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CASO PAYÁ: ACTUALIZACIÓN DE UNA MALA PELÍCULA...

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Luis Sexto

CONFIRMA THE  ASSOCIATED PRESS DESMENTIDO DE ACCIDENTE INTENCIONAL (31 de julio, 10: 20 am)

LA HABANA (AP)— Los dos políticos europeos que iban en el automóvil accidentado en el cual murió el disidente cubano Oswaldo Payá la semana pasada desmintieron las versiones de que hubieran sido sacados de la carretera por otro vehículo o que fuera intencional.

"Frené por que vi el bache y la arena, perdí el control del coche porque habíamos entrado en una zona con grava... a nosotros no nos dio ningún vehículo por la parte trasera", dijo el español Angel Carromero en declaraciones a la policía y cuyo video fue mostrado a periodistas por las autoridades el lunes.

El gobierno ofreció los comentarios de Carromero, quien iba manejando y también presentó en persona ante los corresponsales extranjeros al sueco Jens Aron Modig, instalado como copiloto en el vehículo.

Payá, de 60 años, y el también disidente Harold Cepero murieron el 22 de julio en una zona cercana a la ciudad de Bayamo, a unos 800 kilómetros al este de la capital, cuando el vehículo terminó su derrapada estrellándose de costado contra un árbol. Ambos iban en el asiento trasero sin los cinturones de seguridad colocados.

"Le pido a la comunidad internacional que por favor se centre en sacarme de aquí y no en utilizar un accidente... que podría haberle pasado a cualquier persona, con fines políticos", dijo Carromero.

Modig confirmó ante los periodistas las palabras de Carromero de que no había ningún otro automóvil y también rechazó otra versión en el sentido de que él enviara mensajes por teléfono celular comentando esto a colegas en Estocolmo, como circuló inicialmente entre grupos opositores que incluso culparon al gobierno.

"No tengo el recuerdo de que haya habido otro auto", expresó Modig, quien venía dormitando.

Carromero es dirigente de la organización Nuevas Generaciones del Partido Popular y Modig miembro de la Juventudes Cristianas Demócratas de Suecia, ambos viajaron como turista, aunque reconocieron que su misión era entrevistarse con Payá y traerle dinero para sus actividades.

Las autoridades isleñas cubanas suelen acusar a los disidentes de no ser opositores genuinos y de recibir dinero y orientaciones de grupos de interés en contra del gobierno cubano.

Modig, que afirmó que ya había venido a la isla en 2009 para entrevistarse con disidentes, dijo qu en esta visita debía entregar unos 4.000 euros a Payá.

"Tengo entendido que estas actividades no son legales en Cuba y desearía disculparme por haber venido a este país para realizar actividades ilícitas", dijo Modig con tono apesadumbrado.

Un comunicado de la Policía el viernes indicó que las autoridades cubanas continúan con el "proceso investigativo y de instrucción penal" por lo que Carromero podría sufrir penas de cárcel por ser autor de la muerte de dos personas en un accidente de tránsito.

La Embajada Española en Cuba indicó que se espera el informe del fiscal para el caso, mientras Modig dijo a los periodistas que no sabía cuándo regresaría a Suecia.

Un portavoz del partido demócrata cristiano de Suecia, al que pertenece Modig, dijo que éste recibió autorización para salir de Cuba y que lo haría pronto.

"Ha sido liberado de la custodia cubana y se encuentra actualmente en la embajada sueca. Y están tratando de ponerlo en el primer vuelo de vuelta a casa", dijo Jonathan Lindgren a The Associated Press por teléfono desde Suecia.

DECLARACIONES DE LA VIUDA DE PAYÁ (30 de julio, 18: 25 hrs)

La viuda de Oswaldo Payá ha dicho, y las agencias cablegráficas han difundido, que ella no estará segura de si la muerte de su esposo fue accidental o criminal, hasta tanto el español del PP, Ángel Carromero, y el sueco de la Democracia Cristiana, Jens Aron Modig, no salgan de Cuba y hagan declaraciones sin la presión de las autoridades cubanas. La señora Payá parece dominar bien las técnicas de manipulación, y ya nos está anunciando lo que vendrá cuando ambos falsos turistas puedan repetir cualquier guión sin miedo. Preparado el terreno, podría ser fácil dudar del accidente. A ella, sea dicho con respeto y mesura hacia su dolor, le conviene que Payá haya sido víctima de un crimen político: SIRVE A LA CAUSA DE SU DIFUNTO ESPOSO: COMBATIR AL GOBIERNO DE CUBA. En fin, que en política, el ciego nunca es ciego, se hace el ciego o la ciega. A veces es conveniente querer ver lo que otros quieran que uno vea.

