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ENTRE LA ESPERANZA Y LA DESCONFIANZA

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Por Federico Vázquez , Noticias del Sur 

Luis Sexto es un escritor y periodista cubano con una larga trayectoria y gran reconocimiento entre sus colegas.  Desde 1972 ha trabajado en distintos medios escritos y radiales. "Luis es un fino orfebre de la palabra" dijeron recientemente en un homenaje ofrecido al periodista en La Habana. Basta con leer sus columnas en Juventud Rebelde para notar la justeza de la frase.   Publicó además varios libros de crónicas urbanas y poesía. También ha publicado algunos títulos referidos al oficio periodístico. Su mirada de la realidad cubana tiene el mérito de escaparle a los lugares comunes. Luis entiende que al hacer foco en las falencias y tareas inconclusas del socialismo en Cuba ilumina y reafirma sus principios y sus sueños.  Revolucionar la Revolución, como única forma de que no muera.  Desde Noticias del Sur queremos agradecerle su predisposición para responder nuestras inquietudes.  A continuación, la entrevista:  

-En tus columnas de Juventud Rebelde así como en tu blog  "Gente, hechos y cosas de Cuba" (ahora se llama Patria y Humanidad)  hacés un interesante entretejido de la cotidianeidad cubana con los aspectos más generales del devenir político y social de la isla. ¿Cómo definirías el estado de ánimo del cubano de a pie, hoy en día? ¿En qué aspectos se ha transformado desde los comienzos del Período Especial hasta hoy?  

Andar a pie no es una actividad muy cómoda. Por ello, a mi juicio, el cubano de hoy se mueve entre la esperanza y la desconfianza; la duda y la fe. La gente lleva demasiados años –unos 15- sufriendo directamente los impactos de la escasez y la distorsión. En parte, es el resultado del bloqueo económico y comercial de los Estados Unidos, y en parte, obra de errores y descuidos internos. En estos años se ha puesto de manifiesto la incapacidad de nuestra organización económica para generar riquezas. Las transformaciones de los años 90, que incluyeron ciertas medidas de mercado y que lograron estimular la economía, fueron prácticamente eliminadas a fines de la década, y todo empezó nuevamente a deteriorarse, aunque con la vigencia dañina de medidas como la doble moneda. Ya no circula físicamente el dólar, pero su papel lo heredó el CUC, que sigue valiendo lo que este y que vale en la medida que lo respalde el dólar o el euro. Tienes que tener en cuenta que el mercado más nutrido solo vende en CUC y que el CUP, el peso ordinario, apenas cuenta con un mercado que le dé valor. Y lo que se halla en los mercados agropecuarios es a precios elevados, es decir, que el CUC sigue imponiendo los precios en ambas monedas, a pesar de que los salarios, bastante bajos en proporción al costo de la vida, siguen generalmente pagándose en pesos comunes. Por otra parte persisten problemas en el transporte, en la construcción de vivienda; la asistencia médica se ha desvalorado; la educación también. El predominio de una visión burocrática  hace que la vida sea muy rígida y que ciertas estructuras de gobierno y administración intenten evitar transformaciones mediante las prohibiciones y la reducción de la legalidad. Hay, evidentemente, que rescatar la revolución. Y el cubano medio quiere la solución de sus problemas pero no al precio de perder el espíritu de la revolución. Pero desconfía de lo que aquí llamamos bandazos. Hoy se hace; mañana se deshace. Y por supuesto desconfía de una burocracia que vive  como no vive la mayoría.  Pero confía y tiene esperanzas en líderes como Raúl Castro donde consideramos que se congrega lo más revolucionario y honrado del país.  

-En una de tus columnas has escrito: " La crítica coadyuva a eliminar el yerro. La crítica pública, incluso la que aparece en la prensa, equivale a un espejo. ¿Cómo, si no, darnos cuenta que necesitamos mejorar, retocar, modificar, si escondemos los errores? ¿Cómo combatiremos las tendencias negativas si intentamos ocultar sus manifestaciones? " (La cita corresponde al 21 de Octubre de 2005 en tu columna de JR). ¿Dónde creés que es más urgente para la Revolución hoy "mejorar, retocar, modificar"?

 Primeramente yo creía que las readecuaciones estructurales que Raúl Castro calificó de necesarias el pasado 26 de julio, sólo debían afectar a la estructura económica. Pero cada día se hace más evidente que la reestructuración ha de comprender lo económico y lo político. Claro, hay una interdependencia entre ambas esferas. De modo que si nosotros queremos transformar la economía es preciso modificar las formas de propiedad y la relación de las personas con el poder. Está claro que el papel preponderante del Estado, no garantiza la socialización de los medios productivos. En pie sigue un remedo de  la caduca organización capitalista: un patrón y un asalariado. El patrón representa al Estado cuyos representantes se burocratizan y empiezan a representar, aunque parezca increíble, sus propios intereses de grupo o de "nueva clase". Hace falta lograr que los trabajadores actúen como verdaderos dueños de los medios de producción. Y para ello no bastan las apelaciones éticas y políticas con los que  algunos creen se resolverán las contradicciones. Es evidente que el capital postulado de Marx: "de lo que se trata es de transformar el mundo", sigue vigente dentro de su filosofía enrumbada hacia la praxis. Hay, pues, que democratizar la sociedad, incluyendo la producción, porque sin esas readecuaciones será imposible resolver los principales problemas materiales de la sociedad cubana: la vivienda, el transporte, el alimento, el calzado y el vestido. Y a partir de ahí ofrecer estímulos para vivir aquí, en Cuba, ahora, y con ello detener un proceso migratorio que poco a poco puede exponer el país a su fragmentación. Y anular, con cuanto se conquiste adentro, la influencia exterior del bloqueo norteamericano. Cuando me refería en 2005 a la necesidad de la crítica, me dirigía a aquellos que la impiden, porque no quieren que las cosas se reactualicen. Por supuesto,   la crítica o su ausencia  en los medios de difusión y en todos los espacios de la vida política, ha de ser  una prueba de la democracia realmente existente.  

