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UNA CRUZADA CIENFUEGUERA POR LA CRÓNICA

20061006024832-cienfuegos2.jpgPor Michel Contreras

 La crónica es el punto G del cuerpo periodístico. Es la tecla que hay que
saber pulsar para sacarle orgasmos a la prensa. Es ese "corazón central" -y
cito a Borges- que "está intocado por el tiempo, por la alegría, por las
adversidades".
 
Hace solo unos días, Cienfuegos volvió a ser la capital cubana de la
crónica. Y allá se fueron varios de los buenos cultores del género,
debatieron conceptos, desnudaron sus particulares métodos de creación,
censuraron tendencias y alabaron aciertos.
 En su edición segunda, el evento que recuerda al relegado Miguel Ángel de
la Torre -ilustre pluma cienfueguera de comienzos del siglo pasado-, denotó
su premura por alcanzar la madurez y establecerse como un espacio
imprescindible en el contexto periodístico insular.

Profesionales de diversas provincias advirtieron sobre el grave peligro
que corre la crónica, maltratada de modo cotidiano por dedos groseros y
corazones zafios. Como bien dijo alguien, se trata de "personas incapaces de
conocer sus límites, las cuales enfrentan el desafío de la crónica con
lamentable desparpajo. Se sientan ante la computadora, hacen volar palomas,
hablan del cielo azul, y creen que resolvieron el problema de la creación".

Por eso hay que aplaudir la iniciativa de la delegación sureña de la Unión
de Periodistas de Cuba, que desde el año anterior convoca a este encuentro
que pretende salvar a la crónica, y del que sale espiritualmente enriquecido
cada uno de sus participantes.

 Tres magníficos libros se lanzaron en medio del certamen. Crónicas raras y
otras redundancias, del impecable camagüeyano Enrique Milanés; Homo sapiens,
que combina el humor de dos estrellas del DDT, Ares y JAPE; y Con Judy en un
cine de La Habana, del maestro Luis Sexto.

 Reunidos durante par de días, ponentes y auditorio compartieron sin pelos
en la lengua, tocaron llagas dolorosas como la complacencia, el
adoctrinamiento burdo, el didactismo, la frase hecha y el desatino de
ciertos editores, y disfrutaron la conferencia de la Doctora Miriam
Rodríguez Betancourt, profesora titular de la facultad de Comunicación
Social de la universidad capitalina.

 En los últimos compases del encuentro, José Alejandro Rodríguez, uno de
los "toros sagrados" de la prensa nacional, dejó claro que aquí, en un país
de excelsa tradición de cronistas -Martí, Carpentier, Secades, el propio
Miguel Ángel de la Torre...- no podemos dejar morir al que denominó como "el
más humano de los géneros".

  Vínculo insuperable entre literatura y periodismo, auténtica poesía cuando
detrás de ella hay una voz auténtica, la crónica merecía, desde hace
bastante, una cruzada redentora.

  Ahora mismo, Cienfuegos es el hospitalito de la criatura.



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