Ahora leamos la información que publicó hoy el periódico La República, de España: 

El joven de Nuevas Generaciones del PP retenido en Cuba, Ángel Carromero, retenido en Cuba por el accidente de tráfico en el que murieron dos personas, entre ellas, el opositor Oswaldo Payá, ha pedido a la comunidad internacional que “se centre” en sacarle de la isla y no utilice este trágico incidente “con fines políticos”.

“Le pido a la comunidad internacional que por favor se centre en sacarme de aquí y no en utilizar un accidente de tránsito, que podría haberle pasado a cualquier otra persona, con fines políticos”, ha dicho Carromero en vídeo divulgado este lunes por el Gobierno cubano durante una conferencia con corresponsales extranjeros en el Centro Internacional de Prensa en La Habana.

En el vídeo, grabado en un lugar no precisado de la isla, se puede ver a Carromero sentado en un silla y con aparente buen estado de salud. En breves minutos, el joven de NNGG explica algunos (detalles) del accidente y aclara que “ningún vehículo” golpeó “por detrás” el coche que él conducía y en el que viajaban Payá, el opositor Harold Cepero, también fallecido, y el político sueco Jens Aron Modig.

Carromero reconoce que antes del accidente circulaba a 80 kilómetros por hora, según marcaba el cuentakilómetros, pero que en el momento del siniestro no recuerda cuál era la velocidad exacta. “Frené porque vi el bache y la arena, perdí el control del coche porque habíamos entrado en una zona con grava”, ha señalado.

Por su parte, Modig ha explicado en su intervención en la rueda de prensa que había viajado a Cuba junto con Carromero CON TRES PROPÓSITOS FUNDAMENTALES,  UNO DE ELLOS ERA DAR DINERO A PAYÁ. (Subrayado de Luis Sexto. También pido que nos fijemos en lo que dijo Carromero: ningún vehículo nos golpeó por detras, y la foto que aparece en este blog lo confirma. Los remito a la foto de arriba. Tampoco los golpeó por los lados, salvo el golpe en la puertas trasera izquierda ocasionado por el árbol que detuvo el auto).

UN NUEVO ACTOR SE SUMA A ESTE FILME CLASE Z. (29 de julio, horas de la mañana en Cuba):

"Carl Gershman, presidente de la National Endownmen forDemocracy (NED), acaba de publicar un artículo en The Washington Post acusando al gobierno cubano de haber asesinado al miembro de los “movimientos disidentes”  Oswaldo Payá, quien falleció junto a otra persona al accidentarse el vehículo en que viajaba, conducido por un político español que reconoció su reponsabilidad en el siniestro al no percatarse de una señal de límite de velocidad, dato que Gersham oculta a los lectores del Post". (Párrafo tomado de Cubahora)

Cuando una persona o un personaje determinado formulan públicamente una acusación tan seria, lectores, televidentes, radioyentes y cinevidentes tienen que preguntarse, en primer lugar, quién es el que acusa, de qué modo la acusación beneficia sus intereses, qué pruebas presenta de su imputación, y luego intentar responder para qué y por qué querían matar a la víctima, quién ganaba o perdía con esa muerte, y si se trata de un hecho político intentar entender si políticamente era recomendable o, por el contrario perjudicaba a los presuntos criminales. De ese modo podemos proteger nuestra inteligencia de la manipulación.  Ya sabemos quién es Carl Gershman: dirige la NED, y esta institución fue creada, según  The New York Times en su primera plana el 31 de marzo de 1997, en un texto firmado por John M. Broder,  “para hacer de manera abierta lo que ha hecho la Agencia Central de Inteligencia subrepticiamente durante décadas, dona 30 millones cada año para brindar apoyo a cosas como partidos políticos, sindicatos, movimientos de disidentes y los medios de prensa en decenas de países.”

