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LA CRÍTICA, ¿GÉNERO PERIODÍSTICO?

Por Luis Sexto                                 

Hubo, al inicio, una provocación inocente, esto es, sin malicia, dirigida a propiciar la búsqueda reflexiva. Uno de mis alumnos en la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana me pidió le aclarara si la reseña era un género periodístico o literario. Admití que clasificaba entre los moldes del periodismo. Y prometí una respuesta madura para días después. Este, pues, es el momento. Y respondo como lo hace Juan Gargurevich en su consulado libro sobre los géneros periodísticos: afirmo las intenciones periodísticas con que habitualmente se emplea la reseña.  Pero, adujo mi alumno, ¿y si es reseña crítica?   

Desde luego, si es reseña ha de ser crítica por fuerza. En la reseña, género utilizado principalmente en la esfera de la cultura, se informa y se valora o, lo que es lo mismo, se critica de modo “ligero”, palabra que utiliza Gargurevich para admitir que no es una crítica profunda, sino momentánea, anticipatoria, de urgencia. Como reseña clasifica, por ejemplo, el comentario de un libro en 40 líneas. Ningún periodista, ni los más especializados en literatura, admitirían que ejercieron una crítica profunda en un mínimo del tiempo-espacio periodístico. Algunos –entre ellos los que oponen periodismo y literatura estigmatizando la técnica y la prosa de los medios de difusión- llaman impresionista a esa crítica de valoración informativa. Y con el adjetivo tratan de invalidarla, desconociendo culposamente que crítica impresionista –con todas sus reglas de provisionalidad y urgencia- escribieron José Martí y Alejo Carpentier. 

La breve charla entre alumno y profesor derivó luego  hacia la Crítica. ¿Es un género literario o periodístico? Ni uno ni otro. La confusión proviene, a mi parecer, de algún concurso que libra en la convocatoria un epígrafe llamado Crítica. Pero ello es una solución a un problema: los organizadores del certamen desean estimular la literatura crítica, la dedicada a criticar y, al parecer, la convierten en un género. He vuelto a repasar los tratadistas más comunes entre nosotros –Gargurevich, Vivaldi, Benítez, García Luis, Carlos Marín, Vicente Leñero, Fraser Bond- y ninguno introduce  la crítica en su relación de géneros periodísticos. Es lógico. La crítica no compone un molde formal; es un enfoque, una mirada, un método de enjuiciamiento. Un comentario de opinión supone una “actitud critica”, porque la opinión proviene del uso de la crítica, del “ejercicio del criterio”. Aun siendo una opinión o un juicio de valor favorables al objeto comentado, hay una operación crítica, aunque desde luego ciertas visiones excesivamente complacientes excluyen la crítica para sustituirla por la “acrítica”, ese aceptar cualquier cosa y cualquier hecho sin reparos.  

Por lo tanto, la crítica puede emplear  todos los géneros periodísticos -salvo la nota informativa-,  aunque se siente mejor en el comentario, el artículo, la columna, la reseña. En la literatura ocurre otro tanto: el ejercicio de la crítica abunda en la narrativa –con los medios y el lenguaje propio de la novela y el cuento. Pero está como en su casa en el ensayo, la monografía, las tesis académicas, porque entonces usa todo sus instrumentos de penetración en la obra literaria o artística. En el ensayo, incluso, se convierte la crítica en literatura, porque aquel no es un género ancilar, sino sustancial: sirve y recrea a la vez. Esclarece y seduce a la par. El ensayo se concentrará en análisis estéticos o literarios, pero ha de resultar, sobre todo, producto estético.  El crítico como artista, algo parecido sostuvo Oscar Wilde en un libro del mismo nombre. La monografía es otra cosa. Usualmente carece de estilo, de capacidad de seducir, aunque le sobre ciencia. Así, pues, habrá que cambiar de ubicación a mucho ensayo que implica solo el conocimiento académico en sus valoraciones, sin el distintivo de un juicio libre, flexible, audaz, sin las evidencias de la especialización, y carentes de  palabras organizadas con fines de valer, en particular, por sus calidades artísticas.  

Ahora, entre nosotros, esta apareciendo el ensayo como género periodístico. Porque  existen  autores, en Cuba y fuera de ella, que le aportan a sus textos de opinión calidades de juicio y de estilo que se aparean al llamado ensayo literario. Un libro del profesor Osmar Álvarez Clavel –“El ensayo periodístico cubano hoy”- se introduce, quizás como un precursor, en la teoría del ensayismo periodístico.  Julio García Luis y Hugo Rius, también lo estudian. Y los tres autores nos ofrecen una línea para alcanzar la maestría en un nuevo género –nuevo al menos en la teoría- para seguir utilizando la crítica como…método.     

 




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