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ERROR POLÍTICO ATACAR SÍMBOLOS NACIONALES

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Por Lorenzo Gonzalo,

periodista cubano radicado en Miami 

 

El tiempo pasa, las realidades sociales cambian y sin embargo, en ciertos círculos persisten tendencias de responder ante los sucesos con iguales patrones que antaño. Ese es el caso de Miami y de pequeños bolsones de cubanos y personas de otras nacionalidades, frente a situaciones relacionadas con Cuba.

La última es la suspensión de visado automático que acaba de anunciar la cancillería de Ecuador, decisión vinculada a los sucesos provocados por más de tres mil cubanos que habiendo salido de Cuba por ese país, se decidieron a cruzar las fronteras de los países centro americanos y México, con rumbo a Estados Unidos. Porque el asunto de estos cubanos, como de millones latinoamericanos, no es emigrar a cualquier país, sino llegar al Norte. Siempre al Norte. Fenómeno que tampoco es nuevo, porque desde el siglo XVIII llegar a “América”, como le decían a las colonias de Norteamérica y Canadá, ha sido el ansiado punto cardinal de los movimientos migratorios.

Razones para que así haya sido sobran. Desde las faltas de ataduras políticas y obligados credos, impuestos por las colonizaciones españolas, francesas y otras, ausentes prácticamente en las colonias “americanas” de origen inglés, hasta las características geográficas y el tipo de poblaciones autóctonas existentes cuando los primeros europeos pusieron sus pies sobre los territorios al sur del río Bravo.

 Resulta que en Miami, personas dispersas y los medios, parecen mostrar cóleras porque a “esos cubanos” no los dejan cruzar tranquilamente las fronteras, violando las leyes migratorias de esos países, para facilitarles su ingreso ilegal al Norte que les permite contravenir el sentido general de sus propias regulaciones a través de una Ley que privilegia al cubano. Para colmo, consideran una afrenta “a la libertad” (siempre en nombre de los abstractos), que el gobierno cubano se pronuncie a favor de esas personas y les recuerde que, como cubanos, pueden regresar al país.

 Parece ser que para estas personas los cubanos tienen imaginarios derechos, desconociendo las realidades de la Cuba actual. Un ejemplo es la protesta inusitada que provocó una foto del directivo de la compañía telefónica Sprint, donde aparece la imagen del Che Guevara, cubriendo la fachada del Ministerio del Interior en la Plaza de la Revolución en La Habana.

 La tergiversación de los medios y de personas o entidades que se hayan ofendido por esa foto, se sustenta en una visión social sicótica, tendiente a negar un proceso que, a todas luces, ha mostrado ser irreversible, al tiempo que es capaz de sentar bases para su transformación y adecuación a las nuevas realidades.

Cuba tiene más años de historia lidiando con un proceso revolucionario que aún no ha terminado de cuajar, que de tiempo republicano posterior a su independencia de España y anterior al comienzo de esa etapa.

Durante ese tiempo se han creado símbolos, como también ha sucedido en otros países. Estados Unidos tiene a John F. Kennedy, al líder negro Martin Luther King, al líder chicano César Chávez y a otros. Quienes lleguen a Estados Unidos denostando de alguno de ellos, no serán recibidos con beneplácito. Sin embargo, Representantes Federales como Carlos Curbelo, Ileana Ross Lethinen y el conjunto de congresistas que aún no han sido desplazados por el voto popular de esos cargos, protestaron por dicha foto.

Sustentan sus razones en su enfermiza oposición al establecimiento de relaciones con Cuba. Oposición basada a su vez, en el surrealista criterio de que todo en Cuba es malo, comenzando por las modalidades culturales surgidas al calor de los vaivenes y cambios ocurridos durante las búsquedas, aciertos y errores del proceso. La negación de las realidades, se extienden hasta el punto de desconocer las figuras emblemáticas que todo país genera en su desarrollo y evolución.

El Che Guevara es una de ellas, la Plaza de la Revolución es otra. De los fallecidos, Camilo Cienfuegos acompaña la figura de Guevara por la especial participación de ambos en una de las gestas de la insurrección revolucionaria en contra de la dictadura de Batista. No son símbolos irreales, como tampoco lo son los mencionados estadounidenses o Nelson Mandela en Sudafrica o Salvador Allende en Chile.

 A estos congresistas federales, como a otros pocos representantes políticos que aún subsisten, a pesar de los cambios políticos que se operan en todos los órdenes respecto a Cuba y en Cuba, no se les puede tomar en serio. Quienes piensen entrar en Cuba y establecer relaciones civilizadas, no sólo tienen que reconocer sus símbolos patrios y nacionales, sino que además tendrán que rendirles tributo en los momentos que las circunstancias lo demanden.

El Che Guevara, es atacado, porque estos congresistas son de algún modo herederos de los cómplices de la dictadura de Batista o por personas que provienen de gobiernos dictatoriales de Latinoamérica. Algunos orates de origen cubano lo atacan por ser un supuesto aventurero, que peleó en un país que no es el propio, desconociendo que el General Jefe del Ejército Mambí, Máximo Gómez, durante la Guerra por la Independencia de España, era dominicano. Otros muchos lucharon por la Independencia o la justicia social en otros países, incluyendo Estados Unidos. Se les recomienda a estas personas que estudien un poco de historia y si van a Cuba sería bueno que visiten el Mausoleo de Ernesto Che Guevara en la ciudad de Santa Clara.

 No reconocer los símbolos nacionales de un país es un gran error político.

 

29 de noviembre del 2015 

 

30/11/2015 09:48 Luis Sexto #. Política



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