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CÓMPLICES DEL CRIMEN

Por Fray Antorcha

Desde Miami llega una opinión, muy airada por cierto. No es mi norma como periodista defender ideas mediante la cólera o el insulto, porque nunca serán razones efectivas. Pero comprendo al Fraile que firma esta nota, y por un momento le permito, aunque con ciertas adecuaciones, que avive la candela de su antorcha. Esta nota demuestra que en Miami no todos sus habitantes se emparejan en el deshonor.                                                                                                      

 “Un triunfo para Miami y una derrota para La Habana…”, así inicio su presentación ante las cámaras del  canal 51 Telemundo de esta ciudad,  un presentador de origen  cubano, para deshonra de los que verdaderamente nos consideramos hijos de nuestra  Isla --pequeña en tamaño--, pero enorme de corazón y de genitales masculinos. Y femeninos

Una burla ante la opinión publica mundial y miamense, porque no todos los que residimos acá  compartimos los mismos sentimientos, ante la absolución de los cargos  (ninguno criminal), por los que fue juzgado el asesino confeso Luis Posada Carriles, autor entre otros delitos, de la voladura de una nave de Cubana de Aviación en 1976, procedente de Venezuela, tras un aterrizaje técnico en Barbados.

 Han transcurrido 35 años y todavía hay padres que lloran a sus hijos e hijos que lloran a sus padres; viudas y viudos que no olvidan el abominable crimen, mientras el criminal  ahora continua suelto más tranquilo que nunca, luego de un amañado juicio, en el que se demuestra de nuevo que los Estados Unidos es un país de leyes, pero donde no existe la justicia, cuando algunos quieren que no exista.

Ya sabíamos de antemano que ello ocurriría, porque para eso se encarga de pagar la mafia. Pero las mafias también tienen sus momentos de victorias y luctuosos. La de Italia perdió toda su fuerza y su esplendor de los años 40 y 50. La de Estados Unidos, sobre todo en la época de Al Capone; todos sabemos como termino Al…, bajo los golpes de un bate de béisbol. La rusa hoy es la líder en el campo de la droga y la de Miami, un puñado de insensibles millonarios o aspirantes a vivir sin trabajar que no tienen el coraje de montarse en un avión, una lancha o una alpargata para ir a derrocar Fidel Castro, al  que tanto odian, sino es “con el apoyo del gobierno de los Estados Unidos”.

Pero el crimen de Barbados no quedará impune. Posada  sabe – ¿lo sabrá en verdad?- que no  puede tener un día de tranquilidad en su vida, porque la sombra de los inocentes que cayeron debido a su maligna idea, lo perseguirá hasta el fin de sus malditos últimos suspiros. De hecho el mal que lleva por dentro lo corroe a cada minuto y él lo sabe, ¿aunque le quedará alguna piltrafa de corazón para saberlo?

   Logró escaparse de la verdadera justicia, no de la del circo montado en El Paso, Texas, donde mismo los invasores europeos sin pedir permiso a nadie, eliminaron y expulsaron de sus tierras a los verdaderos dueños. Pero no escapara jamás de un sueño perturbador, en el que la imagen de varios floretes espadas y sables de los muchachos que murieron en el vuelo de Barbados, le atraviesan la garganta.

Y su mayor castigo será ponerse el traje de madera para su último viaje, sin haber podido complacerse con la caída de la Revolución cubana, porque Cuba no es Berlín, ni tiene muros, solo playas, en las que ya un puñado de mercaderes al por menor de la guerra corrieron como locos  alborotados por las arenas de Girón y Playa Larga en 1961, que les quemaban los pies y adonde tuvieron “la osadía” de arribar, gracias a la ayuda de soldados de Estados Unidos, porque solos, nunca pudieron, ni podrán.

La mafia no paga, pero pierde también.

12/04/2011 09:27 Luis Sexto #. Política



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