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PARA QUIEN SE INTERESE: ASÍ PIENSO…

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Luis Sexto - @sexto_luis

   Los periodistas cubanos estamos hoy ante una disyuntiva: ser consecuentes con lo que pensamos. Esto es, ser honrados. No me gusta decir a mis colegas cómo han de pensar o actuar. Pero si somos consecuentes, la opción siempre se pondrá del lado del deber y de la moral.

   La vida me ha enseñado que día a día los seres humanos afrontamos diversas encrucijadas éticas. Unos, ante la necesidad de tener algo más que lo básico -aspiración justa-, pueden intentar conseguirlo de manera poco honrosa. Por supuesto, la necesidad sólo explica la ruptura ética; nunca la justifica. Quien roba para satisfacer urgencias de índole material, no pasará el visto bueno de ningún tribunal.

   Otros, en cambio, prefieren ser consecuentes con lo que estiman sus deberes morales, incluso políticos, y emplean métodos que preserven la entereza ética.  El hombre, en defensa de su integridad, no debe ir en contra de lo que ha creído y defendido.

   Si en verdad, evaluamos honrada y sinceramente el país donde nacimos y aprendimos a vivir, incluso a escribir, me parece que quien pretenda usarnos, teniendo en cuenta nuestras necesidades, deberá tener una sola respuesta. Uno puede vender su trabajo, su talento. Eso hacemos cada día: trabajamos y cobramos, pero  mi nombre, mi firma profesional, por pequeña que sea no está en venta. Que tenemos necesidades, sí; que no hacemos en nuestros medios el periodismo que queremos o el país necesita, sí. Pero  quien vea la vida como una causa que requiere compromisos de índole ética y política, sabrá escribir o hablar lo más inteligentemente posible para expresar los imperativos de su conciencia.

  Tal vez, el problema  de los periodistas cubanos no consista sólo en tener poco espacio físico y jurídico, sino en saber usar el espacio de que disponemos.

  En fin, todo se trata de una opción ética. O soy el que soy o soy dos a la vez. Y ser dos a la vez, es decir, el periodista escindido en dos mitades, con dos caras, me parece que es incompatible con la moral humana y profesional. Sobre todo cuando los tiempos nos presentan dos o tres rutas para ser personas, para ser profesionales y para intentar resolver nuestras necesidades.

  Resumo: mi tinta es pálida, pero es mi tinta: la que elegí  hace 45 años y he servido. ¿He de echar a perder su final? Quien comienza, quizás tenga tiempo para elegir entre dos, o tres opciones. A mí sólo me queda un extremo: ser el que he sido, y defender lo que he vivido y soñado, aunque se interponga alguna decepción.

09/08/2016 18:50 Luis Sexto #. Ética



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