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IMPRESIONES DE LA VISITA PAPAL

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Luis Sexto

Un desmentido a quienes mienten

De Europa me ha llegado un mensaje. De sus palabras chispean los golpes de un martillo enardecido y a la vez zaherido por la infamia, por el rejuego manipulador de la gran prensa. Cito uno de sus párrafos: “Creo que la visita del Papa a Cuba será un viaje feliz para todos, menos para los que quieren pescar en un río que intentan revolver. Aquí como siempre, la prensa "objetiva y libre" hace ver por la tv entrevistas que hacen solo a cubanos bien escogidos entre una crápula vendible, que existe en Cuba como en cualquier parte, aunque en cualquier otra parte, no pasan como personas decentes. Y esas personas “no decentes”, cuya ordinariez se les percibe en la pronunciación de un español de orilla. Hablan de "régimen", "comunismo", "libertad", "derechos" y esas palabras claves adaptadas para un público amaestrado.

Las imágenes de México, en cambio, lo muestran "todo maravilloso", el "país más católico" etcétera, cuidándose de omitir referencias al narcotráfico, los asesinatos masivos, el abuso de menores, el analfabetismo, la pobreza extrema, el tráfico de personas, la delincuencia... Es verdaderamente repugnante este mundo lleno de intereses, gente ignorante y manipulada que se cree libre”. Comprendo a mi amigo europeo. He visto algunos medios digitales tratando de dar una imagen caótica del paso papal por este archipiélago satanizado.

Hoy, cuando en el santuario de la Virgen de la Caridad del Cobre pidió orar, entre otros seres humanos, por los privados de libertad, han querido ver una alusión a los presos en Cuba. Claro, no hay muchos. Hace poco, unos 150 condenados a prisión por delitos contra la seguridad del Estado cubano fueron liberados, y recientemente 3 000 reclusos por delitos comunes también fueron amnistiados.

 Pero uno puede pensar que, al pedir una oración por los presos, también se refería a los detenidos en la base naval ocupada ilegalmente por el gobierno de norteamericano en Guantánamo; decenas de prisioneros acusados de terrorismo por Washington sin comparecer ante un juez, y sufriendo torturas, habitualmente encadenados; o también por las decenas de condenados en el pabellón de la muerte de las cárceles de los Estados Unidos, o los presos en países de Asia y África y de la misma Europa. Esa misma petición se formula en cada misa celebrada en el mundo. Cada día, en nombre de la misericordia cristiana.

Ayer en la noche, luego de la misa pontifical en la plaza Antonio Maceo de Santiago de Cuba, un enviado entre los 800 periodistas de 35 países, preguntó a Federico Lombardi, vocero papal, por qué el Sumo Pontífice había pronunciado la palabra libertad en su homilía y sin embargo en el texto entregado en el centro de prensa del hotel Meliá Santiago, no aparecía. El padre Lombardi pidió una copia y dijo vamos a ver, vamos a ver y fue leyendo hasta encontrar la palabra libertad. Y el provocador periodista pudo leer lo que parece no quiso leer. Ese es el sesgo de los grandes medios y cadenas: provocar, confundir, ignorar que sus receptores se confundan e ignoren la verdad.

Al principio de la Eucaristía en la Plaza Antonio Maceo, una persona, un “loco” -según calificativos oídos más tarde por mí, allí presente como periodista- gritó “abajo el comunismo, abajo la dictadura”. Cerca, en altas tarimas estaban las cámaras de las televisoras extranjeras, que debieron filmar la hazaña. Pero fue un intento fallido. Quienes pagaron, perdieron el dinero. Ninguna de las más de 250 000  personas apretujadas en la Plaza no secundó la provocación. Yo estaba allí, repito. En cambio, habían aplaudido cuando el presidente Raúl Castro entró en la Plaza y ocupó su puesto en la primera fila de sillas, como aplaudieron cuando, al concluir le misa, subió las escaleras hasta el presbiterio del provisorio altar para saludar a Su Santidad. Luego, cuando le preguntaron al vocero por la solitaria voz apenas oída, Lombardi dijo: Eso pasa en cualquier parte.

Contradictoriamente, los medios de las grandes corporaciones mediáticas no han hecho hincapié en las palabras del arzobispo de Santiago de Cuba cuando, al dirigirse al Sumo Pontífice de la Iglesia Católica antes de la Eucaristía, al definir al pueblo cubano, su multiplicidad de ingredientes, su mestizaje, dijo que nosotros los cubanos no aceptamos que ningún país intervenga en los asuntos internos de Cuba.

Muchos medios, muchos políticos y politiqueros en los Estados Unidos hubieran querido que el Papa dijera que en Cuba los niños son objeto de maltrato, o que las mujeres no tienen derechos, o que la gente no tiene escuela ni asistencia médica, o que el gobierno mata gente por la calle sin contemplaciones y gobierna con los tanques... Sería burdo, absurdo. Su Santidad Benedicto XVI, sabe qué país visita y que lo ha recibido y oído con respeto y atención, católicos y no católicos, porque además es un jefe de Estado.

 Por ello, en el Cobre, esta mañana, ante decenas de fieles y vecinos del verde y luminoso valle donde se alza el santuario de la patrona de Cuba, el Papa pidió orar por Cuba que vive hoy momentos de renovación y de esperanza. Como es sabido, la renovación -que aquí llamamos actualización- y las esperanzas provienen del gobierno cubano y del pueblo, de ese pueblo que como dijera Monseñor Dionisio García no tolera injerencia extranjera en sus asuntos o problemas.

27/03/2012 21:19 luisexto #. Política



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