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LA “IDEA CERRADA”

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Por Luis Sexto

La manipulación informativa puede responder, de acuerdo con este comentarista, a dos actitudes: al dominio del oficio o a la perversidad. Es casi universal el concepto que la realidad noticiosa no se refleja con la objetividad de un ojo cuando mira un paisaje natural; más bien se construye acomodando sus partes mediante reajustes subjetivos. Y como la subjetividad está integrada, además de por ingredientes psicológicos, por intereses económicos, culturales, posiciones políticas, conceptos ideológicos, de la pericia periodística a la instrumentalización perversa de la teoría del periodismo, solo hay, pues, una palabra dictada, dicho sumariamente, por la honradez o su ausencia.

Entre las técnicas de manipulación que inducen a confusiones, se inscribe lo que los norteamericanos llaman “idea cerrada”, cuya manifestación radica, sobre todo, en el empleo del titulaje periodístico: el título expresa afirmativa o negativamente un mensaje, y el texto lo matiza con términos como presumiblemente, quizás, según dicen rumores no confirmados, etcétera.

Como se puede apreciar, un título que afirma o niega lo que el enunciado noticioso ni afirma ni niega rotundamente, es un uso perverso de las técnicas periodísticas. Pongamos de ejemplo, el titular del 23 del febrero pasado, en el Nuevo Herald de Miami, en su versión digital: “PILOTOS CUBANOS BOMBARDEAN EN LIBIA”. Así se aseguraba en el llamado de la portada, y también en el título de la nota. Sin embargo, ya en el segundo párrafo la fuente de la noticia decía: “Según los informes más recientes, el régimen ha desplegado helicópteros y aviones a reacción para aplastar el levantamiento, supuestamente tripulados por mercenarios de la Europa Oriental, Cuba y otros lugares, escribió Hugh Miles en el blog de London Reviewof Books”.

Como se aprecia, la fuente matiza la posibilidad advirtiendo que lo que se informa es una suposición, “un supuesto”. Y por tanto, el título falsea el contenido de la información con una “idea cerrada”, es decir, sin modular lo que se presume pero no se afirma rotundamente. Así, la fuerza del titular fija una idea que, tal vez, no permita apreciar al lector común la casi imposible veracidad del dato. Y queda establecida en la conciencia o subconciencia del receptor la idea primeramente ofrecida como verdad indubitable.

Con la técnica de la “idea cerrada” se ha venido conformando también la visión satanizada sobre Cuba. ¿Sería, pues, excesivo calificar de mentiroso un título que asegura lo que en el cuerpo del texto se expresa entre dudas? Por ello, cuando personas honradas residentes en Miami o en otros sitios de los Estados Unidos, y que tras larga ausencia han venido a Cuba, quizás avergonzándose de haber creído en periódicos, revistas radio y televisoras que, con tanta perversidad, le han presentado la mentira como si fuera verdad, le confiesan al amigo o al pariente; “Aquí hay problemas, pero no es como me lo hicieron creer.”

24/02/2011 22:03 Luis Sexto #. Política



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