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RELACIÓN CREADORA: HOMBRES E IDEAS

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   Luis Sexto

   Según pasa el tiempo, me voy convenciendo de que las ideas, por buenas que puedan ser, solo son mejores si mejores son los hombres y mujeres que las sostienen y defienden. Por sí solas, no andan ni pueden extenderse. Ese dicho de que la verdad se abre paso sola, tiene más apariencia que solidez de pensamiento. La verdad necesita de remolques y de empujes. Y para esa tarea no hay máquinas, son los seres humanos, convertidos en trabajadores de la política, de la educación,  de la cultura,  como agentes de la transformación más que en vigilantes de cuanto se transforma.

    La experiencia ha enseñado, que lo hayamos aprendido es otra cosa, la experiencia, digo,  nos ha enseñado que el futuro no admite arrastres:  arrastres de problemas, de dudas, de vicios y conductas impropias u obras incompletas. Porque, y parece evidente, significaría llevar lo peor del presente al mañana. Y por lo tanto el tiempo por venir vendría a ser parte de nuestro mal tiempo. O lo que es igual,  si no mejoramos, seguimos estacionados. Porque no basta con dictar leyes, modificar otras, aprobar estrategias y métodos, si carecemos de la capacidad y la voluntad de concretarlos, o los interpretamos como nos parezca o convenga, en un  acto de indisciplina que demora o paraliza la necesidad dialéctica del cambio.

   Las instituciones son hoy el espacio donde la acción de mejoramiento ha de realizarse como una constante. Entre todos,  hemos de protagonizar este proceso. Como también sabemos, los carismas ya no abundan. Carismáticas han de ser nuestras aspiraciones, aún descontentas por estar a medias. Nuestras aspiraciones de justicia, de plenitud humana y ética y de satisfacción económica, deben ser severos ideales  que nos puncen la conciencia para acabar de admitir que el individuo es también maestro de sí mismo. Y si los carismas, esto es, el poder de atraer o de convencer no es frecuente en las personas,  debemos de convertir en generalidad otros dos carismas imprescindibles del ciudadano: la honradez y la creatividad.

    Y hemos de ser honrados y creativos admitiendo, primeramente, nuestra indiferencia ante los máximos problemas del país, reconociendo nuestra torpeza para evaluar y acometer la solución de tanta insuficiencia, de tanta decisión correcta aun sin fructificar. Cuando veo parte de nuestros campos aún sirviendo de  hospederos a la manigua, oyendo hablar de planes agrícolas en plena agonía y que la burocracia agraria anuncia como prósperos, uno se pregunta qué más hace falta para que cada año sirva para echar en la cuneta una carga de propósitos fallidos, de promesas incumplidas, y así seguir andando más ligeros de errores , y menos bloqueados por las neblinas.

   Que no nos pese admitirlo. Falta honradez en nuestra sociedad. Falta creatividad. Falta honradez para trabajar conscientes del espacio que en la economía ha abierto nuestra sociedad. Lo ha abierto para que el trabajo tenga sentido, y viva mejor el individuo y su familia, y mediante la correspondencia entre el individuo y la colectividad, vivamos todoso mejor. Pero, ya lo he dicho: trabajo sin creatividad queda en la rutina. Y para mí asumir el trabajo creativamente no es sólo aplicarse buscando intensidad y productividad, sino trabajar considerando el trabajo como la fórmula más humana del hombre honrado.                                                               

03/08/2016 07:55 Luis Sexto #. Política



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