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LAS COSAS SON, COMO SON

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Apostillas de un ciudadano ingenuo

Por Luis Sexto

El 26 de octubre, en respuesta al ministro de relaciones exteriores de Cuba,   antes de la votación del proyecto de resolución de la ONU contra el bloqueo norteamericano, el embajador Ronald D. Godard declaró que su país tiene el derecho soberano de decidir su política comercial hacia cualquier país.

Pero insistió en que ``una nueva era en las relaciones EEUU-Cuba no se realizara completamente hasta cuando el pueblo cubano disfrute de libertades políticas y económicas internacionalmente reconocidas”.

¿Qué respuesta podría tener la primera parte de ese argumento aparentemente racional, ajustado al derecho?

La segunda parte es la admisión de todo cuanto el embajador niega. ¿Hay que ser muy inteligente para percatarse de la falacia?

Este ciudadano diría que Cuba, mi país, tiene también  el derecho soberano de elegir, aplicar, perfeccionar, el modelo o régimen socio político que crea más conveniente a sus intereses como nación, siempre y cuando cuente con la anuencia de la mayoría de su pueblo. Y tiene el derecho de practicar la autodeterminación  sin que países poderosos lo hostilicen y exijan que el gobierno cubano cumpla esas exigencias para entonces levantar prohibiciones que lolimitan y retrasan económica y tecnológicamente, y que incluso afectan a terceros países.

 

Godard tambien lamentó que el gobierno de La Habana ``continúa año tras año tildando (el embargo) como un genocidio’’ y apuntó que a pesar de las restricciones Estados Unidos es ahora el quinto socio comercial mas grande de La Habana.

Al parecer, el embajador Godard nunca ha perdido un hijo por falta de medicamentos que las transnacionales norteamericanas no puedan vender por imperativos de las leyes estadounidenses. Ahora bien, corrijamos; Estados Unidos no es el quinto socio comercial de Cuba. Es un mero vendedor de alimentos, alimentos que hay que pagar en efectivo antes de que lleguen a puertos cubanos. Es decir, no hay créditos, ni plazos de liquidación, como es usual en el comercio mundial. Y sobre todo, amigos, los Estados Unidos no le compra a Cuba. Y en verdad, Cuba no necesita solo comprar, sino, y sobre todo, vender, que es la garantía de su desarrollo.  Estados Unidos, pues,  no es socio comercial de Cuba. Ser socio implica el intercambio. Y, en la genuina semántica de la palabra,  no hay intercambio en la operación en  que uno solo vende desde su prepotencia y el otro solo compra.

Esa es la esencia del bloqueo; lo otro, la venta de alimentos es caridad, como un modo de tranquilizar la conciencia de una potencia que incluso ha limitado los derechos de sus ciudadanos violando la Constitución para perjudicar a Cuba. En fin: ¿Por qué no se les permite a los  norteamericanos  viajar a Cuba sin correr el riesgo de una multa enorme o de la cárcel?  

En esos argumentos casi cínicos se basa la defensa de la conducta del gobierno norteamericano sobre Cuba. Las cosas no suelen ser como ciertos intereses quieren que sean. Son, habitualmente, como son. 


 

 

27/10/2010 11:19 Luis Sexto #. Política



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