas solamente podrán alcanzarse a base de racionalidad y continuado denuedo de quienes tengamos preocupaciones sociales y conciencia de que los caminos del dogma no serán la solución que nunca fue. (El autor es periodista residente en Miami)

 

14/12/2010 12:43 Luis Sexto #. Política



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