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CÓMO EL DIARIO DEL CHE LLEGÓ A CUBA

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Por Ernesto Vera

Presentación de una nueva edición de un libro necesario

Desde hace poco más de veinte años, al publicarse un gran reportaje convertido en el libro Operación Tía Victoria, titulo de la primera edición y que hoy se publica con el de El Diario del Che llega a Cuba consideré a esa obra muy necesaria para el conocimiento y estudio de los periodistas y estudiantes de la profesión periodística, no sólo por el contenido y la forma, sino sobre todo  debido a como su autor, Hernán Uribe,  asumió a plenitud su deber de militante revolucionario, tanto en contribuir decisivamente a que la misión encomendada fuera exitosa, como en garantizarla seguridad del que trasladó la copia del Diario del Che en Bolivia, con la solicitud de hacerlo llegar a Cuba.

 

            El autor, con el que me unen vínculos de profunda amistad desde los años iniciales de la década del 60, nunca me dijo quien era la persona que le hizo entrega del Diario y, por supuesto, nunca reveló el nombre del que bautizó como El Mensajero. Este se dio a conocer siete años después de la primera edición, cuando consideró que el riesgo mayor ya no existía.

 

            Hernán Uribe, también autor de otros libros importantes, escribió uno referido a la ética periodística, tema que lo ha acompañado durante más de tres lustros en su función de profesor titular en la Universidad Nacional Autónoma de México. Los principios que proclama en esa dirección han sido la base fundamental del código ético de la Federación

Latinoamericana de Periodistas. Hacer y después decir, esa autoridad ganada con el ejemplo, tiene la mejor presencia en este libro, donde se manifiesta el verdadero camino del periodismo, representado en toda la dignidad que reclama y merece, cuando es expresión del gladiador a favor de la verdad y la justicia.

 

            Para hacer realidad la historia de este libro que contiene tantas facetas del realismo mágico fue necesario que al iniciarse su rumbo existiera en Chile una publicación con prestigio revolucionario, Punto Final,  fundada y dirigida hasta hoy por Manuel Cabieses con una redacción integrada por varios colegas – seis de ellos conocieron el secreto- que habían demostrado firmeza en la defensa de la Revolución Cubana.

Únicamente con esa confianza en general y el conocimiento más directo de Hernán Uribe fue posible generar tanta confianza y seguridad al que decidió sustraerle a la CIA la copia del documento histórico. En este caso no se trataba de identificación ideológica la motivación, sino fundamentalmente del respeto ganado por el ejercicio de un periodismo con el más elevado sentido de la ética profesional revolucionaria.

 

            Tenemos ante nosotros la quinta edición de un libro a la vez poco conocido y la primera ampliada con documentos que permiten comprender mejor el alcance de su difusión hasta hoy del testimonio que encierra y la necesidad de repetirse sus ediciones en forma masiva, así como en varios idiomas. La importancia de su contenido tendrá un valor especial y creciente para las nuevas generaciones, sobre todo en las circunstancias actuales en que una nueva época comienza a dinamizar la integración de los países de

Nuestra América.

 

            Defender el derecho social a la información veraz, raíz de la auténtica libertad de prensa, siempre negada teórica y prácticamente por los medios imperialistas y reaccionarios, ha servido en este caso para impedir la alteración del texto del Diario y, con toda seguridad,  incluirle párrafos destinados a dañar de alguna forma la transparencia ética del Guerrillero Heroico. La mejor prueba de ello es que a pesar de todo no renunciaron a hacerlo después de asesinarlo. Ese Diario es reflejo indiscutible de la pureza revolucionaria y humana del autor y de los combatientes a sus órdenes.

 

            El valor histórico de aquella gesta, su mensaje permanente como bandera de combate, tiene el ejemplo conmovedor del contenido de cada frase, de cada palabra, de cada hecho que narra, donde está implícito  cómo debe crecerse ante las adversidades y también enrumba posteriores esfuerzos, por una u otra vía, pero siempre con el objetivo de conquistar toda la justicia, nunca menos, como lo sentía José Martí. De ese tamaño es el Diario del Che  y por ello tiene más grandeza el libro que presentamos  y los que contribuyeron a hacer realidad ese valioso rescate, en particular su autor, el muy querido colega y compañero Hernán Uribe. Lo ocurrido hace poco más de40 años, importantísimo entonces, es y será creciente modelo para los periodistas que sientan como misión su accionar cotidiano y permanente,  donde el poder supremo de su ejercicio honrado se haga siempre realidad.

 

            Considero que la idea del autor de incorporarle otros documentos relacionados con el tema central, especialmente el prólogo del jefe de nuestra Revolución a la primera edición, en 1968, aumenta el interés por su lectura. La valoración de Fidel le da aún más relieve al contenido original del libro y permite difundir la opinión más autorizada y certera sobre el Diario.

 

            Este libro, de consulta para todo profesional del periodismo, tiene sobre todo un contenido de interés general siempre actual, con énfasis en Latinoamérica. Tengo la convicción de que serán muchas las coediciones que están por acordarse y realizarse y que somos los periodistas los que más debemos contribuir a que suceda, porque se trata de la obra de un profesional comprometido,  consciente  de la necesidad de la investigación,

dos de los principales pilares del legítimo periodismo revolucionario

13/02/2009 18:29 Luis Sexto #. Política



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