Con esos elementos podemos evaluar la acusación del señor Carl Gershman. Y concluir que, en caso de creer que no fue un accidente, esto es, un hecho fortuito, a quienes convendría la muerte de Oswaldo Payá y su colega de la oposición, es a mister Gershman, a la CIA, al exilio contrarrevolucionario de Miami, al Partido Popular de España... Casualmente, dados a especular, uno de los cuadros jóvenes del PP conducía el auto y quedó vivo. Con la muerte accidental de Payá y Harold Cepero los medios globales de propaganda periodística, incluso los políticos de casas ilustres como la Blanca de Washington, disfrutarán de unos días para justificar cualquier acción contra Cuba, la de dentro, aunque la mayoría de los cubanos en el extranjero sea perjudicada por cualquier  medida de restricción del gobierno y el congreso de USA. Ya comprobamos, pues, cuán fácil la imaginación se desmanda cuando quien oye, ve y lee no se detiene, como decía el poeta Antonio Machado, a distinguir la voces de los ecos, o lo que es igual: la verdad de la mentira. 

A continuación continúa  on line  la crítica al guión de El Nuevo Herald, y la nota de prensa del Ministerio del Interior, tras realizar las pruebas periciales de rigor sobre el accidente donde murieron  Oswaldo Payá y Harold Cepero

Primeramente, temprano en la mañana, El Nuevo Herald nos proyectó  una película del Sábado a media noche, y nos contó, entre colores de horror,  el accidente de tránsito donde  murieron  Oswaldo Payá Sardiñas y Harold Cepero Escalante,  dos  nombres casi becados en las  páginas del periódico miamense.

Iban junto a dos extranjeros: el español Ángel Francisco Carromero Barrios y el sueco Jens Aron Modig,  agentes políticos de la derecha europea, pero con identidad de turistas en Cuba para enmascarar su actividad ilegal. De pronto, sigue informando El Nuevo Herald, en  un tramo de  la carretera Tunas-Bayamo un camión se les echó  encima y los sacó de la vía. Y Payá y Cepero fallecieron. Antes del fin, una conclusión: El Gobierno cubano los asesinó. Eran dos destacados disidentes.

Claro, hay es que preguntarse de qué Payá y su socio eran disidentes. Ellos -y los demás como ellos- no disentían de nada. Simplemente, apoyados por países como Estados Unidos y España, hacían oposición contra el gobierno cubano para cambiarlo por otro, por el que Washington, al fin, diera su beneplácito.  Como vemos, hasta con el diccionario está peleado el Herald, aunque también es un mal guionista de cine.

Porque sin encomendarse a la verdad, esa santa tan milagrosa, El Herald determina qué ha pasado en una remota carretera de la provincia de Granma en Cuba, cuando los cuatro se dirigían a Santiago de Cuba. Y uno, que ha aprendido a pensar, tras la lectura del truculento filme de mal periodismo, saca lógicamente una cuenta digna de cualquier coeficiente mental de 95. Bueno, si el gobierno cubano quería matar a un opositor venido a menos, peleado hasta con la jerarquía de su Iglesia, la Católica  y hasta con el Papa,  ya uno empieza a dudar, no solo de la honradez, sino, sobre todo, de la inteligencia de los gobernantes cubanos. Luego, si por razones que uno no imagina, era pertinente quitarle la vida, por qué dejaron vivos a los dos extranjeros que podrían contar la verdadera historia. Todo, todo olía desde el principio a truculencia, a esa truculencia que la gente del Herald todavía no ha aprendido a zurcir con hilo invisible.

Después, pensé: Si murieron Payá y Cepero es porque el auto corría excesivamente y ellos iban sentados detrás, sueltos. Y los dos extranjeros, solo magullados, iban delante, asegurados por el cinturón  y con visibilidad suficiente para percatarse, momentáneamente,  del accidente. Por mi experiencia como conductor,  suele ocurrir así cuando el vehículo sale de la carretera y se vuelca o se impacta. Los de atrás, no tienen cómo sostenerse y se golpean. Si un camión los hubiese botado hacia la cuneta tal vez el hecho hubiera resultado más grave en sus consecuencias, y ninguno habría sobrevivido. Este análisis elemental me deshacía la tonta película de gánsteres que  El Nuevo Herald  les suministró, sin ningún respeto por las víctimas, a los familiares y a los lectores.