-Hace muy poco Cuba ha realizado elecciones de delegados municipales y desde los medios masivos regionales esto fue ignorado o visto como una mala copia de la democracia liberal. ¿Cómo lo has vivido tú, y como crees que lo ha vivido el pueblo cubano?

Teóricamente, el sistema electoral cubano es casi perfecto, democrático participativo, pero las distorsiones burocráticas lo laceran y limitan. Un funcionario municipal, no se siente obligado a rendir cuenta a los electores y un delegado de circunscripción carece del poder para hacer cumplir la ley. Y si alguno  rinde cuenta cree que está siendo un favor. Porque su rango está incluido dentro de cierta intocabilidad. Honradamente,  estoy esperando por las readecuaciones que en ese sentido den "a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César".  A pesar del apoyo masivo al proceso electoral, me parece que el común de mis conciudadanos lo ven con la misma duda metódica que yo. Yo voto, porque apoyo directamente lo que me parece que no está totalmente cristalizado. No quiero ayudar a destruirlo. Pero aguardo por el reinado de la democracia participativa donde la opinión del pueblo influya en quienes solo deben ser sus servidores.

-A los ojos del mundo Cuba ha iniciado un proceso de cambio interno producto de la convalecencia de Fidel y el consecuente nombramiento de Raúl como presidente provisional.  Al menos en lo que puede rastrearse en la red, los intelectuales cubanos se reparten entre los que ven una apertura para nuevos debates y los que temen un retroceso a épocas mas oscuras. ¿Cuál es tu visión?  

Cuba, me parece, no ha iniciado todavía un proceso de cambio interno. Ha estado discutiendo su necesidad y las vías más adecuadas  que dejen atrás un esquema de socialismo cuyos modelos europeos fracasaron al concebirlo mal y aplicarlo peor. Pero estoy convencido que, derrotada la resistencia burocrática, empezaremos a recorrer un camino de transformaciones racionales. Será difícil pero inevitable si el espíritu de la revolución quiere perdurar y con él la independencia política, por cuya destrucción los Estados Unidos hace 50 años que hostiga a Cuba. Ahora bien, yo me cuento entre los intelectuales. Pero al contrario de muchos, que solo miran a su ombligo porque el exceso de ego los contamina, a mi me preocupa la independencia y la justicia social, más que mi statu como intelectual. Es decir, que la obra que yo pueda desarrollar está también condicionada por el destino de mi sociedad y mi país. Ahora bien, creo que entre todos y honradamente podemos cerrar el camino a cualquier distorsión que pretenda regresar a posiciones irracionales. Desde luego, a los verdaderos revolucionarios ya les parece un despropósito retornar a  una "dictadura de los funcionarios" en la cultura. Hay que defender el arte y el trabajo intelectual no solo como el reflejo de la sociedad, sino también como una práctica creadora que ayude  a   emanciparla.

-Por último Luis: Vivimos tiempos en que el afán de consumo y el ansia de lucro, aceitados magistralmente por una publicidad comercial casi omnipresente intenta reemplazar ciudadanos por consumidores,  creatividad por pasividad compradora. La cultura mercantilizada al extremo. ¿Qué valores, qué experiencias creés que la gente de Cuba ha generado en estos casi 50 años de Revolución que puedan ser útiles para enfrentar esa realidad en las sociedades latinoamericanas de nuestros días?  

Cuba ha intentado desarrollar la filosofía y la práctica del Ser oponiéndola al Tener. Ocurre, sin embargo, que el Ser sin el Tener "algo" no puede desarrollarse, y noto, por tanto, escepticismo en los ciudadanos en relación con la desmesura que  ha perjudicado al Ser. Porque, con el pretexto del consumismo y el desarrollo, habitualmente se ha limitado el consumo a lo básico, esto es a lo incompleto. El concepto de lo básico ha sido muy restringido, a pesar de otras ventajas como la salud y la educación. ¿Qué decía Santo Tomás de Aquino? Decía, creo, que no se le puede hablar de Dios a un estómago hambriento. Hagamos un traslado creador de esa norma pastoral y digamos: no se le puede hablar de ética, valores, a gente insatisfecha. Pero cuando corrijamos esa distorsión me parece que el proyecto cubano, lo cristalizado y lo que aún queda por concretar, podrá ser una alternativa racional a las aberraciones del capitalismo. Digo racional, esto es, la conjugación entre el ser y el tener, la igualdad y la libertad ¿Porque  quién quisiera tener igualdad en detrimento de una libertad distorsionada por los controles burocráticos? Es difícil. Serán muchas las contradicciones, pero esa es la tarea histórica del pueblo cubano. Salvar la justicia en libertad y bienestar. Desde luego, con los ojos abiertos: vigilando al Norte, de donde hasta ahora solo provienen amenazas que, por supuesto, hay que valorarlas en lo que realmente valen. Ni más ni menos, porque la amenaza, el condicionamiento del miedo a perderlo todo, puede generar una tendencia al inmovilismo. A eso, me parece, ha apostado la política exterior norteamericana en relación con Cuba, Fidel Castro y la revolución.   

20/11/2007 19:57 Luis Sexto #. Política



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