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GAZAPOS BAJO LA LUPA

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Luis  Sexto      

Un error común en nuestros periódicos: títulos y epígrafes

La coherencia estilística y técnica es una de las características de un periódico profesionalmente concebido y editado. No solo se precisa ser consecuente  con las normas de redacción del medio;  también con la técnica universalmente establecida, o con la tradición nacional, o con el dictado de la razón, ese recurso que tanto falta y   cuya ausencia explica entre nosotros,  los cubanos, que a veces miremos y no veamos.

 El pasado sábado 9 de febrero apareció en un periódico el siguiente título en la página dos:  DECLARAN MONUMENTO NACIONAL EL SITIO HISTÓRICO. Como es normal, todo título tiene que llevar una idea completa. Y en este ejemplo aparece el verbo: declaran y seguidamente los complementos: monumento nacional y el sitio histórico. Ahora bien,   el complemento directo está incompleto y  por lo tanto el título cuelga del aire, porque le falta un dato básico.   Uno, a la vez que se pregunta qué sitio histórico es ese,  se explica el proceder. Como  destacaron el puntaje del titular, no cabía en las dos columnas asignadas y en vez de sintetizar  la idea, los redactores acudieron al recurso del epígrafe, y colocaron, arriba, en un puntaje menor este dato: 55 aniversario del desembarco del Directorio Revolucionariom "13 de Marzo".  Pero el lector lo que primeramente lee es el título, es decir, el aspecto más destacado de la nota informativa. Y como hemos visto,  el título quedó sin uno de sus miembros más importantes: la demostración de la historicidad del  sitio. Y  los lectores se vieron obligados, tras un lógico desconcierto, a buscar el sentido completo de la propuesta leyendo el epígrafe, es decir, la parte menos importante y deducir que el sitio histórico era el lugar del desembarco del Directorio Revolucionario "13 de Marzo". En suma, la esencia de la información resulta esta: Declaran como monumento nacional el sitio histórico del desembarco del Directorio Revolucionario, a 55 años  de ocurrido.

Ahora bien, el problema consiste  ajustar  el título a su espacio. Y la primera regla, al menos en  la tradición cubana, y además en el principio de facilidad de lectura que rige en la prensa impresa, es  no hacer depender el título del epígrafe. Este opera sólo como complemento.  Por tanto,  según mi experiencia, pudiera haberse compuesto así: Epígrafe: Desembarco del Directorio Revolucionario. Prescindimos del aniversario, porque no es un elemento fundamental; en cualquier momento se hubiera podido hacer la declaración. Y prescindimos también del 13 de Marzo, pues si el desembarco ocurrió 55 años antes de hoy, no es posible confundirlo con el Directorio de los años de 1930. Y el título: DECLARAN MONUMENTO NACIONAL SITIO HISTÓRICO DE SANTA RITA, o para abreviar aún más, podemos acudir a la construcción nominal: MONUMENTO NACIONAL EL SITIO HISTÓRICO DE SANTA RITA. Santa Rita es el nombre del sitio, que aparece en el lid de la nota.

Ortega y Gasset escribió una idea fundamental, que resumo: Podemos escribir, porque el lector posee un universo de referencias. Por ello, el periodismo puede abreviar y suprimir información porque el contenido integra las referencias vigentes en la actualidad. Ahora bien, no tenemos que obligar a los lectores a ser adivinos, poniendo fuera de lugar un dato básico en el título. Un título incompleto parece una muestra, aunquer sea incidental,  de carencia de profesionalidad.  Recordemos: leer los titulares es lo mínimo que recabamos de los lectores de periódicos.

Otras consideraciones  quedan sin expresarse. Lo fundamental es recordar que el título, al menos el informativo,  nunca se subordina al epígrafe para ser comprendido: ha de poseer un sentido completo desde el punto de vista oracional, aunque no exponga toda la información. El epígrafe lo puede completar, pero sin que sea este necesario para captar de un solo golpe de vista el contenido fundamental de la noticia. Dicho esto, advierto que mis observaciones han sido inspiradas por el deseo de ayudar a mejorar técnicamentenuestros medios . Nada impide ser correctos; nadie impide ser creativos.  A muchos de mis alumnos se los advertí en clases, cuando hablamos de los títulos.        

 

 




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