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CUANDO UN AMIGO SE VA…

 Por Guillemo Álvarez

Pongo esta nota por la sensibilidad con que este autor expresa, desde el extranjero,  los  desgarramientos que condiciona la emigración

Hace apenas unos días despedí a una persona a quien no veía hace muchísimos años, de esas que se convierten en familias desde el primer momento. Y como cantó Alberto Cortés: “Cuando un amigo se va, queda un espacio vació, que no lo puede llenar la llegada de otro amigo…”

Fue tan agradable el reencuentro, como triste la despedida, porque siempre queda el aquello de cuándo volveremos a vernos, o si volveremos a vernos.

 Pero es la triste realidad del emigrante. Dejar atrás el lugar donde se ha nacido o el lugar donde se ha vividola  mayoría del tiempo . Y quien dice junto a los amigos -y la familia, por supuesto. Pero hay algunos que superan la relación común entrfe los hermanos, porque con ciertos se han compartido triunfos y fracasos, “maldades” e historias de amores, chistes y chismes al mismo tiempo, en ocasiones puestos laborales y un sin fin de cosas que en muchos casos no se comparten con aquellos del mismo vinculo sanguíneo.

Y acto seguido del abrazo de bienvenida, empiezan los “te acuerdas de…”; o “qué se habrá hecho fulanito; ¿hace mucho no ves a menganito? Y de un lado para el otro: “No, zutanito le dio la pata a’la lata, en el mejor cubañol posible.

Es fantástico volver a recorrer mentalmente las calles por donde transitamos, los amores de juventud y los de no tan jóvenes, porque con el paso de los años nos vamos extinguiendo para que nuestra llama alumbre a nuestras descendencias y comience a crecer la otra familia –cuando pasamos de hijos y adolescentes – a adultos. Vienen los nietos, los sobrinos, los yernos, los cuñados, las nueras. Y tratamos de conducir la familia por el mismo camino que 50 o 60 años atrás recorrimos nosotros. Y dichosos los que puedan hablar del reencuentro, porque algunos “guardan el catre” más jóvenes, lo que significa que no vivieron todo el tiempo de nosotros para contarlo.

Por eso trato de impedir que, a pesar de las dificultades y distancias, contra viento y marea, aflore y me supere  la nostalgia, porque ella es la base de la ansiedad y la ansiedad la madre de casi la mayoría de las enfermedades de la mente y el alma. Lo que no quiere decir vivir sin recuerdos, puesto que recordar es vivir o desar vivir nuevamente lo vivido.

Y entonces canto, como también cantó el argentino:  “Mi árbol creció, el tiempo pasó  y hoy bajo su sombra, que nos cobijo, tenemos recuerdos, mi árbol y yo….”

 

         

 

        

 

30/06/2011 20:59 luisexto #. Crónicas

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luisexto

gravatar.comAutor: Walter Ramirez

Triste es la realidad del emigrante que deja atras,familia,amigos ,companeros de trabajo y todas las vivencias de una vida,triste va el que se va,mas triste aun el que se queda,por lo menos el que emigra lleva la ilusion de lograr un sueno no logrado en su lugar de origen,En el caso de los cubanos aun mas triste es pensar que Cuba siempre fue un destino de inmigrantes:espanoles,chinos,judios,arabes,haitianos jamaiquinos.gente de todas partes llegaban a Cuba con un sueno de futuro,ahora quien emigra a Cuba?.Quien tiene la cifra de cubanos desperdigados por el mundo en estos ultimos cincuenta y tantos anos,cuantos mas estan desesperados por salir?En el ano ochenta cuando parecia que los regimenes marxistas se tragaban el mundo,en unos dos tres dias cerca de cien mil personas se agruparon en los predios de una embajada pretendiendo abandonar un pais sin esperanzas ni oportunidades,esto fue mas que un record Guiness,nunca avalado pero por seguro unico en la historia,en esa epoca no se hablaba de periodo especial
ni de exageradas carencias ni era imaginable el caos y sufrimiento que hoy padece nuestro pueblo,eramos subsidiados por un poderoso pais,y solo basto un apice de oportunidad y tuvimos entonces la embajada del Peru.Cuanto dano recibido por acatar absurdas ideologias,quien no forma parte en nuestro pais de una familia dividida por el exodo?Lo peor de todo es que no habra retorno pues esos cubanos que han emigrado han echado raices en otros horizontes y duela o no reconocerlo por el regimen la gran mayoria ha cumplido su sueno de bienestar y prosperidad aounque haya sido en suelo ajeno

Fecha: 30/06/2011 22:51.


gravatar.comAutor: rafael alvarez

Una vez más, el régimen cubano, en su acostumbrado papel de víctima, enarbola la Ley de Ajuste Cubano y “el complot imperialista”, como las causas de la fuga de profesionales y técnicos cubanos hacia Estados Unidos u otros países.

La realidad es otra. Los cubanos, hartos de vivir bajo un régimen que viola sus más elementales derechos y les imposibilita satisfacer sus necesidades básicas, ven como la mejor, y quizás única, alternativa para mejorar sus condiciones de vida, abandonar el país. La decisión generalmente acarrea sin enormes sacrificios y sufrimientos, que frecuentemente incluyen la separación por largo tiempo, o por tiempo indefinido, de sus seres queridos, a quienes el gobierno cubano acostumbra a mantener como rehenes, prohibiéndoles la salida del país. La emigración, por muy exitosa que resulte a la larga desde los puntos de vista profesional y financiero, siempre tiene un alto costo emocional.