 En fin, una vez más el lema de El Nuevo Herald falla y se vuelve en su contrario: Habla mal del gobierno cubano, no importa qué y…. mentirás.

Si no me equivoco, a inicios de mi carrera como periodista trabajé  en una revista con quien, a la distancia de 40 años, me lo figuro como padre  de Oswaldo Payá. No sé si Alejandro vive o ha muerto, y  si no preciso correctamente  su parentesco con el occiso, de cualquier manera,  si fuese el padre, y a pesar de cuanto me separaba de su hijo en lo político, le envío mis condolencias.

 Ahora les dejo con la nota oficial del Ministerio del Interior, con una visión pericial del accidente del pasado 22 de julio.  

NOTA OFICIAL

27 Julio 2012

Como informó el diario Granma, el pasado 22 de julio a las 13:50 horas, un auto Hyundai Accent matrícula de turismo T31402, se salió de la vía y se impactó contra un árbol en un tramo de la carretera Las Tunas-Bayamo, en la localidad de Las Gabinas, provincia Granma.

En este lamentable accidente fallecieron los ciudadanos Oswaldo José Payá Sardiñas y Harold Cepero Escalante; mientras que resultaron lesionados leves los extranjeros Ángel Francisco Carromero Barrios y Jens Aron Modig, de ciudadanías española y sueca, respectivamente.

Durante el proceso investigativo, se precisó que el vehículo salió de La Habana sobre las 06:00 horas de ese día, conducido por Ángel Carromero, y se dirigió a Santiago de Cuba. Jens Aron viajaba en el asiento delantero derecho; Oswaldo Payá en el asiento trasero izquierdo y a su lado Harold Cepero. Estos dos últimos no llevaban puesto el cinturón de seguridad.

El tramo de la carretera en que ocurrió el accidente está en reparación y por espacio de unos dos kilómetros no se encuentra pavimentada la superficie de rodamiento, lo cual lo convierte en una especie de terraplén con abundante gravilla; por tanto, muy resbaladizo. El análisis pericial arrojó que el lugar es una vía recta que cuenta con buena visibilidad y había una señal que indicaba la existencia de hombres trabajando en su mantenimiento, precedida de otras similares que alertan a los conductores de los tramos en reparación.

Al respecto, el apartado dos del artículo 127 de la Ley 109, de seguridad vial, establece que “no se debe conducir un automóvil a una velocidad mayor de 60 kilómetros por hora en camino de tierra o terraplén”; y en el 128 que “Sin perjuicio de lo dispuesto en los artículos anteriores, en relación con el límite general de velocidad, el que guíe un vehículo o animal por la vía debe tener pleno dominio de su movimiento y está obligado a moderar la marcha y si es preciso detenerla siempre que la circulación, estado de la vía o la visibilidad lo imponga”, en especial, “cuando la superficie está resbaladiza por agua, grasa, arena, lodo u otras sustancias o éstas puedan proyectarse hacia los vehículos y peatones”.

El dictamen pericial y las declaraciones de tres testigos presenciales del accidente: José Antonio Duque de Estrada Pérez, Lázaro Miguel Parra Arjona y Wilber Rondón Barrero, permitieron establecer que el auto irrumpió al terraplén a exceso de velocidad. Al respecto, el Capitán Jorge Fonseca Mendoza, perito del lugar del hecho (12 años de experiencia), apuntó que el conductor aplicó los frenos de una manera abrupta, ochenta metros después de haber entrado al terraplén, perdió el control del vehículo y el carro giró del costado izquierdo por espacio de 63 metros, con el frente hacia la cuneta y el maletero hacia el centro de la vía, hasta impactar con un árbol en el borde derecho de la carretera, lo cual confirma la extrema velocidad con que era conducido.

