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MÁS VALE SER MEDIOCRE QUE IGNORANTE

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Por Fray Antorcha

 

Nuestro colaborador, desde Miami, responde a un comentario del Sr. Fabián Pacheco Casanova, también residente en La Florida,  y que insertó en el artículo titulado No es lo mismo terrorismo que comunismo, firmado por Fray Antorcha en esta misma página

   

La mediocridad no se cubre con nada –sencillamente, se es mediocre o no se es--, y el socialismo, como fase primera del comunismo no necesita de mantos ni justificaciones. Necesita de hombres, que estén dispuestos a compartir con el prójimo el pan nuestro de cada día. Pero más vale ser mediocre que ignorante.

      El primero, tiene la capacidad reducida de plasmar en el papel lo que sus neuronas le indican. El segundo ni siquiera piensa. Escribe o dice lo que piensan otros. O sea, es un frustrado intelectual, en este caso político.

     Por lo tanto no me llamo defensor de  una DOCTRINA PERDIDA. Está tan perdida, que los pueblos latinoamericanos se unen cada día más en torno a ideas socialistas, si bien no nominadas como tal, sí con la misma esencia de esa doctrina.

        ¿Acaso no sabe lo que esta ocurriendo en Venezuela, Bolivia, Argentina, Ecuador, Chile con sus definiciones y en Guatemala, El Salvador, entre otros con sus ofertas de cambios que apuntan hacia la distribución equitativa de las riquezas? Eso al final, es parte de un mismo sistema.

        Por otro lado, el muro de Berlín no lo mandaron a levantar Stalin o Lenin. Fue indirectamente Hitler, en el ocaso de su locura por crear su soñada raza aria, libre de impurezas. Envenenó y dividió a un mismo pueblo mediante su guerra de conquista que terminó en la derrota de Alemania. Lo demás es historia conocida que me ahorro: dos Alemanias resultante del triunfo aliado; dos visiones del mundo y una hostilidad permanente.

   Habría, sin embargo, que haber compartido con los alemanes de un lado o del otro (como tuve el honor de hacerlo), para saber cuánto anhelaban unirse sin importar diferencias políticas. Porque “los problemas de los alemanes –como me dijo en cierta ocasión una muchacha en la antigua capital de la Republica Democrática Alemana-- solo podemos resolverlos los mismos alemanes”. Tenía razón, lo definieron ellos mismos, como lo harán los cubanos de la Isla, no los del exilio.

        Y en cuanto a “esos que llegan”, ninguno tiene un verdadero nombre. Tuvieron siempre un pseudónimo para no ser reconocido por los que antes fueron objetivo de sus investigaciones. Ahora tienen uno solo: traidorcillos baratos, a quienes no les importan justamente ni las familias que dejaron atrás porque para estos siempre fue “todo para mí, para mí y para mí. Y si algo queda, para mí también.

              Y si algo puedo aclararle bien, es que pese a sus inmerecidos elogios de frío y calculador,  no existe para mi nada más agradable que poder responderle con la verdad a cada una de sus frases vacías, y viciadas  de un odio irreparable.

              A Pablo lo decapitaron pero no cedió en sus empeños, cierto. Y hablando sobre la historia de Adán y Eva, nos dejó saber que lo mismo que a través de un hombre (Adán) “la muerte reinó como resultado del delito de un solo hombre”, aquellos declarados libres de culpa reinarán en la nueva vida mediante un solo hombre: Jesucristo.

         La historia se repite en Cuba, donde gobierna un hombre no elegido de Dios, pero sí por un pueblo declarado libre de todo sistema opresor, como el capitalismo.

      Me gustaría, de todo corazón, que en Cuba se efectuaran las tan cacareadas “elecciones libres”, supervisadas por la ONU, por observadores de otros países y hasta por seres extraterrestres, para darme el lujo de ver al menos el  90% de los cubanos –repito, de la Isla--, votando de nuevo por el mismo gobierno, tal vez con alguno que otro pequeño cambio, los lógicos que el pueblo pida y considere. Y que de seguro, no llevarán a las boletas electorales a los muertos, como se hacía en los gobiernos anteriores a 1959 y a alcaldes corruptos, ladrones, borrachos e inmorales, como muchos de Miami, sobre todo. Y casi todos, de origen cubano.

      La mitología azteca es muy rica al igual que todas las culturas del mundo, pero lo que se destaca son sus sacrificios, que aterrorizaron a los conquistadores españoles, y estos en consecuencia masacraron a los indios, justificando la muerte masiva causada por la conquista europea  con la muerte ritual en los sacrificios. Pese a todo, el Imperio Azteca fue un estado que floreció en el siglo XIV en Mesoamérica y que  impuso con astucia su jerarquía sobre sus aliados y extendieron sus dominios hasta las costas de México y el Pacífico.

       Hay tanto de que hablar del Imperio Azteca; sin embargo nada justifica  que en México se produzcan hoy 400 decapitaciones en un sólo mes, sin tener que ofrecer las doncellas a sus dioses, precisamente. En cambio en Cuba, nadie ha encontrado todavía a ningún decapitado o mutilado en alguna calle de la Isla, aunque algún asesinato halla como en cualquier sociedad humana, pero esas y otras monstruosidades que proliferan en el mundo de capitalismo, no son parte de la cotidianidad en Cuba.  

Y por supuesto, señor,  está justificado también su desatino mental. Cómo deberán estar sus neuronas después de tanto aguardiente español con el negro Soasnabar.?.   Te guste o no, para tu desgracia la antorcha seguirá encendida, dándole fuego a todo lo que pretenda interrumpir su paso por la historia, como sucedió en México. Y ojalá vivas hasta ese tiempo para que lo observes con tus propios ojos. Ya veo que tu frustración viene de cuando Aureliano Sánchez Arango te daba de desayuno tu galletita con guayaba y un jarro de chocolate caliente…

        

      

 

        

 

25/04/2009 13:32 Luis Sexto #. Política



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