La llamada fuga de cerebros (brain drain, en inglés) es la pérdida por una institución o nación de científicos, técnicos y talentos en general, debido a su relocalización. Esto ocurre generalmente, cuando existe libre movilidad, y está motivada por la búsqueda de mejores empleos, mejor remuneración o mejores oportunidades educativas. Generalmente los que se van no regresan.

El fenómeno se manifiesta con frecuencia en los países del Tercer Mundo , cuyos profesionales migran hacia países desarrollados, especialmente hacia Estados Unidos y los países de Europa Occidental.

Esto no es algo nuevo, ha existido desde época de los antiguos griegos, o antes, y hoy se da inclusive en naciones desarrolladas, cuyos “cerebros” migran a otros países que ofrecen más oportunidades y tienen desarrollo científico-técnico.

Durante el siglo XX, fue una tendencia manifiesta especialmente en profesionales de disciplinas científicas en pujante desarrollo como la Física y la Química, que migraron a Norteamérica, atraídos por las oportunidades que brindaban universidades, centros de investigación o grandes proyectos científicos.

Hoy, en la era de la información y con las facilidades de comunicación, este desplazamiento de talentos es cada día más fluido. Es común encontrar ingenieros, científicos y médicos de un país europeo trabajando en otro, o latinoamericanos haciéndolo en cualquier rincón del mundo.

Debe establecerse una distinción entre “fuga de cerebros” y “emigración en gran escala”. Lo primero, como dijimos anteriormente, se refiere a la migración de personas altamente calificadas, en busca de mejores oportunidades para su desarrollo profesional. Lo segundo, es la emigración de personas de todos los niveles educacionales y estratos sociales, condicionada por factores económicos, políticos y sociales. Los ejemplos extremos de ello son las grandes olas migratorias ocasionadas por desastre naturales o guerras.

La migración cubana definitivamente cae en esta segunda categoría, es el resultado de una situación política que ha producido un desastre económico. La migración masiva de cubanos hacia Estados Unidos se inicia en la segunda mitad del siglo XX, después del triunfo de la revolución, condicionada mayormente por la situación económica y política de la Isla y por las políticas migratorias norteamericanas.

En 1958, cuando la población de la Isla era de 6 millones de habitantes, el número de cubanos, y sus descendientes, radicados en Estados Unidos no sobrepasaba las 125,000 personas.

En 1959 comenzó la gran ola migratoria cubana, que inicialmente estuvo conformada mayormente por blancos, miembros de las clases más altas y prominentes de la sociedad. Gradualmente, a medida que se agravaba la situación del país, se fueron sumando todas las clases sociales a la estampida y, hoy la diáspora cubana incluye personas de todos los estratos sociales, razas y niveles educacionales.

La población de origen cubano en Estados Unidos aumentó un 44% en el periodo 2000 al 2010 y paso de 1.2 millones a 1.8 millones pasando a ser el tercer grupo poblacional de origen hispano, después de mexicanos y puertorriqueños. En ese mismo periodo 270, 000 cubanos recibieron permiso de residencia permanente. Los asentamientos preferenciales de los cubanos son los estados de Florida, California, New Jersey, New York y Texas, según reflejan datos del Censo de 2010. Cuba constituye el quinto emisor de emigrantes hacia Estados Unidos, después de México, China, India y Filipinas.

Se calcula también que alrededor de 250,000 viven en otros países de Latinoamérica y Europa.

La reciente ley que concede la posibilidad de adquirir la ciudadanía española a los nietos de españoles nacidos en el exterior, hace vislumbrar la emigración de varias decenas de miles de cubanos nacionalizados españoles hacia España y Europa.

Los Estados Unidos ha sido el “destino natural” para los emigrantes cubanos por la proximidad, las oportunidades y hasta afinidad cultural; no obstante, hoy los cubanos parecen estar dispuestos a emigrar a cualquier lugar posible. El asunto no parece ser “a donde ir”, sino solamente “irse”. Los cubanos parecen estar convencidos de que casi en cualquier lugar estarán mejor que en Cuba, a pesar del costo emocional de la separación de las familias. Hay cubanos en cualquier rincón del mundo y, donde quiera que nos encontremos, tratamos de conservar nuestras costumbres y cultura.

La masiva emigración, combinada con los bajísimos índices de natalidad de las últimas décadas, ha redundado en un decrecimiento neto de la población en Cuba y el envejecimiento de la población. El futuro demográfico del país no es nada halagüeño.

El gobierno cubano pretende achacar la constante emigración, sobre todo la de las últimas décadas, a motivos puramente económicos, e igualarla a la de otros países latinoamericanos.

La realidad, al margen de cualquier coyuntura, es que la emigración de los cubanos es la expresión de su insatisfacción con un régimen que cercena sus más elementales derechos, oprime el espíritu, niega cualquier oportunidad de progreso o crecimiento profesional y ha engendrado una creciente pobreza.

No obstante, creo que la principal razón por la que los cubanos, sobre todo los jóvenes, emigran actualmente, es la convicción de que el régimen, aun con los afeites recientemente anunciados, no les brinda ninguna opción de futuro.

Fecha: 01/07/2011 22:21.


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