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CABEZAZOS CONTRA LA PARED

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Luis Sexto

Lo que más confianza inspira en los cambios que se ejecutan en la sociedad cubana, es la libertad con que se adoptan. Se concretan sin tener en cuenta a los Estados Unidos. Es decir que Cuba ahora es más independiente. En un pasado reciente lo era: no le consultaba al Norte qué norte seguir. Pero para obrar, para modificar, para decidir a veces se consideraba hasta dónde podría  este acto o aquella medida de índole interna beneficiar a los Estados Unidos en su guerra de subversión contra el gobierno cubano.  Y  entre paréntesis, que nadie alegue, para endulzar los términos, que Washington no la hostiliza, sino sólo procura que Cuba se rija por el concepto norteamericano de democracia. Bueno, y qué; sigue siendo injerencismo, injerencismo agresivo, porque subvenciona agentes, paga un laboratorio propagandístico para desacreditar al gobierno cubano, suprime mercados, préstamos y  castigas con multas de millones a bancos que realicen transacciones con instituciones cubanas. Qué derecho internacional, qué norma ética en las relaciones humanas respaldan a la Casa Blanca para presionar a un país soberano a  adoptar su orden y su modo de vida.

 Siguiendo, pues, en lo central, junto con las limitaciones impuestas por leyes extraterritoriales contra la economía cubana, los Estados Unidos por  volar como un águila sobre el mar territorial, influía en cualquier postura de cambio. Ninguna brecha al enemigo, ha sido una línea. Ahora, aunque al enemigo no se le debe abrir ninguna rendija, el concepto de resistencia a secas pasó  resistencia activa, y con este cambio también empieza a cambiar la sociedad. A mi parecer, se ha llegado a admitir internamente una evidencia: la mayor brecha al enemigo, es decir, a la ex metrópoli neocolonial comprometida,  con su historia y su poder, a recuperar “nuestra colonia de Cuba”, según la frase de Leland M. Jenks; la mayor brecha, digo, se abre haciendo sobrevivir a Cuba entre la pobreza y la desesperanza. Porque si desde 1959, la estrategia del bloqueo económico estuvo dirigida, según documentos del Departamento de Estado, a quebrar planes de desarrollo y gestar  por condicionamientos de carencias materiales, un levantamiento popular, 50 años después, el estacionamiento en la  pobreza y en prohibiciones preventivas abona la teoría propagandística del fracaso.

Y dicho esto, me circunscribo a la nueva ley migratoria. Lo más curioso de esta nueva legislación, abierta, con el mínimo de excepciones posible, es que no ha dejado contentos a los Estados Unidos y a sus agentes de origen cubano. Brevemente, la llamada disidencia, que es solo la incidencia en la oposición aupada desde el extranjero, la tacha de tardía. Tal parece que por ser tardía, no la aprueban.  Ya es muy tarde. Pero a nadie extraña la reacción: el papel de esas personas que casi nadie conoce,  consiste en dar palos porque no bogas y palos porque bogas. Nunca estarán contentos. Se lo impide el libreto, el papel, que se traduce en provecho mediante el otro papel, el verde, porque nadie puede negar que uno de los aportes de la contrarrevolución es el de haber sido convertida en una especie de empresa cambiaria. Tanto por tanto. Una vecina, dama de blanco, le dijo a otra vecina, que no “se mete en na”, que a ella le pagaban 30 dólares por hora cada vez que marchaba por alguna zona de La Habana. Y juro que nada personal  me mueve contra esas señoras. Un día, hace unos cinco años, subí a un “almendrón” hacia el centro de la ciudad y casualmente me convertí en  compañero de viaje de dos de estas mujeres. Vestidas de blanco, iban revisando, a ventanilla de par en par,  decenas de copias de textos y fotos de El Nuevo Herald sobre la actuación de las de blanco.  Yo miré de reojo. Una me miró; la miré; sonrió. Y todos quedamos en nuestros asientos. Cuando se bajaron a mediación de  la calle San Lázaro,  me dijeron adiós. Pues adiós.

Los cubanos honrados, en cambio, se alegran  de que, aunque   tardío -de una oportuna tardanza-, el Decreto ley 302 sea una decisión que amplia las bases democráticas de la sociedad cubana y la libertad de los ciudadanos. Si lo tardío llega, y es bueno, pues a abrir los brazos. Salvo los que se oponen a que Cuba actúe para perseverar en su vocación socialista. Cuanto más justa sea la sociedad cubana, más socialista será, y más oportunidad tendrá de inmunizarse contra las campañas norteamericanas. Por ello, me parece que quienes van habitualmente contra la corriente del pueblo, satanizando lo que lo beneficia, se alejan del pueblo si es que alguna vez han estado cerca de él.

En este torneo de calificativos en que a veces ha derivado la injerencia y la acción contra Cuba, lo único tardío sigue siendo la actualización de la política norteamericana con respecto de Cuba. Cuanto más se demoren, también más evidente es el fracaso de medio siglo de injerencismo frío y caliente. Estén alertas: Cuba  suprime limitaciones, y Washington declara que su política migratoria  de ajuste cubano seguirá invariable. Esto es, estimulando la ilegalidad. Que ahora, de rebote, se volverá contra el Norte al componer  una política de cabezazos contra la pared.

13/01/2013 10:54 Luis Sexto #. Política



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