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Respondiendo a preguntas del diario Folha de Sao Paulo

Por Luis Sexto

En abril, usted escribía que la sociedad cubana vive un "precario equilibrio", elogiaba el debate e proponía cambios más allá de los manuales. ¿Cómo ve las cosas hoy? ¿Los huracanes y la crisis obligaron a cambios aún más lentos?

"Sigo pensando que ese precario equilibrio todavía se mantiene. Las condiciones materiales de la existencia no han sido elevadas hasta lograr satisfacer a todos los cubanos; tampoco los instrumentos democráticos generados por la Revolución han alcanzado su más pleno desarrollo. Y por tanto, el país va despacio porque el suelo no es firme y por otra parte cuando el camino no es firme hay que andarlo lo más rápido posible. Como se aprecia, la situación cubana puede juzgarse desde la misma posición con dos criterios distintos: desde el que recomienda cautela, lentitud, en cualquier movimiento de renovación y el que sugiere allegar con rapidez las transformaciones por imperativos de la misma precaria situación que padece el país. Claro, usted tiene razón: los tres últimos ciclones, un récord de

agresividad de la naturaleza contra esta Isla, han dañado tanto la obra material que cualquier proyecto de reforma se inhabilita por ahora. Por tanto, acepto que Cuba vive hoy una paradoja que podría derivar en un círculo vicioso si la prudencia tarda más de lo conveniente en allegar las condiciones para un proceso de rectificación. Una sociedad, como sabemos, es un organismo vivo que a veces responde a impulsos muy soterrados que ninguna voluntad humana  puede prever o detener. Las cosas, lamentablemente, no son como un optimismo extremista puede sugerir o como suelen verlas los burócratas acomodados a dictar órdenes desde una despacho de cristales empañados."

¿Cuál es su expectativa sobre Obama y del debate público en Cuba?

"En sí mismo, Obama representa un cambio en los Estados Unidos. Así que la expectativa fundamental debe ser del pueblo norteamericano. En Cuba, desde luego, se estima, de modo general, que un político afroamericano como presidente del país más poderoso del planeta, por pertenecer a la etnia discriminada y expoliada por tantos años tendría que favorecer las relaciones justas y respetuosas con Cuba y consecuentemente eliminar el bloqueo y su red de leyes restrictiva de la economía y el comercio cubano. Ningún análisis de la situación cubana, puede excluir la influencia de los gobiernos norteamericanos en  Cuba y sus problemas actuales.

“Ahora bien, pienso que un hombre, un equipo liberal en los Estados Unidos, donde el poder es como la semilla de la almendra, porque está muy adentro, no entraña ninguna garantía de cambio de la naturaleza imperialista de los Estados Unidos. Obama, como Kennedy o Carter, puede ser un hombre inteligente, culto, carismático, incluso, abonado por una ética humanista, pero esos rasgos no significan que deje de ser un hombre del sistema. ¿Hasta dónde podrá llegar Obama contra los intereses del sistema? Vamos a ver hasta dónde es fuerte el lobby contrarrevolucionario de origen cubano, y hasta dónde necesitan los Estados Unidos buscar una readecuación de su espacio en el mundo. Quizás, en fin,  Obama y su equipo de gobierno puedan sentarse a conversar, sin prepotencia, con el gobierno cubano."

Usted es profesor en la universidad y los  jóvenes en Cuba, los jóvenes de a pié, a veces parecen muy desesperanzados. ¿Cuál es su impresión?

"En efecto, una parte de los jóvenes cubanos, y lo confirman las encuestas, se sienten sin expectativas. Y algunos acuden a la emigración. Y ello se debe a las propias limitaciones económicas del país, un tanto, como sabemos, provenientes de la hostilidad norteamericana que ya dura 50 años, la extinción de socialismo real europeo, y a la incapacidad de la actual organización económica para generar riquezas y reproducirse regularmente y establecer un clima de estímulos laborales y sociales. Son causas distintas, pero que confluyen en el mismo resultado. Y una de sus consecuencias es la pérdida de las expectativas en mucha gente, sobre todo los jóvenes, que a pesar de la preparación que reciben no hallan ahora la necesaria justificación, ni remuneración para cuanto saben. Es, quizás, una reacción lógica y por ello los que desean mayor rapidez en el movimiento interno de reforma hacia la eficiencia y la efectividad del socialismo, tienen razón al considerar que las soluciones, aunque necesitan de la correlación del apoyo extranjero, comienzan dentro de Cuba: en el reordenamiento de la economía sobre bases racionales."

En el periodismo, he visto una mudanza de tono en algunos artículos, la secciones de Cartas en Granma. ¿Hay una necesidad de cambiar ese punto también?

"La prensa y su papel ha sido largamente discutido en nuestro país. Durante casi 40 años he sido periodista en Cuba. He podido ejercer mi profesión con libertad. No me quejo. Pero he tenido que poner una cuota especial de perseverancia y convicciones. No hemos practicado un oficio cómodo. En nuestro país, la burocracia es una fuerza considerable que impone reglas y visiones. Y la prensa resulta una de las "malas visiones" de la burocracia: como el Coco o el diablo con que se asusta a los niños. La prensa para las actitudes burocráticas es como decir el antídoto, el enemigo, porque la prensa y la información son formas de anular el abuso de poder. Por lo tanto, usted puede ver momentos en que la prensa intenta hacer su función crítica dentro del sistema y otras veces la ve reducirse. Es, desde luego, la expresión de la natural lucha de contrarios en toda sociedad. Y el litigio todavía no se decide. Porque todavía la sociedad socialista cubana no ha eliminado las causas del poderío burocrático que la limita. En fin, a pesar de todo, hoy la prensa gana espacios. Muchos estamos convencidos que es necesaria."

(Preguntas formuladas por Flávia Marreiro, el 27 de diciembre de 2008, mediante correo electrónico)

07/01/2009 15:00 Luis Sexto #. Política



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