José Antonio Duque de Estrada, trabajador del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INRH), quien reside en el municipio granmense de Río Cauto y transitaba por el lugar del hecho en una bicicleta, declaró al Órgano de Instrucción:

“El carro me pasó a alta velocidad por al lado, con seguridad iba a más de 100 kilómetros por hora. Rebasó a un tractor que también iba en la misma dirección y después vi una tremenda polvareda, cuando entró a un tramo que está en mal estado. Al aproximarme, ya con menos polvareda, vi al carro impactado contra un árbol en la cuneta. A mi modo de entender, la razón más clara que yo veo del accidente es el exceso de velocidad. Al caer en el terraplén no es lo mismo que en el pavimento, no hay freno que valga, el carro no se sujeta, se desliza y se impactó contra el árbol”.

Por su parte, Lázaro Miguel Parra Arjona, tractorista del INRH y vecino de La Sal, en el municipio Yara, confirmó esta versión: “El carro me adelantó a gran velocidad; luego vi la nube de polvo fuerte y cuando bajó el polvo pude ver el auto impactado en el árbol que está en la cuneta”.

Tanto José Antonio como Lázaro conducían en la misma dirección del auto accidentado, pero Wilber Rondón Barrero, campesino de Río Cauto, venía en dirección contraria, a unos cien metros de distancia del sitio donde ocurrió el siniestro. “Cuando me acercaba vi que el carro perdía el control y se impactaba contra un árbol de la cuneta”, declaró.

Un equipo de la Dirección de CriminaIística integrado por: Teniente Coronel Misael Fontes Pérez, oficial de la Sección de Averías, Explosiones e Incendios (19 años de experiencia como perito); Teniente Coronel Inardi Reyes Uriarte, Jefe de la Sección Provincial de Criminalística de Granma (11 años de experiencia como perito); y el Capitán Jorge Fonseca; de conjunto con Fidel Núñez Guevara, Jefe de Ingeniería del Tránsito en la provincia Granma (9 años de experiencia como perito), concluyó categóricamente que el conductor manejaba a exceso de velocidad y que el vehículo presentaba una abolladura de 67 centímetros de ancho con 45 centímetros de profundidad en el lateral izquierdo trasero, perpendicular al eje longitudinal del auto (lugar donde viajaban los fallecidos), como consecuencia de un fuerte golpe que deformó sustancialmente el monochasis y el techo, cuyas características y dimensiones se corresponden con el tronco del árbol referido.

El dictamen médico forense indica que Oswaldo Payá falleció instantáneamente a consecuencia de un traumatismo craneoencefálico como resultado del fuerte impacto recibido; mientras que Harold Cepero murió en el hospital clínico quirúrgico Carlos Manuel de Céspedes, de la ciudad de Bayamo, debido a una insuficiencia respiratoria aguda por tromboembolismo pulmonar graso del lóbulo superior del pulmón izquierdo, derivada de la fractura fragmentada del fémur izquierdo.

Ángel Carromero declaró al Órgano de Instrucción que no recordaba haber visto la señalización que alerta sobre el estado en que se halla la vía. Añadió que irrumpió al terraplén a una velocidad que no puede precisar, debido a que no iba observando el cuentamilla y al percatarse de que transitaba sobre grava, intentó disminuir la velocidad mediante un frenazo brusco y el auto comenzó a resbalar de lado hasta impactarse contra el árbol. Jens Aron declaró que él estaba dormitando cuando sintió el frenazo y el desplazamiento lateral del vehículo; luego perdió la conciencia.

A partir del análisis lógico del tiempo de viaje (cerca de ochocientos kilómetros en menos de ocho horas, con tres paradas intermedias), las declaraciones de los testigos y el estudio pericial del lugar del hecho y el vehículo, el equipo investigativo evaluó que Ángel Francisco Carromero Barrios debió conducir a una velocidad promedio superior a los 120 kilómetros por hora y que frueron su falta de atención al control del vehículo, el exceso de velocidad y la incorrecta decisión de aplicar los frenos de manera abrupta en una superficie resbaladiza, las causas que determinaron este trágico accidente que costó la vida a dos seres humanos.

Continúa el proceso investigativo y de instrucción penal, en correspondencia con las leyes cubanas. (Tomado de Cubadebate)  

27/07/2012 16:34 Luis Sexto #. Política



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