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POETA DE LA IDENTIDAD

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Por Luis Sexto 

Convertida en folclor, predomina en Cuba una filosofía compuesta de ideas latinas y yorubas del culto a los muertos. La Memoria del fenecido pervive como una presencia activa en la vida de cuantos lo quisieron y recuerdan. Y Nicolás Guillén –nacido en 1902 y fallecido en 1989- sobrevive así. Y también de otro modo más útil y creador: en cada verso dicho cada día entre los enamorados, o en los actos patrióticos de las escuelas, en las canciones que difunde la radio o en la lectura silente de millares de cubanos. 

Vive el poeta de esas dos maneras aún después de no existir. Y también en una tercera. En su ejemplo de hombre político, de patriótico cantor. No abundan en la historia de la literatura conductas y obras como las del poeta de Motivos de Son. Hubo en él una congruencia entre cuanto escribió y su acción humana. Lo que sostuvo en sus poemas lo reafirmó con sus actos.  Si defendió con su sensibilidad de artista al negro, al pobre, al humillado, si los elevó a personajes centrales de su obra junto con el cañaveral y la azada, el tambor y la guitarra, también se integró con ellos y los acompañó en la lucha por la liberación. Cantaba: "Ya estará el de abajo arriba,/ cuando el de arriba esté abajo.../ No hace falta que lo escriba:/ abajo canto y trabajo."

Nadie le otorgó oficialmente el título de Poeta Nacional de Cuba. Lo mereció. Y lo recibió como en un acto espontáneo del pueblo. Desde su primer poemario maduro, Motivos de Son, Guillén expresó en su poesía la síntesis ética y cultural de la cubanía. La poesía que se llamó afrocubana o afroantillana en los años 30 -que en algunos fue moda--, en Guillén compuso un auténtico estilo transformado a partir de entonces en la voz poética de la nación.  Cantaba: "Aquí el que más fino sea,/ responde si llamo yo./ Unos dicen: ahora mismo,/ otros dicen: allá voy./ Pero mi repique bronco,/ pero mi profunda voz,/ convoca al negro y al blanco,/ que bailan el mismo son..."

En toda su gruesa obra que contiene títulos como Sóngoro cosongo, West Indies LTD, El son entero, Elegías, Tengo, la rueda dentada y otros, en todos, Guillén sostiene el ritmo de las esencias patrias forjadas con la sangre de la Hispania fecunda que dijo Rubén Darío, y del África que, según el propio Guillén, da color y personalidad al pueblo cubano. Lo confesó en sus momentos iniciales cuando muchos no comprendían a aquellos poemas renovadores. Dijo entonces: "Quise hurgar en las cosas del pueblo cubano, para captar lo que hubiera en ellas de inconfundible y vigoroso." 

Es el poeta de la identidad nacional. También de la Revolución. Las sintetizó en la poesía. Se inscribió así en la tradición inaugurada en Cuba por el cantor del Niágara, José María Heredia, cuyos poemas llevan en embrión, reflejada en el paisaje y en las ansias de libertad, la conciencia nacional, cuyo nacimiento incluía la independencia de España.  Y por defender la identidad, por sus hallazgos en el alma del pueblo, y por la mano levantada a favor del futuro, golpeando al opresor nativo y al opresor extranjero, golpeando a los que quitaban al pueblo lo que el pueblo tenía que tener, Nicolás Guillén, nacido en l902 y muerto en l989, vive en toda Cuba, en toda América. Él mismo lo intuyó cuando un periodista le preguntó que era para él la muerte. Y respondió:  "La muerte no existe." 

25/10/2007 22:23 Luis Sexto #. Cultura



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