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EL CAYO, TAMBIÉN NUESTRO CAYO

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Por Luis Sexto

Pocos cubanos ignorarían la diferencia entre  el Cayo Hueso situado al suroeste de la Florida, llamado propiamente Key West en inglés, con el barrio habanero del mismo nombre, céntrico espacio donde lo popular se expresa, particularmente,  en ser lar de músicos y rumberos célebres como Merceditas Valdés. Pero imagino que no muchos de nosotros tenemos presente el papel que el Cayo Hueso  de La Florida desempeñó en la historia de Cuba. Si uno lo visitara  toparía en cada calle con referencias y huellas  de nuestros compatriotas,  incluso en el cementerio donde entre las 75 000 personas enterradas allí desde 1847, sobre lápidas y tumbas destacan  nombres y fechas de cubanos.

El cementerio, situado en el punto más alto del Cayo,  es,  además, como una reproducción del patriotismo. Allí, aunque no se hallen  los restos de combatientes y mártires por la independencia, un monumento erigido en 1892 los recuerda como si los cubanos del Cayo hubieran querido que en esa  tierra minúscula, unida a la Florida por puentes y carreteras sobre el mar, y  años atrás por ferrocarril, también descansaran los héroes.Parte del desarrollo de Cayo Hueso  y de su tozuda existencia se debe  a los emigrados cubanos en el siglo XIX, particularmente a los tabaqueros. Mucho tendríamos que saber de Cayo Hueso. Y todo lo que ignoramos está recogido en un libro titulado Misión a Cuba. Cayo Hueso y Martí, del historiador Gerardo Castellano García y publicado recientemente en edición especial por el Centro de Estudios Martianos. En síntesis  puedo decir que Misión a Cuba se centra en el viaje que dio el comandante Gerardo Castellano Lleonart  cumpliendo una tarea encomendada por José Martí.

El comandante Gerardo Castellanos Lleonart, copropietario de una tabaquería en Cayo Hueso, desembarcó en el puerto de La Habana el 9 de agosto de 1892. Venía bajo la identidad de un comprador de materia prima para su fábrica de habanos, pero en realidad su tarea consistía en pulsar de primera vista el estado moral del país, eso que hoy llamamos condiciones subjetivas para la guerra, de modo que el Apóstol supiera qué terreno pisaba en cuanto a la preparación para el alzamiento definitivo contra el colonialismo español. Gerardo Castellano Lleonart recorrió parte del occidente, y a fines de 1992 y en l894 completó su recorrido. Era, en palabras claras, un agente de la inteligencia patriótica, lo que demuestra cuanto sentido práctico tenía Martí. El Maestro nada lo adjuntaba al azar.

El hijo del comandante Castellanos, Gerardo Castellanos García -nacido en Cayo Hueso 1879 y fallecido en  La habana en 1956-  expone  en Misión a Cuba un compendio del origen y la  historia interna de Key West. Y con esos elementos podemos tener a mano una prueba de que lo grande cabe en lo pequeño.

Me atrevo a asegurar que Cayo Hueso, si no una dependencia territorial de Cuba, es un enclave de nuestra historia. Al llegar allí uno siente deseos de besar sus arenas, y al detenerse en el monumento llamado La botella, que marca las 90 millas entre el territorio norteamericano y  nuestro  archipiélago, uno aspira hondo y siente el olor de Cuba. ¿O acaso nuestra nariz se equivoca  al reconocer el olor cubano en el aire del Cayo, que una vez olió a tabaco y acogió en sus ondas el español criollo y trasladó de boca en boca el grito de ¡viva Cuba libre!?

Misión a Cuba. Cayo Hueso y Martí, este libro necesario,  nos responderá la pregunta cuando nos pasee por las calles de ese reducto de la resistencia anticolonialistas, y nos ponga ante la fechada del club San Carlos, en cuyas paredes hay un fragmento de la muralla que envolvió  a La Habana a fines del siglo XVII, unos 170 años  después de ser fundada, en 1519, entre hábitos y visiones medievales. (Tomado de La palma de la mano)

05/01/2012 17:50 Luis Sexto #. Historia



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