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¿LA VERDAD SOBRE EL CUCALAMBÉ?

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Luis Sexto

UN GUAJIRO LLAMADO EL CUCALAMBÉ, título aún en librerías, presenta  pruebas  sobre la causa de la abrupta desaparición del cantor campesino, el artífice venerado de la décima nacional. Los hechos que aquí conoceremos, de ser irrefutables, jamás podrán lastimar los créditos de El Cucalambé en la cultura cubana. Ese mensaje nos deja este libro tan desconcertante

De Juan Cristóbal Nápoles Fajardo, salvo sus más celebrados poemas, desconocíamos datos fundamentales: Desde el origen y la formación de su seudónimo, Cucalambé, hasta los móviles de su desaparición. Durante decenios ciertos críticos especularon tanto que le asignaron, por ejemplo, un origen en lengua inglesa al seudónimo que Nápoles Fajardo fraguó para siempre en las letras cubanas. Decían que provenía de cook, cocinar. Y por lo que algunos interpretaban el Cucalambé era un “salcochador de yerbas del monte”.

Todo ello lo leímos aquí y allá. Hasta cuando, por las últimas décadas del siglo XX, algunos autores, en particular el tunero Carlos Tamayo, empezaron a alumbrar la biografía del popular trovador del siglo XIX. Por desconocer, desconocíamos sobre todo la causa de su desaparición relampagueante. El 25 de noviembre de 1861 estaba en Cabo Cruz donde trabajaba como pagador de las obras del faro que allí aún guía la navegación, y hacia las 8 de la noche lo vieron por última vez. Nunca se ha sabido a dónde se marchó.

Durante años se concibieron presuntas razones para desaparecer, incluso que fuera asesinado por conspirar contra España. Ahora, un nuevo libro da una versión que parece definitiva sobre el porqué el Cucalambé desapareció. Este libro se titula Un guajiro llamado el Cucalambé, imaginario de un trovador, publicado por Ediciones Unión. La autora, Olga Portuondo, historiadora de reconocido crédito por su obra investigativa, llega a varias conclusiones. Entre ellas determina documentalmente la fecha del 25 de noviembre de 1861 como el día de la desaparición de Nápoles Fajardo y aunque no puede precisar a dónde se marchó, descubre la causa que resulta lo más importante y sorprendente.

No dejo de valorar la valentía de Olga Portuondo al llegar hasta las últimas consecuencias en su investigación. Con este libro la historiadora confirma que la historia de un pueblo madura cuando pierde el miedo a enfrentarse con sus manchas, y las saca a la luz. En archivos cubanos y madrileños, la autora de Un guajiro llamado el Cucalambé, encontró autos judiciales en que se acusa a Juan Cristóbal Nápoles Fajardo de haber malversado más de nueve mil pesos de los salarios que correspondían a los constructores del faro de Cabo Cruz. El Cucalambé era el pagador. Nos parece horrible. Pero si nos atenemos a los documentos y a su estudio, según la doctora Olga Portuondo, esa es la verdad. Pero en esta biografía, y a pesar de ese baldón del cual Nápoles Fajardo no se defendió, el Cucalambé aparece como el cantor insuperado del campo cubano, el amante ejemplar de la naturaleza isleña, el paradigma trovadoresco de nuestra cultura. Se le presenta como el maestro de la décima, y también se le dibuja como un hombre que, como todos, sufrió penalidades y desencantos… Y así, en Un guajiro llamado el Cucalambé, libro de Olga Portuondo, el poeta queda como un mito, un mito perdurable en la cultura cubana. Sus errores en el pasado quedan. Las sombras se marchan. Pervive la luz de su obra. (Difundido en Epigramas, noticiario cultural de Radio Progreso)

20/10/2013 11:32 Luis Sexto #. Literatura



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