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UNA POETISA NORTEAMERICANA EN UN CAFETAL CUBANO

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Por Luis Sexto 

Más de 150 años sepultaron bajo el olvido este dato que quizás pueda interesar a la historia literaria: la poetisa norteamericana María Gowen Brooks escribió el primer canto de Zophiël, el más célebre de sus poemas, en una hacienda cafetalera del valle de Guamacaro, cerca del poblado de Limonar,  a unos 20 kilómetros  al oriente de la ciudad de Matanzas, Cuba. 

Pocas dudas deben de existir ya acerca de la fecha y del lugar.  En el primer párrafo del Prólogo al primer Canto del poema, María Gowen Brooks dice :  “Deseando hacer un esfuerzo continuo en un arte que, aunque casi en secreto, se ha adorado y asiduamente cultivado desde la más tempana infancia, era mi intención haber escogido algún incidente pagano de la historia. Pero, examinando los anales judíos, me decidí a seleccionar para mi propósito, una de sus historias más conocidas que, además de su belleza extrema, parecía abrir un Camino para la imaginación que podría ser útil no solo en las verdades importantes y elevadas, sino agrandando las creencias populares”. Y tras la última línea de la nota introductoria, escribe: “San Patricio, la Isla de Cuba, el 30 de marzo de 1825”.   

La autora, conocida también en las enciclopedias como María del Occidente, apelativo que la asigno el poeta inglés Robert Southey, comenzó a escribir hacia 1823 las primera estrofas de su largo poema basado en el episodio  bíblico de Sara, cuando residía en el cafetal de San Patricio, propiedad de su hermano, adonde llegó después de la muerte de su esposo, treinta años mayor y con quien la poetisa se caso tras el fallecimiento de su padre, hombre de aficiones literarias. Zophiël, “ángel de alas rápidas”, nombre que según Milton significa “espía de Dios”, recibió el punto final en 1829. Algo más de la obra de Mrs Brooks se relaciona con los años que la poetisa vivió en Cuba. Al parecer el clima y el paisaje de la  conmovieron e influyeron en el desarrollo de su sensibilidad, pues también escribió un Adiós a Cuba y un volumen autobiográfico titulado El valle del Yumurí, paraje típico de la geografía de la actual provincia de Matanzas.  

María Gowen Brooks, nacida en Medford, Massachussets, presumiblemente en 1794, mereció que Soutehey,  la reconociera como “la más apasionada e imaginativa de las poetisas” y que Edgar Allan Poe la elogiara y mencionara en algunos de sus artículos literarios. Murió en 1845, víctima de “fiebres tropicales” luego de regresar a Cuba, según establece su ficha biobibliográfica, en 1843. Hoy pocos la recuerdan. 

De la presencia de la poetisa, los cubanos supieron por el libro Notas sobre Cuba, del médico norteamericano John G. Wurdemann, que visitó la isla tres veces entre 1841 y 1843. Cargado de datos y observaciones muy atinadas, el volumen apareció en Boston en 1844. Luego de contar su visita a haciendas cafetaleras de Limonar, el autor asevera que en el cafetal de San Patricio, María del Occidente compuso Zophiel, “el más imaginativo de los poemas ingleses”. Un crítico inglés –cuenta el médico viajero- dudaba de que tal obra hubiera podido escribirse en una plantación cubana. Y Wurdemann, afiebrado ante lo que estimaba una injusticia, alegó que nunca pudieron tener mejor cuna las imágenes ideadas por la poetisa. “Una hacienda cafetalera es, en verdad, un edén perfecto, superior en belleza a todo lo que el frío clima de Inglaterra puede producir.” 

 Ya nada queda. La habitación donde María Gowen Brooks escribió el primer canto de su gran poema pasó de las ruinas  al polvo, como casi todos los cafetales cubanos a partir de los años 40 en el siglo XIX.  Y del poema permanece el nombre,  Zophiël, que ahora quizás solo interese a la curiosidad de los lectores.          

29/12/2007 13:16 Luis Sexto #. Cultura



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